In this interview, the interviewee reflects on his evolution from admiring boxing legends like Julio César Chávez and Oscar de la Hoya on television to forming close, personal friendships with them. He recounts early memories of traveling to watch their fights, describes how mutual respect has kept their bond strong despite known substance‑abuse issues, and emphasizes that neither party ever pressured him for drugs. He also speaks about his deep connections with the Chávez and Sulaimán families, highlighting how these relationships have shaped his life. The conversation then shifts to his professional ventures: he runs Cancún Boxing, a prominent boxing promotion company with a solid reputation in Mexico and the United States, and has diversified into other businesses such as an industrial laundry plant (Qué Limpio), a chemicals plant (Qué Fórmula) managed by his son, and investments in restaurants with friends. Throughout, he stresses the importance of hard work, family values, and setting an example for his children, noting that his success stems from effort rather than inheritance or politics.
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Así sucesivamente.
Oye, veo que tienes una gran relación con Julio César Chávez. ¿Cómo es para ti, si te das paso atrás, porque a veces no sé si eres consciente o no consciente, cómo es para alguien que en la televisión veía a un ídolo ahora tener una amistad tan cercana? ¿Cómo, no sé si a veces te ha dado un flashback, digo, me acuerdo cuando estaba viendo a mi papá Julio César Chávez viéndolo en televisión y ahora tenerlo tan cerca, tan como es como humano? No sé qué sentimientos te da.
Te lo voy a platicar. Dos personajes de ese tamaño, dos personajes de ese tamaño, y Don Quinta. Sí, todos ellos, todos ellos, los grandes del boxeo. En una ocasión yo venía, creo que de Tabasco, no sé de dónde venía yo. Yo sé que iba a pelear Julio, no, iba a pelear Oscar de la Hoya. Creo que era contra Julio César Chávez, creo. Y en Ciudad del Carmen nos tuvimos que desviar y buscar una taquería donde, porque yo quería ver la pelea. Luego, cuando hicimos esos eventos grandes aquí en Cancún, que he tenido la oportunidad que hayan estado los dos de invitados, yo sabía que Julio César estaba, mi ídolo, igual que Oscar, drogadísimo, alcoholizado. Igual lo que sabemos de Oscar y lo que conocemos de Oscar, ellos mismos lo dicen. Pero hay algo que nos ha mantenido unidos, fieles y de la mano, y es el respeto que nos tenemos. Por eso yo los respeto, los quiero y los aprecio mucho, y es mutuo, es de ellos también hacia un servidor y hacia mi familia. Nunca me pidieron una droga, aunque yo supiera que ellos estaban contaminados. Jamás de los jamases a mí me pidieron. A mí me pueden preguntar hoy, yo nunca los vi. Lo sé porque ellos lo dicen, pero yo nunca los vi. Y yo sabía quién les daba, pero a mí ellos fueron incapaz de faltarme el respeto de esa manera.
Impedirte ni ofrecerte.
Cero, cero, porque además no, no, no, no soy así, pues nunca fui así. Entonces hoy son mis hermanos, son mis amigos, disfruto con ellos, echamos relajo con ellos. Con Oscar me echo mis traguitos, me echo un puro, platicamos con sus hijos, con Devon. Con toda la familia. Y bueno, ¿y qué te puedo decir de la familia Chávez, no? Y de la familia del señor Sulaimán también, Mauricio, Héctor, todos, Fernando, todos, gente que quiero mucho, que aprecio mucho, que cambiaron, que cambiaron el rumbo de mi vida. Pero supe observar, supe escuchar, tuve intuición de las cosas, y todo eso lo fui sumando a nuestro grupo. Y esa empresa que dirijo se llama Cancún Boxing, es una de las mejores empresas boxísticas de México. Muy bien posicionada en EE.UU. Tenemos mucha credibilidad porque no hemos fallado a nuestros compromisos. Y posteriormente no me quedé ahí, sino que empecé a diversificar. Puse una planta de lavado industrial que se llama Qué Limpio, puse una planta de químicos que se llama Qué Fórmula, la dirige Poty, mi hijo, audita en la radio, en la funeraria, que en paz descanse. Ahorita estoy invirtiendo en unos restaurantes de un amigo, de un socio, de un hermano. Ahí estoy invirtiendo ahorita y estamos haciendo varias cosas que sé que el día de mañana, sé que pues mis hijos, que tú los conoces bien, amigos tuyos también de tu edad, tiene que dar, tienen que dar buenos resultados Pero por motivación de ellos, ¿me explico? Porque ellos nacieron con esa chispa, nacieron con eso, y con el ejemplo, sí. Y porque saben que de la parte de donde vengo, yo no tuve para rico, yo no me robé una herencia, yo no he sido político para, o sea, no, es producto del esfuerzo. Y claro que hemos tenido nuestras batallas, nuestras luchas, como todo. Pero, pero siempre trato de analizar de mi interno, o sea, el yo, cómo reaccionaría. Aquí está mi abuelo, yo a él le preguntaba muchas cosas.