Mauro Stendel describes a near-death moment in Houston when an ambulance couldn't reach his home and he lay on the street waiting for help. Alone despite his wealth, he confronted what kind of death he actually wanted: old, surrounded by family, not abandoned on pavement.
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Y ahí empiezo a hacer cuentas. 20 minutos hasta que venga la ambulancia. La ambulancia no tiene la jurisdicción para romper la puerta de mi casa. Tiene que llamar a la policía. Otros 15 minutos, ya está. Por lo menos salgo a la calle y me tiro al piso para que me encuentren ahí cuando venga la ambulancia, más fácil. Y ahí estoy, en el piso. En Houston estaba en esa época mirando las estrellas. Muriendo. Muriendo. Eso me hace tú sí, me estoy muriendo. Te fuiste a Israel. Tenías chance de estar en una unidad especial. Lo hiciste. Te fuiste a Estados Unidos. Dormiste en un auto, te bañaste en un gimnasio. Dejaste todo atrás. Te hiciste millonario, tenés 25 años. Ferrari, Lamborghini, McLaren, cine privado, lo que vos quieras. Y te morís solo, como un perro en la calle. Solo, como un perro en la calle. ¿Esta es la vida que querías? ¿Así querías morir? A mí me hubiera gustado morir a los 89 años en el hospital. Mi nieta besándome la mano. Gracias por todo lo que hiciste por nosotros y por los millones que dejaste. Claro algo así. Me estoy muriendo solo. Solo. Algo hiciste mal. Date cuenta.