EL PROBLEMA DESPUÉS DE ESTAR EN EL EJÉRCITO

Mauro Stendel describes the struggle after leaving the military: the rigid discipline that shaped him for years becomes useless in civilian life, leaving him feeling disconnected from his peers. He realizes the problem isn't lack of discipline but something deeper, a void similar to what retired athletes face.
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Ah, pero si tuviste una unidad especial no podés hacer esto. Mi mentalidad hoy en día, mi cerebro lo toma al revés. Yo estuve durante años 24/7 comiendo lo que me dicen, entrenando a la hora que me dicen, haciendo exactamente lo que me dicen, respirando cuando me dejan, afeitándome todas las mañanas. Esa disciplina, después de tantos años, cuando la querés poner en otras cosas cotidianas, ¿para qué? Ya estuve años así, no quiero de vuelta, ¿entendés? La pasé mal porque llegó un momento que lo dejás de disfrutar. Entonces como que me vuelve a esas épocas, de repente se vuelve como un rechazo, ¿entendés? Yo la verdad no lo tomé como un trauma hasta que me Me habló un amigo del ejército como 2, 3 años después y me dice, che, tenemos que hablar, hicimos un viaje todos y nos dimos cuenta que no estamos bien. Tipo, los 16 que sobrevivimos nos dimos cuenta como que nos pasan cosas cotidianas que no es común, ¿viste? Nos sentimos diferentes. Viene uno que, no, que gordito, gordito, vos sabés lo que yo era, sabés lo que hice, sabés las cosas que logré, me chupan huevo. Le puede pasar quizá a un futbolista que toda su vida dio todo por llegar y cuando se retira, pum, gordo. Y no es que el chabón no sepa entrenar, no es que el chabón no sepa ser disciplinado, pero es su momento de Hay un montón de jugadores de fútbol que engordan después. Y tampoco creo que es falta de disciplina, es algo más interno que la falta de disciplina. Yo tenía 18 años, se iban todos de joda y yo me quedaba a traducir canciones de hebreo a español. Corría todos los días, me mataba. O sea, te empieza a generar rechazo ya esas cosas, como que lo viviste tanto con un propósito y cuando se acabó, 3 palmadas en la espalda, mucha suerte. ¿Y ahora qué hago?
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