En este fragmento de entrevista, el hablante A relata una conversación con un amigo de origen aristocrático que, a pesar de su herencia y posición social, mantiene un estilo de vida costoso que lo lleva a la ruina. A le propone un plan de reducción de gastos: vender su Audi, cambiar a un automóvil más barato, y mudarse a un departamento más modesto cerca del canal. También menciona a Dionisio Estrada, un pequeño empresario que presta dinero con intereses, y a Pietra, quien muestra un consumo ostentoso en ropa y accesorios. A introduce el término "status pelatus" para describir a personas que conservan símbolos de estatus mientras están financieramente arruinadas, resaltando una crítica a la mentalidad de clase y al consumo basado en apariencia en México.
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Una vez platicando con un amigo que trabajaba en el canal, él vino de una clase privilegiada, de buena cuna, de abolengo, burgués. Yo diría que aristócrata, porque los burgueses por lo menos trabajan, son dueños de los medios de producción. No, los aristócratas lo heredan. Y él vio mi caso, pero también veía mi caso de bonanza. Y él, sucedió eso de abuelo millonario, padre rico e hijo quebró todo, ¿no? Le sucedió eso y me dice: ¿Cómo le hiciste? Y me cae muy bien, le tengo mucho cariño, no puedo decir su nombre porque sé que le avergonzaría, pero le dije: A ver güey, vamos a ver güey, ¿cómo están tus ingresos? Yo le hice un plan, le hice un plan chingón. Tienes que vivir así ¿Cuánto estás pagando? 30,000 pesos. No, güey, consíguete uno de 8,000. Tienes un automóvil, una camioneta, una Audi blanca, y la pagaba, no sé cuánto pagaba mensualidad en ese entonces, pero creo que eran como 25 pesos, ¿no? Le dije, véndelo, güey, véndela, paga lo que debes, lo que te sobre te lo quedes, vete a vivir un departamento al lado del canal. Al lado del canal es curioso porque hay dos edificios. Uno fifí y otro popular. Claro, dije vete al popular. Le hice el plan, digo tú en 3 meses con el ingreso que tienes, papá, vas a empezar a recuperarte, no necesitas el automóvil. Claro. Y sabes qué me respondió, y es el reflejo de lo que sucede en este país, pero también es el reflejo de una forma de pensamiento. Me dice, estaba yo con, estaba Dionisio Estrada también en esa plática, Dionisio es un tipo que se ha manejado muy bien su dinero, muy bien su dinero. Este es un empresario pequeño pero sagaz, agiotista, como dice él, presta dinero con intereses. Y le dijimos: güey, tienes que hacerlo. Y se resistía: es que ustedes no lo entienden porque no son de esta clase. Comadre, nosotros no podemos bajar el nivel. Le dije, güey, no mames, neta, güey, no puedo bajar el nivel. Digo, pues va a estar jodido. Y un día nos dijo una, un día muy curioso, porque un día le hicimos la broma. Le digo, tú lo que estás esperando que tu madre se muera para heredar. Pues sí, hijo de su madre. Estábamos un día con Pietra también y este, que esta persona nos decía, miren, Mis zapatos, 14,000 pesos. Él decía: no, mira este trajecito. Yo le decía a él: mire, don Pietra, vea, esos zapatos, 14,000 pesos, hombre. Corbatita, esas corbatas de 5,000, trajecito a la medida, y él se ponía así. Me dice: algo que ustedes nunca van a ver. Le digo: sí, pues tú no tienes dónde caerte muerto, güey. Yo le llamo eso el status pelatus. El status pelatus. Tengo status, pero estoy pelatus, ¿no?