In this short interview, the guest (Speaker A) recounts a childhood marked by severe physical abuse and emotional neglect from his father, describing vivid episodes of being beaten for trivial reasons, witnessing violence against his mother, and living in constant fear. He explains how this trauma fostered deep resentment and hatred that lasted many years. While writing his book, he realized that his father had also suffered similar pain, leading him to a turning point: he chose to break the cycle by becoming an affectionate, loving father and by actively caring for his own children and mother, despite their own emotional limitations. The conversation then shifts to his personal development: he studied programming and became a prominent trainer in Latin America for neurolinguistic programming (NLP) and hypnosis, emphasizing that learning and self‑work enabled him to change his behavior and offer what he never received. The interview closes with a reflection on the idea that one can give what one never had, rejecting the excuse of “I didn’t have it, so I can’t give it.”
Chapters
Yo nunca conviví con mi papá, por eso me hice extremo del otro lado.
Oye, ¿y tú dices que tu papá te golpeaba?
Mucho, mucho.
¿Por qué te golpeaba?
Por cualquier cosa. O sea, lo primero que sea, si yo ponía mi mano así en la mesa me golpeaba. Si yo, que una vez te cuento, así todos mis hijos se ríen porque siempre les conté esta historia, me dicen papi, no. Y yo le dije a mi papá, estábamos empujando un carro, no me acuerdo, no me olvido nunca más, estábamos empujando un carro y le dije, no papi, sabes qué, ¿Cómo me dijiste? Papi. A mí no me digas papi, maricón. Y me corrió por todos lados para madrearme. Y cuando me madreaba, yo recuerdo esto de mi padre, una de las madrizas más fuertes que me pegó, yo miraba para arriba y decía: papá, me vas a matar. Y yo no podía respirar y me seguía dando y no se medía. Y si mi madre se metía, yo he visto a mi padre pegarle sillazos en la espalda a mi madre. Y me sacaba desnudo al patio de la casa y pues era un sufrimiento, era miedo. Me crié con mucho resentimiento, lo odié muchos años de mi vida. Y después me di cuenta cuando escribí mi libro que él sufrió lo mismo que yo y más que yo. ¿Qué me iba a dar ese pobre hombre más que lo que él aprendió? Golpes, dolor. Nunca me dijo te amo, nunca me abrazó, nunca me dio un beso. O sea, muy pocas veces los besos que me dio porque yo se los daba a él. Y me abrazaba porque yo lo abrazaba a él. Pero yo decidí cambiar eso, ¿sabés, Germán? Yo decidí ser un padre abrazador, ser un padre amoroso, abrazar a mis hijos con todo mi corazón. O sea, hice por mis hijos, hago lo que nunca hicieron por mí. Mi madre todavía, mi madre sigue sin abrazar, sin decir te amo. Yo la abrazo, la beso, le digo te amo, o sea, y la cuido. Pero ella todavía, porque pues Pobrecitos, no tienen, no tienen de dónde.
Y me acuerdo muy bien, un amigo en común, Jorge Cerratos, un día en su podcast dijo que uno no da lo que nunca tuvo, pero él dice que uno siempre puede dar lo que no tuvo. Claro. ¿Qué le dirías a esas personas que a veces nos justificamos en que no tuvimos eso, por eso no lo hago?
No, yo no lo tuve eso, pero yo tuve la capacidad de estudiar de cambiar mi forma de ser, de pensar y de actuar. Yo estudié mucho programación, hoy soy uno de los trainers más conocidos de Latinoamérica en programación neurolingüística, en hipnosis,