Two people discuss how we tend to exaggerate the size of our problems. They argue that difficulties are inevitable and fade in significance over time, using the example of losing social media contacts to show that what feels devastating at first rarely turns out catastrophic. The advice: ask yourself how big the problem really is.
¿Qué tan grande es el problema o qué tan grande lo estoy haciendo?
Estoy pasando por algo duro, sí. ¿Es necesario tener esos momentos en la vida?
No necesario, porque no es requisito la vengo a sufrir y tácalo, sino es parte de la vida. Entonces el proceso, hay gente que tiene el proceso en los 1000, en los 2000, en los 0, y hay gente que tiene el proceso en los 50.000 y en los 100.000 y en el medio millón y en los 800.000 dólares. O sea, del proceso nadie se salva. Obviamente hay mucha gente que ya no existe. Si tú dices, oye, yo en la vida nunca he tenido un pedo, ¿es normal? Tú no es que sea normal, o sea, normal es parte de la vida tener desafíos. Y los desafíos son los que ahorita en 3 años no van a ser nada. Es un ejemplo, o sea, si no sé, 13 años, 14 años hubieran salido 100 personas de mi red, yo me sacaba el revólver y pum, ¿sabes? Hoy se me salen 100 personas, no pasa nada, ¿sabes? Entonces siempre el problema que tú tienes, hazte una pregunta.