In this motivational monologue, Mauro Stendel celebrates Javier Milei’s electoral victory in Argentina and uses the moment to illustrate how he achieved his own long‑held goal of returning to his homeland in a much stronger economic position. He explains that his success was not luck but the result of a deliberately engineered plan, which he outlines in his book Las tres fases hacia el éxito instantáneo. The framework consists of three key elements: (1) the “punto de no regreso” – a decisive moment that forces commitment; (2) “mimetización” – deliberately surrounding oneself with people who already occupy the desired status and earning their genuine support; and (3) “variables” – an exhaustive catalog of possible contingencies gathered from hundreds of testimonios, allowing the planner to anticipate and neutralize surprises. Stendel illustrates the method with two vivid personal cases: (a) preparing for a highly selective Israeli special‑unit selection despite not speaking Hebrew, and (b) arriving in the United States with only $500 and becoming a millionaire within a few years. In both cases he demonstrates how meticulous variable mapping eliminated uncertainty, rendering contingency plans unnecessary. The talk ends with a call to action for viewers to adopt this systematic planning approach.
Chapters
Lado, lado. Bueno, estamos en Argentina, sin dudas, muy felices de que ganó nuestro gran amigo Javier Milei. Ya lo hemos celebrado, de hecho lo filmamos cuando celebramos. Más allá de que haya ganado Milei, es algo que siempre anhelé poder hacer, de volver a Argentina ya en otra posición económica en la cual siempre quise estar. Así que bueno, voy a estar mucho, mucho más tiempo acá de lo cual pasaba antes. Ahora que gracias a que hay un gobierno que apoya a personas como yo, personas que quieren emprender, generar, generar empleos, desarrollar, mejorar la economía, superarse económicamente, ahora que hay un gobierno de ese estilo, me es grato estar acá, es algo que a mí me gusta mucho y lo voy a disfrutar mucho más. Y por eso vine, cumplí, dije que lo iba a hacer y lo hice. Apenas ganó mi ley, un día después ya estaba acá. Pero bueno, más allá de analizar el hecho de que lo haya logrado, logré una meta, que es poder volver al país que viví de pequeño, en otra posición económica. Yo creo que es muy importante que vos entiend No fue un accidente, no fue suerte. Todo esto estuvo extremadamente planeado hasta el más último nivel. Parte de cómo crear ese plan yo lo cuento en mi primer libro, Las tres fases hacia el éxito instantáneo, en el cual yo te explico que tenés un periodo de punto de no regreso, punto de no retorno, un punto en el cual es mucho más fácil seguir, quedarte por vencido. El segundo es la mimetización, poder lograr rodearse o estar rodeado de las personas que están donde vos querés estar, y cómo lograr que esas personas te ayuden. Por ejemplo, yo digo que tenés que lograr que esas personas se sientan identificadas con vosotros. Y es así como una persona que se siente identificada con vos te va a ayudar, porque no hay sensación más grata que ayudar a alguien porque se lo merece, en vez de ayudar a alguien porque le estás haciendo un favor. Y la tercera, que es la más importante hoy, porque en la que vamos a hacer hincapié, son las variables. Estas variables son las que a vos te van a ayudar a planificar muchísimo y poder lograr un punto extremo, extremo, extremo de exactitud de todo lo que podría llegar a pasar. ¿Cuál sería la mejor respuesta para que tu plan sea mucho más eficaz y lo consigas? Te voy a dar un ejemplo para que veas que lo mío fue exactamente todo planeado y no tuve ningún tipo de suerte. ¿Cómo una persona que se va a Israel sin saber hablar hebreo, llega a una unidad en la cual entran 25 personas al año, sobre 150 mil aplicantes, y dos años atrás no sabía hablar hebreo? ¿Cómo una persona llega con 500 dólares a Estados Unidos y consigue hacerse millonario en dos, tres años? No es una persona que tiene suerte, es una persona que sabe planificar y lograr las cosas. Entonces bueno, ya hablamos del punto no retorno, hablamos de la mimetización, y es hoy en día que te quiero hablar de las variables. Te voy a dar un ejemplo. Para yo estar en la unidad especial en la cual serví, yo sabía que había unas pruebas, son varias, pero la prueba mayor son cinco días, en cual en esos cinco días te bailan, vamos a decir así. Esos cinco días son tan importantes, son bastante famosos o conocidos en Israel. Y es por eso que yo decidí asegurarme, después de todo lo que dejé, después de todo lo que sacrifiqué, después de todo lo que dejé a un lado para llegar a una unidad especial, asegurarme de reducir las chances de que algo me salga mal, reducir las chances de que algo me sorprenda y todo, absolutamente todo sea a mi favor. Una de las cosas que yo hice son las variables. Es básicamente preguntarle a personas que yo supe, sabía en ese momento que estuvieron en unidades especiales, o que por lo menos estuvieron en esos 5 días y fallaron. Tenía un libro con 200 testimonios, son 200 variables de qué es lo que me pasaba en el día 1, en el día 2, en el día 3, en el día 4, en el día 5. Entonces llegué a un punto de saber todo con exactitud, por lo menos 200 variables. Yo sabía que si hacía calor el primer día, había 90 de chances de que nos den de tomar agua, por ejemplo. Entonces llegas a un punto en el cual sabes exactamente todas las variables disponibles según el plan que vos crees o la meta que vos tenés, todo lo que podría llegarte a pasar. Era tan exacto que por ejemplo, el tercer día tuvimos una entrevista, yo entré al cuarto, me siento, lo miro a los ojos y me cerrá la puerta. Y yo sin darme vuelta le la puerta ya está cerrada. Yo ya sabía que esa clase de preguntas iban a ser preguntadas. De hecho esa exacta ya la tenía anotada, Se la habían preguntado un montón de personas que ellos querían ver. Obviamente cerraste la puerta, pero quieren ver si estás seguro de vos mismo o si entras en una época así insegura porque te pone nervioso esa entrevista y miras para atrás a ver si chequeas, si no te acordás si hace dos segundos cerraste la puerta, o por ejemplo otra pregunta. Al final el chabón me bueno Maurito, bueno Mauro, me dice te felicito por todo, te felicito por el esfuerzo que estás haciendo, te hago una última pregunta y te vas. Bueno leído, ¿Cuántas escaleras subiste al cuarto para llegar a la entrevista? ¿Yo le digo la misma cantidad de escaleras que tengo en mi casa y me dice cuántas son? Me habías dicho última pregunta, muchas gracias. Esa seguridad yo ya la sabía, ya tenía todo, absolutamente todas las cosas que me podía preguntar por qué, cómo cuándo el chabón quedó en shock, yo creo que nunca en la vida vio en una prueba a alguien que le responda sí, pero porque yo ya tenía 200 testimonios de que le habían preguntado en la entrevista a las personas. Entonces es por eso que pude armar un plan tan perfecto que absolutamente cada variable o cada cosa que podría salir mal o cada cosa que me podría sorprender ya no era una sorpresa. ¿Pero bueno, esas son las variables, que entiendas que no tiene que haber un plan B, un plan C, un plan C, un plan D, Z, A, P, G, cualquier letra que vos tengas, no tiene que haber planes, vos tenés un plan, una meta y tenés que pensar variables de qué es lo que podría llegar a salir mal y cómo vos podés estructurar gracias a esa cosa que salió mal, OK? Esto es lo mejor que podría ser para cumplir mi meta. Llegó la comida, así que nos vemos en el siguiente video. Si no te suscribís sos peronista.