The video captures a lively, informal reunion of friends in Villa Crespo, centered around the long‑standing "ranchada" – a community choripán (sausage sandwich) event organized by Julio. Over the course of the conversation, participants reminisce about the origins of the tradition, which began more than thirty years ago with a handful of sausages cooked for a Christmas gathering and grew into a regular fixture on the 24th and 31st of each month, drawing neighbors and friends. Julio recounts his childhood connection to the local barbershop, his bond with Mauro (who helped him as a child and now assists with the event), and the emotional significance of the gathering as a symbol of friendship and neighborhood identity. The dialogue is peppered with playful banter, nicknames (e.g., "el taiwanés"), and affectionate references, illustrating the cultural fabric of the community and the personal histories that sustain the ranchada tradition.
Chapters
Dale julio, que le den un choripán al taiwanés.
Dale boludo.
Dale boludo.
Dale boludo. Andá y te corto.
No, no, está bien.
Vine de Taiwán, no vive acá a la vuelta, boludo. 200.000 kilómetros para comer chori, boludo.
Me queda bien. Cr.
Julio Pan como mi viejo, por así decir. Peluquero de la infancia. Todos los 24 y todos los 30 hace un asado para todo el que venga, para el que sea. Hace varios años, hasta yo mismo hacía el asado, vine a Argentina, así que pasamos, vinimos a disfrutar el momento con la ranchada de la infancia.
Mauro lo conozco de que él tenía cinco años, como un hijo para mí, como un hijo. Lo amo con toda mi alma. Compartimos un montón de cosas, compartimos mucho en la peluquería, la mamá lo dejaba siempre acá conmigo, me ayudaba en la peluquería, barría, atendía a la gente, nos reíamos. Y esto de la choricada, todos los años lo hacía, Iba hasta conseguir carbón, corría desesperado para atender a la gente y paz. De ayuno no teníamos para poner el hielo, la bebida y nada, mi estaba desesperado, desesperado. Y fue acá por una cuadra, dos cuadras, un tacho de la principalidad, lo vació, lo trajo acá, le puse una bolsa, se le metió hielo como loco, estaba desesperado buscando y nada, y nunca lo devolví. Muchacho divino, divino. Lo llevó al casino cuando era chiquito, vivito, divino. Íbamos a comer a las dos de la mañana, íbamos a una parrilla que estaba abierta ahí en Álvarez. Toma. Y el chabón venía conmigo a las 2 de la mañana, después lo llevó a la casa. ¿De chiquito, no? De viejo.
Sí.
No de viejo, de chiquito. Lo amo, lo amo con todo mi corazón. Y este es clave, la manobra se hace boludo. Ay, qué malo cole, boludo.
Puse la dirección, mirá a ver quién cae.
¿Qué me diste corriendo?
¿Qué me pusiste?
Lápiz labial, boludo.
En el tren, amigo.
¿Está haciendo el curso?
Sí, ahora viene otra vez también. Siempre hablamos de vos. ¿Te gustó?
Sí, muy bueno, la verdad que sí.
Sí, la verdad. Este es mi amigo, boludo como vos, boludo de la vida.
¿Vos tenés amigo?
No, vos no me quiere nadie.
Lo vieron darse a la fuga por las vías, se notaba que arrancaba. Ya las calles del barrio ya lo.
Conocían.
A mi amigo. Esto para mí es algo increíble. Hace más o menos treinta y pico de años empezamos con un muchacho mío a hacer cuatro chorizos para nosotros una Navidad. Y pasaba la gente diciendo comida. Al año nuevo hicimos 10 chorizos y tampoco lo pudimos comer. Ahí nos dimos cuenta que teníamos que hacer un gancho, porque cada 24 y cada 31 venía más gente. Venía más gente. Hasta que después. Bueno, después con el tiempo ya hoy hacemos seis, siete ganchos cada vez. Y para mí es una alegría enorme que vengan a saludar a mí. Yo me siento muy querido, muy querido. Yo sé que a mucha gente que viene acá viene por mí, no por el sándwich en sí. Es como clásico acá en Villa Crespo. Lo hacemos de corazón, nos ayudan. Solo agradecerle a la gente el amor que me brinda. Muchas gracias. Muchas gracias, boludo. Me estaban haciendo una nota, boludo. Te amo.
Lo conozco a Mauro desde que tenía. Era compañero de jardín de mi hijo, de Julián. Bastante quilombero. El primer corte de pelo a mi hijo se lo hizo julio cuando tenían, no me acuerdo, cuatro o cinco años. Cayó al jardín con una colita amarilla teñida de color amarillo. Y Mauro se volvió loco y le empezó a decir a Ofelia, me tenés que llevar a esa peluquería. Rompió tanto las pelotas que vino a la peluquería de julio.
Mirá, ahí está. Tirate los chori, amigo.
Ahí está.
Taiwán, Mirá, Taiwán. Aguante Taiwán, papá.
Dale, julio. Que le den un choripán al taiwanés.
Dale, boludo.
Dale, boludo.
Salí vos, dale.
Salí vos. Salí. Dale, boludo.
Dale boludo, dale. Corto acá.
¿Qué querés? ¿Ahora? Ahora. No, no, está bien. Mire, Taiwán.
No, vive acá a la vuelta, boludo. 200.000 kilómetros para comenz.
Boludo. ¿Quién te pensa que vive acá a la vuelta, boludo? ¿Que viene de Uruguay?
Da igual.
A Mauro lo conozco hace como 15 años, no sé más. Quiere venir acá a ayudarnos, estaba flaquito así. Y ahora viene de vuelta. Estuvo cortando pan. Como uno más. Es uno más.
Salud al crack.
Hola, crack.
¿Y ahora sabés por qué, crack?
Un animal, boludo. Mirá, te lo puedo creer. Crack.
Fenómeno.
No, pero boludo, el 1 delicioso.
Sí.
Yo andaba diciendo que mi mujer le venía diciendo que arranque con algo e commerce, que yo veía como decía. Parece que ese momento yo tengo otra cosa, otras cosas y de repente me apareció Mauro, la verdad que la historia que me apareció en publicidad que veía la recontra compré, hasta que un día lo veo a Mati, el zurdo amigo acá de la pelu, todos los pies y lo veo que le comenta grande Cra de la choricia de Miami y dije no pará, le escribí a Mati, a Mati le escribí a julio, le digo decime que la conoce Mauro y me dijo sí, olvídate. Empezó a contar cosas y dije nada, es esta, si tenía alguna duda acá se desapareció, me enteré que tenía tatuada, me dice tiene mi firma tatuada Cra, me decía gordo. Y nada, no me arrepiento de nada, todo lo contrario, tomé la decisión correcta en el momento correcto y estamos acá, así que nada, compartiendo este momento que encima es algo en común que tenemos. ¿Así que bueno, lo mejor, viste cómo subió la ventana?
¿Qué marca de auto es?
Vení Feli, vení, pasá ahí te queda una fotito, después te la pasás.
Bueno, a vos te hablo, vení el 30 que vamos a hacer lo mismo, tenés que venir sí o sí CR, si no nos vemos en Disney, en Disney World.