En este monólogo el ponente ofrece una estrategia práctica para generar confianza con personas desconocidas al presentar un negocio. La clave es usar la frase “yo pensaba lo mismo, pero…”, que muestra empatía al reconocer la misma duda del interlocutor y, a la vez, aporta evidencia personal de investigación o experiencia que desmiente el escepticismo. El método se complementa con preguntas que permiten al presentador controlar la conversación. El autor ilustra la técnica con varios ejemplos cotidianos (sospecha de fraude, extracción de muela, salto en paracaídas) para demostrar cómo compartir una experiencia similar y el resultado positivo tranquiliza al prospecto. El mensaje final es que, al posicionarse como “tan ingenuo como tú pero con datos”, se transfiere tranquilidad y se abre la puerta a la aceptación del negocio.
Chapters
Las personas tienen miedo de desconocido. ¿Cómo ganar confianza con las personas que no conozco para presentar un negocio? Muy buena pregunta. Por ejemplo, siempre cuando dicen es que soy desconocido OK, yo siempre les dije algo: quien pregunta controla la plática. ¿Cierto, Fausto? Entonces yo siempre le digo, conecto con él. Cualquier cosa que me diga negativo en la vida, yo siempre le digo, esta es una llave mundial para todas las respuestas, OK. Grábensela. Se dice: yo pensaba lo mismo, pero... ¿Cómo se dice eso en portugués? Yo pensaba lo mismo. Yo pensaba lo mismo. Pero tal, por ejemplo, yo pensé que este negocio era un fraude. Yo pensaba lo mismo, hermano, pero investigué, vi información, vi datos, conocí a Germán, un mexicano que nos enseñó los negocios, números. Oye, pero esto no es una pirámide. ¿Tú qué le vas a decir? Yo pensaba lo mismo, pero investigué, me di cuenta. Tú siempre, todo lo que sea Siempre di: yo pensaba lo mismo, pero tal. ¿Queda claro eso, señor? Le estás diciendo legalmente: yo estoy igual de pendejo que tú, pero investigué. Yo estoy igual de tonto que tú, pero investigué. Pero legalmente. Entonces siempre di: yo pensaba lo mismo, pero tal. Es como si yo digo: ah, yo pensé que el portugués era difícil. Y yo pensé que también era lo mismo, pero está, te conecta. Pero si alguien se quiere sacar la muela hoy del juicio y piensa que le duele, o si quiere hacer una operación, una cirugía, si tú dices: yo ya me saqué la muela, y le preguntas: oye, ¿te duele sacarte la muela? Y él te digo: yo pensaba lo mismo, hermano, estaba bien asustado, llegué temblando al consultorio, y ¿qué crees? No duele nada, te ponen anestesia y te la quitan. ¿Tú vas más tranquilo sí o no? Si te quieres aventar en paracaídas, y yo me aventé en paracaídas, y me dices: oye, ¿y qué onda? ¿Se siente feo? Mira, hermano, yo pensaba lo mismo, que sentía feo, pero llegas de equipa, andas al entrenamiento, subes y cuando te avientas, yo pensaba que iba a morir, pero es la sensación más chingona de tu vida. Pero cuando tú le dices a alguien: yo pensaba lo mismo, no tienes ni idea la tranquilidad que le estás transfiriendo. ¿Queda claro? Sí.