No pongas la mano en el fuego por nadie

In this candid, autobiographical conversation, Mauro Stendel and a co‑host (Speaker A) explore what it truly takes to become a multimillionaire. They argue that success hinges less on intelligence and more on the willingness to make profound sacrifices—giving up family time, personal relationships, and even one’s own comfort. Stendel recounts his journey from a modest upbringing in Argentina, through a demanding military stint, to rapid financial ascent, highlighting the personal costs: missing his mother’s final years, his sister’s birth, his niece’s early life, and the death of his father. The dialogue delves into the pitfalls of reaching the top while trying to lift everyone else, describing how attempts to help friends and old acquaintances led to misplaced priorities, loss of focus, and emotional strain. They stress the importance of setting boundaries, protecting oneself, and recognizing that one cannot please everyone. The conversation concludes with reflections on purpose, fearlessness, and the need to prioritize one’s own happiness and values over external expectations, warning against the social pressure to be a perpetual benefactor.
Chapters
No se trata sobre lo que tienes que hacer, se trata más sobre quién tenés que ser. Lograr ser multimillonario no es para cualquiera, no solamente por temas de inteligencia o cosas académicas, sino más que nada por quién tenés que ser. Y no te hablo de cosas materiales, no te hablo de resultados en colegios académicos, te hablo de esfuerzo y sacrificio. Mi historia de éxito fue bastante rápida.
Si miramos a mi corta edad, la cantidad de dinero que he logrado hacer.
Pero nadie se imagina la cantidad de.
Sacrificio que tuve que hacer para llegar a donde estoy. La fórmula es muy simple, no fácil, simple. Esfuerzo y sacrificio.
El esfuerzo se basa en que estamos.
Dispuestos a dar y hacer para llegar a donde uno quiere. Muchas personas están dispuestas a entrenar, a.
Estudiar, a levantarse temprano, aprender, ser disciplinado. Muchas personas logran resultados con un gran esfuerzo. Pero para lograr lo imposible o para lograr cosas que muy pocas personas podrán.
Lograr, no va por el esfuerzo, ni lo que uno está dispuesto a hacer.
O dar, va por el sacrificio. ¿Que es lo que uno está dispuesto.
A dejar de lado?
Lo que uno está dispuesto a dejar.
De hacer, de ver, de sentir.
En mis pocos años de carrera de negocios o militar, pocos, pero muy intensos, muy agresivos, tuve que hacer mucho más sacrificios que esfuerzos para llegar a donde estoy. En mis negocios dejé de ver a.
Mi madre en sus últimos años de vida, no fui al casamiento de mi.
Hermana, me perdí el nacimiento de mi.
Sobrina, sus primeros años de vida.
Lastimosamente también perdí a mi padre hace poco.
Así que me he perdido los últimos años de vida de mi padre. Me he perdido estar ahí para mi familia cuando lo necesitaba. He dejado a un gran amor de mi vida atrás, a mi perro de la infancia, a mis amigos.
En el ejército aprendí a esforzarme, a dar, a ser disciplinado en lo que quiero. Pero yo no nací en Israel, no.
Se basaba solamente en entrenar y ser duro.
Tuve que dejar de lado muchísimas cosas.
Al venir de Argentina para llegar.
Y en los negocios después de mi servicio militar.
Una mezcla de ambas. Mucho esfuerzo y mucho sacrificio.
Algunas personas nacen en condiciones donde no tienen que sacrificar tanto y solamente tienen que esforzarse. Algunas personas tienen las condiciones como para no tener que esforzarse mucho, pero tener que sacrificar todo.
Algunas personas tienen que hacer un poco y un poco, o mucho y mucho.
Pero hoy te quiero hablar más que del sacrificio y el esfuerzo, de lo duro que es venir de abajo, empezar.
Desde cero y llegar a la cima.
No solamente por el camino que tuve.
Que hacer para llegar a donde quise estar económicamente, sino para poder mantenerme en donde siempre quise estar.
De eso habla mi tercer libro, El arte de protegernos.
Porque yo casi pierdo la cabeza llegando a donde quise estar. Y no la perdí en el camino, la perdí cuando llegué.
Mi camino a la cima fue tan solitario que una vez que llegué a la cima me quise traer a todos. El peor error de mi vida. Contratar amigos de la infancia, invertir en negocios de otros en vez del mío, despriorizar mis intereses, mis propósitos por complacer al otro, cancelar reuniones porque venía tal persona y bueno, le voy a llevar un tour y vamos de vacaciones. Porque si otro lo hubiera logrado, lo hubiera hecho por mí. Porque si él estaría en mi posición económica, él lo hubiera hecho por mí. ¿Quién de esos ha logrado esas metas económicas y te está ayudando Mauro? Nadie. ¿Y por qué vos tenés que ser el superhéroe? ¿Por qué vos tenés que ser el.
Que salva a otros?
¿Por qué tengo que ser yo el que se pone la 10 si nadie se puso la 10 conmigo?
La reconcha de sus madres.
Esa culpa la comparten solamente las personas.
Que he hablado que desde abajo han logrado sus metas financieras. Muy pocas personas logran mantenerse porque los puede la culpa de que otras personas con los mismos recursos que ellos tuvieron no llegaron donde el otro estaba.
Porque los puede la presión social. Ahora te olvidaste de los pobres, Ahora que sos famoso, ahora que sos millonario, te olvidaste de los pobres, Te olvidás de los amigos del barrio.
Escuchame una cosa, pelotudo.
Mi teléfono era el mismo cuando dormía en un auto, Mi teléfono fue el mismo cuando me bañaba en un gimnasio, Mi teléfono fue el mismo cuando tenía que dormir en un cuarto de wework de amamantar porque era el único sin cámaras. Mi teléfono era el mismo cuando quedé en la calle, Mi teléfono era el mismo cuando estaba solo. Mi teléfono era el mismo cuando era un pobrecito. Mi teléfono era el mismo cuando todos ustedes me trataban de pelotudo porque yo quería hacerme millonario y dejé absolutamente todo lo que tenía en mi vida por esa meta. ¿Soy yo el que se olvida de.
Los pobres o vos te olvidás solamente de los ricos? Claro, muy fácil.
Decirlo, pero imaginate con 25 años tener esa mentalidad.
Muy complicado. Lo aprendí a los golpes. Los golpes me los di por ser bueno, por ser agradable, por querer complacer a todos esos que solía complacer, ya no me complacen, nunca están, nunca estuvieron.
Esa gente que invitas a cenar y.
Cae con un tupper en vez de con el postre. Esa gente que ha gozado de tu bondad confundiéndola con debilidad.
Esa persona que ha gozado de tus.
Logros, de tus bienes, de tu habilidad para solucionar problemas que el promedio de personas no puede.
Esa persona que ha confundido tu bondad con debilidad.
Hoy en día los sé detectar, pero aprendí a detectarlos a los golpes. Aprendí a bailar de las veces que me bailaron.
No tuve un padre multimillonario que me.
Ha enseñado cómo comportarme con millones de dólares. Me guié en base de la experiencia.
En base de sufrir en carne propia.
Todos los relatos que cuento.
Dice un gran amigo del como yo sí la viví, yo sí la puedo contar. Yo viví todo lo que te cuento y mucho más.
¿Que no cuento?
Tener una mansión de 14 cuartos, dos cines privados, mayordomos, dos Lamborghini afuera y tener un ataque de pánico al ser una fiesta en tu penthouse y que.
Te roben ropa tus amigos, entre comillas. Yo sí la viví.
Que te abusen esas personas que vos.
Confiaste, esas personas que te abriste sentirte un pelotudo porque dejaste que tu bondad.
La vean como debilidad.
Si igual esas personas piensan que soy un forro, nunca las voy a complacer. Para que seguir ayudándolos, colaborándoles, ayudándolos, compartiéndoles, si igual están pensando mal de mí. No va a cambiar eso, nunca los vas a complacer.
Maquiavelo dijo pero prefiero ser odiado y.
Respetado a amado y pasado por encima en El Príncipe.
Y creo que tenía razón.
Si vuelvas a hablar mal de mí para quedarte de comer.
El tiempo me enseñó que para ser feliz tenés que saber que tenés que tener un propósito y no tener miedo.
A compartir tus opiniones.
Y para poder tener opiniones firmes, no te tiene que dar miedo el riesgo.
De ofender a otros. Nunca vas a poder complacer a todos. Entonces, si no vas a poder complacer a todos, por lo menos anda y complacete a vos mismo, porque de todas maneras van a pensar o van a hablar.
Si sos millonario y decidís que no querés gastar en un boleto business porque el vuelo es corto, Ah, y mirá, no tiene plata. Si querés ser humilde y quiere un auto barato, Ah mira, se quedó sin plata. Si quieres disfrutar tu riqueza y comprarte un auto caro, Ay mirá el fanfarrón. Si decidís compartir conocimientos, escribir libros, Ay mirá, no le alcanza con la plata que hizo, Tiene que también sacarle la plata a la gente humilde. Si fueras tan millonario no enseñarías, pero si no enseñas sos un hijo de puta. Si cobras sos una lacra, y si no cobras no vale la pena hacerlo, porque si no lo cobrarías nunca. Pero nunca vas a poder complacer a todos. Y el problema es que personas como yo, que se han hecho millonarias o han llevado sus metas financieras con el propósito de ser un beneficiario social, con el propósito de ayudar a los tuyos.
A tu familia, a tus seres queridos, a los que comparten tus valores morales.
El problema de personas como yo que han querido poder para compartir y empoderar, esas personas que vos mismo deseabas empoderar, son esas que te condenan el día.
Que decidís cortar el chorro, el día.
Que decidís sacarles el trono. No le des un trono a alguien.
Que no se lo puedas quitar. Cuando dejas de desvivirte por el resto y de financiar la felicidad de otros para empezar a financiar la tuya, de repente sos un hijo de pu.
Mil y una cosas que hiciste de bien para mantener al otro feliz. Por una sola vez que te hayas priorizado, te van a condenar. Entonces, ¿Por qué desde un principio empezar a complacer a todos? Igual van a pensar mal. Yo creo que como te dije, si tu camino a la cima fue tan solitario, no creas que traer a todos.
A la cima es una buena idea.
Especialmente esas personas que no compartieron tu.
Camino a la cima.
Especialmente esas personas que ni siquiera quieren verte en la cima a vos. Y ni siquiera esas personas que no.
Merecen estar en ninguna cima.
Porque no importa cuánto esfuerzo, dinero, tiempo, energía le pongas en levantar una persona, si esa persona no se quiere levantar, no solamente no se va a levantar, sino que te va a arrastrar abajo a vos. La clave de protegerte, cuidarte y quererte.
Es priorizarte a vos y a tu felicidad.
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