HAY UNA PUERTA CON TU NOMBRE - Daniel Habif #danielhabif #amor #inquebrantables

Juan Sanchez tells people facing rejection that closed doors protect them from harm, not punish them. He uses Joseph's story of betrayal and slavery to show how setbacks lead to greater destiny. Ask not why this happened, but what it's preparing you for.
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Querida mía, querido mío, hay puertas que se cierran para salvarte la vida. Aunque en este momento te hayan partido la cara, te la hayan cerrado en la jeta, aunque ahorita te duela, le estoy hablando a tu persona, a esa versión que acaba de recibir un no rotundo, a esa persona que perdió un negocio y que no se dio el negocio, que le dieron el empleo que tú querías a otra persona, o esa persona que decidió irse de tu vida, o ese sueño que se te acaba de morir ahí en las manos después de tanta entrega. Le estoy hablando a esa versión tuya que que solamente está mirando la puerta cerrada y que se está preguntando: ¿Qué hice mal? Oré poquito. ¿Acaso Dios siempre se distrae cuando me tiene que dar algo a mí? O cuando le pido algo. Por favor, quiero que me escuches. No todo lo que se te niega en esta vida es un castigo. De hecho, muchas de esas veces es una protección disfrazada de un tipo de derrota. Tú estás viendo la puerta cerrada, pero Dios está viendo el precipicio que había detrás. De esa puerta. Tú estás llorando lo que perdiste. Él conoce en verdad lo que te hubiera costado si te hubiera dado eso. Hay oraciones que con los años vas a agradecer que jamás fueron respondidas como tú lo querías. Y yo sé que a lo mejor esto que te estoy diciendo no te consuela. De hecho, no trato de consolarte porque el rechazo es importante para el ser humano, para forjar nuestro carácter. Hay sonrisas que uno tiene que poner delante de la tristeza. Llora lo que tengas que llorar. Porque la fe no está peleada con las lágrimas, pero cuando termines de llorar, levantas la cabeza y te vas a hacer la pregunta correcta. No esa pregunta de: ¿Por qué me está pasando esto a mí? No, esa no es la pregunta correcta. ¿Para qué me está preparando esto? ¿No será que esto es la antesala de mi victoria? Está forjando mi personalidad, mi identidad, mi carácter. Queridos, a José lo tiraron sus propios hermanos a un pozo. Luego lo vendieron como esclavo y luego lo encerraron por un crimen que no cometió. 3 puertas cerradas en la mera cara, una tras otra. ¡Pah! ¡Pah! Pero cada una de esas puertas era un pasillo para acercarse al palacio. El día que gobernó Egipto, él entendió lo que ese pozo era. El pozo no era alejarse de sus sueños. Lo que otros hicieron para destruirlo, Dios lo estaba usando para posicionarlo. Para que él pudiera sostener sus sueños. Así que deja de rasguñar la puerta, deja de rogarle a Dios lo que él ya descartó para ti. Sécate la cara, acomódate el alma y camina, porque hay una puerta más adelante que sí tiene escrito tu nombre, y esa no la va a cerrar nadie. Esa puerta es la tuya, pero deja de rasgar la que estás rasgando hoy. Ve por esa puerta. Y tiene tu nombre. Dios te ama. Inquebrantables. Chao.










