Mauro Stendel got a tattoo reading "Never again" after three hours of pain, marking his decision to stop prioritizing other people's happiness over his own. He warns that constantly pleasing others leads to self-neglect and losing your purpose, and advises surrounding yourself with people moving in the same direction, not just those who stay because of shared history.
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Yo tengo tatuado acá: Never again, never again, never again. Esto fue un tatuaje que me lo hice por mucho dolor, mucho dolor. Y al tatuador le dije: poneme nunca más. No me dolió, hacémelo otra vez. No me dolió, hacémelo otra vez. No me dolió, hacémelo otra vez. No me dolió, hacémelo otra vez. Estuve así 3 horas, me dijo: ya está, ahora sí me duele, no quiero más. ¿No querés más qué? Nunca más qué. Nunca más voy a priorizar la felicidad de otro antes que la mía, porque te terminás desviviendo complaciendo al resto mientras vos te despriorizás y dejás de cumplir lo que a vos te corresponde, o lo que a vos te hace bien, o lo que a vos te hace llegar a donde estás para ayudar al resto. Nunca te rodees de personas que no van hacia donde vas solamente por haber venido de donde vos venís, o solamente por estar de donde saliste. Siempre al frente, siempre, ¿está bien?