In this motivational monologue, German Castelo explains why people easily talk about ambitious goals—becoming wealthy, losing weight, starting a business—yet rarely act on them. He argues that the missing piece is not the external technique but the internal mental process that occurs between point A (the goal) and point B (the result). He identifies self‑judgment, limiting beliefs, and the fear of what others will think ("qué dirán") as the primary obstacles that silence the will to act. Using examples such as selling a property, becoming a network‑marketing distributor, or simply going to the doctor, he shows how judgments (“I’m a lawyer, not a salesman”) block action. Castelo then offers three concrete strategies to silence the inner critic: (1) adopt the “3 P” mindset—Placer (pleasure), Pasión (passion), Propósito (purpose); (2) recognize that others’ opinions do not dictate your life and you are free to pursue what makes you happy; (3) focus on the future reward and visualize the result, letting the outcome motivate you more than the fear. He distinguishes capacity (which may be lacking) from will (which can be cultivated) and urges listeners to replace judgment with objective focus on the desired outcome. The talk ends with a call to subscribe and a brief, encouraging reminder that the technique is simple; the real work is mastering the mind.
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¿Qué tal, queridos amigos de La Otra Escuela? Bienvenidos a otro video más. Estoy aquí en la terraza de mi casa y les quiero explicar un tema muy importante que te puede ayudar, y es por qué es tan fácil decirlo y no hacerlo, por qué es tan fácil decir que puedes ser millonario y no hacerlo, por qué es tan fácil bajar de peso y no hacerlo. Y yo te puedo preguntar, y seguramente estás cansado, sí, seguro estás cansado de escuchar personas que te dicen qué hacer, 3 tips que te dicen, inclusive yo recomiendo muchas cosas y las personas no lo hacen. Y llega un momento en que te cansas de escuchar personas que dicen: haz esto, haz esto, haz esto, haz esto. Y la técnica es muy fácil. Hacer un objetivo de un punto A a un punto B es lo más simple. Lo que nadie te dice es qué es lo que va a pasar en tu mente durante el camino. Si yo te digo: para bajar de peso tienes que tomar agua, hacer dieta y hacer ejercicio. Es bien fácil, pero nadie te explica lo que va a pasar en tu mente. En tu mente, ¿qué va a pasar? Va a pasar: no es tan fácil, ya para qué, peso demasiado, va a ser muy difícil bajar, no me quiero hacer sacrificios de mi comida, prefiero ser un gordito y feliz. Y tiene que ver con juicios y creencias que traemos. Si te digo: me duele la panza, ve al doctor. Y tú no vas al doctor. ¿Sabes por qué? Porque no, es que los doctores son malos, tal vez algo te sucedió, tal vez escuchaste a una persona que te contaminó. ¿Gana dinero? Ponte a vender algo y gana una comisión. Es tan simple. Yo vendo un terreno, ok, de 1 millón de pesos, me gano 10% de comisión, gano 100 mil pesos. Tan fácil. ¿Por qué no lo hago? Porque traigo juicios. No, yo cómo voy a ser un vendedor de terrenos, cómo voy a ser un vendedor de casas, yo soy licenciado, yo soy abogado. Entonces, el método funciona, el juicio es el que no funciona. Y eso sucede mucho con las personas que no tenemos resultados. En ciertas áreas de nuestra vida, y las personas que tienen resultados o tenemos resultados en ciertas áreas de nuestra vida es porque no le pusimos juicio. Vamos a hablar de una industria tan polémica como network marketing. El problema del network marketing no es la técnica, es el juicio que le ponemos. Por ejemplo, el network marketing: compro un producto o un servicio, distribuyo a los clientes, entreno a líderes, entreno a vendedores, y de todo el grupo ganas una comisión. Tan fácil, tan sencillo, ¿y por qué la gente no lo hace? Por el juicio. No, yo cómo voy a entrar a un negocio de eso, yo soy licenciado. Cuando yo entré, mi mente va a decir: yo sé que es lo mejor, yo sé que es una buena decisión, pero ¿qué va a pensar la gente de mí? Y el qué dirán está matando a la gente económicamente. El qué dirán está matando a la gente económica. El qué dirán. Y no existe el qué dirán de ellos, el qué dirán de nosotros. Y tienes que entender algo, Tienes que entender que nosotros estamos listos para hacer las cosas, pero no callar nuestra voz interna. Así que te quiero dejar, así como dicen, 3 consejos para eliminar esa voz interna. Número 1: piensa que la felicidad no es el placer, son las 3 P. De hecho, hay una frase que dicen que happy en inglés se debe escribir con 3 P porque es placer, pasión y propósito. Placer es lo que me da esta bebida. Si me tomo una bebida ahorita, ya me dio placer. Pasión, sabes qué, me apasiona hacer algo, tengo que hacer algo que me apasiona. Y número 3, propósito, sabes qué, ya encontré lo que me apasiona y mi propósito es ser el número 1, o ser el número 2, o romper mi récord, ¿ok? Entonces elimina todos los juicios y tienes que empezar que esa actividad te haga ver la foto del futuro y te emocione. OK, número 2, saber que los juicios, lo que van a opinar de ti las personas, no lo hacemos. ¿Sabes por qué no lo hacemos? Porque nos preocupa lo que digan los demás. Pero las personas no viven tu vida, no pagan tus cuentas. Haz lo que tú hagas. Mientras no golpees a nadie, mientras no agradas a nadie, mientras no ofendas a nadie, puedes hacer de tu vida lo que tú quieras. Si te hace feliz, puedes hacer tu vida lo que tú quieras. Nadie tiene el derecho de juzgarte, ok. Ahora, te soy honesto, tú viniste aquí al mundo, número 2, tú viniste aquí al mundo a cumplir tus expectativas, no las expectativas del otro, no el libro de deberías de otros, tus expectativas. El problema es que del punto A al punto B, el juicio. Entonces elimina el juicio, ve el resultado, sé objetivo. A ver, tengo problemas económicos, si voy a vender una casa y va a sacar de problemas lo voy a hacer. No lo voy a poner en juicio, no voy a poner que hay, entonces recuerda, los tips son muy buenos, pero sabes qué, el alargue, el punto A al punto B, es lo que nadie te explica, lo que te va a pasar. Te vas a cagar de miedo, te va a dar miedo, te vas a sentir juzgado, te vas a sentir un incapaz, pero créemelo, que te recuerdas de eso y entiendes por qué estás teniendo miedo y lo haces, porque tienes que pensar más en la recompensa en hacerlo. Así que chicos, este podcast es muy corto, 8, 17, 10 minutos, porque yo quiero que reflexionen en que la técnica es muy fácil. Realmente nadie te va a explicar por qué no lo hago, es porque nadie te explica lo que está pasando en tu mente. En tu mente es el poco estima que te la crees, el ser juzgado, el ser atacado, el cómo la gente va a ver, y el no sentirte capaz. Y te soy honesto, una cosa es tener— y te soy honesto, generalmente cuando empezamos algo nuevo no tenemos la capacidad, pero sí Tenemos la voluntad. Entonces, si tú no tienes la capacidad, no te preocupes, tienes que tener la voluntad para hacerlo. Así que cada vez que piensas algo que dices, es tan fácil hacerlo, ¿por qué no lo hago? Es por todos los juicios que estás teniendo. Elimínalos, y créemelo que cuando veas el resultado, como siempre digo, te vas a enamorar del resultado. Así que, chicos, les doy un fuerte abrazo. Suscríbanse a mi canal, suscríbanse a todas las plataformas. Los saluda German Castelo Muzquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquizquiz de un paraíso como la Riviera Maya.