A man describes the shame of being overweight while giving life advice, the psychological toll of bullying from family and strangers, and his decision to respond by treating others with more kindness instead of passing on the hurt he's experienced.
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Porque cuando yo me empecé a ver arriba de las conferencias, me empecé a ver en las conferencias con sobrepeso, empecé a decirme lo siguiente, empecé a decirme lo siguiente: no puede ser que esté diciéndole a la gente que puede cambiar su vida con esta panza, güey. O sea, no puede ser que yo tenga eso. Y sinceramente, yo ya estaba afectado psicológicamente. Yo ya no quería desnudarme delante de mi esposa. Un montón de cosas. Aparte, el gordo sufre bullying. Uy, no panza nada. Hace cuánto que no te la ves. Hace cuántos kilos que no nos veíamos. Y te dan con todo. Pero cuando tú te vas a tu casa, te lo dicen, jajaja, pero cuando te vas a tu casa te duele. Cuando te vas a tu casa sufres. Que lo tomamos a risa, pero es un sufrimiento terrible porque te ríes igual que el chaparro, igual que, o sea, No nos damos cuenta, pero lastimamos a la gente. Yo hoy trato de que cuando estemos con alguien, que cada vez que te acerques a alguien, trata de que su día sea mejor.