LAS TRAMPAS DEL MIEDO | CLASE ESPECIAL DE SÉ INQUEBRANTABLE

In this live, free special class, Juan Sánchez greets a worldwide audience of thousands, thanks them for the massive response to his previous Sé Inquebrantables sessions, and introduces the core ideas of his new book Las Trampas del Miedo. He reframes fear as a divine protective system rather than an enemy, citing classic experiments (Little Albert, Peter & Mary Carter Jones) to show that fear is learned and can be unlearned. Sánchez outlines three specific fear traps—indecision, unclaimed potential, and evasion—and presents his step‑by‑step “desaprender” method using tiny daily actions, neuro‑plastic rewiring, habit stacking, and a growth‑mindset framework (Carol Dweck). He stresses that personal identity should not be tied to success or material achievements, urging participants to expand their uniqueness and enjoy achievements without defining themselves by them. He shares his authentic mentorship credibility, noting his personal investment of over $200,000 annually in self‑education and the substantial resources poured into the program. Sánchez reveals a prison outreach project “Por la Libertad del Alma,” describing lessons learned from inmates about recognizing their own chains. He details the Sé Inquebrantables program structure (90‑day curriculum, live sessions, community, meditations, guarantees), payment options (full price $497, three‑installment plan $166/month, credit‑card or debit options), QR code enrollment, limited seats, and the urgency of the first‑generation deadline. He engages the audience with humor, personal anecdotes, and live Q&A, repeatedly urging likes, shares, and enrollment as a moral and spiritual act. The session concludes with a heartfelt prayer asking God to release fear, grant courage, and bless the “Inquebrantables,” invoking biblical imagery of strength and resilience.
Chapters
Señores y señoras, queridos míos y queridas mías, vean nada más ese chat. Hay gente trasnochada, acabo de leer aquí gente trasnochada, cansada. Estoy leyendo gente desde Puerto Rico, México. Desde California, hay gente de Nicaragua, hay gente de Cuba, hay gente de Estados Unidos, hay gente de Colombia, desde Ecuador, Dominicana, Boston, Boston, desde Puerto Rico. Buenas noches, queridos míos. León, Guanajuato, qué bien, qué bien. Hay gente desde España, 2 AM de la madrugada. Voy a tratar de no gritar para no despertar a los niños. O al esposo. Dicen, estoy perdida, que esto no era por Zoom. No, queridos, esta no es la primera clase privada de Inquebrantables. No, eso va a suceder en Zoom el día jueves. Esa es nuestra primera reunión. Así que, querida mía, querido mío, muy buenas noches a todos ustedes. Gracias por estar aquí. Qué gozo de verdad volver a verlos tan pronto luego de una semana súper intensa, ¿verdad? Tuvimos una semana intensa de clases de Sé Inquebrantables y estuvo increíble. Y debido al tremendo recibimiento de este hermoso proyecto y a todas las solicitudes de todos ustedes, pues decidimos abrir una clase más completamente gratuita Y pues aquí estoy honrando su cariño, su apoyo y por supuesto su deseo. La neta, lo que pasó no lo teníamos en ningún plan, queridos, en ningún plan. Nos llegaron miles de mensajes, miles de verdad, queridos. Gente que se enteró tarde, por supuesto, de las clases. Gente que estaba pues trabajando un doble turno durante esas 4 noches. Gente que vio pues un pedazo de la clase 2 en un video que duraba al final 30 segundos y llegó buscando, por supuesto, pues el resto de las clases y no las encontró porque ya las bajamos. Y todos tenían una pregunta escrita de mil maneras distintas: Daniel, ¿va a haber una clase más? Y bueno, pues yo no sabía qué responder en ese momento. Así que hoy vamos a tener esa clase, una clase más bella. Si tú ya estuviste en las clases anteriores, en la clase 1, 2, 3, 4, pónganme ahí en el chat, por favor, yo estuve, yo estuve. Ahí, ahí empiezan, ahí empiezan a colocar sus mensajes. Veo Paraguay. Este, yo no pude entrar al taller. Bueno, el taller, queridos, entraron miles de personas de verdad al programa de Sin Quebrantable, lo cual se los agradezco con el alma. Y vean, ahí están los comentarios: yo estuve, yo estuve, yo estuve en las 4 clases, yo estuve, yo estuve, yo estuve. Saludos desde Orlando, Florida. Y aparecen las banderitas de Colombia, de Ecuador. Oigan, gracias, de verdad, gracias, gracias por haber estado. La banderita de Puerto Rico, saludos a toda la banda de Puerto Rico, son una isla hermosa. Tenerife, vean nada más, hasta Tenerife, qué lugarzazo, queridos. Si no conocen Tenerife, uf, uf, qué lugarzazo. Y Lanzarote, ¿qué tal Lanzarote? De verdad que Australia, joder, ¿qué hora es en Australia? Paraguay. Tremendo el tereré. Lugarzazo también Paraguay. Ahí están muchísimos saludos desde Miami. Vengo de hecho aterrizando de Miami, muchachos. El día de ayer estuve en Miami apoyando a toda la gente de Colombia, de toda la gente por supuesto de Venezuela también, Argentina, Querétaro, Querétaro, Bogotá. No, querido, dice yo soy fundador. Ahí está, yo estuve y soy fundador. Yo soy fundador. Yo estuve North Carolina, USA, Bolivia, Campeche, Barranquilla, Colombia. Uy, es uno de mis lugares favoritos en el mundo, la verdad. Wisconsin, Estados Unidos. Yo estuve Chihuahua. Gracias de verdad por estar nuevamente aquí. De hecho, voy a aprovechar por supuesto en este momento para saludar a todas las personas que ya están dentro, por supuesto, del programa de Sé Inquebrantables. Muchísimas gracias. Ahí está Bruno Salinas, ahí está Felipe Aguirre, ahí está Martina López, Ignacio Benítez, Agustina Herrera, Julieta. Ya forman parte, ¿verdad?, de la comunidad de los fundadores de El Fin de la Mediocridad, lo cual por supuesto me llena profundamente de orgullo que sean literal miles de fundadores. Y de verdad me tomo este momento este breve espacio pues para agradecerles una vez más. Así que ahí están, mira, comentando. Soy fundador desde Japón. Hijos de la fregada, de verdad nos están viendo desde Japón. ¡A ser aguaya! Qué bien que nos están viendo desde Japón. España. Lo de Zoom va a ser grabado. No, ¿qué pasó, muchachos? Lo del Zoom este jueves es para toda la comunidad que ya forma parte y que son fundadores de Inquebrantables. No, eso es un tête-à-tête que vamos a tener en vivo y eso es algo completamente privado. De hecho, esta misma semana comenzamos. Hay gente que ya comenzó, pero tenemos nuestra bienvenida, nuestro primer live completamente exclusivo de la comunidad, que a muchos de ustedes ya les he respondido por mensaje, por audio. Los quiero de verdad. De hecho, los invito a que reciban esta información con paciencia. La plataforma de la que ustedes ya forman parte tiene 5 años de acceso, así que Tranquilos, porque no todo lo tienen que resolver el día de hoy. Acuérdense que todo va a quedar completamente grabado: los en vivos, las clases, las meditaciones, los audios, o sea, todo va a quedar ahí. Y todavía nos hace falta hablar de quién se va a quedar con los one on one, porque yo les voy a dar un one on one a 3 personas. Así que pues muchos de ustedes ya forman parte de esto, y sé que están pensando: Daniel, el evento ya terminó el jueves. ¿Qué vamos a hacer los que estamos aquí y no formamos parte? Pues primero tienen razón. ¿Qué pasa? Me quedé con una espinita, y como fueron miles de personas, vean, hoy tenemos más de 5500 personas aquí y son muchos de ustedes los que me escribieron: oye, Daniel, no seas malo, yo me quedé con ganas de más, yo obviamente no pude entrar, no pude comprar el programa, etcétera. Bueno, pues la pasada semana nos aventamos 4 clases y yo les hablé la semana pasada de qué significaba ser vivió versus ser inquebrantable. Luego hablamos también sobre el arte, no, de hacer dinero, todo lo que eso conlleva. Y también noté algo importante en sus mensajes, queridos. El mensaje en general seguía diciendo: tengo miedo, ¿qué hago con mi miedo? Esa era la pregunta que ustedes me mandaban, por supuesto, a través de las redes sociales, a través de los correos electrónicos. Y creo que ese personaje estuvo presente digamos, esa entidad estuvo presente en todas las conversaciones. Y creo que ese personaje es el que hoy vamos a exponer en esta clase, porque muchísimos de ustedes, bueno, saben a lo mejor que yo le dediqué años, no estoy exagerando, años de mi vida estudiar el miedo. De hecho, durante años llevé una bitácora, una bitácora sobre sus trampas. Lo investigué, investigué el miedo, lo perseguí. Aprendí el tema de la neurociencia. Luego también obviamente entendí el camino de la Biblia y ahí sí empecé a destriparlo por completo. Lo fui analizando trampa por trampa y de hecho lo escribí aquí en mi segundo libro. Papapapam. Aquí lo tengo. Aquí tengo este. Este es el libro al que le dediqué por supuesto años, muchachos. Este es mi segundo libro, Las Trampas del Miedo, muchachos. De hecho, para muchas personas este es el libro más académico y tal vez más intelectual que yo haya escrito. Y esta noche, como regalo a todos ustedes, a los mensajes, y también como despedida, por supuesto, de esta temporada juntos, únicamente para los que no forman parte del programa, pues les voy a dar una clase entera con lo mejor, por supuesto, de estas páginas. Y hay cosas que les voy a decir hoy que no están tampoco en este, en este libro. Ustedes saben que yo soy diligente y les tengo amor y honra. Bueno, ha llegado el momento, antes de empezar nuestra clase, pues pedirles, queridos míos, que le den like a esta transmisión. Por favor, les robo 2 minutos, denle like a esta transmisión. La manita la tienen ahí, esa manita. Y si pueden, queridos míos, compártansela a alguien. A 2, 3 personas, a alguien que esté peleado en realidad con sus miedos, o que últimamente sepas que está completamente aterrorizado, o que está harto de vivir en este estado de verdad tan angustioso que puede provocar el miedo. Lo único que tienes que hacer es picarle ahí en donde está la flechita que dice compartir. Les va a aparecer a ustedes, bueno, pues un link, y lo que hacen es mandar ese link Por supuesto, a través de su WhatsApp o a través de donde ustedes quieran. Y bueno, pues muchísimas personas van a poder disfrutar de esta clase completamente gratis. Por favor, cuando lo hayas hecho, pues me puedes poner ahí en el chat: ya compartí, ya compartí. Y gracias de verdad por compartir. Dice: increíble escuchar, increíble, increíble. Ahí están sus manitas. Y bueno, queridos míos, como ya es no una costumbre sino una absoluta obligación iniciar estas clases orando. Ustedes saben, queridos míos, que quien le pide poco a Dios le ruega mucho a los hombres. Y el día de hoy quiero que comencemos como se comienzan las cosas más importantes en la vida: poniéndonos en las manos de Dios, poniéndonos en las manos de nuestro Espíritu Santo y ser guiado, por supuesto, por Él para que Dios nos guíe en esta sesión y que cada una de las palabras que hoy yo voy a poderles revelar y compartir a todos ustedes, bueno, pues puedan ser parte de una transformación genuina para todos ustedes. ¿Les parece si cierran sus ojos, queridos? Si vienes manejando, no vayas a cerrar tus ojos, por favor. Y si estás en España, del otro lado del mundo, espero que no te quedes dormido. Y si sí Que Dios te acompañe, por supuesto, en esos sueños. Vamos a orar, por favor. Así que, Señor, aquí estamos, estamos. Y tú dices que en donde 2 o más están presentes, tú habitas en medio de ellos. Y hoy somos más de 6000, Señor, estamos hablando de ti. Queremos pedirte esta noche que el miedo que hay en nuestra vida nos deje. Que podamos tronar ese miedo a quedarnos sin la oportunidad, que podamos destripar el miedo a que nos descubran, a que nos vean que no somos tan fuertes como según nosotros somos o aparentamos. Te entrego también el miedo a esa llamada de madrugada, a ese momento en donde alguien que yo amé enferme. Te pongo en tus manos, Señor, ese miedo, porque a veces me persigue de madrugada perder a mi madre, a mi padre, o a la gente que amo. Miedo a repetir. Pongo en tus manos el miedo a repetir la historia de mi padre o la historia de mi madre. Te lo entrego, Señor, porque eso me persigue. Pongo también en tus manos el miedo a no poder heredarle algo bueno a mis hijos. No quiero heredarle a mis hijos mis heridas. También pongo en tu mano el miedo a no intentarlo, o el miedo a descubrir que sí podía hacer algo y que no me atreví a hacerlo. Pongo en tu mano también el miedo a perder la oportunidad, el miedo a perderme los mejores años de mi vida por ser cobarde. Te entrego, Señor, mi cobardía. Y como todos hoy venimos con una misma pregunta, y creo que es la misma pregunta de aquellos hombres en esa barca. Siempre me pongo a pensar en esa imagen, Señor, en esa barca, cómo te dijeron: Maestro, ¿no te importa que nos hundamos? Ustedes se acuerdan de esa pregunta. Señor mío, hoy tenemos esa misma pregunta. A veces en la noche nos preguntamos Si es a nosotros a los únicos que no escuchas, pero sabes qué, haznos sentir tu presencia en este momento. Nosotros sabemos que vas dormido en esa barca y sabemos que vas dormido porque tú conoces el final de la noche. Danos paz. Entonces nuestra petición este mismo momento es que nos enseñes a distinguir lo que en realidad nos puede hundir, a distinguir todo eso que únicamente nos moja. Así que cálmame, cálmame a nosotros antes que al viento, porque tú calmaste arriba de esa barca al viento, pero cálmame a nosotros primero, porque casi siempre el mar que está allá afuera es mucho más tranquilo que la batalla que estamos viviendo, que la batalla que estamos sufriendo. Adentro de nuestra alma. Así que esta noche pues no te voy a pedir que nos hagas valientes de golpe. Lo que, lo que te quiero pedir, Señor, es algo más chiquito, más pequeño, y tal vez algo más difícil. Dame honestidad, Señor. Dame la capacidad de ver que me puedo transformar y que nadie salga de esta noche mintiéndose. Y si esta noche no calmas la tormenta, lo único que te quiero pedir es que te quedes en mi barca. Con eso me basta. Tómanos de la mano en este preciso momento, Señor. Yo quiero ser esa persona que prefiere tratar de caminar afuera de la barca tratando de seguir tus pasos, de seguirte a ti. No me quiero quedar en la barca mirando cómo se hunde la barca. Lo que quiero es seguirte. Y te lo pedimos, por supuesto, Señor, en el nombre de Cristo Jesús. Gracias, gracias por orar conmigo. Amén, queridos míos. Amén. Todos podemos decir, por supuesto, amén. ¡Qué belleza! ¿Verdad? Pedirle a Dios que se quede en nuestra barca. A veces se nos olvida que Él es nuestro tripulante. Creemos que somos nosotros los capitanes. Los capitanes se hacen en la tormenta, queridos. Pero el dueño de la tormenta es Dios, es nuestro Dios. Así que ahora te voy a recomendar que busques papel y lápiz y a lo mejor algún pañuelito por si esta noche nos toca derramar un par de lágrimas. OK, vamos a comenzar nuestra clase. El miedo no es el villano. Eso es. Ahí voy a empezar, por donde a nadie le gusta empezar. Yo voy a defender al miedo esta noche. Sí, querido mío, hoy voy a defender el miedo, así justamente como lo oyes. Creo que en la industria la mayoría de los mentores o speakers suelen decir: mata tu miedo, el miedo es tu enemigo en cierto sentido, etcétera. Pero yo escribí un libro entero para decir, creo, Todo lo contrario. Creo que hemos vuelto al miedo un total villano de la historia, y creo que no. Creo que el miedo también puede ser un héroe. ¿Me están siguiendo hasta aquí? El miedo es el sistema de seguridad más sofisticado que jamás se haya diseñado, y lo diseñó Dios. De hecho, es un guardián. El miedo es un guardián que ha mantenido viva a nuestra especie pues por miles y miles de años. El miedo te ayuda a frenarte en el borde de un precipicio. El miedo te saca de la calle que no tiene luz, en donde te pueden asaltar. El que te hizo soltar la olla caliente antes de que lo pensaras. Eso, eso es lo que hace el miedo. Es decir, sin miedo, queridos, tú no estarías aquí, y probablemente pues nuestros ancestros no nos hubieran traído hasta aquí, ya se los hubiera comido algo con más, con más dientes. Me explico, el miedo nos ha salvado muchas, muchas veces. Hubo una época, queridos, en mi vida en donde el miedo me ganaba todas las partidas. El miedo me ató las manos cuando yo quería hacer una propuesta de un negocio, por ejemplo. El miedo me dejaba callado cuando le quise decir un te amo a una persona, y un te amo que yo ya llevaba semanas tratando de decir porque se me había atorado aquí en la garganta. Lo que más me desespera del miedo no es perder, de hecho es la sensación de que el miedo siempre se anticipa a mis decisiones. Antes el miedo llegaba primero. Él ya sabía dónde me iba a mover. Eso es lo que suele hacer el miedo, se anticipa a tus movimientos. Y hay que hacer lo mismo que el miedo hace. Entonces un día lo entendí. Y de hecho creo que ese día empezó a cambiar mucho mi vida. ¿Me estoy explicando con esto? El miedo me tenía muy estudiado. El miedo conocía a detalle mis pensamientos. El miedo adivinaba con muchísima certeza, de hecho, mis movimientos. Y el miedo Sabía perfectamente lo que me dolía. ¿Me estoy explicando, queridos? O sea, yo era como su tarea favorita. No, él había hecho la tarea mucho mejor que yo. Así que pues yo agarré y decidí hacer exactamente lo mismo que él. Agarré y dije, pues yo me voy a poner a estudiar a fondo el miedo. Yo me voy a poner a explorar los trucos. Del miedo. Voy a analizar los pasos, ¿no? Entonces me puse como alguien que empieza a seguir las huellas de un animal que no logra ver. ¿Me estoy explicando? Y uno tiene que estudiar su miedo, aprender a anticiparse al miedo y sus pensamientos. Y lo primero que descubrí, a lo mejor te va a sonar contradictorio: el miedo está de tu lado. Pero el miedo es un mentiroso, como el éxito. Pero el miedo es un mentiroso pendenciero. Vamos a ponerle esa categoría. Es un miedo, es un mentiroso pendenciero, es un exagerado profesional. ¿Tú conoces a un exagerado profesional? A esa gente que le dices me duele una mano, a mí las dos, cabrón. Angita dice que sí. Aquí está Angita. Pero lo único que está tratando de hacer el miedo es de protegerte. El problema es cómo lo hace. Capisci con eso. Lo voy a repetir. El problema, o el gran problema del miedo, es cómo trata de protegerte. Y muchas veces lo trata de hacer con amor, como si fuera una madre que le está prohibiendo a su hijo jugar porque sabe que se puede caer. El asunto, como en cualquier tema de sobreprotección, el miedo te puede cuidar tanto que termina dejándote quieto. Digamos que es un protector que te cuida de más, evita que te caigas, pero al evitar que te caigas también está impidiéndote aprender a caminar. ¿Me estoy explicando con esta reflexión? Tiene una verdad honda. Yo por eso no te voy a decir que mates todos tus miedos, querido, porque hay miedos que se necesitan en esta vida. Lo que yo quiero enseñarte esta noche es a separar el miedo. A categorizar tus miedos. No todos los miedos son iguales, no todos los miedos tienen el mismo impacto en nuestra vida, y por esa misma razón no a todos los miedos se les puede tratar de la misma forma. Hay miedos que te cuidan. Coño, el que te frena en el borde de un precipicio, bien ahí. El que te saca de la calle oscura, bien ahí. Esos miedos se respetan porque están haciendo el trabajo del miedo. Bro, querido, querida, si aparece un tigre, carnal, el miedo tiene que hacer su trabajo. No te vas a poner de salsita. Pero hay dos tipos de miedo que sí creo que hay que derrumbar en nuestra vida, sobre todo por la cantidad de cosas que nos roban en la vida. El primer miedo es el miedo a lo que no existe. ¿Qué no existe? Todavía el futuro. Mañana todavía no existe. Ese miedo nos hace sufrir porque nos hace crear escenarios que solamente viven en nuestra cabeza, en nuestra cabeza. Si bien podemos anticiparnos a un futuro semipredecible, pero más allá de los próximos 5 minutos Está difícil. O sea, yo puedo creer que hoy la clase va a salir a todo dar, pero men, yo no sé si aquí mismo me empieza a dar una agrura o qué sé yo, me empieza a doler la cabeza, no lo sé. O sea, ese es el asunto, que uno no puede predecir las cosas. El segundo miedo es el miedo que te paraliza, y el miedo que te paraliza es el que no te deja ver la oportunidad. Y no nada más no te deja ver la oportunidad, sino no te deja caminar. Hacia la oportunidad. Estos dos grandes guardianes no son guardianes, son ladrones vestidos de guardianes, de corbatita. ¿Capisci con eso? Me pueden poner ahí en el chat capisci si lo estamos, si lo estoy explicando. Compartir con 5 personas, Ismael. Coño, gracias, Ismael, muchas gracias. Ismael Bravo puso ahí que compartió con 5 personas. Esta noche quiero desenmascarar a estos dos ladronzuelos que vienen vestidos muy elegantes. Si esto te está empezando a sacudir la cabeza, pónganme ahí: mi miedo no es mi enemigo, por favor. Capisci, hijos de la madre. En lugar de poner capisci, ponen capuchino. Los adoro, Inquebrantables. Gracias, les agradezco que también tengan sentido del humor. Capisci, capisci. Queridos, quiero que vean esta diapositiva, por favor. Les voy a hablar acerca de un experimento. Este es el experimento del pequeño Albert. Esto sucedió en 1920. 1920. Esto que te acabo de decir yo no me lo inventé, lo ha demostrado la ciencia y lo ha hecho durante 100 años. Y quiero mostrarte estas dos historias y te las voy a contar, ok. Esta primera historia sucedió hace más de 100 años, 1920. Resulta que hay un psicólogo que se llama John Watson, ok, tremendo, tremendo psicólogo. ¿Qué es lo que hace John Watson? Él quería demostrar una cosa: que el miedo no nace con nosotros. Fíjense, fíjense lo determinante, verdad, de este facto, de este hecho. El miedo no nace con nosotros. Sino que se aprende. Es algo que aprendemos. Interesantísimo, ¿cierto? Me encanta estar leyéndoles, querido, que están diciendo ahí: mi miedo no es mi enemigo. ¿Saben qué demostró este experimento del pequeño Albert? Escucha esto. John Watson toma a un bebé de 11 meses, y la historia de hecho se conoce como la historia del pequeño Albert, y le puso a este pequeñito una rata blanca de laboratorio que ustedes pueden ver en esta fotografía. Qué heavy, ¿verdad? Ahora vemos esta fotografía y bueno, nos parece algo casual. ¿Qué hizo el bebé? Lo que hace cualquier bebé. Se puso feliz. No conocía el miedo. Estaba curioso. Estiraba su manita para tocar a la rata. Tenía cero miedo, querido. Entonces Watson hizo algo que hoy probablemente lo metería en problemas o a la cárcel. Cada vez que el bebé estiraba la mano hacia la rata, él golpeaba una barra de metal detrás del niño. ¡Pam! Era un sonido pues espantoso. ¿Qué hacía? El bebé estiraba la mano, golpe, ¡ping! Llanto, y luego estiraba la mano de nuevo, golpe, ¡ping! Llanto. ¿Sabes qué pasó después de unas cuantas veces de ese ruido? Que ya no hacía falta el ruido. El bebé asoció: veía la rata y lloraba de terror. El asunto es que no nada más le empezó a tener miedo a la rata. El bebé Albert le empezó a agarrar pavor a los conejos, a un perro, a un abrigo, todo lo que pareciera un animal peludo. Esto es interesantísimo. ¿Me estoy explicando, queridos? ¿Lo ves? Un miedo que ese niño no traía de fábrica se lo instalaron en un par de días. ¿Te suena parecido esto? ¿Por qué te estoy contando esta historia? Porque ese bebé podemos ser nosotros. A esta edad, querido, a esta edad, a esta edad, mi esposa ve una cucaracha y llora. O sea, se convierte en Superman, vuela. El asunto es que a esta edad a nosotros también nos suena. Ese metal aquí. Cada grito cuando tú te equivocas es un golpe. Cada burla cuando intentaste hacer un proyecto y alguien se burló de ti, un golpe. Cada vez que tu padre, tu amigo, tu socio, tu esposa te dijo tú no sirves para eso, y lo dijeron en el momento exacto que tú estabas estirando la mano, un golpe. Por eso muchos hoy le tienen miedo a emprender. Por eso hoy muchos le tienen miedo a cobrar lo que es justo. Por eso tantas personas le tienen miedo a hablar en público. Nadie nace con miedo, querido, nadie. Se nos van instalando repetición a repetición, querido. No eres tú. Tu miedo. Ahora, hay una gran noticia, querido, y esto es una buena noticia para ti esta noche, ok. Vamos a poner la siguiente diapositiva, ok. Esto es Peter and Mary Carter Jones. Me encanta exagerar cuando uno habla inglés, ¿verdad? Porque hay bandita que habla, hay bandita que habla inglés y en lugar de decir este ¿Me puedes dar una hamburger? Dice, ¿me puedes dar una hamburger? La holy madre, finkity funky. Este, tenemos ahí la diapositiva, este, Omarcito, porque creo que no la logré poner. Si no la tenemos, no pasa nada. Ah, no, ese es el niño Peter. Así, ahí déjala y déjala y déjala y déjala. ¿Qué pasa después? Unos años después, una psicóloga llamada Mary Carver Jones Conoció a otro niño, se llamaba Peter, y este niño le tenía terror a los conejos. A los conejos. ¿Qué se preguntó Mary? Pues la otra, la contrapropuesta, lo contraintuitivo. OK, ella lo que dijo: bueno, Watson hizo una pregunta, yo puedo hacer otra pregunta. Escúchala bien porque esta pregunta te incluye. Ella dijo, si el miedo se aprende, ¿se podrá desaprender? ¡Ping! Eureka moment. Fíjense lo que cambia reformular una pregunta. ¿Sabes qué hizo para averiguarlo? Nada de que le aventó el conejo encima, no. Nada de échale ganas, nada de sé valiente. Puso al conejo en una jaula lejos. Esto fue lo que hizo Mary. OK, Mary, Mary, me da mucha risa decir Mary. Este, Mary lo que hace es poner al conejo lejos en una esquina de la habitación mientras que el niño estaba comiendo tranquilito. Eso fue todo lo que hizo el primer día: el niño comiendo en paz y el conejo lejos. Al día siguiente acercó la jaula un metro, un metro nada más. Al siguiente un poquito más. Así día tras día, el conejo acercándose, Peter terminó comiendo con ese conejo en la mano. Peter terminó acariciando al conejo con una mano mientras que comía con la otra. Lo estás entendiendo perfecto, por supuesto que sí. El miedo que aprendió se desaprendió sin ningún tipo de heroísmo, sin kilos de fuerza de voluntad. Sin echarle ganismo. ¿Sabes cómo desapareció? Aquí viene el redoble, mira: con método, con un sistema y con un proyecto. Y preguntan qué significa capisci. ¿Me entienden? Me explico, eso es lo que significa capisci en italiano. Es la única palabra de italiano que me sé hasta ahí. Así desapareció su miedo, querido. Pasos chiquitos repetidos en un lugar seguro. Apunta esto que te acabo de decir porque es gran parte de la tesis que quiero compartirte esta noche: el miedo no se vence con gran valentía, el miedo se desaprende con método, con un sistema, querido. De hecho, muchas veces el miedo es la sensación de que algo valdrá la pena en esta vida. Significa que eso que estás soñando Te está entusiasmando, querido. Y sabes por qué te lo cuento, porque así funciona exactamente mi programa y mi método. La gente que ya forma parte de él lo sabe. Primero el conejo está lejos, después lo tienes en tu mano mientras te lavas los dientes. Y quienes ya están dentro lo saben. Pero antes de profundizar en él, te tienes que preparar, tienes que desmontar estas trampas. El programa de Ser Inquebrantables primero te acerca el conejo, pero de lejos. ¿Me explico? Parece que uno va avanzando poco a poquito, que no avanza nada, porque la gente está desesperada. Pero aquí, aquí en mi libro de Las Trampas del Miedo, desarmé 19 trampas. Pero por temas de tiempo, pues esta noche nada más voy a hablarte de 3. Y voy a empezar con lo que muchos de ustedes están viviendo ahora mismo. Voy a empezar con la trampa de la indecisión. ¿Cuántos indecisos hay en este chat, queridos? Levanten una mano, dos manos, o si quieren, las dos manos y los pies. Quiero leerlos, muchachos. Muchachos, quiero leerlos. Reconocen, hay aquí indecisos. Qué heavy es tomar decisiones, ¿verdad? Esa, esa preguntita que te da vueltas en la cabeza: ¿estaré haciendo lo correcto? La hoja de los pros y los contras que no te resuelve nada. Son las 3 personas a la que le pides tu opinión y te dijeron 3 cosas distintas y no sabes qué decidir. Noches enteras dándole vueltas a lo mismo sin moverte un solo centímetro en ningún tipo de dirección. Gente estática. Gente estática, te quedas estático. Y ahora quiero enseñarte la ciencia, porque hay ciencia detrás de esto. Tu cerebro sufre más en el no sé que en el no. ¿Cómo es eso, Daniel? Sí, querido mío. Hay gente que descansa cuando por fin le dan un diagnóstico de salud, aunque el diagnóstico que le den sea terrible. ¿Por qué? Porque el monstruo con nombre asusta menos que el monstruo que no ves, el monstruo que no tiene nombre, porque tu cabeza es más caótica que la realidad. Miren, queridos, yo les conté que pasé 5 años, 5 años perdido en diagnósticos equivocados cuando yo estuve enfermo de Lyme disease. La enfermedad que yo tuve durante tantos años, que proviene de una bacteria que se llama Borrelia, que produce la enfermedad de Lyme, durante 5 años yo viví buscando diagnósticos. Visité todos los médicos del mundo y la incertidumbre me mataba. Mientras que la incertidumbre me mataba, pues mi cuerpo también se iba marchitando porque la bacteria seguía avanzando. Pero sucedió algo extraordinario que hasta el día de hoy no sé del todo cómo compartírtelo. Pero el día que yo por fin supe mi diagnóstico, en lugar de derrumbarme, sonreí de una forma rarísima. Y mi esposa está de verdad para comprobarlo. Yo me acuerdo que el día que me dieron el diagnóstico, con el papel en la mano, dije, joder, al fin esto tiene nombre y apellido. A Anja, por supuesto, a mi esposa, le cayó como plomo, ¿no? Y tiene toda la razón. Pero a mí me llegó una paz rarísima, y hoy sé exactamente de dónde viene esa paz. Por primera vez en años yo sabía contra qué estaba peleando. O sea, cuando ya hay un nombre, ya sabes contra lo que estás peleando. No tienes ahí un intruso que no tiene ni cara, no tiene nada. Lo indeterminado es aterrador, queridos. Confirmen, lo indeterminado es aterrador. Cuando la mente no encuentra un objeto definido para su angustia, fabrica posibilidades infinitas, y esas hipótesis casi siempre son las más destructivas, y son más destructivas que la realidad. Esto tiene un nombre técnico dentro de la psicología, se llama hipervigilancia. El cerebro se queda instalado en una alerta permanente, está instalado en una alerta permanente porque no sabe cuál es la amenaza real. Es vivir encerrado en un cuarto peleándote con tus sombras. ¿Se acuerdan del meme este de Spider-Man? Que señala absolutamente a otro Spider-Man. Así es como funciona la hipervigilancia. Ahora aplícalo a lo tuyo, que es a donde quiero llegar. Tú no llevas 2 años sin arrancar porque te falta información. Llevas 2 años sin arrancar porque no le has puesto nombre y apellido a lo que de verdad te da miedo. Y mientras que esa cosa que te da miedo sigue en tu cabeza sin nombre, tu cabeza Va a seguirte mandando a investigar, a preguntar, a comparar. Te vas a poner en Google a preguntarle a Google: oye, me salió esto, ¿y ahora qué va a pasar? Ponle nombre, ponle apellido, dilo completo aunque te dé vergüenza. Me da miedo que me digan que no. Me da miedo que mi papá tenga razón, que yo voy a ser un fracasado, que voy a ser una fracasada. Me da miedo que me descubran que no soy tan bueno como creía, o me da miedo que me vaya bien y no saber cómo sostenerlo. Hay gente que le da más miedo de verdad el éxito que el fracaso. Ponle nombre a tu miedo. ¿Cuál es tu miedo? Hay gente que no sabe contra qué animal está peleando. Uno tiene que ser claro. No divagar entre, bueno, es que yo siento como que un miedo. ¿A qué? A ese enemigo hay que ponerle nombre y apellido. Le tengo miedo a una adicción, le tengo miedo a no ser exitoso, no ser suficiente. ¿A qué le tengo miedo? A ser feo, de verdad. Y uno no debería de darle vergüenza tener miedo porque esto no es un delito. Esto es gran parte de la indecisión, querido, es pagar renta diaria en el peor barrio de tu mente. Pero aquí quiero que apuntes estas dos ideas poderosas. Vamos a sacar pluma, ok. La primera idea es: los monstruos se matan antes de que crezcan. Ok, Daniel, explícame un poquito más. Me da miedo que no me quieran. Guau, a ver, yo voy a leer eso. Me da miedo que no me quieran. Dios te ama más de cualquier, más que cualquier persona que te pudiera amar, querido. También muchas veces queremos que nos amen personas que ni siquiera se aman a sí mismos. La gente te va a amar como puede, no como quieres. Perdón, eso es para ti. Así me voy a poner de intenso en los lives, en los uno a uno con los Inquebrantables, con los fundadores. Me voy a encargar de sacudirlos. Nada de que a mí me da miedo que no me quieran, a la vejez, a eso le tengo pánico. Pues querido, vete acostumbrando, querido, a tener mucho dinero. Eso es un miedo heavy, queridos, y nos lo instalaron en la cabecita cuando éramos unos chamaquitos aparte. Pobres pero honrados. Me da miedo que me digan que no. Querido, tú te tienes que aprender a decir que no a ti mismo. Si el no muchas veces trae más beneficio que el sí. ¿Saben cuánto? ¿Saben qué pasa, queridos? Que muchas veces nosotros tocamos la puerta que nosotros creemos que deberíamos de abrir y Dios te la cierra en la cara porque te dice: del otro lado hay un precipicio, deja de andar rasgando la puerta que no te pertenece. A no saber por dónde empezar. Pues hoy te estoy diciendo por dónde empezar. Y si no sabes por dónde empezar, sirve, ayuda a otras personas y te vas a dar cuenta de que no careces de nada acá. A no ser exitosa. Si el miedo, si el éxito es un mentiroso, flaca. Guau, guau, qué heavy la cantidad de yo también tengo miedos. Se los confieso, le tengo miedo a los aviones, le tengo miedo a que le pase algo a alguien que amo, por supuesto. Pero querido, qué momentazos en ese, ese es en la vida en donde uno deja de querer controlar y le otorga el absoluto dominio de su vida a Dios. Yo prefiero en su voluntad que en mi voluntad Dios siempre sana, siempre, siempre, queridos míos. Miren, muchachos, ayer en la noche un familiar de nosotros, de mi esposa y mío, joven, 40 años, muchachos, no, 33 años, le dio un infarto cerebral. Y lo adoro, lo quiero profundamente, de un momento a otro. Pero aquí hay que estar preparados, anticipados. Y hoy estoy aquí sirviéndoles a todos ustedes con un familiar mío en el hospital. El asunto es que yo no puedo hacer nada más que servir, que orar, ponerme en la brecha por él. O sea, toda decisión pospuesta engorda. Esa duda que hoy es un monstruito, dale 3 semanas de vuelta y va a estar enorme. Dice, me da mucho miedo que mis demonios me ahorquen. Pues déjales de dar de comer. Todo aquello a lo que le dejas de dar de comer se muere. ¿Un sueño o un miedo, querido? Y vamos a poner esta frase, por favor, vamos a poner esto. Me encanta, me encanta, porque esto les va a servir muchísimo. Quizá tu peor pesadilla sea mucho mejor que la realidad de la que no quieres salir. Quizá tu peor pesadilla sea mucho mejor que la realidad de la que no quieres salir. Tu mente es más caótica que la realidad. El costo de decidir se ve enorme porque está enfrente. El costo de no decidir no se ve porque eso se te cobra en silencio. Plazos, pero vienes pagando ese miedo desde hace años. Yo no te estoy diciendo que sea fácil, no, no, no, no, esto no es fácil, esto no es fácil. Cuando yo recibí mi diagnóstico, cuando falleció mi padre, cuando se han muerto amigos, no, no, no, esto es muy jodido, pero uno se va forjando. De hecho, todos los miedos que estudié para este libro, querido, No he encontrado ninguno peor que el miedo que no te deja actuar. Ninguno. Los demás miedos te pueden quitar cosas, pero el miedo de no actuar te quita la vida porque te quita el tiempo. Me da miedo que me mientan. Por el amor de Dios, si te has mentido tú a ti misma y te lo has creído, y te da miedo que otros te mientan. Querido, la verdad siempre, siempre sale a la luz, y la verdad se, la verdad se encarga de perseguir a la gente falsa y luego los aplasta. Me estoy explicando con esto, querido mío. Querido, cuando yo empecé a dar conferencias, presten atención, me tocó un auditorio de 20 personas. Queridos, yo llegué a pagar para que me dejaran dar conferencias. No me da vergüenza decirlo, pero antes de eso me tocaron 20 personas, no 100, no 1000, 20. Me temblaban las patitas así como Bambi. ¿Se acuerdan cuando Bambi empieza a caminar? Me temblaban las piernas como Bambi. Y ahí paradito detrás de la cortina, el miedo me empezó a decir la lista de todas las frases trampa, ¿no? Tú, ¿quién eres, Daniel? ¿Qué les vas a decir? Te vas a quedar en blanco, Daniel. Se van a reír de ti, Daniel. Y te lo juro por lo que más amo, estuve a nada de creerle, de irme. Yo ya tenía el plan perfecto cuando me iba a ir de esa conferencia: pedir perdón y desaparecer, meter mi cabeza como un avestruz. Y sabes qué hice, entré muriéndome de miedo, temblando. Y probablemente han sido de los pasos más dignos que he visto darme en la vida. Temblando, tartamudeaba, me regreso a ese, a ese miedo. ¿Desapareció? No, lo aprendí a domesticar, a utilizarlo a mi favor. ¿Sabes qué pasó con esas 20 personas? Se hicieron 40, y las 40 se hicieron 200, y las 200, querido mío, se hicieron teatros, y los teatros se hicieron arenas, y las arenas se hicieron países enteros. Todo lo que tú has visto de mi vida pudo habernos sucedido si ese hombre se hubiera ido en ese auditorio de 20 personas. Cuando, cuando tu atención se centra en las mismas cosas, en las mismas personas, en los mismos problemas, en las mismas circunstancias, y tú sigues experimentando las mismas emociones, esas emociones que están ligadas a tus recuerdos, que eso es mucho lo que te pasa porque tu cabeza siempre te está dando evidencia, tu cuerpo cree que vive en el ayer. Entonces, cuando tú repites eso una y otra vez, el pasado se convierte en un futuro predecible. ¿Me estoy explicando con esto? Entonces dejas de vivir en el presente. Dios te da tu presente, pero tú no lo abres. ¿Por qué? Porque siempre estás revisitando la evidencia de tu pasado, y ese pasado de alguna u otra forma te acompaña y empieza a provocar un futuro predecible. El momento presente es en donde tú recuperas tu energía, ahorita. Dice, me da miedo estar solo. La soledad no te cambia, la soledad te dice quién eres. En la soledad nacen las preguntas más importantes del individuo, querido. Aparte, nunca estás solo. Dios está ahí aunque tú no lo escuches. El silencio es otro de sus idiomas. Dios siempre está ahí presente. Nada más que hay que aprender a superar la experiencia religiosa, no, esta experiencia espiritual que uno siempre siente la presencia. De hecho, estar en la presencia de Dios Tal vez sea de las sensaciones más hermosas de la vida, pero uno no puede depender de eso. Yo lo que quiero es que dejes de centrar tu atención en lo conocido, en lo que crees de ti, y comiences a desprenderte de tu identidad, como si tu cuerpo empezara a tener un nuevo entorno. Y en este nuevo entorno vas a empezar a colapsar y vas a crear algo nuevo. Cuando tomas conciencia de cómo la memoria y las emociones te anclan al pasado, en realidad tú puedes empezar a desmantelar estos patrones, de estos hábitos que te hacen tanto daño. Te quiero hacer esta pregunta: ¿qué harías si tuvieras la certeza absoluta y la conciencia de que tu vida es sagrada? ¿Qué harías si tuvieras la absoluta certeza de que tu vida es sagrada? ¿Cambiaría algo? ¿Qué pasaría si mañana despertaras siendo alguien más? Supongamos que despiertas siendo otra persona, tienes otra vida nada similar a la tuya, y obvio una vida que consideres más afortunada a la que vives en este presente. ¿Cuánto tiempo crees que transcurriría antes de que tus problemas en esa nueva vida empezaran a parecerse a los problemas que tienes ahora mismo? ¿Cuánto tiempo? ¿Un mes? ¿Dos meses? ¿Tres meses? Hay gente que dice: sí, tan solo, ¿verdad? Si yo fuera a vivir a Estados Unidos, o si no viviera en este país y viviera en tal país. Siempre estamos pensando que afuera está el problema cuando nosotros somos De hecho, los sospechosos del crimen de nuestra vida, no. Nosotros somos la bacteria, querido. Sería muy rápido. O sea, tú crees que otra vida es mejor, no. La que tienes es extraordinaria. En toda la materia del universo no hay nadie como tú. Ahora contéstame esta: ¿qué habría pasado en mi vida si esa tarde de la conferencia yo le hubiera hecho caso al miedo? Nada. Es la respuesta exactamente: nada. No habría libros, no existiría este canal ni esta noche contigo. El miedo no me hubiera quitado algo, me habría quitado todo, todo. Ahora, el problema no es lo que te quite el miedo, eso es lo más perverso. Yo jamás me hubiera enterado de lo que me perdí. Eso es algo muy, muy heavy, queridos míos. Quiero que me presten atención. Por no actuar, por no tomar la iniciativa, por no apostar, porque nos da miedo fracasar, el qué dirán, y qué dirán, qué dirá mi tío, mi tía, mi familia, la sociedad. Primera, no somos tan importantes. Hay que ser demasiado soberbios para creer que a la gente le importa en realidad nuestro fracaso. En realidad sí hay un montón de morbosos que siempre están dispuestos a reírte de tu equivocación, de tu fracaso, pero lo hacen por falta de victorias propias. ¿Sabes qué es lo que más me duele? Lo que no sabría que me perdí. Ya no quiero que te, que te pierdas cosas en la vida. Así es como nos cobran los miedos. El miedo que te impide actuar no te roba lo que tienes, te roba los futuros que tú nunca vas a conocer. Por eso te lo estoy diciendo con absoluta autoridad en mis cicatrices y mis hechos: nada que valga la pena en esta vida se consigue sin miedo. Nada. Escríbelo en el chat, por favor, si lo recibes. Con miedo, pero voy. Pónmelo ahí. Con miedo, pero voy. Con miedo, pero voy, brother. Ojo, siendo sofisticado, ok, siendo sofisticado, por favor, tomando y guardando las proporciones de lo que te estoy diciendo. Nada que ponga en riesgo tu vida, pero coño, una crítica, que te vayan a criticar, me da lo mismo, brother, me da exactamente lo mismo. Con miedo pero voy. Ay, me encanta esa vaina. Ahí lo están poniendo. Gracias por su sinceridad, de verdad, muchachos. Con miedo pero voy. Me encanta, me encanta esto. Con miedo pero voy. Miedo a no lograr el éxito, querido. El fracaso no existe. En realidad existe sentirte fracasado. Lo peor es la sensación de fracaso. Con miedo pero voy. Con Dios, de acuerdo. Pero queridos, el éxito es ver a Dios cara a cara. Todo lo demás es para que apostemos. Con miedo, pero voy. Les quiero contar una segunda trampa. ¿Estamos de acuerdo? Me encanta cómo están compartiendo en el chat. Con miedo, pero voy. Elizabeth, con miedo, pero por eso soy fundador. Gracias a todos los fundadores, de verdad, que son miles, muchachos, miles. Con miedo, pero voy. Ahí está. Daniel, me da miedo no encontrar a alguien ¿Alguien para mí? ¿Quién eres tú para que esa persona aparezca? Queridos, cuando alguien me habla acerca de las relaciones, que es algo que vamos a ver adentro de Sé Inquebrantable: El Fin de la Mediocridad, el programa que Angie y yo, mi esposa y yo, vamos a hablar acerca de eso, es de acuerdo a tu carnada, tu depredador también, querido. Es quién soy yo para que el otro, para que el otro sea orgulloso de ser fundador Yo también estoy muy orgulloso de todos ustedes, muchachos, y me va a encantar aparte compartir one on one con todos ustedes. Les voy a poner una segunda trampa porque no les puedo contar todo el libro. Escucha esta trampa, por favor, y vamos a utilizar nuestra, nuestra imaginación. Quiero que te imagines a un hombre que en su bolsa del pantalón tiene un billete de lotería. En este billete de lotería carga un premio. El billete está premiado, el billete que trae en la bolsa está premiado. Ya salió el número, ya ganó. Eso que trae doblado en la bolsa ya es dinero. Pero, ¿qué crees que hace el hombre con este billete? No va a cobrarlo. Daniel, ¿cómo no va a ir a cobrar un billete de lotería? Hay gente así porque la oficina de cobro le queda lejos, no le gusta hacer fila, le da miedo salir a la calle, no tiene tiempo porque tiene deshecha la agenda, vive de lunes a domingo estresado. Y así se le pasan los meses, luego los años. Vive con una fortuna en su bolsa, pero vive como un hombre que no la tiene. Y tú estarás pensando, ese hombre está loco, Daniel, nadie hace eso. Queridos míos, yo les puedo asegurar que sí, segurísimo que sí. Miren, queridos, yo veo gente así todos los días. Gente que carga de verdad con 20 pisos de talentos. Gente premiada, dotada de, queridos, virtudes, dones, pero que nunca los ponen a trabajar, nunca los cobran. Tienen habilidades que valen millones de dólares, pero las tienen guardadas en un cajón. Tienen ideas que funcionarían así, pero las tienen dobladas en su bolsa. Tienen una versión de sí mismos completa, listada, premiada, capacitada, esperando a que a su dueño se le antoje utilizar esos talentos en la vida. Conozco personas así y las conozco bien, queridos. La semana pasada, en las 4 clases, yo te enseñé a leer ese billete. Tuviste los territorios, viste tu herida, viste tu plan. Tú ya sabes lo que traes en la bolsa. Los fundadores van a aprender más todavía de lo que ya traen en la bolsa. Queridos, la semana pasada fuimos más de 350,000 personas y hay gente que ya tiró la oportunidad. Así que la única pregunta que queda es la del hombre del billete, y te la voy a hacer directamente a ti: ¿como para cuándo empiezas a cobrar el billete? ¿Cuándo te vas a poner a hacer fila? Pónmelo ahí en el chat. Hoy, hoy, ahora mismo. Tengo toda la hora del mundo, tengo toda la hora del mundo. Déjame mostrarte lo que está pasando, por favor, al otro lado de la fila. Que te estoy hablando de la primera generación que ya está en marcha, ok. Hace una semana abrimos las puertas del programa Inquebrantables. Quiero que lean lo que está pasando con esta primera generación de fundadores. Esto ya no es ninguna promesa, esto es una comunidad viva de miles de personas que están caminando sus primeras lecciones desde hace días. Vean lo que dice Sandy: en lo poco que llevo el programa siento que esto es más grande de lo que esperaba, es confortante contigo mismo. Gracias, Daniel, siento en cada palabra, cada sílaba que estás hablando. Gracias porque siento tu compañía tan presente y tan real. Y ahí estoy, la verdad es que ahí estoy, la neta, ahí estoy. Jessica, hola, soy Jessica, llevo un poco más de 2 semanas. Quiero que leas esto, ok. Soy mexicana pero vivo en Panamá y he repetido los audios varias veces. Cada día descubrí algo nuevo y entonces llevo los días con una conciencia que se ha abierto increíble. Y lo mejor es que veo a Dios en todo este proceso, queridos, es que la transformación es de Lo están leyendo esto porque hace unas semanas estas personas estaban donde tú estabas ahora, del otro lado de una pantalla, con el billete de lotería en la mano. Nada más que la diferencia es una sola: estas personas han accionado, me explico. Dieron, por supuesto, un paso, se comprometieron con ellos. Por eso digo que esto no es un cursillo, de verdad, y con respeto para quienes lo hacen. Dice Daniel, te digo con todo mi corazón que esto no es un curso. Ah, miren, no es un programa. Para mí es una extraordinaria experiencia, es un regalo hecho a mano con una riqueza infinita. Está tan bien hecho que puedo sentir cómo cada palabra, cada tema, cada herramienta, cada estructura se pensó y se hizo para que llegara exactamente en donde tenía que servir. Me siento agradecida por esta experiencia. Gracias, Ofelia. Gracias a ti. De hecho, lo estás haciendo por ti y por tu mini Ofelia. Por los dos, por las dos. Paula, gran trabajo. Guau, lo primero que llevo está genial. No solo el programa, sino también la plataforma. Se ve que cuidaron cada detalle. La neta, sí hemos cuidado de verdad en cada detalle. Esto es un nuevo estilo de vida. Aquí estamos construyendo de verdad una nueva estructura, muchachos. Fíjense, de carbón a diamante. Es que como todo el programa tiene audios de meditación, shots de motivación, Tiene programas de retos, acompañamiento. Tenemos un extraordinario trabajo con los escuderos. Ahora, oigan, tenemos por supuesto nuestros retos porque fueron miles de personas. Tuvimos nuestros retos con WhatsApp, con el ingreso, con el tema, pero todo se ha ido resolviendo precioso, perfecto. Y apenas cruzaron el umbral, apenas están disponibles, si no me equivoco, 3 clases, y el jueves tenemos nuestra primera Live. Inicié la metamorfosis, llevo una semana levantándome a las 6 de la mañana y haciendo muchas cosas. Venía postergando desde hace años. Procrastinar ya no es mi verbo, soy inquebrantable. Reto en proceso: me propuse salir a caminar 15 minutos antes de irme a trabajar. Justo la contemplación, ahí está. Esta semana fue perfecta. Retos y promesas pequeñas dan resultados para despertar el verdadero potencial. Queridos míos, de verdad, este programa, miren, fueron muchos meses para poderlo desarrollar, muchos meses para poderlo desarrollar, y fueron años para poderlo sustentar. Lo que se hace en el programa es que ingresamos a nuestra biología y a nuestra alma, intervenimos nuestro cerebro, nuestro cuerpo, y entendemos su química, sus circuitos, y circuitos que se pueden medir. Hoy sabemos, querido, que cada pensamiento que tú repites deja una conexión firme entre tus neuronas, deja una evidencia. Cada emoción que repites entra a tu cuerpo a producir la misma química todos los días a la misma hora. ¿Por qué creen que yo soy tan insistente con la repetición? Por eso el programa son 2 a la semana, luego los lives, luego los retos, luego las hojas hay que llenarlas, hay que treparlas, este, las comprobaciones a la plataforma. Porque si uno hace esto, con el tiempo estas conexiones se vuelven tan eficientes que ya no necesitan tu permiso, se disparan solas. Tu naturaleza se transforma, y eso que se dispara solo es tu carácter transformándose. Tu personalidad es el resultado de años de repetición y punto. Díganme lo que quieran, es así. En mi sistema yo enseño cómo se deconstruye y cómo se construye eso, cómo un pensamiento repetido y una emoción repetida producen un hábito, cómo ese hábito baja al nivel de la inconsciencia y luego se vuelve un detonador que empieza a correr sin que te des cuenta, y cómo el cuerpo aprende en realidad esa respuesta también, que termina decidiendo por ti. Queridos, levanten su mano, ¿cuántos de ustedes a veces No se dan cuenta hasta ya muy tarde, cuando tu cuerpo decidió por ti. Ni siquiera tu mente alcanza a opinar. Ahí, por favor, escríbanme: yo me doy cuenta, yo me doy cuenta. Como mi mente es como decidir en caliente, ¿verdad? ¿A cuántos de ustedes no se les ocurre la mejor respuesta para una, para una discusión 4 días después? Anja levanta la mano. Sí, cuando nos peleamos, Anjita. Claro, estás bañándote tranquilo, estás tranquilo en tu baño, te estás bañando y dices, uy, güey, le hubiera dicho esto. Ves la escena, ves la escena y tú empiezas a contestar lo que tú querías y hasta actúas. ¿Verdad que sí, querido? Tu mente no alcanza a opinar porque no hay dominio propio. Imagínate vivir en este dominio propio, querido. Eso es lo que estamos enseñando. ¿Por qué les estoy mostrando, por supuesto, esto? Porque hay muchísimas personas que lo están preguntando. Esto es un sistema completo que avanza en tus finanzas, que avanza, por supuesto, en tu salud, en tu mente. Ahora les voy a contar la tercera trampa y luego una cuarta trampa. Estas son lecciones, son 24 lecciones dentro de 4 territorios, ¿no? Que es despierta, gobiérnate, construye, permanece. Todo eso son 90 días. Y luego cada lección, querido, pues tiene su hoja de trabajo, su meditación, su shot de motivación. ¿Para qué son los shots de motivación? Porque hay días grises. ¿Y sabes qué más? Pues tenemos nuestros encuentros en vivo. Si estos encuentros en vivo tú lo estás disfrutando, ahora imagínate cara a cara de aquí hasta diciembre. Aquí está nuestra hermosa comunidad, de verdad, de escuderos, ¿no? Y luego todos los protocolos que van a ir aprendiendo, que ya están aprendiendo esta nueva generación. Dicen, ¿habrá una nueva generación de Inquebrantables, de fundadores? Coño, no lo sé. Ahora les voy a hablar por qué. La gente que ya ingresó va a tener de regalo las clases de inversión y de finanzas con Kim y con Loud Economics. Data. Luego, ¿se acuerdan que también estuvo Nutrillermo, el doctor que les va a dar a todos ustedes una masterclass, este, sobre salud integral? Y luego todos ustedes tienen acceso por 5 años. Ahora, ¿cuál es el riesgo? Ninguno, porque el riesgo lo estoy pasando yo, que son las 2 garantías de 7 días sin preguntas. Y luego, si haces el trabajo, al final también. Eso es otra garantía. Muchísimos evaluaron este programa cuando hicimos la evaluación en $5,000, pero el programa está en $497, queridos, en la moneda de tu país, con opción de mensualidades, cuotas con débito o con crédito. Se puede revisar la opción en tu país, pero también puedes acceder a mensualidades como lo hicieron muchísimas personas. Hoy estamos abriendo de nuevo las inscripciones y ahí está en la pantalla. Y lo voy a dejar fijo, ok. Te toma de hecho 2 minutos, querido mío, 2 minutos ingresar. $497 de aquí a que termine el año, queridos. Miren, ahora ya sabes el precio, ahí está el precio porque me lo preguntaron. También está Coralita, por supuesto, y el bono de Coral. Sí, pero el bono de Coral es para los que entraron ese día, muchachos. Dicen, yo me doy cuenta. Me encanta que me pongan el bono de corales, que es una crack, queridos míos. Ya saben el precio. Les voy a contar esta historia. Hace 135 años, uno de mis escritores favoritos, un irlandés llamado Oscar Wilde, escribió una línea que creo que sigue describiendo gran parte de este mundo con una precisión, y una precisión incómoda. Hoy en día la gente conoce el precio de todo y el valor de nada. Y creo que ahí está retratada la historia, palabra por palabra, al hombre del billete de lotería. Este señor puede ser experto en precios, querido. Sabe cuántas horas va a perder en la fila para cobrar su boletito. Sabe el calor que va a hacer cuando salga a cobrar el boleto. Lo que va a gastar cuando vaya a comer, el día de trabajo que va a tener que sacrificar. Tiene todas las cifras al centavo. Lo único que ese hombre no ha calculado en su vida es lo que trae doblado en la bolsa. Para entender el valor en la vida y para entender el valor de algo se necesitan 3 cosas, querido: conocimiento, experiencia y exposición. Quien no las tiene mira una cifra y ahí se queda. Quien no sabe ver el valor va a ver $497 y cree que ya vio todo lo que había que ver. Ah, Daniel me está vendiendo. Es justo lo que la gente quiere ver. De hecho, esa es la gente que dice: yo no quiero un Rolex, mi Casio me da la misma hora. Eso es de verdad, queridos. ¿Tú conoces a alguien que dice eso? Yo, ¿para qué quiero un Rolex? Mi Casio me da la misma hora. Y te voy a hablar de esa discusión completa porque me encanta. Esa es una discusión ganada de ese lado, es cierto, el Casio da la misma hora. Es más, probablemente un Casio de cuarzo pueda llegar a medir el tiempo con más precisión que un Rolex mecánico. Tal vez sea más exacto, tal vez cueste 40, 100 veces menos. Pero si lo que estás evaluando es la función de decir qué hora es, pues la discusión se acaba ahí. Ahora fíjate en lo que acaba de pasar, porque es lo único que quiero que veas. Tú tomas un objeto y lo mides por su función más obvia, ¿verdad? Pues caso cerrado, querido. Esa manera de mirar, si se vuelve una costumbre en tu vida, va a salir de la historia del reloj y se te va a meter en todas las historias. Por eso hay gente que dice: ¿para qué voy a estudiar si con la práctica se aprende igual? ¿Para qué voy a ir a terapia si hablando con mi mamá o con un amigo es lo mismo? ¿Para qué voy a invertir en mi mejora si en el internet hay libros? ¿Para qué viajar si en las fotos se ve igual? ¿Para qué quiero un mentor si en internet hay cosas gratis? Cada una de estas frases es verdad en su función más estrecha, pero es falsa en todas las demás. Todas dicen exactamente lo mismo con un tonito de victoria, y creo que ahí es en donde Wilde tiene una asertividad extraordinaria. Él llamó cínico al hombre que para quien el precio es la única dimensión de la vida. Un cínico es la única dimensión que alcanza a leer. Y ojo, ese hombre está diciendo la verdad. Lo que pasa Es que ve una sola cosa y confunde eso con haber visto todo. Eso es lo que sucede con las personas. Pero, ¿para qué? Pero yo no voy a ir a ese restaurante gourmet si me van a traer una fregaderita así. No están entendiendo el tema. Pero, ¿por qué me voy a perfumar? Con lo de esta noche pasa exactamente lo mismo. Si mides esto por su función más obvia Son lecciones. Y vas a decir, bueno, lecciones gratis hay y dan la misma hora. Yo lo sé mejor que nadie, querido, porque llevo años regalando miles de horas de contenido en internet, pero de altísimo valor. Estamos hablando de más de 15 años. Lo que cuestan los $497 es lo otro, que alguien te esté esperando el martes, que tu avance no quede a medias, que te ayude a desaprender Que cuando amaneces sin la sensación de poder ser capaz, haya una comunidad que esté caminando a tu lado y que estén en la misma hora. Que nos vamos de aquí a que termine el año, y cuando te caigas, porque te vas a caer, existe un protocolo y exista gente que te busque, que te ayude. En Las Trampas del Miedo yo dejé escrita la siguiente frase: cuando negocias, cuando negocies, perdón, puedes discutir los montos pero jamás el valor. El monto lo bajé yo a propósito, ahí lo tienes, de $5,000 a $497. Y lo bajé a propósito porque quiero que entre gente que quiere y tiene una vida entera que rescatar. Hay gente que quiere rescatar su vida. Miren, durante el evento me preguntaron mil veces, Daniel, ¿hasta cuándo están abiertas las inscripciones? Y muchas veces contesté la verdad, no lo sé, eso lo va a decidir mi equipo. Hoy sabemos que las inscripciones de la primera generación se cierran mañana. Así es, mañana a las 11:59 de la noche se acabó, queridos míos. A la hora de Ciudad de México, cuando ese reloj llegue a las 12, la primera generación ha quedado sellada para siempre. Fundador solamente se es una vez, una vez, una vez, una vez, queridos. Nosotros estábamos pensando que fueran 5000 personas. Bueno, creo que quedan 200 plazas. Verdad que sí, quedan 200 plazas o algo así, ¿no, Panchito? Bueno, el asunto, como 150 plazas más, y ahí se va a cerrar el carrito, queridos. Bueno, pues ahí está, muchachos, ahí está. Quiero recordarte lo que has aprendido durante toda esta clase del día, del día de hoy. OK, gracias, Panchito. ¿Qué es la indecisión, queridos? Vivir en la niebla pagando renta. Voy a quitar la diapositiva un momento. Que los monstruos se matan antes de que crezcan. Tu cerebro va a sufrir más esta semana dándole vueltas al no sé si entrar que lo que sufriría decidiendo voy a entrar. En cualquiera de las dos direcciones, querido, eso ya lo sabes, te lo ha demostrado la ciencia y te lo mostré con la ciencia hace rato. Esta noche es una gran noche para salir de la niebla. Decide que sí o decide que no, pero tú decide antes de que mañana sean las 12, por favor, para que no voy a volver obviamente a abrir este espacio. Ahora, querido, antes de irme te voy a contestar en corto las 3 preguntas que me han dejado en este programa y quiero responderlas ahora porque lo veo muy importante. La primera fue: Daniel, el programa empezó hace una semana, ¿ya voy tarde? No, las lecciones están grabadas en la plataforma y las caminas a tu ritmo. Y si entras hoy, empiezas pues tu primera lección y no empiezas desde la lección de otros. Los encuentros conmigo apenas están comenzando. De hecho, el jueves tenemos nuestro primer encuentro. Me muero de ganas. No saben lo que les tengo preparado a los fundadores, muchachos. Es nuestra gran bienvenida nuestra fiesta de apertura. Pero ese día les voy a dejar un tremendo, tremendo aprendizaje. De hecho, llegar ahora es coronar a tu vida. Deja de ver el reloj y llega a tiempo a ti mismo. La segunda es: ¿y si entro y no es para mí? Querido, al final tienes 7 días de garantía, ok. Entras, conoces la casa, decides. Ahí está la evidencia, ninguna suposición. Y lo único que vas a tener que decidir es: bueno, pues ¿Me quedo o me voy? Si te vas, adelante, eso lo asumo yo. Y la tercera es: ¿cómo pago? Ok, en la moneda de tu país, con las formas de pago en tu país y con opción a mensualidades. Sí, ahora tenemos que atender a muchas personas, te voy a pedir de verdad mucha paciencia. La plataforma es mega segura, es muy amigable, tiene sus retos como cualquier tecnología, pero ahora mismo tenemos un WhatsApp de soporte. Te pido paciencia. El número está en el chat y en la descripción, y también está en el QR code de la pantalla, ok. Escríbeles con confianza, queridos, y con tranquilidad, por favor, porque los escuderos hacen un gran trabajo, de verdad, una gran diligencia en poderles responder a todos ustedes. Así que gracias a todos los que han ingresado. Vamos a tener nuestro espacio para finalizar y les quiero hablar de la tercera trampa. OK, la trampa de la evasión. ¿Cuántos de ustedes evitan los conflictos? ¿Cuántos de ustedes evitan los conflictos? Esta es la tercera trampa. Ya casi nos vamos, queridos, pero nos falta esta trampa. Te dije que esta noche íbamos a desenmascarar 3 trampas, OK. Vimos la indecisión, vimos el billete sin cobrar, y guardé la tercera para el final porque es la más fina de todas, la trampa de la evasión. Y te quiero explicar cómo funciona esto porque es interesantísimo. ¿Cuántos de ustedes, muchachos, evaden problemas y conflictos? Chiquititos, medianos, grandotes viven evitando el conflicto como si evitar el conflicto hiciera que el conflicto desapareciera. Quiero enseñarte esta fotografía. Yo, yo soy de Mazatlán, Sinaloa. Puro Mazatlán, Sinaloa, viejón. Saludos a todos mis carnales y compitas de Mazatlán, Sinaloa. Crecí en un lugar heavy. Y luego crecí en Tlanepantla, muchachos, ahí en Hidalgo, en viveros. Y ahí cerca de mi casa había una calle por la que yo nunca pasaba. ¿Por qué yo no pasaba por esa calle? Porque en esa calle vivía un pastor alemán. Enorme. Ah, ¿por qué le tengo miedo a los perros? Pues porque un día un perro me mordió la pantorrilla, me dejó el colmillo enterrado ahí, y me daban terror obviamente los perros. Para mí ese pastor alemán era como un demonio con correa. Amo los animales, de hecho creo que mi esposa y yo es de las cosas que más amamos en la vida, pero de chamaquito le tenía pavor. ¿Qué hacía yo? Lo que yo hacía era lo que probablemente muchos de ustedes hacen, se desvían. Yo le daba la vuelta a toda la cuadra todos los días, todas las semanas, porque ahí estaba ese pastor alemán, cabrón. Y ahí está la trampa, la trampa operando. Te la voy a explicar mejor. Cada vuelta que yo daba para evitar ese pastor alemán se hacía más normal que la anterior. Primero yo sentí que huía del pastor alemán. A la semana dejé de sentir que huía del pastor alemán. De hecho, no pasar por ahí me daba placer, era una gran recompensa de alivio. Y ahí muchas veces uno se da cuenta que se vuelve adicto a la huida y al miedo, porque ese miedo nos da una sensación de placer. Es como si nuestro cerebro sintiera una recompensa de decir no, Qué valiente eres, lograste evitar al pastor alemán otra vez. ¿Alguien de aquí le pasa esto? Daniel con miedo pero firme, estrenando prótesis y caminando. Estoy feliz, disculpen mi felicidad. Wow, estrenando prótesis con miedo pero caminando. Marianela, te mando un beso, querida mía. ¿Qué pasó con ese pastor alemán? ¿Qué pasó con ese pastor alemán? Yo no sé si fui valiente o estaba completamente cansado, pero un día, queridos, me planté y caminé por esa calle. Las piernas obviamente se me sacudían, yo tenía el corazón en la garganta, por no decir otra frase grosera. Pasé de frente a la casa, el perro ladró durísimo. Durísimo como siempre, pero en esta ocasión yo siento que ladró todavía más. Pasé lento y ¿qué pasó? Nada. Del otro lado de esa calle sentí algo que nunca se me va a olvidar. Sentí todo el alivio que yo había sentido de alivio durante meses evitando a ese perro. Sentí todo el alivio de golpe en una sola caminada al encararlo. Ahí estaba la trampa completa. Apúntala: el miedo te vende el alivio chiquito de la vuelta a la cuadra. Pero hay un alivio más grande que es enfrentando nuestros miedos, el que llevas años buscando, que está del otro lado de la calle y que tú no cruzas. Vas a sentir más placer, más alivio, más gozo cuando te das cuenta que eres capaz de generar evidencias de haber vencido Tu miedo. Tú ya sabes cuál es la calle, querido mío. Cada quien sabe su calle. Para algunos es una conversación, ve y ten esa conversación ya. Para otros es ofrecer una disculpa o aceptar un perdón. Y para varios de los que me están viendo en este momento, es un enlace que lleva una semana, una semana abierta ahí en una pestaña de tu navegador, y que mañana en la noche se cierra, y que no han decidido entrar ni enfrentar. El perro va a ladrar, te lo garantizo, y también te garantizo lo otro: no va a pasar nada más. Del otro lado de la calle está todo aquello a lo que le has dado tantas vueltas en tu vida. Es así, queridos míos, de verdad que es así. Ahí está, queridos ustedes que me preguntan que, que dónde es, ahí están las inscripciones. El enlace de inscripciones queda en el chat y el reloj está corriendo hasta mañana. En la noche. A mí me dan pavor los perros. Saben, queridos, sabes que ya no alcancé a leer quién era. Saben qué, queridos, que yo llegué a tener fobia de las arañas. Fobia, fobia, fobia de arañas. Ahora, las fobias son miedos irracionales. Hay otros miedos que hacen, por supuesto, sentido. Hay gente que le tiene miedo a los cementerios, por ejemplo. Yo tuve que utilizar varias, varias estructuras y estrategias para poder desmantelar mi fobia a las arañas. El día de hoy tengo la sensación, pero un día se me apareció una araña mientras que yo iba manejando en el periférico, una arañita de esas chiquititas que se quedan pegadas, pero nunca había visto a esa arañita adentro de mi auto. Siempre veía las arañitas afuera y en esa ocasión la arañita estaba dentro de mi auto. El asunto de una fobia es que te puede llevar a bloquearte y a que pierdas tu capacidad de razonar, de pensamiento crítico en el presente. Y yo me asusté muchísimo porque solté el volante y habría ido yo a 60, 70 kilómetros por hora. O sea, me pude haber estrellado, pude haber tenido un accidente. Me acuerdo que me detuve Y dije, yo tengo que desmantelar esta fobia ya porque está poniendo en riesgo mi vida. Abran los ojos, porque lo que está en riesgo son los sueños, las metas, etcétera. Yo empecé por caricaturizar a las arañas, me empecé a acercar a las arañas, a los peluches, por ejemplo. Iba luego a donde vendían peluches y buscaba si había arañas de peluche y me acercaba a ellas, no sabiendo que era un peluche. Y aún así la sensación, todo mi cuerpo se ponía a sudar y a sudar horrible. Luego empecé a leer cuentos, historietas de arañas, y luego empecé a entender los beneficios de las arañas. Luego empecé, fue todo un proceso porque así es como se hace. Me quiero despedir con esta historia, queridos. Es una historia que me fascina, se llama la historia de Art Tatum. Art Tatum es un pianista y fue uno de los pianistas de jazz más monstruosos que la humanidad ha visto, queridos. Nos vamos a despedir. No te vayas, quédate a escuchar esta historia porque está increíble. Art Tatum aprendió de niño en su casa a tocar el piano, y tocó el piano, aprendió a tocarlo con una pianola, para ser más específico. Esas pianolas antiguas se tocaban solas siguiendo un rollo perforado. El niño escuchaba y repetía, escuchaba y repetía, se quedaba ahí sentado horas igualando lo que salía de esa máquina nota por nota hasta que le salía idéntico. Años después, cuando Ardi era grande y los críticos hablaban de él, se enteró de algo muy heavy: los rollos con los que había aprendido a tocar la pianola estaban grabados por 2 pianistas. 2 pianistas. 2. Lo que él aprendió a tocar se tocaba con 4 manos. Ese niño llevaba años tocando con 2 manos piezas escritas para 4, y lo logró por una sola razón: nadie le avisó jamás que aquello era imposible. Me encanta. Aquí entra la ciencia, porque, porque esto ya está estudiado y tiene un nombre. La psicóloga Carol Dweck escribió dos maneras completamente distintas de relacionarse con lo que uno puede llegar a ser. Préstenme atención porque creo es lo más importante de toda la clase, ok. A lo mejor lo has escuchado, pero Carol llamó a una de estas personalidades, si lo quieres ver así, o una de estas mentalidades, la llamó la mentalidad fija. ¿Quién es la mentalidad fija? La persona que cree que sus habilidades son lo que son y ya. Aunque las habilidades que yo tengo vienen de fábrica, y como vienen de fábrica son inamovibles, y como cree eso, para esa persona esforzarse le resulta absurdo. Porque, ¿para qué? ¿Para qué me esfuerzo si mi techo ya está puesto? Esto es mentalidad fija. OK, a la otra le llamó la mentalidad de crecimiento. Digo, no son nombres muy creativos, no, no son nombres muy creativos, pero así las llamó: la mentalidad de crecimiento. Esta es la mentalidad que cree que puede mejorar y sabe que eso cuesta tiempo, trabajo y dinero. La diferencia entre las dos se ve en un detalle que te va a doler a lo mejor reconocer en este momento. El que tiene mentalidad fija Va a buscar situaciones donde pueda demostrar lo que ya sabe. El de mentalidad de crecimiento va a buscar situaciones en donde pueda aprender lo que todavía no sabe. El de mentalidad fija colecciona pruebas. El de mentalidad de crecimiento colecciona cumbres. Oh shit, por eso hay gente muy brillante que se queda chiquita porque se pasa la vida escogiendo canchas donde ya sabe que gana. Imagínate que Messi se hubiera quedado en el lugar en donde siempre ganaba porque le daba miedo poner a prueba sus otros talentos en un nuevo nivel. Querido, hay niveles en esta vida, hay niveles, muchachos. No, yo quiero ser el mejor de mi cuadra. Deal. Deal. Yo quiero ser el mejor de mi ciudad. Ah. No, yo quiero ser el mejor de mi estado. Ah. Yo quiero ser el mejor de mi país. Ah. No, yo quiero ser el mejor del continente. Ah. Yo quiero ser el mejor del mundo. Bueno, querido. ¿Sabes cuál es el escondite favorito del miedo cuando por fin tú decides acabar con el miedo? ¿Sabes dónde se esconde el miedo? En las frases no voy a cambiar. Acabo de leer ahorita una, acabo de leer ahorita una: no veo ninguna cualidad en mí. Coño, deja de hablarte así. Si tú le hablaras así a tus amigos, no tendrías amigos, no tendrías amigos. Eso lo aprendí en mi infancia y ya está. A mi edad, ya para qué. Ahí está, le escucho heavy, bro. Esta la escucho heavy. Esas frasecitas son tus trincheras, tus guaridas. El miedo se mete ahí, te mantiene calientito porque desde ahí estás cómodo. Le diste categoría de identidad a lo que apenas es un hábito que tú puedes desmantelar. Te voy a decir la evidencia que desmantela todo lo, todo lo que ustedes me están diciendo. Esto no es ciencia, muchachos, nada más es un hecho. Se llama neuroplasticidad y es la capacidad que tiene tu sistema nervioso de adaptar su funcionamiento y luego reorganizarse ante los cambios del entorno en lo físico y en lo operativo. Esto es un concepto que tiene más de 100 años, solamente se ha podido comprobar en la segunda mitad del siglo para acá. ¿Por qué? Porque aparecieron equipos capaces de estudiar, apareció la tecnología y pudieron estudiar a personas que tienen lesiones cerebrales. Piensa en lo que eso significa. Un cerebro golpeado, golpeado, dañado de verdad, es capaz de rehabilitarse y de repetir, perdón, de repartir su función de otra manera en otra parte de su cerebro. Un cerebro lesionado puede aprender de nuevo. Y entonces dime tú, con toda la calma del mundo, ¿con qué autoridad me sigues diciendo que tu manera de pensar ya no se puede mejorar? Queridos, y se pueden mejorar tus patrones de conducta, claro que se pueden mejorar tus hábitos, pero eso tiene método, tiempo, tiempo, querido. Este programa, se los vengo diciendo de verdad, este programa tiene el método, te va a dar un arsenal de armas para transformar tu vida. No se compara lo que te estoy poniendo en las manos con lo que vas a obtener Muchachos, yo sé que de aquí van a salir una cantidad de personas que van a ser hasta mi competencia, lo cual me encanta, brother. Competidores natos, men, natos, natos, que van a ir a transformar su ciudad, su estado, su mundo. Bueno, queridos míos, Ahí está, queridos. Quiero leerles: ¿eres de mentalidad fija o eres de mentalidad de crecimiento? Y ¿cuál es la mentalidad que quieres? Quiero leerlos, quiero leerlos, por favor. El éxito rápido no existe. Chapó, bravo. Saben que una de las mejores cosas que me pasó a mí en la vida fue haber no tenido éxito rápido. Yo estoy forjado a fuego lento. Fuego lento. Dice mejor colegas, competidores, queridos competidores. Ahora, mi mayor competidor es el espejo. De verdad, yo nunca voy tratando de vencer a nadie. Hay demasiada competencia en el espejo como para tratar de salir a competir con otros, pero me encanta Mentalidad de crecimiento, mentalidad de crecimiento, mentalidad de crecimiento. Yo quiero una mentalidad de crecimiento, mentalidad de crecimiento. Así es como se le llama, queridos. Eso es lo que dijo Carol Dweck en sus estudios: mentalidad fija o mentalidad de crecimiento. Hay alguien que dijo ahí: yo tengo 64 años. Mi madre tiene 80 años, muchachos, y es una loca adorable que sabe a vida. Hay una historia que me encanta contar de mi madre. Saben que yo siempre fui alguien que le encantó esforzarse y esforzarse heavy, de manera fuerte, determinada. A mí me gustan mucho las ciencias naturales, me encantaba hacer maquetas, y ustedes no saben de verdad lo que yo me esforzaba para hacer mis maquetas y mis volcanes. Pasaba horas y horas haciendo volcanes para ganarme todos los premios. Y en una ocasión me gané un premio, digamos que de la colonia en donde yo vivía, de las mejores maquetas de volcanes. Y me acuerdo que yo regresé a mi casa feliz, feliz, feliz de la vida por haberme ganado mi primer lugar con la maqueta. Y me acuerdo que yo era un chamaquito, no Bichito raro, como les he dicho. Regresé con mi jefe, le dije, jefita, me gané el premio, este, más importante, el primer lugar, mamá. Y mi madre amorosísima, mi amor, te felicito. Mi madre la verdad es que me hizo el hombre que soy, eso es una realidad. Por eso la honro y la bendigo siempre, porque me dio dosis masivas de amor a pesar de haberla visto pasar por terrores, ¿no? Benditas sean nuestras madres. Y mi madre me decía Daniel, muchísimas felicidades, me encantó, no sé qué, guau, te esforzaste. Llegó el día siguiente y el día siguiente pues yo había dejado mi, pues mi volcán en la mesa del comedor. Llegó el momento de desayunar y me dijo mi mamá, oye flaco, tira la maqueta. Te imaginarás, por supuesto, la cara, ¿verdad? ¿Cómo voy a tirar mi maqueta, mamá? ¿Qué te pasa? Me gané el lugar número 1, el premio mayor me lo gané. Y mi mamá, me acuerdo que se quedó en silencio, me puso una cara que yo no entendí nada, y me dijo: Daniel, te voy a pedir de favor que la tires. Ya festejamos, ya disfrutamos, pero quiero que la tires por una simple razón. Tú no eres tus éxitos. No quiero que nunca en la vida te valores por lo que ganas ni por lo que produces. No quiero que vivas persiguiendo tampoco las cumbres. Quiero que aprendas a disfrutarlas, a gozarlas, pero que entiendas perfectamente que no eres el éxito. Quiero que empieces por expandir todas tus rarezas, que seas capaz de disfrutar esto, pero que no creas que eres eso, ok. Así que te digo exactamente lo mismo, lo mismo a ti, querido. Apuesta. Toma la decisión. ¿Me pueden regresar los comentarios, por favor? Pueden regresarme los comentarios porque se me fueron los comentarios y aquí ya me están diciendo que me vaya. Pero estaba contándoles la historia toda madre de mi jefe y aquí ya vinieron a interrumpirme. Mentalidad de crecimiento, ahí está, muchachos queridos. Se cierran nuestras inscripciones, nuestra primera generación de Inquebrantables. Gracias de verdad a todos los que han ingresado de verdad durante esta, esta primera generación de fundadores. Gracias a todos los que aparecieron el día, el día de hoy. Apuesten, de verdad lo van a disfrutar, la vamos a pasar simplemente brutal. Ahí está, muchachos, el QR code. Sí se puede, queridos, pagar por supuesto a mensualidades. Lo pueden ver donde sea. Y bueno, los uno a uno, a todos los que ingresaron les va a tocar vivir ese uno a uno. Gracias de verdad, espero que lo hayan disfrutado. ¿Alguna pregunta, queridos míos, que me encantaría de verdad responder? ¿Alguna pregunta? Que Daniel saluda a mi madre Ley. Saludos. Oigan, y si ustedes, ¿qué edad tengo? Dice 64 años. Yo tengo 43 años, pero trabajo desde que soy un feto, señora. Trabajo desde que soy un chamaquito. Por eso nunca me ha dolido la mano para trabajar, para esforzarme. Aprovecho para agradecerle a todo el equipo que hace posible esto. Nunca crean estas personas que dicen que llegaron solas al éxito. Eso es una mentira. Eso de self-made billionaires y millionaires es una mentira. Quiero leer sus preguntas, ok. ¿En qué plataforma está el curso? En WOP. La plataforma es completamente segura. Es bastante amigable, la verdad, bastante, bastante amigable. Y pueden ingresar desde cualquier parte del mundo. Caray, Pancho, no me quites por favor los comentarios. ¿Qué dice? Diles a los que ya se inscribieron que comenten. Y es que ya pusimos los comentarios de todas las personas, Pancho, que para felicitarlos. Ah, ok, ok, ok, ok. Ok, aquí dice Panchito que es este el que mece la cuna. No, no han visto, no han visto a Pancho. No sé si lo podemos presentar. ¿Estás presentable, Pancho? Tú, tú quieres, pasa, pasa, Pancho. Panza, Panza. Esta semana es el cumpleaños de Pancho. Pasa, pasa, pasa, güey, pasa. Miren, está aparte, está tronadísimo. A ver, Pancho, diles, güey, ¿cómo están? Este es el esposo de Coral. Este es el esposo de Coral. A ver, saluda. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? A ver, todos los que ya se inscribieron, que comenten. Me da mucha risa, güey, que gritemos cuando tenemos micrófono. Es como cuando le acercas la mano al perro y el perro ya todo el yogo y hace a 3 kilómetros. No, a ver, yo quiero— ¿Tú qué querías? Yo les quiero hacer una pregunta que miren. Aguas con las preguntas de Paco. Estamos hablando de los— tengo miedo. De los guachos. Estamos hablando ahorita de la analogía. Esto es un, por ejemplo, este reloj cuesta más de $20,000, por ejemplo. Si yo te lo vendiera hoy a ti en $497, ¿cuánto tiempo tardarías en pagármelo? Si te digo ahorita es tuyo, $497 ahorita es tuyo, ¿cuánto tiempo tardarías en pagarlo? Mejor danos una masterclass de vender, brother. A ver, no, pero es que lo que no entiendo es, mira, ahí hay un montón de yo, yo ahorita A ver, si lo haces, se podrá pagar en 5 pagos. Y si lo haces por un pedazo de metal, ¿por qué no lo haces por ti? ¿Por qué no lo haces por tu futuro? Yo ahorita estoy viendo a un montón de personas, ya me inscribí, ya me inscribí. A ver, hazlo por ti hoy, hoy por ti, y te lo vas a agradecer toda tu vida. En serio. Y te lo digo yo porque he tenido esta proximidad con Daniel, gracias a Dios, y veo cómo Daniel es una persona que lo que te dice aquí lo vive detrás. No es una persona que te está diciendo algo, no soy un personaje, la neta, y no soy un personaje que se tragó a la persona jamás, eso sí no. Y eso es muy difícil de encontrar en un mentor Te lo digo yo, que he pasado por varios mentores, que invierto más de $200,000 al año en mi autoeducación. A este programa se le ha invertido cientos de miles de dólares para que sean posibles. Yo no sé si tú tienes $100,000 para invertir en ti ahora mismo. Pues bueno, nosotros lo estamos invirtiendo por ti para que puedas vivir esta experiencia. Eso es cierto, eso es cierto. Gracias, Panchito, qué crack, brother. Este era el que me daba los mensajes allá afuera. Porque ya cierran las plazas después. No digas que no se te avisó. Oigan, acabo acá. Esta va a quedar, esta va a quedar grabada. No, no, no va a quedar grabada. Hay 5600 personas y si mejor hacemos una fiesta. Oigan, están diciendo, alguien está diciendo, alguien está diciendo aprendiendo contigo desde la cárcel. Lo leí, está, eso era Guatemala o El Salvador, no alcancé a ver. ¿Saben qué, queridos? Yo tengo un proyecto en las cárceles de México a donde he ido a servir, y esto pocas veces lo cuento, que se llama Por la Libertad del Alma. Y me ha tocado hablar con n cantidad, por supuesto, de reclusos jóvenes de 22, 23 años que tienen condenas de 80, 120 años. Y por supuesto He sacado un gran aprendizaje de ahí, pero hay algo muy heavy adentro de las cárceles. Ellos son conscientes de sus cadenas y a veces nosotros no. Y he ido ahí a servir y a predicar porque es lo que dice la palabra de Dios, y he ido a servir, y lo saben aparte en este país, a la cárcel de mujeres, a la cárcel juvenil y a las cárceles más fuertes de este país. Ahí he estado yo sirviendo y ayudando. Y te mando un fuerte abrazo, querido mío. Gracias de verdad por aguantar, y espero de verdad que pronto hay redención. Sabes que nadie está lejos de la redención de Dios, eso sí lo quiero dejar claro, eso sí lo quiero dejar claro. Qué enorme diferencia del mensaje que acaba de pasar Pancho, ¿verdad? Este, aquí está Pancho, aquí está Pancho. Y este no tiene, no tiene, este, no tiene, no tiene fin, no tiene. Es como, es como este, bueno, ya lo decía. Soy jubilado en Argentina. Joder, ¿de qué parte de Argentina, carnal? Saben que he dado un montón de becas, muchachos, pero ya se acabaron, muchachos. Lo siento en el corazón, la verdad lo siento en el alma con eso, de verdad lo siento en el alma. Lo siento en el alma. Ahí está, ahí está el que está, el que está en la cárcel, brother. Ni te redimo ni te juzgo, te mando un fuerte, un fuerte abrazo. Mi cumpleaños es el 20 de agosto. No alcancé a leer tu nombre, joder. A ver, Pancho, ¿qué quieres que diga? ¿Qué es? Los que no sabían, hay 3 cuotas a débito, hay 3 cuotas a débito que pueden pagar, este, literalmente dividirlo en 3 cuotas, les quedan $166. Ah, ok, son $166 al mes, 3 cuotas, 3 cuotas para las personas que quieren entrar ahora a cuotas que no tienen tarjeta de crédito, los que no tienen tarjeta de crédito. Los que tienen tarjeta de crédito, pues en literal les quedaría $3 el día más o menos. Menos. ¿Estamos en acuerdo? No, sí, sí, ya di, ya di las becas, querido. La última clase, en la clase 4, dimos becas y está más que comprobado. Y la verdad es que yo quise ayudar a muchísimas personas, pero bueno, las plazas por supuesto tienen un, tienen un espacio y eso ya no va a pasar, ya no las vamos a tener. ¿Vienes a Tlalnepantla o no, carnal? Vivía en Viveros. Aquí lo tengo tatuado, ya se los dije. Como diría mi carnal Adrián Uribe, soy fundador. Daniel, ¿puedes decir cuál es tu tatuaje más valioso? Que tengo la nariz brillosa. Aquí me traen de verdad como loco, o sea, que si traigo la nariz brillosa, que preste atención, y yo estoy tratando de hablar con mis inquebrantables aquí. ¿Cuál es mi tatuaje más brilloso? El que estoy sellado por Cristo, querido, ese no se ve. Pero este es, mira, Yahweh, y tengo a Cristo entrando hacia el pecho. Ya van a salir los religiosos ahorita. Yo deseo ingresar, pero no sé cómo. Ahí están las inscripciones, querido, los vamos a estar atendiendo a todos ustedes. Dicen, gracias, Don Pancho. Ya te dijeron, ya te dijeron Don Pancho, Pancho. Ya se te ve la edad, güey. Este año, esta semana cumples años, y bueno, ya se te va. Es necesario bajar WhatsApp. ¿Saben qué pasa, queridos? Es que por ahí vamos a estar pasando toda la información, y luego WhatsApp no fue capaz de soportar las 500,000 personas que teníamos y nos bloquearon. No saben la cantidad de grupos, de verdad, tanto que la gente decía que Coral les mandaba mensajes, y es como Y ahora me llegó un mensaje de Coral. Y yo, sí, carnal, no te espantes, que está saliendo al quite. ¿Qué dice? ¿Cuándo es la segunda generación? No, espérense, esto dura un ratote. No, no, no, se opera, queridos. Ustedes saben de verdad el compromiso que es hacer esto, muchachos. O sea, ¿Cuándo? El que no, tú estás tratando de alburearme en vivo, brother, y no te lo voy a permitir. No te lo voy a permitir. Logré que mi esposo— saben que hemos tenido una cantidad de— me iban a alburear en vivo. ¿Se acuerdan cuando, cuando algunos conductores de noticias les dicen que lean los nombres y resulta que los nombres son un albureo? Brother, yo salí del barrio, de verdad, del barrio. A mí nadie me ha visto alburear, y quien diga lo contrario, que venga y que me lo prueben. Eso lo dijo, lo pensé para que vean que sí salí, para que vean que sí soy sinaloense y salí del barrio, carnal. Se puede pagar con tarjeta de crédito. México, Perú, Colombia y Chile, sí se puede. Daniel, yo tengo tus 4 libros. Eso sí es de mis mayores éxitos, muchachos. Eso sí es de mis mayores éxitos en la vida, de verdad. Vamos a orar para despedirnos. Sí señores, sí, sí se puede. Por su gente ya se está riendo. Es que saben qué, muchachos, Coño, brother, déjenme en paz, de verdad. Saben que yo tengo aquí a mi esposa y a Pancho encima. Estos, estos son de verdad, son, son unos cracks. Mi esposa, que es este, ¿cómo se llama? Qué bárbara eres, oigan. Y está Abraham Pulido, y este, no, no, no, ellos. Y Ericosa también debe estar ahí, y del otro lado debe estar Mateus, todos en el Si yo leyera ahorita mi WhatsApp, 100, 100 notificaciones, 100 notificaciones. Déjenme en paz, acabo de escribir a Ale también en el WhatsApp. Muchachos míos, se acabó. Esta es la última oportunidad, queridos míos, la última oportunidad. Es que ya no veo sospecho. A ver, se los voy a repetir, se los voy a repetir: 24 Ya no me puedo inscribir. Sí, sí se pueden inscribir, muchachos. ¿Pueden creer que hay personas que me escribieron, que me escribieron, sí, que para este live tenían que, podían estacionar su coche? ¿Cómo van a estacionar su coche, muchachos? Segunda generación, saben que vamos a tener una fiesta que se llama La Cumbre para la primera generación. Y luego lo que pasa es que este es el ingreso. En realidad, el siguiente nivel vamos a enseñar a un montón de personas oratoria, comunicación asertiva, negociación, contraargumentación, expresión corporal. Vamos a hablar de un montón de cosas, pero eso ya se está fraguando, muchachos. A eso le falta todavía, pues sí, por supuesto que no. 2035, la segunda generación. Es que los fundadores van a tener que decidir cuántas personas. Tengo 97, dice. La segunda semana me depositan. ¿Podrías dar un en vivo sobre parejas? Eso está dentro del programa. Ven, Angita, ven, amor. Ah, no, sí, cómo no. Angita, Angita, Angita, te necesitamos aquí, amores. Ah, miren, está entrando con el pelo pero como de la del aro. No, es que no está maquillada. Qué pena. Estás hermosa, bien, amor. Qué vergüenza. Bueno, ¿quiénes? Digan quiénes ya entraron al link. Es lo único. Ancha, están preguntando si vamos a dar una clase sobre parejas. Mira, ese fue el risa. Se rió Omar. Esa fue la risa de Omar, el de los tapetes. El de los tapetes no ha entrado. Oigan, se cortó la barba Omar. Si ahorita lo vieran, de verdad ahora se ve hasta bonito. Anja, háblales acerca de lo de las parejas, que estuvo precioso, de verdad. 24, 24 años juntos, queridos míos. Saben que cuando yo la conocí, Anja tiene un carácter heavy. Es que no puedo dejar de reírme porque Pancho está riéndose aquí atrás y no, yo le quiero contar, yo le quiero contar a la gente cuando te creí, cuando te conocí. Pero eso se los vamos a contar mejor en cortito. Es que ese señor, cuando la conocí estaba muy enojada. Yo dije, si besa, si besa como se enoja, me caso con ella. Bueno, ándale, ya adiós, Sanchita de mi vida. Me abandonaste, ahora sí, literal, me tiraste al barco. Pero miren, vean la cara que estoy. Estás en cara pintada, tiene 54 años esta señora, ¿a poco no está? Guapísima. Me roba, por supuesto, dice que me roba la juventud. Cara de avión. Saben que ayer nos dormimos a la 1 de la mañana y a las 3 de la mañana ya estábamos, por supuesto, en el aeropuerto. Y luego hay gente que me ve en el aeropuerto y me dice, motívame, inscríbanse, inscríbanse, dice Anja. Motívame, inscríbanse. No, de verdad que sí hay gente que me agarra en la línea de seguridad y me dice, motívame, Daniel. Y luego me dicen, tú eras actor, ¿no? Y yo, sí, señora. A ver, llora. Para la siguiente les digo que soy proctólogo, a ver si me piden que les revise ahí mismo en el aeropuerto, muchachos. Soy proctólogo y también conferencista y escritor. Fiesta presidencial, dicen. Allí te eres bella. Qué loco, chamo. No, y si me pongo a hablar como venezolano, marico, no joda, huevón. Náhuatl. Jajaja. ¿Qué tiene? Que ya no alcancé a leer. Cada loco. Jajaja. Jajaja. Motívame. De verdad que siempre lo dicen, muchachos. Motívanme. Estás vivo. Si sigues ofreciendo más programas, voy a acabar viviendo contigo. Te la vas a pasar a todo dar y vas a aprender muchísimo. Saben que yo nunca he querido perder mi alegría, muchachos. He tenido la capacidad de reír mientras que estoy llorando. Siempre he creído que la sonrisa más bella es la que más sufrió. Eso es una realidad. Y este carácter, este temperamento que tengo, lo he forjado durante años. Y a mí me gusta ser una persona que a donde llego, llego a iluminar, no entenebrecer los lugares. Y cuando me pongo serio, me pongo serio. Esa es la realidad de las cosas. Pues una persona que se ha preparado durante años, que mis hechos hablan, por supuesto, por mí. Y no lo digo desde ningún espacio petulante ni nada, pero la neta, queridos, pues me he forjado como uno de los mejores en Iberoamérica. Y no lo digo yo, sino lo dicen ustedes. Y bendito sea Dios que él me ha dado el privilegio de servirles. Y a donde he ido y a donde voy, siempre quiero dejar el aroma, por supuesto, que Dios ha puesto en mí, de servir, de honrar, y de enseñar y de mentorear. Y esto es un, esto es un privilegio, la verdad. Y uno luego va, sale y ve lo que te ofrecen y lo que enseñan en otros lados, y dices, brother, yo durante años me negué a hacer esto, años, años. Y miles de personas me decían, Daniel, ¿cuándo vas a sacar un programa de mentoría? Yo decía, creo que nunca. La neta, después de ver todo lo que ha ayudado y todo lo que ha servido a miles de personas, digo, guau, qué bruto fui, porque tenía comido el coco de decir, caray, yo no, no, no quiero vender cursos, no quiero esto. Pero yo dije, yo voy a hacer un programa, un programa que dure meses, que transforme vidas y que lo haga de manera real y contundente, determinante, brother, que te acompañe. De un lado a otro. Y miles de veces he estado cansado, drenado, pero yo no me sé rendir. No está en mi naturaleza. Y yo quiero que esa misma naturaleza aparezca en ti, que tú no te sepas rendir. ¿Sabes qué? No me van a dejar mentir, uno se puede ir de cualquier lugar en esta vida cuando sabe que lo dio todo, brother. Cuando lo intentaste todo. Es así de sencillo. Yo soy un hombre hecho de gracia, y yo se los he dicho muchas veces, que todo lo que tengo y todo lo que soy es por la gracia, por supuesto, de Dios, porque a él se le pegó la gana. Pero yo he sido un buen mayordomo. Esa es la realidad de las cosas. Ahí está el equipo de soporte, ahí pueden acceder, queridos. Ahí está el pago directo. Tú, mi mentor. Qué privilegio, brother, que alguien te diga eso. Prohibido rendirse. Oigan, la neta, sí le eché, puedo decir eso como dicen los venezolanos, le eché bolas. No jodas, le eché bolas, marico. Me puse arrechito, me puse arrechito, de verdad me puse arrechito. Le eché bolas, brother. Meses escribiendo esto, trabajándolo, grabándolo, y luego produciendo, invitando a los amigos, a los colegas, a los bonos. Aquí, oye, las 4 clases de la semana pasada fueron heavy, muchachos, heavy. Oigan, y aquí todavía hay 4500 personas. Caramba de la vida, muchachos, ya suéltenme. Ya suéltenme. No, si se inscriben, así nos vamos a reír un buen rato, pero vamos a aprender mucho de aquí a fin de año. ¿Saben qué quiero ver en enero? Que ya no te abandones, que cuando te veas al espejo le puedas sostener la mirada a ese reflejo y digas: gracias, men. Gracias por no soltarme, por no dejarme. Lo hice por ti, lo hice por los dos, por ese niño que iba en la cajuela diciendo: en mi casa no va a faltar esto. Lo hice por ti, por ese chamaquito que tenía sueños de regalarle una casa a su madre. Eso es lo que yo he logrado construir. Y saben qué, muchachos, miles de personas dijeron que nunca lo iba a conseguir. Y bueno, Dios se ha encargado de ponerlos en primera fila para cuando él me puso a volar. Es la realidad de las cosas. ¿Qué te hizo notar que era el momento? Queridos, el momento perfecto no existe, no existe. Eso es una falacia. De hecho, el momento perfecto pasa cuando ya no estamos en esta tierra, probablemente. Es la verdad, queridos míos. Se han reído de mí, muchachos, miles, miles. Si ustedes me vieran y pudieran regresar a cuando yo vendía paletas, cuando me seriaba, cuando agarraba, yo me acuerdo que salía de Tlanepantla, agarraba, salía y me agarraba mi camioncito para el metro Aquiles Serdán. Primero llegaba a Rosario, Aquiles Serdán, me bajaba en el metro Observatorio para ir a donde trabajaba mi madre, en una agencia de viajes, porque era comisionista. Y yo era un niño y me quedaba dormido en los pies de mi mamá debajo de su escritorio, y luego regresábamos a armar la comida que yo iba a vender en la escuela de gobierno, por supuesto, en la que, en la que iba. A pesar de haber tenido un padre que nos pudo haber ayudado, y por supuesto que no lo hizo, pero bueno, su ausencia me educó y me educó de gran, de gran forma. Y mi madre nunca me dejó reírme de mi padre, ¿sabes? Muchachos, eso. ¿Cuántas mujeres aquí se ríen de los, de las decisiones de sus maridos y al mismo tiempo olvidan que ustedes son una de esas decisiones? Puta, ¿verdad que sí? Yo quiero enseñarles a recuperar su forma de relacionarse con el amor también, con las parejas, a reírte con tu pareja. Bueno, agarraba y me agarraba mi metro Y luego me regresaba para mi casa. No, yo tendría tantas cosas que contarles, pero ahí están también los libros, muchachos, pero ya se las contaré. ¿Qué dice? Es que ya no alcanza. No, yo lloro, dice. Oigan, la otra vez alguien me dijo, yo en tu lugar hubiera hecho esto. Y digo, tú en mi lugar ya te hubieras quebrado, brother. Déjame te enseño esa vaina. ¿Cuánto llevo? Llevo 2 horas, ¿ya me puedo ir? Ay muchachos, yo pensé que ustedes eran los que me querían aquí. Oigan, vamos a orar, ¿no? ¿Oramos o qué? Vamos a orar, hay que ser orones. Déjenme orar, por favor, déjame orar por ti. Cierra tus ojos. Me encanta orar, yo oro todo el tiempo, yo nunca cuelgo el teléfono, voy orando. Señor mío, ayúdame con esto. Señor mío, ¿Qué respondo, Señor mío? ¿Qué hago? OK, voy a orar por ti, querido. Cierra tus ojos. Padre, en este preciso y precioso momento te pido que el miedo que tiene la persona que me está escuchando en este momento lo suelte y que ya no siga en cautiverio, sino que su miedo lo lleve a la obediencia, a la obediencia de tu hijo, de Cristo, que deje todo en tus manos y que aprenda a obedecerte. Y gracias por el miedo que nos ha cuidado tanto, pero ese miedo que nos ha detenido, ayúdanos a romperlo. Ese miedo que nos protegió te lo agradecemos, pero el que nos roba la vida sin que nos demos cuenta te lo damos. Dale a cada persona que está en esta transmisión la claridad para ver cuál es su calle y dales las agallas para cruzarlo. Señor, que reciban estas palabras y que nadie de aquí vuelva a confundir el miedo con un delito. Ayúdanos a cambiarnos de calle, a soportar ese Doberman. Danos la capacidad de ir de victoria en victoria. Danos la sagacidad, el temperamento, el carácter, la identidad en tu hijo Jesús para salir a cazar, nuestros monstruos. Danos la doble unción, Señor. Queremos todo al doble porque queremos servirte, porque sabemos que los sueños que tú tienes para nosotros ni siquiera se acercan a lo que nosotros logramos entender. Y Señor, todo lo que soy, todo lo que tengo es para ti, tuyo, tuyo es la gloria, la honra. Sin ti nada, no quiero absolutamente nada. Te amo, Señor, gracias por todos estos hermosos Inquebrantables. Bendícelos, cubre sus vidas, sus lagares, su familia, su salud. Los amo, queridos míos, los honro. Y nos vemos dentro del programa, no en otro lado. Nos vemos dentro del programa. Como dice Ezequiel 3:9, fuertes como la roca, inquebrantables como el diamante. Chao, Inquebrantables. Gracias.










