¿Por qué ATENTARON contra LA VIDA de Salvador Cabañas? | EVOLVER CLIPS | CHARLY CAZARES

En este clip de entrevista, el presentador German Castelo Muzquiz conversa con el testigo presencial, identificado como Charly Cázares, quien trabajaba en el bar Bar el 25 de enero de 2010, cuando el futbolista salvadoreño Salvador Cabañas fue herido de gravedad en el baño del local. Cázares narra cómo recibió la notificación de un herido, descubrió a Cabañas ensangrentado y describe la confusión y los errores en la respuesta de emergencia: falta de protocolos claros, decisiones de evacuación, llamadas a la patrulla y a la ambulancia, y la posterior decisión de trasladar al jugador a un hospital privado (Hospital Ángeles) en lugar del público (Joco). El testigo también explica las hipótesis sobre cómo una pistola de calibre .25 pudo haber ingresado al antro pese a los detectores de metales, señalando fallas de seguridad y posibles complicidades. Después del incidente, Cázares relata el proceso judicial: detención, arraigo, acusaciones de complicidad en tentativa de homicidio, y su paso al Reclusorio Sur, describiendo el impacto personal, la separación de su familia y el cambio radical de su vida. La entrevista combina recuerdos de la noche, reflexiones sobre la resiliencia y críticas al manejo de la seguridad y la justicia en ese caso mediático.
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Salvador Cabañas le dice: "Pues tírale", o sea, le saca la pistola y le dice: "Jálale, a ver si es cierto". Y ahí cambia completamente también la vida para él.
Oye, Charlie, cuéntanos el contexto. Fue un caso muy mediático hace 15 años. Creo que saliste en la televisión en varias partes, y obviamente no del mundo, no, porque Salvador Cabañas es un futbolista extraordinario. Cuéntanos un contexto a la gente, quién es Charlie, me explico, pero, y vamos un poquito atrás, qué fue lo que pasó.
Sí, exactamente. Mira, la verdad es que es una historia, como bien dices, de resiliencia, una historia que a lo mejor quien crea espiritualmente, o como lo quieras ver, está marcado en tu vida, en tu destino. Y sí, fue exactamente un caso muy mediático a nivel mundial por todo lo que sucedió, cómo se fue dando, cómo se fueron entorpeciendo las cosas y cómo me fueron afectando, ¿no? Fue exactamente el 25 de enero del 2010 cuando me dan una notificación por el radio. Yo trabajaba en el bar bar, como bien lo mencionas. Me dan una notificación que hay un herido en el baño. Y cuando yo me dirijo hacia el baño, exactamente es Salvador Cabañas estirado en el piso, no, ensangrentado.
Pero cuando dicen herido, ¿qué pensaste?
Pensaste, ah, pues exactamente, en el bar, bar, la verdad es que lo que sucedía eran cosas menores, cosas menores. Nunca sucedió alguna cosa, una situación como esta tan fuerte. Yo dije, a lo mejor algún borracho que por ahí se cayó, no quiere salir, etcétera, no. Pero bueno, nunca pensamos en una gravedad de este estilo.
Para la gente, para alguien futbolero como uno, como la mayoría de los mexicanos, fiestero, 25 años, entonces tenías el trabajo de ensueño, ganabas muy bien, nos iba muy bien económicamente. Tus ídolos eran tus amigos, chavas guapas, todo increíble, pero todo cambia una noche. ¿Qué pasó? Ahora sí cuéntanos.
Yo siempre digo que el parteaguas es ese, precisamente de mi vida, es como un antes de Cristo y después de Cristo, igual, o sea, antes del VAR y después del VAR. Esa noche, sí, yo vuelvo a repetir, sí estaba marcado en mi destino, sí, sí Dios quería que viviera estas dos experiencias, porque después te voy a contar otra experiencia muy fuerte que tuve. Ese minuto precisamente, o menos, 30 segundos, en el que yo voy caminando de la caja, que más o menos me encontraba por ahí, subir las escaleras hacia el baño, esos 30 segundos jamás me imaginé cómo iba a cambiar mi vida. ¿Por qué? Porque sí, exactamente, al ver ahí a Salvador Cabañas herido, al ver a Salvador Cabañas ya, este, en una situación muy, muy difícil, pues aunque nosotros teníamos cursos de protección civil y sabes qué hacer y qué no hacer, pues en ese momento que estás todo nervioso y demás, pues suceden, sucedieron varios errores, ¿no? Sí se fue entorpeciendo la, digamos, esta operación en donde nosotros no debimos haber hecho nada. Nosotros debimos haber llamado Yo le hablé directamente a la patrulla, yo le hablé directamente a la ambulancia. Ellos tampoco supieron qué hacer ni qué no hacer. Debieron haber acordonado, nosotros no mover nada, etcétera. Pero literal, uno hace lo humanamente posible para salvaguardar a un herido que está herido precisamente en la cabeza. No es una bala, por lo que nos dice el señor de los baños. Pues ahora sabemos que el JJ, que fue el agresor de Cabañas, Tiene un altercado con él, con Cabañas, precisamente hablando de goles y que si tú quién eres, un pleito de borrachos literal. Y en un momento de prepotencia, quizá a lo mejor de los dos, Salvador Cabañas le dice pues tírale, o sea, le saca la pistola y le dice jálale a ver si es cierto. Y ahí cambia completamente también la vida para él, no, para todos en ese momento.
Y antes, ¿cómo se filtra una pistola en un antro o una discoteca?
No, claro, eso siempre nos lo preguntó las autoridades, nos lo siguen preguntando. Se hacen revisiones normales, se hacen cateos. Nosotros teníamos un Garrett, que es el detector de metales, pero mi respuesta ha sido siempre que se han vulnerado aeropuertos internacionales, pues qué más fácil una entrada de un bar, no, no, y que está entrando gente y gente y gente.
Exactamente.
Y hasta ahí, pero si lo traía en los calzones, pues mira, parece, o sea, por ahí también, obviamente, cuando sucede, cuando sucede todo esto y que hay cámaras y que hay tantas declaraciones y todo eso, parece sí, como dices tú, era una pistola de calibre muy pequeña, 25, que como dices se la pudo haber guardado, ya sabes, en los calzones, y traían unas botas él también, entonces pudo haber sido que la bota También sucede que uno había estado detectando, arco teníamos. Sin embargo, bueno, aparte del arco pasaba con el, con el garret, la pistolita esa también. Entonces se hizo, pero lo que nosotros más, yo creo que pensamos que hay como un momento, una media hora antes, 20 minutos antes de lo sucedido, JJ sale y abraza a uno de sus escoltas. Y parece ser que por ahí le puede guardar el arma también. O sea, hay varias hipótesis pensando estas que dijimos, que él ya traía guardada desde el principio, que no se le detectó, o que de plano en ese momento se le pasa, le pasan el arma. Y entonces pues obviamente ya en pleno pleito, si no sabemos si estuvo armado, o el pleno, en pleno pleito de borrachos, pues a él se le ocurre sacar esta, esta arma, ¿no?
O tal vez mucha gente no lo utilizaba, ¿no?
Perdón, a veces mucha gente entraba por protección y no lo utilizaba, pero era detectable. O sea, yo varias veces, varias veces hubo pues como esas, sí, o como varias veces hubo detecciones de hoy no puedes pasar con esto, como en cualquier restaurante en donde obviamente si detectas un arma hoy no puedes pasar armado. En donde también la gente de pronto me decía es que en el bar bar sucedía que era, estaba lleno de narcos y de la maña y no sé qué. La verdad es que yo te lo digo, durante todo el tiempo que yo trabajé ahí siempre estuvo visitado, y ahí están los datos, no, ahora sí que los mejores reportajes de revistas y demás, en donde siempre estuvo visitado por ese tipo de personalidades. Por supuesto que como en cualquier lugar de la noche se utilizan drogas y demás, pero cuando nosotros detectábamos a alguien lo castigábamos, y la gente era de verdad tan importante, ahora sí que no dejar de asistir a un Un miércoles o un domingo espectacular del bar, que decían perdóname, no lo vuelvo a sacar. Pues esto ahora sí que es tu ultimátum. Yo te vuelvo a ver con algo en el baño, porque normalmente lo hacen en los baños, o que si en la hora del, como dices tú, en el cateo, oye, ¿qué traes aquí? Y detectábamos algo, era no dejarlos pasar. Y ahora es súper fresa y súper disciplinado el bar, eso te lo puedo asegurar.
OK, cuéntanos un poquito ahí, cuando pasa, ¿qué es la decisión que tomas ahí para Porque dicen algo que la gente no sabe, es que tú le salvaste la vida a Salvador Cabañas porque te llevaron a un hospital.
Cuéntanos eso. Sí, bueno, no, no es que yo haya sido el, el héroe y el doctor, porque si de pronto la gente dice, ay, ya cálmate, pues ¿por qué no hiciste bien las cosas dentro del bar? No, hay errores, como dices, ahorita tiembla y todo mundo sale corriendo. Lo primero que nos dicen, no hagas esto. Nosotros te repito que teníamos cursos de protección civil.
¿Y había cursos de balacera o no?
No, es que eso es lo que pasa, o sea, nunca te dicen Oye, en caso de un herido, no toques, no esto. O sea, ya a lo mejor ese evento del bar bar cambió muchísimo todo lo que fue los reglamentos, Protección Civil, este, entradas, salidas de emergencia, extintores, todo lo que tiene que ver con reglamentación cambió muchísimo a partir de lo del bar bar. No dudo que ahora este ya haya cursos especializados en caso de un herido. Ahorita la noche está peligrosísima, la noche todo mundo, ahora sí casi casi te puedo asegurar que entran muchas armas, que hay muchas drogas, que la noche está dificilísima. O sea, ya después también platicaremos a lo que me dedico, asesoría de ese tipo de lugares como antros, y vemos todas estas medidas de seguridad, ¿me entiendes? Este, sí, yo llamo, yo llamo a la ambulancia, yo llamo a la policía, llegan a los 5 minutos, a los 3 minutos llega la patrulla, a los 5, 7 minutos llega la ambulancia. La policía no sabe qué hacer, toma fotos y se va, se va, se va. O sea, ni ellos supieron qué hacer. Y los clientes que estaban ahí, que estaba lleno, yo decidí precisamente cuando veo esta gravedad, este, sacar a toda la gente. Dijimos que ahí va a haber un operativo, que teníamos que salir, que había una urgencia. La gente nunca supo nada porque como el baño estaba en la parte de arriba y el bar estaba en la parte de abajo, lo que hicimos fue ya no dejar a nadie subir y toda la gente se evacuó. No, se evacuó. Este, ese es el primer, digamos, error, por lo que decíamos, que se debe hacer y que no se debe hacer. Fue mi decisión. Lo que pasó en unos años antes, en el famoso Lobo Bombo, que se estaba incendiando y los de seguridad no dejaron salir a la gente para que pagara las cuentas. Imagínate, pues quedaron todos adentro calcinados, ¿no? Entonces yo lo que decidí fue que se fueran, que se fueran. Ya después veríamos cómo saldar estas cuentas. Literal, en el argot del—
¿Y por qué fue un error eso?
Pues porque decían que nosotros estábamos coludidos, como se— las cuentas se mandan cortesía, literal, en el argot se dice se matan las cuentas, se matan las cuentas, las matamos como cortesía, o sea, pues, ¿a quién le iba a cobrar? Entonces por ahí había como que, ah, ustedes le regalaron la cuenta al JJ, le regalaron la cuenta a varias personas que estaban involucrados, entonces nos hacíamos como copartícipes o cómplices, ¿me entiendes? Ese fue como el primer error donde decían: ¿por qué no cobraron? No, si las autoridades de pronto dicen cada cosa, pero entonces esos son los primeros que yo hubiera hecho también. Imagínatelo, ahí lo más importante era que ya teníamos que salvaguardar la vida de Chava, ¿no? Y qué íbamos a hacer con él. Ya en esos minutos que pasan, no sé si pasan rápido o pasan lento, ya no sé ni qué es lo que sucede, pero Pero ya estábamos esperando que llegara la ambulancia, no. Ya le habíamos avisado a la esposa, él iba con la esposa y con su cuñado, ya le habíamos avisado. Ella también estaba consciente de lo que sucedía, echaba, respiraba. Salvador Cabañas respiraba, Salvador estaba consciente, contestaba algunas cosas, otras no, pues obviamente traía una bala en la cabeza, no.
O sea, tú lo viste vivo.
Claro, no, yo pregunté: ¿cómo te sientes? ¿Cómo estás? Se medio movía, movía las manos, o sea, lo vemos vivo, no. Este, y de ahí pues bueno, ya llega la ambulancia. Otro error es que yo me debí haber quedado, yo no mover nada, yo dar instrucciones a ver qué se, con los mismos de Protección Civil o los de, los de, los de las ambulancias, a ver qué hacíamos. Sin embargo, yo en mi, en mi pensar, yo me voy a, en la ambulancia con Salvador para pues ver que todo llegara, este, con bien al hospital. Me voy con la esposa los dos paramédicos. Y eso que tú mencionas, pues sí, es como, digamos, no un héroe, pero sí hay una decisión muy, muy, muy peculiar y muy importante en donde yo escucho que los paramédicos dicen vamos a ir a Joco, que es un hospital de gobierno, donde pues bueno, no digo que sea malo, pero pues yo creo que fue más importante llevarlo a un hospital privado en donde los mismos paramédicos me dicen y quién va a pagar esta estadía, no. Le digo, pues es Salvador Cabañas, trae una bala en la cabeza, es jugador de la América y seguramente tiene un seguro de gastos médicos mayores y tremendo. Vámonos para allá. Y decidimos llevarlo al Ángeles, no. Yo directamente entrar al quirófano, o sea, minutos, segundos que fueron pues importantísimos para que Salvador Cabañas esté vivo, no.
O sea, ¿cómo fue? Llegan y directamente hablan, oye, traigo un—
Sí, bueno, más bien yo creo que los paramédicos al ver la ambulancia y llegar a la zona de emergencias, seguramente ellos son los que dan el parte médico y entra directamente al quirófano. Sí, claro. Entonces, bueno, eso es importantísimo, ¿no?
¿Y qué hiciste ahí? ¿Te te hubieras quedado?
Entonces, ya cuando yo estoy por ahí, yo empiezo, porque pues también, no sé, o sea, piensa, las autoridades ahí empiezan a querer, ya después cuando dan las declaraciones Tanto todos los colaboradores del bar, la esposa, o sea, empiezan a como a coludirnos y pensaban que yo era cómplice de los agresores, ¿me entiendes? Entonces las autoridades, digo, no error, sino que ellos determinan: tú te debiste haber quedado allá, tú debiste dar instrucciones. Porque el segundo error, tercer error, como lo quieras llamar, es que el señor del baño limpia. Limpia la escena, no. Entonces también yo obviamente voy hablando por teléfono: oigan, terminen las cuentas, este, ya cierren, ya vámonos. Las autoridades llegan después, que en ese tiempo el procurador era Mancera, y nosotros ya cerrados no lo dejaron. Claro, ya sin gente, pero no lo dejábamos pasar. Este, no, fue un desastre. Sí, claro, por eso empieza a entorpecer, entorpecer, entorpecer. Y pues cuando menos pensamos, ya ahí en el hospital me dice: oye, tienes que ir a declarar a la delegación.
¿Quién te dice?
Una patrulla. Sí, claro, pues yo encantado. Yo como, ahora sí que yo como testigo voy y declaro lo que quiera, pero sin saber que yo llegando ya estaba casi casi como detenido, ¿me entiendes? Fueron días difíciles, 3 días muy difíciles que estuvimos ahí en la delegación, este, varios colaboradores del bar. No me acuerdo si éramos como 10 o 15. Y al final quedamos 7, 7 que nos fuimos arraigados. Creo que ya no existe esa figura jurídica que es el arraigo, pero en aquel tiempo éramos 7. Era el señor del baño, 3 de seguridad, 2 capitanes y yo.
Y los otros 7, ¿qué no?
¿Qué eran los otros 7? Se quedaron en el arraigo un mes. Este, ellos alcanzaron una fianza por encubrimiento. Que pues supuestamente eso es lo que debía haber máximo yo también me hubieran otorgado. Sin embargo, había que tener un chivo expiatorio, no, como pues obviamente no había, no había ni a quién culpar y eso. Y a mí sí me ponen un delito que es tentativa, complicidad en la tentativa de homicidio. Imagínate, cómplice de los agresores. Entonces, después del arraigo cumplimos el mes y de ahí me voy directito al Reclusorio Sur. Directito al reclusorio sur.
¿Cómo te entró la noticia?
No, tremendo. O sea, como a los 20 días en el arraigo, ya aunque veíamos diario a un familiar, a dos familiares, no te dan más que 15 minutos de, de esas visitas. O sea, tú del hospital directo, nunca vas a ver a la delegación y luego al arraigo. O sea, ya jamás volví a regresar a mi departamento, ya jamás volví a ver a mi hijo durante un año.
Wow.
En ese tiempo tenía 5, 6 años mi hijo. Este, ya volví a ver a mi familia, más que ya dentro del reclusorio. O sea, por eso cambia completamente tu vida en un minuto, en un minuto, en el momento que piensas, no. Este, sí, te digo, el arraigo es un búnker donde te maltratan psicológicamente, te dan de comer poquito, todas las madrugadas te sacan a declarar, empiezan a hacer cruces de declaraciones. Y entonces ya te quieren poner y te ponen cuadros. Ya dijeron que tú fuiste, que tú diste las instrucciones. O sea, está bien cabrón lo que es el arraigo, ¿no? Y como te digo, como a los 18, 20 días, ya mis abogados ya me estaban diciendo que pues que querían un culpable, que lo más seguro es que iba a ser yo, y que pues que me iba a ir al reclusorio porque estaban pensando en una complicidad en la tentativa de suicidio. Los otros colaboradores lo más que iban a alcanzar era un encubrimiento, y pues ellos sí salieron con esa fianza y con ese delito. Y pues yo me voy como literal como un, este, como uno de los delincuentes más buscados del mundo, escoltado con un, este, en una camioneta de esas.
¿Qué pasaba por tu mente en ese momento?
No, no, no, no, no, no, es una película tremenda, Germán. O sea, literal Como bien dices, este, ¿qué pasaba por mi mente en 30 segundos, en un minuto? Oye, pero espérame, si yo estaba, yo estaba trabajando bien, trabajo honesto, este, un buen trabajo, futbolistas, artistas, y ahora estoy a punto de llegar a la cárcel, ¿no? O sea, o más bien ya estoy, porque ya me lo dijeron que me voy para allá, ¿no? Este, solamente lo has visto en películas, ¿no? Donde los protagonistas van llegando así a la frontera, es como le llaman ahí, exactamente, y ves, ves este, unos muros de 5 metros con espirales de navajas. Y ahora el protagonista eres tú, el protagonista eres tú, y ahora tienes que entrar y a vivir tu propia película, ¿no?
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