In this short conversational segment, Speaker A and Speaker B discuss the disparity between the idealized, Disney‑style notion of romantic love and the messy reality of modern relationships. They argue that society’s pursuit of a perfect ‘prince‑and‑princess’ romance creates unrealistic expectations, leading many couples to view their own relationships as chaotic or ‘crazy.’ The dialogue uses a metaphor comparing the confusion in relationships to the experience of people with schizophrenia, suggesting that both parties may be misunderstanding each other’s perspectives. The speakers also reference a character named Pedro who dislikes Disney, illustrating how personal preferences can clash with cultural romantic ideals. Overall, the segment highlights why contemporary partnerships feel complicated: cultural myths, mismatched expectations, and limited empathy for each other's internal worlds.
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Y hablando de felicidad, eres una experta en esto y me gusta que eres muy transparente, pero vamos a otra parte del amor. Y hoy en día hablaste de un amor romántico, un amor de Disney.
El amor verdadero, el amor no es nada de Disney porque además Pedro odia Disney, entonces imagínate, le dices amor de Disney y se infarta. Claro, pero digamos generalmente, pero la gente lo ve hacia afuera y dice sí, estos dos son súper felices, son guapos, sí, sí, sí, claro.
Pero digamos que afuera la gente persigue ese amor del príncipe y princesa y que todo es perfecto. El verdadero amor, o las relaciones, pues están como, pues ahorita vas a tener una relación loca, pero tal vez es, si ya nos cuestionamos, tal vez la relación normal es loca, ¿me explico?
Entonces, o funcional, exacto.
Es como cuando hablas con gente que tiene esquizofrenia, esos locos, y tal vez los locos somos nosotros.
No sabemos lo que ellos ven.
Exacto, no estamos viendo. Entonces cuéntanos un poquito acerca de hoy en día por qué tener una relación en pareja es tan complicado.
En el caso de Pedro y yo, te voy a poner mi ejemplo, ya no llegamos un príncipe y una princesa. Pedro es un rey con un reino propio, y con ese reino que además tú y yo lo conocimos donde estaba dando la vuelta al reino. ¿Te acuerdas del Pedro que conocimos y fuimos a comer? Se ha levantado de una manera impresionante porque su reino era otro, o sea, literalmente él dejó su reino, que era la noche, la fiesta, las drogas y festivales, no como Zen, que eran nuestros socios en Zen, no, no, festivales de 90.000 personas, 100.000 personas, pero había droga, pero había alcohol, pero él cambia radicalmente. Y eso le costó dejar un reino y salirse con su bolsita. Y yo lo veo, que digo, tengo una admiración, la más gran admiración que que yo le tengo a Pedro, que es de donde viene nuestro amor, de una absoluta admiración porque él ya lo tenía, lo había conquistado y decidió dejarlo. Y lo veo como se salió casi casi con un palito y una bolsita de ese reino que era guau, el rey de la noche, a donde llegara guau, Pedro Moctezuma y tal. Y él dijo no quiero eso a sus 50 y tantos años, y me decido ir a la quiebra y me voy a la quiebra y me salgo con mi bolsita y mi mochilita y me reinvento. Ay, me voy a llorar con lo que voy a decir, pero hay personas como tú que creen en esas personas y en sus sueños. Y no sé, es como, ay, perdón que llore, me conmueve tanto. Yo me acuerdo que lo hablamos.