In this Spanish monologue, Mauro Stendel recounts his journey from serving in an elite Israeli military unit to moving to the United States, where he faced extreme hardship—living in a car, eating tangerines at a friend’s WeWork, sleeping in a lactation room to avoid cameras, and enduring cold, hunger, and isolation. He describes the emotional toll, the disbelief of his family, and his relentless focus on a long‑term vision despite depression and physical strain. Stendel frames his suffering as a necessary, temporary path, vowing to prove his doubters wrong. The narrative culminates with a reversal of fortune: those who once mocked him now seek his services for work, illustrating a theme of vindication and the payoff of perseverance.
Chapters
Cuando me fui al ejército israelí, todo, ahí está el soldado Ryan. Cuando después salió en los diarios mi historia, que llegué a una unidad especial, wow, siempre confiamos en vos, qué genio. Cuando me fui a Estados Unidos, bloqueé hasta toda mi familia. No, ¿qué hacés? Estás loco, Mauro perdió la cabeza, la guerra lo volvió loco, se piensa que se va a hacer millonario, se fue a vivir en un auto. No, que no sé qué. Escuchame una cosa, yo comía con monedas, iba al WeWork de un amigo en Nueva York y le comía las mandarinas al WeWork, ese era mi almuerzo. Cuando hacía mucho frío y no podía a dormir en el auto, me encerraba en el cuarto de amamantar del WeWork porque era el único cuarto que no tenía cámaras, y el portero me sacaba a las 5 de la mañana a patadas. Ese soy yo, no un pelotudito que de la noche a la mañana te cuenta que se hace millonario. Yo me rompí el culo, tuve un camino larguísimo, pero me rompí el orto y no aparecía en las redes sociales. Me salí de todo el planeta, estaba solo, enfocado, deprimido, con frío, con hambre, sucio, bañándome en un gimnasio, poniéndome con monedas en la ropa los domingos, y estaba solo. ¿Por qué? Porque sabía que ese era el camino y sabía que era temporal. Y dije, ¿sabés qué? Yo voy a desaparecer aunque sea mínimo 6 meses, y les voy a cerrar el orto a todos. A todos los que me dijeron que no iba a poder, a todos los que me dijeron que era un pelotudito, a todos los que me bolasearon. ¿Y sabes qué? Bastante de eso que me bolaseaban ahora me piden laburo. Yo pensé una buena pista.