A Spanish-language monologue condemning influencers who take minors to casinos and profit from their losses, and attacking the stigma around selling online courses in Argentina. Even legitimate educators now feel forced to say they don't sell courses to escape the "smoke-seller" label.
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Vergüenza le tiene que dar a la influencia que mete nenes al casino y cobra comisión de la pérdida. Supongamos que yo hago vista gorda y que me chupa un huevo, dale meté a nenes al casino. El problema está cuando vos te hacés el piola y el capo y gracioso con los nenes puteando al que vende capacitaciones. Ahí sí tengo un problema porque el que vende capacitaciones o el que vende curso o el que vende cualquier tipo de mentoría puede ser que sea un chanta, puede ser que sea un vendehumo, puede ser que sea un estúpido, un idiota, todo lo que vos quieras. Querés funarlo, querés cagarte risa, perfecto. Pero cuando entran ya a muy personal, que estafa que no vende cursos. Ser vende cursos se volvió ser narco total. Tenés personas que hacen muy buen contenido educativo y te ponen no vendo cursos en mayúscula, se volvió una vergüenza. Ser un vende curso es ser un narco, ser infoproductor en Argentina. Vergüenza le tiene que dar al influencer que mete nenes al casino y cobra comisión de la pérdida. Ni siquiera le pagan por historia boludo. Comisión de la pérdida.