En este breve intercambio, dos interlocutores discuten los llamados "acuerdos amorosos" en los que la mujer se declara "reina" y mantiene libertad para actuar mientras su pareja la respeta. El hablante B argumenta que estas dinámicas reflejan una falta de valoración y poder propio, comparándolas con la figura histórica de la reina sin rey. Se exploran también los antecedentes de los reyes y sus amantes, señalando que la libertad de la mujer en la actualidad se ha vuelto más explícita pero sigue generando dolor. B comparte una experiencia personal: intentó un acuerdo antes de su divorcio, pero concluyó que nunca funciona, defendiendo la fidelidad o la separación honesta como alternativas más saludables. La conversación culmina con una reflexión sobre la dificultad actual de las relaciones y la necesidad de terminar cuando ya no hay deseo, manteniendo una buena relación amistosa.
¿Por qué crees que hay mujeres que hacen que yo te conozco? Muchas amigas que dicen: no, yo con mi novio tengo un acuerdo que puede hacer lo que quiera mientras yo sea la reina y la demás las capillitas.
Porque no se valoran, porque no saben que son suficientes para ser la reina. ¿Qué es una reina sin un rey? ¿Qué tiene una reina sin un rey al lado? Tú sabes, más poder.
¿Y por qué la antigüedad?
Entonces, lo mismo una reina sin el rey tiene un chorro de poder. Cuando ya hay un rey, este, es más, cuando hay un rey, el rey es él, ella es consorte. Y la reina puede tener el consorte. Rey y rey, o sea, un rey y una reina es un, te lo digo yo, es un temón. Está increíble. Sí, es posible, está difícil, pero sí se va logrando. Pero yo creo que yo ya no me acuerdo qué me habías preguntado. Que por qué hay acuerdos donde la mujer dice que la mujer no está entendiendo que puede ser una reina y quiere que la mantengan.
Y se vale.
Para mí eso es el, no dicen, de los oficios más antiguos de la humanidad. Perdón que sea tan dura, pero eso yo no estoy de acuerdo. Eso de tengo un acuerdo nunca va a funcionar. Esos acuerdos terminan, vas a ver a dónde van a llegar. A ver si es cierto. Nunca funcionan. Yo tenía un acuerdo en un punto antes de divorciarme, dije a ver, hagamos un acuerdo. No funciona, no funciona. Lo que funciona es ser fiel, y cuando ya no quieres estar con esa persona, terminar y quedar amigos, buena onda. Y luego estás con alguien más, a ver, no tienes que estar para siempre si no quieres, sabes.
Pero, ¿y por qué hace cientos y miles de años Y había el rey y la reina, y a lo mejor aquel rey tuviera amantes.
No, hombre, y seguro ella también. Tenían mucho tiempo libre, supongo, los reyes, ¿no? Pues nada más tenían que gestionar el reino y ser bonitos. Había tiempo libre, pero tampoco creo que haya salido muy bien. O sea, las historias, si ves bien, bien, bien y a fondo esas historias—
Me gusta porque tú opinas desde una experiencia que viviste, no desde una opinión externa.
Porque además dices, claro, o sea, por eso te digo, ¿por qué es más difícil hoy las relaciones? Porque la mujer cambió. Antes la mujer tenía estos acuerdos no dichos, porque hoy son dichos, hoy el acuerdo es dicho y haz lo que tú quieras mientras yo sea la reina. Yo no lo critico, no siento que sea funcional porque siento que hay algo muy, muy en el fondo de esa mujer que duele mucho, mucho, muchísimo.