En esta entrevista, Álvaro Morales pregunta al entrevistado (SPEAKER B) cómo obtuvo su primer trabajo profesional como cronista deportivo en el periódico La Afición. El entrevistado explica que, tras participar en la revista de fútbol, ingresó al centro de capacitación Raúl del Campo Jr. para cronistas deportivos, donde el fallecido profesor Jorge 'Che' Ventura evaluaba la voluntad de los aspirantes. A través de pruebas poco convencionales –torneos de dominó, de colombofilia (palomas mensajeras) y de pentatlón moderno– el entrevistado demostró disciplina y dedicación, aunque no poseía un talento natural destacado. Se compara a sí mismo con Tom Brady (disciplinado) frente a Drew Henson (talento natural). El relato destaca la importancia de la picardía y la proactividad para armar el currículum y conseguir oportunidades, subrayando que la experiencia práctica en La Afición sirvió como llave para entrar al mundo del periodismo deportivo.
¿Cómo tomaste esa oportunidad? Cuéntanos detalles de armar tu currículum, quién te conectó, quién te metió, porque esa llave te abrió un mundo de posibilidades, ¿no? Esa otra escuela que no tiene que ver con la universidad, no te enseñan cómo pedir trabajo, esa te la da la picardía de la vida, ¿no?
La clave en ese sentido para obtener ese trabajo, que fue la que abre, aunque había hecho lo de la revista de fútbol, realmente el periódico La Afición es la llave hacia el profesionalismo. Estaba en la escuela yo, el centro de capacitación Raúl del Campo Jr. para cronistas deportivos, y había un profesor, que en paz descanse, mi padre periodístico, don Jorge Elcheventura, que él como que probaba qué tanta voluntad tenías para este oficio. Entonces llegaba con los muchachos y a los que más aptitudes les veía, a los que eran los mejores prospectos— yo soy un poco como Tom Brady, no era el mejor prospecto, claro, no era, pero sí era uno de los más disciplinados y uno de los que más estudiaban y se preparaban. Pero no tenía quizá en ese momento un talento natural como Drew Henson lo tenía. Y entonces llegaba el Che Ventura y decía: muchachos, mañana hay un torneo de dominó. ¿Quién va? Fulano de tal. No, pues tengo una fiesta, un compromiso familiar. Fulano de tal. No, fíjese que yo tengo esto, que no sé qué. No, Jorge, no hay de fútbol. No, ta, ta, ta, ta. Y en ese momento, en esas rondas de preguntas, no me tomaban en cuenta. Yo era también de los más chicos de edad. Vino, preguntó más, hasta que sí, un día empezó a preguntar: ¿Quién quiere un torneo de colombofilia? Torneo de palomas mensajeras.
¿A poco existe eso?
Sí, existe. Y digo, y nadie decía nada. Yo, don Jorge. Perfecto. Y luego: ¿Quién quiere ir a un torneo preselectivo de pentatlón moderno? ¿Cuál es ese torneo de palomas? ¿Cómo es? ¿Mandé?
Ese torneo de palomas, ¿cómo es?
La que lleve el mensaje primero. Gorrion contra pecho palomo. Y entonces don Jorge se dio cuenta que yo tenía una voluntad de sacrificio, que era lo que se necesitaba para esta profesión, uno, y sobre todo para ese momento, porque todo mundo quiere ser fútbol, deportes profesionales. Entonces no te daban dominol y malama, e ibas y cubrías para la escuela. Claro. A raíz de eso, el Che Ventura, que había trabajado muchos años en periódicos, Fue un comentarista importante de Televisa. Lo nombran director del periódico La Afición. Y toda esa voluntad y sacrificio que tuve yo rindió frutos, porque el primero en el que pensó fue en mí. Me dijo: «Mi hijo, quiero que trabajes, sé que te gusta el béisbol, quiero que trabajes en el periódico La Afición». No era glamuroso trabajar en periódicos. O sea, yo estudio La Raúl del Campo en el 98, del 98 al 2000 todo mundo quiere trabajar en televisión o en radio, pero prensa escrita no la pelas. Y yo dije sí, yo sí, porque me va a foguear y me va a dar estructura. Los periódicos en ese entonces daban mucha estructura mental, claro. Y así fue como lo conseguí.