13 Lecciones de una vida de EMPRENDIMIENTO (Pt 2)
16 Dec 2025 · 25 min
Oso Trava shares lessons on clarifying your core values down to five, avoiding complacency, and building a purpose-driven mission. He warns that 85% of companies fail within five years and separates your identity from any single business.
Questions this episode answers
85% of companies die within the first 5 years.
Chapters
Y si vas a comunicar una visión gigantesca. Regresamos a la tercera comunión de valores. Eberto Taracena fue mi primer inversionista en mi segunda empresa, fue mi asesor y ha sido un gran amigo desde hace mucho tiempo. Y cuando lo invité al episodio de aniversario del primer aniversario de Cracks Podcast, él me habló de la importancia de los valores. Hay un libro que se llama Bury My Heart in Conference Room B. Bury My Heart in Conference Room B Y en este libro hay un ejercicio en el que empiezas con 50 valores y te hacen ir tachando. Primero escoges 20, después esos 20 los reduces a 10, después esos 10 los reduces a 5 y terminas con 3 y vas tachándolos. ¿Por qué? Y me lo que te choca, te checa. Y cómo haces una cosa, haces todas las cosas. No puedes respetar tus valores 98% de las veces, porque entonces siempre va a quedar la duda de si esta vez es una de las te estás fallando. Y cuando hay duda, cuando no hay compromiso, entonces no hay acción de impacto. Y cuando no hay acción de impacto, no hay resultados. La vida del emprendedor está llena de sorpresas. Esta es una de las gráficas más impactantes que he visto en mi vida, que no sé si la hizo el Smithsonian o alguna de esas instituciones sumamente prestigiosas, pero es la vida de un pavo de Thanksgiving. Y el eje de las JS es su nivel de bienestar. Entonces el pavo nace, empieza con buen bienestar y conforme pasan los años, que son días, pasan casi tres años todos los días su vida es mejor. Es más gordo, camina, cacarea por ahí, está viendo los días bonitos, lo consienten igual, hasta le hacen unas cosquillitas y. Y después llega el día de Thanksgiving y vale madre. Entonces viene mi siguiente lección. Es imposible, como decía Epicteto, para un hombre aprender aquello que cree que ya sabe. Y esto lo sabe perfectamente Ricardo Weather, fundador de Justo, quien también estuvo en el podcast. No puedes dejar de aprender. No puedes dejarte de rodear de gente mejor que tú. No puedes dejar de creer que eres simplemente un aprendiz. Porque en el momento en el que crees que lo sabes todo, pierdes la cabeza. Y esa es la décima, la lección número nueve. No sean un pavo de Thanksgiving. Todo el mundo me dijo aquí que son emprendedores. Otra vez, ¿Quién es un emprendedor? ¿Qué se siente cuando levantan la mano, sienten orgullosos, Sí se sienten fregones, se sienten mejores que los demás? Está bien, está bien, se vale. Hay que inflarnos un poquito, es lo único que tenemos. La realidad es que ser emprendedor es solitario. Por afuera parece padrísimo y eres tu propio jefe y tienes vacaciones ilimitadas y manejas tus horarios y tú eres el que cobra más, pero la realidad es que ser emprendedor es una actividad de alto riesgo y de alto impacto. Lo peor es que muchos de nosotros nos definimos como emprendedores. A ver, ¿Quién levantó la mano como emprendedor? ¿Tú eres emprendedor? Yo estoy seguro que no. Estoy seguro que eres mucho más que un emprendedor, o sea, estamos hablando de que estamos poniendo nuestra identidad completa y yo lo hice. Toda esta ola, mi valía personal estaba recargada en lo que una revista, un inversionista, un empleado, un cliente o un estado de cuenta dijera de mí ¿Qué tenía yo alrededor? Tenía una familia, tenía un hobby de hacer ejercicio, pero nada de eso importaba porque si salía publicado en un sitio de Internet que una empresa había levantado una ronda de capital y yo no, yo era miserable. Y si ponemos nuestra valía en algo que tiene tan alto riesgo de fracasar porque Sabemos que el 85% de las empresas mueren en los primeros 5 años, ¿Por qué insistimos en identificarnos con algo que si desaparece nos borra? Tenemos miedo de muchas cosas. Nuestra amígdala está diseñada para que sobrevivamos físicamente, pero hoy también para que sobrevivamos en nuestra identidad. Y cuando ponemos nuestra identidad completa en la ruleta y va a caer doble cero, ¿Qué queda de nosotros? Entonces eso viene la siguiente yo creo que más importante lección tú eres mucho más que un emprendedor y tienes que empezar a creer eso desde hoy, porque hoy eres emprendedor de zapatos o de seguros o de servicios financieros o de transporte. Y mañana. ¿Hoy saben qué soy yo? Youtuber. Según mi hijo, Pues sí 78% de los emprendedores sufren de temas de salud mental, solo el 42% de los no emprendedores. Eso te indica el impacto del estrés de la vida que llevamos. ¿Una de las grandes manifestaciones de estos temas de salud mental es el síndrome del impostor? ¿Saben qué es el síndrome del impostOR? ¿Quién ha sentido el síndrome del impostor? A ver, esto es medio una paradoja, porque si creen que es síndrome del impostor, es que en realidad no son impostores. Como que saben qué hay. Pero la realidad es esa. Muchos de nosotros somos tan adictos a hacer más, a tener más, a lograr más. Nos exigimos y nos amarramos a estándares tan altos que cuando logramos cosas, no las festejamos. Y al evitar esos festejos o al negarlos, estamos negando la construcción de una identidad de triunfo, de éxito. Yo, cuando Ari Borovoi me dijo, cuando le pregunté oye, cuando piensas en éxito, ¿Quién es la persona, la primera persona que te viene a la mente? Y me contestó yo no es posible, esto no se vale, no te puedes autonominar. Y después me puse a pensar, sí, caray, les dije que yo era alguien sumamente envidioso, sumamente inseguro. ¿Por qué? Porque mi identidad estaba basada en algo que yo no controlaba. Cuando tú solito empiezas a construir esta identidad de yo puedo y porque tengo las pruebas de que lo he hecho antes, que eso es de lo que hablo en este Big original, de cómo combatir el síndrome del impostor, entonces puedes sentirte más seguro y empezar a colaborar, dejar de ser ese pinche cangrejo que jala al que le está yendo mejor en la Cube. Y cuando bajas la guardia, que es lo que he logrado hacer los últimos cinco años, entonces puedes empezar a colaborar, a ayudar a que el éxito del de al lado, como no te afecta negativamente a ti, pueda ser contribución tuya. Y si tú das, créanme, parece magia, pero el mundo te lo regresa. Si tú ayudas a alguien con un contacto, con un consejo, con una herramienta durante estos tres días, estoy seguro de que vas a recibir tres o diez veces de regreso. Pregunten ¿Cómo te ayudo? Y recuerden que ese hoyo en el que tal vez creen que hoy están, ya lo han pasado antes, porque ya vivieron la crisis, ya están viejitos también. La crisis del 94, ya vieron la crisis de 2008, ya vivieron la crisis de la gripe aviar, ya vivieron el Covid, ya vivieron las devaluaciones de todos lados, las 20 guerras, y aquí siguen emprendiendo. Ustedes pueden, es cosa de recordarlo. Y les dije que había vivido cuatro olas. La primera ola era la de ser niño, el juego de la diversión y el crecimiento. La segunda, el juego del dinero. La tercera, el juego de la reputación. Y entro a la cuarta ola. Me voy a ir un poquito rápido porque se me acaba el tiempo, pero este es Michael Bent. Michael Bent. ¿A alguien le gusta el boxeo? Bueno, ¿Alguien sabe quién es Michael Bent? ¿Nadie sabe quién es Michael Bent? Michael Bent en los 80 era el boxeador amateur más exitoso del mundo. Era la siguiente promesa del peso pesado mundial. Así que el día que hace su debut profesional, todo el mundo esperaba que fuera una máquina. ¿Qué es lo peor que le puede pasar a un boxeador en su debut profesional? Que lo noqueen. ¿Qué es peor que eso? Que lo noqueen en el primer round. Y eso le pasó a este tipo. Y entonces todas las expectativas se esfuman. Este cuate se retira del boxeo, se intenta matar dos veces, no lo logra. Y como es el mundo, a los cuatro años se le presenta la oportunidad de regresar al boxeo como carne de cañón. ¿Ya vieron? Como Creed 3. Bueno, así igualito, Creed 3. Llega este tipo que no ha hecho nada, se lo avientan a una pelea de campeonato de peso pesado, como para de relleno, y gana. Después de haber perdido su debut, de intentarse matar, se vuelve campeón del mundo. Y entonces todo lo que había querido en su vida se materializa. Ya nos sentimos un poco mejor por Michael Bent, pero no seis meses después, porque en ese entonces se defendían los títulos cada seis meses, no cada quince días, como el Canelo defiende su título. ¿Y qué es lo peor que le puede pasar a alguien defendiendo su primer título? Que lo noquean. Pero esta vez no solo fue que lo noquearon, lo dejaron en coma y le dejaron un daño cerebral que implicó que no podía volver a pelear. Pintas para tener todo, no tienes nada. Lo consigues todo y de la primera te lo quitan. ¿Cómo se sienten por Michael Bent? ¿Bueno, qué si les dijera que Michael Bent nunca había querido ser boxeador? Que Michael Ben tenía un papá que quería ser boxeador y que cada vez que Michael quería renunciar, él sacaba una antenita de televisión y lo agarraba a varazos para que se quedara entrenando. Ya nos sentimos un poco diferente, porque cuando Michael Bent pierde su sueño, qué gana su libertad. Entonces cuando me dijo Lucila, ¿Por qué odias tu vida? ¿Por qué odias tu vida? Me frenó en seco. Me hizo voltear a ver quién era yo y qué es lo que quería. Entonces me volteé y empecé a entender qué me gustaba, qué me interesaba, qué me importaba quién era yo. Y todo esto lo plasmé en un libro que a todos ustedes les dieron el día de hoy. Si, todo el mundo tiene su libro. Este libro se llama Lo que importa porque creo que es lo más importante. Como the main thing is to keep. The main thing. The main thing. Lo más importante es que lo más importante se mantenga. Lo más importante. Y eso es de lo que hablo en este libro. Una metodología para diseñar tu vida y hacerte productivo de una manera que te permita lograr todo lo que quieres. En esto hablo de la motivación. Y yo creo que la motivación tiene dos fuerzas, dos fuentes, dos orígenes. Como La Guerra de las Galaxias, el lado oscuro y el lado claro, como el yin y el yang. Uno es más interno, más avaricioso, más egoísta, más oscuro. Otro es más claro, más hacia afuera, más acerca del legado. El primero se llama Tu gran batalla. Yo creo que todos nosotros hemos sido educados a ignorar nuestro dolor. Todo mundo pensamos no, no pienses en eso. Tuviste un trauma. No, ni te acuerdes, ni lo menciones, no lo jales. ¿Oye, tienes algo de chiquito? Ya se me olvidó. Pero piensen en qué hacen cuando sienten que está su mano en el fuego y se están quemando. La sacan en friega, se ponen en acción. Y yo creo que el dolor es algo que nos puede poner en acción mucho más rápido que la búsqueda del placer, que la búsqueda del éxito, que la búsqueda de la trascendencia, que es en lo que más nos enfocamos. Claro, no queremos vivir una vida alimentada por el enojo y el odio y la sed de venganza. Pero todos tenemos algo que podríamos conectar con lo que podríamos conectar para levantarnos del sillón. Cuando yo empecé InstaFit decíamos que el levantamiento más difícil en el ejercicio es levantar las nalgas del sillón. A veces pensar en vivir 90 años o 120 años no es suficiente. Pero todos tenemos ese momento cuando éramos jóvenes que tal vez nos sentimos abandonados, nos sentimos humillados, nos sentimos abusados, nos sentimos desprestigiados, ignorados y lo hemos barrido debajo del tapete. Pero si logramos conectar con esto, se vuelve una fuente de energía y de motivación increíble, porque tal vez no sabes a quién quieres impactar y qué quieres que diga tu tumba, pero todos sin duda alguna sabemos que hay un lugar al que ni de pedo regreso. Conecten con eso. Y la segunda es la parte más bonita, uno te pone en acción, es como empujar un carrusel lleno de niños. Al principio necesitas echarle muchas ganas, para eso te sirve el dolor, para eso sirve la furia. Ya después se trata nada más de empujarlo así. Y ahí es donde viene tu gran maná, tu propósito. Todo mundo ha ido a una boda últimamente. Bueno, a alguno de ustedes les ha tocado sentarse en lo que yo llamo la mesa de las sobras, que es esa mesa junto al baño donde no llegan los meseros, te sirven al final ya todo frío y estás rodeado de gente que como tú, tal vez no tiene ni idea de por qué está ahí. Bueno, todo el mundo tenemos esta oportunidad de estar en la mesa de las obras y es una gran oportunidad, déjenme decirles. Tal vez le dijiste a tu prima que no ibas a ir y al final le dijiste que sí, o tal vez te invitaron por compromiso y entonces estás ahí con la tía de los Mochis, pero ahí estás. Y entonces en esta mesa pasa algo muy curioso, pero siempre pasa en esta mesa, como que se pueden modificar las telas, los tejidos del tiempo y el espacio. ¿Cómo es eso? Bueno, en esta mesa pasan dos preguntas. La primera ¿Cómo te llamas? Y tal vez te preguntan de qué conoces a la novia, lo que tú quieras. Pero la segunda es una pregunta que bifurca el destino para ti y para todos los que te rodean. Es una pregunta que por un lado puede abrirte las puertas a una vida de abundancia total. ¿Conoces a tu mejor socio, a tu próximo compadre, a tu mejor inversionista, a tu mejor director general, al cliente más grande, al representante y distribuidor que te va a hacer crecer, a esta persona que te va a enseñar cómo explotar tu potencial en tu vida o recibes como respuesta un terrible y hostil a cuál es esa pregunta? ¿A qué te dedicas? ¿A qué te dedicas? Vamos a probarlo. ¿A qué te dedicas? ¿Tienes un negocio de transporte? Ya me van entendiendo. ¿A qué te dedicas? A emprender, a aprender cada día que puedo. Es bien importante. Entonces, ¿Qué es el maná? El Maná no es este grupo de rockeras de Guadalajara, digo, de señoras, ya saben, y no soy alguien muy religioso, pero las escrituras dicen o como corre la leyenda. Dice la leyenda que cuando el pueblo judío sale de Egipto guiado por Moisés, escapando de la esclavitud, y pasan 40 años en el desierto, llega un momento en que le dicen a Moisé brother, allá mínimo nos daban de comer, aquí no tenemos nada y no sabemos a dónde vamos. Entonces se va Moisés a hablar con Dios y Dios le no se preocupen, les voy a mandar codornices y les voy a mandar pan. Y entonces un día se llena de codornices y otro día se llena de un rocío blanco dulce que podían llenar costales y eso es lo que los alimentaron todo el resto de su camino hasta llegar a su destino. Eso es el Maná. Ese es el esto que cuando sientes que ya no sientes lo duro, sino lo tupido, que ya no sabes ni qué es lo que puedes hacer para verdaderamente levantarte del sillón, despertarte, salirte de tu cama y enfrentar un mundo que parece que te odia, puedes voltear, agarrar un puñado, comértelo y seguir adelante. Y como saben que me gustan los acrónimos, el Maná también es un acrónimo para una misión. Es algo que quieres lograr, es algo audaz, es atrevido, no es cualquier cosita, es algo que cuando lo cuentas en la mesa, la gente abre los ojos, te pone atención, casi que podría hasta retarte. Eso no lo puedes hacer y tú simplemente les vas a ve como sí. Es noble. No se trata simplemente de construir el siguiente unicornio, no se trata simplemente de tener más millones y de inflar tu cuenta de banco. Se trata de tener un impacto, de lograr algo para alguien más, de generar un legado, de tener trascendencia. Va más allá de ti y más para los demás. Y por último, es aspiracional. Es esta frase que cuando la dices la gente quiere acompañarte, ayudarte o incluso aunque sea pagar por ver que lo intentas. Cuando tú tienes esta frase, la situación en la mesa de las obras puede ser muy diferente. Requiere de valor para decirla, porque es mucho más fácil decir tengo una empresa de transportes que decir lo que hacen muchos y muchas empresas. Así que la lección número 11 para poder tener una respuesta apropiada en esta mesa, tienes que saber quién eres y tienes que poderlo decir con total confianza, con total claridad y con total convicción. Entre más te conoces, tú más sabes hacia dónde vas. Esto también lo hacen las empresas. Salim Ismail, el escritor de este libro, Organizaciones Exponenciales, le dice Massive Transformative Purpose. Lo mismo que un gran maná, un propósito masivo transformador. Verne Harnish, del que les va a hablar Daniel Marcos, le dice BHAG. B H A G. Big Hairy Audacious Goal. Es lo mismo. Y cuando lo tenemos en nuestras empresas, le damos claridad a la gente hacia afuera, a nuestros mercados, pero también a la gente hacia adentro. Starbucks Inspirar y alimentar al espíritu humano No es vender cafés aguados, caros por todo el mundo. Es inspirar y alimentar el espíritu humano. Así que vamos a hacer un pequeño ejercicio. Tú eres el arquitecto, el director de obras de Starbucks, y yo no te voy a decir nada, pero tú me tienes que entregar una tienda en seis meses. Y lo único que te voy a decir tu misión es esta. ¿Cómo la vas a diseñar? Pensando en tus clientes. ¿Como más? Dame detalles. ¿Pero ¿Cómo se va a ver tu tienda? Como su casa. Como su casa homey. Cómoda. ¿Qué más? Con un ambiente cálido. Cálido. Que te traten bien. Que te traten bien. Y que quieras pasar tiempo ahí. Perfecto. Que quieras pasar tiempo. Excelente. Entonces ahora tú eres la directora de recursos humanos y yo te tengo que, con esta misión, pedir que contrates a los baristas de esta tienda. ¿Cómo los vas a contratar? ¿Cómo van a ser? Pues tienen que tener ciertos valores. Tienen que tener valores. ¿Qué más? ¿Qué tipo de valores? Actitud de servicio. Actitud de servicio. ¿Qué más? Honrados. Honrados. ¿Qué más, ¿Cómo son los baristas? Si tú lo que quieres es inspirar y alimentar el espíritu humano. Cada vez que yo entro a una tienda. Alegres. Alegres. Positivos. Positivos, exacto. Y entonces ahora yo soy el director de operaciones y tengo que diseñar este sistema de atención al cliente. Y entonces, ¿Cómo va a ser? Bueno, cuando entre, va a sonar una campanita. Voy a ver en la pantalla una bola de las cosas del menú súper atractivas, súper bonitas, con nombres que tenemos. Tal vez no hace sentido, pero no importa. Y entonces me van a gritar, me van a saludar todos cuando llegue al mostrador, me van a preguntar mi nombre, me van a escribir cualquier otro. Yo me voy súper feliz con mi vaso, voy a pagar, me voy a ir a sentar a una de estas mesas cálidas, bonitas, voy a platicar con gente, voy a conectar mi celular y voy a ponerme a trabajar. Y Eso es simplemente. ¿Me pueden poner mi presentación otra vez? Es simplemente gracias a que todos compartimos la misma visión. Cuando Google empezó en los 90s, ellos querían organizar la información del mundo. Y cuando quieres organizar la información del mundo, ¿A quién atraes? A los nerds. Más nerds de los nerds. Y eso es justo lo que querían. Cuando tienes claro de quién eres, entonces sabes quién no eres y puedes atraer a la mejor gente posible. Y SpaceX, digo, probablemente si no han leído el libro de Elon Musk, Elon Musk es un animal. Está enfermo. Está enfermo de innovación, está enfermo de ego, está enfermo de energía, está enfermo de falta de empatía. Pero tal vez quieres trabajar con él, tal vez no, tal vez quieres dormir en tu. Cuando compró Twitter, le mandó un mail después de haber corrido 70% de la fuerza laboral, mandó un mail. Les aquí es all in. Y vamos a estar trabajando 18 horas al día. Y tienes este botón. ¿Estás dentro o estás fuera? Si estás dentro, eso se espera de ti. Si estás fuera, te va a llegar un cheque con tres meses de liquidación. Y así es. La gente se selecciona a sí misma. Pero si tú eres alguien que cree que este mundo se va a ir al carajo y que necesitamos colonizar Marte para perpetuar la especie, entonces vas a estar ahí. Porque SpaceX quiere hacer de la raza humana una especie interplanetaria. La mía, cuando la encontré, después de creer que mi misión era hacer dinero y después de creer que mi misión era conseguir todo el reconocimiento, después descubrí que yo lo que quería era inspirar a emprendedores hispanos a vivir con más impacto. Y más impacto no necesariamente es más lana. Sí, es más abundancia y más prosperidad, pero también es más amor, más salud, más felicidad, más conexión, más presencia, más ganas de vivir. Y cuando sabes que estás haciendo eso, sí, tengo días en los que tengo que hacer trabajo que no me gusta. Pero todas esas son oportunidades para avanzar un pasito más hacia donde quiero llegar. ¿Por qué pongo una foto de mí corriendo un maratón? ¿Qué tiene eso que ver con inspirar una generación de emprendedores hispanos a vivir con ese impacto? Probablemente nada. Y eso es exactamente lo que quiero decir hoy. Todo lo que hago, sin importar si estoy corriendo, si estoy jugando con mis hijos o si estoy teniendo una junta aburridísima de planeación financiera, va alineado a lo que quiero lograr. Todos los días me despierto y todos los días lo agradezco. Y todos los días algo que yo hago está alineado a que alguien crea que sí se puede. En mayo de 2005 se vivió una de las peleas más impresionantes de VOX en la historia mundial. Diego Corrales y José Luis Castillo se estaban enfrentando y se dieron con hasta la cubeta. Hasta la cubeta en nueve rounds. En el décimo round parecía que a Castillo se le acababa la suerte. Y esto fue lo que pasó.
Hey, come on in. Come on in. All right, Gusan.
Trying to get involved.
Davis, Castillo, looking to finish it. Here he goes do it again. Six, seven, eight, nine. Come here, come here. All right now for Corral with the right hand or at least pushing it back. That was astonishing and he hurts him with a heart.
Si, como emprendedor, como decía Corrales, vas a subirte al ring y estar dispuesto a morirte. Tienes que estar dispuesto a morirte por algo que vale la pena. Todos los días hay un nuevo gurú que te dice la fórmula del é trabaja más duro, despiértate más temprano, júntate con la gente más millonaria, vístete bien, cómprate un reloj caro, vete a estudiar a Estados Unidos. Pero la realidad es que muy poca gente se preguntan qué es el éxito. Y todos tenemos una definición diferente. Yo he tenido muchas a lo largo de mi una cuenta de banco más gorda, más revistas, más medallas, más reconocimiento. Para mí hoy, el éxito es despertarme todos los días sabiendo lo que quiero lograr y no lograrlo. Yo no sé si voy a lograr mi meta un día que llegue hacia un marcador que ya inspiraste nueva generación de hispanos. No, pero todos los días tener la oportunidad de despertarte a intentarlo, hacer algo que te avance. Entonces imagínense que se despiertan todos los días y pueden sonreír de lo que van a hacer el día de hoy. Imagínense que se despiertan todos los días y cuando se paran, su familia los saluda y les da un abrazo y les agradece y les desea suerte. Y cuando salen de su casa, el portero los saluda con una sonrisa. Y cuando llegan a trabajar, la gente les pregunta honestamente cómo estás y cómo te fue. Y sabes que cuando estás respondiendo ese correo, teniendo la junta con los abogados, contestándole a los contadores, todo está contando para que el mundo sea mejor gracias a lo que tú estás haciendo. Así que la doceava lección, construyan con propósito, entiendan quiénes son, conózcanse profundamente, entiendan a quién quieren impactar y por qué es importante lo que están haciendo. Porque si ustedes entienden de dónde viene la motivación, si ustedes conectan con esas fuentes de dolor, de pasión, de propósito y lo ponen al servicio de la comunidad a través de sus empresas, entonces el mundo todos los días va a ser muy mejor. Entonces no van a estar construyendo con propósito, van a estar viviendo con propósito.
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