Daniel Habif leads a prayer for clarity and strength when facing difficult decisions. Surrendering every thought and hour to God, he asks for truth to guide his steps instead of fear or emotion, and for the wisdom to take control of his life.
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Querida, querido, si te encuentras con poca fuerza, sin fuerza, regálame un minuto para poder orar por ti. Te quiero pedir que cierres tus ojos. Padre eterno, en este día, en este preciso momento, yo decido entregarte por completo cada una de mis horas, cada uno de mis pensamientos, cada una de mis decisiones. Estoy viviendo una tormenta, estoy quedando sin fuerza, no logro ver el horizonte, pero sé que tú no estás ausente. Lo que quiero decir es que me niego a vivir sin ti. Me niego a vivir guiado por el temor. Me niego a vivir guiado por la prisa, por la ansiedad. Te quiero pedir que no sea mi emoción la que conduzca mis pasos, sino que sea tu verdad. Te quiero pedir que selles mis oídos ante el engaño, que limpies mis ojos de la confusión, que fortalezcas mi voluntad para mantenerme firme cuando todo a mi alrededor está tambaleando. No me apoyaré en lo que veo, sino en lo que tú me has prometido. Y sé que tú cumplirás. Y si debo esperar, enséñame a esperar, pero con gozo. Enséñame a hacerlo con gozo, con fe. Enséñame a hacerlo sin queja, porque confío que no hay retraso ni pérdida en lo que tú me prometiste, porque tú no te demoras. En ti no hay olvido, en ti todo tiene sentido. Y aunque yo en este momento no comprendo lo que está pasando, Quiero declarar que soy inquebrantable en tu nombre. Regrésame la fuerza, la voluntad y la sabiduría. Dame la sagacidad para salir adelante y tomar las riendas de mi vida. Te bendigo, querido mío. Dios está contigo.