#004. Germán Madrazo - Ganar quedando en último y cómo lograr lo imposible
16 Dec 2025 · 99 min
Germán Madrazo, a Mexican triathlete, switched to cross-country skiing and became the first Mexican to qualify for the Winter Olympics. He finished last at Pyeongchang but gained global attention. The episode covers his path through 18 Ironmans, severe health setbacks, and how he found meaning in the impossible.
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Osotrava. Yo no levantaba la mirada ni por equivocación. Y de repente yo creo que algo pasó que abrí los ojos y dije, ¿Qué estoy haciendo? ¿Por qué estoy triste? Por algo, por algo increíble, por algo de verdad que no puedes ni siquiera dimensionar de qué pasó ni cómo pasó.
No. Hola y bienvenidos a un episodio más de Cracks. Yo soy Oso Traba y mi trabajo es entrevistar a los mejores en deportes, negocios y tecnología, o Cracks, para encontrar las tácticas y hábitos que los hacen exitosos. Lo que busco en este programa es descubrir sus secretos para que gente como tú y yo podamos implementarlos en nuestra vida diaria. El episodio de hoy es una plática con Germán Madrazo. Germán es un emprendedor, conferencista y atleta de alto rendimiento mexicano que saltó.
A la fama hace un año cuando.
Se convirtió en el primer mexicano en calificar a los Juegos Olímpicos de invierno en la disciplina de esquí campo.
Traviesa. Tal vez lo recuerdes por su.
Foto en la portada de los mayores periódicos del mundo, siendo cargado en hombros.
Por sus rivales tras terminar su prueba en último.
Lugar. Antes de ser atleta olímpico, Germán destacó en el circuito mundial de triatlón, completando 18 carreras Ironman, incluida su participación en el mundial de Kona en Hawai. La plática de hoy deja un poco al lado lo obvio y se.
Concentra más en lo que pasó antes.
De las Olimpiadas de Pyeongchang, así como el impacto que tuvo la carrera en la vida de Germán. Muchas de sus respuestas resultan sorprendentes y extremadamente motivadoras. Así que los dejo con esta emotiva plática con Germán Madrazo. Germán, ¿Cómo estás? Gracias por estar en el.
Programa. Osvaldo, un placer estar contigo. Muchas gracias a ti por la invitación. Un saludo a todo el.
Auditorio. Hombre, pues buenísimo. ¿La verdad es que desde que vi tu historia hace un año, ahora sí que estamos como a siete días de de que se cumple el año de tu carrera en las Olimpiadas.
Correcto? Así es. Estamos a dos días, de hecho, no, a un día, mañana se cumple un año de la inauguración de los Juegos Olímpicos y de la primera vez que sentí lo que era ese sueño que tenía desde los 10 años de ser olímpico en esa inauguración desfilando con el traje de charro, que además quiero decirte que me costó trabajo porque las autoridades del Comité Olímpico no tenían planeado que fuera el traje de charro, tenían planeado que fuera el traje que llevaban todos los demás, entonces hubo pues hasta que tratar de convencerlos para que pudiéramos usar ese traje. Entonces fue un día muy bonito para mí, el apoyo de Jimena Saldaña, la vicepresidenta del Comité Olímpico, fue importantísimo en todo, a quien le mando un fuerte abrazo con muchísimo cariño. Entonces sí mañana inicia el primer festejo, el día del abanderamiento y nueve días después el día de la carrera.
Está increíble porque creo que eso nos da la oportunidad de platicar un poco ya con conocimiento de causa. Entonces me estás diciendo que a los 10 años tuviste esa visión de ser atleta olímpico, pero te llevó hasta los 43 llegar. Cuéntame cómo empieza tu carrera atlética, Sé que tienes muchísimos logros y de lo que he visto 18 Iron Mans me parece impresionante, pero cuéntame un poco cómo arrancas, cómo es tu niñez o cómo te llega ese gusto por el.
Deporte. Claro, mira, mi niñez arranca con mis padres diciéndome desde un principio que mi obligación número uno de escuela, Mi obligación número 2 es hacer un deporte, practicar algo, Entonces desde chico me metieron, bueno, clases de natación que eran esenciales, más que un deporte era un método de supervivencia, que alguna vez estés cerca de una alberca y bueno, pues que sepas qué hacer. Entonces empecé a nadar y desde chiquito pues me encantó la natación y mi mamá se daba cuenta que si algo me gustaba, si algo me apasionaba de mi día como niño era ir a nadar. Entonces ahí fuimos progresando al equipo de la escuela, estaba yo en aquel entonces en el Instituto Cumbres que tenía un equipo natación, después de ahí yo quería entrenar más, yo quería echarle más ganas, mamá me inscribió para empezar a nadar en la que en aquel entonces era la alberca del Centro Deportivo Olímpico mexicano del Sedón, pero pues nunca pude ni empezar o creo que sí empecé alguna semana o dos, pero mis padres se mudaban a Querétaro, entonces pues la idea del sedón, te digo, vivió muy corto tiempo y habrá vivido una o dos semanas porque nos mudamos a vivir a Querétaro y en Querétaro seguí con la natación. Hoy en día Querétaro es un estado muy avanzado, con muchos grandes deportistas, con instalaciones de primer nivel, pero hace 30 años cuando yo llegué a vivir a Querétaro, Querétaro no contaba con estas instalaciones que tiene hoy en día, nada más había dos albercas, albercas constantes nada más, una porque las que nosotros nadábamos perdía el agua todos los domingos y no la llenaban hasta el martes, y la otra alberca, la única que era constante, que tenía un gran equipo de natación, era la alberca del Seguro Social, y bueno, la verdad es que el Seguro Social de verdad que hoy en día que volteamos atrás lo podemos ver con risa, pero una alberca de seis carriles de 25 metros y el profe, el poli y el banano, que eran unos grandes, bueno, son unos grandes entrenadores de natación, entrenaban, no sé, 80 niños, o sea, la alberca tenía un tráfico increíble y aún así tenían grandes nadadores, entonces desarrollar la natación en aquel Querétaro cuando yo llegué era difícil y aún así seguí entrenando, seguí echándole gana, pero pronto hubo que cambiar de vocación porque lo que yo quería hacer Querétaro no estaba viendo por dónde.
Llegarle. ¿Qué querías.
Hacer? Llegar a los Juegos Olímpicos, o.
Sea, ya para esa edad, yo desde.
Los 10 años de edad decidí que quería Juegos Olímpicos, decidí que quería ser atleta olímpico y es lo único que ha estado en mi mente, yo creo que es el sueño de mi vida, porque es el único sueño que ha sido constante, siempre lo he querido, yo veo en algún lugar los faros olímpicos y se me pone el cuero de gallina, o sea, es el ingenio de mi vida, es algo que siempre he deseado desde que era un niño, desde que tenía 10.
Años. Pero tu carrera te lleva por otro lado, te dedicas a triatlones, le entras a la bici, ¿En qué momento o si hubo un momento en el que pensaste que ese sueño se te había escapado porque lograste muchísimas cosas en otros deportes y nunca pensaste en competir olímpicamente en esos.
Deportes? No, fíjate que yo tengo un problema, un mal diagnóstico médico, que me dicen que mis rodillas están degeneradas y que no sirven para nada y que yo nunca más voy a poder volver a correr, que nunca más voy a poder practicar deporte al nivel que me gustaba practicarlo. Y bueno, pues en aquel entonces no creas que iba yo muy bien en la escuela, entonces para mis padres fue una bocanada de aire que dijeron mira, buenísimo, se acaba tu loquerita esta del deporte y te me pones a estudiar. Entonces yo paré mucho tiempo, entonces cuando volví a empezar requerí dos cirugías, una en cada rodilla, ya que encontré un médico que le dio a lo que tenía, que me dijo tus rodillas están perfectas, no tienes nada, es un defectillo ahí que con una microcirugía se.
Compone. ¿Qué edad.
Tenías? Tenía 24 años cuando la primera operación y tenía 29-30 cuando la segunda.
Operación. ¿OK, entonces a los 30 es cuando te clavas duro ya como atleta de alto.
Rendimiento? Bueno, yo creo que como atleta de alto rendimiento, mi primer clavada dura fue cuando era niño, en los equipos de natación que entrenábamos dos veces al día, cinco horas por día, entrenábamos de cinco de la mañana a siete, seis y cuarenta y cinco para llegar a la escuela y después volvíamos a empezar a las 5 de la tarde, no terminábamos hasta las 7 y media, 8 de la noche. Yo creo que ahí fue cuando se forjó la disciplina y el amor por el deporte y el saber que cuando quieres lograr algo toma mucho esfuerzo, mucha dedicación y que es un esfuerzo que tiene que pasar todos los días. Ya digamos prácticamente a los 30 años de edad es cuando me regresa la vida, la oportunidad de volver a hacer el deporte como a mí me gusta hacerlo, a nivel que me gusta hacerlo, porque es cuando por fin se va el dolor terrible que yo tenía en las rodillas, que no me dejaba. Yo corría y me iba cogiendo dos días. Recuerdo que en el TEC había veces que tenía que escoger las bancas de la orilla para poder estirar la pierna que me dolía tanto, entonces estaba tomando el plato porque había corrido en la mañana con las piernas estiradas y el pobre maestro no podía ni.
Pasar. Sí, entiendo perfecto lo que me dices. Y entonces regresas a esa edad y empiezas a hacer Iron Man y 18 Iron Man. Después qué edad tenías. ¿Y qué estás pensando hacer Iron Man? No es cosa de todos los días. Nada. Para los que no conozcan Iron Man, explícanos en qué consiste una carrera de Iron man.
Completa. Son 3.8 kilómetros de natación en aguas abiertas. Son 180 kilómetros en bicicleta que son inmediatamente después de la natación. El reto es salir del agua y cambiarte lo más rápido posible para empezar a rodar lo antes posible. Algo que quieres hacer. Los profesionales lo hacen en dos, tres minutos. El resto lo.
Hacemos. El.
Cambio. La.
Transición. La transición. El resto lo hacemos en quizás 5 minutos, 6 minutos en el Ironman, porque generalmente es muy larga el trayecto entre donde sales del agua y donde están las tiendas para cambiarte. En los tratados más cortos lo haces en un minuto y 15 segundos. 30 segundos en el Ironman es más largo. Entonces 180 kilómetros de bicicleta y después un cambio igual de rápido o más rápido a zapatos de correr para correr la prueba reina de todas las pruebas, el.
Maratón. ¿Cuánto tiempo le lleva a alguien de tu nivel terminar un Ironman.
Completo? 10.
Horas. 10 horas ininterrumpidas. Y eso lo hiciste 18.
Veces. Y eso lo hice 18 veces, pero fíjate que no hice 10 horas las 18 veces. Esta carrera del Ironman también tuvo sus historias espectaculares. Yo creo que así ha sido todo en mi vida. Todo en mi vida ha sido difícil. Difícil. Y después se da. Lo que tú platicaba, la operación de la rodilla. Yo estaba ya inscrito para hacer el Ironman de Wisconsin con el equipo de Iron Mex que preside Luis Álvarez, la referencia en el Ironman de México. Y me inscribí. Era en septiembre y a mí me operaban en noviembre. En noviembre la aseguradora me dice que no. Y entonces, pues ya sabes, llamadas y lo que puedas. La aseguradora por fin acepta la operación en enero. Y en enero el doctor está de vacaciones. Entonces no me terminan operando hasta marzo y no puedo entrenar hasta mayo. Entonces empiezo a entrenar a mayo después de estar sin moverme toda la recuperación de la operación. Entonces, bueno, pues mi primer Ironman no fue ni cercano a lo que yo soñaba que pudiera ser mi primer competencia. Después de eso, otr. Pues otra mala fortuna. ¿Y sabes que? Tenía una esofagitis terrible. Entonces me dice el doctor que con una operación se me cura el reflujo terrible. Y al ya no haber reflujo, pues también se cura la esofagitis. Entonces dije perfecto, me opero y no salí bien de la cirugía, entré en un estado anémico terrible, después en un estado anoréxico. Entonces mi segundo Ironman, bueno, te tuve las fotos y no puedes creer, o sea, era un palillo caminando. Entonces el segundo Ironman es anoréxico, el tercero es apenas recuperándote de la anorexia. Entonces fue una. Además, bueno, viviendo en un lugar fantástico de la República Mexicana, en Tamaulipas, en Soto la Marina, donde no había alberca para entrenar, entonces yo entrenaba en un río, puse unas boyas ahí para marcar las distancias que cada vez que crecía el río se llevaba mis boyas y tenía que comprar nuevas o ir a rescatarlas a dos, tres kilómetros. Entonces llegar ese Ironman o llegar esos tiempos de 10 horas tomó muchos años de mucho sacrificio y de muchos triunfos personales porque para mí, yo no veo ese periodo de anorexia que fue durísimo, con una depresión horrible, con muchísimos problemas, todos los problemas que trae una depresión tan, tan fuerte y una enfermedad tan fea. De verdad es que si hay algo que yo lucho y que yo trato de inculcarle a la gente con la que hablo es que cuiden su cuerpo, que respeten su cuerpo y que si te tocó que tus huesos sean un poquito más pesados que los de otro, no quieras pesar lo que pesa el otro. Porque cuando te obsesionas con ese tema, especialmente con las mujeres que acaban de tener bebés, que son mamás que quieren regresar a su peso de antes, decirles que son muy guapas, que no tienen por qué pesar lo que pesaban cuando tenían 15 años y que quieran su cuerpo y que hagan ejercicio y se cuiden, pero en su nueva realidad de que son mamás, de que su cuerpo cambia un poquitín, porque si no lo que te lleva es a estos problemas de anorexia, son unos laberintos sin salida, son unas espirales verticales de caída libre horrible. Entonces para mí vencer esto, pues más que algo malo, fue algo bueno que me enseñó de mí, me enseñó a cuidarme mejor, me enseñó a vencer retos, me enseñó a no darme por vencido. Y el camino del Ironman a llegar a participar en el campeonato del mundo de Kona de Hawai fue un camino de verdad lleno de trabas, lleno de oportunidades para.
Crecer. Me imagino no con. Tengo amigos que lo han hecho, tengo amigos que se han quedado en el camino, tengo amigos que han llegado y no han terminado la carrera que imagino debe ser muy duro, muy frustrante para ti. ¿Cuál recuerdas que haya sido el momento en el que más te costó o en el que más tuviste que empujarte en toda esta carrera de 18.
Ironmans? Déjame preguntarte algo, ¿Cuántas veces este año sentiste que te faltó disciplina, claridad o que simplemente no te alcanzó la energía para hacer lo que querías hacer? Si eres como la mayoría de la gente, no es que te haya faltado capacidad. Te faltó un sistema, un entorno que te empuje, una estructura que te sostenga y sobre todo, un grupo que no te deje soltar tus metas. Por eso creé reto gánate mañana 2026. Esto no es un curso ni motivación barata. Es un sistema probado por más de 5 años y más de 100.000 personas para instalar en ti en solo 10 días los hábitos que definen a la gente que verdaderamente avanza. Dormir mejor, pensar mejor, moverte mejor, priorizar mejor y muchos otros más. ¿Para qué? Para que actúes como la persona que dices que quieres ser. Porque cuando ganas tu mañana, ganas tu día y tu vida entera. Este año vamos a tener el reto más grande de la historia. Arrancamos el 12 de enero conmigo en vivo a las 5 y 45 de la mañana y me acompañan expertos como Natalie Marcus, Alan Abruch, Juan Pablo Álvarez, Mercedes y Pilar Palomar, Rodrigo Herrera y Carla Berman para ayudarte a transformar tu energía, tu enfoque y tu identidad desde el día 1. Si estás cansado de arrancar el año con buenas intenciones y terminar igual que siempre, este reto es para ti. Puedes unirte desde solo 10 dólares o entrar al plan VIP donde tendrás sesiones exclusivas de De Q a Conmigo, además de muchas otras cosas. Pero solo hay 3000 lugares VIP y se están acabando muy rápido. Si quieres que 2026 sea distinto, haz algo distinto. Arráncalo uniéndote al Reto Gana tu mañana 2026 en Ganaeldía. Com. Empezamos el 12 de.
Enero. Definitivamente Iron Man Lake Tajo en 2013. Una verdadera pesadilla. Algunos mexicanos con los que compartí que estén escuchándonos ahorita recordarán nos metimos al agua a menos un grado centígrados. Generalmente, pues sabes, cuando estás caminando en la playa para entrar al agua, pues ya vas descalzo. Sabía que estaba frío, pero jamás me imaginé que la arena hubiera congelado. Entonces la arena tenía cristales de hielo que los pisaba, se rompían y te cortaban los pies. Entonces yo entré al agua con los pies sangrando, cortados por el hielo, además los pies congelados, el agua estaba helada, bueno, helada, pero deliciosa porque la vez hacía tanto frío afuera que el agua se sentía muy rica. Salir, empezar la bicicleta y es que la bicicleta va generando aire, entonces ya no es la sensación térmica del aire que está soplando naturalmente, sino es la sensación térmica del aire que te está soplando tú al ir descubierto en una bicicleta. Yo sentía como que se me estaban así clavando clavos así en las piernas. Y entiende que yo entrenaba en Soto la Marina, en Tamaulipas. Bueno, yo para 2013 ya estaba en McAllen, Texas, que para el caso es lo peor, es peor porque si en Soto la Marina hacía un calor endemoniado, aquí hace poquito más calor que en Soto la Marina. Entonces imagínate, estás tú entrenando a 42.40 grados centígrados todo el verano y de repente llegas y de sopetón a tener que estar pedaleando a menos un grado, a cero grados, las piernas se calambraban, era increíble. Yo quería dar un pedazo en la bicicleta y me acuerdo que era parar a rezar, decir no, no, por favor, calambre no. Pasabas por un hotel, me acuerdo que la gente se paraba y se frenaba, se metía y decía, si, me meto y les pido que me presten ahí su, ya sabes, la recepción, un cafecito tantito, ¿No? Pero no, nunca, nunca paré. Y fue cada vuelta, cada lugar que pasaba, será lo mismo pensar decir, bueno, es que esto no es rajarse, nomás es parar tantito para recuperarme, para poder terminar. Fue algo, fue algo durísimo terminar esa carrera fue verdaderamente algo, algo, algo, algo épico. Y luego, oye, increíble porque empiezo a correr y pues como corredor, pues dije, bueno, ya llegué a lo mío, ya llegué a mi fuerte. Entonces empiezas a correr y me quito la chamarra porque dije, bueno, pues corriendo me da calor, ¿No? Y claro, me empezó a dar calor porque iba corriendo duro, pero después que te empieza a pasar factura el cuerpo de la bicicleta, de la natación, del frío, de la exposición al frío y empiezas a bajar el paso y empieza a correr más el pasito y empieza otra vez el triazazo en la noche y yo sin chamarra, yo decía bueno, Dios mío, si le atino a una el día de hoy va a ser un milagro y bueno, pues hasta cruzar la mesa.
¿No? Qué impresión. Y ahora terminas este ciclo, te topas con un artículo de Alfredo Gorráez, ¿Por qué nunca aplicaste o por qué nunca trataste de calificar a las Olimpiadas en tu.
Deporte? Bueno mira, lo que te platicaba en un principio, cuando yo vuelvo al deporte a los 30 años, si es tardísimo para empezar, el nivel del triatlón en México es muy alto, tenemos grandes triatletas, en verdad grandes triatletas, es decir, no hemos tenido una medalla olímpica en triatlón, pero sí hemos tenido campeonatos del mundo, hemos tenido, de verdad que tenemos grandes triatletas en México y bueno, pues imagínate empezar y tratar de competir contra el Toro Rosas, que ya era profesional desde los 18, cuando yo venía cojeando con el dolor de rodilla, él ya estaba ganando las categorías profesionales, vaya, no era ni siquiera concebible, o ya traías ese ritmo o ya venías con ese ritmo desde mucho tiempo antes o no ibas a llegar a ese.
Ritmo. Y entonces pensaste que tu sueño olímpico se había.
Terminado. Fíjate que sí lo llegué a pensar, pero también llegué a pensar que dije, oye, pues ahí vienen las aguas abiertas, 10 kilómetros, yo no era tan rápido en el agua, pero yo ciertamente era el que más aguantaba y en todos los lugares donde paraba era muy común que entrenando fuera yo el que, el que mejor aguantaba las cargas de entrenamiento, entonces por ahí dije, oye, pues el sueño de que a lo mejor en aguas abiertas pudiera haber una oportunidad, pero bueno, sí fue difícil tratar de entrenar a ese nivel estando en Tamaulipas, no por Tamaulipas, sino por el lugar en el que diría que era muy chico, sí es un lugar privilegiado, a los que han tenido la oportunidad de ir a la pesca, Tamaulipas sabrán de qué hablo, es un lugar con una belleza sin igual, pero vaya, es una población chica en la que te digo, no hay albercas y aunque quieras tratar de entrenar todo en aguas abiertas, pues llega un momento en el que llueve, llega un momento en el que se crecen las aguas, llegan momentos en el que no puedes entrenar, entonces mi sueño de, de intentarlo en aguas abiertas, pues se vio frustrado muy pronto por no tener los recursos para entrenar, y recursos no me refiero tanto a materiales, sino a la alberca, estaba una hora y cuarto manejando de la alberca más cercana, entonces no, no te creas, o sea, sí lo volví a pensar y si dije a ver si va por aquí y se me ocurrieron, vaya varias cosas que quería intentar, pero de alguna forma se te ocurren, pero es difícil porque también llevas muy encaminado en el Ironman, ya vas muy encaminado en los maratones y de repente dices, bueno pues si no pasara este que es el sueño de mi vida, como quiera que sea, estoy cumpliendo otros sueños, otros sueños, estoy haciendo cosas muy padres, cosas también extraordinarias que bueno, si se puede decir que sirven de premio de consolación, pues así estaba haciendo.
También. Ya. Ese era el diálogo en tu cabeza. Sí. Sí. ¿Veías un plan B con el que estabas.
Contento? ¿No contento, no contento, nada contento, o sea, si veía un plan B, como decir, bueno, cuál sería el siguiente gran reto? Decía bueno pues me voy a subir al monte Everest, o sea, no hay de.
Otra. ¿Eso lo.
Pensaste? ¿Sí, claro, yo siempre tenía una pasión por las montañas, de nuevo, nunca he vivido cerca de una, entonces nunca he tenido oportunidad de entrenar en ese ámbito, pero bueno, la pasión siempre ha estado y el gusto siempre ha estado y cada vez que he ido Colorado, pues me subo a Long Peak en México, en alguna ocasión ahí busqué la forma para que subiéramos a la Nevada Toluca, es un poco fácil subirlo, por eso lo subimos al Pico Orizaba, está más difícil, pero siempre he tenido esa curiosidad, entonces yo dije bueno pues ni modo, el plan B, si tuviera que ver un plan B, pues va a ser el, pues va a ser el Everest o alguna otra cosa, porque no me voy a quedar así, no? Entonces conforme.
Nunca. Cuéntame del día en el que se abrió esta puerta, en el que viste las Olimpiadas, otra vez a tu.
Alcance. Bueno, te voy a hacer franco, eso no fue hasta el 22 de enero del 2018 que califique, porque así como al alcance, no creas que nunca lo vi, o sea, después de que has batallado toda tu vida por algo, dices, esta no me la creo hasta que no, hasta que no sea realidad. Es más, seguro que yo, es más, yo ni siquiera festejé, yo ni siquiera le dije a nadie que había calificado hasta que no vi que el Comité Olímpico mexicano habían aceptado mi invitación a los Juegos Olímpicos. Invitación me refiero a que tú calificas, rectifican tu calificación, pero después el Comité Olímpico mexicano tiene que decir, OK, calificó, lo llevo, porque el Comité Olímpico mexicano puede decir, calificó, pero me lo voy a.
Llevar. Ahora, este proceso de calificación debe de haber sido también complicado. No, o sea, no sé, en las mismas Olimpiadas de Corea hace un año se dio el caso de una americana, Elizabeth Sweeney, en el esquí de medio tubo, ¿La.
Conoces? Sí, sí, sí.
Claro. Bueno, pues es un caso sonadísimo porque ella siendo americana se pone al igual que tú, la meta de ir a las Olimpiadas, pero ella no sabía esquiar, ella no era una atleta extrema, ella no era un atleta de nivel olímpico, pero entendió el sistema y jugó con todo el método y la metodología de calificaciones, al grado de que se cambió de nacionalidad, concursó por Hungría y se dio cuenta que para calificar a los Juegos Olímpicos lo único que tenía que hacer era jugar a las probabilidades, no lesionarse y no quedar descalificada. Y entonces eso hizo que juntara los puntos mínimos y que gracias a que otras atletas quedaron lesionadas o descalificadas, ella pudo calificar los Juegos Olímpicos y quedó en último lugar de su prueba, que para ella fue un logro espectacular. Y hubo, lo que probablemente también te haya pasado a ti, opiniones encontradas sobre esta persona. ¿Jugó con el sistema y debería de estar en los Juegos Olímpicos o le quitó el lugar a una mejor atleta simplemente por las.
Reglas? No, fíjate que en mi caso, o sea, claro que hubo críticas y una crítica que me da una risa tremenda, porque ahora he hecho una muy bonita amistad con Saúl, un revista mexicano que además es buenísimo y que escucha un comentario de Carlos Hermosillo diciendo que cualquiera lo hubiera podido hacer, que él estaba pensando hacerlo en remo, que remo estaría facilísimo, y dice Saúl, cómo quisiera ver a Carlos Hermosillo subido en un kayak, volteándose, no pudiendo ni siquiera mantenerse a flote por lo duro que es el remo entonces no, este deporte es tan duro. Y de verdad, este sí es un esfuerzo físico extremo, pero extremo te estoy diciendo de que no puedes respirar, o sea, de que termina la carrera y te estás.
Ahogando. Es La prueba es 15 km.
Libre. Bueno, espérame. La prueba es 15 km. Cada 4 años cambia entre estilo clásico y estilo libre. Esta vez tocó el estilo libre. En cuatro años toca el estilo clásico. Pero es una prueba tan difícil que no puede la gente opinar lo mismo que se opinó de Mary. Porque cualquiera que se ha puesto los esquís de cross country y ha subido una prueba en una pista homologada de Copa del Mundo. La homologación principalmente quiere decir una pista que cumple con los requisitos de dificultad de cualquier pista de Copa del Mundo. Entonces quiere decir que las subidas son muy inclinadas, muy pronunciadas, las bajadas igual, son pistas muy complicadas. Entonces cualquiera que se ha puesto los esquís de cross country y ha tratado de hacer una pista de las que tienen la leyenda World Cup, sabe de lo que estamos hablando, sabe que este deporte no es broma, que la vida está en juego. Porque esas bajadas en Sochi, no sé si recuerdas, un atleta muy experimentada se salió de la pista. Las subidas no es nada fácil. Pareciera como que el cross country esquí es plano, pero no hay más que la entrada al estadio. No hay un solo segmento plano en los 15 kilómetros. Yo creo que no juntas más de 300 metros planos. Todo es subida extrema o bajada extrema. Y la pista Pyeongchang, créeme que estaba particularmente difícil en cuanto a las.
Subidas. Bueno, yo nada más de pensar en ese deporte. A mí me encanta esquiar en nieve. Y si le preguntas a mi esposa, bueno, nada más de pensar en que nos toca un catwalk y hay que darle para llegar a la otra bajadita, eso es una pesadilla. Nada más en sí ahora dedicarte a eso como profesional se me hace impensable.
¿No? Claro. Y ahí es donde yo encontré mi amor, ¿No? Porque el esfuerzo físico, ese kilómetro antes de la meta en el que ya duele todo, en el que ya nada funciona, en el que el dolor es absoluto, pero también la satisfacción de ya casi llegar también lo es, en el que entras en un estado subconsciente, en un estado, No sé cómo decirlo, pero es un estado en el que estás en tu cuerpo, pero no estás. Te duele tanto que empiezas como a vivir en un. Como en una realidad alterna a la que está viviendo tu cuerpo en el dolor y es ese punto en el que la mayoría de los deportistas que nos gusta esto vivimos, o sea, vivimos por ese momento, vivimos para.
Vivir. ¿Justo te iba a preguntar, este es un dolor porque es una prueba que dura cuánto? ¿Menos de una.
Hora? Sí, menos de una.
Hora. Y tú estás acostumbrado a pruebas de 10 horas. ¿Ya habías sentido esta intensidad de dolor.
Antes? No, claro, porque acuérdate que mi amor es la carrera, el Ironman para mí, y con todo respeto mis amigos ciclistas, para mí el Ironman es la forma de conectar mis dos amores, que es el nado de aguas abiertas y el maratón, esos son los dos amores de mi vida, esas son las cosas que a mí me apasionan más, que a mí me hacen sentirme más feliz. Bueno ahora con el cross, country, esquí no, pero son las cosas que más felices me hacen sentir. Entonces yo como corredor. Tú no corres un maratón cada fin de semana, pero donde te atraviesen un K, un K o un K, o sea, te lo echas cuando puede y el dolor de un K corriendo es extremo, es yo creo que la prueba que más duele. El K duele mucho, pero acaba pronto. El K duele mucho y nunca. Y no acaba nunca. Siento que el medio maratón duele.
Mucho, pero lo ya te administras más.
Tienes oportunidad como de administrarte, como de agarrar un pedacito cómodo en el K. No, no, no agarras como. No agarras comodidad más que, no sé, antes de empezar, cuando estás a punto de. El pistolazo de salida. Entonces si, no, no, era un dolor en que no estaba entrenado para él, pero que ciertamente no me era ajeno y que además que me encantan correr 10 kilómetros en calle me fascina, 5 kilómetros no tanto. Te soy franco porque yo nunca he tenido velocidad, yo nunca he sido rápido, entonces a mí el K me viene mucho.
Mejor. Me estás hablando de tu entrenamiento. Bueno, tú aprendiste a esquiar prácticamente un año antes de los Juegos Olímpicos y tuviste que aprender un deporte nuevo en condiciones extremas y como me has dicho, con muchas dificultades. Cuéntame un poco cómo fue tu proceso de preparación, dónde encontraste el apoyo, Entiendo que tuviste ahí ciertos compañeros que te ayudaron a seguir y que hicieron casi, casi que una hermandad en la que los dos sufrían al parejo Claro.
Mira, te contesto la pregunta, pero antes de contestarla déjame te contesto la anterior que nos desviamos y no te la contesté. El cross country ski empieza justo cuando mis hijos que son triates, acaban de nacer. Estamos platicando y Alfredo Gorra, otros amigos estaban criticando a la gente que corre y sus post en Facebook que decían, bueno, se sienten mucho porque corrieron 5 kilómetros y les dan una medalla. ¿Pues qué mérito tiene eso? Entonces pues uno como corredor se empieza a enojar, se empieza a enojar porque tú sabes que tiene un gran mérito. Si tú sabes que, oye, hay gente, desde gente con autismo, desde gente con problemas de tiroides y que están en un estado de obesidad que no es una opción, no es algo que ellos elijan, no es que ellos coman mal, sino que simple y mente su cuerpo no les responde. Si su cuerpo respondiera a como ellos se cuidan, entrenan y comen, serían delgadísimos. Entonces que alguien critique a un corredor sin saber lo que ha pasado ese corredor, pues a mí me pareció muy molesto. Entonces Alfredo ahí que es un gran conciliador, además de un gran amigo, es el político natural de conciliar de que me dijo, no, mira, si quieres hacer algo extraordinario, pues a ver, impresioname, haz un deporte, el deporte más duro que hay, te voy a mandar un artículo, vas a ver si es deporte. Me manda un artículo y me dice, ahora sí, a ver qué pienso. Y me manda este artículo de Costco. Yo tenía 40 años de edad, yo nunca había escuchado hablar del cross country, nunca lo había visto. Que me llama la atención porque siendo un fanático de las Olimpiadas de invierno, nunca había visto el cross country. Entonces me manda Alfredo este artículo, lo empiezo a leer y quedo cautivado. Entonces yo le hablo a Alfredo y le digo, Alfredo, tengo que empezar a hacer este deporte.
Ya. ¿Qué fue lo que te cautivó de ese artículo? ¿Te acuerdas cuál fue la frase que te dijiste? ¿Esto es para.
Mí? Si, dos cosas. Busco el artículo y te lo mando para que lo leas. Pero la que escribe el artículo dice, empieza diciendo que ella había intentado esquiar una vuelta del recorrido de Soch, eran 2.5 kilómetros, que en el caso de las mujeres lo hacían cuatro veces y los hombres seis veces. Y que después de esquiar esos 2.5 kilómetros había quedado tan adolorida del cuerpo, de los músculos, de todo que no se había podido parar de la cama en tres días, que decía que cómo puede ser posible que la gente disfrute este deporte que es puro dolor, no tiene nada de gozar de este deporte, es un martirio que no. Inclusive un comentario que yo no sé si era como una nota alcance porque luego que lo he vuelto a leer no lo encuentro, o yo no sé si lo escribió dos veces y uno lo editó, pero en uno de los artículos, en una de las notas de alcance, yo recuerdo haber leído que ella tenía miedo de que no se le quitara el dolor y la fueron a regresar, le fueron a quitar las credenciales de prensa porque no estaba haciendo nada. ¿Entonces cuando yo leí eso dije wow, que es más duro que el Ironman? ¿Que es más duro que el deporte que yo practico del trail running, de ir a correr 80 kilómetros en las montañas en Colorado, no creo que haya nada más duro que esto, leer eso decía yo, wow? Después el artículo seguía hablando de las grandes proezas del esquí, hablaba de Roberto Cancelén que había calificado Juegos Olímpicos representando a Perú, de Tucker Murphy, hablaba de Fred, un keniano que había participado hacía diez años antes de esta edición, ocho años antes de la edición de Sochi, donde describía ella. Y yo al leer eso dije bueno, si ya me había enamorado del deporte en el primer párrafo en el que lo describía como la cosa más brutal y más dura que puede existir. ¿Ya a la hora que me empieza a decir que hay un peruano, que hay un bermudense, que hay un keniata, dije yo tengo que practicar este deporte sí o sí, qué tal, que se puede decir? Vamos a ver cómo andan los mexicanos. Ahí fue donde se abrió la ventana, porque cuando dije vamos a ver cómo andan los mexicanos, le pongo en Google lista de. Bueno, son mexicanos y cross country esquí y me aparece un mexicano de apellido Álvarez en 1996. Dije oye, espera tantito, no hay, o sea, Eso es hace 30 años. Entonces dije, a ver, espera, espera, espera, espera, no puede ser posible. Entonces empiezo, dije, a ver listas de competidores de cross country ski en Sochi no hay ni uno, en Vancouver en 2010 no hay ni uno, seguro en el 2006 había uno en la Gano ahí donde estuvo de Kenia no había y en 2002 fue que sale exhibi 2002 no había y en el 98 en lillehammer no había, y no era sino hasta el 96 en Albertville, en donde estaba el nombre que te digo, señor Álvarez. Entonces yo dije, no puede ser posible que no haya ningún mexicano. Entonces de inmediato le hablé a Alfredo y le dije oye, yo quiero empezar este deporte y quiero ir a los Juegos Olímpicos, quiero intentarlo. Me acuerdo la risa de Alfredo cuando hablamos y me dijo, a qué loco le mandan un artículo para que lo lea, él concluye que quiere los Juegos Olímpicos y le dije bueno, al mismo loco, su mamá se va de vacaciones a Los Ángeles, le trae un muñequito de peluche y con el muñequito de peluche, que es la mascota de los juegos de Los Ángeles de 1984, decide que su destino es ser un atleta olímpico. Entonces bueno, pues ya la risa y de ahí me dijo oye pues va, yo te ayudo, yo juego contigo, yo te hago lo que tenga que hacer, ayudarte, lo que te tenga que ayudar para que lo logres, pero ponte a entrenar ya. ¿Entonces empezamos no con el pie derecho, sino empezamos con el pie derecho pero atrás, porque había que primero terminar de descifrar el reto más complejo y más bonito de toda mi vida, que mis hijos acababan de nacer, tenemos triates y estábamos peleando con la aseguradora para que pagaran la cuenta del hospital, que era una cosa estratosférica, creo que eran como 500 mil dólares, que, o sea yo no los hubiera pagado ni en 15 años de trabajar para el hospital, o sea decía no puede ser, si la aseguradora no los paga ya métanme a la cárcel, pues qué hago? Tenía que pagar porque estaban el acuerdo, nosotros nunca habíamos fallado un pago, entonces una pelea, no sé si fueron seis u ocho meses de estar hablando cada semana a ver si ya pagaban, diciendo al hospital que nos tuvieran paciencia, Entonces fue una época de mucho estrés hasta que por fin pagaron. Entonces pues no podía yo ni siquiera empezar el Cross Country Skill cuando ni siquiera sabía qué iba a pasar con mi vida, mi futuro, qué iba a pasar si de repente me veía yo frente a una deuda de 500 mil dólares que era impagable completamente, ¿No? Ya gracias a Dios pase esa deuda, digo que no puedo empezar de inmediato porque tengo que ayudarle a mi esposa con los triates, o sea, además que lo quiero hacer porque son mis hijos, los amo. Yo quería participar de ese proceso, decía bueno, pues bueno, no empiezo este año pero empiezo el que entra. Entonces como te digo, no empieza en un momento en el que dices bueno pues empiezo mañana y me mudo, dejo todo y me mudo a Utah, OA, Michigan y empiezo a entrenar allá. Sino que vives en McAllen, tienes una realidad diferente y ahora tienes un reto de ser papá, de ser papá de triates. Entonces yo desde el principio vi como mi vida volvía, era una repetición de mi vida, una repetición del problema, las rodillas era un problema del problema, una repetición del problema de no tener alberca y tener que entrenar para un Ironman, era una repetición de la anorexia de tantas cosas que te pasan y que te impiden que otras cosas pasen que yo dije nada, esta vez no me van a vencer, las otras tampoco me vencieron, pero dije no pasa nada. Así que fue como empecé este proceso sin saber, Sin nunca haber esquiado. Sin nunca haber esquiado. Cross country de bajada lo había hecho algunas veces, pero cross country.
Jamás. Y te acercaste a alguien que había quedado igual en último lugar en las.
Olimpiadas. Sí. ¿Qué tal? Ya me hubiera acercado el primer lugar. Hombre, a lo mejor. No, pero mira, lo que pasa es que mira, las cosas pasan por una razón, ¿No? Yo creo que el hecho que me hubiera acercado a Roberto y que Roberto me hubiera recomendado. Andy.
Este. Roberto.
Carcelén. Exactamente, el peruano y que Roberto hubiera terminado con la costilla rota, como que todo es parte de lo que hace mi historia, mi historia. Porque tú te preguntas si yo tuviera, si hubiera tenido acceso al suizo que ganó, entonces quiere decir que mi realidad sería otra, Quizás yo viviría en Suiza, quizás yo tendría, no sé, los recursos económicos para poder acceder a un entrenador de ese nivel. Entonces más increíble cuando te vuelve a pensar que lo único que te contestó el mensaje en Facebook porque le escribiste a todos los que pudiste, le.
Escribiste a todos, no fue planeado. Quiero acercarme a Roberto, o sea, si buscaste ayuda de quien.
Fuera. Claro, sí, claro. Yo me puse a escribir y para mí fue un honor que me contestara Roberto porque yo estaba, sí estaba cautivado con su historia. Sí estaba muy contento de leer la historia de Roberto, de ver la historia de Roberto, sí estaba yo inspirado por la historia Roberto, entonces si bien Roberto no fue mi única opción de que busqué, sí fue para mí muy importante que Roberto fuera el que contestara. Claro, por lo que te digo que sí Roberto era el que más había inspirado esta historia, sí fue el primero que leí, dije yo quiero hacer eso, o sea, sí fue la parte del artículo que me dijo tú puedes, fue la historia de Roberto, Entonces gracias a Dios contestó Roberto y vaya sin decirlo menospreciando y no Tucker Murphy, que ya lo conocí, es un gran amigo, es un gran atleta, pero bueno, Roberto era el que había inspirado todo desde un principio. Roberto es el que me hizo decir si se puede, porque yo me puse a buscar, yo me puse a medirme con Roberto en todo lo que pude, yo me puse a buscar resultados de Roberto corriendo, haciendo teraflones, haciendo otros deportes, yo dije oye, pues yo de perder estoy al nivel de Roberto. No, o sea, le busqué por ahí un tiempo de medio maratón y ser igual que el mío, estoy un poquito mejor, le busqué tiempo, nunca había corrido un maratón y llevaba quién sabe cuántos, entonces yo me estaba como midiendo con Roberto, entonces, entonces si me hubieran dado a escoger quién quería que me contestaran, yo quería que me contestara.
Roberto. ¿Alguna vez digo, acababa de salir la película de Eddie El Águila, no? Una historia.
También. No, la película de Eddie Edwards salió cuando ya iba yo a pleno vuelo en el 2017 y ahí va yo.
Volando. Creí que había salido en.
2015. Ah sí, no, pues entonces yo no sabía, yo la película de Eddie Herbols yo la la veo anunciada en el cine hasta el 2017, no sé si a principios o a mediados de.
2017. Y resonó contigo ya que estabas a medio.
Camino. Bueno, cómo te explico que la vi con dos cajas de Kleenex, o sea, me acabé la segunda y no nada más porque no había en el verano aquí no te enfermo tan comúnmente de gripa, entonces no había una tercera caja de Kleenex porque si no también se hubiera.
Ido. Y entonces bueno, calificas a los Juegos Olímpicos y terminas siendo el abanderado de la delegación mexicana. ¿Cómo se da eso y qué es para ti? Ese día me estabas diciendo que era uno de los días más importantes de tu vida. Platícame un poco más, ¿Cómo llegas.
A ese día y acuérdate que nos quedamos pendientes con la de la ayuda a los amigos que llegamos entrenando juntos.
Regresemos a eso y terminamos y después me cuentas un poco del día y la.
Inauguración? Buenísimo. ¿No? Pues mira, empiezo el proceso solo con Andy, una cosa muy padre porque yo no sé si Andy lo hizo planeado o sin planear, pero el primero me dice yo no te puedo entrenar, discúlpame, estás muy grande y no puedo, la verdad no puedo entrenar. Entonces pues para mí fue como un baile de agua fría que Andy me dijera eso, dije bueno pues ni modo, pues plan B o plan C o a ver qué hago, ¿No? Entonces después a los pocos días me vuelve a hablar Andy para decirme que ya lo había pensado bien y que si lo acompañaba manejando de Michigan a Utah, en el camino me enseñaba esquiar y pues veía a ver si me veía alguna posibilidad de calificar, ¿No? ¿Entonces claro que me voy y creo que en el camino no entrenamos nada, lo único que hicimos fue manejar como tres días, pero siempre Andy era como la prueba de saber si te están diciendo la verdad, si va en serio, sí yo la verdad nunca se lo he preguntado Andy y algún día que me acuerde se lo voy a preguntar si lo hizo, si era neto o si lo hizo como para probarme, no? Yo creo que lo hizo para probar, yo conozco a Andy, es un tipo ridículamente inteligente y planeador, entonces yo creo que lo hizo adrede y me dijo, bueno, me dijo me acompañas y te enseño en el camino y pues ya vemos qué onda, ¿No? ¿Entonces pues llego yo a Michigan sin saber esquiar, sin tener ni siquiera la ropa adecuada porque bueno, no es la ropa de esquiar del otro esquí, no? Ropa como de correr, como de correr a menos cuatro, cinco, ¿No? Entonces recuerdo que fue así como una emoción total, pero también como es tan tan especial ese sentimiento de ese día que es indescriptible como decir este es el inicio del resto de mi vida, pero no sé a dónde me va a llevar el resto de mi vida, no sé a dónde voy a ir, no sé dónde voy a llegar. ¿Lo que tú me decías hace rato, después de que había sustentado tanto por tanto avenida y por ninguna se había logrado, yo sabía que intentar esta avenida lo más probable es que ni siquiera fuera a pasar, yo no lo seguro, aquí voy a calificar seguro, ahora sí voy a ser olímpico, sino yo lo veía como las probabilidades son tan bajas como lo han sido toda la vida, no? Lo que pasa es que decía el Chapulín Colorado no contaba con astucia, traía yo varios elementos a mi favor. Mi abuelo pasaba muchísimo tiempo en Acapulco y cuando íbamos a visitar a mi abuelo Acapulco, practicábamos el esquí en agua que requiere de muchísimo equilibrio. Entonces yo toda la vida he tenido muy buen equilibrio que se necesita en el esquí de fondo, o sea, tenía muchas cosas que no me sirvieron para nada en el estilo libre, en el estilo que participé en tirar, la fuerza de ser nadador toda la vida del gimnasio del nadador, literalmente me hacían idóneo para esquí clásico. Entonces yo califique en esquí clásico, no es que libre, gracias a Dios no están separados, gracias a Dios es lo mismo, todos mis puntos fueron de estilo clásico. Entonces pues empezamos ese trayecto con Andy y todos los más trayectos fueron o a ir a ver a Andy o ir solo a tratar de entrenar o ingeniártelas para poder entrenar y no estaba avanzando, iba bien, iba mejor, pero no iba ni cerquita para lograrlo. Hasta que me hago amigo de Klaus Rodríguez, un ecuatoriano que es una persona fantástica, con un sentido de ayudar, de cooperar, es un ser humano fantástico, Clau Rodríguez, y él me dice, oiga, pues es que si lo quiere lograr, pues va a tener que irse, mudarse a Europa, va a tener que irse para allá y allá entrenarle más duro, porque yo creo que si usted se pone unos dos, tres meses en la nieve, sí lo va a lograr porque usted es muy fuerte, pero si no se pone dos, tres meses en la nieve, no lo va a lograr. Entonces, bueno, conocí a Jonathan, Andy me dijo yo no voy contigo a Europa porque yo tengo un negocio y yo no puedo dejar mi negocio, o sea, yo no me puedo ir a perseguir una quimera a Europa y aparte yo no tenía dinero para pagarle a Andy que estuviera allá, ¿No? Entonces Andy me dijo ese plan ya no, yo creo que yo ya, tú ya vas solo, ya de aquí en adelante ojalá que lo logres, yo te apoyo en absolutamente todo, te doy, te presto pol, o sea, el apoyo de Andy era incondicional, pero yo ya no podía venir conmigo. Entonces conozco a Jonathan, Jonathan está con la espalda deshecha, Jonathan no se puede ni mover. Me acuerdo que cuando lo conocí, yo conocí a Jonathan porque estaba con la espalda contracturada y alguien está buscando alguien que le dé un masaje a Jonathan. Y yo, bueno, pues en mis años de correr con un keniano muy amigo mío que hoy en día vive en Monterrey, él me daba masaje para poder seguir corriendo y de repente volteaba y me decía, pues espero que hayas entendido lo que te hice, porque ahora, ahora yo no puedo ni caminar del dolor. Entonces yo le daba un masaje en las piernas a él y entonces aprendí. Entonces cuando vi a John así de mal, que de verdad estaba mal tirado en el piso porque la cama suave le incrementaba el dolor de la espalda, dije no, pues a ver, yo te ayudo. Entonces como Dios me dio entender, lo traté de ayudar. Entiéndeme que un masaje a un ser humano normal, apachurras tantito y los huesitos como que truenan y se dice la gente se siente bien rico, ya me siento mejor. Un masaje a un monstruo de 90 kilos, de 195, que es única y exclusivamente músculo en su cuerpo, terminas con un dolor porque con nada le puede dar masaje esa bestialidad de ser humano. Entonces terminamos y terminamos haciéndonos muy amigos. Y le digo a Jona, oye Jona, ¿Tú vas a Europa? Y me dice, no voy, tengo la espalda rota y mi federación me dijo que así no me manda Europa. Entonces dije, Jona, vamos, por favor, vamos juntos, vamos. Entonces como inicia esa. Es que yo a ver cómo le hago, a ver qué vendo mi alma aunque sea, pero yo consigo dinero ¿Para que? Para que vayamos, pero tú entréname. Y Jona me dijo, sabes que Germán, yo te ayudo, ayúdame mejor. Tengo algo de dinero, o sea no tienes que pagar por mis gastos, pero no tengo para el boleto avión, ayúdame a conseguir eso, yo te voy a entrenar. Y en ese momento conocemos a Pita y Pita decide unirse al plan, pero la decisión es el plan al estilo de Pita, que voltea. Pita dice, pues yo no tengo para nada más, pero ya tengo donde quedarme, tengo un departamento pagado y se pueden venir a vivir conmigo. Entonces pues ya teníamos solucionado el hospedaje que era la otra parte más cara, pero no nos conocíamos, o sea, no nos conocíamos, no teníamos idea quién era uno, el otro, el otro, o sea, digamos literal a conocernos a Europa y a formar un equipo en el que Jona nos ponía todos los días a encerar esquís, nos enseñó a encerrar esquís a la perfección, todos los días entrenábamos, suena como exagerado que eran cuatro sesiones de entrenamiento al día, pero es que eran, o sea, porque era un calentamiento en la mañana corriendo, después el desayuno, luego dos horas de esquí, luego la comida, luego dos horas de esquí, luego en la noche pues siempre algo de gimnasio, entonces eran unas, una cantidad de entrenamiento brutal que solamente funcionaba porque nosotros funcionamos como equipo, es decir, llegabas a entrenar y alguien ya había cocinado la comida, volvías a llegar a entrenar y alguien ya había cocinado la cena y como ya habías comido de lo que habían cocinado los.
Otros. Sí, a falta de este sistema de apoyo, digamos profesional o patrocinado, ustedes mismos estaban ayudándose a avanzar y a.
Sobrevivir. ¿Claro, claro, y es increíble porque a mí me ha tocado viajar con gente, a mí me ha tocado entrenar con gente y a mí me ha tocado, pues vaya que literal tienes que estar diciendo a la gente oye, te toca lavar los platos, mano, no friegues, no dejes ese relajo ahí, no? Y acá con Pita y con Jona no tenías que decir nada, literalmente todo pasaba en automático, o sea, es imposible, imposible explicarte, o sea, era algo increíble, o sea, tú llegabas y sentías la necesidad, veías el piso sucio y sabías que íbamos a hacer abdominales, la demás contorsionismos que Jonathan nos ponía a hacer o que nosotros le hacíamos a Jonathan para destrabarle la espalda porque le tenemos que, te lo juro que Jonathan curó gracias a Dios y ahorita es un monstruo, pero antes de ser un monstruo era como un carrito viejo que lo tenemos que desatorar todas las noches, entonces tú llegabas y limpiabas el piso, te ponías a barrer, no te importaba, no te tenía que decir nadie que barrieras el piso y de repente tú estabas barriendo el piso y volteabas y Pita ya estaba cocinando y entonces Jona llegaba y él ya estaba preparando el plan de entrenamiento, ya estaba preparando un esquí, se hizo una hermandad en la que digo literal, de repente no teníamos comida o no teníamos dinero para comida y era de verdad, literal ponemos las tarjetas de crédito en el mostrador y cárguele lo que pueda. Entonces a una le caían 10 dólares, a la le caían 9 y a la otra le caían 5 y se cobraba la cuenta.
Impresión. Sí, o sea de toda esta experiencia si tuvieras que destilar una lección cuál sería, o sea que hayas aprendido de toda esta experiencia trabajando en equipo, de empujarse todos hacia una misma meta que tal vez ninguno.
Lograría. Claro, porque esa era una posibilidad muy grande que nadie lo lograra. Ya pronto estando en Europa con Jonathan entrenando bien, quedó muy claro que Jonathan se iba, pero Pita y yo no logramos hasta el mero final. Yo creo que la lección más grande es que no hay imposibles, es que no hay de verdad, no hay nada que no puedas lograr si te dedicas en cuerpo y alma. Y ojo, te contesto una pregunta que no me has hecho, te digo yo, no hay nada que no puedas lograr si estás dispuesto a ponerle el trabajo, el empeño, las ganas para lograrlo. Entonces tú me puedes preguntar ¿Y si no lo hubiera logrado? Es que si no lo hubiera logrado, como quiera lo hubiera logrado porque lo que vivimos como hermanos, lo que vivimos como seres humanos, lo que hicimos trabajando juntos, los lugares en los que estuvimos ya era un éxito. Me dicen ¿Qué representa para ti esa imagen de la meta? Y les digo, para mí es la imagen que representa el olimpismo, la cooperación, la lucha, la guerra, ayudarse, el borrar nacionalidades, el borrar fronteras, la hermandad, esa imagen es todo, todo lo que yo siempre soñé que era el olimpismo está ahí plasmada. Entonces si yo no hubiera calificado, yo como quiera que sea, hubiera triunfado, hubiera sido lo más increíble que he hecho en mi vida, hubiera conocido a los dos seres humanos más increíbles en la situación más extraña, extrema. Entonces te repito, no hay nada que no puedas.
Hacer. Me parece increíble y estoy totalmente de acuerdo. Hay veces que perdemos la visión de lo importante que puede ser el camino que tomamos para lograr algo, simplemente por estar enfocados en lograrlo y eso pinta toda nuestra.
Realidad. Y mira, yo de verdad, en las entrevistas que he contestado me pues en el último año, siempre en todas la pregunta es ¿Qué sentiste en los Juegos Olímpicos? ¿Cómo te sentiste estando allá? ¿Cómo te Sentiste? Siempre la pregunta es de los Juegos Olímpicos. Y yo de verdad, a nadie le interesa que le platique lo de atrás, pero yo la verdad, todo mundo me moría por contarles que los Juegos Olímpicos pasaron dos meses antes, que los Juegos Olímpicos los competimos y los hicimos dos meses antes. Pero es que es difícil porque. Porque a la gente le interesa la historia de lo que es importante. ¿La gente dice, no, no, espérame, yo sé que tienes un asador muy bonito y cocinaste la carne, pero está buena la carne, sí o no? Ya todo lo demás que hiciste, que lo aprendiste, que pusiste, la música, los amigos que tuviste, ya sabes, eso ya no importó. ¿Cómo puede ser posible? Llevamos tres horas conviviendo. Eso es lo que estoy disfrutando. Y tú te estás concentrando nada más en partir el pedazo que es irrelevante, porque esto en realidad lo que hizo ese pedazo es provocar la convivencia que acabas de tener. Entonces yo me moría de ganas de platicarle a todo mundo lo que había sido la experiencia más increíble de mi vida, la hermandad más increíble de mi vida y el olimpismo que se vivió en esos dos meses encerrados en cuartuchos de hotel, en departamentitos llenos de piojos. Y debe pasar que tantas cosas. Un día que le robamos un chocolate a Pita que dejó encima de su almohada, pero el menso lo llevaba escondiendo como dos semanas. Y entonces en un momento en el que está empacando la maleta porque nos dejó esa noche, él tenía, él quería hacer otra competencia que no queríamos hacer, Jonathan. Y no es que no quisiéramos, no teníamos nosotros esa posibilidad y él consiguió a alguien que le patrocinara ese boleto y decidió volar. Entonces lo que se baña deja el chocolate y Jona y yo que estábamos no muertos de hambre. Lo que les sigue de muertos de hambre. Te explico. Después cuando llegué a Corea, dos uñas se me rompían, o sea, tocándolas del.
Grado. Pero.
Desnutrición. Sí, sí, sí. Yo no creo que sea desnutrición, sino yo creo que fue tanto que entrenamos que no comimos bien o comimos lo suficiente. Y este. Entonces si es desnutrición, pero no es desnutrición por no comer, sino que es desnutrición porque no comienza pudimos comer lo suficiente, Bueno, pues entiéndeme que le robamos el chocolate a Pita y se puso Pita, yo pensé que nos iba a matar como un pavo real, así que se infla, pero se infla, puro músculo taekwondo inolímpico. No, no, yo dije ya, ya, este es el final y aparte yo era el primero que le quedaba Pita de frente para la patada, después se dio cuenta que le habíamos robado su chocolate y se acerca Tita Furioso gritando y me da un abrazo y me dice espero que disfrutado mi chocolate hijo de no sé cuánto. Esa es la parte que poca gente se toma el tiempo de preguntar y esa es la parte en la que, por eso te digo que no había forma de fracasar aún y no calificando, no había forma de fracasar, ya estábamos viviendo lo que es el Olimpia, ya estamos viviendo esa hermandad, Tres naciones diferentes, Tres naciones diferentes, tres religiones diferentes, tres hombres que jamás se habían conocido, tres. Es que de verdad, y ahí no le estás contando, o sea que no estaba con nosotros Clau Rodríguez, no estaba con nosotros Kiko en Lam, no estaban con nosotros nosotros tantos que también eran grandes amigos que estaban preocupados por nosotros, que estaban constantemente mensajeándonos y preguntándonos cómo íbamos, ya sabes. Entonces Sebastián, vaya, esas fueron las Olimpiadas, o sea, lo que pasó ya en Pyeongchang fue una semana muy bonita, dos semanas muy bonitas, pero que son así como el resumen final de dos meses, pero son en realidad tres meses, tres meses.
Extraordinarios. Ahora, la tuya y a lo largo de toda tu carrera atlética ha sido una vida de. De sufrimiento, de retos, has logrado lo que te has propuesto, pero no te ha sido fácil, o sea, de todo lo que me estás diciendo has tenido que arreglártelas, ingeniártelas, sufrirla para llegar a donde has querido llegar, esta determinación, ¿Siempre fuiste una persona así, obstinada? A ver, a mí me gusta, yo soy emprendedor y hay muchos días que la verdad crees que no vas a salir del túnel y lo que yo pienso es que hay simplemente una diferencia entre el necio y el perseverante. ¿Y tú sabes cuál es esa.
Diferencia? Sí, claro, el perseverante sabe que lo va a lograr y el necio aún cuando sabe que no lo va a lograr, sigue, sigue dando golpes, te.
Voy a retar, porque creo que la diferencia es el resultado y siempre al final vas a voltear y juzgar a alguien si fue necio o, o si fue perseverante y tuvo visión decidiendo por si lo logró o no. Pero en ese momento en el que estás hundido hasta abajo en problemas, hasta abajo en estrés, hasta abajo en deudas, creo que es muy difícil saber si estás neciando o si estás siendo visionario.
¿No? Mira, esa pregunta te la voy a responder con una de las cosas más bonitas que han pasado en toda mi vida. Llegamos un día, me va a faltar en una competencia, estaba yo tristísimo porque ese resultado significaba que yo no iba a pasar Navidad con mis hijos y seguramente tampoco año Nuevo. Y entonces Pita se acerca a mí, me levanta la mirada, Germán, no te quiero ver así, quiero que estés agradecido con Dios porque estás vivo. Entonces yo le Pita, pita, quiero agradecer que estoy vivo, si estoy agradecido, si me tos a esto, no, no me estoy molestando. Entonces me dice Pito, me dice Germán, te voy a decir una cosa, te dejo, te respeto en tu proceso, nada más te voy a decir una cosa, dale gracias a Dios que estás vivo, porque si estás vivo tienes el derecho de luchar un día más. Mejor recuerda, vivimos para luchar un día más. Y se fue. Me quedé pensando y dije de verdad vivimos para luchar un día, un día más, o sea, no vivimos para rendirnos un día más, vivimos para luchar un día más. Nos repetimos esa frase durante 90 días, diario, diario, entrenando, cayéndonos, matándonos en una bajada, rompiendo esquís, rompiendo, pondrnos mal. Y el día que cruzo la meta en los Juegos Olímpicos, el que me recibe es Pita, entonces lo abrazo, los dos, vaya, rompemos en llanto y en el llanto le digo vivimos para luchar un día más. Y me dijo, no, estás equivocado, luchamos al final, esa es la forma como yo te respondo, es que luchas hasta el final, luchas y lo das todo hasta el momento en que ya no es posible dar nada más, es en el momento en el que ya no es que te des por vencido, sino es que ya no había nada por qué luchar. Yo creo que ese ha sido una constante en mi vida, yo creo que yo he sido terco más veces que perseverante y aprendido de ser tan terco. Yo creo que también la diferencia entre el terco y el perseverante es un poquito de suerte. Quizás la suerte no me había acompañado siempre o había sido tan terco que me había hecho yo mi propia suerte, pero en esta ocasión la suerte me acompañó de conocer estos dos seres humanos y la suerte me acompañó de que pudiéramos entrenar al nivel que entrenamos y empujándonos como nos empujamos, que fue al final de cuentas lo que hizo posible que tuviéramos la condición física para dar ese último esfuerzo que no sabíamos si vamos a poder.
Dar. Hoy que estamos a casi un año de la carrera y de ese día que probablemente marcó tu vida y pudieras regresar y sentarte 10 días antes y hablar contigo mismo y decirte algo, ¿Qué es lo que te.
Dirías? Ay, disfrútala más, no te pongas tan nervioso, no va a cambiar nada. Entrenamos como entrené como imbécil, o sea, no, de verdad, de verdad, de verdad, ya ni siquiera era inteligente la forma en la cómo estaba entrenando, al final estaba entrenando extremo mi cuerpo, yo mismo vencí mi cuerpo, o sea, Pita nunca me había ganado ninguna competencia, nunca, nunca, nunca, nunca, y el día de los Juegos Olímpicos me ganó por tres o cuatro minutos. No fue que, no fue que Pita me ganara, fue que yo me vencí, pero no que me venciera porque me había dado por vencido, me vencí porque entrené tanto, porque estaba tan nervioso, estaba tan clavado en lograrlo, en dar un gran esfuerzo, en ser un digno, digno representante mexicano, que me troné, o sea, me acabé mi cuerpo, literalmente me lo acabé, lo.
Reventé. Entiendo, entiendo, Me parece súper interesante. Creo que lo que hemos platicado hoy, sobre todo lo que pasó antes de las Olimpiadas, pues es algo que, como bien decías, no has contado y a mí me pareció fascinante y creo que a mucha gente lo va a motivar mucho y creo que lo que ha pasado después probablemente sea igual de interesante, porque, bueno, tu carrera atlética, al menos profesional, no sé hacia dónde vaya, pero hoy y después de lo que generaste ese día en esa carrera y con esa foto que estuvo en la portada de todos los periódicos del mundo, creo que, como bien decías hace un momento, o sea, levantaste el estandarte y la conciencia de lo que es el olimpismo, de lo que es la perseverancia y de lo que es una filosofía de vida, que ahorita me lo acabas de recalcar otra vez, que es de haz algo que te haga feliz. Entonces me gustaría saltar ahora un poco a qué estás haciendo hoy, además de colaborar con escuelas y dar conferencias, tienes tu tienda y el club de correr en Macallen. Cuéntame un poco cómo esa experiencia te formó y cambió tu perspectiva de lo que ahora tal vez es tu.
Misión. Pues mira, yo creo que lo único que hizo fue reforzar mi misión, yo creo que siempre mi misión ha sido inspirar, siempre mi misión ha sido tratar de motivar, me gusta a mí predicar con el ejemplo, no me gusta decir a la gente qué deben de hacer o qué pueden hacer si yo no lo estoy haciendo, me gusta tratar de ser un experto porque lo he hecho y no porque lo he leído. Entonces esto que pasó, todo esto que fue la experiencia de calificar los juegos, juegos Olímpicos, todo esto que ha sido la experiencia de mi vida atlética que me llevó a tener la condición física y la fortaleza espiritual, mental y corporal para poder lograr esa calificación, no cambié nada. No ha cambiado nada, sigue siendo la misma. Lo que pasa es que ahora, como me gusta describirlo, antes creía que no había imposibles, ahora lo sé, ahora mi mensaje es diferente, ahora el mensaje es yo sé que no hay imposibles, entonces ahora sé que no hay derrota, hasta el momento que tú decides sentirte derrotado, no hay por qué dejar de luchar, tú tienes que seguir luchando hasta el final, tienes que seguir luchando por.
Ti. ¿Entonces cómo vives eso.
Hoy? Yo me sigo poniendo los mismos retos que me he puesto toda la vida, o sea, yo sigo con un calendario lleno de sueños, lleno de loqueras, lleno de cosas, sigo con una deuda terrible en la tarjeta de crédito que de repente siento que ya lo estoy bajando y de repente de puros intereses la ves como solita va subiendo y subiendo y dices es desesperante, ¿No? Pero pues mi decisión es no dejar que eso me afecte, no dejar que eso me cambie, no dejar que eso me impida soñar. Y ahorita pues precisamente pues tuve que volver a hablar con amigos, tuve que volver a hablar con gente que está interesada en patrocinar mi camino y buscar dinero porque me pasó algo maravilloso, resulta que nos avisan de la Federación Mexicana de Esquí que vamos a ir al Campeonato del Mundo, los que calificamos en Austria, en CFE, la semana que entra. Y pues antes de esa noticia yo había quedado en el Maratón de Tokio, que es uno, tú sabes, correr el maratón es mi pasión. Y si veo un maratón que siempre había querido correr y de repente quedó este año por fin, porque me había inscrito muchas veces, nunca había quedado y el año que quedó me dicen que un mes antes tengo que estar, no, un mes antes, o sea, 15 días antes tengo que estar en Austria. Entonces dije, bueno, pues ni modo, va a ser una bota, ¿No? Entonces de repente regresa la. Lo que era, regresa. Esa es cosa que, sabes, de no rendirte, de decir, bueno, espérame, o sea, sí se puede, ¿Por qué no se va a poder? Entonces, pues a buscar apoyos, a buscar cómo hacerle para poder sacar ese boleto, porque ahora ya se complicó, porque ahora vas a Austria y luego te tienes que ir a Tokio y de repente, pues en el inter, ¿Qué vas a hacer? Y pues de repente encontrar un maratón de nieve en Finlandia y pues bueno, pues ¿Por qué no hay que hacerlo? Entonces, bueno, y aparte resulta que es estilo clásico un día y estilo libre al día siguiente. Y bueno, pues ¿Por qué no hacer los dos? Son 100 kilómetros en dos días. Entonces es seguir soñando con cosas, seguir creyendo que puedes hacer cosas, seguir entrenando, luchando por lograrlas, porque bueno, yo creo que tú no le vas a creer a alguien que te diga que se vale soñar y que se vale, que no hay, que no hay límite para tus sueños, que no hay límite de edad para cumplir los que no caducan, si esa persona que te lo está diciendo cumplió uno y ya se echó y ya no está haciendo nada. Entonces, en un esfuerzo por, digo, número uno porque es lo que amo, porque no me veo haciendo otra cosa. Y también pues por ponerle esa coherencia a mis palabras, a mi estilo de vivir, pues seguir luchando, de seguir con sueños, de seguir con cosas que quieres lograr, de seguir con lugares que quieres visitar y todo esto pues para que le dé más cuerda, que le dé más años, que le dé más energía al mensaje que quiero enviar. Ahora me he encontrado con una nueva posibilidad para mantener a mi familia, que es la de ser conferencista, y estoy encantado, me fascina, he dado ya muchísimas conferencias este año y pues se ha vuelto una nueva pasión, entonces pues también buscando la forma de desarrollar esa profesión, de desarrollar esa habilidad, entrenarla, de buscar darla y bueno pues una nueva pasión que se añade a los que ya.
Estaba. Sí, increíble, yo creo que es el camino lógico para seguir, sobre todo porque ya tienes ese reflector frente a ti o sobre ti y creo que es un mensaje que vale mucho la pena.
Compartir. Claro, sabes que una cosa muy padre es de las experiencias más bonitas los Juegos Olímpicos y perdón que regrese a esto, pero es que esto le da sentido a todo lo que está pasando en mi vida, todo lo que ha pasado después, yo estaba tristísimo después de la carrera, la verdad es que tenía mucha fiebre, tenía dolor terrible de huesos, me caí caminando, pisé un hielo y entonces traía la mano inflamada, ya sabes, la muñeca me dolía muchísimo, entonces estaba muy enojado, estaba muy enojado porque a mí no me gusta terminar en último lugar, yo estaba seguro que no iba a terminar en último lugar porque lo que te digo, había dos competidores que nunca me habían ganado, no me van a ganar y menos.
Ahorita. Esa era una pregunta que tenía y que quería hacerte, o sea tu objetivo al empezar la carrera ese día no era simplemente terminar, tú querías.
Competir. ¿No, no, claro, por supuesto, yo tenía mi, o sea mi objetivo bien claro de a quiénes les quería ganar y de repente el mundo se te viene encima, crees que te sientes fatal, pero crees que vas a poder, sabes que te sientes mal, sabes que no estás bien, pero crees que lo vas a poder vencer y pues no, verdad? Hay veces que tu cuerpo manda y tu cuerpo dice hoy no vas y qué bueno que le eches ganas, pero hoy no vas, entonces terminas en último lugar, no querías terminar en último lugar, obviamente no eres física y técnicamente no eres para estar en el último lugar porque le has ganado a gente con la que estás compitiendo, a poco pero pita y de repente terminaste en último lugar. Pasó algo increíble, fue una experiencia inolvidable, se produjo una imagen, se produjo un momento que se guarda para siempre, que queda en la memoria de todo el mundo, una persona que decide tomar un momento, aprovecharlo y vivirlo sin importar el lugar, sin importar los estereotipos sociales, decir el que llegue en último lugar tiene que llegar llorando y pidiendo disculpas, no, discúlpame, yo no, yo llegué, había logrado algo que había soñado por tanto tiempo, que había querido por tanto tiempo, algo que me había movido a dejarlo todo, porque yo no estuve en la casa durante un año, yo estaba por periodos, una semana, dos semanas, y me tenía que volver a ir a entrenar. Entonces todo lo que dejé, todo valió la pena, todo se conjugó en ese momento. Fue algo muy padre, pero al final de cuentas, el lugar en el que terminé no cambió, no cambiaba. Entonces yo a la mañana siguiente me levanté tristísimo, muy desilusionado conmigo, muy triste porque decía, bueno, ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por quÉ me sentí así? ¿Qué pude haber hecho? Enojado por lo que te decía, que estuve entrenando durísimo los días antes de la competencia, cuando quizás lo que debí de haber hecho era ya entrenar un poco más suave. El trabajo ya estaba hecho, ahora lo que era importante era estar descansado y recuperado. Entonces me dio mucho coraje. Entonces iba yo pateando una lata, o sea, literal, te lo juro. Caminé de la villa mexicana al comedor, yo no levantaba la mirada ni por equivocación. Entré al comedor, yo que siempre me sentaba ahí con todos los amigos y toda la gente que conocí en este proceso que hice, amigos increíbles de Turquía, de tantas partes, argentinos, bueno, obvio, Jona y Pita, de Colombia, de Ecuador, de Suiza. Y de repente me senté en una mesa en la esquina, solito, estaba bien triste. ¿Terminé? No. Iba saliendo del comedor y me para el capellán de la Villa Olímpica, un tipo de seis metros, seis, un gigantesco. Y me dice, Germán, ¿Qué te pasa? Y entonces, pues le dije, pues nada, estoy bien, no te preocupes. Germán, ¿Qué te pasa, hombre? Estoy bien, ya sabes, mi palabra tiene, ¿No? Y me dijo, Germán, déjame rezar contigo. Obviamente te imaginarás mi cara cuando me dijo eso, ¿No? Le dije, OK, Entonces empieza pidiéndole a Dios que regrese la paz a México para que yo pueda regresar algún día pronto a México. Le pido a Dios que me ayude a entender que hay veces que las cosas suceden por su voluntad y no por la nuestra. Que suceden porque. Porque Dios quiere mandar un mensaje. Le pido a Dios que abra mi corazón y mis ojos para que yo sea un digno portador de ese mensaje y que acepte que lo que había pasado la noche anterior había sido el gran regalo de mi vida y no la gran frustración como yo lo estaba viendo. ¿Cuando terminó de rezar, seguro que algo pasó que abrí los ojos y dije estoy haciendo porque estoy triste por algo, por algo increíble, por algo de verdad que no puedes ni siquiera dimensionar de qué pasó ni cómo pasó, no? Y en ese momento cambió mi vida y cambió mi misión y es el momento en el que decidí que quería ir a las escuelas, que quería dar las conferencias, que quería hacerme el mejor conferencista, el mejor, yo quiero ser el mejor porque quiero, quiero enseñar a la gente que de verdad se vale soñar, no importa lo que sea, no importa si ya eres una persona súper exitosa, siempre hay algo más que quieres hacer y que puedes hacer. Esa es la nueva tarea de Germán, esa es la nueva tarea que quiero lograr en mi vida, siguiendo entrenando, siguiendo compitiendo durísimo, siguiendo matándome, siguiendo viviendo por ese minuto de absoluto dolor en el que no vives en tu cuerpo que te platiqué hace ratito. Pero ahora con esta nueva misión, con esta nueva tarea de inspirar, de.
Motivar, de platicar, me parece impresionante lo que me estás contando. Una de las preguntas que tenía apuntadas es cuéntame cómo fueron las 24 horas después de la carrera y lo que yo imaginaba es que eras un ídolo, que estabas sumamente feliz, o sea, obviamente pues de ver la foto se ve la felicidad en tu cara y escuchar lo que me estás diciendo ahorita me deja frío, o sea, cómo es la mente que después de haber logrado algo tan increíble, tú te estabas contando una historia totalmente opuesta y diferente y hay gente que no sale de esas. ¿Y cómo es posible reescribir el pasado? Porque tú ya habías escrito un pasado en el que eras miserable y una plática con el capellán te hizo cambiar la manera en que veías ese mismo suceso, ese mismo evento y eso, el impacto que está teniendo en tu vida me parece.
Extraordinario, de verdad, de verdad extraordinario. Qué agradecido estoy yo con ese momento, porque mira, hay gente que puede decir Dios no existe, hay gente que puede decir hombre, yo claro que creo en Dios, a lo mejor no soy una persona que practique mucho la religión, que la verdad francamente, pues entre el tiempo que paso entrenando y el tiempo que paso con niños, con mi esposa, no me queda mucho tiempo para mucho más, pero estoy 100%, 100% convencido de que hay un ser supremo y que hace que pasen cosas. Hay veces que no abrimos los ojos y no vemos las cosas que hace que pasan, pero a mí ese día me abrió los ojos. Yo nunca en mi vida había visto a Karl Batman, que él se haya parado y me haya interceptado en el camino, o sea, se haya parado en. Que a mí no me haya parado. Me gustaría algún día preguntarle a Carl si él tenía planeado hacer eso, pero por qué estaba en el comedor cuando yo estaba en el comedor, o sea, si lo tenía planeado, me pudo haber buscado en la villa. ¿Que te digo? Es que. Es que pasan cosas increíbles. Yo creo que. Yo creo que ese es parte del mensaje de decirle a toda la gente que pueda yo llegar a platicar con ellos, a llegarles con mis mensajes, decirles abre tu corazón, abre tu corazón, a ver qué es lo que te toca hoy. Tú decides una cosa, perfecto, lucha por esa cosa, pero de repente también abre los ojos porque alrededor de tu lucha están pasando cosas.
Extraordinarias. Me parece increíble el mensaje. Quiero ser respetuoso de tu tiempo, Germán, y antes de terminar me gustaría hacerte algunas preguntas. Te puedes tardar el tiempo que quieras en responderlas, pero son preguntas ya muy puntuales que tal vez nos van a decir un poquito más de quién eres. Creo que viene muy de la mano con esto. ¿Tuviste un momento de oscuridad, de agobio, de desesperación? ¿Te ha vuelto a pasar? Y cuando te pasa, ¿Qué es lo que haces? ¿Cómo sales de.
Él? Me ha vuelto a pasar muchísimo. Ahora que estamos en este proceso de ir a la Copa del Mundo y de tratar de estar todo este proyecto tan padre que es la Copa del Mundo, con los maratones, con los maratones de nieve, con el maratón corriendo en Tokio, en el que muchísima gente se acerca y te dice cuando llegué de los Juegos Olímpicos, lo que necesites Germán, estamos a tus órdenes, no dudes en llamarnos. De repente les llamas y la puerta sigue cerrada. Qué gusto saludarte, pero sigues en ayudarte. Entonces se siente una pasión que dices, ay, ¿Para que me ilusionaron, ¿Para que me dicen cosas bonitas? Y no va a ser que ahora sé. Tengo la certeza de que hay una puerta abierta, solamente la tengo que encontrar. Entonces ya no me. Ya no me frustro, ya no me. Ya no me preocupa, me dicen que no, que padre, no importa. Qué bueno que pregunté y qué bueno que aprendí una nueva forma de preguntar. Qué bueno que me arriesgué a algo que no me había atrevido. Y nada, seguir buscando porque pues sigue la misma. La misma rutina. Cien puertas se cierran, pero no se abre. Y al final de cuentas se abrió, se abrió una puerta. Al igual como mi angelito de la guarda que apareció en el proceso cuando más lo necesitaba, porque pues como te platiqué, bueno, pues 18 veces Ironman. Yo tenía tres bicicletas, tenía. Esta le va a divertir mucho a mis amigos triatletas que saben de esto. Tenía un disco de competencia, una rueda de disco de marca. Sip, ya sabes, tenía los ruedos de competencia, tenía dos pares de ruedos de competencia. Te digo específicamente las marcas porque le va a causar mucha gracia a los triatletas que lo escuchen. Tenía 22 juegos de ruedos y un juego de ruedos Mavic de competencia. Tenía tres bicicletas, una de ruta y dos de triatlón. Todo lo vendí para pagar los viajes a entrenar, los viajes a competir. Cuando todo esto se acabó, cuando ya no había nada más de eso, llegó un ángel de la guarda, se llama Lalo, y Lalo me salvó, literal. Él hizo que el sueño fuera posible. Él es el olímpico. Yo puse el esfuerzo, pero la forma como Lalo ayudó, no nada más la sustancia del apoyo económico, sino la forma en como lo brinda, la forma tan, tan amable, la forma tan cariñosa, la forma tan empujadora en la que lo hace, hacen una diferencia increíble en mi vida y crean un compromiso de ya no por mí, sino por él también. Entonces ya sé que hay una puerta abierta y yo ya sé que solamente tengo que dar con ella. Entonces mi forma de lidiar con estas frustraciones ahora es muy diferente. Tuve una lesión fuertísima el año pasado, la primer lesión fuerte que tengo, yo creo que en mi vida se me separó el chamorro de la tibia. Tuve un esguince grado 2 y estuve 12 semanas sin, prácticamente sin apoyar el pie, y luego otras cuatro semanas en rehabilitación. Que era rehabilitación de apenas moverte antes de poder dar el primer paso corriendo de nuevo, ¿No? Entonces ahora la frustración es diferente porque hay otras cosas que te motivan. Entonces sabes que te vas a curar. Sabes que lo único que tienes que hacer paciente y de mientras que te curas, puedes seguir platicando, puedes seguir motivando y puedes seguir educándote a ti mismo cómo lidiar con ese problema que tienes ahorita y aprender de lo que estás haciendo para lidiar con ese problema para después poderlo platicar. Y ha cambiado en que soy mucho más paciente, soy mucho más. Tengo más ganas de disfrutar la vida.
¿Sabes? ¿Haces algo en particular cuando te sorprendes en estos pensamientos oscuros o en estos momentos de impaciencia? ¿Tienes algún? ¿Alguna rutina, algún ritual, algún no sé, mantra que en cuanto te das cuenta lo empiezas a repetir? ¿Algún ejercicio de respiración y que te ayuda a volverte a.
Centrar? Sí, sí, sí lo tengo. Respiración. Es una tontería, pero es lo que me ha. Es lo.
Que. Es lo que.
Funcione. Es lo que me hizo levantar la bandera. La bandera. Lo que me hizo recoger la bandera y levantarla. Qué curioso que me lo preguntes, porque te juro que recién hace como dos horas le puse nombre a lo que hago. Ya sabes que dicen que al mal tiempo buena cara Y yo, yo mi lema de vida, sin saber que era mi lema de vida, yo nomás lo hago al mal tiempo, una buena sonrisa, que nada más sonrió el instante que sonrió, que lo juro que se activan cosas que ya no dejo sonreír. Entonces ya que estoy sonriendo, busco gente que me haga sonreír. Pues si me acabo de enojar con alguien, pues ya me le quito enfrente, no me lo va a pagar. Pues si no volver a. Busco a mis hijos a sonreírles. Y sonríes y te sonríen o busco a alguien que esté alrededor que es que sonríes y te sonríen. De verdad, mi ritual como de respiración y eso no me hace sonreír y tratar de aguantar esa sonrisa y de verdad que.
Funciona. Sí, me parece increíble porque hay estudios que han hecho sobre el efecto que tiene simplemente sonreír en tu mente. Automáticamente te comunicas cosas diferentes y bien dicen que tu estado mental es resultado del último pensamiento que tuviste. Y creo que sí, si en ese momento logras pensar en algo que te haga sonreír, muy probablemente vayas a ver tu problema o tu situación actual muy diferente. Y es algo practiquísimo que tal vez podríamos hacer todos mucho más sonreír y se nos olvida por.
Qué. Todo este proceso de ponerle este nombre, de decir que al mal tiempo, una buena sonrisa, o sea, no se lo acabo como que de definir en mi mente. Es algo que precisamente platicaba en mis redes sociales. Trato de usar las redes sociales, sobre todo el Internet, Instagram, para comunicar un mensaje positivo. Si, no todos los días, un día no, hay veces que si lo hago todos los días. Trato de sacar una foto padre, una foto buena, haciendo algo positivo y comunicar ese mensaje. Entonces, precisamente decía el otro día que la felicidad no es una carta que te llega, la felicidad es una decisión y tienes que perseguirla todos los días. ¿Entonces, esta sonrisa, acordar sonreír, es parte de esa decisión que tomas de ser una persona feliz y es una opción que tienes en el instante en que decides sonrío o no sonrío? ¿Quiero ser feliz o no quiero ser feliz? Y yo mi decisión es sonreír porque quiero ser una persona feliz, porque quiero. Porque sé que cuando yo sonrío transmito felicidad y la gente que percibe esa felicidad la regresa. Entonces ya te metiste en una espiral de. De sentirte bien que no acaba. Claro, siempre hay días que te está yendo súper mal, siempre hay días que va todo fatal, pero sabes que eventualmente algo bueno tiene que pasar, ¿No? Entonces pues sigues sonriendo y si eventualmente alguien te sonríe y ya tienes algo bueno, me.
Perdí. Y ahora que lo dices, estaba revisando tu Instagram y si sales sonriendo mucho en todas las.
Fotos. Bueno, mi vida de verdad es sonriendo. Yo. Yo trato de. De disfrutar cada momento, disfruto mucho correr, disfruto mucho entrenar, disfruto mucho las cosas que hago. ¿Entonces sí, pues generalmente cuando me toman una foto por ahí me agarran así y hay veces que aunque mi cara no demuestra una sonrisa, adentro estoy sonriendo, no? Hay veces que estás en una carrera y te está doliendo todo y lo estás disfrutando, aunque quizás no tengas unos.
Rizadores. Jorge Germán, te pregunté, Digo, creo que sobra esta pregunta, pero porque me lo has repetido cuatro veces, pero nada más para dejarlo claro y que no quede duda. ¿Si tuvieras oportunidad de escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran, qué.
Diría? Nunca, nunca dejes de soñar, nunca dejes de luchar por tus sueños. Y si pudiera ponerle unas letras chiquitas abajo te diría que vivas tu propio sueño, que encuentre lo que te hace feliz a ti. Eres una persona única en esa esencia irrepetible hay algo que a ti te hace feliz, que no voltees a ver lo que le hace feliz al de al lado. Que pasa mucho, ¿No? Cuando de repente en un lugar dices ¿Cuál es tu color favorito? Y siempre el primero que pregunta es el que quiere, el primero que responde es el que quiere responder, entonces dice rojo. Entonces todo el mundo voltea y dice rojo. Y de repente te quedas pensando, dices no pues dijeron rojo porque aquel dijo rojo. ¿Cuál es tu color favorito en verdad? Entonces las letras chiquitas dirían eso, dirían tu sueño, el tuyo, búscalo.
Ese. ¿Y por último, Germán, tienes algún libro o documental que sea el que más le has recomendado o regalado tus amigos, a tu familia, la gente que busca consejo en.
Ti? Qué buena pregunta. Como libro es difícil, ¿No? Porque cuando tú estás leyendo un libro, tú estás viviendo emociones que tienen que ver mucho con tu estado, con lo que estás viendo en ese momento, tiene que ver hasta con la música que estás escuchando y no todo el mundo percibe un libro de igual forma. Entonces un libro que me inspira a mí puede no inspirar a otro. ¿Entonces con el libro trato de ser más cauteloso en el sentido de decir mira, léelo y te va a divertir, no? Pero no tanto como recomendarlo para que te sube el ánimo porque de nuevo, nunca sabes qué efecto va a tener porque no sabes cómo va a estar esa persona leyéndolo. Y el documental, pues mira, a mí mi cosa favorita en el mundo es ese video que produjo el canal olímpico que se llama Grateful 5. Yo creo que yo nunca he visto algo que me haga más feliz, que me haga sonreír, que lo pueda ver mil veces y que mil con uno se me siguen llenando de lágrimas los.
Ojos. ¿Cómo se llama otra vez para.
Ponerlo? Grateful Five. Si le pones in YouTube, pon a Grateful Cross Country Ski. Los cinco agradecidos y Cross Country Ski. De repente luego digo wow, qué padre. ¿Quién fue el que vivió eso, no? De repente decir eres tú. Dices yo, está.
Increíble. Y me encantó el título, y.
Me encantó el título y me encantó. Pues tú sabes el Canal Olímpico tiene todos los derechos de todas las imágenes, entonces sólo ellos pueden producir algo así. Entonces fue increíble que hayan hecho eso. Es.
Increíble. Pues Germán, ha sido una plática sumamente inspiradora para mí. Te quiero agradecer la apertura, yo lo disfruté mucho y me llevo un mensaje muy positivo. Seguramente la gente que escuche el podcast también y van a quererte contactar ¿Dónde es lo mejor si alguien te quiere contactar, contactar, seguir en.
Redes? La mejor forma de contactarme es. Bueno, mira, seguirme, la verdad, Instagram. Yo todo lo que pongo lo pongo en Instagram y en Instagram lo comparto también en Facebook, pero la verdad es que la mejor forma de contactarme es por mensaje de Instagram o mensaje de Facebook. ¿Y cuál es tu Instagram, Germán.
Madrazo? ¿Y dónde más te pueden encontrar? ¿Alguna página personal o Instagram sería el mejor.
Lugar? Instagram y Facebook son los mejores lugares. Estoy con la idea de empezar a trabajar en una página personal en estas cosas, pero cuando la vida toma por sorpresa, de repente no estás preparado, de repente tienes que disfrutar el momento, ¿No? Entonces en lugar de esforzarme a hacer una página porque ya la tengo que hacer, porque quiero dar más pláticas, porque estoy feliz dándola, quiero, quiero darme el tiempo para dar el mensaje que quiero dar para que sea la página que yo quiero tener. Entonces yo espero que ahora sí ya llegando, llegando el Maratón de.
Tokio. Te deseo muchísima suerte en Tokio, muchísima suerte en los maratones, muchísima suerte en los viajes que estás por emprender y estoy seguro de que ganes o pierdas, pues vas a lograr todo lo que te.
Propones. Germán Osvaldo, te agradezco yo a ti. No sabes cómo he disfrutado yo también esta entrevista. No sabes qué padre me siento. Estamos a un día del aniversario de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Pyeongchang y con todas las preguntas tan precisas que me has hecho y todo lo que hemos platicado y el tiempo que me has dado, has revelado y has removido muchas fibras que tenían un poquito de tiempo dormidas y no sabes qué feliz me siento, no sabes qué contento estoy, qué padre momento estoy reviviendo, platicando contigo. Sé que te agradezco en el alma esta oportunidad, te agradezco en el alma esta entrevista y de verdad que yo también la disfruté.
Enormemente. Gracias Germán. El gusto es mío y espero nos podamos conocer en persona.
Pronto. Por supuesto, tú me dices, Estoy a tus.
Órdenes. Hecho. Muchas gracias Germán. Te mando un.
Abrazo. Un abrazo. Gracias a.
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Semana. Eso es todo por hoy. Yo soy Oso Traba y espero que tengas una gran.
Semana. Este episodio es presentado por Rocket Closet, el servicio que ha cambiado por completo la manera en que viajo para esquiar. Si llevas tiempo siguiéndome, sabes que mi deporte favorito es esquiar y lo hago todo lo que puedo. Pero estar viajando de montaña en montaña con tu ropa y con tu equipo puede convertirse en un dolor de cabeza. Empacar, cargar, lidiar con aeropuer y sobre todo, cargos extra. Bueno, pues hace tres años descubrí Rocket Closet y desde entonces mis viajes de esquí son 100 % libres de estrés. Rocket Closet almacena tu equipo en instalaciones seguras y climatizadas en las principales estaciones de esquí de Colorado y de Utah. A través de su app puedes programar la entrega de tu equipo directamente en tu destino y recibirlo puntualmente cada vez. No más cargar con maletas gigantes ni perder el tiempo esperando tu equipo. Solo llegas, esquías y disfrutas. Además, su servicio cubre más que solo esquís. Puedes guardar maletas, bicicletas o todo lo que necesites e incluso enviarlo a otras ciudades de Estados Unidos y Canadá con su servicio especial de FedEx. Si quieres esquiar sin complicaciones. Para ti que escuchas cracks, Rocket Closet te ofrece 50% de descuento en tu primer año usando el código OSOTRABA en. Osotrava. Una vez más, Rocket Closet com osotrava. Este año he dormido mejor que nunca. Y no, no tuve que cambiar mi colchón. 8 sleep creó el pod, una funda inteligente que colocas sobre tu colchón actual y que transforma por completo tu descanso. Y la nueva versión, el POD 5 Ultra, regula automáticamente tu temperatura durante la noche para que duermas más profundo, sin interrupciones y despiertes con más energía, foco y claridad mental. Cada lado de la cama tiene su propia temperatura, desde 12 a 43 grados, así que si tú tienes calor y tu pareja frío, cada quien duerme como quiere. Y si roncas, el POD lo detecta y ajusta ligeramente tu posición para que dejes de hacerlo sin despertarte. Todo esto lo hace gracias a Autopilot, su tecnología de inteligencia artificial que aprende tus hábitos y mejora tu sueño cada noche. Y con el nuevo Health Check, también detecta alteraciones respiratorias, cambios en tu HV y latidos irregulares. Ahora también tienen una blanket y una funda de almohada con control de temperatura, así que es control de temperatura absoluto. Literalmente, este año duermo mejor. Y eso lo cambia todo. Entra a sleep punto com osotrava. 8 sleep se escribe con letra y usa mi código osotrava para tener hasta 8 mil pesos de descuento en el POD 5 Ultra. Y como siempre, tienes 30 días para probarlo en casa sin riesgo. Si no te gusta, simplemente lo devuelves. Ve a 8 sleep osotrava y usa mi.
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