
En este monólogo el autor critica la llamada "generación de cristal", a la que asocia con la falta de fortaleza y sacrificio de los hombres actuales, contrastándola con la figura histórica de José de San Martín, quien cruzó los Andes bajo condiciones extremas para liberar a Chile y lograr la soberanía argentina hace dos siglos. El hablante cuestiona qué pensaría San Martín al ver al entonces presidente Alberto Fernández izar la bandera LGBT junto a la bandera nacional, señalando que, aunque él mismo se identifica como mujer lesbiana y no tiene objeciones al colectivo LGBT, considera inapropiado mezclar ambos símbolos en un acto patriótico. La pieza combina una reflexión histórica, una crítica política y una declaración personal de identidad, usando preguntas retóricas para enfatizar la discrepancia entre los valores de sacrificio del pasado y las expresiones simbólicas contemporáneas.










