IMPROBABLE, PERO NO IMPOSIBLE - Daniel Habif

Juan Sanchez tells Daniel that surviving illness, betrayal, and ruin seems improbable but never impossible. He argues that obsessing over odds kills purpose, and that as long as you're standing, your story can be rewritten.
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Oye, tú. ¿Quién te dijo que? ¿Porque es difícil eso que sueñas no es para ti? ¿Me lo explicas? Es más, ¿Quién determinó que las probabilidades mandan mucho más que tu fe? Respóndeme, por favor. Es que. ¿Desde cuando las estadísticas en esta vida tienen la última palabra? Daniel, es que es improbable, sí. Probable, sí. Pero no imposible. Improbable, querido. ¿Sabes que es improbable? Que te levantaras después de esa enfermedad. Improbable era que sobrevivieras esa traición, ese golpe, ese quebranto económico. Improbable era que tu corazón volviera a tener ganas de amar después de tanto y tanto y tanto dolor. Ya viste que era improbable. Pero mírate. Ahí estás. Aquí estás. Aquí estoy, Respirando, intentándolo, otra vez. Rotos, quebrados, con cicatrices y demás. Lo que tú quieras. Tal vez perdidos, pero no muertos. ¿Me estoy explicando? Querido mío, préstame una vez más atención. Lo probable es lo común. Lo imposible es otro territorio. Lo imposible es el territorio de los audaces, de los soñadores, de los que se atreven, de los que están dispuestos a pagar una y otra cuota por cualquier tipo de fracaso antes de tener las suficientes agallas de ir y arrebatar la gloria. Aunque la gloria es de Dios. Te dijeron que no había manera y ahí te quedaste. Estático, perfecto. Es que ahí, cuando alguien te dice no hay manera, ahí empieza la fe. Porque cuando todo parece jodido cuando todo está cerrado cuando las puertas tienen tren, cuatro, cinco, seis, siete candados cuando los números no te cuadran, es ahí en donde se revela tu carácter. Ese es tu carácter. Improbable es que un soñador sin recursos cambie su historia. Aquí estoy. Improbable es que alguien herido vuelva a soñar, que vuelva a reventar un miedo. Improbable es que logres eso que llevas años y años cargando en el pecho. Sí, es improbable. Pero imposible no es más improbable era que nacieras. Y aquí estás. ¿Desde cuándo la vida ha sido común? Abre los ojos, papito. Querida mía. Abre los ojos. ¿De verdad te parece común esta vaina? Dios ya te trajo, ya te sostuvo, Ya te tiene aquí, apostó por ti. ¿Y qué? ¿Crees que Dios se va a arrepentir? No. No. ¿Qué hace aquí? Me equivoqué. ¿De verdad crees que Dios se equivoca? Dios no le da sueños equivocados a nadie. Nosotros nos equivocamos creyendo que Dios equivocado. Lo improbable intimida, ya lo sé, pero intim al que duda. Porque lo imposible siempre seduce al que tiene fe, al que cree. Así que ya deja de obsesionarte con las probabilidades. Sí hay que ser sensatos, hay que medirlas, pero hay que obsesionarnos con nuestro propósito. Miren, queridos, lo improbable siempre va a ser la antesala de un milagro que todavía no entendemos. Pero hay que avanzar, hay que avanzar. Porque sí es improbable, pero imposible no es. Quítate eso de la cabeza. Mientras sigas de pie, la historia se puede seguir escribiendo. Y mientras que se pueda seguir escribiendo, se puede cambiar. Tú puedes cambiar tu historia. Vamos, coño.










