TODOS LOS QUE ME CRITICABAN AHORA ME PIDEN TRABAJO

Mauro Stendel relata una cruda autobiografía en la que narra su paso por el ejército israelí, su mudanza a Estados Unidos y la profunda miseria que vivió al quedarse sin familia ni recursos. Describe cómo duró en un coche, comía mandarinas en un WeWork, se refugiaba en la sala de lactancia del mismo edificio para escapar del frío y las cámaras, y se bañaba en un gimnasio mientras enfrentaba hambre, suciedad y soledad. A través de un intenso “grind” y una disciplina férrea, sostuvo que sabía que esa fase era temporal y que debía desaparecer durante al menos seis meses para volver más fuerte. Con tono desafiante, declara que ahora, a los que antes lo menospreciaban y le decían que no lograría nada, le piden trabajo, convirtiendo la crítica en reconocimiento profesional.










