Daniel Habif tells Carlos that maturity isn't about becoming rigid and bitter. Many people kill their inner child by choosing only responsibility and seriousness, forgetting how to laugh and play. Real maturity means keeping that playful part alive while growing up.
Chapters
¡Ey, ey, ey! Querido mío, querida mía, te sientes muy maduro. El asunto es que muchos maduran y se vuelven tan maduros, tan responsables, que en ese proceso han dejado a la parte de sí mismos que sabía reír, que sabía jugar, que sabía asombrarse por las pendejadas de la vida. Maduraste tanto que arrombaste a tu niño interior como un lujo impropio de alguien que ahora es tan maduro, que tiene tantas obligaciones, Y de repente te descubres que confundiste el tiempo con seriedad. Permaneces eternamente en una madurez. Se supone que cuando maduras te haces más dulce, no más amargo. ¿Hace cuánto que no subes a un columpio a tu niño interior, Carlos? ¿Ese niño te estorba o qué? Ese niño es tu fuente de vida. De hecho, esa niña sigue esperando por ti en ese cuarto donde la rumbaste, la metiste, la olvidaste, le bajaste las luces y no vuelvas a reír. Oye, madurar no significa que seas un amargado ni abandonar a tu niña ni a tu niño interior. Madurar, de hecho, es aprender a cuidar mejor a tu niño interior. Vuelve por ti, vuelve por esa parte tuya. Dale espacio a ese niño para respirar, para respirar. Es que ya soy grande, es que ya no puedo reírme, hacer pendejadas, no. Yo tengo que comportarme como un lord. Ni estás frescura, flaca, ni estás frescura. Has perdido toda tu frescura debajo de toda esa importancia que crees tener. Eres tan exitosa, eres tan exitoso, pero te has vuelto rígida, rígido, de hueva. Ya no te ríes con nada. Regresa por ti, por favor, y ahí sí ya vas a estar madurando. ¿Capisci con eso?