La forma más SIMPLE de GANAR $10.000 USD en 2026

Mauro Stendel argues e-commerce beats trading, real estate, and agency work because you sell real products, work from home, and scale without trading time for money. He walked from Argentina to the US with $500 and built a business on Alibaba sourcing and Amazon sales. His academy Numm teaches a four-step process: find products by demand data, source cheap, drive traffic, and scale.
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Muchachos, ¿ustedes se dieron cuenta que todo está cambiando? La forma en la que trabajamos, la medicina, la tecnología, y hasta incluso en la forma que ganamos dinero. Y ojalá no me saquen clip de esto porque me van a funar, pero hoy en día si no ganás por lo menos $3.000 o $5.000 al mes, y con el respeto de las damas, es porque no te dan los huevos. Y antes de que me putees en los comentarios, déjame explicarte esto. Si yo te preguntara para qué sirve el dinero, ¿qué me dirías? Sé que esto parece una pregunta simple, pero no lo es. Para comprar cosas, para pagar el alquiler, para viajar, para muchas cosas. Que en cierto punto estás en lo correcto, pero quiero verlo más allá de eso. El dinero en sí es más que un papel, ¿estamos de acuerdo? Ahora, este papel lo que representa es un valor que nos sirve a nosotros como una herramienta de intercambio. Y esta herramienta a nosotros nos sirve para cubrir necesidades, como por ejemplo comer, o mismo para darnos ciertos gustitos, por ejemplo comprarte el auto que te gusta, como este que tengo acá atrás, ayudar a tu familia, viajar por el mundo, lo que quieras. En otras palabras, la plata nos sirve para resolver problemas que tenemos en nuestras vidas. Y esa solución hoy en día está representada en billetes de diferentes colores. Pero si nos vamos más atrás, cuando no había billetes, ¿cómo era ese intercambio de valor? A puro trueque, papá. Acá es donde nace el modelo de negocios más antiguo del mundo. Y no es la prostitución, es el comercio. Lo digo por si eso pensabas, que algunos me han tirado esos comentarios, sabés. Si vos tenías vacas y yo tenía trigo, y yo quería comerme un asado y vos querías hacer pan, Listo, hacemos un negocio, estamos intercambiando directamente un problema con una solución. De esto que te hablo habrán pasado 5, 10.000 años más o menos por ahí. Hoy en día las bases son las mismas, pero las formas cambiaron. Hoy ganás dinero, ese dinero te permite comprar lo que necesites o lo que querés, y además tenemos diferentes formas de comprar o vender. Por ejemplo, puede ser, no sé, presencialmente cuando vas a una tienda a comprar, o puede ser de forma online desde la comunidad de tu casa. Hoy en día puedes comprar lo que vos querés. Gracias a la evolución de internet, gracias a la evolución de los últimos 30 años de la tecnología. Pero un segundo, porque antes de eso y antes de hablar de eso, yo quiero que respondas otra pregunta: ¿cómo ganás dinero hoy en día? ¿Sos emprendedor? ¿Tenés un trabajo fijo? ¿Le pedís a tu abuela que te pase el dinero de la jubilación? ¿Cómo hacés para ganar plata? Siguiendo la lógica de intercambio, para nosotros recibir el dinero tenemos que dar algo a cambio. Puede ser tiempo, puede ser conocimiento, puede ser un producto, un sistema. En simples palabras, una solución. Y hoy te quiero hablar a vos, que seguís intercambiando tu tiempo por dinero y que encima crees que para ganar más la solución es trabajar más horas, intercambiar más tiempo por más dinero. Pero antes de arrancar, seguro estás diciendo: che, pero ¿quién es este tipo? ¿Y por qué tendría que escucharlo? Y es entendible, tenés toda la razón. Así que nuevamente, para los que no me conocen, me voy a presentar brevemente. Mi nombre es Mauro Stendel, también me conocen como El Chimaurito, sí, así me puse en las redes sociales cuando empecé. Yo nací, quiero decir, caballito, en Buenos Aires, Y durante muchos años tuve un solo objetivo: construir una vida distinta. Desde muy chico entendí que quería alcanzar la independencia económica. No para... o sea, yo no quería simplemente... no quería depender nunca de nadie para cumplir mis sueños. Por eso lo busqué. A mis 18 años, imaginate, yo me fui a Israel para cumplir uno de mis desafíos más grandes de mi vida: ingresar a una unidad especial del ejército israelí. Durante más de un año me preparé física y mentalmente hasta lograr formar parte de Duvdeván. Es una unidad especial y fue una experiencia increíble. Me enseñó disciplina, resiliencia y la importancia de seguir adelante incluso cuando todo parece estar en contra tuya. Después de esa etapa me fui a Estados Unidos con apenas $500. Y aclaro que no me hice millonario con $500, eso era simplemente el dinero que tenía para sobrevivir mientras mis ideas funcionan. Fueron tiempos difíciles, no fue fácil. Vivía con un presupuesto mínimo, me tocó dormir en un auto prestado, vivir a base de latas de atún y hamburguesas de $1, y también atravesé uno de los momentos más duros de mi vida con la pérdida de mi mamá, pero nunca dejé de avanzar. Para hacerte la historia larga, hacerla corta, fueron muchísimos años de esfuerzo, de sacrificio, en donde de a poquito mis ideas empezaban a funcionar, pero a la vez me tuve que comer un montón de cachetazos. Con el tiempo fui desarrollando un conocimiento muy grande, el cual me permitió luego de años de trabajo duro llegar a la meta de hacerme millonario gracias al comercio electrónico. Por eso es lo que quiero mostrarte en este video. Más que nada es una habilidad comercial la cual te puede permitir llegar a $2.000, $3.000 o incluso $5.000 dólares al mes tranquilamente sin salir de tu casa. Y esta es una habilidad que a mí me permitió hacerme millonario a mis 24. Y hoy tengo 31. Y no solo a mí, sino que también a miles de mis alumnos, ya que hace más de 4 años que me dedico a enseñar. Tengo alumnos que lograron facturar $10.000, tengo alumnos que han llegado a facturar $100.000, incluso $1.000.000, como es el caso, por ejemplo, de Cristian y Lucho, que tengo el proceso totalmente documentado. Incluso realicé un evento en vivo para miles de personas en el Luna Park donde repartí todas estas placas de facturación a todos estos alumnos y muchos más. Tenemos también de todas las edades, gente grande, gente joven, como por ejemplo Benja, que con 18 años pasó de trabajar descargando camiones a facturar más de $10.000 con su tienda de Amazon. O incluso Walter, que al poco tiempo de haber estudiado conmigo metió en una semana más de $7.000 de facturación y casi $30.000 en todo el mes. Y esto es de hace nada, es relativamente hace muy poquito. No como esos que te muestran un caso de éxito de hace 5 años que de pedo hizo algo de plata. Esto es algo cotidiano, esto pasa todos los días. La realidad es que podría estar horas contándote sobre casos de éxito de mis alumnos, de lo que querían, de cómo empezaron, pero son personas que decidieron y cambiaron sus vidas. Es más, si entras a mi Instagram en este momento, ahora tengo decenas de historias destacadas con resultados y testimonios de personas que cambiaron sus vidas. Y hace años, te puedes fijar que está la fecha incluso. Ahora, en vez de seguir hablando de mí o de mis alumnos, quiero que hablemos de lo que todo el mundo habla, pero que ya no funciona. Porque durante toda nuestra vida nos enseñaron exactamente la misma fórmula: estudiá, sacáte buenas notas, conseguíte un buen trabajo, trabajá durante 30 o 40 años, ascendé si te dejan, jubilate, y recién ahí disfrutá de tu vida. Ese era como el desafío máximo de la vida. Y el problema es que esa promesa fue diseñada para un mundo que ya no existe, porque hoy el mundo cambia más rápido que nunca. Cambia la medicina, aparecen tecnologías nuevas todos los días, desaparecen profesiones, nacen industrias completamente nuevas, cambia la forma de comprar, cambia también la forma de vender, cambia la forma de trabajar. Pero hay algo que increíblemente sigue igual: ideas antiguas de seguir educando a las personas para conseguir un empleo, no para construir algo propio. Nos enseñan a buscar seguridad, pero no a crear oportunidades. Nos enseñan a cumplir horarios, pero no a generar ingresos. Y no me malinterpretes, Yo no estoy diciendo que estudiar esté mal o que tener un trabajo sea un error. Lo que digo es que si tu única forma de generar dinero depende que alguien te contrate, te aumente el sueldo o decida mantenerte en ese puesto, entonces tu futuro nunca termina de estar en tus propias manos. Porque el verdadero problema nunca fue cuánto dinero ganás. El verdadero problema es depender de otro para poder ganártelo. Y ahora hablemos de vos, que seguramente estás en una situación económica quizás incómoda, quizás buscas algo distinto o estás cansado de escuchar siempre lo mismo, y que si mirás hacia adelante no estás conforme con el futuro que te va a tocar. Y no importa en la situación que estés en este momento. El núcleo del problema es siempre el mismo. No importa si tenés un título como doctor, profesor, incluso abogado. Ninguno de esos títulos hoy en día te va a garantizar un buen pasar económico. Podés ser un gran psicólogo, pero si cobras por hora y encima poco porque no tenés los clientes que te gustaría tener, ¿de qué sirve? O hablemos de algo más general, como por ejemplo la jubilación, la estafa más grande de la humanidad, donde por 30 años de trabajo te dan un dinero mensual que no cubre lo que necesitás. Y te soy más específico, que no te merecés. ¿O vos creés que te merecés un numerito chiquitito por haber laburado toda tu vida para cumplir los sueños de otros? Y te digo más, la jubilación en muchos lugares del mundo, como en Argentina, está quebrada. Y lo más probable es que a vos, en el futuro, nunca te llegue. Así como lo escuchás. Con esto que te dije, no quiero que te vayas y te tires de un balcón, o te desesperes por tu situación, porque ¿sabés qué? Todo problema tiene una solución. Hoy en día tenemos muchísimas opciones. Pero ojito, ojo, diría mi vieja, porque todas las opciones que vamos a analizar, hay una sola que después de años probando negocios, considero que realmente vale la pena para empezar desde cero. Y probablemente no sea la que estás pensando. Arranquemos por la más famosa de todas, la que está en boca de todos, la que aparece en cada reel con un pibe arriba de un Lambo alquilado: el trading. Y ojo, no te voy a decir que trading no sirve para nada, porque te estaría mintiendo. Pero sí te voy a contar lo que nadie te cuenta. Primero, lo más importante: el trading, así como lo hace el 99% de la gente que entra desde el celular, no es invertir, es apostar. Y son dos cosas muy distintas. Invertir es poner plata en algo que produce valor. Apostar es poner plata a que un número suba antes de que baje. Y cuando vos abrís una operación con apalancamiento desde la app, no estás invirtiendo, papá. Estás en un casino con velitas verdes y rojas. No te lo digo yo, te lo dicen los números. En Europa, los brokers están obligados por ley a publicar cuánta gente pierde. ¿Sabés qué dicen esos datos? Que entre el 74% y el 89% de las personas pierden plata. Un estudio del regulador financiero francés siguió a casi 15.000 personas durante 4 años. ¿El resultado? 89% terminó en rojo, perdiendo en un promedio más de 10.000 euros cada una. Casi 9 de 10. Eso no es un mal día, eso es el sistema funcionando exactamente como tiene que funcionar. Y acá viene lo que duele de verdad: ¿contra quién crees que estás jugando cuando operás? ¿Contra el mercado? No. Del otro lado de la pantalla hay fondos con supercomputadoras y algoritmos que ejecutan miles de operaciones en lo que vos tardás de pestañear, y data que vos no vas a ver en tu vida. Y peor todavía, en un montón de casos, el broker que te dejó operar gratis es tu contraparte. O sea, cuando vos perdés, él gana. Pará un segundo y pensá esto: el que te enseña a jugar es el dueño del casino. ¿Te suena justo? Y todo eso, ¿para tener qué? Para tener un numerito en una pantalla. No tenés un producto, no tenés un activo físico, no tenés un cliente que te agradezca, no sos dueño de nada. Es todo humo. Apostás a algo digital que supuestamente vale, hasta que un martes a las 3 de la tarde deja de valer y te quedás mirando el techo. Ah, y encima necesitás plata. Y bastante, porque con $200 no te cambia la vida ni ganando. Así que para que te mueva la aguja tenés que arriesgar fuerte, que es justamente lo que más rápido te funde. Y para frutilla del postre, es tan pero tan famoso que hasta el taxista te tira un dato de cripto. Y cuando el taxista te recomienda algo, créeme que ya es tarde. Cuando todo el mundo está adentro, los que entran últimos siempre son los que pagan la cuenta. De hecho hay una frase por ahí dando vueltas que dice que si un taxista te dice que quiere comprar una acción, es momento de venderla. Ahora, para ser justos, porque me gusta jugar limpio, El trading tiene cosas buenas: es accesible, podés arrancar de un celular, sin empleados, sin depósito, tiene liquidez, entrás y salís rápido, y el mercado está abierto casi todo el día. Eso es real, no te lo voy a negar. Hasta ahora descartamos una. Segunda opción entonces, y esta es la preferida de los gurús de Instagram en los últimos años: armá tu agencia, conseguí 3 clientes que te paguen $1500 por mes y ya tenés $4500 fijos, todos desde tu notebook, en pantuflas y siendo tu propio jefe. Suena hermoso, ¿no? Y de nuevo, no te voy a decir que es una estafa, porque la agencia es un modelo que funciona. El tema es qué te están vendiendo y qué no te están contando. Empecemos por lo más importante de todo, y prestá atención porque esto te va a servir para el resto del video. Una agencia no es un negocio, es un trabajo que te compraste vos mismo. Te explico: si vos parás de laburar una semana, ¿la agencia factura? No. Si te enfermás, ¿la agencia factura? No. Vos sos la agencia. Te creíste que dejabas de tener un jefe, pero la verdad que ahora tenés 10 jefes. Cada cliente es un jefe nuevo que te escribe un domingo a las 11 de la noche preguntándote por qué los videos no están funcionando. Y ahí aparece el segundo problema: dependés de otros para todo. Dependés de que el cliente te pague, y en Latinoamérica cobrarle a alguien es un deporte de riesgo, vamos a convenir. Dependés también de que tus empleados o tus freelancers hagan bien el laburo que estás terciarizando, y dependés de que el cliente esté contento con los resultados que muchas veces ni siquiera controlás del todo. Porque escuchame esto: vos podés hacer la mejor campaña del mundo, pero si el producto del cliente es malo o el precio está mal, no vende. ¿Y a quién echan? A vos. Pagás el pato por un negocio que ni siquiera es tuyo. Y el tercer problema, que es el que te mata sin que te des cuenta: la rotación. Vos conseguís un cliente con un montón de fuerza, le dedicás semanas, y a los 2 o 3 meses se va porque no vio los resultados que esperaba, porque quizás quiere ahorrarse plata, o porque apareció otro más barato. Entonces estás en una cinta de correr eterna. Todos los meses arrancás de cero buscando con quién reemplazar al que se fue, solo para mantener la misma facturación. Nunca creces de verdad, corres para quedarte en el mismo lugar. Y no es escalable porque para facturar el doble necesitas el doble de clientes, lo que significa que el doble de trabajo vas a terminar haciendo, que significa también contratar más gente, que significa también más sueldos, más herramientas, más quilombo. Y al final del mes el dueño, o sea vos, termina ganando casi lo mismo, pero con el triple de dolores de cabeza. El margen lindo del principio te lo come el estrés. Ah, y para conseguir todos esos clientes, ¿qué tenés que hacer? Vender todo el tiempo. Llamada tras llamada tras llamada, cara a cara, convenciendo a alguien de que te dé su plata. Y si dejás de vender una semana, en 2 meses te quedaste sin nada. Al final de todo, sos un vendedor a comisión de tu propia empresa. Ahora, para jugar limpio como le hicimos al trading, la agencia tiene sus cosas buenas. Arrancás barato, no necesitás ningún stock, no necesitás inventario. Con una computadora y una habilidad, ya estás. Los márgenes al principio son bastante altos y aprendés algo que vale oro: vender, hablar con clientes, entender un negocio por dentro. Y eso es real. Y tampoco, vamos, no te voy a mentir, esto no es poco. El siguiente modelo es uno que seguro conoces e históricamente te hicieron creer que es lo mejor. A ver si sabes de cuál te hablo. Tercera opción, y esta es la favorita de la mayoría de la gente adulta desde que el mundo es mundo: el ladrillo. Comprá tu departamento, alquilálo y viví de la renta. Comprate 5 apartamentos, viví en uno y alquilá 4. ¿De dónde saco la plata, amigo? Esta es la inversión que tu viejo, tu tío y tu abuela te recomiendan en cada asado, la que suena inversión seria de gente que sabe y tiene su mística, no lo voy a negar, pero Sentate, porque los números cuentan otra historia. Arranquemos por la puerta de entrada, que para la mayoría de los que están viendo esto ya es un portón cerrado con candado. Por ejemplo, en Argentina, que es donde yo vengo, un país actualmente con muy poca opción de crédito, o nula directamente, con menos de $70,000, $80,000 no compras absolutamente nada que valga la pena. ¿Vos tenés $80,000 abajo del colchón ahora mismo para arrancar? Si la respuesta es no, y para 9 de cada 10 lo es, real estate hoy directamente no es una opción. Es un club al que ni siquiera te dejan tocar el Pero pongamos que sí, que de alguna forma juntas esa fortuna. Ahora viene la parte que nadie cuenta: ¿cuánto te rinde? En la ciudad de Buenos Aires hoy en día alquilar un departamento te da más o menos entre un 5% y un 6% anual en dólares. Y ojo, eso es la rentabilidad bruta, antes de impuestos, de expensas, de arreglo, mantenimiento. ¿Sabes qué significa eso en la vida real? Que tardás casi 20 años en solo recuperar la plata que pusiste. 20 años para volver a tener lo que ya tenías. Y eso Si todo sale perfecto, obviamente la propiedad podría llegar a subir de valor, pero el punto que quiero llegar es que la plata la tenés frenada. Y acá te pego el segundo cachetazo: esa plata queda enterrada en cemento. Es un activo ilíquido, de los más ilíquidos que hay. Si mañana tenés una emergencia y necesitás tu dinero, no podés vender el living el lunes y la cocina el martes. Vender una propiedad puede llevarte meses, a veces años, y a veces terminás rematándola por mucho menos de lo que sale, solamente para poder salir. Tu plata está ahí, la ves, pero no la podés tocar. Sin contar muchos gastos imprevistos que quizás, como pueden ser quizás, no sé, una escritura, el escribano, la comisión, sellos, mantenimiento, los meses que el departamento queda vacío, el plomero que tiene que llamar un domingo porque se pinchó un caño, las despensas, el ABL, los impuestos, la inmobiliaria que se lleva su comisión todos los meses. Es un quilombo. Ahora, para jugar limpio también como las anteriores, vamos a darle un par de buenas. El ladrillo tiene sus cosas buenas y es por algo que el argentino lo ama. Es un activo real, tangible, lo podés tocar, no es humo que desaparece de un día para el otro. Históricamente también te protegen contra la inflación, que para nosotros no es poca cosa. Te da una renta mensual estable una vez que está funcionando. Y no necesitás ser un genio de las finanzas, es una inversión más cultural que técnica. Todo eso es cierto. Pero seamos honestos con la cuenta final, necesitás una fortuna que hoy no tenés. Y aún teniéndola, te rinde poco, tardás décadas en recuperar y no podés tocar tu plata cuando la necesitás. Es un juego de paciencia para gente que ya tiene la plata y que quiere proteger lo que tiene. No para alguien que está empezando y que necesita cambiar su realidad. Vamos entonces a la última opción de la lista. Una que no te pide capital, pero que tiene su propia trampa escondida. Para empezar, dudo que empieces por acá. Pero veamos una que supuestamente te la venden como la mejor para arrancar desde cero. Metete a hacer closer. Ganá dólares cerrando llamadas desde WhatsApp desde tu casa. Responde un par de mensajitos al día y comisionan dólares. Empecemos por lo más importante: vender no es un negocio, es una habilidad que es contractual. Es decir, a un closer de ventas lo contratás para que te cierre la venta, es un empleado tuyo. Y pará, pensalo bien, porque si prestaste atención al principio de esto, ya lo hablamos. Cuando sos vendedor, vos cambiás tu tiempo y tu talento por una comisión. Sos básicamente un empleado de lujo. No tenés un producto tuyo, no tenés clientes tuyos, no tenés una empresa tuya. Tenés un teléfono y una cuota que cumplir todos los meses. Arrancando siempre de cero. Y acá viene lo más duro de este modelo, lo que no te muestran en los reels. No tenés absolutamente nada seguro. Podés agarrar el teléfono y hacer 12 horas por día de llamadas, romperte el lomo lunes a lunes, y si no cerraste ninguna venta, ¿sabés cuánto cobrás? Cero, papá. Nada. En un trabajo común, por malo que sea, al menos al fin de mes sabés cuánto te entra en el sueldo. Y acá no. Tu esfuerzo y tu plata no van de la mano. Te podés dejar la vida y cobrar nada. Tercer problema, que es uno de los que te deja las manos atadas. Si la empresa te pasa contactos malos, gente que no tiene plata, que ni sabe por qué se anotó, no vas a cerrar ni con magia. Y esto, escuchame bien, esto no es culpa tuya, pero el que no cobra sos vos. Estás a merced de un sistema que no manejas. Dependés del producto, que encima es de otro, del precio, que encima lo puso otro, y de los leads o los prospectos que consigue otra persona, y de la oferta que también armó otro. Y por más bueno que seas, hay un techo que no podés romper jamás: las horas del día. Tenés dos orejas y una boca nada más. Para ganar más tenés que hablar más. Llamar más, cerrar más, y no tenés forma de multiplicarte o de clonarte. Es el mismo techo de siempre. Tu ingreso está atado a tu tiempo, y el tiempo, hermano, es lo único que no podés fabricar. Y mientras vos te dejás la voz cerrando ventas, ¿para quién estás construyendo todo eso? Para otro. Cada cliente que cerrás le engorda la billetera a la empresa, que es de otra persona. La lista de clientes es de él, la marca es de él, el producto es de él, y vos llevás tu comisión y un montón de no en el cuerpo, porque encima es un laburo de rechazo constante que te quema la cabeza. Y el día que te bajás del teléfono, no te queda nada, cero activo. Empezar de nuevo. Y ahora, para jugar limpio como hicimos con todas, por más que acá cuesta, las ventas tienen una cosa enorme a favor, y no es menor: saber vender es la habilidad de negocios más poderosa que existe. Sirve para toda la vida, en cualquier emprendimiento, en cualquier rubro. No necesitas un peso de capital para empezar. Solo tu cabeza y tus ganas. Y si sos muy bueno, podés ganar muy bien. Eso sí que es real. Y de hecho es una habilidad que te recomiendo desarrollar tarde o temprano. Pero como negocio en sí mismo, te dejan en el mismo lugar que siempre. Sin nada propio, cambiando tiempo por plata y dependiendo de otros. Sin nada que escale y sin nada que te quede. Estos son algunos de los modelos que más se hablan hoy en día. ¿Te diste cuenta cuál es el problema que comparten? Te lo digo, en las 4 opciones, sin excepción, se repite lo mismo. En ninguna sos dueño de algo real que trabaje para vos. En el trading apostás y no tenés nada. En la agencia y en las ventas te compraste un trabajo y encima construís el negocio de otro. Y en el real estate sí tenés un activo, pero necesitás ser rico para poder arrancar. Ninguna te da lo que de verdad importa. Y ahora dejáme mostrarte por qué de todas las opciones que existen, esta es lejos la mejor. Mirá todos los puntos que tiene a favor. El primero, que es enorme: vendés algo real y es tuyo. A diferencia del trading, que es puro aire, Acá tenés un negocio de verdad. Tu cuenta, tu catálogo, tus productos, tus reseñas, tu reputación. Es algo que tiene valor, que crece con el tiempo, y que el día de mañana podrías incluso vender. Es tuyo. No estás haciendo crecer el sueño de nadie más que el tuyo. Segundo, te subís a una demanda que ya existe, y esto es clave porque vos no tenés que inventar un producto ni siquiera convencer a nadie de que lo quiera. Vendés cosas que la gente ya está buscando y comprando todos los días. La parte más difícil de cualquier negocio que haya gente que quiera lo que ofrecés, ya está resuelta antes de que vos muevas un dedo. Y el tercero, prestá atención, los clientes ya están ahí. No salís a buscarlos, te montás arriba de gigantes como por ejemplo MercadoLibre o Amazon, que tienen millones de personas entrando todos los días con la tarjeta en la mano, o pagás incluso un poco de anuncios en Meta y vas a recibir miles de personas entrando a tu página todos los días. No perseguís a nadie, no hacés llamadas, no le rogás a nadie. La gente entra sola a comprar, vos solo tenés que estar ahí con el producto correcto. Y el cuarto, que es lo que cambia todo, Vende solo, las 24 horas. Tu negocio no cierra nunca. Vende mientras dormís, mientras estás de viaje, mientras jugás con tus hijos. Por primera vez en tu vida, la plata deja de estar atada a tus horas. No cambias tiempo por dinero. Tenés una máquina que trabaja para vos. Quinto, el margen es tuyo y es grande. Conseguís un producto a un precio y lo ofrecés a otro bastante más alto. Y esa diferencia enterita va a tu bolsillo. No la repartís con un jefe, no se la lleva a casa otra persona, no la dividís con nadie. Sexto, esto escala sin que vos tengas que multiplicar. ¿Querés vender el doble? No necesitás trabajar el doble ni contratar a 10 personas como una agencia, o incluso en las ventas sumás más productos, ponés más anuncios o más listados y listo. El negocio crece sin que vos tengas que clonar. Y para colmo, la barrera para entrar es muy accesible. No te pido $80.000 como el real estate, ni un local, ni empleados, ni un galpón. Y ojo, no te miento, si vas a invertir en tu mercadería de algún lado sale el producto, pero es una fracción de lo que te exige el resto. Y esa plata no la estás apostando, estás transformando en algo real que es tuyo. Y el más importante de todos, el que me guardé para el final, porque sé que a un montón de personas les va a cambiar la cabeza: no tenés que mostrar la cara. En el comercio electrónico no te tenés que mostrar, no sos influencer, no tenés que grabar reels, no te parás frente a una cámara, no te tiene que conocer absolutamente nadie. El protagonista es el producto, no vos. Si sos de los que se mueren de vergüenza de exponerse, escuchame bien, este modelo está hecho para vos. Y lo mejor de todo, tiene lo mejor de cada uno de los modelos que mencioné previamente. Y ahora que ya viste todos los puntos a favor, presta atención a algo que te va a terminar de cerrar la cabeza, porque si lo mirás bien, el comercio electrónico agarra lo mejor de cada una de las opciones que vimos hoy y te tira toda la basura a la mierda. Hacé memoria conmigo, ¿te acordás de lo bueno que tenía el trading? Que lo manejaba de tu casa, de una notebook, y que el mercado no cerraba nunca, o casi nunca. El comercio electrónico te da eso igual, pero acá no le apostás a nada. No hay velitas verdes y rojas, no competís contra fondos con supercomputadoras, vendés algo real y lo que ganás es tuyo y no se lo lleva nadie a su casa. Lo bueno de la agencia, ¿te acordás? El buen margen, arrancar liviano sin una estructura gigante. El comercio electrónico te lo da, pero acá no tenés 10 jefes rompiéndote las pelotas un domingo a la noche, ni siquiera vivís persiguiendo clientes que se van a los 2 meses. Y lo bueno del real estate, que es un activo real, tangible, tuyo que genera ingresos casi en piloto automático. El comercio electrónico te da exactamente eso, pero no necesitas $80.000 ni esperar 20 años para recuperar tu plata, y no tenés que destapar el inodoro de ningún inquilino. ¿Y lo bueno de las ventas? El poder de la venta, el motor más fuerte del mundo de los negocios. El comercio electrónico lo tiene de sobra, pero acá no tenés que salir a convencer ni a perseguir a nadie por teléfono, porque la gente entra sola al marketplace o a tu tienda con la decisión de comprar ya tomada. ¿Lo ves ahora? El comercio electrónico no es una opción más de la lista, Es la suma de todas, pero con ninguna de sus trampas. Y los números te lo confirman. Porque esto no es una moda, ni una promesa, ni un gurú de Instagram. Es el presente. Y los datos dan miedo de lo buenos que son. Mientras en Argentina el consumo se caía a pedazos, el comercio electrónico crecía a una velocidad que asusta. Muy pero muy por encima de la inflación. 2 años seguidos. Solo el último año se sumaron más de 1 millón de compradores nuevos al canal online. Y hoy 6 de cada 10 argentinos compran por internet al menos una vez por mes. Mientras unos lloran por la crisis, hay un río de gente comprando todos los días. Y vos podés estar del lado del que cobra. No te voy a mentir diciendo que con el comercio electrónico te vas a hacer más rico que un tipo que la rompe en bienes raíces con 50 departamentos. O que un fondo que mueve millones en la bolsa. No, te voy a hacer algo mucho más importante para vos. Para el lugar donde estás parado hoy, el comercio electrónico es el mejor negocio para empezar. El mejor primer negocio que existe. ¿Y sabés por qué esto es tan importante? Agarrate, porque esto te va a abrir la cabeza. La mayoría de la gente que intenta emprender fracasa. Pero ojo, presta muchísima atención, porque casi nadie fracasa porque el modelo sea malo. Fracasan porque eligen negocios que son durísimos de arrancar, negocios que te piden una fortuna, años de experiencia, un título o un montón de tiempo antes de ver el primer dólar. Y la gente se queda sin nafta en el camino antes de ver un solo resultado. Esto es un modelo que se lo llama amistoso para personas que recién empiezan, y eso Es exactamente lo que es el comercio electrónico. No te digo que sea el único modelo con el que se hacen millones, hay varios. Lo que te digo es que es el más fácil de empezar y el más rápido para ver tus primeros resultados, y sin tener que apostar tu casa ni esperar 10 años. Pensalo así: a nadie le dan un Fórmula 1 para manejar el primer día. El comercio electrónico es ese primer auto, el que te enseña a manejar el mundo de los negocios de verdad, el que te da tus primeras ganancias reales, tus primeras ventas, y desde el cual, si querés, Después escalarás hasta lo que se te cante. Ahora quiero que hagas un pequeño ejercicio conmigo. Quiero que imagines cómo puede ser tu vida dentro de un año. No estoy hablando de Ferraris ni de mansiones, estoy hablando de despertarte un martes cualquiera, abrir MercadoLibre, Amazon o tu propia tienda y ver que mientras dormías entraron ventas. Que tu celular deje de ser solamente una fuente de gastos y empiece a convertirse en una herramienta que genera ingresos. Que puedas viajar sabiendo que tu negocio sigue funcionando. Que si un día decidís renunciar a tu trabajo, no lo hagas porque alguien te dijo que lo hagas, sino porque vos elegiste hacerlo. Que puedas darle mucha más tranquilidad a tu familia, que puedas dejar de mirar cuánto falta para cobrar a fin de mes, o que por primera vez sientas que estás construyendo algo que realmente es tuyo. ¿En dónde pondrías esto? Ahora que ya entendés por qué es el mejor lugar para empezar, dejame mostrarte cómo se hace, y te lo voy a resumir en 4 pasos, así de simple, 4. Prestá atención. Paso 1: Tenemos que elegir el producto correcto, y este es el paso más importante de todos. Es el que define el 80% de tu resultado. Acá no adivinás, acá no tirás a la suerte. Usá los datos que las mismas plataformas te regalan, en las cuales se está vendiendo. ¿Qué es lo que se vende? ¿Qué está buscando la gente? ¿Qué es lo que tiene mucha demanda? ¿Qué es lo que tiene poca competencia? Buscá un producto que ya se vende bien, que deje un buen margen y que sea fácil de enviar. Si elegís bien acá, ya ganaste media batalla. Si elegís mal, no hay marketing en el mundo que te salve. Paso 2: conseguir el proveedor y traer el producto. Una vez que sabés lo que vas a vender, tenemos que buscar quién lo fabrique barato. Esto normalmente se hace importando, por ejemplo desde China, donde conseguís el mismo producto que se vende acá a $100, quizás a $20 o $30, y estoy siendo conservador. Y presta atención a lo que es acá, porque esto es hermoso. Este es el momento en el cual tu plata se transforma. En vez de apostarla como en el trading, la convertís en mercadería real tuya, que después vas a vender mucho más cara. Paso 3: publicar o listar el producto y recibir el tráfico de gente interesada. Ya sea que estés en marketplace o en una tienda propia, recibir ese tráfico es muy simple. Optimizamos nuestra publicación, por ejemplo en un marketplace, o incluso una tienda propia, ponemos dólares en publicidad para que ingresen cientos o miles de personas por día. Paso 4: cobras, despachas si es necesario, y escalas. Vos agarrás la ganancia, reinvertís, sumás más unidades más productos ganadores y el negocio crece. Y todo eso te lo repito porque es la clave: sin mostrar la cara, sin atender un teléfono y sin perseguir a nadie. Y te lo tiro en números para que vos lo veas. Por ejemplo, hoy en día mucha gente tiene mascotas en la casa. Mirá este producto, por ejemplo, un simple bowl para que el perro coma o tome agua. En Amazon, por ejemplo, se está vendiendo más o menos unos $14. Si yo me meto en Alibaba y busco este mismo producto, lo puedo encontrar a $1. Y eso que si pedís en más cantidad podés negociar todavía un mejor precio. Te muestro otro, por ejemplo, sí, sin salir ejemplo del perro, ya que estamos hablando de perros. Mira esta pechera para que el perro no se te escape. En Amazon, por ejemplo, está vendiendo a $16. En Alibaba, por ejemplo, la puedo conseguir a $1. Obviamente, como el ejemplo anterior, siempre los precios se pueden mejorar. Decido mostrarte también estos ejemplos como para que veas la carne que hay en este negocio, y que también, siendo honestos, no tenés que ser ningún genio ni traer naves del espacio. Yo en mi caso nunca me destaqué en nada. Con esto lo que te quiero es que entiendas es que se puede. Y acá llegamos a un punto que te quiero plantear con total honestidad. Yo te acabo de dar el mapa completo, los 4 pasos, sin esconderte nada. Así que sí, podés agarrar todo esto e intentarlo por tu cuenta, con total libertad. Y si te sale, te juro que me voy a poner muy contento, de verdad. Ahora, ¿qué va a pasar seguramente si arrancás solo, sin nadie que te guíe? Porque lo vi mil veces. Lo más probable es que elijas mal tu primer producto, basándote en una corazonada en vez de en los datos, porque no sabés medir bien los datos, y terminás con plata frenada en stock que no rota. Es probable que te caigas con un proveedor que te clava con una mala calidad, o que directamente ni siquiera te envía las cosas como responden. Es probable también que hagas una publicación que se pierde entre miles y miles y no vende. Y lo peor de todo, sin nadie que corrija los errores a tiempo. Lo más común incluso es que te frustres y lo dejes justo antes de ver tu primer resultado. No porque el modelo no funcione, sino porque ibas manejando a oscuras. Por eso te decía que tenés dos caminos. El primero ya lo viste: agarrar todo lo que te conté hoy e intentarlo solo. Y se puede, es posible, no te voy a mentir. Pero te va a costar muchísimo, vas a cometer un montón de errores que te van a salir carísimos y vas a perder meses buscando tutoriales sueltos en YouTube. Vas a pasar todas las etapas de frustración por las que yo pasé. O puedes hacer la otra, puedes dejar que alguien que ya recorrió todo ese camino te lleve de la mano. Alguien que maneja más de 100 tiendas, que tiene miles de alumnos con resultados reales y que ya se comió por vos todos los errores que vos te ahorrarías. Para eso creé Numm. Numm es mi academia donde vas a aprender a construir tu negocio en comercio electrónico de la A a la Z, de cero a tu primera venta, y de tu primera venta hasta escalarlo. Si querés tener tu propio negocio vendiendo productos online, si estás empezando de cero, si ya intentaste antes y no funcionó, si querés generar ingresos en dólares, si quizás tenés un trabajo y querés construir algo en paralelo, y si estás dispuesto a dedicarte por lo menos 3 o 4 horas por día, esto es para vos. Pero te voy a ser honesto porque no quiero que entre cualquier persona. Esto no es para vos si buscas hacerte millonario de la noche a la mañana, Si no estás dispuesto a trabajar, si querés que alguien haga todo por vos, o no estás dispuesto a invertir en vos mismo. Cuando vos entrás a Num, todo esto es lo que se te va a abrir. Primero vas a tener que estudiar la génesis del ecommerce. Esto es lo primero que recibís al entrar, y esto es todo lo que tenés que entender para dar tus primeros pasos desde cero y para comprender lo que es el comercio electrónico. Una vez que comprendés todo el comienzo, la creación, la historia y cómo funciona el comercio electrónico en general, vamos a basarnos un poco en tu mentalidad, porque es importante meterte en la cabeza de un empresario. Que sepas lo que es la mentalidad de un empresario, la disciplina y cómo tomar decisiones bajo presión. Una vez que aprendimos todo sobre el comercio electrónico y nos metimos en la mentalidad, nos queda empezar a dar tu primer paso, que es elegir dónde y cómo vas a vender. Y esto varía según tu tiempo, tu disponibilidad, tus ganas, tu historia, hacia dónde vas, tus objetivos. Porque, por ejemplo, podemos enseñarte a vender en Amazon, en Shopify, en MercadoLibre o incluso en Tiendanube. Pero todo esto Depende de tu situación personal, como te dije, tu capital, tu tiempo, tus ganas, tus objetivos. Y es por eso que incluso tenemos una inteligencia artificial que te ayuda a elegir dónde y cómo vender, porque también se puede vender con stock, o por ejemplo también se puede vender sin stock. Todas esas decisiones conllevan en ayudarte lo más posible y lo más personalizado posible a que tomes la mejor decisión y te pongas a hacer dinero. Además de esto, hay 8 clases a la semana, 8 clases a la semana con diferentes expertos para resolver tus dudas de todo, e incluso ver tu avance en las tiendas. Es un montón. Y si esto suena poco, hay una novena clase a la semana, que la novena clase es conmigo. O sea que nos vamos a ver la cara todas las semanas para que yo pueda responder tus dudas y pueda ayudarte en este camino. Todo este material y todas estas clases se harán en un contexto de comunidad. ¿A qué se refiere el contexto de comunidad? Que vas a tener un espacio donde vas a poder intercambiar conocimientos, hablar con compañeros, intercambiar experiencias, e incluso poder hacer networking y poder hacer una red de gente que está en la misma situación que vos. Gente que puede compartirte proveedores, gente que te puede compartir cómo solucionó el mismo error que estás pasando, resolver dudas, todo en comunidad, porque todos tenemos la misma meta: lograr abrir una tienda, ponernos a vender y lograr esta independencia económica que buscamos. Adentro de Noom vas a encontrar también una IA que está entrenada con todo mi conocimiento y eso está disponible 24/7. Le pusimos todos mis videos, todos mis libros, todas mis capacitaciones. Esta IA es literal como que le agarramos mi cerebro y se lo pusimos a la computadora. Y la tenés 24/7. Vas a poder resolver tus dudas como yo lo haría. Y eso no es todo, porque además entrando a NUM te llevas un montón de cosas que son bonificaciones. Por ejemplo, un certificado UTN. Tenemos un certificado que está avaliado por la Universidad Tecnológica Nacional, en donde vos tenés la opción de poder hacer una evaluación y recibir un diploma certificado por la UTN de que estudiaste con nosotros. Además, también tenemos un módulo empresarial en donde explicamos temas de flujo de caja, de crédito, de contratos, de legales, de asociaciones, negociaciones, y todo lo que necesitas saber para crecer como empresario, no como dueño de una tienda. Y además, como sabemos que al hacer una tienda online tenés que empezar a expandir tus conocimientos digitales, tenemos también una capacitación de marketing digital para que puedas comprender cómo se hacen las movidas de marketing, cómo se hace una campaña, y cómo de verdad poder promocionar tus productos el día de mañana a través de cualquier plataforma. E incluso también te enseñamos cómo editar videos en el caso de que vos quieras hacer tus propias ediciones. Literal 360°. O sea que no hay nada que una persona que quiera tener una tienda no pueda aprender adentro de Noom. Todo 360°, todo tipo de ángulo lo cubrimos adentro. Ahora, para un segundo, porque yo quiero que tomes la dimensión real de todo lo que tenemos. Si sumás todo lo que te acabo de mostrar: los programas, la clase conmigo todas las semanas, la comunidad, las 8 clases semanales, la IA disponible 24/7 y todos los bonos. Si vos fueras a comprar suelto cada uno por separado de todos estos programas, estaríamos hablando de miles y miles de dólares. Cada una de esas piezas solas ya vale un montón de plata, y juntas ni te cuento. Pero fíjate que no te voy a tirar un número loco acá abajo, ni siquiera te voy a dar un botón para que metas la tarjeta sin pensarlo, y te voy a explicar por qué. Porque esto no es para cualquiera. Yo te voy a ser sincero, yo no quiero que cualquier persona entre en UMM. Quiero que entre la gente que de verdad va a hacer el trabajo, y gente que de verdad esto le va a servir, porque mi equipo y yo Acompañamos a cada alumno de CERC. No sos un número más perdido entre miles, y justamente por eso no puedo dejar entrar a gente a la que esto no le va a funcionar. Así que en vez de venderte algo a las apuradas, vamos a hacer las cosas bien. Acá abajo en la descripción tenés un botón para agendar una llamada con uno de los asesores de mi equipo. Cuidado, quiero que te quede claro qué es esa llamada y qué no es esa llamada. Esto no es una llamada para meterte o venderte presión, es una charla para analizar tu caso, punto. Actual, de dónde venís, cuánto tiempo real tenés para esto, qué objetivo buscás, y ver si el comercio electrónico y Noom de verdad encajan con tu situación. Si vemos que sí, ahí mismo te explicamos todo a detalle, cómo es por dentro, las condiciones, los valores y todo lo que necesitas saber. Y si vemos que esto no es para vos, te lo vamos a decir de frente y te vamos a marcar otro camino. Así de simple y sin vueltas. Y antes de que cierres el video pensando en Bueno, después lo veo. Quiero que pienses una sola cosa: ¿cuál es el costo de no hacer nada? ¿Otro año igual? ¿Otro año diciendo el año que viene voy a arrancar? Porque quedarte donde estás es una decisión, también tiene un precio, solo que ese precio no te llega en una factura, te llega en tiempo. Y el tiempo es lo único que no vas a poder recuperar. Los lugares son limitados y no es un verso, te lo digo derecho. Como cada persona la acompañamos de verdad, solo podemos tomar una cantidad limitada de casos por mes. No es un truco para apurarte, Es la realidad de cómo trabajamos, y eso significa que los lugares para estas llamadas son pocos y se llenan rápido. Así que si algo de todo lo que te mostré hoy te hizo ruido, no lo dejes para la semana que viene, porque cuando vuelvas capaz ya no haya lugar. Hacé clic en el botón que vamos a dejarte acá abajo, agendá tu llamada y vemos juntos cara a cara si esto es para vos. Esta oportunidad está pasando, estés adentro o no. Hay gente que ahora mismo está construyendo su negocio mientras otros Siguen mirando de afuera diciendo: "Ah, algún día." La única pregunta es: ¿de qué lado vas a estar vos? Espero de este lado.
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