#094. Jorge Rosas - Haz que te Recuerden cuando ya no Estés
16 Dec 2025 · 118 min
Jorge Rosas, CEO of Delivering Happiness México and founder of WeWow, talks about building a legacy people remember. He shares lessons from roles at Disney, Cinépolis, and Allergan on leadership, culture, and negotiation, plus how a family crisis changed what he thought success meant.
Chapters
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Osotraba. Yo me daba cuenta que cuando haces algo que te apasiona, el tiempo pasa volando. Y cuando tienes muy claro el por qué quieres hacer las cosas y encuentras tu why, tu por qué, las cosas fluyen de una manera especial. Y eso es creo que algo fundamental. Si no es así, es que estás haciendo algo que no es tu.
Lugar. Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks.
Podcast. Yo soy Oso Traba y entrevisto.
Cada semana a las mentes más brillantes.
Para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. Hoy tengo como invitado a Jorge.
Rosas. Puedes seguirlo en Twitter e Instagram como orgerosast. Jorge es CEO de Delivering Happiness México, así como fundador y CEO de la compañía Wewau, empresa líder en temas.
De liderazgo y estrategia de capital humano y.
Talento. Anteriormente, Jorge se desempeñó como Director de Recursos Humanos y Global Head de Diversidad, Inclusión y Bienestar para Disney, ESPN.
Y como Director de Recursos Humanos Global en Cinépolis, donde fue responsable de 14 países. Jorge ha sido miembro del Consejo.
Asesor de Harvard Business Publishing, creador del.
Programa de Inclusión Laboral del Consejo mexicano.
De Negocios, Profesor titular en el CIDE y miembro del Gender Parity Task Force del World Economic.
Forum. Como conferencista, Jorge ha participado en.
Más de 300 eventos a nivel internacional y incluyendo 2 TEDx.
Stocks. Hoy Jorge y yo hablamos de.
Cómo descubrir tu propósito, cómo prepararte para.
Una negociación y qué hacer para crecer dentro de cualquier.
Organización. Y con esto dicho, ahora sí vamos a mi entrevista con Jorge Rosas. Mi querido Jorge Rosas, gracias por aceptar mi invitación y qué bueno que se nos hizo ya por fin grabar este episodio al que le tengo tantas.
Ganas. Muchísimas gracias, mi estimado Oso. Muy contento de estar contigo acá en el.
Podcast. Buenísimo, Jorge. Oye, algo que me mencionaste muy brevemente la última vez que nos sentamos y después platicando con gente que te conoce, creo que es algo más relevante de lo que creí en su momento es. Cuéntame un poquito de tu experiencia haciendo.
Musicales. Ah, caray. Estás muy bien informado, mi estimado Oso. Efectivamente, fíjate que de chavo, de muy, muy chavo, cuando yo ten. Híjole, puede ser unos ocho, nueve años, me tocó acompañar a mi hermana, que ya hacía ballet desde que era chiquitita. A los dos, tres añitos empezó a bailar de puntas en el ballet. Y en aquella oportunidad, muy chiquito, la acompañó una audición. Estaba viendo por un pequeño orificio como audicionaba mi hermana. Al final abren la puerta y me pregunta el director que estaba haciendo las audiciones, que si yo quería participar en la audición. Le no, no, yo nada más vengo aquí a acompañar a mi hermana. ¿No, como que no? Pásale. Y me metió y me ¿Qué nos vas a cantar el día de hoy? Pues la verdad es que no venía preparado ni para cantar, ni para bailar, ni para nada más que para acompañar a mi hermana, pero pues me aventé. Desde chiquito me gustaba oír mucho música. A mi papá le encantaba poner música de todo tipo, particularmente Pedro Infante, Jorge Negrete, estas viejitas. Y me acuerdo que les canté 100 años de Pedro Infante y me quedé con el papel estelar en la obra de teatro. Era Tom Sawyer la obra. Y me quedé con uno de los dos papeles estelares al final del día. Y ahí empezó. Fueron 10 obras de teatro las que hice desde chiquitito hasta antes de volverme abogado y de entrar a la Escuela Libre de Derecho. Toda mi vida hice musicales, hice de todo tipo, aprendí a bailar tap, aprendí a cantar, a tocar la guitarra, a tocar un poquito el piano. La verdad es que me metí profundamente a ese tema y lo amaba. Y mi máxima aspiración era en algún punto volverme actor. De hecho, de 15 años ahorré dinero y me fui con mis cuates a Broadway y me aventé una obra de teatro al día. Me.
Encantaba. ¿Y qué aprendiste de esa etapa en la que tu sueño era ser.
Actor? Mira, yo algo que me daba cuenta es que lo que hacía que uno en el escenario saliera avante ante ese monstruo de mil cabezas que es una audiencia, porque es un monstruo de mil cabezas que te puede salir un día muy amable y muy afable y al día siguiente no ponerte atención, es un monstruo de mil cabezas de verdad, cada función es una experiencia distinta. Algo que me di cuenta es que en la medida que yo fuera auténtico y que yo me entregara profundamente y utilizara todo mi corazón, todo mi poder, todo mi amor, toda mi energía en el escenario, el resultado era muy positivo y eso me lo llevé para el resto de mi vida. Como decía por ahí el director de teatro, como eres en el escenario, eres en la vida. Así de entregado eres en el escenario, así de entregado eres en la vida. El resultado tiene que ser positivo al final de cuentas. Claro que hay que echar mano de talento, preparación, experiencia, muchísimas cosas más, pero algo que me llevé fue, uno, la entrega absoluta en cualquier cosa de las que yo, a las que yo me comprometiera, y dos, la conexión emocional, el poder conectar emocionalmente con la gente. Yo vibraba cada vez que sentía esa conexión en el escenario, con algún compañero en el escenario, y desde luego con la gente que me iba a ver a mí y al resto de las personas que estábamos en la obra de.
Teatro. ¿Adquiriste algún hábito en esos tiempos de actor en el escenario que todavía usas.
Hoy? Sí, muchísimos, muchísimos. Yo no sé si es un hábito o es más bien ya una manía, porque yo creo que estamos llenos de manías los seres humanos y de hábitos que repetimos y que nos lo traemos cuando viene el momento importante. Pero uno de los grandes, grandes hábitos fue justo segundos antes de empezar la función, y eran segundos antes, cerraba los ojos y abría las manos para cargarme de la energía de lo que yo oía allá afuera, o sea, el murmullo de la gente antes de empezar la obra de teatro y esta sensación de que está a punto de estallar la apertura del musical, ese momento de gozo y de disfrute absoluto era el que yo más me gustaba, mucho más que el aplauso. De hecho, te puedo decir que el aplauso no me gusta tanto como me gustan esos segundos previos de cargarte de energía de las personas y saber que están ahí para que tú des algo valioso y que van a contactar con algo o a buscar algo en esas dos horas que están metidos en la.
Función. Y aquí tal cual eso. A ver, por un lado, entiendo lo que me estás diciendo, no debe ser muy emocionante cuando estás a punto de dar una conferencia o de pararte enfrente de tu equipo, para mucha gente es terrorífico, esa sensación que tú catalogas como emoción es más miedo que drena a mucha gente y la paraliza porque justo lo que estás diciendo como que sientes que hay una expectativa de este monstruo de mil cabezas. ¿Cómo haces tú para cambiar esta percepción que podría causarte a ponerte nervioso y bloquearte y olvidar tus líneas y tal vez ni siquiera querer salir a convertirla en una fuente de.
Energía? Fíjate que yo he creído siempre y tengo una frase que desde chico me decía mi abuelo, me decía el problema no es el problema, el problema es tu reacción ante el problema, o sea, el problema no son las cosas que te pasan, el problema es cómo les das un significado y cómo las encaras y cómo las enfrentas. Y entonces eso que para muchos podía resultar el momento más estresante o el momento más complicado, yo lo veía o lo resignificaba hacia otro ángulo en el que yo decía estos son de los momentos por los que vale la pena vivir estos momentos, estos highlights, estos puntos de inflexión en el que vives intensamente, en el que tu corazón palpita al 10.000 por hora o en el que pierdes el aliento de la emoción de lo que estás a punto de experimentar, son los poquitos momentos por los que vale la pena vivir y así desde chico le diese significado y a la vez al mismo tiempo me nutría y me daba la oportunidad de disfrutarlos mucho porque yo no sabía cuántos de esos iban a existir en mi.
Vida. Oye, y para alguien que tal vez no ha tenido este condicionamiento positivo de resignificación de miedos, que es algo que yo también he oído mucho y que hoy se aterra, ¿Cómo puede alguien empezar a a cambiar el significado de las cosas? ¿Tienes alguna práctica, alguna metodología que utilizas cuando de repente se te olvida que eso es para lo que.
Vives? Fíjate que es bien interesante, pero la única manera, en mi opinión particular de sacudirse los miedos es con la acción. Yo tengo, leí por ahí el otro día un libro muy interesante que les recomiendo mucho que lean, se llama The Subtle Art of Not Giving a Fuck, es un gran libro de Manson que seguramente han leído, tiene un par de libros, pero el primero de ellos habla de las tres cosas con las cuales uno puede sacudirse los miedos y empezar a hacer algo diferente en su vida. La inspiración, la motivación y la acción. Y la inspiración es algo que todo mundo tenemos, a todo mundo se nos ha ocurrido en algún momento hacer un negocio, abrir una empresa, aventarnos a una actividad que que desde siempre hemos soñado con realizar. La inspiración no es suficiente y esto no te quita el miedo, la inspiración simplemente te sirve para ir orientando tu acción hacia cierto lugar. Después la motivación, que son las motivaciones más intrínsecas, las razones por las que finalmente haces las cosas, son las que te avientan a la acción, o sea, si tus motivaciones intrínsecas son reales y están ancladas en algo mucho, muy potente, mucho más potente que el dinero y que la fama, seguramente vas a tener el coraje para aventarte a la acción, pero es en la acción donde pierdes el miedo. Ahora estoy hablando mucho en mis conferencias con algunas empresas de liderazgo y hablamos del liderazgo que cuida y reta, en inglés le llamamos dare and care, cuidar y retar y no es a través de la sobreprotección que le quitas el miedo a las personas, es cuidándolas desde luego, pero también al mismo tiempo retándolas e impulsándolas a la acción y en la acción, cuando hacen una primera acción aunque sea chiquitita, eso les sacude el miedo. Me acuerdo haber escuchado un podcast cuando entrevistaste a Juan Manuel Márquez, el boxeador, y él decía justo eso, decía se me quita el miedo cuando suelto el primer golpe o me sueltan el primer golpe. En la acción es que pierdes el miedo, pero lo que te lleva a la acción es la motivación y las motivaciones intrínsecas, potentes, poderosas, trascendentales son las que uno tiene que encontrar en su vida para poder decidirse a entrar a la.
Acción. Si, Juan Manuel decía que él estaba sentado fuera del ring esperando a su primer pelea profesional y que oía nada más los golpes y que dijo esto no es para mí, pero que en el momento en que se subió todo cambió. Yo también leí hace poco que de lo que se alimenta el miedo es de tiempo y que si quieres ahogar al miedo, quítale eso de lo que se alimenta y le quitas el tiempo este este tiempo en el que cocinas, ¿No? Y la ansiedad sigue burbujeando en la panza y cada vez es más nervioso. Es como cuando te no, si te has echado el bungee, pero estás en la orillita y esos 10 segundos que te están contando ya mejor empújame. No, o sea, ya no me hagas.
Esperar. Es completamente cierto, digo, no me he aventado y es algo que tengo pendiente por hacer, pero cada conferencia que doy, cada webinar, cada cosa, esos 10 segundos antes yo ya me muero de ganas de que empiece, o sea, yo ya quiero que abran el telón y salir y enfrentarme ese.
Monstruo. ¿Y tienes algo que hagas aparte de esto de cargarte de energía? Como por ejemplo, Tony Robbins salta en un tumbling antes de salir a sus conferencias, o a mí me recomendó una vez mi coach Luis Altamirano me dijo antes de salir a dar una conferencia o antes de hacer una plática, haz algo que te centre en ese momento y me recomendó traer como un. Una piedrita o algo filoso que pueda yo pisar con el pie descalzo y como que eso me haga sentir un punto de presión en el presente muy real para dejarte de volar con todas estas ideas que tal vez generan.
Miedo. Fíjate que algo que yo hacía muy interesante antes de los exámenes de la Libre Derecho, porque los exámenes en la escuela de Derecho en la que yo estudié, que es la Escuela Libre de Derecho, son todos orales con tres sinodales, no son una broma, o sea, esos exámenes verdaderamente eran estresantes y mucho. Y algo que yo sí hacía justo antes de entrar a la sesión al examen era escuchar una canción en particular. Me metí al coche y le prendía todo el volumen a todo lo que daba. La gente me queda viendo con cara de. De ¿Qué le sucede a este tipo? Y era una canción que yo escuchaba y escuchaba y escuchaba justo antes de los exámenes y que de hecho me servía para llegar bien enfocado. La canción es una canción de Elton John que se llama The Measure of a Man, la medida de un hombre, y esa canción la ponía a todo volumen y me metí al examen después de escuchar la canción perfectamente energetizado y enfocado en que iba a salir muy bien y muy avante de esa circunstancia. Y hoy, si bien es cierto, no puedo meterme a mi coche, escuchar la canción, pero la tengo en la mente justo antes de entrar a cualquier.
Conferencia. Hace poco di una conferencia junto con un buzo que es buenísimo en conservación y toma unas fotos increíbles de tiburones, Gerardo del Villar. Y él antes de dar sus conferencias también se pone como audios motivacionales en los airpods y lo ves ahí totalmente metido. Y hay otras personas que nada más platican, ¿No? Oye, quiero ahondar un poco en esto de la Escuela Libre de Derecho. Indudablemente es una escuela que tiene una fama de ser lo más perro, lo más difícil y del más alto nivel en términos de leyes, al menos en México. Pero tú querías ser actor, ¿Qué pasó? ¿Que te hizo cambiar lo que quería.
Hacer? Mira, esto es algo duro, es una parte complicada en la historia de mi vida. Cuando yo tenía, pues yo estaba yo metido en este tema de la actuación y la verdad mi vida era maravillosa, tenía yo, mi papá, mi mamá, me querían muchísimo, se amaban muchísimo, entre ellos mi hermana menor y yo viviendo una vida de sueño. Mi papá tenía una constructora muy grande y tenía la posibilidad de llevarnos de viaje y la verdad es que era un cuento de hadas. Y un día cuando yo tenía, pues por ahí quizá en mi adolescencia, en la mitad de mi adolescencia, unos 14, 15 años, un día iba yo con mi papá, mi mamá y mi hermana en la camioneta y de pronto se nos cierra una patrulla, bajan a mi papá y le pone una golpiza en frente mío y de mi hermana y se lo llevan, se lo llevan literalmente. Él en ese momento tenía un fraccionamiento, estaba vendiendo sus casas y le vendió la casa a una persona que resultó ser judicial. Esta persona, mi papá recibió en pago una camioneta, pero no recibió la factura y entonces el judicial, ante el primer intercambio desaguisado con mi papá de algún punto de vista en el que no estaban de acuerdo, pues le pareció muy simple acusarlo como si se lo hubiera robado. Imagínate, Oso. Entonces, de la nada mi mundo cambió completamente, o sea, en ese momento de yo tener todo, ya no tenía nada. Mi papá se lo lleva a la policía y me quedo parado con mi mamá y mi hermana llorando y me tocó en ese momento agarrar el volante sin saber manejar, llevarlos como pude a casa de mi abuela y en ese momento me di cuenta que el mundo no era color de rosa y que había que saber ciertas cosas para poderte defender en esta vida. Y en ese momento decidí que yo quería ser lo más cercano a ser actor, en el que yo pudiera seguir expresando esto, pero al mismo tiempo poder ayudar a las personas y poder ayudar a que otros no fueran víctima de la injusticia de la que yo me sentía había sido a nivel familiar. Y entonces decidí ser abogado. Ahora, cuando decido ser abogado, lo comento con mi abuelo. Primero él me dio trabajo en su despacho de office boy, de mensajero, llevando cosas para poder literalmente mantener a mi familia en esa temprana edad de mi adolescencia. Pero yo sentía que yo necesitaba algo más y algo que tuviera un propósito grande y donde yo pudiera contribuir y ayudar a las personas. Y entonces surge la idea de ser abogado y hablo con mi abuelo. Le oye, quiero ser abogado. Me la mejor escuela es la Escuela Libre de Derecho. Desde chiquito yo he sido muy overachiever, como que muy siempre quiero lo más difícil, lo más complicado. Y no siempre me ha ido bien, desde luego, pero siempre voy por todas. No me quedo con la opción intermedia de lo más difícil. Siempre quiero lo más difícil. ¿Entonces, esto es lo más difícil en México? Sí, perfecto. Pues eso quiero en la Escuela Libre de Derecho. No apliqué a ninguna otra escuela, solo apliqué a la Libre de Derecho. Y el día que entré a la Libre Derecho dije me tengo que enfocar y me tengo que concentrar porque este reto no va a estar sencillo. Y ese día renuncié a ser actor, renuncié a todo ese sueño y me enfoqué al 100% en ser abogado de la Escuela Libre de Derecho. Y Eso implicaba estudiar 10 horas al día ¿De verdad o eran 10 horas al día? Los amigos que nos escuchen en el podcast de La Libre saben perfecto a lo que me refiero. Es una cantidad de libros, de artículos, de revistas, de estudios que te tienes clavar profundamente. Yo además tenía que trabajar porque tenía que llevar dinero a mi casa y pagarme la escuela y pagar mis libros y pagar mis estudios. Entonces yo trabajaba y estudiaba desde el segundo año de la carrera. El primero no, pero a partir del segundo sí. Y bueno, ahí empezó toda esta travesía de ser abogado que me duró, Pues la verdad, 11 años, no, 14 años puede ser. Y fue una carrera maravillosa, espectacular, lindísima, que le tengo mucho aprecio y que me dio muchas bases para lo que hago.
Ahorita. Seguro A ver, dime algo. ¿Te arrepientes o te arrepentiste alguna vez de haber dejado tu sueño de ser.
Actor? Fíjate que no, porque al mismo tiempo que vivía esto, algunos compañeros sí se quedaron metidos en el tema y no les fue muy bien que digamos. No nada más económicamente, o sea, se sufre mucho. Es una carrera en la que sufre la gente demasiado y hay que pagar precios muy altos que yo no estaba dispuesto a pagar. Llena de mucha corrupción, llena de muchas cosas que la verdad, sinceramente, a mí me parecía que no había por qué entrar a ese tipo de situaciones. Y yo me di cuenta que lo que me gustaba de la actuación era la conexión emocional que yo lograba con la audiencia. Y siendo abogado también la lograba. Me tocaba como abogado laboralista, hablar con los sindicatos cuando estaban a punto de estallar una huelga y al que mandaban del despacho a que hablara con los sindicatos, ¿Para que? Para que se calmaran un poco, era a mí. Entonces, en las audiencias, en el área laboral en la que yo me especialicé, todas las audiencias son orales, no es escrito a través de promociones y escritos como se hace en materia civil o mercantil. En materia laboral era oral. Entonces me encantaba. Yo antes de entrar a una audiencia y subirme a una testimonial, era lo mismo que cuando me iba a subir al escenario a dar una función en el teatro. Yo lo veía igual y lo disfrutaba igual, y me encantaba y me emocionaba igual. Es más, me daban ganas de llorar cada que yo tenía una testimonial porque sentía que era el momento cumbre del.
Juicio. Déjame preguntarte algo, ¿Cuántas veces este año sentiste que te faltó disciplina, claridad o que simplemente no te alcanzó la energía para hacer lo que querías hacer? Si eres como la mayoría de la gente, no es que te haya faltado capacidad, te faltó un sistema, un entorno que te empuje, una estructura que te sostenga y sobre todo, un grupo que no te deje soltar tus metas. Por eso creé reto gánato mañana 2026. Esto no es un curso ni motivación barata, es un sistema probado por más de 5 años y más de 100.000 personas para instalar en ti en sólo 10 días, los hábitos que definen a la gente que verdaderamente avanza. Dormir mejor, pensar mejor, moverte mejor, priorizar mejor y muchos otros más. ¿Para qué? Para que actúes como la persona que dices que quieres ser. Porque cuando ganas tu mañana, ganas tu día y tu vida entera. Este año vamos a tener el reto más grande de la historia. Arrancamos el 12 de enero conmigo en vivo a las 5 y 45 de la mañana y me acompañan expertos como Natalie Marcus, Alan Abruch, Juan Pablo Álvarez, Mercedes y Pilar Palomar, Rodrigo Herrera y Carla Berman para ayudarte a transformar tu energía, tu enfoque y tu identidad desde el día uno. Si estás cansado de arrancar el año con buenas intenciones y terminar igual que siempre, este reto es para ti. Puedes unirte desde solo 10 dólares o entrar al plan VIP donde tendrás sesiones exclusivas de Q a Conmigo, además de muchas otras cosas. Pero solo hay 3000 lugares VIP y se están acabando muy rápido. Si quieres que 2026 sea distinto, haz algo distinto. Arráncalo uniéndote al reto Gana tu mañana 2026 en Ganaeldia. Com. Empezamos el 12 de.
Enero. Jorge, en la Escuela Libre de Derecho me estás hablando que tuviste que hacer muchísimos sacrificios y para alguien que tal vez tiene una carrera a la que quiso perseguir y que tuvo que dejar por una experiencia, una convicción, una obligación o lo que haya sido, de repente es difícil encontrar lo que decías justo ahorita, esa motivación. Porque la motivación, cuando tienes muy claras tus motivaciones intrínsecas, lo acabas de decir, puedes sobrepasar o sobrellevar cualquier momento difícil. ¿Qué era lo que te motivaba a ti en realidad, una vez que pasó el tema de tu papá para ponerte las friegas que te.
Ponías? Pues fíjate que yo quería, sin duda alguna, no nada más ser un abogado derecho correcto, que en ese momento, y creo que a la fecha están en peligro de extinción los abogados en los que verdaderamente puedes confiar y en los que puedes poner tu patrimonio, tu libertad o tu estabilidad económica o emocional y saber que no te van a defraudar. Yo tenía como un apetito muy grande de poder ayudar a otras personas a que pudieran tener o ser la mejor versión de sí mismas. Yo pensaba, no sabía que iba a ser un abogado laboralista que me iba a acabar dedicando ese tema, pero yo quería una rama del derecho que tuviera un enfoque social. De hecho, estuve en una notaría y no me gustó, estuve en litigio civil y mercantil y tampoco me gustó y cuando entré al derecho laboral ahí me gustó porque tenía un enfoque social, porque yo sentía que podía contribuir a que estuvieran o mejorar las condiciones de trabajo de la gente, de los trabajadores, de las personas, de las empresas, porque también hay sindicatos bastante malévolos que buscan desestabilizar a las empresas en su propio beneficio y yo también encontraba la posibilidad de equilibrar y dar justicia a ese tipo de relaciones y hacer que a las empresas les fuera mejor y que a la gente le fuera mejor también. Cuando yo veía por ejemplo un caso de un trabajador que había sido flagrantemente despedido de manera injusta, yo hablaba con la empresa, aunque la empresa fuera mi cliente, yo le decía lo correcto es negociar y lo correcto es pagarle porque la manera en la que lo hiciste no fue lo adecuado, o sea, como que este espíritu de justicia es algo que te digo me inculcó mi abuelo desde chavo y lo traía muy presente, o sea, el poder ayudar a contribuir a que las empresas estuvieran mejor, que la gente estuviera mejor y que fuera un entorno justo en el que se tuviera esa contratación y esa relación laboral, a mí me.
Encantaba. ¿Crees que es posible tener éxito en un ambiente de alta presión y de alta demanda como la Libre de Derecho o muchos otros sin esa motivación, simplemente a base de disciplina y fuerza de.
Voluntad? Yo creo que no, la respuesta es no, de hecho la fuerza de voluntad es algo que en mi opinión particular, y creo que lo platicamos ese día, me lo dijiste y me hizo mucho match, está hecha para cosas en las que no estás apasionado. ¿Cuando tú encuentras para lo que viniste a este mundo, todo fluye, o sea, no debería de costar ningún trabajo, no debería de ser terrible, o sea, yo me acuerdo que yo hacía mi plan de ataque para la escuela, los exámenes y de repente yo veía y dejaba espacios de 20 minutos, media hora de descanso en todo un día de estudio y mi mamá se me quedaba viendo y mi papá me decían, más bien mi mamá que era quien estaba conmigo en ese momento me decía qué haces, o sea, cómo se te ocurre? Pues es que me encanta, o sea, puedo estar aquí incluso toda la noche y seguir adentrándome y profundizando y esto me fascina y yo me daba cuenta que cuando haces algo que te apasiona, el tiempo pasa volando. De hecho hay un concepto de un autor que se llama Mijaíl, Mikhail Mijaili, que habla de un flow, de cómo la gente entra como en un trance cuando hace algo que le apasiona. Y cuando tienes muy claro el por qué quieres hacer las cosas y encuentras tu why, tu por qué, las cosas fluyen de una manera especial y el tiempo vuela. Y eso es creo que algo fundamental. Si no es así, es que estás haciendo algo que no es tu.
Lugar. Yo estoy totalmente de acuerdo que la fuerza de voluntad, por más que hay gente que dice que puedes lograr lo que sea a base de empeño, yo creo que es engañarte y hay maneras más fácil de lograr las cosas cuando estás alineado con valores, misiones y haciendo las cosas que te gustan y haciendo lo que importa en esas áreas. ¿Cuando entras a trabajar a Baker McKenzie, fuiste a pedir chamba y fue una experiencia medio, medio sui generis, no? Medio única. Cuéntame un.
Poquito. Sí, fue espectacular. Esa ocasión llegó. De hecho, yo estaba en un despacho más chiquito de Derecho Mercantil, que no me gustaba, como te decía, y una compañera de la Libre Derecho que iba un año abajo, que yo me vio en la ceremonia de entrega de premios porque me había sacado por ahí un premio de mejor promedio y ella también, y me buscó y me dijo oye, mi tío está buscando un pasante para su despacho, no te interesaría, pues ¿Quién es tu tío? Me dio el nombre, la verdad el nombre no me sonó ninguna campana, pero cuando me dijo es que él es socio de Baker and McKenzie. Entonces, obviamente Baker and McKenzie, claramente en el ámbito de los abogados, todos los abogados saben que es la firma más grande del mundo en términos de número de abogados y número de oficinas, es una de las firmas más importantes y él era el socio del área laboral. Cuando le agendé la cita con el tío y tuve la oportunidad de llegar al despacho, ya sabes, llegas al despacho, un despacho maravilloso, súper lujoso, justo en Periférico y Reforma, me acuerdo, Boulevard Manuel Ávila Camacho, número uno. Así era la dirección de Baker, estaba exactamente en frente de la fuente de petróleos. Y ahí en el edificio de Scotiabank, en el piso 11, cuando entro, abro las puertas y digo, este es un despachazo, es un despacho fantástico y me imaginé todo, excepto lo que me pasó en la entrevista. Cuando iba bajando, porque eran dos pisos, e iba bajando una escalera de caracol para ir a la oficina de Ricardo, que así se llamaba el tío de esta chava, oigo a alguien cantando ópera, no oyendo, cantando, cantando, cantando a todo volumen. Estaba cantando La Atraviata a todo volumen, pero a todo volumen es a todo volumen, importándole muy poquito que hubiera clientes en las salas de juntas de alrededor. El tipo estaba cantando ópera todo volumen. Yo me imaginé que estaba tomado, lo cual me parecía muy raro porque era un lunes a las 9 de la mañana. Pero cuando me acerqué, era Ricardo la persona con la que iba yo a entrevistarme. Y me acuerdo que Ricardo en ese momento ni siquiera se disculpó por estar cantando ópera. Nada más me dijo ¿Te gusta? Y le me encanta. Dijo pásale. Entonces entré a su oficina, me empezó a entrevistar, tuvimos ahí una charla muy breve y le ricardo, no te pierdas la oportunidad de contratarme. Y se quedó así, se quedó viendo con cara de escuincletan más soberbio, y me dijo así de plano. Y le te lo juro, no te pierdas la oportunidad de contratarme porque te juro que yo voy a ser socio de esta firma y te juro que voy a dejar mi alma, mi vida y mi corazón aquí. No te pierdas la oportunidad de contratarme. Y yo créeme que voy a responder a esa confianza que tú me des. Así fue mi entrevista de trabajo con Ricardo. En ese momento se acabó la entrevista y me dijo, eso nunca me lo había dicho nadie, y menos de tu edad. Dale, ¿Cuándo empiezas? Le en dos meses. ¿Cómo en dos meses? Jorge, quiero que empieces la próxima semana. Tenemos una vacante y tenemos que cubrir la vacante. Dije sí, pero estoy en mis exámenes de la libre y no es cualquier cosa. Y quiero poder Estar enfocado al 100% de nuevo, foco al 100% en ese trabajo. Entonces necesito que me des oportunidad de que empiece cuando acabe mis exámenes. Y después ya no te voy a renunciar, me voy a quedar, pero al principio quiero estar concentrado al 100%. Y se quedó callado y me dijo, Sale, pues, nos vemos el 1 de septiembre cuando termines y acá nos vemos para que empieces como. Como pasante del área laboral en Baker McKinsey Ese tipo, Ricardo, que es un tipo maravilloso, que a la fecha seguimos en contacto, somos muy amigos, me ha dado en mi vida de las grandes lecciones de lealtad que yo he tenido. En alguna ocasión, te platico, cometí un error muy grave, muy grave, muy grave, un error muy grave. Él me voy a una reunión con un cliente, terminate este recurso, había que presentar un recurso y por favor, cuando lo termines, si no he llegado yo, que te lo firme Chava. Otro de los abogados de la firma, que ya era abogado, yo era pasante. OK, pues me dieron las diez y media, once de la noche, le marcaba a Ricardo y Ricardo no me contestaba. Entonces yo seguí sus instrucciones, yo ya tenía impreso el recurso, que eran muchísimas hojas impresas, y llegué con Salvador, con Chava, y le dije oye, Chava, me dice Ricardo que como él no está, que me lo firmes tú. Y entonces él llega y me dice ¿En serio quiere que yo lo firme? Sí, eso me dijo, que si él no estaba, que me lo firmaras tú. Pero lo tengo que presentar porque es un término que vence el día de hoy a las 12 de la noche y tengo que ir hasta lejísimos donde estaban Tribunales federales, muy lejos. Y me bueno, pues seguro que eso te dijo Ricardo. Dije sí. Bueno, OK. Y entonces me lo firmó indebidamente con la firma de Ricardo, no, con su firma en ese momento, seguro. Bueno, pues OK, yo voy, presentó el recurso. De regreso, me marca Ricardo y me dijo ¿Cómo les fue? ¿Ya firmaron? ¿Ya entregaron el recurso? Sí, Richard, como tú nos lo ordenaste, como tú no estabas, lo firmó Salvador. Ah, bueno, pues nos vemos en el despacho, yo voy para allá para que me platiquen cómo les fue. 12 y media, una de la mañana, llega Ricardo, llegamos Salvador y yo estaba todavía Salvador ahí y cuando ve que es su firma, no te puedo decir oso, la friega que me acomodó, o sea, fue una hora de gritos diciéndome que era un inútil, que cómo se me ocurría que evidentemente él se refería a que fuera Salvador con su propia firma, no con la firma de él, y que eso nos podía meter en un problema, que cómo se me había ocurrido hacer algo así. En ese momento le dije Ricardo, tienes razón, aquí está mi renuncia. Y fui rápido por una hoja, le llené la renuncia y se la entregué. Y es mi culpa, o sea, yo tendría, yo nunca le dije a Salvador que lo hiciera con tu firma. Simplemente le entregué impresas las hojas y él dedujo esto, pero es mi culpa porque yo tendría que habérselo aclarado. En ese momento Salvador me dijo no, no, no, no, no, no, no, en todo caso es mi culpa y aquí está mi renuncia, porque yo soy el abogado y el que tendría que haber intuido que era con la firma mía, no con la de Ricardo. Entonces de ninguna manera te vas tú, Jorge, el que se va soy yo. Y en ese momento Ricardo se quedó callado viéndonos a los dos y no, la culpa la tuve yo, porque yo tendría que haber estado aquí, y como yo no estuve aquí, entonces se cometió este error y es mi culpa. Nada de que me renuncie ninguno de los dos. Váyanse a trabajar, nos vemos mañana y muchísimas gracias por haber asumido la responsabilidad con esa cabalidad. Y él se echó la culpa con el cliente. Al final asumió su responsabilidad con el cliente, nos desistimos del recurso y el juicio se ganó después sin ningún problema con otros recursos y otras cosas. Pero ese ejemplo de asumir la responsabilidad de los errores de tu equipo es algo que a la fecha yo menciono en todos mis cursos de liderazgo. El líder no es aquella persona que avienta abajo de las vías del tren a alguien de su equipo el día que se equivoque. Es alguien que asume la responsabilidad de cualquier cosa que ocurra al interior de su.
Equipo. ¿Cómo has asumido tú esa responsabilidad en alguna.
Ocasión? Pues muchísimas veces, muchísimas veces. Me pasó en Cinépolis, trabajando con Mike, con Miguel Mier en Cinépolis me tocó en alguna ocasión que alguien de mi equipo tuvo un error. Teníamos que pagar la convención de la compañía. No era cualquier cosa, no era poquito dinero. Una convención puede costar varios millones de pesos. Y al momento de hacer el alta del proveedor para poder transferir el dinero, eran alrededor de 5 millones de pesos. El proveedor se llamaba Turismo y Convenciones, y había otro proveedor que era un hotel en San Luis Potosí que se llamaba Convenciones y Turismo, casi igual, solo al revés. Y esta persona que estaba cuatro niveles abajo mío, cuatro niveles abajo mío, pues transfirió los cinco millones de pesos a este hotel en San Luis. Cuando surgió el tema, porque evidentemente la empresa que organizaba la convención pidió el pago de su dinero. No hombre, si ya les pagamos desde hace como un mes. No, no nos ha caído el depósito. Y ahí surgió el error. Obviamente por esos montos había que autorizar esa orden de compra a nivel de los directores y eso me incluía a mí como responsable de la organizadora de la convención. Además, yo llevaba un mes en Cinépolis, ni siquiera había tenido tiempo de. De medio entender de qué se iba a tratar el tema. Llegué casi faltando dos o tres meses para la convención, con lo cual pues cuando me ¿Hay que pagarle a turismo y convenciones 5 millones? Dije pues sí, claro, hay que pagárselos. ¿Ya revisaron todo? Sí, perfecto. Y bueno, pues la sorpresa fue que lo estábamos pagando indebidamente. En ese momento fui, hablé con Miguel Mier, que era mi jefe, hablé con el CFO y asumí mi responsabilidad y dije esto es culpa mía, si tienen que hacer algo, aquí está, si quieren cortar un cuello, aquí está el mío y pues nada, aquí está el error y yo voy a encargarme de recuperar esos 5 millones de pesos personalmente. Entonces hablé con el director jurídico y nos fuimos para San Luis Potosí a hablar con el dueño del hotel y decirle que si no lo íbamos a demandar y que lo tenía que devolver y que era un pago de lo indebido. Total, devolvieron el dinero a las tres semanas y no hubo mayor problema. Obviamente fue un momento bien complicado, pero yo creo que como líder, como líder de una empresa, cuando tú encuentras un director que asume la responsabilidad completa del error de la gente a la que tiene a su cargo, confías más en esa persona, contrario a confiar menos, confías más porque dices si así me va a responder ante cada situación que salga mal, puedo estar tranquilo de que esta persona va a hacerse cargo. Cuando no respondes y simplemente culpas a los de abajo, en ese momento pierdes toda la credibilidad de la alta dirección. En mi opinión particular, que esto.
Lo lleva un poquito más allá de lo normal de OK, bueno, si alguien se equivoca en tu organización, lo corres o te quedas a alguien que ya aprendió el error, que es como que donde se queda la mayoría de la gente Y pues sí dirías oye, prefiero quedarme con alguien que ya.
Aprendió.
Depende. Exactamente, depende de la actitud que tome, si asume la responsabilidad o si lo atribuye a alguien más, algo más, algo que no tuvo nada que ver con él y entonces significa que no va a tener este aprendizaje Exacto, yo.
Creo que está la clave de esta cuestión. En la medida que tú ves que la persona aprendió y asume la responsabilidad, entonces ahí hay toda la posibilidad de que esta persona no vuelva a cometer el error y no solo eso, sino que la lealtad que generes para con esa persona le haga quedarse muchos años. Muchos.
Años. Tú tuviste esta experiencia cuando te contrataron a ti, pero después te tocó estar del otro lado de la operación cuando viviste una experiencia de alguien pidiéndote un trabajo también de una manera bastante.
Única. Sin duda, sin duda y tiene mucho que ver con lo que hago actualmente. En algún punto yo me empecé a dar cuenta, teníamos en Cinépolis, yo era cabeza de recursos humanos en Cinépolis y teníamos en Cinépolis un 95% de millenials, teníamos chavos en todos los cines que oscilaban entre los dieciocho años y los veinticuatro, veinticinco años la gran mayoría. Entonces me empecé a dar cuenta de que ellos veían el mundo muy distinto a como lo veíamos los baby boomers y la generación X. Los baby boomers y la generación X siempre hemos creído que para ser felices hay que ser exitosos y que el día que seamos directores, el día que tengamos nuestra empresa, el día que nos casemos, el día que cumplamos ese sueño, ese día vamos a ser felices y estamos dispuestos a pasar 11 años de nuestra vida o 10 años sufriendo y pagando el derecho de piso con tal de alcanzar ese éxito que en teoría nos va a dar la felicidad. Yo me di cuenta que los chavos lo ven exactamente al revés, o sea, ellos dicen yo voy a ser exitoso en la medida que lo que haga hoy me haga feliz. Entonces ellos ponían su felicidad, su bienestar, su propósito antes que el éxito y eso es lo que les daba el éxito. Así lo empecé a notar de muchas pláticas y de muchas interacciones que tenía con los chavos en los cines y de gerentes frustrados que me decían oye, es que me renunció sin tener trabajo, ¿Cómo es posible? ¿Por qué te renunció? Pues porque no estaba feliz según él. Dije bueno, es que sí, o sea, tal cual, Hoy los chavos te renuncian si no están felices en lo que hacen, te renuncian si no les das vacaciones, te renuncian si no tienen un trabajo con impacto y con propósito y me empecé a dar cuenta que había un cambio de tendencia enorme hacia este lado. En ese momento se me metió a la idea, a la cabeza de tener un happiness manager en Cinépolis. Me acuerdo que el día que se lo platiqué a Mau, que es un amigazo y que lo quiero muchísimo, le mando muchos saludos, seguramente nos estará escuchando en el podcast, y yo le decía oye voy a traer un happiness manager, pero como me daba medio penita, medio penita decirle happiness manager, yo le decía vamos a traer un gerente de Experiencia al cliente.
Interno. Entonces yo tuve un gerente de.
Sueños en una de mis empresas, pues imagínate, sonaba así como una marihuanada. En ese momento cuando le dije a Mauricio esto, me qué, o sea, qué te sucede, o sea, de ninguna manera Jorge, le no, no, a ver, espérame, te explico, dame chance, tal se la vendí, no sé cómo me la compró, me aprobaron la posición al final y entonces me di a la tarea de buscar quién podría ser un happiness manager adecuado y en ese momento me di cuenta de que no había ninguna carrera en el mundo que preparara a la gente para esto, no existe, o sea, a la fecha no existe todavía. Y entonces empecé a buscar a alguien de una personalidad peculiar, alguien que tuviese el descaro y la desfachatez de intentar cosas sin temor a que pueda llegar a pasar y simplemente con el propósito muy firme y muy claro de hacer felices a los colaboradores de la empresa y que la gente estuviera contenta en lo que hiciera y que disfrutara más dando que recibiendo, esa es la verdad, eso es lo que yo dije, tengo que encontrar a alguien así. Y busqué y busqué y busqué y busqué y no encontraba nadie. Hasta que un día un cuate que me había ido a pedir trabajo para el área de responsabilidad social en la compañía, o sea que su afán y su espíritu estaba enfocado en dar y en poder entrar a Fundación Cinépolis para ayudar a hacer crecer la fundación, me buscó un año antes a este momento que les estoy platicando, no había una vacante para él y después me avisó que se había ido a estudiar a San Francisco para poderse preparar en temas de entrepreneurship. Y ese fue el perfil que justamente me atrajo cuando me dijo ¿Qué estás estudiando? Entrepreneurship ¿En donde? En San.
Francisco. OK, para los que no sepan, intrapreneurship es un rol como de un emprendedor interno de una compañía, es alguien que dentro de una estructura muy grande se dedica a desarrollar productos de innovación y nuevas. Nuevos negocios, nuevos proyectos, no es ventas, es más.
Creativo. Así es tal cual. ¿Y entonces esta persona pues estaba en San Francisco, yo en ese momento corría ya maratones, estaba a punto de ir a correr maratones con todo el equipo directivo de Cinépolis, nos metimos todos a hacer maratones durante una época, ahí va el CFO, iba Miguel, iba Mauricio, íbamos varios y entonces se enteró que yo iba a ir a San Francisco y me oye, pues quiero platicar contigo porque tengo ganas de trabajar en Cinépolis, como te dije hace un tiempo, nada más dime por favor, cuánto haces en el maratón aproximadamente? Me preguntó mi tiempo en el maratón y eso me llamó mucho la atención. Le ¿Cuánto hago en el maratón? ¿Es tu pregunta? Sí. Bueno, pues yo calculo que voy a hacer 3 horas 45 minutos más o menos. OK, perfecto. Hizo sus cálculos y me dijo te voy a ver en el kilómetro 21 más o menos. Le ¿Cómo te voy a reconocer maestro? Me dijo, tú me vas a reconocer, no te preocupes. ¿OK, y ahí quieres que sea tu entrevista corriendo el maratón de San Francisco? Me dijo, si se puede, pues órale, venga. Y empecé a correr el maratón. Se me olvidó este cuate, Pues en el maratón estás enfocado por ahí del kilómetro 21, es justo cuando pasas el Golden Gate de regreso de Sausalito y tienes que cruzarlo para subir hasta arriba de San Francisco, después bajar los últimos 10 kilómetros, pues yo estaba más preocupado por la subida que por encontrar este cuate y el tipo salió de la nada con un disfraz como de reno diciendo soy yo y se soltó corriendo a un lado mío durante un buen rato y de ahí ya nos fuimos a cenar en la noche con su esposa, me tenía ya preparado todo un itinerario perfecto para San Francisco, restaurantes chiquititos en donde podíamos ir a pasar una velada fantástica con platillos perfectamente diseñados en toda la ciudad, o sea, el tipo me creó toda una experiencia para mí esos días en San Francisco y esta es la persona a la que tengo que contratar. Y ese día le ofrecí el trabajo, todavía se echó un rato en San Francisco terminando su maestría y después se incorporó a mi equipo y se volvió el primer happiness manager. Cuando llegó a Cinépolis le oye, tu puesto se llama Gerente de satisfacción al cliente interno. No, no, no, no, vamos a ponerle como se tiene que poner, que sea el happiness manager. Órale. Obviamente lo bulearon como no te podrás imaginar, pero al paso del tiempo empezó a tener muchísimo eco los programas que él hacía. Hacía, por ejemplo, una, o sea, todos los meses lanzaba un programa en el que la gente podía un viernes, el último viernes de cada mes, ir disfrazado de algo diferente. Por ejemplo, un viernes era playeras de fútbol de tu equipo favorito, un viernes, vente como estás los domingos en tu casa. Entonces hay gente que llegaba con sus playeras de Iron Maiden y literalmente a trabajar así y pasándola increíble. Vamos a poner una palomera aquí adentro de Cinépolis para que huela palomitas. Ese tipo de cosas se diseñaban desde la oficina de este cuate que se llama Juan Pablo, le mando muchos saludos también. Y bueno, pues la verdad es que fue un hitazo en Cinépolis y fue el primer happiness manager en México, o sea, ninguna otra empresa se había atrevido a tener un happiness manager. Ya ahora hay varios en varios lugares en el país, pero ese fue el primero y pues fue toda una experiencia.
Maravillosa. Si pudieras destilar dos lecciones para la gente que está tratando de conseguir chamba de lo que viviste tú y de lo que viviste después con Juan Pablo, ¿Qué le dirías a alguien? ¿Cómo destacar del bonche de.
Currículums? Sí, eso es algo bien interesante y yo siempre he creído que tiene mucho que ver tu energía. La energía es todo, en mi opinión particular, en una entrevista de trabajo, cómo llegues a esa entrevista, cómo vibres en esa entrevista, la potencia, la fuerza y un poco la desfachatez que tengas en la entrevista va a hacer que llames la atención. Ese matiz que puedas dejar plasmado en esa hora o media hora o 45 minutos, se vuelve todo el tema del matiz. A mí me parece un tema importantísimo. Me acuerdo cuando empezaba a querer aprender a tocar piano, el profesor de piano se desesperaba conmigo porque no era bueno para el piano, la verdad, y no soy bueno para tocar piano, pero cuando yo estaba dándole duro e intentándole, me acuerdo que en alguna ocasión él me Oye, ya llevamos 4 horas con esta canción. Yo creo que ya no, ya estuvo, ya vámonos. Le oye bueno, ¿Tú qué quieres, que lo haga bien o que lo haga rápido? Le contesté medio, medio desesperado y me dijo no, no, a ver, primero quiero que le bajes tres rayitas, después quiero que lo hagas bien, quiero que lo hagas rápido y con matiz. Y en ese momento me quedé pensando y cómo me mira bien y rápido, poquitas personas, bien rápido y con matiz, tú ¿Cuál es tu matiz? Y entonces me quedé pensando y dije tiene razón, o sea, la gente que destaca es la gente que tiene un gran matiz, o sea, a la gente que no se te olvida cuando platicas con ella o cuando la ves es porque tiene un matiz muy.
Particular. ¿Qué es matiz? Como una energía, una personalidad, una manera de hacerlas. ¿Qué es el.
Matiz? Mira, yo como lo describo es lo que echaría de menos el mundo cuando te vayas, tu matiz es lo que echaría de menos el mundo cuando ya no estés en este mundo. Cuando tú no estés en este mundo, ¿Qué van a decir de ti? Seguramente dirían un tipo tremendamente innovador, tremendamente disruptivo, valiente para emprender, o sea, eso es tu matiz. Ahora, tu matiz lo tienes que mostrar en todo momento, desde luego en una entrevista de trabajo tienes segundos para mostrar ese matiz y ese matiz es el que va a ser memorable esa charla contigo y que te saquen de toda esa pila de currículums enorme que pueden llegar a.
Tener. Hace poco me decías que la gran diferencia entre ser un profesor y un conferencista es que cuando estás en el escenario no estás enseñando, estás predicando y que parte de la predicación, si es una palabra, es supongo que ese matiz del que estás.
Hablando. Sin duda, sin duda alguna. Y me lo decía alguien cuando yo empezaba como conferencista, tuve varios maestros, yo creo que no existe este rollo de ser un self made man o el que se hace a sí solo, sino siempre tienes alguien que te da un buen consejo, que te da un buen tip, que te orienta y que te ayuda a destacar. Y alguien de lo que me dijo cuando yo empecé como conferencista, me acuerdo, me you are not here to teach, you are here to preach, era un conferencista norteamericano, me tú no vienes aquí a enseñar, vienes a predicar. Y cuando dije cuando me dijo esto le oye no, pero yo no quiero caer nunca en un tema religioso. Me dijo es que no me refiero a eso, o sea, tú no vienes nada más a mostrar o demostrar algo, vienes a contagiar algo, vienes a mover emociones de las personas y en la medida que tú logres, y me dijo que tú logres que la gente piense o reflexione, llore y se ría en la misma conferencia, ya estás del otro lado, mi hijo, pero para lograr eso te tienes que volcar, te tienes que entregar, tienes que darte, dar de ti toda tu energía, toda tu pasión, toda tu fe en lo que tú crees, por eso you need to preach, porque lo que vas a contarles es algo en lo que tú crees profundamente, o sea, si vas a ir a hablar de algo en lo que tú no crees, estás perdido. Dijo, tienes que ir a hablar de algo en lo que tú absolutamente crees que es lo que hace la diferencia para las personas y en la medida que tú hagas eso, estarás conectando emocionalmente con ellos y me pareció un consejo.
Fantástico. Bueno, a ver, yo y estoy haciendo más un hábito de comer con gente de la que puedo aprender y claramente la comida que tuvimos hace poco fue una de las que tuve que pedirle un papel y una pluma al mesero porque ya eran tantas cosas que no me iba a acordar de todo lo que me estabas diciendo que me quería llevar anotado. Pero a ver Jorge, tú has sido un. Nos saltamos de estás en la libre derecho, entras a Baker, después apareciste en Cinépolis, pero fuiste un mago escalando la escalera corporativa, o sea, no sólo dejaste de querer ser actor, te metiste de lleno a ser abogado y te volviste el socio más joven de esta firma internacional, ¿Cómo le haces? ¿Cuál es el secreto para subir una escalera.
Corporativa? Pues mira, yo te diría que cuando uno hace las cosas correctamente el tiempo suficiente, se abre una ventana a lo que te ganas, lo que ganas en ese momento es el derecho a ser considerado, de acuerdo, o sea, esforzarte, dar todo de ti, trabajar y ser el que más horas facturaba y el que más clientes traía, simplemente te daba la oportunidad de contender por una posición y así es como yo lo veo, pero eso lo hacen muchos, eso lo hace muchísima gente, hay muchísima gente muy esforzada, muchísima gente muy brillante, muchísima gente que todos los días va y trabaja más de ocho horas y que entrega lo mejor de sí. Yo creo que no está en el esfuerzo, está en el valor que tú logres crear en el lugar en el que estás y eso es justamente de lo que se trata. Yo he encontrado muchísimos profesionistas que a lo largo de mi carrera como director de Recursos Humanos, ahora como CEO de mis empresas, me es que me he esforzado mucho, felicidades, qué bueno, eso no es suficiente para poder obtener el siguiente puesto. Lo importante no es el tiempo que le has invertido, las ganas que le has echado, lo importante es el valor que estás creando. Si tú estás creando un valor para la organización y estás creando una nueva manera de generar ingreso o estás generando una nueva unidad de negocio o estás aportando con tu talento a que se mueva la aguja de manera importante en tu organización hacia algún lugar, estás creando valor trabajar muchas horas, eso qué o sea eso no genera nada más que desvelo y ojeras, lo que genera que tú puedas ser considerado de verdad para una posición grande es que no te canses de agregar valor. ¿Eso me lo han preguntado muchos, muchos jóvenes me dicen oye cómo hago para crecer? Y le digo tienes que no caber en donde estás, o sea si tu puesto te pide que hagas A, tú tienes que hacer A, B y C, o sea tú tienes que empezar a hacer lo que estarías haciendo en el siguiente puesto y si se puede en dos, en dos para que entonces no quepas en donde estás y entonces naturalmente lo obvio sea que te coloquen en el siguiente nivel en la organización es creación de valor, es agregar y agregar y dar y dar y dar, aun cuando no sea parte de tu descripción de tu.
Puesto. ¿Y qué costos estás dispuesto a correr por llegar ahí? Platicaba con Marta de Baile y como que ella en este 2020 también ha vivido un proceso de encerrarse y de vivir las cosas que ya creía que quería y darse cuenta que tampoco las quería. Ella decía yo es que me encantaría ser ama de casa y estar en la casa y más tranquila y cuando lo tuvo a fuerza por la cuarentena dijo me estoy volviendo loca y ella también entendió que su ambición y su personalidad trae costos, pero son costos que está dispuesta a pagar y creo que ahí hay una gran línea que hay que conocer al menos qué costos existen y cuáles estás dispuesto a pagar o.
No. Sí, sí, hay algo bien interesante y yo cruzaría los dos conceptos de los que hemos hablado en esta sesión, el generar valor pero al mismo tiempo poner tu matiz. Y déjame ejemplificarte porque fue tal cual. En el caso de Baker McKenzie Así fue. ¿Cuando yo llegué a cierto nivel, ya era asociado senior, ya había hecho un par de maestrías, ya había logrado ser top dealer, me había de hecho pagado la maestra, la firma en ese momento había varios como yo que aspiraban a ser socios de la firma, evidentemente gente que tenía muchos años ahí y entonces pues qué hacían? Todos facturar muchísimo y llevarse a los clientes a comer y echarse unos drinks y luego algún lugar en la noche. Yo dije, eso no es mi matiz, o sea, eso no es algo que me va a destacar de ellos. Claro, tengo que ser top biller, ese es el ticket mínimo para yo poder contender, pero después viene mi matiz y ahí es donde conectamos los dos conceptos. Y entonces yo dije, ¿Cómo me puedo destacar desde lo que yo soy, desde mi esencia, desde mi matiz y no desde lo que hace todo mundo, toda la borregada que van a poner borrachos a los clientes y a tratar de ahí congraciarse con ellos llevándolos a algún lugar muy caro, ¿Qué cosa diferente puedo hacer? Y como a mí siempre me han encantado los deportes y el fútbol y correr y el tenis y muchas cosas, pues descubrí que una buena estrategia era crear un equipo de fútbol de clientes de la firma. Entonces obviamente invertí ese mismo dinero que iba a invertir en una comida, en unos uniformes padrísimos del Real Madrid y lancé un equipo para inscribirlos en la Liga Inter Despachos. Y había muchos clientes que por su edad no jugaban, pero sus hijos sí jugaban. Entonces yo les daba oportunidad de que si ellos no querían inscribirse, se inscribieran sus hijos. Y entonces todos los martes en la noche íbamos a jugar fútbol todos los clientes o los hijos de sus clientes y un servidor. Me acuerdo que en alguna ocasión se armó una pelea y el hijo del director de una de las empresas más importantes, que era mi cliente, estaba metido en la pelea y llegó un tipo, un gorila como de 1.95 a reventarle 1 fregadazo en la cara y me puse en medio para evitar que le pegaran y al que mandaron al hospital fue a mí. Al día siguiente, yo todavía no era socio, era asociado senior. Al día siguiente recibí una llamada del socio principal y me dijo oye Jorge, ¿Qué pasó ayer en la noche? Dije, ¿Por qué? De entrada, ese ojo que traes morado, ¿Por qué lo traes morado? Dije, no, un incidente de fútbol. Dijo, no, no, no, es que me acaba de hablar el director general de esta empresa para decirme que no quiere volver a ver a ningún otro abogado que no seas tú para sus asuntos. Le dije ¿Y por qué? Me dijo, porque tú defendiste a su hijo de que lo mandaran al hospital. Le dije, pero no lo hice por eso, y me dijo, no, no, yo sé y él lo sabe y ahora por eso nada más te quiere ver a ti, o sea, ya me pidió que todos los asuntos te los pase a ti y eran como 200 asuntos, yo llevaba 20 y me pidió que coordinara los 200 asuntos de este cliente. ¿Qué fue eso? Autenticidad, lealtad, puede ser lo que él vio en ese momento porque estaba él viendo el partido, pero yo creo que más allá de eso le dio confianza, dijo este cuate no me va a hacer una jalada y yo creo que eso es el valor uno que tú buscas en un abogado, confianza, yo creo que el 2 es capacidad. Entonces así fue, o sea, utilizando el matiz, o sea, un partido de fútbol y no una borrachera, logré la lealtad de uno y de varios clientes más, me hice muy amigo de ellos con una estrategia completamente diferente a la que habían utilizado todos los demás y desde luego, pues pagar el precio que representaba el entregarles buenos resultados a esos.
Clientes. Ahora, pero también hay situaciones, ambientes, industrias en las que puedes diseñar tu propia experiencia, pero hay cosas que son inamovibles y creo que eso fue lo que te hizo a ti decidir dejar de ser.
Abogado. Así es, sí, así es, o sea, hubo algún punto, por más que yo era muy feliz siendo abogado, hubo algún punto en el que yo me di cuenta o que, que ya no me satisfacía el trabajo que yo hacía, que yo me había metido a ser abogado con el afán de ayudar a las personas y que en la gran mayoría de los casos lo que me tocaba hacer era despedir personas. Hubo un momento en el que yo llevaba una cuenta para después saldarla del número de personas despedidas y llevaba yo ya 36 mil personas despedidas a lo largo de mi vida. Personalmente. Personalmente, en esos 11 años en Baker McKenzie me tocó despedir 36 mil personas, algunas uno a uno, otras de manera masificada, cuando hacíamos cierres de empresas, de negocios, de compañías, pero el que estaba ahí dándoles la noticia era yo. ¿Y entonces en algún punto, y esto lo platico en mi TED Talk, tengo un TED Talk que se llama Y tú en qué miedo descubriste que eres valiente? Justamente hablo de este momento en el que yo me doy cuenta que tengo que dejar de despedir para empezar a contratar, promover, capacitar, incluir, motivar personas, que yo lo que quería era ayudar y que no me sentía que estaba haciendo eso necesariamente, que tenía que buscarlo de alguna otra manera. Y entonces en ese momento, por suerte, uno de mis clientes, cuando yo ya estaba con este rollo a nivel personal, de no estar satisfecho con lo que estaba haciendo y de tener un karma muy grande por despedir tantas personas, que uno de los directores de una farmacéutica, esto fue antes de Cinépolis, me dijo Oye, ¿Por qué no te vienes mejor ya de nuestro director de recursos humanos para México y Colombia? Y le oye, pero está muy difícil porque yo soy socio de la firma y como socio me pagan unos bonos muy buenos, o sea, tú no me vas a poder pagar eso. Y lo que él me dijo fue lo que me hizo renunciar. Me dijo no, no, efectivamente no te voy a poder pagar eso, pero sí te puedo ofrecer dos cosas. La primera, que si te viene una bala, el hombro que va a encontrar es el mío. Eso es lo primero. Y lo segundo, la posibilidad de reinventar tu vida a partir de ahora haciendo esto que amas, pero desde otro ángulo. Y acá lo vas a poder hacer conmigo. En ese momento dije sí, tienes razón, lo voy a hacer. Porque además hacer una transición de ser abogado de una firma de abogados a director de recursos humanos en una empresa, créeme, no es cualquier cosita. Yo de hecho llegué, me acuerdo perfecto que cuando llegué a la farmacéutica, yo quería resolver los temas como abogado, los temas de capital humano como abogado. Yo decía, pues todo está en la ley, no debe de haber mucha bronca, simplemente aplico la ley y ya está. Y muy rápido me di cuenta que los temas de gente no se resuelven con las leyes en la mano, las cosas de gente se resuelven con el corazón en la mano, y las políticas claras y las leyes muy claras, pero siempre dándole un toque humano, un toque mucho más allá de lo simplemente legal y de lo numérico. Yo creo que las empresas no existen, y eso lo digo siempre, las empresas no existen, son personas jurídicas que obran en el folio real de un notario público y del Registro Público de la Propiedad y el Comercio, y ahí están guardadas. Lo que existen son las personas que conforman las empresas y de esa manera se tienen que resolver los temas al interior de los negocios y de las empresas. Entonces en ese momento pues renuncié, renuncié a Baker McKenzie, dejé todos mis clientes y así.
Fue. Renunciaste en frío, ¿No hubo alguna conversación con tus socios, tus jefes, algo que te hiciera dudar o reafirmar tu.
Decisión? Sí, esta conversación fue una conversación que tuve con uno de los socios, no Ricardo, otro, no voy a decir su nombre, pero con otro socio, y en la cena estábamos cenando él, yo, el otro abogado y yo. Este otro abogado había sido mi jefe durante mi época de pasante y de abogado junior, después yo me volví asociado senior igual que él, y luego yo ya era socio y él me reportaba, digamos que había estado en mi carrera a los 11 años, y en ese momento estábamos los tres. Se para a este señor al baño y me dice el socio, oye, despídelo, no, ¿Cómo que despídelo? ¿Por qué? Anda muy distraído. Ah, ¿Y te parece que esa es una causa para despedir a alguien que está muy distraído? Tiene 25 años en la firma este cuate, o sea, ¿Cómo lo vamos a despedir? Porque está muy distraído, Dijo, pues así despídelo, o sea, dije, ¿Tú sabes por qué está distraído, no? Porque le acaban de detectar esquizofrenia a su hija, por eso está distraído, es más, no solo no deberíamos de despedirlo, deberíamos de darle un Lyft o un derecho, un permiso para que se ausente, atender ese tema, y te garantizo que el tipo va a seguir leal con nosotros hasta su retiro, deberíamos de apoyarlo, no de despedirlo. Y me no, no, no, no, tú despídelo y luego vemos qué hacemos aquí. Esto es un negocio y hay que entregar resultados. ¿Dije, a ver, vamos a ser pragmáticos y así ya vi humanos no vamos a hacer en esta cena? ¿Quién se va a quedar con los 180 juicios que lleva este pobre cuate? ¿Quién se los va a quedar? ¿A quién se los doy? Y me dijo mira, pues repártelos, repártelos ahí entre todos los abogados, ahí tienes muchos abogados que te ayudan. Le dije, oye, pues ya salimos como por ahí de la una y media de la mañana diario, o sea, tú esperas que entre una y media y cuatro de la mañana atendamos esos asuntos o a qué hora. Dijo no hombre, tú entrégalos y que se frieguen, tú asígnalo. Y le mira, no creo porque nos van a renunciar, ya la gente la traemos con mucho esfuerzo, nos va a renunciar. Y se rió y me ¿Renunciar a la firma de abogados más grande del mundo? ¿Quién va a renunciar a la firma de abogados más grande del mundo? A ver, ¿Quién? Y empezó a decirme nombres, no, tal, no, él menos me tú. Y me preguntó a mí si yo renunciaría. En ese momento yo ya había hablado con el otro director, el director general de la farmacéutica, y me quedé callado y le devolví la pregunta y le ¿Tú, ¿Tú renunciarías? Y me pues mira, si me hubiera evitado el infarto que me dio, si pudiera recuperar a mi familia y pudiera yo tener una experiencia de vida mejor en el, que me quitara yo este karma de encima de estar despidiendo gente e irme a una experiencia, una empresa transnacional, padre que me permitiera viajar por el mundo. Sí, claro, lo haría. Dije ¿En serio? ¿Me lo juras? Le ¿Qué más? Dijo No, y además piensa, o sea, si fuera cliente de la firma, pues ahora mis socios serían mis abogados y harían lo que yo quiero. Dije ándale, ¿Y qué más? Y entonces yo le empecé a sacar la información y él sin saber que yo ya traía una oferta y ya estaba yo pensando en eso, pues al día siguiente llegué y entregué mis clientes y les dije, miren, la verdad es que esto es muy fácil, tú quieres esto y yo voy a ser tú, entonces mejor vámonos ahorrando 20 años de vida y vámonos metiendo de lleno este tipo de cosas con todos los riesgos que eso conlleva, sabiendo que no sé hacer eso y que tengo que aprender muy rápido. Y así tomé la decisión y dejé la firma de abogados, dejé todos mis clientes en sus manos, se los devolví se los asignaron a los socios del área laboral, no me llevé uno solo. Y empecé de cero de nuevo con dos hijitos en ese momento a explorar este mundo del capital humano y de los recursos humanos. Y te digo, te quiero platicar esta historia, Oso, porque es tremenda. Cuando llegué, te decía, yo quería resolver todo como abogado de mis primeras experiencias. Llegó una señora y me oye, Jorge, me dijeron, quiere hablar contigo una señora, la esposa de la persona que nos ayuda con el archivo acá en la oficina. ¿Y qué quiere? Me no, pues no sé. ¿Y él ¿Dónde está? No, pues pidió vacaciones, no viene desde hace dos semanas. Órale, qué chistoso. Pues a ver, investígame más del señor y dígale a la señora que pase. Llegó la señora con una carta y la carta era escrita del puño y letra de este señor. El señor se había suicidado. El señor dejó esa carta pidiéndome que por favor lo liquidáramos y que entregáramos la liquidación a la esposa porque él tenía una enfermedad criminal y que si se retiraba nada más así, el dinero que le iban a pagar en el seguro no le iba a alcanzar para poder mantener los estudios universitarios de su hija, que había hecho cuentas y que la liquidación de todos los años de trabajo si le alcanzaba para eso y que él prefería, si de todas formas iba a morir, dejarle eso a su hija, pero que necesitaba que yo lo ayudara. Imagínate, o sea, cuando me llega ese primer caso, fue a la semana, me quedo con la ley en la mano. Digo, pues el señor no le toca un peso, nadie le toca un peso por suicidarse. Este señor simplemente le toca el finiquito y that's it. Pero me di cuenta en ese momento, hablé con el director general y le dije, oye, creo que este caso lo tenemos que considerar como una excepción y tenemos que pagarle la liquidación a esta señora. En ese momento hablamos con la persona que era, que en ese entonces era la encargada del área de la función, y me oye, es que vamos a sentar un precedente terrible. Le no creo que nadie se quiera suicidar, o sea, ese precedente no creo que exista y no creo que genere ningún problema. Vamos a hacerlo. Y lo hicimos. Me apoyaron, le dimos la liquidación y me di cuenta que el mundo de capital humano y de recursos humanos es un mundo mucho más amplio que el mundo de las leyes, que es un mundo en el que todo mundo al final caemos. Todos los directores de todas las empresas son directores de capital humano y de recursos humanos. Hasta los CFO. Yo les pregunto a los CFO siempre, ¿Cuántas horas pasas viendo un excel? No, pues diez minutos, quince, veinte. ¿Cuántas horas pasas resolviendo problemas de tu equipo el resto del día? Le dijo, ya ves, tú también eres un director de capital humano. Entonces todo mundo acabamos siendo directores de gente, directores de capital humano. Y yo creo que eso es una de las grandes, grandes cosas que he aprendido a lo largo de estos.
Años. Jorge, te oí decir que siempre has elegido tus trabajos por los líderes que ves en ellas y ahorita me lo dijiste con Alergán y después lo hiciste otra vez con Cinépolis. Sin duda tú tenías esta oportunidad de ir a trabajar a China con el laboratorio Hideita Morelia. ¿Cómo fue tu pensamiento? ¿Cómo tomaste decisiones en ese momento con dos opciones pues que no parecían tan.
Iguales? Sí, nada. Pues muy fácil. Conocí a Alejandro Ramírez y a Miguel Mier, que eran las personas con las que yo reportaba en Cinépolis y el día que los conocí dije yo quiero trabajar con ellos, punto. Así de fácil. Esto es muy simple. Yo me di cuenta en el caso de la farmacéutica, se llamaba Mauro, se llama Mauro el líder con el que que me dijo estas palabras de que lo que encontraría la bala sería su hombro. Y en el caso de Cinépolis encontré dos personas extraordinarias. Alejandro Ramírez es un tipo maravilloso con un potencial y un cerebro que tú no puedes creer de verdad la inteligencia y lo avispado que está en términos del negocio, pero sobre todo la calidad humana que tiene la familia Ramírez es espectacular. Y bueno, un Miguel que tú lo conoces, es amigo tuyo, súper disruptivo, súper apoyador, súper aventado, cero le da temor ningún tipo de cosa nueva que propongas. Y esa mezcla junta me hizo estar absolutamente seguro que era el lugar en el que yo quería trabajar. Y así fue, tal cual, gracias a Dios me eligieron en ese momento y empezó esa aventura en Cinépolis que duró cinco años maravillosos de mi vida viviendo en Morelia, trabajando mucho con Miguel y con Alejandro en lograr evolucionar la cultura de Cinépolis, ayudándole a cuestionar la cultura a nivel internacional y la integración de todos los países a nivel cultural era algo que me tocaba hacer en Cinépolis, trabajar en el servicio que daba Cinépolis a sus clientes. Yo presidía el comité de servicio en Cinépolis y desde ahí gestionábamos cómo mejorar el servicio con una regla muy fácil, si hacíamos felices a nuestros chavos, a la gente, ellos iban a ser felices a los.
Clientes. Si. Algo que me dijeron tus amigos cinepolitos es que contagias energía en las organizaciones. Cómo haces eso, o sea, ¿Cómo llegas a una organización? Porque entiendo que cuando llegaste a Cinépolis, el departamento de Recursos Humanos tampoco era el favorito de todos los niños.
¿No? Si, no, no, de hecho era el último lugar. Cuando llegué a Cinépolis me dieron, me dijeron, te tenemos una noticia, Recursos Humanos está en último lugar de todas las áreas. Y la verdad, oso lo que me dieron como consejo cuando empecé como director de Recursos Humanos. Soy muy de pedir un consejo a las personas. Siempre voy por el mundo y con todas las personas con las que hablo les pido que me den un consejo. Uno dije dame un consejo. Y me acuerdo que antes de ser director de Recursos Humanos en Allergan, cuando estaba en la transición entre abogado y director de Recursos Humanos, hablé con Miguel Ángel Sánchez, él era el director de Recursos Humanos en General Motors, era mi cliente, y le dije dame un consejo, Miguel Ángel, ¿Qué tengo que hacer para triunfar como director de Recursos Humanos? Y él me ¿Quieres un consejo? Sí, me walk the line, o sea, no dejes nunca de estar cerca de la gente, de la gente, de la gente, la línea de producción, allá abajo, ese es tu lugar, tu lugar no es en tu oficina, tu lugar está allá abajo, con la gente, escuchando la cultura, sus necesidades, lo que les preocupa, lo que quieren y lo que sueñan, ese es tu lugar. Y me acuerdo que atendiendo a la recomendación de Miguel Ángel en la farmacéutica, me iba yo con los maletines a visitar médicos, y cuando llegué a Cinépolis, lo primero que me preguntó Miguel y Alejandro me dijeron, ¿Qué quieres, ¿Qué necesitas? Le necesito un uniforme de cinepolito. ¿Cómo? Dije, sí, o sea, necesito un uniforme porque me voy a ir a chambear a los cines, me voy a ir a chambear full time como director encubierto. Por favor, no anuncien que llegó el nuevo director de Recursos Humanos todavía hasta que esto acabe, pero me voy a ir del 21 de diciembre al 15 de enero a los cines a chambear. De cualquier manera, los demás directores están de vacaciones ahorita, entonces no hay ni siquiera oportunidad platicar con ellos. Mejor voy a invertir el tiempo en la temporada alta de los cines y me voy a ir a chambear, a lavar baños, a entregar palomitas. Hacerle the Runner, hacer todo lo que tenga que hacer para palpar, sentir la energía de la organización. Y eso hice, tal cual. Me dijo, me acuerdo Miguel me dijo te vas a tener que rasurar porque en ese momento los cinepolitos no podían tener barba. Creo que a la fecha no se puede tener barba. Pero bueno, le dije, ni hablar. Me fui todavía más encubierto porque sin barba parecía un bebé tonto sin valores ahí todo chiquito. Y nada, trabajé esos 15 días en varias ciudades de la República tratando de encontrar a qué sabía, a qué olía la empresa, la energía de la gente, qué les preocupaba, de qué hablaban, ese tipo de cosas. Y solamente puedes contagiar a una empresa de algo cuando sabes qué cosas se viven allá adentro. Ahora, como consultor con mis clientes, lo primero que les ofrezco es lo mismo, les ofrezco irme a trabajar a las posiciones operativas antes de ser su consultorio. Por ejemplo, hace poquito le di asesoría a esta feta, a esta empresa de logística. Y antes de entrar con ellos, ayudarles a redefinir su propósito y sus valores y todo esto, pues me fui a la camioneta en Iztapalapa a entregar paquetes y luego comer tacos de carnitas con los cuates de la camioneta y a entender lo que viven todos los días la gente que está trabajando en la empresa y qué aman de su empresa y qué valoran de su empresa. Y yo creo que la única manera de poder contagiar es desde el conocimiento pleno, directo y frontal de la cultura de las.
Organizaciones. Que esta cultura de servicio basada en tener contento a tu equipo, también es algo que hace extraordinariamente bien Disney. ¿Donde después estuviste a ver cómo se vive esta cultura de servicio? Entiendo que fueron cuando estabas en Cinépolis, a uno de estos cursos de de Servicio al Cliente o de cultura de servicio. ¿Qué es la cultura de servicio? Y más importantemente, creo que a ver, organizaciones como Cinépolis, organizaciones como Disney, que parecen ser unos monstruos que tienen el presupuesto y la voluntad y la visión para tener un happiness manager, pues pueden hacer. Pero ¿Cómo instauras una cultura de servicio en equipos pequeños, en los que la verdad, todo peso cuenta la verdad, todo el momento estamos tratando de cubrir la nómina, cubrir los gastos, crecer un.
Poquito? ¿Cómo se hace? Sí, hay una fórmula detrás de todo esto que yo aprendí en Disney, que aprendí en el Disney Institute y que aprendí en Delivering Happiness, que es la empresa en la que estoy como CEO actualmente, además de otra que acabo de montar que se llama We Wow. Pero fundamentalmente parte de un principio elemental. Debes de quitar el componente de la heroicidad en la entrega del servicio. Parecería ser que muchas empresas quieren dar un servicio wow, un servicio espectacular a sus clientes a costa de lo que sea y de que la gente se vuelva un héroe y que se casi desgarre las vestiduras para que ese servicio sea wow. Y la verdad es que yo me he dado cuenta que cuando dependes de la heroicidad de las personas y de que uno esté dispuesto a entregar el plus y el extra, la inconsistencia es muy grande porque vas a tener gente muy motivada y gente muy conectada y vas a tener a otros que les choca la idea y que simplemente están ahí para cumplir su horario de trabajo y that's it, se acabó. Entonces, lo que yo he encontrado es que hay ciertos mecanismos, hay ciertas palancas que si tú accionas correctamente, evitas el componente de la heroicidad y de la falla humana porque creas un sistema o un ecosistema que te permite que eso fluya de manera natural. Te voy a poner un ejemplo puntual. En el caso de Disney, ellos hablan de los estándares de calidad en el servicio, por ejemplo. Entonces Disney te mira, es muy fácil esto es muy sencillo. Lo que nosotros privilegiamos aquí es cuatro principios de calidad en el seguridad, amabilidad, magia y eficiencia. En ese orden. Y así se lo comunican a todos los colaboradores. Si tú vas abajo de Magic Kingdom, esos cuatro principios están en todas las paredes porque hay abajo todo un cuarto de empleados gigantesco que tienen muchísimas cosas. Pero esos cuatro principios están en todos lados. Seguridad, amabilidad, Magia y eficiencia. Cuando tú tienes claro como colaborador que esa es la prioridad y que seguridad mata lo que sea y que amabilidad mata lo que sea que no sea seguridad, y después tienes los otros dos y sabes que esa es la prioridad, entonces entregar un servicio extraordinario al cliente no se vuelve tan complicado. Te voy a poner un ejemplo. Cuando yo llegué a Cinépolis y traía claro este rollo de los estándares de calidad de Disney y que la seguridad debería de matar todo, me di cuenta que los chavos que estaban atendiendo a los clientes no necesariamente lo tenían claro, ¿Sabes? Y que ellos tenían como prioridad uno, la eficiencia y que les contaban el número de vasos y les contaban el número de canastas de palomitas y que si se les perdía una o faltaba una, pues se las cobraban porque implicaba que la habían vendido por fuera. Entonces, qué estaban privilegiando la eficiencia como tiene que ser. Ahora, ¿Qué pasaba? Yo me empecé a dar cuenta en el comité de servicio que algunas de las quejas se daban cuando los clientes llegaban a pedir unas palomitas. Y esto es un dato, el 95% de la gente compra palomitas cuando va al cine. El 100 % se las come antes de pagarlas. Llega la canasta y empiezan a entrarle a las palomitas antes de haberlas pagado. Como esto pasa muchas veces, los clientes se ahogan con las palomitas. Y en ese momento le decían al chavo, al cinepolito, le decían, agua, por favor, porque me estoy ahogando. Y le decían, sí, como no son, no sé, 39 pesos de tu agua, es que me estoy ahogando. No, es que si no me la cobran. Qué estaban privilegiando la eficiencia sobre la seguridad. Y entonces ahí había una deficiencia y una queja en el servicio. Entonces, cuando tú le das a la gente la claridad de que seguridad va primero, después la amabilidad con el cliente, después la magia y al final eficiencia, sin dejar de ser importante, pero sí en este orden de prioridad de cara al cliente, el chavo puede tomar una decisión. Él sabe que no lo van a regañar si privilegia seguridad antes que cualquier cosa. Entonces, una de las herramientas de servicio al cliente es estos estándares que tú debes de clarificarle a la gente y comunicarlo en todos lados para que la gente pueda tomar, tus colaboradores, los empleados, tomar decisiones de cara al cliente con mucha facilidad y sin tener que improvisar nada, simplemente sabiendo cuál es la prioridad y actuando frente al cliente de manera rápida, sin tenerle que consultar al supervisor. Ese es uno. ¿Pero hay muchas herramientas y muchos consejos que yo doy en mis cursos de Customer Service y de servicio al cliente, donde hablamos y explicamos esto.
A detalle y esto se puede hacer en una organización de.
Cualquier tamaño? De cualquier tamaño y de cualquier ramo de la industria, que eso es lo maravilloso, no tiene que ser de entretainment, puede ser en cualquier ramo de la industria. Yo creo que eso es de lo más padre. Tú puedes dar un servicio wow a tus clientes en cualquier ramo de la industria, a tus clientes, tanto internos como externos, sacándole un wow a tu gente, ellos le sacan un wow a.
Tu cliente. Jorge. Bueno, para quienes no sepan, Jorge y yo somos socios en una nueva empresa que se llama reto cero, que es un reto de 35 días para probar la vida sin alcohol. Y como parte de de la fundación de esta empresa, hace poco entramos en una negociación tú y yo, en la que estábamos tú y yo del mismo lado, y la verdad es que verte negociar a mí me dejó idiota, o sea, no sé si yo hubiera tenido el mismo resultado negociando yo solo. Y me encantaría que me dijeras, no sé si es el lado del abogado, no sé si es el lado del empático director de recursos humanos. ¿Cómo abordas una.
Negociación tú? Pues siempre bajo una premisa fundamental. Ahí en mi carrera, por ahí tuve la oportunidad de estudiar negociación en Wharton, uno de los cursos que hice en Wharton cuando estuve por allá fue precisamente negociación, y tuve la suerte de que quien fue mi maestro había sido el CEO de los 76 ERS de Philadelphia, que se llamaba Pat Croce, este coate era mi maestro en Wharton de esta materia, de uno de los módulos. Y me acuerdo que me dijo dos cosas que no se me olvidan. Me primero, siempre debes de tener muy claro, muy claro cuál es el objetivo que tú persigues en toda negociación, pero tan importante es el objetivo como la persona con la que tú estás negociando, o sea, porque tú no sabes si esa persona el día de mañana te va a tener en el puño de su mano, en la palma de su mano para apretar el puño y hacerte pedazos. Entonces tú tienes que cuidar muchísimo la relación, muchísimo el ser una buena persona durante la negociación, pero nunca por ningún motivo perder de vista el objetivo. Y me dijo algo muy interesante, me dijo always be willing to walk away, o sea, que en todo momento se perciba esa sensación de que se me va a ir este cuate, de que voy a perder el deal. Y así. Esto es en la vida en general, en cualquier cosa que negocies, tú tienes que estar dispuesto a dejar ir, pero de forma auténtica, o sea, no nada más de dientes para afuera, no, blofeando auténticamente con la convicción de lo que tú quieres lograr. Y si por ahí las cosas no se dan como tú quieres, obviamente cuidar a la persona, cuidar la relación, pero tienes que estar dispuesto a dejar ir ese deal. Y yo creo que en la medida que uno encara las negociaciones de esa forma, obtienes muchos mejores resultados siendo transparente, no tienes que bloquear, no tienes que hacer amenazas flagrantes, tienes que ser firme y cuidar muchísimo a la persona con la que.
Estás negociando. Esa es una parte que a mí fue la que más me sorprendió en este caso, porque yo como que soy alguien, no voy a decir bélico, pero sí confrontacional, Yo soy alguien duro y si vamos a negociar, mi postura creo que es dura y puede ser hasta en exceso agresiva. Y creo que lo que vi en ti fue que lograste cosas que, como yo digo, fueron mejores que lo que yo creo que pude haber logrado, pero sin ningún momento exaltarte. Fue totalmente conciliador, empático, tranquilo. ¿Alguna vez fuiste de la otra manera? ¿Alguna vez Fuiste.
Como yo? Sí, sí. Y me tocó una buena golpiza, literalmente tratando de negociar belicosamente con un líder sindical cuando era abogado laboralista, acabé secuestrado día y medio. Bueno, me di cuenta que eso no necesariamente da los mejores resultados, ¿Verdad? Es una dosis de firmeza y amabilidad y franqueza, yo diría son tres como componentes muy útiles al momento de la negociación. Me leí un libro por ahí que se llama The Power of Nice y El poder de ser buena onda. Y eso tiene un poder, pero eso no implica ser dejado, ni ser blando, ni ser enclenque o débil al negociar. Puede ser muy buena onda, pero ser muy firme en lo que tú quieres y estar 100 % convencido de que lo que estás haciendo es lo correcto. Y obviamente flexible a entender que pueden haber otras soluciones, no te tienes que quedar con la.
Tuya nada más. ¿Hay valor en el bad cop, en el policía malo, en estas.
Estrategias de negociación? Sí, yo creo que sí, sin duda. El que te vean firme, el que vean rudo a alguien. Claro que ayuda. Pero al final del día, yo siempre creo que. Que el mundo da muchísimas vueltas y que puedes haber ganado una negociación siendo un bad cop, pero que al cabo del tiempo vas a encontrarte con alguien que en ese momento era más débil que tú en la negociación y después puede convertirse en alguien muy fuerte. Me tocó hace poquito ya con mi consultora ofrecerle mis servicios a un cuate que cuando lo vi me quedé viéndolo con cara de este cuate yo lo conozco, ¿De dónde lo conozco? Y entonces cuando empecé a ofrecerle mis servicios, el tipo me dijo, Jorge, no te preocupes, yo te voy a contratar. Y me dijo Jorge, con mucha naturalidad, como si ya me conociera. Y le ¿Quién eres? Y me dijo, ¿No te acuerdas? Le no. Y me dijo, yo te fui a pedir trabajo a Cinépolis hace como cinco años. Yo era un proveedorcito de este tamaño y no tenía nada. Y en ese momento estaba yo empezando mi negocio. Y me acuerdo que me preguntaste sobre mi experiencia y yo no tenía ninguna experiencia. Y después me preguntaste si era capaz de hacer eso que tú necesitabas. Te dije que sí y tú me dijiste, bueno, pues para confiar hay que confiar y voy a confiar en ti. Y me soltaste el proyecto. El proyecto que me dio de comer un año y medio me lo dio Cinépolis. Me lo diste tú, me dijo. Y tú confiaste en mí. Yo no tenía experiencia. Mi hijo entonces de saque dijo, no sé ni qué me vas a vender, pero la respuesta es sí. Y ahorita nomás hay que ver el precio. Pero de saque, claro que sí. Entonces tú nunca sabes si habiendo sido duro con alguien, el día de mañana te va a tener entre sus manos. Y por eso tienes que ser siempre la persona que actúe de manera congruente, pasando las decisiones y las negociaciones por la cabeza y filtrándolas por el corazón. Porque yo creo que cuando uno toma las decisiones con la cabeza y las filtra por el corazón, siempre sale un producto final mucho mejor que aquellas decisiones que solamente pasan.
Por el cerebro. Leí hace poco, digo, tienes, eres un poco más grande que yo, ¿No? Y que cuando se acercaron tus 40 también pasaste por un proceso medio de quererte reinventar y fue como empezaste a ser speaker, ¿No? Cuéntame un poquito qué es lo que te faltaba en la vida, qué es lo que querías lograr y después cuéntame cómo fue tu primera experiencia hablando.
Con un público. Sí, la verdad es que eso es. Que padre que me preguntes eso, porque la verdad es de las cosas que más he tratado de analizar últimamente y de compartir con amigos y de compartir en foros y es cómo encontrar tu propósito en la vida, porque al final de cuentas todo mundo estamos aquí buscando un propósito o cumplir con un propósito y dejar un legado y dejar algo y la huella de tu vida en alguien más. Y yo me pregunté y me cuestioné muchas veces cuál era mi propósito. Cuando era abogado yo decía ayudar a las personas. Cuando era actor decía conectar emocionalmente con las personas. Cuando era director de recursos humanos, pues decía, bueno, claro, ahora puedo las dos puedo conectar emocionalmente y ayudar a crecer profesionalmente a la gente, ayudarles a generarles oportunidades de desarrollo, de crecimiento. Pero yo como que no encontraba con absoluta nitidez cómo hacerlo de una manera que a mí me resultara súper gratificante. Y me acuerdo que en algún momento, estando ya trabajando para Disney en Nueva York, me invitan a una conferencia en San Miguel Allende. Y en San Miguel Allende yo estaba trabajando Nueva York estaba trabajando para Disney con una oficina que daba Central Park, preciosa, una posición global responsable de 64 países. Y no era feliz, no estaba contento. Como que por alguna razón me hacía falta algo. A pesar de que era una empresa padrísima como Disney, en una función increíble que era la cabeza mundial de diversidad, inclusión y wellness basado en ESPN allá en Nueva York, yo como que no le encontraba a la vida un sabor de por dónde irme y de qué podía hacer el resto de mi vida para ser muy feliz. Y en ese momento me invitaron como speaker a una conferencia de directores de Recursos Humanos para Latinoamérica. Fue en México. Viajé de Nueva York a México en el vuelo de la noche y llegué sin dormir a dar la conferencia. La di con desgana porque estaba muy cansado. Y terminando la conferencia se acercó otro ángel que tengo en mi vida, que es el primer director de un buró de speakers que confió en mí para ser speaker profesional, que es Francisco. Le mando un saludo enorme, lo quiero muchísimo. Ahora es mi socio también en otros negocios que tenemos y es un cuate maravilloso. Y me vio y me dijo oye, lo haces muy bien, deberíamos de hacer algo juntos. Dije ¿Quién eres? Me dijo Soy Francisco. Le ¿Quién eres, ¿Qué haces? Me no, soy el CEO del buró de speakers más grande de Latinoamérica. Le dije ah, mira qué interesante. Le dije, pues me encanta esto de ser speaker, pero pues yo pienso ser speaker por ahí a mis 50 años, ya que haya terminado mi carrera a nivel corporativo. Ahorita no, ahorita estoy en Disney en Nueva York y además no puedo cobrar por ser un ejecutivo de Disney, no puedo cobrar. No puedo, no puedo, o sea, por más ganas que me dieran y me encanta la idea, pero no puedo. Y entonces se quedó callado y me dijo pues deberías, deberías porque lo que haces lo haces muy bien y no nada más lo haces bien, sino que conectas muy padre con la gente y tu energía está muy cool, entonces deberías de intentarlo. La verdad me quedé pensando, hablé, me acuerdo con mi mamá, con mi madre y me jorge, ¿Te has dado cuenta que en tus momentos de mayor felicidad han sido cuando estás conectando y hablando con la gente en tu vida desde que eres chiquito? Me enseñó una foto de cuando concursé en un concurso de oratoria a mis 7 años de trajecito y corbata y gané el primer lugar. Y me desde ese momento eso te encanta. Y me quedé pensando y a ver, déjame recapitular. Sí, efectivamente, cuando era actor me encantaba estar antes de la salida al escenario, esos momentos, ese rush, esa adrenalina de energía era maravillosa. Después cuando era abogado, antes de las audiencias, claro, también me encantaba. Y cuando le hablaba a los sindicatos en Cinépolis y como director de recursos humanos, cuando iba a la convención anual y me tocaba exponer la estrategia del negocio y hablar con los chavos y motivarlos y demás, me daban ganas de llorar. Varias veces lloré justo antes de entrar a una sesión con los cinepolitos y con Alejandro o con Miguel. Yo lloraba antes de la sesión, de la emoción de saber que íbamos a hablarle a los chavos y que íbamos a poderles mejorar la vida un poco. Y dije, la verdad tiene razón, o sea, yo creo que vine a este mundo a poder contagiar energéticamente hablando, mi propósito con otras personas para que al menos una cambie la manera de ver las cosas, cambie la manera de ser líder con su gente, cambie la manera de tener una cultura al interior de sus empresas o cambie su vida en lo personal, en lo muy en lo personal o en lo familiar. Y eso me llena el corazón de una manera que me dan ganas de llorar. Entonces tengo que hacer eso, punto. Y fui a Nueva York y volví a renunciar. Y entonces hablé con este cuate y le dije venga, estoy dispuesto a intentarlo, vamos a hacerlo. Y de allá para acá son ya dos años y medio y casi más de 300 conferencias en cuatro continentes, en muchísimos foros, en muchísimas empresas y me han pasado una cantidad de cosas maravillosas de gente que se me acerca y me gracias a eso que tú me dijiste, cambió mi manera de ver las cosas o gente que me gracias a eso que tú me dijiste, yo ya iba a mandar a volar todo y estoy dispuesto a seguir intentando mucho lo que te pasa a ti con tu podcast. Te he escuchado de gente que te da comentarios y que te agradece una enseñanza, un aprendizaje, un comentario. Eso te llena el corazón de una manera que no te lo llena ningún dinero, ningún poder, ninguna nada. Solamente el que vive su propósito todos los días sabe a lo que.
Me refiero, ¿No? Bueno, no podría estar más de acuerdo contigo. Yo creo que es el proyecto y tengo la fortuna de que mis empresas han estado en áreas en las que tienes un impacto positivo muy padre en la gente, pero ninguno con la retroalimentación tan rápida y tan positiva como ha sido Cracks Podcast. Y no lo atribuyo a mí, lo atribuyó a gente como tú que se para aquí y le invierte una hora y media, dos horas a compartir esas historias. Ahora, como speaker, uno de los temas que entiendo que tocas mucho es.
Este concepto revive. ¿Qué es eso, correcto? Pues mira, yo creo que hoy muchas de las empresas están pasándola muy mal, está la gente viviendo momentos bien complicados y uno de los conceptos que menciono mucho en mis conferencias actualmente y en los talleres y en las intervenciones que hago en las diferentes empresas es este concepto de revive y tiene que ver con atributos que a nivel cultural las empresas desarrollan para poder salir adelante de la adversidad. ¿A qué me refiero con revive? Es resiliencia como un valor fundamental a desarrollar en estos momentos de tanta adversidad. Empatía para conectar emocionalmente con la gente y con los clientes. Creo que estos son momentos de mucho nivel de conexión emocional y a nivel virtual se vuelve un reto muy grande poder conectar emocionalmente con alguien. Entonces la empatía se vuelve un elemento clave. Tus valores como organización. Creo que este es el momento bueno en el que se ponen a prueba los valores en las empresas. Las empresas pueden decir que les importa la gente y que su prioridad es la gente. A ver, también cuando no hay ventas, también cuando no hay resultados de negocio, porque está la cosa muy complicada. Ahí también tu número uno es la gente. Las empresas que logran poner de manifiesto esto en estos momentos van a obtener la lealtad de su gente por años. Entonces los valores es el tercero la innovación a nivel disruptivo. Porque hay innovación cotidiana y hay innovación disruptiva. No es lo mismo hacer innovación cotidiana y tratar de hacer un poquito mejor las cosas, a una innovación disruptiva en el que busques reconfigurar tu modelo de negocio. Y yo creo que en las crisis, gracias a la gran incomodidad que se causa, es un caldo de cultivo perfecto para generar innovación a nivel disruptivo. Entonces ese es el siguiente elemento del revive la innovación. Luego la velocidad. Este tema de las culturas agile o las culturas ágiles. Hoy en día más que nunca se necesita modelos ágiles en las compañías, o sea que las empresas intenten cosas nuevas con este Minimum Viable Product o el producto mínimo viable, para poder salir al mercado y sobre la marcha corregir con base a los comentarios de los clientes, empoderando a los equipos que sean autogestionables para sacar soluciones. Hablo también de este tema de la velocidad o la agilidad. Y por último, la e de eficiencia. Y cuando hablo de eficiencia me refiero a la frugalidad al actuar como dueño, el inculcarle a los colaboradores de las empresas a que se comporten como dueños de la empresa. Pero para que eso ocurra, los tienes que tratar de tal manera, los tienes que tratar como si fueran parte del problema. Yo siempre he dicho que las malas empresas tratan a los empleados y los malos líderes tratan a los empleados bajo el paradigma del perro de rancho. ¿Sabes cómo es el perro de rancho, no el que te saca para las broncas y te amarra para las fiestas? Entonces los líderes, muy malos líderes, hacen eso. El día que hay un problema, sí, tráiganse a este cuate, pero para recibir los aplausos yo voy a recibirlos a nombre del equipo, ¿Verdad? ¿Eso no los hace sentir dueños de la empresa? No siente la gente que son parte de la solución. ¿Quieres que actúen con eficiencia y que sean frugales y que cuiden los recursos? Cuídalos a ellos primero. Trátalos muy bien a ellos para que ellos traten muy bien los recursos de la empresa. Entonces ahí están los resiliencia, empatía, valores, innovación disruptiva, velocidad o.
Agilidad y eficiencia. Está buenísimo. Y buenísimo lo del perro de rancho, porque sí, así es, Jorge. Ahora, como parte de lo que estás haciendo ahora, además de ser speaker, pues también empezaste a desarrollarte como emprendedor. Ya hablamos del negocio que tenemos juntos y tienes Delivering Happiness y We. Wow. Como tus dos principales.
Empresas qué son. Mira, tengo tres empresas. Realmente tengo desde cuatro con Reto Cero en la que estamos como socio. Estoy además en otra que se llama Best Virtual Organizations, que estamos ayudándole a las empresas a virtualizarse y a vivir esta nueva virtualidad o trabajo virtual de una manera que sirva. Porque la gente pasó de un trabajo presencial a un trabajo virtual sin que nadie le explicara cómo hacerlo ni cómo ayudar a los líderes a que conecten y lideren a distancia sus equipos. Entonces, Best Virtual Organizations lo que hace es precisamente esto, enseñarles las mejores prácticas a nivel mundial. Yo estoy además como profesor en Harvard Business Publishing para todos los programas de formación ejecutiva. Y ahí está el foco ahorita en Harvard. Están tratando de ayudarle a los clientes de Harvard a enseñarles cómo virtualizarse. Entonces, este tema es el que hace Best Virtual Organizations. Esa es una de las empresas. La otra es Delivering Happiness. Delivering Happiness hace temas de felicidad en el trabajo y ayudamos a hacer cambios de cultura en las organizaciones. Lo que hacemos con Delivery Happiness es empresa líder a nivel mundial en temas de felicidad en el trabajo. Yo compré la.
Franquicia para México. ¿Tiene algo que ver con Tony.
Hsie de Sapos? Exacto, exacto. Es precisamente la empresa que formó Tony Hsie. Después de que Sapos se vende a Amazon, forman Delivering Happiness como una consultora. Y yo pues conocí a estos amigos y tuve la oportunidad de comprarles la franquicia y lo que hacemos es intervenciones a nivel compañía para ayudarles a definir el propósito, sus valores y ayudarles a reconfigurar su cultura buscando el mejoramiento del servicio al cliente, al cliente interno, desde luego, los colaboradores, la gente y al cliente externo. Y la última, que es una empresa ya mía, donde yo me aventé a crearla desde cero, se llama wewow, es una empresa que lo que hacemos es todos los temas de liderazgo y de talento y de gestión de talento disruptivamente. Yo siento que las áreas de capital humano en las empresas están muy anquilosadas, o sea, que tienen poco que ver con el éxito de los negocios y que no están enfocadas en crear valor y en ser disruptivos y en traer innovación desde el área de capital humano. Lo que hace We Wow es precisamente eso, ayudarle a las empresas a revolucionar su liderazgo y la gestión de su talento. ¿Entonces ahí estamos trabajando con clientes muy grandes, muy importantes como Nestlé, como pepsico, muchísimos, con Grupo Xcaret, muchas empresas fantásticas, maravillosas que están contratando a wewow para ayudar a revolucionar su liderazgo y su gestión de talento con las nuevas macro tendencias que hay como mindfulness, como resiliencia y este tema y temas que están impactando en el mundo digital, en la manera en la que se gestiona el capital humano, o sea, yo digo que cómo es posible que todo sea migrado a tres clics, excepto la gestión del talento en las empresas? Así como tú puedes conseguir una película en tres clics, puedes conseguirte un date en tres clics, Puedes Conseguirte una pizza en tres clics, ¿Por qué no puedes gestionar a tu talento de una manera similar en la que alguien pueda aplicar una vacante en tres clics, que pueda conseguir una promoción en tres clics, o sea, ¿Por qué lo tenemos que hacer tan tortuoso a las áreas de capital humano? Entonces estoy en esta última encomienda en wewow, revolucionando a varias compañías, cambiando y reconfigurando la manera de hacer negocios a través de elementos que son súper tendencia hoy, como el tema de mindfulness, como el tema de la digitalización, la transformación cultural, estos temas de evolución en el servicio de customer service, entendiendo las áreas de capital humano ya no como un área de soporte, sino como un área que verdaderamente se vuelva clave en el éxito.
De la organización. Suena buenísimo. Nosotros también ahí en InstaFit estamos haciendo algunas cosas que seguramente podríamos hasta colaborar juntos. Lanzamos una iniciativa que se llama KINMINDFULNESS. COM y es igual un producto 100 % digital enfocado en educar o ayudar a la gente a manejar el estrés y la.
Salud mental a distancia. Qué padre. Son de las tendencias que hoy en día están más de moda en las organizaciones. Yo en Disney, por ejemplo, lancé un Mindful Leadership Program para ayudarle a la gente de ESPN a reducir el estrés que se ocasionó cuando surgió todo este tema de Netflix y que la gente se empezó a migrar del área de las cableras al streaming. Imagínate el estrés que había en ESPN. Entonces fue a través del Mindfulness, por ejemplo, que logramos reducir los niveles de estrés a nivel gerencial y directivo y hacer que la gente conectara emocionalmente con su gente para que entregaran mejores resultados. Todas esas tendencias son de las que hablamos en wewow y son tendencias que yo capturo de varios lugares. Soy profesor de Harvard, soy profesor de LinkedIn, lo que trabajé en Disney, lo que he hecho en Cinépolis, como de varios lugares y de varios amigos directores de Recursos Humanos que tengo por todos lados, con los cuales intercambio ideas todo el tiempo. Esas mejores prácticas se las.
Llevamos a las empresas. Jorge, has hablado mucho de propósito. ¿Hay algún libro que sea tu libro de cabecera? Porque a mí mucha gente me dice es que no sé para dónde voy, no sé cuál es mi propósito. Recomiéndame un libro para encontrar mi propósito. Hace poco Fernando Lelo de la Rea me recomendó the highest.
Goal. ¿Tú tienes alguno? Tengo varios, pero en particular dos que me parece que son clave. El primero de Bill George, él es profesor de Harvard en temas de liderazgo, se llama Discover Your True North, Descubre tu verdadero norte. Ese es uno de ellos. Y el otro, que es un clásico que no puedes dejarlo de leer y es algo que debes de siempre buscar como referencia, Simon Sinek, Start with a Why. Empezando con el porqué de Simon Sinek, es un librazo que me parece que puede clarificar para los que no tienen mucha idea del tema del propósito. Ese sería el primero. Y el de Discovery True North está diseñado para líderes que quieren ver historias de éxito. Este cuate entrevista a 50 CEOs y les logran sacar un poco de su cerebro cómo comunicar el propósito para sus organizaciones. Y yo creo que hoy en día es la era del propósito Oso. Las empresas cuando no tienen resultados de negocio no pueden motivar mucho a su gente si no es a través del propósito de la organización. Y cuando la gente me pregunta, oye, ¿Qué es el propósito? Le respondo igual, lo que extrañaría el mundo si tu empresa dejara de existir. Ese es el propósito de tu empresa. Y cuando logras encontrar eso, cuéntaselo a tu gente, porque no hay nada que los motive más que sentir que están contribuyendo a algo más grande que su simple trabajo. Y eso es el propósito. Entonces, por ahí yo te diría que esos dos libros son maravillosos y.
Se los recomiendo muchísimo. Y para sumar, yo creo que el concepto de Massive Transformative Purpose o Propósito Masivo Transformador de Salim Ismail en Exponencial Organizations.
También creo que puede. Fantástico, fantástico libro también. Sí, y es un tema ahorita, o sea, yo te puedo decir que lo que yo detecto de mis clientes, los líderes están justo hoy en la mañana hablaba con el IPADE, estábamos haciendo un caso de negocio en el IPADE, doy algunas sesiones también por ahí de cultura y de talento. Y el gran tópico de los directores generales es el tema del propósito en estos momentos, de cómo echar mano del propósito para poder reconfigurar el destino de sus organizaciones, porque la sacudida que tuvieron es enorme. Y cuando el propósito nada más eran los resultados financieros o alcanzar el liderazgo en no sé qué cosa, y se te mueve el mundo como se movió este año, tienes que reconfigurarlo algo.
Más grande, más elevado. Cuéntame un poquito qué.
Has aprendido de 2020. A mí me pareció un año extraordinario y esto es algo que cuando lo digo, la gente se me voltea a ver con cara de ¿Estás loco o qué te pasa? Bueno, a ver, a mí me dio Covid, o sea, para ponerlo así de sencillo, yo tuve el virus cara a cara, lo tuve, nos vimos a los ojos el Covid y yo, no hay, nadie me lo platica. Y la verdad es que yo creo que el 2020 es un año extraordinariamente positivo para la humanidad. Yo creo que cuando tienes de cerca la muerte, valoras la vida y eso es un regalo extraordinario. Hasta hoy mucha gente dio por sentadas amistades y relaciones que antes, si no hubiera habido este elemento de la pandemia, seguirían ocultas en tu vida y habrían desaparecido. Para siempre. Yo creo que mucha gente reconectó con lo importante en esta pandemia. Yo creo que en la pandemia la gente se dio cuenta de a lo que quiere dedicarse y a lo que no quiere dedicarse. Se dio cuenta de con quién quiere estar y con quién no quiere estar. Se dio cuenta de que hay poco tiempo en esta vida y que hay que utilizarlo sabiamente. Y me parece que es de las grandes, grandes enseñanzas de dejar de vivir la vida en piloto automático y empezar a disfrutarla un poquito más y saborear cada conversación, cada libro que te lees, cada plática que tienes con un amigo porque no sabes si lo vas a volver a ver. Y yo creo que eso es un regalazo y es un reality check gigantesco para toda la humanidad. Yo creo que la humanidad en general va a avanzar muchísimo después de este año. Muchísimo. Y que las personas que estaban fincando su felicidad en el poder y en el dinero se habrán dado cuenta que la salud, que el bienestar, que la sabiduría, que la conexión personal pesa y vale mucho más que el dinero y el poder que puedas tener. Porque hasta el más poderoso tuvo Covid y hasta el que tiene más dinero no tiene la vacuna a su mano para poderse curar. Entonces hay que apelar a otras cosas y yo creo que es lo que la humanidad se va a llevar.
De aprendizaje esta año. ¿Cuál es el cambio de pensamiento más grande que has.
Tenido tú este año? Híjole, varios, muchísimos, muchísimos. De entrada, el dejar de depender de otro tipo de factores y asumirme responsable de lo que yo quiero lograr en la vida. Por eso lancé We Wow este año, porque me di cuenta que yo tenía y podía, desde mi experiencia y de las cosas que yo tenía en mi bagaje, en mis palos de golf, dar un gran partido allá afuera. Entonces, una de las grandes experiencias fue atreverme a hacer cosas, atreverme a vivir una vida todavía más intensa en términos de emprendedurismo, arriesgar todas mis canicas allá afuera todos los días buscando generar el mayor impacto, pero sobre todo la mayor satisfacción a nivel personal. Eso es lo primero. Lo segundo, el valorar la conexión con la familia. Mi abuelita tuvo Covid, un tío tuvo Covid, yo mismo tuve Covid, y la verdad es que me da la impresión de que yo la tenía desatendida en muchos aspectos, incluido mis hijos y demás. Y la verdad es que este periodo de reconexión a nivel personal y familiar ha sido enorme y un gran aprendizaje que para el futuro no pienso soslayar ni desatender. Yo creo que esas cosas son de las más importantes.
Para mí este año. ¿Dónde crees que te pone.
2020 en cinco años? Yo creo que 2020 me da la oportunidad de aquí a cinco años en poder acelerar ese sueño que tengo de poder contribuir al éxito de las compañías, porque yo no me hubiera lanzado algo digital si no hubiera pasado lo de la pandemia, por ejemplo. Entonces esto me da la posibilidad de exponenciar ese sueño y que llegue a muchas más personas. Antes, por ejemplo, daba yo una conferencia por día y a veces como tenía que viajar a algún lugar para dar la conferencia, perdía de hecho dos días para dar una conferencia. Hoy, gracias a la pandemia, tengo la posibilidad de dar tres conferencias al día o cuatro, porque todo es virtual. Entonces la cantidad de gente a la que yo puedo llegar con el mensaje de ser un mejor líder, de buscar tu propósito, de cuidar tus valores, cada vez es más grande y entonces acelera el número de personas a las que quiero tocar y como yo debo 36.000 almas, entonces me ayuda.
A pagarlas más rápido. ¿Qué piensas hoy de la industria.
De recursos humanos, Jorge? Yo creo que la industria de recursos humanos está viviendo una de sus grandísimas oportunidades. Yo creo que estaba en la banca en el partido de fútbol, Recursos Humanos en la banca, viendo el partido, y ahorita en esta pandemia vas de titular cómo te toca, vas de titular, se acaba de lesionar Operaciones y Ventas no vino a jugar, te toca entrarle y vas de titular contra Alemania o contra el más grande rival. Y yo creo que muy pocas empresas se esperaban esto y muy pocos ejecutivos de recursos humanos estaban listos para encarar esta obligación y responsabilidad tan grande y tan importante cómo sacar adelante una empresa que se vio vapuleada por la crisis o por el tema sanitario. Imagínate, Cinépolis mismo hoy en día, el cuate que está en Recursos Humanos tiene que estar siendo protagonista del tema en este momento, sin duda alguna, Finanzas no va a resolver el tema, Operaciones probablemente, pero a quien están volteando a ver para que resuelva la coyuntura es a la persona de Capital Humano. Y yo creo que tiene una gran oportunidad que no la pueden dejar ir, que no la pueden desperdiciar. Este es el momento es como cuando nunca juegas de titular y te meten 10 minutos, más te vale que te avientes un gol y que sea de chilena, porque si no Momentum, use it or lose it, o sea, si desaprovechan esta oportunidad van a regresar a la banca sin haber creado ningún valor y este es el momento de crear valor al interior de las empresas y que las empresas se vuelvan más humanas, que conecten emocionalmente con su gente, que a través de la gente venga la solución de la innovación, de la creatividad, de la disrupción de la gente y a recursos humanos le toca crear el ambiente propicio.
Para que esto ocurra. Jorge, si pudieras hoy escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas.
Lo vieran, ¿Qué diría? Qué buena pregunta. Yo creo que diría no dejes.
De voltear para acá.
¿Explícame qué significa eso? Que no dejes de voltear a tus sueños, que no dejes de ver hacia arriba jamás, que nunca te atemoriza la realidad y que eso sacrifique los sueños que tienes en la vida. Si pudiera poner un mensaje en el cielo diría nunca dejes de voltear hacia acá arriba. Y yo creo que en la medida que uno mantenga la fe, la esperanza en que todo va a salir bien y mantengas tus sueños vivos en todo momento y no dejes de ver hacia allá arriba, tu potencia, tu fuerza, tu energía va a estar.
En el lugar correcto. Jorge, es increíble, la verdad es que me podría seguir platicando contigo, me habían recomendado mucho, obviamente tengo un formato donde la gente nomina gente, estuviste nominado mil veces cracks, la diagonal nomina si quieren alguien nominar algo, pero después conocerte en persona y conocerte indirectamente a través de los amigos que conoc compartimos, es increíble las historias que tienes, la manera en que compartes estas historias, o sea, yo quiero estar cerca de ti simplemente para aprender cómo transmitir las cosas como lo haces tú. Eres un crack. Me encanta haber tenido esta oportunidad para platicar y estoy seguro de que no va a ser la última. ¿Hay algo que quieras agregar? ¿Dónde puede contactarte la gente, saber.
Más de tus empresas? Claro que sí, con mucho gusto. Bueno, me pueden buscar en Instagram y Twitter como Jorge Rosast, en Facebook como Jorge RosastLC y también me pueden desde luego encontrar a través de varias de mis empresas. Estoy en Delivering Happiness MX que me pueden encontrar ahí en las redes sociales y en wewow en Somos We Wow Omosweg. Ahí me pueden contactar, pueden ver mis videos en YouTube, Tengo varios videos en mi canal de YouTube, Pueden poner Jorge Rosas Liderazgo y aparezco ahí en mi canal de YouTube. Si quieren ver algunos contenidos, algunos vídeos, algunas conferencias que he dado, están por ahí completas y con algunos fragmentos. Y encantado de verdad, mi querido Oso, de haber estado contigo. Es un gran, gran, gran privilegio. Soy súper mega fan de Cracks Podcast. Me aviento todos los días que corro en la mañana, me aviento 5 kilómetros y un podcast tuyo. Te lo juro, todos los días. No dejo de verlos. ¿Porque? Porque me parece que se retroalimentan recíprocamente. El hacer ejercicio y al mismo tiempo meterle algo padre a tu cerebro antes de desayunar es la mezcla perfecta para.
Tener un día formidable. Pues un privilegio saber que soy parte de esa rutina mañanera. Jorge, millones de gracias y pues.
Nos estamos viendo pronto. Claro que sí. Un fuerte abrazo y saludos a todos.
Nuestros amigos del podcast. Gracias. Jorge es verdaderamente un crack en lo que hace y en la manera en que comunica.
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A Jorge como orgerosast. Puedes encontrar links a todo lo que Jorge y yo hablamos hoy en Cracks. Y eso es todo por hoy. Yo soy Osotrava y espero que tengas.
Una semana de Cracks. Este episodio es presentado por Rocket Closet, el servicio que ha cambiado por completo la manera en que viajo para esquiar. Si llevas tiempo siguiéndome, sabes que mi deporte favorito es esquiar y lo hago todo lo que puedo. Pero estar viajando de montaña en montaña con tu ropa y con tu equipo puede convertirse en un dolor de cabeza. Empacar, cargar, lidiar con aeropuertos y sobre todo, cargos extra. Bueno, pues hace tres años descubrí Rocket Closet y desde entonces mis viajes de esquí son 100 % libres de estrés. Rocket Closet almacena tu equipo en instalaciones seguras y climatizadas en las principales estaciones de esquí de Colorado y de Utah. A través de su app, puedes programar la entrega de tu equipo directamente en tu destino y recibirlo puntualmente cada vez. No más cargar con maletas gigantes ni perder el tiempo esperando tu equipo. Solo llegas, esquías y disfrutas. Además, su servicio cubre más que solo esquís. Puedes guardar maletas, bicicletas o todo lo que necesites, e incluso enviarlo a otras ciudades de Estados Unidos y Canadá con servicio especial de FedEx. Si quieres esquiar sin complicaciones. Para ti, que escuchas cracks, Rocket Closet te ofrece 50% de descuento en tu primer año usando el código osotrava en ozotraba. Una vez más, ROCKETCLOSET. COM osotrava. Este año he dormido mejor que nunca. Y no, no tuve que cambiar mi colchón. Sleep creó el POD, una funda inteligente que colocas sobre tu colchón actual y que transforma por completo tu descanso. Y la nueva versión, el POD 5 Ultra, regula automáticamente tu temperatura durante la noche para que duermas más profundo, sin interrupciones y despiertes con más energía, foco y claridad mental. Cada lado de la cama tiene su propia temperatura, desde 12 a 43 grados, así que si tú tienes calor y tu pareja frío, cada quien duerme como quiere. Y si roncas, el POD lo detecta y ajusta ligeramente tu posición para que dejes de hacerlo sin despertarte. Todo esto lo hace gracias a Autopilot, su tecnología de inteligencia artificial que aprende tus hábitos y mejora tu sueño cada noche. Y con el nuevo Health Check, también detecta alteraciones respiratorias, cambios en tu HV y latidos irregulares. Ahora también tienen una blanket y una funda de almohada con control de temperatura. Así que es control de temperatura absoluto. Literalmente, este año duermo mejor. Y eso lo cambia todo. Entra 8 sleep se escribe con letra y usa mi código osotrava para tener hasta 8 mil pesos de descuento en el POD 5 Ultra. Y como siempre, tienes 30 días para probarlo en casa sin riesgo. Si no te gusta, simplemente lo devuelves. Ve a Sleep. COM osotrava.
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