Planeación: El sistema de gobierno personal que necesitas para dejar de romper tu palabra

Juan Sánchez presents a personal-government system to stop breaking promises to yourself. The seven-part framework replaces impulsive decisions with calm pauses, eliminates financial leaks, and builds visible progress through small daily commitments like 15 minutes or journaling. He shares stories of a boxer's retreat and a mother's intervention to show how rebuilding trust in your word restores self-respect across health, finances, and relationships.
Chapters
Ya estamos en vivo, muchachos. Ya estamos en vivo. ¿Qué tal, queridos míos? Oigan, Estoy bañado, estoy bañadito, perfumadito. Este, como ven, mi pelo en pecho. Este es mi micrófono, pero hoy tengo pelo en pecho, muchachos. Muchísimas gracias por estar presentes. Déjenme darles un beso, un abrazo. Gracias de verdad por estar presentes. Joder, somos miles, qué bien, qué bien. Sean más, más que bienvenidos, por supuesto. Buenas noches a todos ustedes, queridos Inquebrantables. Estoy muy feliz de saber que están aquí. Bueno, el día de hoy es nuestro último encuentro, nuestro último encuentro de preparación, ok. Así que por favor escríbanme desde dónde se están conectando porque quiero pues felicitarles, extenderles mi más sincero cariño. Déjenme, les voy a leer, ok. Acá tengo la pantalla porque acuérdense que A los que no saben, estoy medio ceguetas, o sea, no veo, sospecho. Ok, sí leo, pero no tan rápido, cabrón. Toluca, España, Colombia, Tepito. Joder, hasta el mar Río Bravo de Tepito. Mazatlán, Sinaloa, les saluda un mazatleco. Colombia, Atlanta, Ecuador, Guayaquil, Los Ángeles, Argentina. Aguanta Argentina, hermosa Argentina que tanto quiero. Hidalgo, Toluca. Chicago, Medellín, Colombia, Puerto Rico, Panamá, Perú, Quintana Roo, Guatemala, Chile, Monterrey, joder, Dominicana. ¿Qué pasó, tigres? ¿Tigres? ¿Qué dicen ahí en Dominicana? Chile, cachai. Francia, brother. Estamos internacionales el día de hoy, queridos míos. Estamos internacionales desde Guanatos. Venezuela, ustedes saben que aquí está su corazón de arepa, el corazón de arepa está presente. Nicaragua, coño, eso me llena de gusto. Vi Cuba, muchachos, lo cual me llena de verdad de enorme placer, que saber que hay gente de Cuba presente. EE.UU., New Jersey, desde Connecticut, USA. ¿Qué tal mi inglés, muchachos? ¿Dónde más? Guanajuato, aquí cerquita. Florida. Bueno, queridos míos, gracias, gracias por estar presentes. Un aplauso de verdad para todos ustedes. Si estuviste en los encuentros anteriores, por favor escribe en el chat 4/4, 4 de 4, porque pues esto se trata de terminar lo que uno empieza. Hay gente que comienza miles y miles de proyectos, cosas, y nunca las empieza. Pongan ahí, por favor, en el chat 4 de 4. Joder, ahí está, 4 de 4, 4 de 4. La permanencia, muchachos, permanecer en la batalla. Fresnillo, Zacatecas, se dan cuenta cómo se alcanza a leer. Gran Canarias, qué bien. 4 de 4, 4 de 4, 4 de 4. Oigan, catodísima madre, diríamos aquí los mexas. Si se me sale alguna grosería, lo siento. Lo lamento de verdad con todos ustedes. Y bueno, si vienes llegando el día de hoy, tranquilito, que en un minuto te voy a poner pues al día. Resulta y resalta que en el primer live descubrimos que hay un cansancio, y este cansancio no se cura durmiendo. Es ese cansancio de prometernos algo y de no cumplirlo. Resulta, queridos, no únicamente desde la ciencia y el espíritu que cuando el individuo rompe una promesa le enseña a su mente que su propia palabra no vale. Y esto tiene un impacto medular, esto tiene un impacto muy heavy en nuestra vida y se drena, por supuesto, en casi todas las áreas importantes de nuestra vida. El segundo, el segundo live fue en donde entendimos que nuestras emociones Pueden ser muy buenas mensajeras o excelentes mensajeras, pero no podemos creerle todo a un mensajero. Si dejamos que nuestras emociones dirijan nuestra vida, coño, vamos a terminar en un acantilado. Lo importante del segundo live que vimos en esta ruta hacia Sé Inquebrantable es que el plan de un individuo, de un ser humano, es su ancla. Y que nuestro ánimo no puede continuar dependiendo del clima. Que la disciplina es uno de los amores más importantes que cualquier ser humano puede tener hacia sí mismo. El amor propio tiene que llevarnos hacia los hechos. Y en el tercer live vimos que importa más la dirección que la velocidad. Lo voy a repetir: en esta vida es más importante la dirección que la velocidad, y que el momento perfecto simplemente no existe. Y lo que sí existe es algo que se llama disposición. Eso fue lo que vimos en el tercer live. Y en ese live quedó una pregunta abierta, que fue el martes, y es la pregunta que nos trae aquí esta misma noche: ¿cómo se construye una vida que seamos capaces de sostener y de mantener en dirección a pesar de que las emociones nos lleven a tratar de cambiar nuestro enfoque. ¿Cómo podemos dejar de ser emocéntricos? Y esta noche te voy a entregar esa respuesta. Y al final de esta noche, solamente si decides quedarte durante el rato que vamos a pasar juntos, te voy a hacer tal vez una de las preguntas más incómodas que he hecho en este encuentro. Así que quédate, por favor, hasta el cierre. Antes de avanzar con la información del día de hoy, quiero recordarte que esta noche vamos a ver gran parte de un mapa, pero no tenemos el mapa completo, y por eso no quiero que te pierdas las 4 clases que voy a dar a partir de la próxima semana, del 10 al 13 de agosto. Por favor, apúntalo. Si te lo has pasado muy bien durante estos lives Quiero decirte que ahora vamos a pasar 4 días seguidos juntos, del 10 al 13 de agosto, en 100 Quebrantables. Ese día vamos a bajar pieza por pieza. Vas a entender, vas a reconocer qué es lo que está debilitando tu vida, vas a poder intervenir los patrones que te sabotean, y lo más importante de todo es que recuperes el gobierno de tus decisiones. Que ya no vivas con este hipo emocional. Así que si no te has registrado, por favor haz clic ahora mismo ahí en el chat donde ustedes están escribiendo, queridos míos. Hay un enlace que está fijado o en la descripción de este video. También puedes dar clic. Lo único que tienes que hacer, te tardas 2 minutos, completas tus datos y vas a poder reservar tu lugar gratuito. Sí es necesario reservar tu lugar para las clases. Que vamos a tener el próximo lunes, martes, miércoles y jueves. Así que hazlo ya porque voy a cerrar los registros durante este live, así que no te la pienses demasiado, regístrate. Y bueno, vamos a comenzar, estamos listos. Pónganme por favor ahí un fueguito porque pura energía, pura energía. Pónganme por favor ahí un fueguito para que me manden sus fuegos, su energía. OK, ahí están. Gracias, gracias, gracias, gracias. Confirmado, confirmada, confirmado. A toda madre, Venezuela presente, Venezuela presente. Sí señores, a toda la gente de Venezuela, mándenme una cachapa por favor de queso de mano. O mande, ya está. Bueno, faltan 6 meses todavía para las hallacas. OK, queridos míos, vamos a empezar con la característica del día de hoy. Cómo dejar de depender del ánimo del día. La primera característica que te puede ofrecer un sistema de gobierno personal es que las decisiones más importantes de tu vida ya no se tomen según cómo amaneces. Voy a repetirlo: un sistema de gobierno, sistema de gobierno personal, te permite tomar decisiones sin depender de la emoción de la mañana. O sea, dejar de decidir desde el cansancio, dejar de decidir desde el miedo, dejar de decidir desde el momento y la emoción. Lo que quiero es que aprendas a decidir por adelantado. Quiero que decidas cuando tienes claridad y que cuando hayas decidido puedas efectuar un plan concreto. Entonces, si haces esto, cuando llega un día difícil Pues ya no te vas a preguntar a ti mismo, por supuesto, tengo ganas. Eso ya no quiero que te lo preguntes, porque muchísimas personas se preguntan tengo ganas y dependen de la gana o de las ganas del día. Quiero que te preguntes qué es lo que dice mi plan, qué establece mi sistema. Eso no significa que todos los días vas a poder rendir igual. Porque en los días buenos, si tienes ese sistema, vas a poder avanzar con fuerza. Pero el sistema está para los días complicados. A lo mejor vas a avanzar menos, pero si tienes un sistema de gobierno personal, vas a dejar de abandonarte por completo. Por una simple razón, querido mío: el sistema protege la dirección incluso cuando tu estado emocional cambia. Porque tus emociones pues pueden informarte, pero lo importante del sistema es que esas emociones ya no tengan autoridad para cancelar lo que decidiste, por supuesto, en claridad. Le puedo pedir a mi equipo si podemos quitar la diapositiva para— exacto, para poder estar ahí presente. Muchísimas gracias, gracias. ¿A qué voy con esto? Quiero ser muy claro. Lo importante de un sistema de gobierno personal que uno puede tejer y que puedes instalar para uno mismo es que las emociones ya no tengan la autoridad para cancelar las decisiones que tomamos cuando teníamos claridad de nuestra vida. Espero estar siendo muy, muy concreto. ¿Estamos alineados? Si estamos alineados, por favor ahí pónganme estamos alineados para poder avanzar con la segunda idea. Hay una segunda característica que te otorga cuando tú desarrollas un sistema de gobierno personal. Muchachos, yo no estoy aquí de verdad porque soy una persona que me automotive todos los días. Yo soy una persona que hace las cosas a pesar de estar llorando, a pesar de no tener ganas. Eso no significa que yo sea un tirano conmigo mismo, pero necesito un plan, necesito una regla en mi vida. El sistema de gobierno lo que te permite es recuperar la calma antes de decidir. ¿Cuántos de ustedes no toman decisiones en el fulgor de la emoción? La segunda idea es aprender a bajar la intensidad de las emociones antes de poder decidir. Vamos a hacer memoria, y para eso te voy a preguntar lo siguiente: ¿cuántas cosas has quebrado por reaccionar en caliente? Sabiduría popular, sabiduría de nuestra abuelita: no reacciones en caliente. ¿A cuántas personas has lastimado por reaccionar en el fulgor de una emoción? Piensa en ese mensaje que enviaste con rabia y que ya no pudiste borrar, ese sí que dijiste por miedo y que terminaste pagando durante meses. O pensemos en esa compra impulsiva, esa compra impulsiva con la que tú intentaste anestesiar un mal día. ¿Cuántos de ustedes no anestesian sus días comprando cosas? O a lo mejor hace poco, en una discusión familiar o una discusión de relación, le metiste un portazo en la cara a tu pareja o a tu hijo o a tu padre. Ese portazo duró 2 segundos, pero le abrió una herida a esa persona que tal vez tarde años y años en cerrarse. ¿Recuerdas? ¿Recuerdas ese momento donde accionaste de forma iracunda, imprudente, intoxicado por una emoción? Pues me imagino que sí, querido. Hace unos años, les voy a contar esta historia. Hace unos años me sonó el teléfono, pues yo creo que era pasada la medianoche, ¿no? Y del otro lado estaba un funcionario de altísimo nivel. Y cuando digo de altísimo nivel es que manejaba gran parte de un país. El cargo, por supuesto, de esta persona me lo guardo porque creo que la discreción forma parte de un pacto. Esa tarde a esta persona le habían clavado un cuchillo, digamos, en público, ¿no? Alguien lo traicionó. Esto es una traición de su propio círculo. Y aparte, esta persona tenía las cámaras de por medio, o sea, digamos que era una persona pública. Esa persona, cuando me llama a mí en la madrugada, me leyó el comunicado Y era un comunicado que él tenía pensado publicar, ¿no? Y él me dijo: en cuanto cuelgue contigo, yo voy a publicar este comunicado. Y la verdad es que el comunicado era brillante, querido. El comunicado era filoso. De hecho, iba a ganarle la discusión esa noche, pero le iba a costar una alianza de 20 años. Para ser más claro, personaje público dentro de una estructura de gobierno va a publicar su respuesta y va a ganarle a su adversario, pero le va a costar una alianza de 20 años. Antes de que él hiciera la publicación, yo le hice 3 preguntas. Fíjense las preguntas que le hice, por favor. ¿A qué hora comiste? No se acordaba. Luego le hice la siguiente pregunta: ¿Cuántas horas llevas despierto? Y me acuerdo que su respuesta fue: llevo 19 horas despierto, Daniel. Entonces le hice la última pregunta, la determinante: ¿me podrías decir quién está firmando ese comunicado, tú o tu enojo? Este tipo se quedó callado durante un buen rato en el teléfono y le dije: mira, ¿sabes qué, querido? Guarda ese comunicado, por favor, guárdalo solamente unas horas y mañana a las 10 de la mañana te voy a llamar. Y si tu cuerpo todavía está dispuesto a firmar ese comunicado, yo te ayudo a publicarlo y yo mismo te apoyo en ese publicado. A las 10 de la mañana me llegó un mensaje y me decía: Dani, lo borré, escribí otro. El otro comunicado decía exactamente lo mismo, pero con la mitad de las palabras, pero ya no tenía el veneno que tenía el otro comunicado. Y fíjense lo que sucedió: la alianza que estuvo a punto de perderse por 3 segundos de enojo terminó por mantenerse dentro de uno de los proyectos más importantes para ese país. Ese hombre decidía sobre millones de personas, queridos, y esa noche lo estaba gobernando una herida de 6 horas de edad. ¿Me estoy explicando? El poder no te regula el sistema nervioso. Uno entrena su sistema nervioso y eso se entrena aparte. Eso es lo que estás haciendo en este momento, entrenarte. OK, luego me acuerdo un campeón de boxeo que hasta el sol de hoy sigo acompañando. Ya más señas no te voy a dar. Fíjense esta historia que es Fantástica. Yo estuve cerca la noche que perdió por primera vez y me acuerdo que estaba yo en ese vestidor y él quería hacer dos cosas, la cual perfecto, anunciar su retiro y despedir al instante a su entrenador. Ahora, ese entrenador lo había levantado desde la juventud, o sea, ese era el hombre que le había vendado las manos toda su carrera y todavía esa pelea se las había vendado esa misma persona. Y miren, queridos, yo no le quité ni el teléfono. De hecho, lo aparté de su equipo y le dije: dame 40 minutos, por favor. Le dije: bañate, cómete algo calientito, y si al terminar de comer quieres seguir haciendo lo que me acabas de decir, lo vas a hacer frente a mí. El campeón se bañó, comió sin hablar con nadie, se puso la toalla en la cabeza Y cuando por fin levantó la cara, agarra y me dice: ¿Sabes qué, Daniel? El que falló fui yo, me fallé a mí mismo, pero se lo estoy cobrando a él. Coño, qué importante es reconocer esto. ¿Saben cuántas peleas en esta vida o guerras en este mundo se pudieron haber evitado Si nosotros entrenáramos nuestro dominio propio. Año y medio después ganó la revancha y el primer abrazo de esa noche fue para su entrenador. Ahí estuve yo también. Ese abrazo estuvo a 40 minutos de no existir. Fíjate lo que pasó: 12 rounds de golpe, le aguantó el cuerpo, y los 40 minutos más duros de la carrera de este boxeador los peleó sentado solo frente a un plato de comida. Yo quiero que tú aprendas esto, lo que saben hacer las personas de más alto rendimiento. Esa persona aprendió, porque esto, querido, se aprende. Y ahora tú me vas a decir: bueno, Daniel, yo no gobierno un país, yo no peleo por cinturones. Querido mío, querida mía, tu comunicado de medianoche es ese audio de WhatsApp que le mandas a tu marido. Hijo de la— tu retiro en caliente es esa renuncia que casi mandas hoy. Tu entrenador es tu hermana, tu socio, tu esposo. A lo mejor la escala cambia, pero la mecánica es idéntica y la solución también. A los dos les enseñé lo mismo que esta semana te quiero enseñar a ti, a partir del lunes al jueves. El cuerpo primero, la decisión después. Dale una noche a esto. ¿Para qué? Para que te puedas ahorrar miles de problemas. Escribe en el chat si estás de acuerdo. Estoy de acuerdo. Pónganme ahí en el chat, por favor. Yo quiero entrenarte como he entrenado a los mejores del mundo en habla hispana, querido. ¡Qué belleza que estén aquí presentes, queridos! Un sistema crea un espacio entre lo que sientes y lo que haces. Ahora, cuando tú tienes un sistema personal, la emoción continúa llegando, pero deja de tener permiso para decidir por ti. Daniel, ¿eso es posible? Eso es posible. Es que yo soy muy impulsiva, es que yo soy muy impulsivo. No, no, no, tú no eres así. Así te entrenaste, pero te puedes desentrenar y puedes modificar. Puedes sentir enojo sin responder desde el enojo. De hecho, puedes sentir miedo sin cancelar tu vida desde el miedo. Sabes que tienes que construir algo. Yo no te estoy diciendo que vas a dejar de sentir miedo, te estoy diciendo que vas a sentir miedo y de todos modos vas a dar los pasos. ¿Cuántos de ustedes no quieren vivir así, queridos? Bueno, yo eso lo aprendí porque también no lo sabía hace un par de años. Quiero que sepas que puedes sentir ansiedad sin convertir la ansiedad inmediatamente en una compra, en una huida o en una decisión precipitada. Y es que no se trata de reprimir tus emociones, por supuesto, menos se trata de fingir que no existen tus emociones. Se trata de aprender a escuchar tus emociones, entender qué están tratando de decirte tus emociones, y cuando te muestra algo la emoción, recuperarte Y recuperar la calma, aprender a dominarte. Hay n cantidad de técnicas. Por supuesto, yo utilizo diferentes técnicas para diferentes momentos. ¿Por qué? Porque no siempre es la misma rabia, no siempre es la misma intensidad del miedo, pero he aprendido a elegir desde la claridad. Por ejemplo, para que veas esto en tu propia vida, para que veas que no necesitas irte a una cabaña a una montaña, no, a una ceremonia de cacao, 15 días de vacaciones. Tú lo puedes hacer hoy de forma chiquita. Hoy a lo mejor recibiste un mensaje de tu jefe, no, recibiste el mensaje de tu jefe que dice: mañana hablamos. Es lo único que dice, 3 palabras. ¿Qué pasa si recibes esas 3 palabras? Tu cabeza empieza a sacar conclusiones, conclusiones catastróficas. Me van a correr, hice algo mal, no mandé el reporte. Digo, hay otros cínicos que les vale madres, por supuesto, no. Pero si tú eres una persona responsable, pues tu cabeza empieza a construir ideas. Asimismo tienes las dos rutas: la de siempre, contestar de inmediato, ¿pasa algo? ¿Hice algo mal? Empiezas a releer la conversación, no, tratando de buscar las pistas, cabrón. Y cuando sigues buscando las pistas, te das cuenta que son las 2 de la mañana. Tú ya te construiste una película entera, filmada en tu cabeza, por supuesto, donde dices: wey, me van a correr, o me va a cortar mi novia, o me van a pedir el divorcio. Queridos, ese golpe anímico, ¿sabes cuánto tiempo dura? Ciencia, muchachos. 90 segundos. Duran 90 segundos. Tú agarras y sueltas el teléfono, llegas, lo pones, pones los pies en el piso, te quitas los zapatos, te quitas los calcetines, haces 3 respiraciones largas soltando el aire más lento de lo que entró. Haces 3 respiraciones y sabes que le haces a la emoción que se detenga. Y luego le vas a hacer 2 preguntas a tu propia emoción: ¿Qué estoy sintiendo? No estás actuando sobre la emoción, estás actuando desde el dominio de la emoción. ¿Qué estoy sintiendo? ¿Miedo, angustia o remordimiento? O arrepentimiento, o realmente soy un incompetente? ¿Qué estoy sintiendo? Y luego, cuando me pregunto qué estoy sintiendo y me puedo responder, digo: esto que estoy sintiendo, ¿qué vino a mostrarme? Ese trabajo me importa. Por eso sientes miedo, porque ese trabajo te importa. Y llevo semanas sintiendo que no me alcanzo ni a mí mismo, me siento incapaz. Ah, bueno, entonces me preparo. Le hace falta información a tu miedo. Eso es todo. El mensaje sigue ahí, la reunión de mañana va a seguir ahí, pero el que va a llegar a esa reunión va a ser otra persona. Si tú haces esto que yo te estoy diciendo, querida, querido, vas a llegar a esta reunión pues descansado. ¿Cómo quieres llegar a una batalla? Porque si te van a correr, es mejor llegar, cabrón, puta, con toda la energía, con toda tu capacidad. Una persona que llegó de verdad en dominio propio pasa a llegar con los logros del mes anotados por si te quieren correr, no. O también vas a llegar preparado por si tu jefe te va a dar una crítica y que esa crítica no te tire, por supuesto, al piso. La emoción te avisó, la claridad te ayuda a decidir. Nos ven 30 segundos, queridos. Ese es el espacio del que yo te hablo. Daniel, ¿cómo lo puedo hacer? Se puede hacer, pero es que se me olvida. ¿Por qué? Porque la emoción me gana. Por eso te estoy diciendo Si te has sentido identificada, identificado con esto que te estoy diciendo, sabes qué haría yo ahora mismo si estuviera en tu lugar, querido. Así me decía un amigo hace poquito: sabes qué haría yo en tu lugar, brother, tú en mi lugar te hubiera cargado la fregada. Apunta por favor en tu calendario la clase 1 de Sin Quebrantable, que es este lunes 10 a las 6 de la tarde. ¿Por qué? Porque no me puedo quedar detenido hoy todo el día. Ese día vas a comprender qué te está quebrando por dentro y por qué sigues atrapado en estos patrones. Y tú crees que no puedes controlar, sí se pueden intervenir, sí se pueden intervenir, muchachos. Energía más fuego al 100, dice: totalmente de acuerdo, aquí estoy presente desde México, me identifico. ¿Quién más se identifica, queridos? ¿Quién más se identifica? Anotado, confirmada. No se la pierdan, muchachos, el enlace está ahí en el chat. Ahí dice regístrate aquí, regístrate aquí. Fíjense, hay gente que me preguntó si podía estacionar su coche hoy, y es un evento digital, muchachos. Hay que limpiarnos los oídos. Haz clic ahí, por favor, reserva tu lugar completamente gratuito, te va a tomar menos de un minuto. Veo a muchas personas que dicen que se sienten identificados. Oigan, mi querido Max, podemos decirle a Max a ver si viene, a ver si le podemos levantar tantito aquí. La luz. A ver si le metemos más, más pasión a esta, a esta luz. Muy bien, pásale a mí, Max. Ah, no, ese es Panchito. Panchito, Max. A ver, Max, tírame más luz. No, más fuerte de esta, cabrón. Bueno, mientras que levantamos aquí la luz y demás, porque ya me vi y veo aquí como que no. A ver, ay, hijo de la chingada, ahora parece que me va a atropellar el tren, güey. No, sí, sí, sí, métele más, métele más. A toda madre, buenísimo. Ok, vamos con la característica 3. ¿Qué pasa cuando tengo un sistema de gobierno? Empiezo a creer de nuevo en mi palabra. Daniel, ¿cómo es eso? Vuelvo a creer, vuelvo a confiar en mí. O sea, no nada más hay fe y certeza, sino hay energía, hay determinación. Y cuando yo tengo energía y determinación, puedo avanzar con diligencia y puedo aplicar la sabiduría. O sea, el sistema de gobierno personal te permite reconstruir esa confianza de una manera muy concreta. O sea, dejas de romper tus promesas. Lo que quiero es que no te des promesas enormes, promesas gigantescas que no puedas sostener. Lo que quiero es enseñarte a definir compromisos claros, compromisos pequeños y medibles, y luego poderlos cumplir de manera consistente. ¿Me estoy dando a entender, queridos? Levanten la mano si me estoy dando a entender, porque quiero ser muy claro con ustedes. Quiero que de aquí se lleven un un arsenal de herramientas, OK. Cada promesa que honras es una evidencia. OK, Daniel, ¿y para qué necesito la evidencia? Con evidencia suficiente tu mente comienza a cambiar la opinión que tiene sobre de ti. Así de sencillo, querido, querida. Tú mismo, cuando alguien cumple las promesas que te da Coño, transforma la opinión que tienes de esa persona. Tu mente empieza a registrar que tu palabra tiene valor, que puede depender de ti. Tu cuerpo te empieza a creer. Hay miles de personas que quieren bajar de peso, que quieren sanarse emocionalmente, pero el cuerpo ha desconfiado de esa persona. Dices que tú llevas años abandonado, abandonándome, y de hecho me abandonas a la primera incomodidad. Pero el día que tú logras recuperar esta credibilidad interna, recuperas algo muy heavy, recuperas el respeto propio, querido. Empiezas a ponerte límites con firmeza, dejas de aceptar migajas, empiezas a tomar decisiones más congruentes en el trabajo, en tus relaciones, en la vida que estás construyendo. Entendiendo cuánto tiempo cabe en un no quiero. ¿Vienes a mi casa? No quiero, queridos. Esto lo he visto miles de veces cerca. Les voy a contar una historia buenísima de una madre colombiana que es completamente cierta. Esta mujer era de Popayán, queridos, era de Popayán, Colombia. Tuve la oportunidad de dar una conferencia ahí. Esta mujer tenía 3 hijos, una casa que giraba obviamente completamente alrededor de ella. Ella tenía 11 años cargando una carrera trunca, o sea, le faltaba un tramo importante a su carrera profesional para poderse licenciar. Y me acuerdo que me buscó al final de una conferencia y me dijo con los ojos encharcados, tú sabes cuando una persona ha llorado mucho, y me decía: Daniel, te juro, Daniel, que después de haberte visto en esta conferencia voy a terminar mi carrera. Y ella a lo mejor pensó que yo le iba a aplaudir, ¿no? Como claro que sí, cómo no, más entusiasmo. Y no, yo seriecito le dije y le contesté algo que creo que la desconcertó mucho, porque le dije: no me jures, no me jures eso, porque esa promesa es demasiado grande para una palabra y para una persona que lleva 11 años, 11 años quebrantando sus promesas. Vamos a cambiar tu promesa. ¿Te acuerdas de los ojos de la señora? Era una señora como de 50 años más o menos, joven la verdad. Le decía: Señora, júreme 15 minutos al día. 15 minutos al día. 15 minutos al día con la puerta cerrada, con su libreta, y júreme que va a cumplir 15 minutos al día trabajando por esa carrera tonta. Me miró casi ofendida, queridos. ¿Por qué te digo que me miró casi ofendida? Porque muchas veces 15 minutos nos parecen una limosna. Ahí está el secreto, el secreto completo de esta característica es que la confianza se reconstruye cuando lo cumples. Es del tamaño de lo que tú puedes sostener hoy. La gente dice: yo tengo que bajar 35 kilos, Flaca, Flaco, bájame 200 gramos, 500 gramos. Dale evidencia a tu cuerpo, a tu mente, a tu alma de que eres capaz de cumplirte la palabra. Muchachos, esto que les estoy diciendo le ha cambiado la vida a miles y miles de personas. O sea, si tú estás toda la semana con tu libreta, llegas el domingo, esa libreta tiene 7 rayas, al mes tiene 30, y una tarde cuando menos te das cuenta, tu vida ha empezado a cambiar. 15 minutos, 15 minutos. Y sabes qué pasó, la señora después me dijo: me di los 15 minutos y me dijo, mi hijo me vino a tocar, a distraer, y no le abrí la puerta. Yo le aplaudí, me acuerdo, me acuerdo que le aplaudí. El mundo sigue girando, la cena sale igual. Pero 18 meses después, esa señora me mandó la foto de su título. Y la frase que está en esa tesis, ahí en esa tesis, es: mis hijos ahora me respetan porque vieron a su madre respetarse a sí misma. Porque empezó a respetarse ella. Las gracias que antes mendigaba ella empezaron a llegar solitas. En su casa, porque una mujer que se respeta le enseña a todos los demás el manual de cómo tratarla. Capisci con eso, muchachos. Uno le tiene que enseñar al mundo cómo quiere ser tratado. Hay otro muchacho que conocí cuando su oficina era la mesa de un comedor, del comedor de su mamá. A este chavo le sobraba talento, y le sobraba talento para 5 empresas, si lo quieres ver así, ¿no? Pero lo que lo traía quebrado era esa palabra que muchas veces uno trata con entusiasmo de cumplir, pero que queda muy lejos. ¿Qué pasaba? Él dejaba los clientes para después y luego trataba de recuperarlos pues ofreciéndoles un descuento. Su mente llevaba años juntando evidencia en su contra, y con ese expediente, pues nadie cobra completo. El hambre el hambre siempre te lleva a negociar de una forma pésima. A este chamaquito le pedí dos compromisos bien chiquitos, muy medibles, y yo lo acompañé durante un mes. Persona común y corriente, muchachos. Por supuesto que lo acompañé una vez por semana. Le dije: mira, cada viernes me vas a entregar algo terminado, aunque sea pequeño, y cada factura de tu cliente me la vas a cobrar el día que vence. Nada más. Fue lo único que le pedí. Vinieron, por supuesto, días, meses. La empresa creció como crecen las cosas, por supuesto, que tienen una columna y un sistema. Hasta que llegó ese día grande. Pasaron 4 años hasta que yo volví a saber de este joven. Pero supe de él el día que le quisieron comprar su compañía. Unos compradores en una sala de juntas una oferta por su compañía, y el truco más viejo del manual: un número abajo y un reloj que dice esta oferta se vence el viernes. El muchacho de la mesa del comedor que yo había conocido hubiera firmado en ese mismo momento con las manos sudadas agradeciendo, puta, la oferta. Pero el hombre que ahora estaba sentado, después de haber recibido ese entrenamiento, llevaba años viendo cómo su palabra se cumplía, tenía evidencia, y esa evidencia le permitió negociar de una forma diferente. Él dijo un número real y estaba dispuesto a levantarse si no le pagaban eso. Semanas después firmó ese número hasta el último dólar. Y el día de la venta me dijo: Daniel, la empresa la compraron ellos, pero el precio lo puse yo. Vendió esa compañía por 5 millones de dólares, muchachos. Y esa empresa le empezó con $1,500 de adeudo. Me estoy explicando lo que un sistema de gobierno puede hacer por ti. Esa venta se firmó en una sala de juntas, queridos, pero ese negocio se hizo durante años, todos los viernes que me iba reportando. Y ya sé lo que me vas a decir: a lo mejor, Daniel, yo no tengo ni carrera pendiente ni compañía que vender. Querido, querida, tienes exactamente lo que ellos tenían al principio: una palabra devaluada. Una libreta sin sistema. Ella empezó con 15 minutos y una puerta cerrada. El joven empezó un viernes. La evidencia se fabrica en chiquito y el tamaño grande es la consecuencia. Querido, querida, tú tienes esta capacidad de transformar tu vida. Así que dime en el chat con una sola palabra: ¿dónde estás aceptando migajas? ¿En dónde estás aceptando migajas, querida mía?, en lo emocional o en las partes financieras, por favor. Y fíjate bien, por favor, lo que escribes. Si me ayudan a ver aquí los comentarios, porque se me escaparon los comentarios, no sé por qué. Muchísimas gracias. Aquí está Angita conmigo. ¿No quieres pasar a saludarme, amor? Mi esposa. Ven, saluda, ándale. Ven, aquí está Angita. Vean, aquí está Angita, siempre, siempre presente. Saluda. Digo, no, no sé quién está escribiendo, pero Gracias, me va a ayudar con ayudar con los comentarios. La siguiente semana tenemos las 4 clases de Sé Inquebrantable, ok. ¿Para qué las quieres ver? Para que aprendas. Cuando dejas de negociar con hambre, dejas de aceptar migajas. Y no solamente me refiero a migajas emocionales, también me refiero a migajas financieras. Esa es la cuarta característica de un sistema de gobierno personal, queridos. Eso es lo que yo llevo años y años enseñando, mostrando, etcétera. Quiero que tu dinero deje de escaparse por lugares en donde ni siquiera te has dado cuenta, porque el desorden financiero no depende de cuánto ganas. Muchas veces también nace de estas pequeñas fugas, de comprar impulsivamente, de gastos que intentan calmar una emoción pero que tú no supiste atender de otra manera. Hay personas que tienen un buen trabajo que tienen un buen sueldo, pero que el dinero se les escapa inmediatamente, se les escapa en un pedido de medianoche. ¿Por qué? Porque dice: bueno, es que tuve un día difícil, me lo merezco. Pero ese me lo merezco dura unos minutos, pero de todos modos va a aparecer en tu estado de cuenta y va a durar semanas. Esa deuda que comenzó como algo pequeño va a ir creciendo y creciendo en silencio. ¿Por qué? Porque tú eres una persona que prefiere negar la realidad, que prefieren negar los adeudos. Te lo pongo en una sola escena, querido, querida, para que lo entiendas. Martes en la noche, tuviste un día horrible, no, nadie te preguntó cómo te sentías, pero la aplicación sabía que te tenía que mandar a ti una solicitud para que confirmaras tu pedido. ¿Cuántos de ustedes no compran a la 1:30 de la mañana, muchachos? Ya regresaron los comentarios. Dicen: en lo emocional, en lo emocional. Dicen: no puedo acceder a la liga de registro con los trabajadores y con mi esposo, no quiero más migajas. Emocional, emocional. En lo financiero, en los dos. Veo que los dos me ha pasado. Daniel, un abrazo, dice por ahí. Muchísimas gracias. Se borran los comentarios y el chat, sí, desaparecieron. Yo me identifico. Ya no quiero migajas. Yo también ya no quiero que tengas migajas. ¿Qué pasa cuando compras en la madrugada o a las 3 de la tarde? Te compras algo y 40 minutos después llega la bolsa, ¿no? A lo mejor compraste comida, comiste en 15 minutos, el vacío sigue exactamente en donde está porque el hambre era de otra cosa. Muchas veces confundimos el hambre que tenemos en nuestro cuerpo pero no nos damos cuenta que es un hambre del alma. Ese día no pediste comida, pediste que alguien te consintiera y le pagaste a una aplicación por hacerlo. ¿Me explico? Ahora multiplica eso por 12 martes. Eso es una enorme fuga de dinero. Ese dinero de hecho no es algo que tú perdiste, sino es algo que tú pagaste por un dolor que todavía no atiendes. Muchas personas compran y no saben de verdad el dolor que no están atendiendo. Un sistema te enseña todo lo contrario. Un sistema te enseña a hacer una pausa, y te enseña a hacer una pausa antes de gastar. Te ayuda a preguntarte si en realidad esto está resolviendo una necesidad real, o estás intentando comprar un alivio, una aprobación, una pertenencia, una recompensa momentánea, Muchachos, con mi sistema me ha ahorrado muchísimo dinero, porque ahora compro cosas que en realidad me fortalecen, que me multiplican, que me llevan a expandirme, que ponen mis talentos, mis oficios y mis capacidades, mis virtudes en el hábitat correcto. Cuando aprendes a gobernar lo que sientes, también empiezas a gobernar la manera en la que usas tu dinero. Dejas de reaccionar, empiezas a hacer visibles las fugas y empiezas a darle una dirección a cada recurso que pasa por tus manos. Y cuando tus números dejan de vivir en esa oscuridad que tú no quieres ver, ocurre algo que quizás llevas años sin sentir: paz. Paz cuando revisas tu estado de cuenta, paz cuando revisas cuánto dinero tienes en el banco. Ya no aparece siempre la misma pregunta: ¿a dónde se me fue todo? ¿Por qué? Porque ahora tienes orden aquí, tienes claridad, tienes una base firme en donde puedes empezar a construir. Cuando gobiernas lo que sientes, empiezas a gobernar lo que gastas, porque empiezas a hacer visibles esas fugas, y esas fugas las tapas, y luego le das dirección a cada peso que pasa por tus manos. ¿Capisci con eso? Te pregunto, ¿quieres alcanzar este nivel de tranquilidad y armonía, querido mío? Comenta en el chat, yo quiero, por favor. Si es así, quiero ver de verdad a la gente firme en este movimiento Inquebrantables, porque voy a tener el placer y el gusto de verlos en la cima, y también voy a tener el gusto de cómo van a ayudar a otras personas a llegar ahí. Yo quiero, coño, sí, muchachos, sí, queridos, sí. Sí, sí, sí, sí, sí, yo quiero, yo quiero, yo quiero, yo quiero, yo quiero. Wow, wow, wow, wow. Sí, queridos, yo también quería y lo logré. Espero de corazón que cada uno de ustedes ya esté inscrito en el evento de Sin Quebrantables que comienza este lunes, porque recuperar el gobierno de tu vida también significa aprender a sostener tu palabra, a poner orden en tus decisiones, todas esas decisiones que afectan tu futuro. Estoy seguro que esta primera generación de Inquebrantables va a estar llena de personas que van a dejar un legado fabuloso en sus vidas. Si aún no lo has hecho, es muy sencillo, se pueden registrar ahí mismo en el link que tienen en el chat. Haz clic ahora en ese enlace que está fijado o en el enlace de la descripción, completas tus datos y reserva tu lugar. Si apenas estás entrando, no lo dejes para cuando termine el live, hazlo ahora. Mientras que la decisión está en tus manos, antes de que aparezca otra emoción. Listo, queridos, ya se están inscribiendo. Muchísimas gracias, gracias. ¿La están gozando? ¿La están pasando a toda madre? Por favor, ahí levanten el puño, el fuego, la mano. Dicen no funciona el link de WhatsApp, que no tienes crédito. No es cierto, mentira, claro, no sé por qué no funciona el link de WhatsApp. ¿Qué te voy a decir yo, querido? Tengo muchas fugas, dice Juan Sanchez. Bueno, yo te voy a ayudar a cerrar esas fugas. Mientras ustedes lo hacen, yo continúo con las características de este sistema de gobierno personal para que este 2026 termines en el nivel que querías en enero, ok. Característica número 5, que creo que esto es una característica importantísima: ya no te vas a abandonar. La quinta característica es que vas a aprender a recuperarte de una caída Sin convertir esa caída en una sentencia contra ti. Vas a equivocarte, vas a romper la rutina y en algún momento vas a volver a una conducta que creías que habías superado. Querido, querida, a mí también me pasa, a mí también me pasa. Lo que se decide es que, es que ahora vas a cumplir tu palabra. ¿Me estoy explicando con esto? Cuando no tienes un sistema, una mala noche puede convertirse en una mala semana, y después de una mala semana llega la culpa. Entonces la mala semana se convierte en un mes perdido, y cuando menos lo notas, vuelves a decirte a ti mismo: el próximo año lo intento. Sin embargo, el sistema de gobierno personal interrumpe esta cadena. Te enseña a revisar qué ocurrió, y no nada más te enseña a revisar qué ocurrió, te enseña a corregir lo necesario y te enseña a volver al camino lo más rápido posible. No tienes que esperar al lunes, no tienes que esperar al próximo mes, no tienes que esperar a sentirte preparado. Cuando tienes un sistema, dejas de interpretar la caída como una prueba de que fracasaste y la empiezas a entender como información que te permite a ti ajustar tu rumbo y luego continuar. Queridos míos, caer es natural. Creo que el error está en usar las caídas como argumentos para abandonarnos a nosotros mismos. Mira nada más cómo se ve, te lo voy a dibujar. Tú llevas 18 días entrenando, ok, entrenando en el gimnasio, entrenando algo, 18 días. Digamos que el jueves no fuiste a entrenar. ¿Por qué? Porque se te alargó el trabajo, llegaste muerto a tu casa, no tenías energía para ir a entrenar, caíste y no fuiste. La caída te duró un día, pero el viernes, o sea, el día siguiente, tu cabeza te dice una sentencia: como no fuiste ayer, Daniel, ya arruinaste la semana. Luego tu cuerpo te dice: bueno, como necesitas alivio, ¿por qué no empiezas el lunes a entrenar de nuevo? Por un día perdido regalaste 3 días. Haz la cuenta, por favor, porque ahí está todo. La caída que te costó 24 horas, ok, te cobró todos los demás días. O sea, la sentencia te cobró el resto. Esto es el efecto qué más da, me da igual. ¿Por qué? ¿Por qué te digo que se puede regresar rápido? Porque tu cuerpo lleva las cuentas mejor que tu culpa, querido. 18 días de disciplina son una vereda abierta a machetazos en el monte. Una noche sin caminar esa vereda, y la vereda sigue ahí. Digamos que apenas le creció la hierbita a la vereda. Todo lo que tú construiste sigue construido a la mañana siguiente después de una caída. Pero, ¿qué haces tú? ¿Crees que la vereda ya se cerró? Porque tú crees que eso ya es una ausencia larga. Y si tú crees esto, te vas a tardar un mes en regresar a entrenar. Y cuando tú regreses un mes después a entrenar, el monte sí ya se tragó la vereda. O sea, un sistema tiene una sola regla para las caídas y cabe en 3 palabras: nunca me caigo 2 veces seguido. Fallé el jueves, el viernes es mi día sagrado. Hoy me equivoqué, hoy tragué lo que no debería de haber tragado, hoy visité la página que no debería de haber visitado. Hoy me expresé de una forma cruel con mis hijos, con mis amigos, con mi madre, con mi padre. Hoy, mañana es sagrado. Esa misma noche vas a nombrar lo que pasó. Ok, hoy no entrené, apunto lo que lo disparó, porque tienes que entender qué fue lo que te llevó a no entrenar. Y luego agendas tu regreso: mañana a las 7 de la mañana estoy de regreso, no espero al lunes. No espero sentirme listo y no me voy a cobrar 3 días de castigo antes de volver. El inquebrantable, Kai, querido, lo que no hace el inquebrantable es organizar un funeral en cada tropiezo que tiene en la vida. Escúchame bien, escúchame bien, deja de hacerle un funeral a cada equivocación, empieza a tratarte con amor. ¿Sabes qué? ¿Sabes qué es un gran error, querida y querido? Pelear solo, pelear sola. Esa es la sexta característica de un sistema de gobierno personal, que dejar de pelear solo. Un sistema que te alerte cuando estás empezando a aislarte. Pero no siempre te puedes alertar tú, tienen que ser otras personas, porque muchos de tus intentos anteriores Han sido batallas que has batallado tú sola, tú solo. Has batallado tú y tus pensamientos, tú y tu fuerza de voluntad. ¿Y tú crees que esa fuerza de voluntad te va a aguantar cuando llevas meses cansado, cuando llevas meses con miedo, cuando llevas años teniendo viejos hábitos y tu entorno de todos modos te empuja hacia la misma dirección? No, querido. Un sistema de gobierno personal te permite caminar junto a personas que comprenden tu batalla. Que pueden confrontarte con amor, y que te empiezan a confrontar, te empiezas a justificar, y empiezan a celebrar tus avances sin permitir que vuelvas a esconderte detrás de una excusa. Aquí somos esos, los Inquebrantables, querido, los Inquebrantables. Ahora, la comunidad no va a hacer el trabajo por ti, no, nosotros no vamos a tomar las decisiones por ti ni vamos a cumplir las promesas por ti, pero vamos a evitar que tu miedo sea la única voz que escuches cuando te aparezca la dificultad. Esta es la comunidad, queridos, y esta es la hermosa comunidad que hemos construido durante años. Creo que el mayor beneficio no es el que ocurre dentro, sino el que puedes externar, porque tú también te puedes convertir en apoyo para otras personas. Vas a dejar de ser únicamente alguien que necesita ser levantado y vas a empezar a formar parte de un movimiento de personas que se van a recordar mutuamente en la vida y que vieron construir juntos. Queridos, ustedes se van a encontrar por el mundo entero. ¿Quién de aquí es Inquebrantables, muchachos? ¿Quién de aquí forma parte de Inquebrantables? Les agradezco de verdad a todos los que están siendo parte de esta primera gran generación de Inquebrantables. ¡Qué belleza! Ahí los estoy, ahí los estoy leyendo. ¡Wow! Saludos desde Colombia. Inquebrantables, Inquebrantables, Inquebrantables. Gracias por esta comunidad de Inquebrantables, gracias por formar parte de ella. ¡Qué bendición! Gracias, Señor, por esta gente. Gracias, yo, yo, yo, yo, yo, yo. Fíjense que esto que les estoy hablando acerca de las comunidades tiene mucho sustento científico. Hay una persona que se llama James Fowler. Esta persona analizó durante más de 30 años los datos de un estudio que es muy famoso. El estudio se llama Framingham, y esto es un estudio que hacen en EE.UU. y que hicieron con más de 12,000 personas. El estudio se trata de revisar sus vínculos los vínculos entre personas, y estos vínculos los siguen durante décadas. ¿Qué es lo que descubre este estudio? Descubren que las conductas viajan por las redes sociales como viaja una corriente. Para ser más claro, cuando alguien deja de fumar, la probabilidad de que su pareja, de que su pareja, perdón, deje de fumar, cae casi un 67%. Y luego ese efecto se extiende a sus amigos y se extiende a sus amigas. Eso está heavy. Esos son 3 grados de distancia, digamos, que la decisión de una persona puede filtrarse en el círculo privado, en el círculo íntimo y en el círculo de la comunidad. Con quién caminas modifica de manera medible lo que eres capaz de sostener. Esta comunidad de Inquebrantables es en donde vamos a estar, por supuesto, compartiendo juntos estos 3 grados. Yo los he visto funcionar dentro de las casas, muchachos. Les voy a contar esta historia porque nos estamos dirigiendo obviamente al cierre de nuestro live. Hace unos años, un padre de familia puertorriqueño, por cierto, de Guayamón, hizo mi programa, ok. Su hijo tenía 15 años, 15 años. Era una persona con un trabajo, coño, humilde, sencillo. Y yo recuerdo muy bien a su hijo. Su hijo tenía 15 años y su hijo había cambiado de amistades en un semestre. Y uno sabe que con las amistades se cambia todo. Él se dio cuenta que su hijo había cambiado porque lo vio en las calificaciones. Lo vio en el vocabulario. Empezó a darse cuenta a la hora que llegaba, hasta que llega el momento donde le abre la puerta del cuarto, por supuesto, a su hijo, y descubre lo que cualquier padre o cualquier madre no quiere descubrir, por supuesto, el consumo de drogas. Ahora, él tenía un plan, y su primer plan era quitarle el teléfono al niño, cambiarlo de escuela y jurar que esos muchachos jamás volverían a acercarse a su hijo. Ese era el plan que tenía este padre puertorriqueño. No estoy criticando ni juzgando ese plan, pero recuerdo la plática y yo le hice una pregunta: ¿cuándo fue la última vez que uno de esos amigos cenó en tu casa? Esa fue la pregunta que yo le hice al señor. Y su respuesta fue: nunca han cenado en mi casa esos jóvenes. Le dije: ¿y te sabes los nombres completos? Me dijo: no, no me sé sus nombres. Se quedó callado, se quedó callado. Y le dije: oye, ¿y tus amigos? Hace mucho tiempo que no invito a mis amigos a comer a mi casa. Ahí estaba el diagnóstico, querido. Ese muchacho no nada más andaba comprando vicio, andaba comprando pertenencia, la misma palabrita de hace rato, y la estaba comprando en la esquina porque en su casa, digamos, que no había visto el ejemplo. Le dije: Señor, no se preocupe, vamos a armar una estrategia, vamos a hacer varios movimientos. Primero, me va a invitar a sus muchachos el próximo viernes a su casa. Me acuerdo de la cara del señor: ¿Cómo cree? Pero si son unos adictos. Digo: Señor, invite a esos muchachos a su casa, por favor, invite a esos jóvenes. Y se aprende, por favor, los nombres de esos jóvenes antes de que llegue a su casa. Y junté a la mamá también y le dije: Señora, cuando esos jóvenes lleguen a su casa este viernes, porque su hijo los invitó, usted le va a preguntar a los 3 muchachos cómo les fue en la semana, y lo va a hacer con un amor genuino. Muchachos, es muy difícil hundir a un joven en donde en su casa lo alimentan, lo nombran y le dan dosis masivas de amor. Le dije: cuando estén sentados en esa comida, por favor no le vayan a meter ningún discurso, ninguna crítica ni nada. Hablen de arte, de cine, de deporte, y descubra qué es lo que le apasionan a esos jóvenes. ¿Y qué le apasiona a su hijo? ¿Qué le gusta a su hijo? ¿A qué se dedica naturalmente su hijo? ¿Saben qué pasó, muchachos? Llegó la cena, llegó la comida, la madre descubrió que al niño le encantaba el teatro. El teatro. Métanle a este niño a un taller de teatro. Te lo está diciendo un ex tartamudo, ok. A mí también el teatro me salvó. Ahí encontramos la primera vertiente en donde aplicar toda la demás información. Le entregaron a ese niño un mundo, un mundo creativo al que pertenecer. Lo más incómodo de todo esto, muchachos, es que el padre ese día invitó también a sus dos buenos amigos que tenía años de no ver. Cenaron en esa casa sus amigos, sus hijos, Y la vista que tenía ese niño de su padre, de su madre, se empezó a transformar. Empezaron a preguntar y a saber más. Tú no le puedes exigir a tu hijo que elija mejor con quién caminar si tu hijo nunca te ha visto caminar al lado de nadie, brother. Si tu hijo no conoce tus amigos, no es que yo tengo buenas amistades, y ¿dónde están, carnal? ¿Sabes cómo terminó esto? No terminó siendo una escena épica de película. 2 de esos amigos se fueron desvaneciendo. ¿Sabes por qué se desvanecieron? Porque uno de esos amigos se metió al taller de teatro con el chamaquito, se debilitó. 2 se separaron, los otros 2 se fortalecieron. Así de sencillo. No los tuvo que correr con la escoba. Los otros chamaquitos se fueron porque simplemente no estaban en el mismo horizonte, en el mismo propósito. Propósito. Pero esa mesa de los viernes se quedó, se mantuvo durante años, y ahí ese chamaquito fue rescatado. El primer rescatado de esa casa rescató al segundo. 3 grados, querido. La decisión de 2 padres le cambió la ruta a su hijo y a un chamaco que no era suyo. El papá, al terminar el programa, nunca se me va a olvidar, me dijo: Daniel, a partir de esto le declararon la guerra a las malas amistades. Y le he puesto sillas en la mesa a las personas que quiero en mi casa. Le dije: mire, señor, yo esto yo no lo inventé, esto lo inventó Jesús, mi rey. Ese sabía sentar a la mesa a todos. Eso se llamaba carácter, ¿no? Por eso sentó a Pedro, por eso tenía ahí a Judas. Pero no todo el mundo se levanta de la mesa igual, a pesar de que te haya sentado en la mesa de Jesús. Ahora bájalo a tu vida, que no necesitas tener hijos para que esto te haga sentido. Piensa en tu grupo de la oficina donde el deporte de la gente de la oficina es quejarse, el chat donde celebran al que peor llega el viernes, esa amistad que cada vez que te dice que se siente mal tú no le contestas. Así que hagamos algo ahorita. Piensa en la persona que te recuerda la vida que decidiste construir. Esa que cuando la ves te dan ganas de ser mejor. ¿Hay una persona en tu vida, una persona que cuando la ves dices esta persona me hace ser mejor? Escribe su nombre en el chat, por favor. Quiero que honres esa persona en este chat. Y cuando termine esta clase le vas a mandar el enlace, por favor, ok. Porque las buenas corrientes se contagian. Pónganme el nombre, por favor, de esa persona a la que ustedes quieren honrar. El día de hoy, un amigo, una amiga, un tío, un primo, un padre, una madre, esa persona que quieren honrar el día de hoy. Yo voy a poner ahí Anya y Abraham. Ahí están esas dos personas, voy a honrar. Cuando los veo, cuando las veo, quiero ser mejor. Que Dios los bendiga a esas personas que nos llevan a ser mejor. ¿Se dan cuenta de lo importante que es nuestra comunidad? La transformación en soledad es una batalla cuesta arriba, pero cuando tenemos comunidad hay dirección, hay acompañamiento, hay responsabilidad compartida. La batalla empieza a convertirse en un movimiento, así como lo es este movimiento de Inquebrantables. Vean qué hermoso, yo también los quiero honrar, mi esposo, y ponen Daniel Javí. Muchas gracias, muchachos. Bueno, pongan a alguien Daniel Javí. Gracias, gracias, se los digo de corazón. Muchas gracias. Gracias. Ahora ustedes forman parte también de esta hermosa familia de Inquebrantables. Mi hijo Rodolfo dice, mi marido Arturo. ¡Qué belleza, qué belleza! Y bueno, vamos con la última característica de este sistema que me parece maravillosa. Cuando avanzamos hay evidencia. La característica número 7 es el avance es evidenciable. La gente te empieza a ver en la calle y te dice: ¿Qué te pasó? ¿Qué estás haciendo? Te veo transformado. Tú vas a dejar de medir tu transformación únicamente según cómo te sientes y vas a empezar a observar tu progreso con hechos. Aquí, ¿cuántos de ustedes quieren tener estos hechos, muchachos? Cuando funcionas así de forma consciente, registras las decisiones que tomaste, registras las promesas que te cumpliste, y las acciones que antes evitabas, ahora, ahora eres capaz de enfrentarlas. Enfrentar una adicción, un hábito. Soy mentiroso, soy procrastinador, tengo una adicción. Soy angustioso, soy muy colérico, soy intenso, no respeto los límites, me empiezo a dominar. La evidencia comienza a aparecer en tu propia vida. La conversación que finalmente tuviste te llena de gozo. El límite que pudiste establecer, el número que dejaste de esconder en tu cuenta, el hábito que sostuviste durante una semana más, y la promesa pequeña que te cumpliste incluso en el peor día emocionalmente te saca una sonrisa. Entonces tu progreso deja de ser una opinión. ¿Se dan cuenta cómo esto no se trata de motivación? Esto se trata de estructura, queridos. Ya tu progreso no es una opinión. Ya no vas a tener que preguntarte constantemente si estás cambiando, porque vas a mirar hacia atrás y vas a encontrar pruebas concretas de que ya no respondes de la misma manera. No, yo antes te hubiera mandado para el carajo, pero bueno, ahora he entrenado mi paciencia. Créanme, muchachos, pocas cosas producen más placer y más fuerza que descubrir que la persona que deseas ser ya empezó a aparecer en tus decisiones. Empiezas a verlo, lo he visto miles de veces, queridos. Maravilloso, ¿no? Maravilloso. Esta es la palabra que tú necesitas. Estos son los 7 resultados de un sistema de gobierno. Hay muchos más que son mucho más profundos, a pieza a pieza, que personalmente yo he visto durante más de 20 años y que ahora quiero compartirlos contigo que estás aquí y que vas a formar parte de Sin Quebrantables. Ahora, te dije al inicio que tenía una pregunta incómoda para ti. Piensa en todo lo que has probado hasta hoy. Libros, agendas, propósitos. Hasta me puedes echar la culpa: sí he visto tus videos motivacionales, Daniel. El asunto es que te dieron información, tal vez te dieron motivación, pero dime la verdad, ¿cuántas de estas 7 características que te acabo de dar han permanecido en tu vida cuando el entusiasmo se ha acabado? Escribe en el chat un número del 0 al 7. Yo te voy a leer ahí atentamente. Ah, miren, ahí la gente sigue honrando a sus amigos, a sus primos, lo cual me parece precioso. Tú, Daniel. 3, 1. ¡Guau! Pues sí ha habido muchas fallas. Cero. ¡Qué increíble! ¿No? Dice Isaac, Carla, Vilma, Viviana, Nelly. Caramba, ustedes escriben rápido pero con cojones, muchachos. ¡Qué bendición! ¡Qué gozadera! Sí, la emoción dura solamente unos días. Mira los números, tú mismo, tú misma puedes ver ahí la evidencia de otras personas también. Es simplemente increíble, ¿no? Increíble, increíble, increíble, increíble. El asunto, queridos, es que te han dado motivación para comenzar, lo cual está bien. Yo no estoy en contra de la motivación. A mí mismo me llaman motivador. Pero, pero un sistema te tiene que sostener cuando la emoción desaparece, querido. La emoción es una chispa, la motivación es una chispa, pero cuando la motivación se acaba, la disciplina la enciende. El gran problema que suelen tener los cursos, los programas, las agendas, es que te enseñan los hábitos de forma separada. No te enseñan cómo gobernar la mente y las emociones, luego las decisiones, y luego no te enseñan cómo llevar esto a la vida práctica. Cómo parte de una misma estructura. O sea, digamos que te van enseñando bloques en lugar de enseñarte el sistema de gobierno completo. Por eso quiero darte esta noticia esta misma noche. Y este sistema existe, y yo llevo años construyéndolo pieza por pieza, integrando herramientas, experiencias, y muchas de las verdades que yo mismo tuve que aprender, por supuesto, en mi propio desierto. Y a partir de este lunes vas a comenzar a conocerlo a detalle en el evento de Sin Quebrantables. ¿Cuántos de ustedes van a estar conmigo este lunes, muchachos? La cita es el lunes. Hagamos oficial nuestra cita de este lunes 10 de agosto. 4 clases en las que vas a descubrir cosas espectaculares. 4 clases. ¿Por qué sigo atrapado en el casi? Boom. ¿Cómo puedo romper el patrón destructivo que gobierna mis decisiones? Boom. Cómo provocar el destino que quiero en los próximos 90 días, boom. Y cómo voy a construir una vida en abundancia, con propósito y con paz. Estas son nuestras 4 noches, muchachos. Ahí están los 3 pasos en la forma en la que se pueden ustedes inscribir. Así que agenden esas 4 noches, son en vivo, son gratuitas, siempre a la misma hora, a las 6 de la tarde, la Ciudad de México, disponible en cualquier parte del mundo para que la disfrutes en tu casa, en el auto, donde quieras. Quiero que hagas 3 cosas ahora mismo, ok: que se inscriban, que le puedan compartir esto a alguien que de verdad creen que lo va a necesitar. Recuerden que el registro es gratuito y dura 2 segundos. Y luego quiero que entren al grupo oficial de WhatsApp y que completen su escáner personal. ¿Cómo es eso, Dani? Bueno, ya que estás adentro, te van a llegar las notificaciones a tu grupo de WhatsApp. Ojo, después de la siguiente semana ese WhatsApp va a desaparecer, pero mientras tanto te vamos a estar mandando información ahí para que no te espantes. Vamos a tratar de ser, bueno, pues lo más sofisticados del mundo, pero lo más importante de ahí es que hagas tu escáner personal antes del lunes. Porque no puedes elegir con claridad la dirección que quieres y que necesitas si todavía no te has atrevido a reconocer en dónde estás. Y este escáner personal, querido, este escáner personal, querida, es para eso, para que digas aquí estoy parado y mira dónde voy a terminar, ok. Separa por favor estas 4 tardes conmigo, 4 Tardes, por favor, déjalo ahí anotado en tu calendario. Y bueno, queridos, voy a quitar la diapositiva. Ahí tenían el QR code, ahí tenían toda la información. Gracias de verdad por estar aquí, pero ustedes saben que yo no me despido sin orar. Vamos a cerrar, por favor, nuestros ojos. ¿Quieren orar? Levanten por ahí su mano, por favor, levanten su mano para que podamos orar todos juntos. Vamos a ponernos de verdad en el estado necesario para poder orar y cerrar la plática y esta charla del día de hoy. Con el alma y con el corazón y con las entrañas les agradezco a ustedes, a mi equipo hermoso que hace posible, por supuesto, esto. Que nos hemos esforzado. Aquí nos dedicamos a los primeros auxilios del alma. Vamos a cerrar, por favor, nuestros ojos. Cierra tus ojos ahí en casa. Si vas manejando, no, nada más escucha, por favor, nuestra oración. Quiero orar por ti. Bien. Señor mío, amado Padre, gobiérname, gobiérname tú primero para que yo aprenda a gobernarme a mí mismo. Enséñame a decidir en la claridad lo que ya no quiero negociar en la tormenta. Te entrego mis emociones, que mis emociones entren a mi casa como mensajeras de tu paz, que se queden en mi corazón pero siendo dirigidas por ti. En este mismo momento, pon tu mano en el espacio entre lo que siento y entre lo que hago. Esto es poderosísimo, Señor. Dame tú el querer como el hacer. Dime tú, dime tú cómo responder cuando me siento enojado, iracundo. Recuérdame darle una noche a esta tranquilidad para que no me cuesten años de enojo. Esta vez te prometo que voy a sostener todo lo que tú me has entregado. Voy a vivir esos 15 minutos contigo, enfocado, disciplinado, sin grandes promesas. Voy a vivir cumpliéndome las promesas, y tú que me ves en Los Secretos vas a ser el testigo de que yo cumplo lo que prometo. Voy a invertir en mí, voy a invertir en mi tiempo, voy a dedicarme tiempo y espacio ser un buen mayordomo del regalo de la vida que tú me has entregado. Cuida mi dinero de mis heridas. Dile al Señor: cuida mi dinero de mis heridas. Y que cuando yo quiera comprar alivio, en la mañana, en la tarde o a medianoche, llévame a tu mesa donde se compra sin dinero y se come sin precio. Sé que mi espacio está reservado en tu mesa. Y el día que me caiga, Señor, porque me voy a caer, levántame rápido. Guárdame de dictarme sentencia, no dejes que el acusador me condene. Guárdame de organizar un funeral en mi fracaso y en mi tropiezo, y camina conmigo de regreso a la vereda antes de que cualquier monte me trague. Pon gente buena en mi mesa y hazme a mí silla de otras personas. Que mi casa gane sus guerras poniendo más sillas como las ganaba tu hijo. yo quiero ganar las batallas como las ganaba tu hijo Jesús, amando, sirviendo, perdonando, siendo misericordioso, pero teniendo carácter, firmeza, disciplina. Deja huellas en mi vida, deja huellas y pruebas de tu amor en mi vida. Yo te voy a regresar multiplicado todo lo que tú me has dado, y el mundo va a ver la evidencia de mis decisiones, la va a ver en mi cuenta, en mi cuerpo, en mi palabra. Y tú que comenzaste, y tú que comenzaste una buena obra en mí, la vas a terminar. Yo trazo el rumbo esta noche. Dile, dile a Dios: dirige mis pasos en el nombre de Jesús. Amén. Comenta ahí, amén. Pon en el chat: doy mi palabra, querido, doy mi palabra. Qué hermoso es dar nuestra palabra, qué hermoso, ¿verdad? Ordenados, disciplinados, inquebrantables hasta el final, comprometiéndonos con nuestra transformación y con nuestro cambio, querido mío. Nos vemos este próximo lunes en Sé Inquebrantable. 10, lunes 10 a las 6 de la tarde. Querido, querida mía, en el nombre de todo el equipo, en el nombre de los escuderos, en el nombre de mi familia, de mi esposa, gracias, gracias por estar presentes aquí, por permitirnos entrar a tu corazón. Como siempre lo he dicho, cuando alguien te deja entrar a su corazón, quítate los zapatos porque hay lugares que simplemente son sagrados, y ustedes son sagrados para mí. Que Dios les bendiga, que tengan una hermosa noche, que tengan un precioso fin de semana, y nos vemos el lunes, queridos Inquebrantables. Dios con ustedes hoy, mañana y siempre. Fuertes como la roca, inquebrantables como el diamante. Chao y hasta la próxima.










