In this five‑minute motivational monologue, Maurito (who calls himself “Maurito”) introduces the concept of “variables” – unexpected events or alternative paths that can appear while pursuing a goal. He argues that successful planning requires anticipating as many variables as possible, drawing on his experience in the army where missions are rehearsed against every conceivable contingency. He explains how to handle a variable that was not foreseen: use common sense, improvise, assess whether it is a one‑off event or likely to recur, and then add it to the study list for future plans. Maurito illustrates the idea with analogies from chess (studying openings, attacks, defenses) and programming, showing that expertise expands the “map of variables.” He then reframes anxiety and over‑thinking, blessing them as tools that force him to consider many possible problems and their solutions, rather than a negative paralysis. The talk ends with a call to action – give him five minutes a day, follow his channel, and he promises to turn listeners into “champions.”
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Soy Maurito y estos son 5 minutos al día que me tenés que dar para tener una vida mejor. Contadas por una persona que dormir en un auto se hizo millonario y que le falta amor propio. Logró llenar estadios variables. Esta es mi tercer fase hacia el éxito. La primera es el punto de no retorno, la segunda es la mimetización. ¿Qué carajos son las variables? Te voy a explicar. Las variables son. Son diferentes tipos de caminos o posibilidades que pueden llegar a darte en el camino hacia tu meta. Cuando vos planeás algo, está muy bueno decir bueno, me voy a ir a otro país, voy a limpiar platos y después voy a ir ascendiendo. ¿Está bien? Pero dentro de ese plan pueden suceder variables como por ejemplo, que no consigas trabajo, que no aprendas el idioma, que llueva todos los días y no puedas salir de tu casa, que te roben la bicicleta. Variables. ¿Qué pasa? Yo en el ejército aprendí que si querés que la misión salga bien, tenés que estudiarte todas las variables posibles habidas y por haber. Porque si estás en camino a la misión y sucede alguna de estas variables y estudiaste cuál era la mejor situación o salida o solución, cuando esto suceda y estés en batalla, es muy probable que se ya sepas cómo resolverlo. Por ejemplo, llueve demasiado, el francotirador no tiene visión, te descubrieron antes, te quedaste sin balas, saliste del auto y había un dron, no sabés si te descubrieron o si era de un civil. Todas las variables habidas y por haber, por más que te lleve seis meses. Cuanto más importante es la misión, más variables estudás. Cuanto más importante es la misión, más variables estudia para asegurarte que la misión salga bien y sea exitosa. Entonces, cuando vos tenés que planificar algo para lograr una meta, sí o sí, es importante que no pienses que todo va a salir bien, sino que también dentro del mismo plan y no caer. ¿No? Eso sería plan B y plan C. No es plan B y plan C, es el mismo plan con variables. ¿OK? Entonces, ¿Qué pasa si llega a suceder una variable, por ejemplo acá, que no la estudiamos? Es muy importante entender que es ahí donde vamos a tener que improvisar y usar el sentido común. Si carecemos de sentido común, cuando nos venga una variable que no estudiamos, no vamos a saber cómo resolver. Entonces, ¿Qué pasa? Cuando hacemos la emisión, luego en la base estudiamos si sucedió una de las variables o si sucedió una variable no estudiada. Si sucedió una variable no estudiada, lo que hacemos es considerar si esa variable que nos sucedió y no habíamos estudiado es algo que es muy, muy, muy casualidad, o si de verdad es probable que vuelva a suceder. Si es probable que vuelva a suceder, entonces hay que añadirla a la lista de variables para estudiarla para la siguiente emisión. Y si es algo muy repentino que no volvería a suceder, bueno, se solucionó con sentido común y ya está. Esto queda muy lindo hablarlo. Lo importante es cómo lo llevas a la acción. Las variables las podés encontrar incluso en programación, las podés encontrar en el ajedrez, que de hecho mi primer contacto con las variables fue cuando mi papá me enseñó a jugar al ajedrez. Cuando uno estudia una apertura, una posición, un ataque, una defensa, se estudian todas las variables. Y el mejor jugador de ajedrez, como un gran maestro, es alguien que puede estudiarse o puede leer en el tablero mayor cantidad de variables y sus resoluciones adelante. Si yo más o menos sé jugar ajedrez y sé que el peón se mueve así, y bueno, tengo una situación de variables específica y limitada a lo que yo sé. Pero si vos sabés aperturas, sabés cómo se mueven todas las piezas, sabés defensas, podés abrir tu mapa de variables mucho más amplio. Ahora, hay algo que hoy en día las variables están siendo un poco demonizadas por esto de moda de que ay bueno, sí, la ansiedad, que no sé qué estás sobrepensando. Yo bendigo sobrepensar, bendigo sobrepensaraR, porque yo sobrepienso con optimismo, no sobrepienso con ah, no, porque si voy y voy a hacer tal evento y no viene la gente, entonces quedó mal, al revés. Bendigo porque pienso en positivo y todas las posibilidades de que suceda algo malo, pienso la solución. Entonces no demonizo la maravillosa bendición que me dio Dios de ser ansioso lo mejor que me pasó en la vida, porque gracias a esa ansiedad y a todo lo que sobrepienso, le encuentro solución. No caigo en esa ansiedad negativa de pensar en que mil cosas pueden pasar para que sucedan mal y no llegar a mi meta. Yo llego sí o sí. Y gracias a esa ansiedad, que yo la bendigo, sobrepienso mil y un variables y le encuentro solución a todas. Esos fueron cinco minutos que vos me tenés que dar al día. Con tan solo 5 minutos que vos me das y me escuchás, te prometo que en unos meses te saco campeón. Suscríbete.