
En este monólogo, Mauro Stendel dirige sus palabras a una mujer interesada, señalando que su visión de las relaciones está distorsionada por su estilo de vida en Miami, rodeada de millonarios y yates. Explica que, para un hombre que vive en un barrio humilde de Tucumán y trabaja repartiendo sándwiches, ella resulta inaccesible tanto económica como culturalmente, lo que genera la sensación de que es “inalcanzable”. Mauro enfatiza la importancia de comprender la percepción del otro: los hombres de bajos recursos no pueden costear viajes a Miami ni responder a sus mensajes, y la mayoría de los hombres quedan ignorados en los DMs de la mujer. Con un tono directo y crítico, invita a reconocer la realidad de la brecha socio‑económica que condiciona las interacciones románticas.










