Marcelo lost a child to addiction and describes the crushing guilt he carried. His wife's support and his daughter Melina's words helped him see that he didn't have to die with the loss. He tells grieving parents to transform the tragedy into purpose and keep living.
Que no muera con ellos.
Marcelo, tú perdiste un hijo por una adicción y hay gente que ahorita nos está escuchando y perdió hijos tal vez por una adicción. Me imagino que es un dolor que no tiene nombre. ¿Qué consejo le darías a una persona que perdió un hijo, que perdió una hija y que no hay—?
Que no muera con ellos. Yo, si tú me hubieses hablado cuando pasó esto, recién pasó, Tengo muchos hijos por quién vivir, pero llegué a pensar, dije: "¡Puta madre! Fallé, no lo hice bien." Me eché toda la culpa del mundo, noches completas mi esposa abrazándome, consolándome, diciendo: "Compadre, no fue tu decisión, fue la decisión de él." Hasta el día de hoy me sigo culpando, creo que podía haber hecho otras cosas, pero no me sirve de nada. Creo que mejor agarro su vida como un propósito. Mi hija Melina me lo dijo: Papá, él vino a cumplir un algo aquí. Entonces creo que tú tienes que hacer algo con lo que, con lo que pasó. Y creo que es un propósito, que a veces mueren nuestros hijos de una forma terrible, y es hacer un propósito