#60 de lavar autos a tener su propio periodico
15 Aug 2025 · 81 min
Pepe Gómez built a car-wash business in Cancún, sold it to start a newspaper in 2000, and became a boxing promoter who worked with Julio César Chávez and Oscar de la Hoya. He credits intuition, discipline, and the ability to say no as the core of his success.
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¿Qué tal, amigos de La Otra Escuela? Hoy tenemos una historia de éxito. Es un gran empresario, emprendedor, un gran amigo, vecino también, pero su historia te va a inspirar para que te des cuenta cómo hay otra escuela. Estoy emocionado de esta entrevista de vida desde que lo conocí. Hace muchos años me inspiró cómo se puede ir del cero con un deseo ardiente. Y pues bueno, es mi gran amigo Pepe Gómez. Pepe, bienvenido, hermano.
Muchas gracias, muchas gracias, Germán. Un gusto saludarte.
Estamos muy emocionados de entrevistarte. Y para la gente que no te conoce, ¿quién es Pepe Gómez?
Llegué hace 36 años a Cancún, llegué aproximadamente como de 21 años. Imagínense, aquí a Cancún, soy de Tabasco. Y pues gracias a Dios y al esfuerzo, hoy nos toca, nos toca llevar la parte mediática en el estado de Quintana Roo, la parte boxística a nivel internacional, las peleas que ustedes ven en Televisa, las peleas que ven con Oscar de la Hoya, es un gran amigo, todo lo que ven también en otras empresas que tenemos. Conformamos un grupo empresarial. Entonces he sido un soñador, un visionario. Me gusta ser líder, amigo, trabajador, y por supuesto, pues, pues mucho ejercicio también. Y se los recomiendo.
Oye, pero vámonos 30 años atrás. Cuéntanos un poquito tus inicios. Y hay una decisión que cambió y que sé mucho que Tú querías salir de Tabasco y que tomaste un camión al DF. Cuéntanos esa historia de cómo inició y cómo llegaste a Cancún, porque es fácil decir tu historia rápido, pero que la gente sepa que fueron pistas y pistas y pistas que me llevaron. Cuéntanos un poquito esa vez que tomaste un camión a Ciudad de México y cómo llegaste a Cancún.
Sí, yo vivía primero en Frontera, Tabasco, y posteriormente nos fuimos a vivir a Villahermosa. Mi papá trabajaba, ves lo que es una plataforma de Pemex, la parte más alta, la torre, hasta arriba hay un personaje que se le llama, se le dice Chango.
Chango, ok.
Trabajan, no sé, creo que trabajan 30 días seguidos y descansan 30 días. Por lo general, por lo general, siempre esas personas que están ahí en la soledad del altamar, la lluvia, el sol, el sereno, el lodo, terminan enfermos, terminan enfermos. Claro, mi papá no fue la excepción. Mi papá también le dio una enfermedad que se llama psoriasis. Se le caía la piel horrible, pero horrible, como una culebra, como una serpiente cuando cambia de piel, exactamente igual. Es obvio que eso mermó nuestra economía. Nosotros no venimos de familia acomodada ni nacimos en cuna rica. De niños siempre fuimos muy felices ahí en Frontera y nuestros padres nos provieron de lo necesario para vivir, cero lujos, mono, no, este, no había esa necesidad. Pero siempre yo tuve en mi mente, desde muy pequeño, el ir adelante, ir a buscar más. Al vernos mermados de la economía, porque papá ya no trabajaba, pues obviamente yo me dedico a trabajar. Y lo primero que hago es, en una de las principales avenidas de Villahermosa, que ya vivíamos en Villahermosa, yo puse un carrito de tortas. Yo vendía tortas, vendía tacos. Unas horchatas muy ricas que hacía mi mamá.
¿Cuántos años tenías ahí?
No, yo tenía 18, 17 años.
¿Ya no hiciste estudiar a la universidad o sí?
Seguía yo estudiando en el Instituto Tecnológico allá en Villahermosa.
¿Qué estudiaste?
Ingeniería Bioquímica en Alimentos, la cual no me gustó. Yo te lo voy a decir, y por eso lo que siempre he dicho: lo que no te gusta, no lo hagas, no lo hagas. Bueno, finalmente, este, Estoy en Villahermosa y pues ahí estaba yo con mi negocio, ¿no? Yo dije quiero algo más, pero ese algo más no lo voy a encontrar aquí, no lo voy a encontrar alrededor de los amigos que yo tenía en ese momento. Y le dije a mi papá que me quería ir a la Ciudad de México. ¿Por qué la Ciudad de México? Porque en Villahermosa vivió un amigo, Marco Alvarado Nava, Marco Antonio Alvarado Nava, que su papá era el gerente de la bodega de Barcel en Villahermosa. Y al señor, a don Felipe Benjamín Alvarado Bustamante, lo cambian a la Ciudad de México como gerente o director de ventas del Grupo Bimbo. Ya era del grupo, o sea, ya era Barcel, era Ricolino, era Tía Rosa. Y otras más. Entonces yo le hablé a mi amigo y le dije: dile a tu papá que me dé una oportunidad de trabajar, me quiero ir de aquí, quiero buscar nuevas expectativas. Y sí, recuerdo perfectamente, mi papá me compró una maleta color azul, muy fea por cierto, pero de aquello era lo mejor, bueno, lo mejorcito, ¿no? Y me fui con eso, mis poquitas cosas personales que yo tenía, y me fui a la Ciudad de México. Había una bodeguita en la entrada de la casa de mi amigo que lo adapté, lo adapté para una habitación. Yo era solo, soltero, entonces ahí empecé a vivir y el trabajo que me dieron es En la agencia Naucalpan, en las camionetas que tú ves donde reparten las botanas, me tocaba ir con un compañero a las colonias más feas de la Ciudad de México, nos tocaba las más horribles. Cuchillos, veíamos a la gente con el resistor amarillo o drogándose, cosas muy fuertes. Esas colonias, esas colonias nos tocaban surtir esas tiendas. Y recuerdo muy bien que entraba yo como a eso de las, me levantaba como a las 5 de la mañana, tomaba una combi para llegar a la agencia. A las 6 de la mañana entrábamos todos a revisar nuestros productos, ya nos daban la ruta, salíamos de ahí y me acuerdo que nos íbamos varias camionetas y amigos, compañeros de trabajo, nos fuimos a un mercadito a desayunar. Ahí desayunábamos y ya luego nos íbamos hacia las, hacia estas colonias de la Ciudad de México. Así empecé. Así empecé.
¿De cuánto era tu primer sueldo ahí en Barceló?
Era mínimo, lo justo para cuando menos mi transporte, mis alimentos, pero todo, todo racionado. Todo racionado, no habían 3 comidas, o sea, tenías que hacer malabares con poquito, mantenerte y sostenerte. Y en una ciudad, un monstruo como la Ciudad de México, está cañón. Pero además de ahí, yo salía de trabajar como eso de las 4 de la tarde, me cambiaba mi uniforme me ponía mi uniforme de Barcel, me ponía mi ropa, un jeans, tenis, camiseta, gorra, y me iba así pero en chinga corriendo porque yo iba a agarrar el metro que me iba a dejar del Torreón de Cuatro Caminos a Marina Nacional, donde estaba la Universidad de la UNITEC, que estaba yo estudiando administración de empresas. Afuera de la UNITEC comíamos, había varios puestos de tacos y de comida. Para estudiantes. Y yo recuerdo que con otros compañeros, igual que venían de otros estados, como que hacíamos la cooperacha para que así ya pudiéramos comer entre todos, pedir 2, 3 diferentes tipos y entre todos pagarlo. O sea, nos tocaba, qué sé yo, 20 pesos, así, ¿no? Entonces Todo eso, obviamente. Pero yo era muy feliz, yo era muy feliz, era muy— siempre he sido feliz con lo que hago, siempre he sido muy feliz. Y así estuve trabajando. Y los cursos de ventas que daban gratis, que daban ahí en la agencia, yo los fui tomando. Y los cursos de venta, todos los— mis calificaciones eran de 100. Cursos de venta, cursos de venta. Sí, para Barceló, sí, cómo atender al cliente. Y a mí me llamaba mucho la atención el marketing, el marketing me llamaba mucho la atención. Y yo veía lo que hacían y cómo lo hacían. Y entonces yo, cuando a veces alguien no asistía a trabajar, sobre todo un domingo que había, no sé, un partido de fútbol, América contra Pumas, o sea, en la Ciudad de México es imposible que en los supermercados no esté un representante de cualquier marca de cerveza, de botana, de salchicha. Porque, o sea, yo recuerdo que decían: no llegó el de Comercial Mexicana X, de ahí en Satélite, por ejemplo. Y a mí me decían: oye, Pepe, no, pues no estoy haciendo nada, si quieres yo voy a la agencia. Porque hablaban, hablábamos del supermercado: oye, no tengo ya botanas, ya se me acabó el chicharrón, se acabó esto.
Y yo agarraba, yo iba con mucho gusto, o sea, yo iba Dar ese extra, ¿no?
Siempre, siempre anoten extra, siempre. Luis, oye, que el día festivo, un 15 de septiembre, imagínate que iba a haber una pelea de box de Julio César Chávez. Las botanas deben de estar que ahí no podían faltar. Entonces yo me estacionaba con la camioneta afuera ya del supermercado, y de manera que cuando ya me hablaban Pues yo ya estaba ahí, yo le ganaba la competencia que era Sabritas. Sabritas se debía ir a buscar a la agencia y yo ya estaba ahí con la camioneta surtidita y yo volvía a resurtir el anaquel. Entonces pues mis jefes veían esa actitud. Yo recuerdo que terminaba un domingo como a las 7 de la tarde, llegaba a la casa, me cambiaba, me ponía un short, camiseta, tenis Y yo me iba a correr, me iba a correr. Hay un parquecito que había cerca de ahí donde yo vivía, y así fui escalando. Y cada vez que había una oportunidad, yo la pedía, yo la pedía, y yo la pedía, hasta que un día don Felipe me dice: quiero que seas mi auxiliar administrativo. Entonces yo recibía las ventas de todo el país. ¡Wow! De botana, de chocolate, de la paleta payaso.
¡Wow!
¿Por qué? Porque al fin de mes venía la junta con los gerentes y yo pasaba mi reporte de quién había vendido más, quién no llegó a la meta, todo. Antes era por teléfono, ahí anotando todo, y la gráfica, y yo me hacía mis gráficas y todo. Y la verdad es que Don Felipe me vio trabajar también me vio trabajar, vio mi destreza para hacerlo. Y bien, por ejemplo, en la universidad tenemos un equipo de voleibol de mujeres y yo era el capitán del equipo, yo las dirigía a ellas. Entonces a mí se me hacía fácil porque luego yo les marcaba: oigan, ayúdenme acá, vamos a hacer una demostración de Botanas Barcel en tal lado, ¿no? Entonces yo les hablaba, pero claro, yo le pedí a Don Felipe que nos patrocinara los uniformes.
Claro.
Entonces yo era el presidente como de ese grupo, de ese club.
Me gusta.
Sí, como de ese club. Y este, y pues todos contentos, y mis amigos también, y trabajando. Pero yo no estaba conforme.
Ok, siempre buscando más alambre, ¿no?
Mi cabeza estaba girando, bro.
¿Y cómo fue que llegas a Cancún? Toma la decisión si ya estabas creciendo ahí en Barceló. Yo dije, ¿por qué Cancún?
Yo dije, me quiero ir a un lugar turístico. Yo tengo el potencial para irme a un lugar turístico dentro o fuera de México, no me importaba. Yo tenía opciones: Miami, Brasil, Europa, Estados Unidos. Yo dije no, no, porque tienes opciones, porque tenía yo amigos, amigas, gente que había conocido ahí en la universidad. Por ejemplo, y que me invitaban a irme a trabajar a sus grupos y todo. Yo dije: no, no es por ahí, no es por ahí. Y por eso, si hay algo que se ha perdido, hay algo que los jóvenes ya perdieron, y yo lo estoy inculcando mucho, porque eso es lo que a mí me permitió, me permitió seguir esos pasos, escucharme, escuchar mi interior. Meditarlo, pensarlo, y se llama la intuición. Muy poca gente ya sabe lo que es la intuición.
¿Cómo la gente puede trabajar su intuición, que para ti es importante? ¿Cuál sería el secreto para sentirse intuición?
El feeling, tu sentimiento. Piénsalo, escucha. Eso es lo que te va a llevar a la intuición. Yo intuyo que el camino es por aquí, yo intuyo que si me muevo de este lado me puede ir mal. Y se vale también equivocarse.
A veces la intuición puede fallar, ¿no?
Te puede fallar.
O no la escuchaste bien.
O a lo mejor no la sentí bien, ¿me explico? No el feeling, no lo percibí como yo quise. Entonces yo dije, me voy a Cancún. ¿Por qué Cancún? Porque yo escuchaba cuando cargábamos los camiones, los tráilers, que venían a dejar las botanas a Cancún.
Pero no tenías ningún familiar, ningún contacto, nadie. Y nunca habías venido a Cancún tampoco.
Vinimos en una ocasión de un viaje de estudiantes, y este El papá de Odalis y sus papás ya vivían aquí en Cancún, vivían aquí en Cancún. Bueno, más bien creo que era su papá, su papá vivía aquí en Cancún, que pues obviamente había una relación. Mi amor, desde Villahermosa.
¿La conoces de Villahermosa?
Sí, claro, claro, no, en Villahermosa. Y entonces yo dije, pues por ahí hay alguien que me es una lucecita, no, claro, como un faro, como un faro. Y ahí tu intuición, pues, ¿qué hago aquí? Me voy a Cancún.
Y llego a Cancún, en una historia muy padre, que te dijeron tus jefes de Barceló cuando te ibas.
No, pues, ellos me dijeron sí, sí, sí, sí, sí, este Estás, te vemos que estás, este, no desesperado, pero como que estás esperando esa gran oportunidad. Es como cuando eres un jugador de fútbol y quieres entrar a la cancha, quieres que te metan a la cancha, o como cuando eres un boxeador, ya quieres debutar. Así estaba yo. Y bueno, entonces la intuición me llevó, me trae a Cancún. El negocio que tenía el papá de Alicia era un lavado de autos engrasado durísimo.
Llegaste en avión o llegaste en autobús?
Acuérdate que para los aviones antes era muy difícil, no, este, esos detalles es importante saber que la gente, no es como ahora, o sea, compras por internet. No, no, no, eso está cañón, eso no existía, no existía.
Llegaste en camión, que 24 horas, 24 horas, 30. Y pues ahí arriba del camioncito con tus poquitos pesitos, pero con alegría de una nueva aventura, ¿no?
Sí, sí, emocionado, siempre emocionado.
Llegaste a Cancún y dijiste, ahora, ¿qué hago?
Sí, encontré el servicio Millar donde estaban, soy un chico de Tabasco, grababa de coches, te dieron trabajo. 17 años, cabrón. Ahí de mis 20 uñas, 16 estaban contaminadas con hongos por el diésel, el lodo de los carros, los camiones, el aceite. Yo ya tenía como unos 23, 24 años. Arriba teníamos un departamentito que vivíamos. Pero yo estaba contento, yo estaba feliz. Mis amigos de Tabasco que vivían en Cancún y empezaron a llegar a vivir a Cancún, todos trabajaban en las discotecas, en la discoteca La Boom. Todos trabajaban ahí y obviamente son mis amigos, ellos me ayudaban, me llevaban sus coches, yo se los lavaba, enceraba, pulía.
OK, ese era uno de coches, autos.
Sí, un auto, eso donde ves que entras con tu auto o tu camión y lo levanta un gato hidráulico. Bueno, eso lo hice 17 años, 17 años, los ojos una carnosidad horrible por el aceite quemado. O sea, de los 20 años a los cuántos, como a los 32, 32 años más o menos. Poquito menos, un poquito menos. Sí, pues sí, 17 años me aventé. Sí, sí, 17 años me aventé ahí, este, liderando el grupo a los trabajadores. Claro, porque además era, lo hicimos 24 horas, 24 horas, y aquí había una característica los dueños de ese tipo de lavaderos de autos cerraban, abrían a las 7 u 8 de la mañana, cerraban a las 2, 3 de la tarde para ir a comer, abrían a las 5, cerraban a las 7. Sábados y domingos o días festivos no abrían, y nosotros decidimos abrir los 365 días del año, las 24 horas del día. Ok, así lo tenía, esa fue tu idea.
Claro, cómo fue. Creo que un día me contaste que trabajaba la noche. Dame chance de trabajar en la noche.
No, déjame sacarlo también. Producir en la noche. Y aparte, ¿qué pasó? Que aparte que yo fui más allá, por ejemplo, donde estaba la estación de las patrullas de los federales de camino, yo fui a hablar con ellos para lavarle sus patrullas, cambiarle sus aceites y sus filtros, y todo eso se hacía de noche. Claro, y además deberían estar en perfectas condiciones porque al día siguiente ellos tenían revisión de automóvil. Eso es una vez al mes. Pues yo tenía relación con Barcel, fui a la agencia Barcel, que está muy cerca del lavadero, y también ese cliente era de nosotros. Y así empecé a obtener clientes. Hay un amigo que se llama Rafael Marín Mollinedo. Él y yo llegamos casi juntos a Cancún. Él vendía plátano, él tenía una bodega de plátano, y él estaba muy pegado con Andrés Manuel López Obrador. Entonces estoy hablando de esa época, OK. Y yo recuerdo, ¿por qué? Porque yo le lavaba sus camionetas a Rafa. Sus camionetas de plátano, de repartir plátano. Yo se las lavaba, le cambiaba aceite, filtro. Y cada vez que perdía una elección Andrés Manuel López Obrador, Rafa perdía la camioneta, la bodega y los plátanos.
O sea, le invertía a la campaña.
Y Rafa seguía pegado con Andrés Manuel López Obrador. Y venía otra campaña y Rafa se volvía a levantar y seguía pegado con este personaje. Pero así lo vi. Y los miércoles comíamos en Comercial Mexicana porque era el 2x1, miércoles de plaza de Comercial Mexicana 2x1. Y nos hicimos amigos del gerente, el señor Marín, del gerente de Comercial Mexicana, La mega comercial de la Avenida Cabá, que hasta ahí llegaba Cancún. Y así, Rafa, durante muchos años, siempre una amistad. Y él me decía: ¿Qué chingados haces lavando carros, cabrón? Pégate con nosotros. Y digo: No, si mira cómo te ha ido a ti. Mira cómo te ha ido a ti, Rafa.
Oye, pero una pregunta. ¿Rafa por qué creía tanto en Andrés? Intuición, o sea, porque sí, porque era su intuición.
O sea, a eso voy, es que esa es la intuición. Y por eso les estoy hablando en dos planos. Primero les hablé que mis amigos trabajaban en las discotecas, en la Moon y en Cristín, y ellos me decían: tú tienes el perfil, vente a trabajar con nosotros, aquí están las gringas, alcohol, droga, dinero. Entonces sí, ya había drogas, y ya había droga, no estas como las de hoy, están muy heavy, pero sí recuerdo que ya habían algunas drogas en esa época, sobre todo, sobre todo, pero no droga que corriera en Cancún, sino droga que a veces traían los americanos, consumían los americanos. Yo te platico una anécdota, me acuerdo muy bien. Entonces mis amigos Y sí, yo compartía con ellos.
¿Por qué no te ibas con ellos al antro?
Porque yo sabía que no era por ahí.
Tu intuición.
Yo sabía que no era irme al antro. Yo sabía que mi intuición era seguirme rifándola en el lavado y engrasado de autos, iniciar mi vida, tener mis hijos. Pero de este lado también iba a discotecas, claro. Yo les llevaba su carro y me quedaba con ellos. Salía yo a las 6 de la mañana, pero a las 7 el negocio estaba abierto y me reventaba todo hasta en la noche trabajando. Y ellos me decían, el mismo dueño de la discoteca tenían hoteles, tenían discotecas, tenían ranchos. Acabaron con todo y yo seguí en lo mío, yo firme. Nunca trabajé en la discoteca, pero le trabajé a los discotequeros. Todos eran mis amigos, todos sus autos y todo, todos me los llevaban al lavado. Entonces se hizo muy famoso en Cancún, muy popular, porque la gente y muchos amigos que de dinero también, económicamente bien, todos me llevaban los autos, había confianza. En lo que yo trabajaba, creían en mí. Entonces yo dije: no, yo voy a trabajar en lo mío, y además yo quiero tener un edificio así, quiero tener un edificio que tenga unos escalones, un corporativo. Yo quiero llegar a eso. ¿Qué iba a haber adentro? No lo sabía en ese momento, pero yo sé que desde niño 10 o 12 años, yo ya sabía que yo quería un edificio.
¿Cómo te nace esta intuición de soñar en grande sin tener los que nada? Ok, es importante la imaginación.
Déjame cerrar el tema de Rafa.
¿Qué pasó con Rafa? Ya me metí curiosidad.
Gana el presidente Andrés Manuel López Obrador apenas. Sí, Rafa me habló hace como el, el, en junio 5 Fue el aniversario de Keki, los 24 años, y Rafa me habló desde Suiza para felicitarme. Tocayo, te felicito. ¿Sabes qué puesto tiene Rafa hoy en día? Es el embajador de México en Suiza. Me dice: vente a Suiza, ven para acá, en lo que lo queda el presidente, porque ya me van a sacar. Pero él siguió una intuición, siguió un sueño y lo logró. Yo en lo mío, en el sector empresarial, seguí mi intuición, lo soñé y lo cumplí, lo realicé. Entonces esas son cuando tú te aferras a algo que crees en ti, crees en tu intuición, sientes el feeling, es ahí. No había nada, bueno, no había ni el celular pues. O sea, no había ni el celular, pero siempre fui en el tema de que ya sabía yo qué quería. Llegó un momento que yo sabía qué quería y yo lo definí. Yo quería tener un periódico.
¿Por qué un periódico?
Porque había visto lo de dos razones: lo que mi amigo había hecho en Tabasco Y 2, le lavábamos los autos a un periódico que se llamaba El Mundo. Los dueños de ese periódico eran de Córdoba, Veracruz, y yo veía que al hijo que habían mandado a Cancún, el chavo andaba en la party todo el día, todo el día. Y me dejaba los carros, y a veces los dejaban ahí, ni siquiera los iban a buscar. Y él me platicaba y platicaba, hasta que un día llegó su papá, llegó de Córdoba, y me dijo: oye, creo que aquí vinieron a lavar los autos que mandó mi hijo. El periódico ya había pegado, ya había entrado, estaba el Por Esto, estaba el Novedades. Hoy te voy a decir algo muy importante, muy fuerte. Y ya había entrado la crónica, ya había entrado ese periódico, me acuerdo. Le digo: sí, tienen como 3, 4 días los carros ahí. Y me dice: ¿cuánto te debo? No, pues me debe tanto, me debe tanto. Se llevaron los autos y el señor me empieza a platicar que su hijo era un desmadre, que no le importaba el negocio, Una plaza tan importante como lo es Cancún la había descuidado. Tenían maquinaria y todo, todo un edificio y todo. Yo dije, si este cuate le pusieron un periódico, no lo atiende y entró, yo quiero un periódico, sé cómo hacerlo, tengo amigos que me ayudan a cómo hacerlo. Y espigo aquí, pues obviamente yo sí le voy a pegar, yo sí le voy a pegar, o sea, pegar, entrar, penetrar, convencer. Recuerdo muy bien eso. Y el señor agarró, su hijo andaba de vacaciones, rentó una avioneta y se fue a San Pedro Belice, y cuando regresó ya no tenía periódico ni carro ni nada. El papá le cerró el negocio, despidió a todo mundo, liquidó a todos y se llevaron todo para otra ciudad, no recuerdo a cuál. Y entonces yo platiqué con don Armando y le dije que yo quería, que yo quería, que en paz descanse, que yo quería un periódico. Entonces tuvimos otros negocios casas de empeño, un colegio. Y él me dijo: OK, estos negocios te los voy a dar, tú los vas a vender para que inicies tu periódico, tu sueño, pero me lo tienes que pagar. Correcto, era un millón de dólares.
OK, un periódico se inicia con un millón de dólares.
Hoy no, no, ya como están hoy las cosas, no te da ni para la rotativa te alcanza. Sí, entonces, este, pero bueno, éramos muy modestos, pero como modestos empezamos en el año 2000.
Sí, pero era bastante, ahorita es mucho dinero, un millón.
Y no, imagínate, mi amigo de Tabasco también hizo un periódico en la Ciudad de México en el año 2000, o sea Se anunciaba mucho el milenio, que venía el milenio, y de repente yo iba a salir ya al mercado, estaba casi listo para salir, y de repente aparece que en Cancún, el Reforma de Cancún, periodicaso, con mucha reputación, reputación, los socios cancunenses de alta alcurnia El Grupo Cancún, les mando un saludo a todos, son amigos míos todos, todos son mis amigos. Y de repente digo: no, yo voy a frenar, yo voy a frenar. Cogí el periódico de ellos, full color, 80 y tantas páginas. Nosotros salimos con 24 páginas y con nada más con portada y contra y las centrales a color, eso era todo. Ese era todo nuestro periódico, pero nosotros somos guerreros, somos guerreros. Yo sabía lo que quería. Para eso yo ya había soltado, ya vendimos el lavado y engrasado, vendimos los mofles, y me quedaba nada más el colegio, un colegio Montes de Oca. Y entonces lo tuve que vender. Para inyectarle ese dinero al periódico, porque no me alcanzaba.
Cuéntame, en esos momentos que no estaba pegando, o sea, tu sueño, ¿hubo miedo o no?
No, nunca tuve miedo. Perfecto.
Dijiste: esto va a pegar, voy a pegar.
Nunca tuve miedo. Tuve huevos, cabrón. Tuve huevos, miedo no tuve. Y me arranco con el periódico. Salimos un 7 de junio a las 11 de la mañana. Y a repartir periódicos, a repartir periódicos. Y yo siguiendo siempre mi intuición, mi intuición, mi intuición de las cosas. Y pues el Novedades era fuerte, el Por Esto era fuerte, y otros periódicos, La Crónica, El Reforma ya estaba sentado, firme el periódico con toda su fortaleza. Económica, maquinaria, estructuralmente todo. Quiero decirte que los que iniciamos en el milenio, en el año 2000, fuimos tal vez 7 u 8 periódicos. Quedamos 2: El Milenio y El Quequi.
El Reforma ya no está.
Reforma se fue. Reforma, cuando yo vi que El Reforma ya estaba tambaleando Porque no estaban al frente del negocio, el dueño no estaba al frente del negocio, o sea, era un negocio más equis, y eso pues no. Entonces yo me metí de lleno al negocio, duro, duro, duro. Odalis en la caja, en la administración abajo, yo aquí vendiendo, mis hermanos, mi papá repartiendo periódicos. Todos nos sumamos a la lucha. Todos a la carretera, y luego compramos un carrito, y ahí nos fuimos, y nos fuimos, ya nos fuimos, ya nos fuimos.
O sea, suena que un millón de dólares empezaste con mucho, pero para un periódico no es nada, es para estar muy austero, ¿no? Ah, ese es muy austero, muy austero.
Se fue así como agua. Yo cuando vi, tenía yo 20 pesos en la bolsa. Wow, 20 pesos en la bolsa.
¿Qué pasó por tu mente?
Ni por la gasolina. Voy a salir, cabrón. Y mi fuerza y mi lucha no se va a doblar y no se va a ver mermada por esto. Vendimos el colegio.
O sea, tú decías un colegio, casas de empeño. Tú sabes que un periódico era mejor negocio que esos 3 juntos.
A la larga, sí. A la larga, aquí estamos.
Claro. Y aparte era tu sueño.
Y aparte era mi sueño, mi pasión.
Tú pues dices, no, pues esos 3 negocios pues ya Venían nuevas, yo ya sentía que venían nuevas competencias.
Electra es una de ellas, se convirtieron en eso.
Sí, claro, tú te saliste antes.
Claro, tenía yo las de Chetumal, se llamaban Chetumal, se llama Chetubien, tenía yo en Ciudad del Carmen, Campeche. En fin, y luego la cosa se empezó a poner muy peligrosa con el tema de los Zetas. Y bueno, ya hay muchas cosas feas y no quise transitar en ese camino tuertoso. Yo dije no, no, no, se llama Periódico y empezamos con el que Quintana Roo se llamaba. Entonces la gente le empezó a decir que aquí el pueblo que aquí, y estamos en una zona popular. A los 2 años llega un muchachito a pedirme un par de tenis, que me dijo que él era boxeador. Aquí a la esquina está el gimnasio de box, y yo lo iba a ver, y lo iba a ver. Y a mí me gusta el box, yo siempre escuchaba en la pantalla cuando mi papá llegaba de trabajar de Pemex, yo me ponía a ver el boxeo con él. Yo siempre escuchaba que decían, y el presidente del Consejo Comunal, José Sulaimán, siempre en la televisión. Y entonces me llamaba mucho la atención el boxeo y además yo era bueno, soy bueno para el trompo, soy bueno para el trompo, pero bueno, no me peleo. Entonces lo fui ayudando, lo fui ayudando a un chiquito y creí en él, con su entrenador también, el Chino Celis, que también ya murió el Chino Celis. Y bueno, fuimos ganando, hice mis primeras peleas, yo no sabía cómo hacer una pelea de box, Pero aprendí cómo se hacen las peleas de boxeo. Empezamos en los gimnasios, en la cárcel, yo era cliente de hacer peleas de boxeo en la cárcel.
¿Ah, sí?
Sí, claro, aquí en Chetumal, ahí, a todo. Entonces nos hablaban, hacíamos una pelea de boxeo, en las regiones. Esos fueron mis inicios del boxeo. Y empezamos a ganar, ganar y a ganar y a ganar y a ganar. Y luego este niño se hace campeón mundial juvenil. Y así, y luego conocimos a don José Sulaimán, y luego yo veía que empataba muy bien el tema del deporte, y empecé a tener otros peleadores, y empataba muy bien el tema del deporte con el periódico. La gente venía a comprar el periódico, que aquí cerca está el sindicato de taxistas, venían los taxistas porque ahí en el sindicato hacíamos peleas de box, se llenaba, era una locura, a reventar. Y con el Rudy luego fuimos a Japón con ese muchachito que vino a pedir un par de tenis. Fuimos a Japón, llegamos a Japón y nos dieron la oportunidad. Don José Sulaimán, al que yo escuchaba que estaba en la televisión, que lo conocí en la Ciudad de México. Un día llevé al Rudy a la Ciudad de México para presentarlo ante los medios nacionales y este Conocí a don José Sulaimán en la Ciudad de México. Yo le platiqué que al día siguiente iba a hacer una rueda de prensa, que iba a estar el gobernador del estado de Quintana Roo, el presidente municipal, y que nos gustaría que nos acompañara a ese evento boxístico. Yo lo hice en el JW Mario de Polanco, o sea, le metí mis canicas. Hacerlo en el JW Marro de Polanco ya es llamativo de la atención. Y más un hombre como Don José Sulaimán, que fue presidente del Consejo Mundial durante 40 años. Y yo era, a mí me encanta el marketing, me fascina el marketing, me fascina el marketing. Entonces estaba yo vendiendo un producto. No un ser humano, un producto llamado boxeo. Y que además estaba yo seguro de que iba a ser un referente en Cancún, porque en Cancún no había boxeo. Era México, Yucatán o Tijuana, ese era el boxeo en la Ciudad de México. Bueno, nos dijo Don José Sulaimán: el Rudy está muy jovencito, si pierde ante el campeón Takashi Koshimoto, no pasa nada, está muy joven el Rudy y Takashi es un gran campeón. Tómenla, Don Pepe, me dijo Don José. Y lo primero que hizo fue buscar al mejor entrenador en ese momento de boxeo en México, Don Rudy Pérez. Y sí, nos preparamos. Recuerdo muy bien que Llegamos a la arena Marine Messe en Fukuoka, Japón. Fue Odalis, Potty, Odita, todos, toda la familia fuimos a la pelea. Y cuando fuimos del hotel, era un domingo, 12 del día, del hotel al Marine Messe, se le olvida a Rudy todas sus maletas, sus shorts, sus botas, adentro del taxi. El taxi que nos llevó al Marine Messe, a la pelea, El día de la pelea, afortunadamente había un japonesito que se pegó con nosotros, que le gusta el boxeo mexicano, y él, con el recibo que nos dio el taxista, ahí venía su teléfono. Le marcamos y regresó a dejarnos las cosas. Empiezan a pasar en las pantallas gigantes, empiezan a pasar los mejores nocauts de Takashi Koshiimoto, del campeón. Rudy López estaba calentando, estábamos calentando, ahí estamos en el camerino escuchando a los Tigres del Norte, todos los Tucanes de Tijuana y todo. Y llega Odi mamá, Odi taipote, papá, papá, llegan llorando: van a matar al Rudy para lo del ring, que no suba al ring. Y el Rudy así como que no supo qué onda, pues porque estaba concentrado. Ya los llevé a su lugar. Y yo me regresé otra vez al camerino, listo para salir al combate. Para no alargar mucho la plática del boxeo, porque el boxeo, tú sabes, tiene muchas aristas. Como en el segundo round, pum, le abren la ceja al Rudy, al campeón. Es un verdadero campeón, realmente, rápido, movimiento de piernas espectacular, hecho y derecho el campeón. Cuando le abren la ceja al Rudy, le digo: Rudy, ¿pega? Y me dice: no pega, Don Pepe, me apendejé y me agarró, pero no pega. Perfecto. Y entonces le dicen a Rudy López, al boxeador, a nuestro boxeador, le dicen en la esquina, le dan instrucción: ahorita que salgas vas y le pegas en los bajos al campeón. Nos van a descontar un punto, pero le vamos a bajar las piernas, la velocidad a este cabrón. Y sale el Rudy y no se da cuenta el referí, y sigue la pelea. Y si el campeón como que sintió el golpe, se hace hacia atrás, ¿no? Entonces el Rudy va sobre él, cuarto round. En el quinto round se ponen una madriza en el centro del cuadrilátero. En el séptimo round salió en camilla el japonés, entró una camilla, entraron los paramédicos para llevárselo en ambulancia al hospital. Ahí fue mi primer campeón del mundo. Ahí el que quiso así, pum, explotó. Las pantallas de televisión, tanto de Televisa como Azteca, o pantallas chicas, o sea, pantallas o la televisión más bien, se habían retirado del boxeo. ¿Por qué? Porque el pay-per-view lo había acaparado todo a través de Don King. Entonces yo dije: yo quiero conocer a Don King, yo quiero entrar en esa liga. Esa pelea de Rudy López en México tuvo un muy buen rating. Pensando en la hora y el día que era, tuvo muy buen rating. Y fue cuando Azteca, Azteca América, dijo a mí me va a interesar el boxeo. Y entró Azteca América, ya estaba Televisa, pero se habían retirado por el pay-per-view. Y ya luego mi relación se fortaleció con Don José Sulaimán, con su familia, y empezamos a hacer eventos grandes en Cancún. Ahí el marketing, yo yo ya lo traía porque yo quería hacer de Cancún, boxísticamente hablando, lo que están haciendo en Las Vegas. Pero, pero no había cómo entrar a Las Vegas, boxísticamente hablando, si no tienes a nadie. O sea, ¿cómo? Pero yo tenía a Don José Sulaimán y yo tenía a Rudy López, y así entramos a Las Vegas también. Sí, muchas veces hemos peleado, muchas veces, ya en todo EE.UU., Nueva York, Montreal, y además con peleadores locales o peleadores del país, gente humilde, gente, chavitos, hombres o mujeres que se rajan el pellejo arriba. ¿Por qué te decía yo del marketing? Porque antes el marketing, cuando se anunciaba una cerveza Te ponían: "La cerveza más fría de México". Ese era el eslogan. "La cerveza más fría de México". Y el tarro de la cerveza escurría agua. De ahí pasaron a la crema de la cerveza, la cerveza que más espuma hacía, ¿no? Y se derramaba la cerveza. Luego, cuando hubo un mundial de fútbol, apareció la Chiquitibum. Y Carta Blanca lanzó todas sus cartas y puso una chica con unos senos grandes y una blusita corta y que decía Carta Blanca. Y luego se mojaba la blusita, ¿no? Y este, y aparecía pues carta blanca. O sea, ni siquiera había que mostrar la cerveza. ¿Por qué? Porque estaba aquí el logotipo, que es carta blanca. Entonces todos ahí los hombres, pues ya sabes, ¿no? Viendo el carta blanca. Bueno, posteriormente todo eso cambió. ¿Y sabes cuál es hoy el comercial o el eslogan de la cerveza? La cerveza más fit, la cerveza que menos calorías tiene. Vea cómo cambió el marketing, cómo cambió el marketing. Entonces, si tú no observas eso, pues no vas a poder lograr. Entonces yo dije, yo con esto voy a lograr que Cancún, a través de esas televisoras grandes, y las nacionales podamos entrar a Las Vegas, podamos hacer eventos en Cancún y que se vean en todo el mundo. Y yo empecé a estudiar y estudiar y estudiarle el manejo de Don King, el manejo de José Sulaimán, el manejo de Oscar de la Hoya, el manejo de Julio César Chávez. Y luego empezamos a hacer eventos grandes en Cancún, 100 campeones del mundo de todas las épocas. Todos los trajimos a Cancún, a todos, y lo transmitió Azteca América. Trajimos a Muhammad Ali en la convención número 50 del Consejo Mundial de Boxeo. Entonces toda esa gente que antes llegaba a Las Vegas hoy ha estado con nosotros en Cancún. Tengo un amigo que hoy está en plena guerra, que es el alcalde de Kiev. Se llama Vitali Klitschko, la capital de Ucrania. Él fue campeón de los pesos completos del Consejo Mundial de Boxeo. Y aquí Vitali Klitschko y yo le pusimos la corona y la bata, y Don José Sulaimán, a Muhammad Ali. Y hoy está en plena guerra, un gran campeón. Pues obviamente la situación está difícil, muy difícil. Pero todos ellos han estado aquí. Entonces, Cancún, ¿qué hizo? Emergió, emergió, porque del huracán Wilma fue el primer evento internacional para decir al mundo que Cancún estaba de pie. Y el que aquí en primera fila, el que aquí publicando, el que aquí distribuyendo, el que aquí haciendo relación con los empresarios de Quintana Roo. Con los gobiernos de Quintana Roo, con los gobiernos de México, con el Consejo Mundial de Boxeo, con los boxeadores, con las grandes industrias de la televisión. En eso nos hemos convertido hoy, en eso nos hemos convertido hoy.
Y eso siempre antes lo imaginaste, ¿no?
Tú y yo tuvimos una intuición hace muchos años en Miami y no estábamos equivocados. Hoy lo hace DAZN, hoy lo hace VIX. Las plataformas digitales. Nosotros no estábamos equivocados. Desafortunadamente nos defraudó el venezolano, no me acuerdo ni cómo se llama, y luego nos cambiaron, nos pusieron otra rata peor. Pero salimos con la cara de frente porque fue un negocio que intentamos y a veces fracasamos, es verdad, y perdemos dinero, también es verdad. Pero bueno, en fin. Son cosas que también te van a pasar en la vida, también nos va a pasar. Pero no estábamos cerrados. Hace cuántos años nosotros vimos ese negocio, no era todo lo que tenemos hoy, apenas empezaba Roku, no existía Netflix pues, y nosotros ya estábamos en ese tema porque era de La Hoya TV, Beyond Boxing, era mostrar la otra cara, el rostro del boxeo, cuando la familia de los peleadores vienen a Cancún de vacaciones, que su esposo, el boxeador, está 2 meses en un campamento y está preparando los boletos, las maletas, los niños, todos para venir de vacaciones después de que el peleador gane o pierda, disfrutar sus carros Tienes tantos boxeadores con extraordinarios autos, muchos, muchos. Unos lo han perdido todo, otros han vuelto a recuperar, y otros lo tienen y lo conservan. Pero todo eso lo hemos vivido. Entonces, pero la esencia no se ha perdido, la esencia está, existe. Esa es la intuición de las cosas. Aunque ese es un ejemplo, en una nos fue mal, pero no por eso la intuición, como dicen, cambia la estrategia pero no cambies el objetivo. Y Cancún ahorita hoy es el gran objetivo en el mundo del boxeo. Hacemos peleas en Estados Unidos con Oscar de la Hoya, tenemos a Oscar Duarte, un extraordinario peleador. Muchos peleadores, que el Pollo López, hemos hecho alianzas con Latin KO, con Memo Rocha también, Boxing Time, o sea, sucesivamente.
Hoy veo que tienes una gran relación con Julio César Chávez. ¿Cómo es para ti, si te das paso atrás, porque a veces no sé si eres consciente o no consciente, cómo es para alguien que en la televisión veía a un ídolo ahora tener una amistad tan cercana ¿Cómo? No sé, a veces me da un flashback, me acuerdo cuando estaba viendo a mi papá Julio César Chávez, viéndolo en televisión y ahora tenerlo tan cerca, tan como es, como humano, digo, no sé qué sentimiento te da.
Te voy a platicar dos personajes de ese tamaño, dos personajes de ese tamaño.
Y Don King también.
Sí, todos ellos, todos ellos, los grandes del boxeo. En una ocasión yo venía, creo que de Tabasco, no sé de dónde venía yo. Yo sé que aquí iba a pelear Julio, no, iba a pelear Oscar de la Hoya. Creo que era contra Julio César Chávez, creo. Y en Ciudad del Carmen nos tuvimos que desviar y buscar una taquería donde, porque yo quería ver la pelea. Luego, cuando hicimos esos eventos grandes aquí en Cancún, que he tenido la oportunidad que hayan estado los dos de invitados. Yo sabía que Julio César estaba, mi ídolo, igual que Oscar, drogadísimo, alcoholizado. Igual lo que sabemos de Oscar y lo que conocemos de Oscar, ellos mismos lo dicen. Pero hay algo que nos ha mantenido unidos, fieles y de la mano. Y es el respeto que nos tenemos. Por eso yo los respeto, los quiero y los aprecio mucho, y es mutuo de ellos también hacia un servidor y hacia mi familia. Nunca me pidieron una droga, aunque yo supiera que ellos estaban contaminados. Jamás de los jamases a mí me pidieron. A mí me pueden preguntar hoy, yo nunca los vi. Lo sé porque ellos lo dicen, pero yo nunca los vi. Y yo sabía quién les daba, pero a mí ellos fueron incapaz de faltarme el respeto de esa manera, ni pedirte ni ofrecerte. Cero, cero. Porque además no, no, no, no soy así, pues nunca fui así. Entonces hoy son mis hermanos, son mis amigos. Disfruto con ellos, echamos relajo con ellos. Con Oscar me echo mis traguitos, me echo un puro, platicamos con sus hijos, con Debo, con toda la familia. Y bueno, ¿y qué te puedo decir de la familia Chávez, no? Y de la familia del señor Sulaimán también, Mauricio, Héctor, todos, Fernando, todos, gente que quiero mucho, que aprecio mucho, que cambiaron, que cambiaron el rumbo de mi vida. Pero supe observar, supe escuchar, tuve intuición de las cosas, y todo eso lo fui sumando a nuestro grupo. Y esa empresa que dirijo se llama Cancún Boxing, es una de las mejores empresas boxísticas de México, muy bien posicionada en EE.UU. Tenemos mucha credibilidad porque no hemos fallado a nuestros compromisos. Y posteriormente no me quedé ahí, sino que empecé a diversificar. Puse una planta de lavado industrial que se llama Que Limpio, puse una planta de químicos que se llama Que Fórmula, la dirige Poty, mi hijo. Audita en la radio, en la funeraria, que en paz descanse. Ahorita estoy invirtiendo en unos restaurantes de un amigo, de un socio, de un hermano. Ahí estoy invirtiendo ahorita y estamos haciendo varias cosas. Que sé que el día de mañana, sé que pues mis hijos, que tú los conoces bien, amigos tuyos también de tu edad, tienen que dar, tienen que dar buenos resultados, pero por motivación de ellos, ¿me explico? Porque ellos nacieron con esa chispa, nacieron con eso, y con el ejemplo, sí. Y porque saben que de la parte de donde vengo Claro, yo no tuve para rico, yo no me robé una herencia, yo no he sido político para, o sea, no es producto del esfuerzo. Y claro que hemos tenido nuestras batallas, nuestras luchas, como todo, pero siempre trato de analizar de mi interno, o sea, el yo, cómo reaccionaría. Aquí está mi abuelo Yo a él le preguntaba muchas cosas. Cuando tengo un problema, ¿cómo las debo de resolver? Porque quiero estar tranquilo, quiero organizar y que todo esté tranquilo. Trato de que muchas cosas, lo más que se pueda, verdad, delego, pero superviso. Ahí está la clave: delego, pero superviso. Pregunto, y lo que no me gusta lo digo y se corrige. Consulto, checo y actúo. Entonces me ha ido bien en la vida.
Cuéntanos cómo llevar tantas compañías, tantos negocios, cómo es tu rutina, porque mucha gente dice, ok, un CEO de una compañía que vende demasiado, ¿cómo es la rutina y cómo estar checando a todo? Porque la gente a veces imagina que tener compañías, por lo mejor tienes delegado todo, pero ¿cómo es una rutina tuya?
Mira, fíjate que mi rutina, primero que nada, es disciplina. Lo primero que yo hago al despertarme, primero, obviamente, gracias a Dios, que mi familia, que mis amigos, que todo esté bien. Todos los días pongo los pies sobre el piso Y lo primero que hago es ir a tomar mi café.
¿Un café? ¿Cómo lo tomas?
Ahora con leche de coco.
¿Con leche de coco?
Con leche de coco. Tengo 3 años keto, voy para 3 años keto. Y no por Bruno, porque... Pero ya voy para 3 años, ni por Michelle, porque Michelle come un chingo. Entonces me tomo mi café con leche de coco y lo que A partir de que salió el celular y empezó el WhatsApp, entonces todas las mañanas yo mando a todos mis contactos mi periódico, aparte del que sale impreso, el digital. Nos hemos actualizado muchísimo en lo digital y hoy, por ejemplo, ahorita es el rostro digital de Keki, es el rostro digital de Keki en su corte informativo, y es el rostro fresco de Keki. Entonces, después de ahí hago ejercicio, hago ejercicio todos los días. Hoy hice ejercicio, obviamente una rutinita de calistenia perrona. Ya de ahí me baño, desayuno algo, si es que quiero hacer un ayuno largo o quiero comer algo ligerito. Ahorita, por ejemplo, he hecho un ayuno largo. ¿Por qué? Porque ayer mi cena fue un poco tarde. Tenemos un tema ahorita que estamos con unos detalles de unos motores que tenemos aquí abajo, y este, y pues bueno, no, no, no estaba yo en todo ese tema. Ya luego ya cené un poco tarde, este, unos huevitos revueltos y unos tocinos tostados y aguacate. Que no me puede fallar. Y bueno, ya entonces hoy dije, como comí tarde y comí fuerte, yo dije no, voy a hacer un ayuno largo. Y hasta ahorita pues no he comido, pero ya ahorita voy a comer. Pero está en mi mente, todo está en mi mente. O sea, la señal la puede mandar el estómago, le puede decir oye, tengo hambre, dame de comer. Espérate, ahí tienes reservas de ayer, de antier, ahí tienes. Tranquilo, no como carbohidratos, no como tortilla, no como harina, no como pan, no como arroz, no como papas, cero. Lo que es cero. Ni a veces caes, ni avena, ni nada.
¿Y cómo te has sentido con eso?
Espectacular, espectacular. Entonces mi mente está clara, mi mente está limpia. Me voy a comer con mis amigos, me encanta comer un buen filete, un buen vino, me encanta, un buen pescado. Tomo muy poca cerveza, una y ya, no más. Y mi vino para acompañar la comida y tranquilo, tranquilo. Entonces estar checando a todo mi equipo: ¿cómo estás? ¿Cómo te sientes? ¿Cómo estás? ¿Cómo te sientes? ¿Qué necesitas? Carlos, contador, todos los días, todos los días, checando esto, checando lo otro, falta esto, falta lo otro. Ah, ok, ahí buscamos cómo tratar de ir solucionando los temas, que el periódico siempre esté fuerte y fortalecido. Salir a la calle con mucha fortaleza, con mucha intuición de las cosas, saber hacia dónde nos dirigimos, a qué mercado vamos. Entonces yo tengo un calendario, por ejemplo, al año de todas las peleas de boxeo, de todas las peleas al año. Yo ya sé cuáles me tocan, en qué ciudad las voy a hacer, pero dejo todo controlado porque tengo un buen equipo y tengo una familia detrás que me respalda, que sabe que Que aunque yo esté en Tijuana, porque esté en Los Ángeles, o que esté en donde esté, tengo un equipo atrás que me respalda. La familia está, todos estamos aquí, y a todos les digo cómo vamos, todo que estamos haciendo, cuánto invertí aquí, cuánto invertí allá, porque estoy seguro que el día que yo falte, ellos no van a tener ningún problema. Ellos van a saber todo. No es que tu papá es que aquí es que no, no, no, no, no, no, no, eso no va a existir. Todo debe de estar transparente, todo debe estar sobre la mesa. Y así ha sido, y así ha sido. Y bueno, me gustan mucho los autos deportivos, igual que a ti, este, los barcos también y todo. Y precisamente Vendí mi barco, que es un pasivo, para convertirlo en un activo, y ese activo lo compré acciones en los restaurantes. Entonces, de un pasivo dije me voy a dar un break de 3 años. Viene también un cambio de gobierno tanto en México como en Estados Unidos, el mundo está un poquito colapsado en el tema de las guerras. Y bueno, yo dije voy a darme un break de 3 años y ya después, pero lo voy a invertir, este pasivo lo voy a construir en un activo. Y eso hice. Y es más, ni siquiera he visto pasar ese dinero porque va directo a la cuenta de mi socio, directo, las cosas como son. Y gracias a Dios pues nos ha ido bien, todos estamos trabajando, todos estamos en la lucha. Y así, pendiente de todo, pendiente de mis papás, pendiente de mis hermanos, verdad, pendiente de que las cosas vayan fluyendo, que las cosas vayan caminando. Pero todo eso se lo he transmitido a mi hijo, a Poty, que eso no te lo da ninguna universidad, ninguna. Yo a Poty lo metía desde muy pequeño, lo metía a mis juntas ejecutivas. A mis juntas de negocios con la gente con la que me ayudó a mí a salir adelante en esos proyectos. Y él escuchaba, era un niño, pero se la pasaba escuchando. Hoy los conoce a todos, hoy lo conocen a él. Ellos ya saben las transacciones que hicimos y sabe Potti lo que hicimos. Y él hoy es el director general del grupo. Yo soy el presidente y Potis el director general. Odita es el rostro de Quequi, es la periodista, es comunicóloga, es politóloga. Entonces se ha hecho un buen trabajo.
Hoy tenemos un periódico, me imagino que hay retos también peligrosos porque hay noticias que puedes publicar que no le gusta a gente. ¿Has tenido algunos retos con eso?
Sí, muchísimos.
¿Cuáles son los 2 más fuertes?
Muchísimos, muchísimos, muchísimos, muchísimos, muchísimos. Pero pues es mi función, es nuestra obligación.
Necesitas ahí pues solamente estómago y carácter para aguantar, ¿no?
Estrategia, mucha estrategia, mucha estrategia. Y no doblarte. No, no, no hay que doblarse a la primera, no, no hay que doblarse, no hay que doblarse. Entonces, este, hay servidores públicos buenos, hay servidores públicos malos, hay servidores públicos bandidos, hay servidores públicos que mis respetos. A esos que son buenos hay que ayudarlos para que no se maleen, porque esa vieja política, esto es viejo, ya todo debe desaparecer, y esto ya cambió, ya tienen que tener otra idea. Lo que está sucediendo hoy en nuestro país, el cambio demográfico, democrático, tiene un sentido. Ya los partidos, los partidos tienen que desaparecer y cambiar el rostro, ser uno solo, cambiar hasta los colores que traen. O sea, ellos no entienden del marketing, no entienden de lo que la gente necesita y Qué es lo que ya cambió. Esto ya cambió, pero no se han dado cuenta. Siguen arraigados y siguen con su propia filosofía. Tienen que cambiar todo, hacer una sola filosofía, ponerse de acuerdo, hacer un solo partido y cambiarse colores. Esto ya cambió. Lo que está sucediendo para nosotros hoy en México, hoy en Quintana Roo, mira el puente hermoso que se está construyendo. La regional de Colosio, el distribuidor que va al aeropuerto, el aeropuerto de Tulum, todo lo que estamos viviendo en Quintana Roo, las inversiones de Quintana Roo. No le pedimos nada a nadie, tenemos estabilidad. Si tenemos eso, aprovechémoslo, vámonos con todo, vámonos de frente. Así que eso en la escuela No te lo van a enseñar. Te van a enseñar una base. Bueno, finalmente yo no terminé mi carrera, pero soy doctor honoris causa y aquí está mi anillo por el servicio a la comunidad. Y tengo mi título y tengo mi diploma firmado y avalado. Entonces, si por un lado no te gusta, no lo hagas. Partir de un simple papel, no, no lo hagas. No, no, no, no, no. Haz lo que te guste, haz lo que tu intuición te lleve. Aférrate a las cosas. Y yo me aferré.
Entonces, para ti, para terminar, porque obviamente tu tiempo es valioso, me gustaría saber cuál es para ti qué es el éxito y cuál es el elemento principal para tener éxito. Yo creo que la intuición, ¿no?
Sí, sí, sí, definitivamente. Pues tienes que ser una gente Sí, este, que se ha perdido. Hoy tú le preguntas a un chavo qué es la intuición y no sabe. Pregúntale a un chavo de secundaria o de prepa qué es la intuición y no sabe. Esa palabra se ha ido perdiendo. Esa palabra hay que retomarla. Es tan fuerte como la disciplina. La intuición es tan fuerte como la disciplina. Hay que perseverar, tranquilos, no hay que alocarse, hay que llevar el ritmo. Las cosas a veces se van acomodando, se van acomodando solas, solas, solas. Antes, uno de mis principales competidores era el Por Esto, tronado. Ya ni imprimen aquí, no sé si sale. Y el que sigue continuo, pum, pum, pum. Disciplina. Todas las mañanas yo mando el quequi por WhatsApp. Disciplina. Todas las mañanas. Tú podrías ya en el momento que estás posicionado, yo puedo salirme ya, sí, pero pues aquí me gusta, me entretengo, sí, y sigo que mis hijos también vayan aprendiendo esas estrategias. Todo lo que viene, viene un cambio de gobierno muy importante, no tan solo en México, en Estados Unidos también viene lo del Tratado de Libre Comercio, viene un mundial de fútbol entre México, Estados Unidos y Canadá, que son sedes, y la mayor parte, si tú ves los partidos, tienes Guadalajara, Monterrey, creo que Puebla y el Azteca, obviamente, y tienes Texas, o sea, Dallas, tienes este Los Ángeles, puras ciudades latinas. Y en Canadá pues dos estadios, pero realmente, o sea, pasamos un momento importantísimo en nuestro país y no hay que perder de vista la política. Hay que conocer la política y conocer los políticos. Hay un cambio de gabinete muy importante. Pues yo te dije, me habló Rafa Marín hace unos días Compadre, ¿cómo estás? ¿Qué necesitas? Nada, que te vaya bien. No, pues yo soy a toda madre, pues qué bueno me da. Entonces te platico dos caracteres, uno que le fue mal, mal, mal, mal, mal, y bueno, al final del día vio la luz, ¿no? Y a nosotros pues nos ha ido bien, gracias a Dios, con algunos tropiezos y baches como todo en la vida, pero estamos muy bien luchando, pensando estrategias. Haciendo alianzas. O sea, tenemos un gran proyecto para Madrid en la feria de turismo, en la Fitur en Madrid, el próximo año en enero. Nos vamos a dar a conocer muy fuerte ahí. Voy a trabajar España, me llama mucho la atención y estuve el año pasado y tiene mucho potencial.
¿Un periódico?
No, llevar la marca Cancún, pero de otra forma. No de la tradicional, lo voy a llevar de otra manera, de otra manera. Y siempre he dicho, yo no vivo del boxeo, hago negocio con el boxeo, vendo a patrocinadores, vendo la señal de televisión. O sea, ¿para qué? Pues para pagar a los boxeadores, para mantener la estructura de los muchachos, ¿verdad?
Entonces, este es muy caro mantener promotor de boxeo.
Sí, es caro. Es caro, es caro. Cualquiera puede hacer una pelea de boxeo. Tienes dinero, haz una pelea de boxeo. Pero yo no hago peleas de boxeo, yo creo emociones en el paraíso. El paraíso se llama Cancún. Wow, tenemos todo y tenemos el apoyo de los empresarios, del gobierno, del Consejo Mundial de Boxeo, de las televisoras. O sea, es un conjunto macro.
Que fuiste, que fuiste, se fue construyendo.
Sí, sí, nadie nos regaló ni nada, no, no, no, lo fuimos construyendo paso a paso, palmo a palmo. Entonces pues seguramente Poty va a estar el día de mañana también muy metido, está metido en todo, la verdad. Lo trato de que esté aquí, que esté todo, y todos hemos hecho un buen equipo. Michel también ha hecho un buen trabajo, ahí está luchando también. Ahí va poco a poco, ahí vamos. No hay que desesperarse nada más.
Hoy, ¿cuál es el reto? Quiero reforzar con esta, sí, para toda la gente que está emprendiendo, tiene un negocio pequeño, grande, que a veces siente que no está jalando. Tú estuviste en el periódico, que este es el momento más oscuro donde mucha gente, porque a veces te subestimaron de que ese periódico no va a pegar, sí, claro, de tronar, ya no hacer nada. Y en ese momento que contabas que habías invertido un millón de dólares, tenías 20 pesos en la bolsa. ¿Qué 3 secretos pasó? Como que estuviste huevos, pero, ¿qué fue lo que ese momento dijiste, oye, cómo voy a salir de esto?
Te voy a explicar algo. A veces veo jóvenes, veo chavos que ponen un restaurante y lo ponen cuando está atardeciendo. Les pega de frente, todo el sol les pega de frente. ¿Quién se va a parar aquí en Cancún a comer algo ahí? O sea, primero, cuando yo hice esto aquí, cuando construí esto, que compré este terreno, no sabes cuántas vueltas le di. Claro, era un basurero, pero yo sabía cómo lo iba a solucionar. Y cuánto tenía yo en la bolsa, hasta cuánto me alcanzaba también. Entonces, primero hay que analizar qué es lo que quieres. Analiza qué es lo que quieres. Una vez que estés seguro de ello, vas a dar el siguiente paso. Si vas a poner un restaurante, fíjate muy bien, este edificio, por ejemplo, te puedo decir, tiene 12.000 bloques. 12.000 bloques en todo el edificio, en el corporativo. Yo compraba el bulto de cemento a 80 pesos, hoy cuesta 250. Yo te puedo decir cuántas toneladas de varilla hay aquí invertido.
O sea, te metiste a la obra.
Paga, ve y págalo tú. Nada de que no, el arquitecto, caer en esa zona de confort es un gravísimo error. Usted va y lo paga, usted va a ver y negocia el precio. Que te pasen la lista es estar en el negocio. Analizar todo, analiza todo del negocio, todos los números, todos los números.
Eso es muy importante.
Haz tu lista, haz tu lista. Todo. ¿Qué voy a necesitar? ¿Cuánto voy a necesitar? ¿Cómo lo voy a hacer? Hace unos días se me acercó una señora en la presentación del libro de Michel, tiene un proyecto muy interesante de estudiantes y me decía que su socio se le había echado para atrás. Y le dije: ahí está tu error, porque no tenías un plan B y no tienes un plan C. No lo tienes. O sea, obviamente tu socio se echó para atrás, pues pueden ser dos razones. O una, no le alcanzaba. O número dos, no vio el objetivo claro, no le vendiste bien el proyecto. Entonces no es culpa de él, puede ser culpa tuya también, pero no construiste un plan B ni tampoco construiste un plan C. Si te falla el A, ten el B y ten el C. Ese es otro de los, siempre, para todo lo que vayas a hacer. Ah, si no salgo por acá, salgo por acá. Pero no te quedes con una opción, construye varias opciones. Entonces ubícate bien qué quieres, cómo lo quieres, ten tu plan A, tu plan B y tu plan C. Y tú compras y revisas todo hasta lo último, hasta el metro de cable, todo. Te puedo decir todo lo que hay aquí. Este edificio está hecho para que los aires naturales circulen dentro del edificio y puedan sacar malos olores, incluyendo humedad. Porque es abierto para que la luz natural, la luz del sol, penetre adentro del edificio. Está pensado, está todo lo distribuí, lo analicé muy bien y lo construí. Y todo está aquí, está a la mano. Aquí estoy, estoy viendo los trabajadores de al lado, me muevo para allá, veo los del otro lado, o sea, y ellos están viendo también. Aquí visualicé mi oficina, la voy a ampliar porque ya le voy a hacer una oficina a Poty. Entonces lo voy a ampliar, que es una oficina poti y audita. Los dos lo voy a hacer una oficina. Bueno, ahorita tiene su radio, sí, aquí al lado, atrás es de nosotros también, y ya está techado, es el techo de la lavandería industrial. Entonces ahí le voy a hacer algo también a él para que él ya empiece a tener sus cosas, ya sus objetivos, sus premios, sus todo, ¿no?
Y eso es muy importante cuando vienes aquí, obviamente es un negocio, pero el tener el ambiente correcto te pone en ese rush. Por ejemplo, que llegas aquí, yo por lo me hace soñar, no, porque guau, uno que está empezando dice guau, ya imaginé mi empresa aquí, tal, tal, tal, y aquí, está aquí, que ahora eso no es parte de la imaginación, porque no venía a la oficina, está en tu casa con tu laptop controlando todo, no. Pero creo que aquí te pone en esta parte de pues de emperador, no.
Correcto, así es, y eso somos. Es como cuando estás dominando tu propio caballo o estás conduciendo tu propio auto, eso eres tú dentro de un negocio, el capitán del barco. Pues el capitán del barco anda borracho, anda en la peda, anda en desmadre, pues ese barco se va a estrellar. Claro, tarde o temprano se va a estrellar o se va a hundir.
Con tu experiencia, que has visto muchos amigos millonarios perder todo, ¿cuáles crees que son los 3 pecados de un empresario exitoso?
La fiesta, la fiesta, sí, la fiesta, la fiesta te enferma. Del dueño de la Boom, 7 hoteles, 7 hoteles, 7 hoteles, 4 discotecas. Tú decías, nunca se le va a acabar el dinero a ese señor. Y así como ese he visto varios. La fiesta, número 1. 2, desorganización total. Si todo te alcanza Si a mí no me alcanza para poner un periódico en la Ciudad de México, yo no le voy a sacar a este para hacer uno en la Ciudad de México. Ir a pelear con aquellos monstruos, no puedo, no me alcanza. Entender tu tamaño, hasta dónde llegas. O sea, en el boxeo es contra quién vas a pelear, contra quién te vas a medir. Uno de tu propio peso, perfecto. Tu récord, más o menos, perfecto. Ok, va.
Desorganización.
Eso, se ponen locos y se pueden hacer eso y ¡pau! vienen abajo. Y por supuesto una mala administración. Lo que me pasó en Miami, que pusimos un tipo, una rata, y nos robó. Entonces eso es lo que hace quebrar un negocio. A mí, en nuestro caso, fue esta persona que desafortunadamente lo escogimos mal, y sabiendo que era bueno en lo que hace, pero se puso loco. Venía de Fashion TV. Un proyecto como el que ya teníamos, ese nombre nadie te lo da, ese nombre cuesta millones de dólares. Cientos de millones de dólares. Ya lo teníamos, pero bueno, en fin, ya eso va y va y de boca. Entonces, este, pues esos para mí serían los 3 importantes pecados capitales de un negocio.
Que no quiere decir que no te vas a divertir, pero en una fiesta, no, no, no, no, no, no, eso es otra cosa.
Pero si estás borracho toda la semana, si no llegas a la cita puntual, si no le cumples a tu cliente o a tu proveedor. O sea, pues entonces estamos mal, ¿no?
Y para la gente que es mal organizada o mal administrada, ¿qué consejo le darías? Contratar gente administrada.
Que sí, que busquen gente que los ayude, pero que en ese sentido, gente lo más confiable posible. No al amigo del amigo del primo, o no, no, soy tu primo, sí, pero pues, pero No me conviene. Hay que saber decir no. Cuando tú sabes decir no es cuando usted está mandando en su negocio. Cuando sabes decir no estás mandando en tu vida. Tengo amigos que no saben decir que no y los veo mal. Pero cuando tú sabes decir que no en negocio o en tu vida, empiezas a mandar en el negocio. Ahí es cuando se ve ya el poder que tienen.
Dificultad de decir no.
¿Qué les recomendarías a esas personas que no saben decir que no? Uno de ellos estuvo muy mal hace unos días por lo mismo, por no saber decir que no. Tienen que cambiar de su alrededor. Tienen que salirse de ese alrededor, porque ese que te está invitando, ese te quiere hacer daño. Pero si tú lo evitas, lo dejas de frecuentar, lo abres, estás diciendo que no sin decirle no, sin decirle la palabra, pero con el hecho es más que suficiente. Ese sería uno de mis consejos muy importantes.
Sí, claro.
Aléjate, ábrete. Yo cuando veo gente que me malvibra, me abro sin decirle no. Y así, gracias a Dios, pues hemos transitado.
Pero me encanta esa frase: si aprendes a decir que no, tienes el control de tu negocio y de tu vida, ¿no?
Totalmente.
Clave. Me imagino que a ti llegan muchas decisiones que tienes que tomar, ¿no?
Imagínate las cosas que me llueven.
Y te ha tocado decir no y que la gente se enoje, ¿no?
Sí, pero no me importa, no me importa. Luego me los encuentro, yo mismo voy, les tiendo la mano, les doy una explicación. Pero sí hay gente que a veces se molesta que les diga yo que no, pero se las tienes que decir.
Muchísimas gracias.
O son ellos o somos nosotros.
Muchas gracias por tiempo y espacio. ¿Cómo te pueden encontrar en redes sociales? Veo que también subes mucho contenido de inspiracional con la de hoy.
Estoy en Instagram, estoy como Pepe Gómez 1. Es lo que más uso. Tengo Facebook y todo, X y todo, pero la que más uso es Instagram. Creo que Instagram, este, ha llegado demasiado lejos. Para lo que somos emprendedores, para lo que nos gusta el marketing, el negocio, este, la socialité también. Queremos saber qué están haciendo los demás. Creo que Instagram es, perdón, este, sí, Instagram es una gran herramienta, es una gran herramienta. Y gracias por estar aquí en Keki, en Grupo Keki.
Gracias a ti por todo el consejo, aplicarlo, y pues espero Hay una segunda o tercera parte.
Seguramente que sí, así será. Venga.