Dos fundadores reflexionan sobre convertir su visión en realidad tras 18 meses de trabajo. Destacan que la empresa requirió esfuerzo, talento e inversión, y ahora ven un negocio capaz de sostener a futuras generaciones mientras mejoran constantemente sus productos y servicios.
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Güey, pero qué chingón que con Evo, güey, cuando planeamos la visión de viajar, pues ni siquiera imaginamos, güey, lo que íbamos a hacer. O sea, una cosa es la visión, entonces la visión trae la realidad, güey. Luego es todo este año y medio que obviamente hacer una compañía no es fácil, se requiere mucho esfuerzo, talento, inversión, dinero. Pero cómo han visto, güey, de que de aquí a, digamos, han pasado 18 meses, cómo te has sentido con la visión que se va cristalizando, ¿no?
A mí me encanta porque yo cada vez más lo veo como un negocio transgeneracional, o sea, súper claro de que esto es a un largo plazo y que Hasta tus hijos van a poder llegar a vivir de este negocio por lo que tú construiste. Y conforme se van aumentando las mejoras, los nuevos productos, los nuevos servicios, cada vez se va haciendo más sólido y se ve más posible alcanzar esa vida soñada, que al final de cuentas todos iniciamos por eso.