#160. Sharon Zaga - La Vida en Auschwitz, usar el Dolor como Motivación y Cómo controlar tus Prejuicios
16 Dec 2025 · 97 min
Sharon Zaga founded Mexico City's Museo Memoria y Tolerancia after her grandmother survived Auschwitz. The museum houses an original 9-ton deportation wagon and has hosted the Dalai Lama and descendants of Mandela and MLK. Zaga discusses turning her family's pain into purpose and how to recognize your own prejudices.
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Osotrava. Me decía otra sobreviviente, ¿Por qué esperan a que les pase algo para hacer algo? ¿Por qué las personas que hacen una fundación de cáncer perdieron un hijo de cáncer? ¿Por qué las personas del autismo pasaron por eso? Eso me abrió mucho los ojos. Decía, del sufrimiento ajeno puedes tener una vivencia que no necesites que te lo manden para crear conciencia en sus palabras. Pero eso me abrió mucho los ojos y dije yo quiero que eso sea el museo, que simplemente sin experimentarlo en tu carne, puedas con ese El dolor te hace crecer, pero no tiene que ser el.
Tuyo. Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks.
Podcast. Yo soy Oso Traba y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar y en tu vida diaria. Antes de empezar quiero pedirte un gran favor, porque hace poco Spotify habilitó la opción de calificar podcasts y me ayudaría muchísimo si puedes calificar cracks con 5 estrellas para que más gente se entere de lo que hacemos y subamos en los rankings. No lleva más de cinco segundos y lo puedes hacer desde la app de Spotify, en tu celular o en web. Mi invitada de hoy es Sharon Saga. Puedes encontrarla en Instagram como aaron sagacon z o o useomyt. Sharon es fundadora y co creadora.
Del Museo Memoria y.
Tolerancia. Es editora del libro titulado El Rostro de la Verdad y productora del video documental Desafío al Olvido. Sharon ha dictado conferencias sobre genocidio y tolerancia en diversos foros nacionales e internacionales y en 2016 recibió el premio Nacional de Derechos Humanos Mención de Honor. Hoy Sharon y yo hablamos de genocidio, de cómo vivir en un mundo de prejuicios y de obsesiones personales con impacto global. Espero que disfrutes esta muy dura y muy interesante entrevista con Sharon.
Saga. Sharon, bienvenida.
Cracks. Muchas gracias, Oso. Me siento muy feliz de estar.
Aquí. Sharon, hay mucho que hablar y me gustaría empezar el programa escuchando la historia de tu abuela y.
Su. Muy bien. Una vez estaba con mi mamá y mi tía, y mi mamá le dice mom en inglés. Yo digo, qué raro que le diga mamá otra señora. Y le pregunté a mi mamá, ¿Por qué le dices así? Me dijo, tú dile así. Ella no pudo tener hijos. Y esa respuesta me dejó pues obviamente consternada e interesada en saber lo que pasó. Ella no contaba nada sobre su vida, Era una persona hermética y siempre estaba sonriendo. Era una de esas personas que todos adorábamos. Literal, adorable. Ella y su esposo. Y yo tenía una conexión especial con ella. Y a mis 12 años le pedí que me cuente porque no pudo tener hijos. Y ella en inglés tampoco hablaba yo muy bien inglés, me decía, no es algo que me gusta hablar, decía, pero cuéntame. Lo insistí y me contó. Y cuando empezó, abrió como una regadera su boca y no pudo detenerse. Su historia, la verdad era exageradamente trágica, traumática para una niña de 12 años, pero ella no era trágica en ninguna de sus áreas. Aún contando eso, se le veía el dolor, pero se veía el cuidado que tenía hacia mí de decirme eso ya pasó, la vida es para ser feliz. Entonces tampoco es que me dejó un trauma. Es una historia profunda de una mujer que se casa y al mes vienen por ella los nazis y estaba en su cena de viernes y llegan los nazis salgan de su casa y se despiden unos segundos de su recién marido y le cuando termine esto, nos vemos en la sinagoga donde nos casamos. A cada quien lo llevan a un destino. Ella salió en un vagón primero y llegó a Auschwitz. Ella era húngara, checoslovaca y él salió en el segundo y fue a Dachau, Alemania. A él le fue mejor. Estamos hablando ya cuando faltaban 8 meses para la liberación. Gracias a eso sobrevivieron ambos fueron los últimos casi deportados. Cuando ella llega a Auschwitz, obviamente vive uno de los campos más extremos de sobrevivencia, de dureza. Y solamente me contó que faltaban dos semanas para la liberación. Escuchaba ya los aviones y la eligen para hacerle un experimento médico, el mismísimo Joseph Mengele. Y consistía simplemente en golpearle la matriz. Un, dos, tres. Escuchó los golpes hasta que se le desprendía la matriz, en eso consistía. Y cuando terminó, pues ya estaba ella desmayada. Despertó y estuvo en el hospital de Auschwitz, que es curioso que dentro de un campo de exterminio hubiera un hospital. Y la liberaron en los rusos. Todo el resto del campo fue evacuado en las marchas de la muerte. Ella no podía caminar, se quedó ahí. Ellos juraban que esos 10.000 personas que liberaron eran los que iban a morir, que los alemanes no los iban a dejar ahí, pero no, esos fueron los que liberaron justamente a ellos. Estuvo un año en ese campo porque no se podía mover de la cama, se desangraba, no encontraba medicamentos. Los rusos tampoco eran los mejores libertadores en ese sentido. Mi abuela en México lee en una sinagoga el nombre Margit Wolf. Y esa señora, ella no se apellidaba así, no sabía que se casó, no tenía información de antes de la guerra, no sabía el nombre de casada de ella. Y dice dentro de sí, esa es mi hermana. Y manda en 1 sobre 50 dólares por correo que le llegan a mi abuela, a mi tía abuela, y con eso soborna a un oficial para que le dé un medicamento que le salva la vida. Regresa a la sinagoga después de un.
Año. ¿Tu abuela dónde.
Estaba? ¿En México? Y leyó en una lista del Joint de los sobrevivientes, vio ese nombre, dijo esa mujer es mi hermana, sin saber que era de ese apellido. Cuando ella regresa, cuando recibe el dinero, soborna un oficial, se sana, se levanta de la cama, va a su lugar natal, donde se quedó de ver con su esposo pensando o que murió o que ya se casó con otra, porque no tiene ninguna noticia de ella en un año. Y cuando regresa, él sigue ahí, está vivo y soltero, y son la pareja extraordinaria de amor que tú te puedas imaginar. Nunca tuvieron hijos por esa situación. A ella le ofrecían operarse en Estados Unidos y decidió primero ir a Israel a pelear por un estado. Dijo, no quiero traer a un bebé al mundo, que vuelva a vivir lo que yo sufrí. Necesitamos una patria. Peleó en la guerra y luego fue Estados Unidos a operarse, lo cual ya fue tarde, pero nosotros fuimos su familia, sus.
Hijos. Qué historia. Y esto pasa cuando tienes 12 años. ¿Cómo vives los siguientes años, antes de ese viaje que hiciste tú a.
Polonia? Mira, para mí fue increíble, más allá de su historia, la conexión que tuvo conmigo de contarla, porque constantemente me repetía, yo no hablo de esto, es mi primera vez, porque una niña lejana de ella. Y eso a mí me transformó, más allá de su historia, esa manera de escuchar, como todos tenemos algo dentro y sobre todo algo tan complejo como lo que ella había vivido. Sí me impactó. Y lo que me cambió es que empecé a interesarme en el tema. Yo era una niña que era mala estudiante, irresponsable, mala para las tareas, mala para toda la escuela, literalmente como en la lista negra de la irresponsable. Con este tema empecé a leer, a leer obsesivamente. Me gustaba ya la lectura, pero leía puras novelas entretenidas. Y aquí me metí a la historia, todos los libros que podía encontrar del holocausto, las materias. Ya me empezó a interesar la historia. Me acuerdo que mis papás me regañaban de ya tienes que apagar la luz, son las 2 de la mañana, se te van a acabar los ojos. Es todo lo que me decían. Y si, de ser esa niña irresponsable, un poquito antes de irme a ese viaje a Polonia, me hice la niña rara nerd que había leído 50 libros del tema antes de los 16 años y no correspondía a mi.
Personalidad. ¿Y en ese momento cuál crees que es el libro que más te.
Marcó? Definitivamente, nunca jamás. Es el libro de una sobreviviente francesa. Estuvo en un convoy con mil mujeres y llegó a México siendo la única sobreviviente de ese convoy. Pero su historia es fascinante. Primero porque era la secretaria de los hombres de la SSI, tenía información privilegiada, entendía cómo se manejaba los eufemismos de la muerte, todo ese complejo fábrica de muerte. Pero sobre todo una mujer que al final de su libro a nadie le interesa mi historia, No tengo un legado, no tengo hijos y no sé quién realmente va a llevar esto a las siguientes generaciones. Una mujer con el trauma de. De tener poca.
Escucha. ¿Cuéntame entonces qué es la Marcha de la.
Vida? Es un viaje que se organiza para que los jóvenes de todo el mundo vayan a los campos de exterminio, sobre todo en Polonia. Y termina en el día en el que recorres la Marcha de la Vida que sustituye a la Marcha de la Muerte. Las personas que eran seleccionadas en Auschwitz, el día que llegaban, iban a caminar desnudos varios kilómetros, tres kilómetros aproximadamente, hacia el campo de exterminio, que era el mismo que Auschwitz. Auschwitz son tres campos de concentración, de exterminio y de trabajo. Y ese mismo trayecto lo hace uno en silencio, recordando las personas que lo hicieron en la marcha de la muerte. Es un viaje que se hace de joven. Yo hoy pienso que me hubiera quizá gustado hacerlo más grande. No tienes la madurez o la capacidad de estar frente a una fábrica de muerte. Es algo complejo, muy difícil de digerir a ninguna edad. La verdad es un lugar con una energía.
Terrible. ¿Como lo.
Viviste? Bueno, muy afectada en realidad, para mí me sentía orgullosa de poder hacerlo. Me costó trabajo poder llegar. Estábamos en medio de una guerra, la guerra del Golfo y había muchas dudas de todos los padres de dejarnos ir. Pero realmente lo viví con toda la profundidad de mi ser. Todo el mundo decía ella se trastorna, se transformó aquí. No es que no pudiera sonreír, pero estaba completamente en un estado de reflexión. Me golpeó el alma estar ahí y me impulsó. Yo antes de ir, desde que estaba leyendo decía que yo me quería dedicar a aprender más, enseñar esto. Y cuando regresé ahí dije justo en la escuela, una ceremonia, yo voy a hacer un museo. Tenía clarísimo a los 16 años que me iba a dedicar a eso y está grabado. Y desde ese momento tenía esa convicción que yo quería hacer algo para que esta historia no quede.
Enterrada. Cuéntame este episodio en el que durante este viaje guardabas.
Tierra. Mira, casi nunca he contado eso, solo lo hice en una conferencia. De repente entramos a un. Hice una prueba psicológica para ir al viaje, todos lo tienen que hacer Y resulta.
Que. ¿Como es esta.
Prueba? Tengo idea, más bien no me acuerdo, pero es de esas pruebas que te hacen dibujar un árbol y bastantes preguntas. Si puedes lidiar con la muerte. Es un viaje impactante y tienes 16 años. A todos. Éramos mil personas las que viajábamos, no éramos pocas y seis mil del mundo. Y resulta que la única en México la reproba la prueba psicológica fui yo. Se acaba de morir una tía muy joven de 50 años. Y las personas recomendaron que yo no era apta para ir al viaje. Y uno de mis maestros fue el que abogó por mí. Dijo esta niña merece ir, está muy interesada. Y convenció a mis papás y dijo yo me voy a hacer cargo de ello, voy a estar de cerca. Y había una psicóloga que nos acompañaba. La verdad la psicóloga es la que me estaba volviendo loca en ese viaje porque sentía su cercanía su marcaje personal, pero sobre todo ahí voy yo a darle razón porque estamos en un momento donde entramos a unos cámaras de gases y no recuerdo muy bien por qué hice eso, pero me tiré a la tierra y arranqué un poquito la tierra y me la guardé en el pantalón y esa era mi intención de llevarme algo de ahí. Y entonces entró este maestro y me sacó, me cargó y me llevó a un camión de esos con los que íbamos, todos esos camiones de pasajeros y ahí me guardaron en lo que los demás terminaban la excursión. Y entonces ahí sí dije ahora sí estoy cumpliéndoles la fantasía. Yo sabía que estaba perfecta mentalmente, pero en realidad con esas ganas de decir que quiero hacer un museo, me quería llevar todo lo que compré, todo lo que encontré ahí, literal tenía poco dinero que me dieron mis papás para gastar y luego no tenía ni para comprar un agua. Todo lo compré, lo que veía el señor de afuera, vendía souvenirs del campo, libros original, todo compré incluido que me quise llevar la tierra. Y bueno, pues así empezó ese viaje, así lo.
Viví. Y entonces siembran esta semilla de crear un museo. Cómo se veía, o sea, eres una niña de 16 años, ¿Cuál era el plan? ¿A dónde creías que podía llegar o era un simple museo para que la gente supiera más? Cuéntame cuál era tu razonamiento en ese.
Momento. Aunque te parezca extraño, y me sigue pasando todos los días, la gente dice algo con el Holocausto de otra vez esto ya incluido en la escuela viene la conmemoración y dices tenemos que ver esas imágenes porque a todos nos duele, nos lastima y dices ¿Cuál es el objetivo de estar enfrentándome a este dolor? Pero cuando yo estudié más a profundidad y leí todos esos libros, me gustaba preguntarle a mis compañ ¿Sabías esto? Como que me daba literal muchísima curiosidad de por qué no llegaban a nada más allá, sino al dolor, ya no quiero saber. Y ahí, hasta ahí quedó. Cada vez tenía más conocimiento del tema y no tenía con quién hablarlo. Nosotros además estábamos en una escuela de la mayoría de las personas no habían vivido la experiencia del Holocausto. ¿Los judíos europeos son los que lo vivieron en carne propia y mis compañeras no lo sentían tan cercano y yo decía, tenía un interés profundo en platicar del tema, en ver por qué les cansaba por qué a ellas no les ocurría lo mismo que a.
Mí? ¿Y en qué momento se empieza a materializar esta idea? ¿Cuándo se vuelve.
Real? Lo hablé 5 años, voy a hacer un museo, voy a hacer un museo. Me casé a los 18 años, muy joven, empecé a tener hijos a los 19 ya era una ama de casa, estaba enfocada en una vida tradicional de tener hijos y ser ama de casa, pero no dejaba de repetir lo mismo. Un día hice un museo en mi casa, es lo que podía yo hacer. Corté los recortes de todo lo que compré ahí en Polonia, todos mis conocimientos, mi investigación. Incluí desde ese momento otras tragedias e invité a grupos culturales porque era mi casa, no es de que podía poner afuera pasen al museo y a ver quién entrara. Y ya veían ahí pues obviamente mis familiares que estaba tratando de llevar este proceso, la verdad. Un día me dice mi papá, ¿Es verdad que vas a hacer esto? ¿Lo vas a hacer sí o no? Y yo ahí estaba, como te digo, en este stage de hacer, en esta etapa de un museo en mi casa, estudiar, empezar a dar clases del tema. Y me dijo el señor Max Shane es un gran filántropo, es uno de los más grandes filántropos de México, cumple 90 años y me invitó a su fiesta de cumpleaños y va a hacer todos los regalos para donativos, es un gran hombre y si te interesa esto, pues le pido una cita, porque ya es un hombre mayor. Y entonces ahí me obligó a decirle que sí, que sí me interesa y que sí quiero la cita. Para esa cita no tengo nombre del museo que contiene ni nada, nada más tengo repitiendo cinco años que voy a hacer eso. Y voy a casa de una amiga porque no tengo computadora ni sé usarla y le digo ayúdame a escribir un proyecto y ahí le puse Museo Memoria y Tolerancia, el cual ese nombre lo platiqué con ese maestro que me protegió, le hablé, le dije dame clases, me dio clases dos años en las tardes, era un experto del tema y le dije necesito hacer mi museo, ¿Cómo le ponemos? Y en una servilleta Memoria y Tolerancia fue el ganador. Y ahí escribí en esa hoja que hoy tengo un proyecto para presentárselo al señor. Mi papá me pasó por mí, estaba más nerviosa que nunca, la verdad le tenía más dinero a mi papá que al señor, porque él me decía, es una persona importante. Yo te saqué la cita, ¿Estás lista con lo que vas a decir? Y Pues a mis 21 años tuve mi primera cita para conseguir fondos para mi.
Museo. ¿Y te la.
Dieron? Me la dio la cita, le platiqué y le dije, mi papá y yo estamos haciendo esta idea, voy a hacer un museo que hable la dignidad humana. Eso es lo primero que dije y no sé ni siquiera de dónde me salió esa palabra. Y él me dijo, no me gusta que la gente salga de mi oficina sin nada. Te voy a dar 20 mil pesos. Yo le dije que iba a costar 2 millones de dólares, pero no sabía ni en dónde, ni cómo, ni en qué terreno. Así con esa facilidad dije esa cifra, pensando que eso me podría costar un terreno y hacer una exhibición. Y me dijo, para que no te vayas sin nada. Y mi papá le contestó, no es necesario, vamos a regresar con el proyecto bien hecho, danos un tiempo para que entonces si puedas hacer un donativo. Y efectivamente regresé. Él ya había muerto. Regresé con su nieto cuando el museo estaba por.
Abrir. Hay un par de cosas que quiero desempacar de lo que acabas de decir. Uno, incluiste otras tragedias. Entonces tú venías a ver, tú eres de la comunidad judía, tienes familiares que. Que sobrevivieron y que experimentaron el Holocausto en carne propia. Venías de este viaje de Polonia, Auschwitz. ¿Por qué se cruza con otras tragedias? ¿En qué momento deja de ser un museo o un proyecto exclusivo del Holocausto y empieza a ser de tragedias? Diagonal Dignidad humana ¿Y qué otras tragedias? ¿Cómo seleccionas.
Tragedias? Este fue todo un camino, porque primero te voy a decir que había un curso en la náhuatl que se llamaba Otros genocidios, al cual me invitaron a participar, porque obviamente yo empecé a estudiar el tema del genocidio, no nada más del Holocausto. Y eso te abre una perspectiva enorme al entender realmente qué es lo que aprendes de un genocidio. La capacidad destructiva que tenemos los seres humanos. Un evento histórico no representa nada, puede ser un evento aislado. Cuando un evento se repite y forma parte de la biopsia de la humanidad, ya es un aprendizaje de lo que tenemos dentro los seres humanos en general. Hay muchos casos de genocidio particularmente reconocido siete, siete veces, donde han muerto millones de personas por ser distintas, sin ninguna otra causa. Probar que es un genocidio. Se requiere para decir esa palabra, que legalmente se pruebe que no había otra intención ni política, ni territorial, ni económica. Es destruirte por ser quien eres. Eso es la tipificación de un genocidio a un grupo étnico, nacional, racial o religioso. Es decir, algo con lo que naces que no puedes cambiar. Entonces es difícil entender por qué. Es el crimen de crímenes, es el crimen del odio. Y cuando yo entendí eso, ahí me cayó el 20, que no tiene que ver con la historia, ni con un momento en particular, no tiene que ver con Hitler, no tiene que ver con los judíos, tiene que ver con los seres humanos que tenemos esta capacidad que sale tan fácil que te da miedo. Y fui estudiando esto, tomé ese curso, una parte que te va a llamar la atención. Me invitan a hablar sobre Ruanda en la náhuatl. Y llego, estaba nerviosa porque tampoco es que era una experta, tenía la edad de los niños a los que les voy a hablar, con dos hijos, ya sabes, y mi look de no maestra. Y entro a la clase y llegó 15 minutos antes y empiezan a decir los niños, los chavos que tenemos ahorita algo de Ruanda. Así de nuevo con la misma el desdén del holocausto, igualito. Ah. Y dice uno, ah, es la maestra otra vez con lo de los el holocausto ahora es de Ruanda, Híjoles, que lata. Así escucho y nada despectivo, pero esa era la el sentir de la clase, o la energía, la atmósfera que yo respiré. Y cuando voy a hablar no digo nada de Ruanda. Y les digo, les quiero pedir que me cuenten qué sienten ustedes cuando ven una película del Holocausto, cuando toman una clase de estas de genocidio. Y entonces ellos empiezan a hablar así ¿Sabes que? Estoy en el recreo tranquilo, me voy a comer mi torta y me va el hambre. Y la verdad no entiendo para qué así, con esa honestidad. Yo dije, tienen tanta razón, nos falta tanta honestidad a las personas que queremos crear conciencia. La conciencia no se crea haciéndote sufrir, se crea haciéndote pensar. Y los genocidios llegan hasta ahí, vas a un museo, lloras, sufres y nunca lo aterrizas en esto. ¿A mí para qué me sirve? Yo no quiero venir a sufrir, o la gente luego va por el morbo de ver de esto de había cámaras de gas, es terrible. ¿Y sí es pegajoso o interesante, ver eso, pero difícilmente llegas a entender y esto a mí de qué me sirve? Y ahí es donde empezó realmente mi pasión, cuando me dijo este no entiendo qué es lo que quieren de.
Mí. ¿Cómo describirías la palabra tolerancia que está en este nombre del museo? Que incluso sé que mucha gente te lo ha pedido y yo sin saberlo, el día que te conocí dije cámbiale el nombre a este lugar y tú dices que es por diseño, vamos a decirlo, tal vez no es muy mercadológico, pero tiene un fondo qué es la.
Tolerancia. El nombre del museo es el peor.
Nombre. Así lo.
Es. Hicimos muchas pruebas y todos los mercadólogos nos decían no funciona ese nombre, pero nosotros estuvimos haciendo n cantidad de estudios y le poníamos Museo Blanco, Museo de la Paz, de la Justicia y no era cierto. La palabra tolerancia es malentendida en México se percibe como el efecto de soportar, aguantar, conceder, no tolero, inclusive no soy intolerante a la lactosa, no aguanto a mi vecino, pero lo tolero y es cierto, pero nada más lejos de la verdad de cómo se habla. La tolerancia es relacionarnos armónicamente a pesar de nuestras diferencias. Cuando tú hablas de justicia, de respeto, de aprecio a la diversidad, todo eso lo engloba esa palabra. Y en ese momento decidimos mi compañera y yo, que fuimos las co creadoras de este museo, vamos a poner el nombre correcto y no le vamos a tener miedo a poner nombres pegajosos, la experiencia va a ser pegajosa. Y luego vino el Dalai Lama a la inauguración, unos meses después de la inauguración y no me gusta la palabra tolerancia, pero nunca he encontrado una mejor. Y ahí nos reafirmó, era tiempo todavía de cambiar el nombre, nos reafirmó que había que luchar por dignificar la palabra tolerancia y hacer que millones de gentes que pasen por el museo digan soy tolerante porque respeto, aprecio la.
Diferencia. Quiero echarme un poco para atrás y quiero que me cuentes de Millie, ¿Cómo la conociste? ¿Por qué han hecho tan buena.
Mancuerna? Mira, la conocí en mi conferencia de mi museíto, en mi casa venían grupos culturales y yo no sabía quiénes eran, entonces pensé que ella era parte de uno de esos grupos, pero ella estaba buscando, ella fue justamente al mismo viaje diez años después que yo y regresó con las ganas de ser guía en Auschwitz, que todavía estaba peor que yo. Nunca me atrevería yo ni siquiera a regresar. Se sentó en ese grupo, se acercó al final y me dijo yo quiero trabajar contigo. Estuve preguntando cómo hacer esto y alguien me dijo ya hay otra niña que lo está haciendo, búscala. Y cayó que estaba creo que en una terapia y una persona le dijo yo voy a ir ahorita a su casa, ella tiene ahí un. Y ven conmigo. Y así llegó. Fue la única persona que me dio la mano así y me dijo yo soy voluntaria, yo puedo todos los días 24 7. Si quieres renuncio a mi carrera, estoy estudiando relaciones internacionales, pero si crees que no me va a dar tiempo a hacer las cosas, dejo de ir. Ese era su nivel de compromiso. Y las demás que conocía me decían puedo los miércoles, así no. Y ella inmediatamente me estoy aquí mañana, ¿A qué horas me.
Presento? Déjame preguntarte algo. ¿Cuántas veces este año sentiste que te faltó disciplina, claridad o que simplemente no te alcanzó la energía para hacer lo que querías hacer? Si eres como la mayoría de la gente, no es que te haya faltado capacidad. Te faltó un sistema, un entorno que te empuje, una estructura que te sostenga y sobre todo un grupo que no te deje soltar tus metas. Por eso creé reto gánate mañana 2026. Esto no es un curso ni motivación barata. Es un sistema probado por más de 5 años y más de 100.000 personas para instalar en ti en sólo 10 días los hábitos que definen a la gente que verdaderamente avanza. Dormir mejor, pensar mejor, moverte mejor, priorizar mejor y muchos otros más. ¿Para qué? Para que actúes como la persona que dices que quieres ser. Porque cuando ganas tu mañana, ganas tu día y tu vida entera. Este año vamos a tener el reto más grande de la historia. Arrancamos el 12 de enero conmigo en vivo a las 5 y 45 de la mañana y me acompañan expertos como Natalie Marcus, Alan Abruch, Juan Pablo Álvarez, Mercedes y Pilar Palomar, Rodrigo Herrera y Carla Berman para ayudarte a transformar tu energía, tu enfoque y tu identidad desde el día uno. Si estás cansado de arrancar el año con buenas intenciones y terminar igual que siempre, y este reto es para ti. Puedes unirte desde solo 10 dólares o entrar al plan VIP donde tendrás sesiones exclusivas de Q a conmigo, además de muchas otras cosas, pero solo hay 3000 lugares VIP y se están acabando muy rápido. Si quieres que 2026 sea distinto, haz algo distinto. Arráncalo uniéndote al reto Gana tu mañana 2026 en Ganaeldía. Com Empezamos el 12 de.
Enero. Así como Mili te dijo que dejaba todo para el museo, ¿Hubo alguien que te tratara de disuadir en el.
Proyecto? Sí, sí hubo más que una persona que me diga no, no, no, era la realidad, el principio de realidad que pues no sabíamos por dónde empezar y que la gente no por mala onda, pero nos decía ustedes son dos niñas, están teniendo un sueño irreal, la palabra tolerancia está mal, no sé qué tontería van a ser. La verdad mi mamá constantemente me decía ¿Qué problema te estás metiendo hija? ¿En qué problema estás juntando dinero? ¿Lo estás invirtiendo ya en el museo? ¿Y qué pasa si no lo acabas de juntar? Yo el primer donativo lo metí y nunca es que dijimos vamos a terminar de recaudar el fondo y luego empezar el museo Y hubo muchos momentos, inclusive en una reunión me desmayé, así pasa ti. Y tuvieron que revivirme porque dijeron que faltaban muchos millones de dólares para terminar y que un error obviamente como siempre pasa en las obras y dije no hay manera que lo pueda juntar porque faltaba todavía 3 millones de dólares del presupuesto original y en esa reunión me dijeron que faltaban otros cuatro y me desmayé porque ahí oí la voz de mi mamá diciéndome vas a dejar todos los donativos enterrados en una obra y la gente te va a voltear en la cara y te va a decir ¿Qué hiciste conmigo nativo? Y no lograste y en vez de hacer algo virtuoso te estás poniendo en peligro. Así me dijo y tenía razón, pero por alguna razón no me lo vas a creer, pero no tenía duda, no tenía miedo, no tenía duda que este museo iba a pasar. Yo me sentía como una planadora que lo que viniera, inclusive Mili me volteaba a mí a ver, así me decía cuando había obstáculos enormes, de veras, muchos momentos difíciles, la obra se clausuró porque hubo bastantes momentos difíciles, imagínate 10 años de obstáculos y me volteaba a ver y yo por alguna razón decía no hay problema, no pasa nada, esto no es nada. Así siempre con una certeza absoluta de que este lugar va a.
Existir. Eras una niña y en esta, digamos, primera reunión que tuviste de fondeo, ibas acompañada de tu papá y hasta lo acabas de decir. Estamos haciendo este proyecto. Metiste las canas, pero después se volvió tu proyecto. Y el Emily, que era tal vez todavía más chica que tú, ¿No? ¿Cómo superaste este obstáculo de la edad para levantar tanto dinero para un proyecto que tal vez no mucha gente quería que.
Pasara? Nadie entendía el proyecto. Cuando yo iba con la gente de la comunidad me decía, pues no es un museo, Es un museo. No es de la comunidad, No es del Holocausto. Pues porque podía acudir a gente que le llamara a ser un museo del Holocausto. Y cuando iba con las empresas, híjole, es un museo del genocidio. No quiero asociar mi marca con eso. Imposible explicarlo. De verdad que no. ¿Sabes lo que nos costaba? Yo llevaba una presentación en la computadora y trataba de ser lo más corta. Soy una persona impaciente que no tiene que ver con la intolerancia y respeto la impaciencia del otro que me decía, tiene mil cosas que hacer y no, porque me está dando una audiencia. Me voy a quedar una hora aquí. En 15 minutos le voy a explicar que esto tiene que suceder. La verdad, Oso, creíamos tanto en esto que se transmitía esa pasión. Nunca nos donaron por entender bien el proyecto. De hecho, el señor Harp me no entendí bien ni qué es lo que van a hacer. Pero hay algo que tienen ustedes dos que me hace creerles eso. Me contestó y dije, bueno, pues con eso es suficiente. Cuando abrimos el museo, lo invitamos muchos años a que vaya y no iba con todo y que nos dio una aportación importante. Y el día que fue, nunca supe que iba a ser este museo. Estoy de verdad extasiado de haber donado para este proyecto. Me encantó. Pero lo que más les puedo decir es que no entendí qué es lo que iban ustedes a.
Hacer. ¿Cómo le hacías para llegar a toda esta.
Gente? Mira, si soy una persona muy perseverante. Tengo esa característica que. Que empujo, empujo, pregunto, siempre tengo el plan. La verdad, no hay B A B C D E. Y voy detrás de una meta. Me decían, tienes que ver al Sr. Harp. ¿Yo no conocía mucha gente, no soy una persona social, pero si estaba en una boda y alguien ahí me decía, ese es amigo de su hijo? Me iba a sentar junto a él y yo no soy buena para sacar plática ni decir ay, qué bonita boda. ¿Pero si era por este objetivo, me salía todo, inclusive bailar junto a él y decir oye, qué crees? Fíjate que estoy haciendo así, así. Si, eso era lo que tenía que hacer. Eso tenía que hacer o llamarle mil veces a una persona literal. Cuando digo mil veces es que todo el mundo dice fui mil veces decenas de llamadas y a todas las personas que con mi papá me ayudó mucho. La gente lo respetaba, lo atendía y le pedía mucha ayuda. Ayúdame a que esta persona me vea. Y ya que estaba yo ahí, me sentía satisfecha, aunque me dijera que no. Lo único que pedía era que me escuchara. Y eso decía, antes de decir la junta te voy a pedir 15 minutos y no te créeme una cosa, lo único que te voy a pedir es que me escuches. Y eso me ayudaba a que la gente me recibiera. No te voy a pedir nada más que 15 minutos de tu.
Tiempo. Entiendo que alguna vez seguiste alguien, al.
Cardiólogo. Sí, en algún momento dado encontramos nuestro terreno de sueño. De ahí empiezo a pedir a gente. ¿Antes de conocer a Milli, fui a ver al ingeniero Serur, que era el constructor, un famoso constructor, y le digo oiga ingeniero, qué le parece si usted, si yo logro hacer esto, usted lo construye? Y entonces me decía que sí también, porque decía vamos a ver cuando tengas el dinero para hacer lo que tú estás hablando. Sí, cómo no. Y para mí era importante porque ya escribía constructor tal persona. Y así fui a ver a muchísima gente que le decía nada más ¿Qué te parece si tú eres el tesorero, aunque no tengo ni un dólar ahorita? Y así empecé a crear un equipo de personas que tenían renombre. Fui a ver a los arquitectos que estuvieron conmigo en el viaje de la marcha de la vida, que son los Arditi, y le si llegara yo a poder hacer un museo, tú serías el arquitecto. Sí. Y así ya tenía constructor, arquitecto de un sueño en el aire. Realmente estábamos buscando una propiedad, un terreno ideal para poder empezar a que el sueño ya tuviera un lugar. Cuando fui a ver a él, le decía ¿Quién es? ¿Quién es el grupo? ¿Quién es el patronato? Mi papá y yo. ¿Dónde va a ser ahorita, es en mi casa? Entonces no tenía nada y me di cuenta que necesitaba tener algo más que mi pasión y mis ideas. Y resulta que encontramos un terreno en la Condesa increíble, que era una casa antigua, que atrás tenía un frontón y que Arditi me dice aquí podemos hacer todo un edificio, este es el lugar. Y entonces llevaba un año buscando al señor Marcos Katz, un año más o menos de hablar todos los días. La verdad su secretaria me conocía la voz y me decía el señor Katz no recibe personas que no conoce. Y yo le decía, pero yo sí lo conozco, me han hablado de él, dígale. No, no, mi papá le habla, le pide la cita, nos recibe y el señor nos dice que se le retrasó el vuelo y que no va a llegar. Después de un año Millie se lo encuentra en una tienda y se le acerca y le yo soy la que lo he buscado, que era yo. Y le dice ay, discúlpame, qué pena, claro que sí, las recibo el lunes. Y llegó a su oficina y ve a mil y le digo yo soy la persona que le estaba hablando. Un año queremos hacer esta idea, estábamos haciendo un libro también le platicamos del libro, nos apoyó y en ese momento le caímos bien, le interesó nuestra pasión por el holocausto. Él era sobreviviente y era uno de los pocos sobrevivientes que tenía la capacidad de ser tan filántropo, que lo era. Era famoso por ser un buen donador. Entonces nos decían, si quieren empezar, tienen que empezar con él. Y le digo en ese momento vamos a invitarlo a una casa que por cierto la querían muchos compradores, pero los dueños de esa casa nos decían les doy una semana más antes de cerrar el otro trato, ¿Podría usted ir mañana? Y dice él con mucho gusto. Voy y veo la casa. Entra a la casa, le enseñamos el proyecto, no tenía un buen proyecto, pero se queda 10-12 minutos. Otra de las voluntarias era la mesera para que desayune. Así todo se veía todo medio, digámoslo así, austero. Y dice ya me tengo que ir al cardiólogo, yo les aviso. Y sentí que se iba y se iba la única posibilidad de poder comprar esa casa y vi que no le gustó, no sé qué es lo que no le gustó. Y le digo ¿Le molesta si yo lo acompaño? Y él evidentemente si le.
Molesta.
Pero no importa, pero dijo con mucho gusto, si gustas. Y se sienta adelante y yo atrás iba hablando por teléfono todo el camino y era mi oportunidad de decirle. Colgó un momento y me mira, yo no creo en los museos del holocausto, soy sobreviviente y mi historia nunca ha hecho que alguien cambie sus ideas, al contrario, me ven con recelo y ¿Por qué les hicieron eso? ¿Qué hicieron ustedes? Entonces no creo en eso, no te voy a apoyar para eso entiendo su posición. Me bajo, entra al cardiólogo y sigo esperándolo y cuando sale se tarda una hora. Le digo deme 15 minutos. Pensé lo que usted me dijo y yo le quiero responder, ya me voy a Nueva York, pero está bien, Vamos a platicar 15 minutos. Y de veras, con toda la inspiración de mi alma le digo que este no es un museo del holocausto, que es un museo del genocidio, que va a hablar sobre Ruanda. Yo en ese momento había estudiado mucho de todos los temas, pero en 15 minutos y le dije llorando yo me he sentado junto a sobrevivientes y les he jurado que voy a hablar de su memoria para que nunca más nadie no sufra un genocidio, sufra injusticia, sufra dolor. Y en ese momento ya no sé exactamente qué dije, me detuvo y me dijo te voy a donar un millón de dólares. Así me preguntó ¿Cuánto cuesta la casa? 600 mil dólares. Voy a donar un millón para que tengas dinero para empezar, no nada más comprar la casa y ya. Me quedé sin palabras, lloré más, se fue, se paró y se fue. No tenía ni siquiera a quién decirle a un lado mil, no estaba en México. Y me fui a casa de mi papá, le dije ya va a pasar. Hasta me entró el miedo de que diga, no vaya a ser que en el avión diga ya no, qué tontería o que le comente a alguien y diga ¿Cómo le vas a dar a una niña? Pero pasó. A la semana tenía el dinero, compramos la casa, fue. Fue un sueño, la.
Verdad. Sharon, le dedicaste pues gran parte de tu vida joven a lanzar este proyecto y como lo mencionas, te acabas de casar, tenías dos hijos. ¿Cómo jugó eso con tu vida.
Personal? Jugó fuerte porque yo de alguna manera nunca engañé a mi marido de temas de infidelidad, pero si lo engañé de quién iba a ser yo, porque cuando me conoció tenía 16 años y parecía que iba a ser una esposa tradicional, que es lo que él quería y de repente le salgo con que quiero hacer esto y si no era lo que él quería, por ejemplo, me acuerdo que mi hija era bebé, nos fuimos a San Diego, apenas empezaba a hablar y le dije oye tengo que comprar un vestido en Los Ángeles, pero quería ir al museo del holocausto de allá y me la llevé y se despertó y me dijo vio tantito y me dijo ya me quiero salir del Holocausto porque ya se sabía esa palabra y no hablaba, o sea mis hijos crecieron con eso y el museíto de mi casa lo tuve que quitar obviamente porque un día entró y dijo porque hay cabezas o algo así y entonces mi esposo me mañana, ahorita mismo quita eso, no quiero eso en mi casa y tenía razón de todo o yo me desvelaba aprendiendo para mis conferencias y le decía no puedo ir a cenar, no puedo hacer esto. Empecé a conocer sobrevivientes y muchos de ellos vivían una condición económica crítica, empezamos a querer ayudarlos, interrumpimos la idea de hacer el museo por hacer un fondo para apoyar esto me hacía absurdo que una persona en los últimos años de su vida nos decía no tengo para comprar carne, no tengo un refrigerador a ese nivel, pero no quiero pertenecer a una lista, no quiero pertenecer una comunidad, no quiero que me ayude, no quiero estar traumas de la guerra y entonces ahí sí me desemboqué por completo en conseguir esa ayuda, no tenía límite ni lugar en donde estuviera pedido nativos a los sobrevivientes, hay gente que tiene literal hambre y él me decía no es lugar, momento, espera. Teníamos complicaciones de obviamente de que yo era muy apasionada, muy entregada y él me decía oye es que los niños están chavitos, no quiero que los dejes y yo le decía no, voy a tratar pero estoy con todo en esto y obviamente no fue la causa de mi divorcio porque me divorcié a los 9 años de casada, mi esposo fue ya divorciado en la primera fila de la inauguración y lloraba, me veía así wow, me decía pasó. Pero no, o sea, sí estoy súper consciente y él también que nuestra relación no era la relación que nos iba a llevar a estar casados 50 años, ¿No? Independientemente del museo, si complicó más que. Pues básicamente él me decía es que algo te poseyó, así el museo, esta idea es tu meta más grande y nada antepones a esto. Y era.
Cierto. Y así como pusiste a tu familia en la línea y tomaste decisiones, pues estás en un mundo en el que de cierta manera alumbras rincones muy oscuros que nadie quiere ver o que nadie quiere aceptar que existen. Y a veces eso genera un poco de. No voy a decir recelo, pero sí de negación y la gente puede tratar de ocultar eso todavía más a costa de lo que sea, sobre todo cuando estás hablando de gobiernos o de gente en el poder. ¿Tú alguna vez has tenido miedo por ti, por tu vida, por tal vez tu familia, por lo que estás.
Haciendo? Hubo temporadas difíciles cuando hemos hecho exhibiciones que gritan, por ejemplo, una exhibición que se llama Adiós a las armas, pusimos una armería, hablamos de cómo en México pagamos los muertos y se nos ocurrió ¿Por qué no lanzar un globo de Goodyear de esos gigantes inflables a que se aterrice en la embajada de Estados Unidos y ahí haya 10 mil firmas electrónicas en el globo y tocar la puerta la embajada? Nunca hemos tenido miedo. Hemos hecho cosas valientes como traer al Dalai Lama y hablar del genocidio del Tíbet, que es un genocidio no reconocido y que los chinos se oponen por completo, o el genocidio armenio que nos citaron 10 veces en la embajada de Turquía como buena onda, como mala onda, con todas las ondas a evitar que esto suceda. Pues realmente, siendo un museo independiente, autónomo, no hay con quién pelear, no hay a quién acudir que apele a que estas cosas no se digan. Esa es la fortaleza del museo. Obviamente las denuncias tienen que ser estratégicas. Las denuncias también tienen que tener conciencia, alma detrás para que tengan una escucha. No se trata de gritar, se trata de realmente con esta inteligencia y estrategia alzar la voz y eso es lo que trata de hacer el.
Museo. Una de las piezas principales del museo es este vagón. Cuéntame la historia de por qué decidieron traerlo y cómo fue que decidieron traer un.
Vagón. El holocausto no se puede. Ningún genocidio se puede entender. Simón Clayman era un sobreviviente mexicano, una de las personas más sabias que ha tenido este país y decía aquel que no entró ahí, jamás podrá entrar, ni siquiera en la imaginación. Y los que estuvimos ahí jamás podremos salir. Y eso nos hizo ver que por más fotografías, videos, pues nada, no se puede replicar. Afortunadamente no podemos replicar esa sensación de que es el hambre, que es el frío, que es la inanición. Pero un vagón tiene energía, es un objeto, la representación de la humillación. El Holocausto tiene una particularidad que todos los genocidios las tienen, que es deshumanizar a alguien, quitarle su humanidad a la persona que llamas víctima y empieza en el vagón, sacarte de tu casa y llevarte en un vagón de ganado, días sin comida, sin dónde poder hacer tus necesidades fisiológicas, sin aire o con frío, todos, 100 personas, eso es empezar quitar, todos dicen. Desde ahí empezamos a dejar de ser personas. Escribí Auschwitz, me recomendó el director del museo de Washington, escribe, pide. Y escribía cartas, la verdad, 8 años básicamente mandaba la misma, pero no dejaba de mandarla, o la cambiaba o les inventaba cosas también, porque me pedían que garantice que iban a haber mil personas diarias, y yo ¿Como garantizo eso? Entonces decía, hay una escuela importantísima que se llama UNAM, hizo un acuerdo con nosotros y ellos nos van a enviar mil personas, que sí hice el acuerdo, pero no decía que nos van a enviar mil alumnos diarios. Y decían eso no es suficiente, demuestre que su edificio y en mi edificio en la Condesa no le cabía ni un vagón, mucho menos de 9 toneladas. Y ahí empezamos a buscar otro terreno para poderles decir que ya tenemos un terreno nuevo en donde vamos a poder hacer y ponerlo. Nos cambiamos tres veces de terreno, el proyecto fue subiendo de presupuesto con todo y que nadie nos cobraba, ni el arquitecto, o sea, toda la gente que se sumó fue pro bono, todos. Y resulta que después de ocho años escriben cuando ya tengo el otro terreno, cuando ya hice un acuerdo con la secretaría que van a autorizar el gobierno, enviarnos un vagón. ¿Imagínate cuando nos llega esa.
Noticia y cuál es el concepto de tener el vagón ahí? Porque yo estuve dentro del vagón. Se siente muy impresionante esto que nos platicas del frío y de la gente, cuando estás ahí, cuando te metes, cuando ves el tamaño del techo, cuando entiendes cómo puede haber hecho un frío.
Brutal. Yo creo en la energía de las cosas. Soy una creyente en la energía de la gente, de los objetos. Y eso era. Era traer la energía de un objeto emblemático que representa ese trayecto al.
Exterminio. Has investigado el genocidio en muchos países, y no solo genocidio, sino que también hablas de discriminación. Y en el museo juega un rol importante la discriminación religiosa, de género. ¿Qué has aprendido y hablaste hace un momento un poco de esto? ¿Todos tenemos un poder destructivo, pero qué has aprendido de los humanos a lo largo de tantos años de estudiar tragedia y de estudiar tal vez el peor lado que puede tener la raza.
Humana? Es una pregunta muy interesante, porque nunca me deprimió estudiar el genocidio. La gente me decía es una energía muy oscura en donde ustedes están metiendo. ¿Y tantos cursos y tanta información no les hace daño? No, nunca me. La verdad me amargó ni me agrieto mi estado de ánimo ni mi fe en la humanidad. Por dos razones. La primera, tengo la fortuna más grande de conocer sobrevivientes de todos los genocidios, con la tragedia más grande a cuesta. Porque si una madre pierde un bebé de leucemia, no entiende y su sufrimiento es enorme, por ejemplo, pero nadie le arrancó esa vida o ese derecho porque su hijo nació distinto. Es otro dolor lo que estas personas generan en su ser. Y a la vez cuando hablas con ellos, me decía un sobreviviente de Ruanda, no tengo tiempo que perder, yo no tengo ni un segundo para perder porque ya perdí todo. Y escucharlo y sonriendo, no te puedo decir que todos los sobrevivientes son así. Conozco y vivimos casos muy de cerca, exageradamente tristes. Las personas se ven muy bien. Había una señora guapísima, preciosa, parecía modelo, una sobreviviente. Y cuando fuimos a su casa todo el techo estaba lleno de hoyos de escoba. ¿Y entonces le preguntamos a la persona que la cuidaba y dice cada vez que oye pasos va por la escoba y pega que tiene? Está loca. Y no sabía que no estaba loca, sino que a ella la se estaba escondida y las botas. Cuando entraron a su casa encontraron a ella y a toda su familia. Y esas huellas no se ven, no se le veían a ella en la calle, tan preciosa, tan arreglado. Y bueno, esa fortuna de ver la palabra resiliencia la encontré en los ojos, en la vivencia, en la cara de tantas personas que dices qué fortuna, qué suerte tengo en la vida de no haber pasado por eso. Me decía otra sobreviviente, ¿Por qué esperan a que les pase algo para hacer algo? ¿Por qué las personas que hacen una fundación de cáncer perdieron un hijo de cáncer? ¿Por qué las personas del autismo pasaron por eso? Eso me abrió mucho los ojos, decía del sufrimiento ajeno puedes tener una vivencia que no necesites que te lo manden para crear conciencia en sus palabras. Pero eso me abrió mucho los ojos y dije yo quiero que eso sea el museo, que simplemente sin experimentarlo en tu carne, puedas con ese El dolor te hace crecer, pero no tiene que ser el.
Tuyo. Has tenido grandes visitas, hablabas ya del Dalai Lama. ¿Que otras visitas, que otras experiencias has tenido con gente de alto perfil o gente de todos los días que que te hagan sentir o ver de primera mano el impacto que el museo está teniendo en la.
Sociedad? Tengo un momento muy particular que me hizo sentir que valió la pena. Al principio el museo estaba vacío. Imagínate, yo no llevé a mis hijos nunca al museo hasta que no estuviera listo. Tenía pánico de. Pues de decir a unos niños de 10 años y 7 años y decirles por lo que los dejé. Y digo, ya tenían. Cuando yo empecé, mi segundo hijo tenía dos años y el otro no había nacido. Entonces creció con eso. Voy al museo, no puedo estar, no puedo ir, no puedo hacer nada porque no había, no iba eventos familiares. Siempre estaba haciendo algo para un museo que nadie veía y que pasaban 10 años y no ves ningún resultado. Y entonces dije, me da pánico llevarlos a ver una obra negra y.
Niños me decir, es esto, vienes hasta.
Hoy todos los días y por esto me dejas y por eso no estás conmigo. Entonces dije, hasta que no esté, les voy a dar un recorrido. ¿Y eran grandes mis hijos cuando lo abrí y me estoy desviando del camino, porque no era la pregunta que me hiciste, pero si de repente abrimos y no hay gente y no llega nadie, 50 personas y 20 y nos salíamos afuera y decía Mili este sabes que? Vamos a preguntar, oiga, ya vio que está. Porque el museo está enorme, se ve, está en avenida Juárez, no va a pegar, no puede ser porque lo hicimos tan a mano. Eso sí te lo digo. Nosotros no tuvimos una idea y la delegamos. Cada cédula, cada película, cada imagen, cada escrito, lo revisamos 18.000 veces. No le decíamos al académico escribe lo que tú quieras, porque los académicos escriben para académicos. Y yo quería hablarle a la gente. Cada cédula la probé en la UNAM. Dime qué dice aquí, qué entiendes, qué sientes. Cambiamos tres veces de equipo de museografía. Eso es hacerlo a mano. ¿Es decir, no había una cosa de esa museo que no nos supiéramos de reversa, al revés, como está escrito, dónde está, qué foto, por qué esa? Si no tenía derechos de esa foto. Consíguenlas, pero no la voy a cambiar. Porque esa es la que te hace sentir, esa es la que representa esto. Y no hay gente, no va nadie. Y no tenía ese miedo, decía nada más van a entrar, va a pasar. Pero si era espeluznante ver a los 17 guías ahí y no tienen a quién guiar. Y todo el problema de ver un museo tan grande, vacío. Y de repente llega un grupo de niños banda. Y ¿Por qué son niños banda? Porque para pasar el arco de seguridad se quitaron todos navajas, chacos, así, un problemón. Y ya entran, los llevaron no sé quién, pero iban en un grupo organizado. Y lo bonito del museo es que tú puedes oír a los visitantes y nunca saben que tú eres la que lo hiciste. Y estás ahí oyendo, los que piensan somos muy hipócritas. Las personas que te conocen siempre te dicen qué bonito hablaste, qué bonita fiesta, pero no sabes si es real. Ahí nadie sabe quién soy. Y todos están hablando de su experiencia. Y bueno, el maestro que los lleva lo sienta al final ahí en la Plaza Juárez, y dice uno de ellos que era el líder, estaban respondiendo todo mal. Oye, ¿Qué es lo que más les movió del museo? El elevador. Y burlándose, aparentemente no les entró nada. Pero en un segundo este cuate dice yo estoy bien enojado estaba porque no me gusta donde nací, no me gusta los padres que me tocó en sus palabras, con groserías, con su forma de hablar. Pero se le veía un enojo tremendo de su situación. Y dice soy libre, esto es soy libre. Le hizo dar su respuesta a la forma en la que lo dijo. Dije yo valió la pena. No dijo más, no dijo voy a cambiar, no voy a ejercer. Violencia. No dijo nada, dijo soy libre. Y para mí eso significó. Ese fue el momento que dije ya, ya valió la pena lo vivido y lo. Y lo.
Realizado. Incluso también han visitado el museo Descendientes de los nazis. ¿Cómo se vive esa.
Experiencia? Mira, es increíble porque un mes antes vino el sobreviviente más bueno para hablar. Que más te motivaba del mundo, de Ruanda, hablando del perdón. Y nos dio una plática a los. Digamos, invitamos alumnos, invitamos donantes. ¿Y qué es el perdón? ¿Quién lo otorga? Si yo no perdonaba, me moría. El mejor amigo de mi padre lo mató y lo veía libre en Ruanda. Estoy hablandote de un hombre de 27 años. Y mis alcohólicos. Y todos los días tomaba del coraje, lo traté de golpear, mi esposa me dejó, me divorcié, no veía a mis hijos. Era una basura humana. Hasta que me fui del otro lado. Dice que se fue con una bruja. Y esa bruja ahí en Ruanda le dijo no hay nada que pueda hacer por ti, te tienes que ir con la competencia, con Dios. Y dice que fue a un lago, se metió, salió y que esa voz, ese Dios le dijo perdona. Y fue a hablar con el asesino y le dijo te perdono. Imagínate lo que le costó. Lo dijo real. ¿Quién puede hablar de ese perdón? ¿Quién entiende lo que es perdonar a ese nivel? Y de repente yo muy a Tom no le contaba que el perdón, que no sé cuánto. Y me viene la vida poner una prueba tremenda, porque me marcan de lobby que está la nieta sobrina de.
Himmler y así se presenta.
Así. Yo sabía que estaba en México porque estuvo dando conferencias, pero no sabía que iba a ir al museo. Y me habían comentado que valdría la pena llevar. Y yo decía ¿Por qué si ella quiere ir, pues que vaya? Pero así invitarla, pues no me aparecía. Y digo yo, que pague su boleto y que entre quien que yo haga. Y no aguanto la curiosidad y digo bueno, no, si voy a bajar a verla, pero no le voy a dar el recorrido. Y bajo con un. Con un prejuicio y una así de vino la nazi al museo. ¿Y aparte con quién me topo? Con una mujer idéntica a su tío. Así en mujer. 60 años después vino Katherine Himmler. Hola, mucho gusto. Yo soy la fundadora del museo. Y cuando le estoy dando el recorrido claro que le hice más énfasis, le hice un énfasis parecido al que hago. Pero sí le decía cuando le enseñé a su tío abuelo ahí en el suicidio, le digo los estos nazis que se creían superiores y que iban a durar mil años, aquí están 12 años después, nada más que con sus hombros acuesta la pérdida de 11 millones de. Y ella lloraba y yo no le creía y la juzgaba. Y en ese instante digo, estoy con lo del perdón. ¿Y yo a ella que le tengo que perdonar? Ni soy sobreviviente, ni soy víctima, ni ella es perpetrador y no la puedo tener enfrente de mí. Y ella lloraba y no me daba compasión y quería todavía darle como más duro a ver el recorrido. ¿Quieres dar otra vuelta? Pero no, en algún momento me detuve y dije no puedo, no puedo con todos estos aprendizajes. No a la primera vez que lo tengo que aplicar. Y entonces cambié mi tono. Los guías le toman fotos porque está igualita, les dije. Y ya continué en otro tono, en otra forma. Le agradecí que haya ella querido ir. Lo agradecí de corazón. No tendrías por qué ver esto. Y sé lo que te duele. Me imagino lo que te duele. Gracias por estar aquí. Y le di un abrazo, que eso es lo más que pude hacer. Pero fue una experiencia que no me marcó por su visita. Me marcó porque pasó lo del perdón un mes antes. Y luego un mes después vino el hijo de uno de los justos, de las personas comprometidas, de Ángel Zambriz. Y él recorría el museo con tal orgullo, con tal porte de decir soy el hijo de este hombre que salvó miles de vidas, que ahí entiendes lo que es un legado. ¿Qué legado le dejas a tu descendencia? ¿Quién fuiste? ¿Cómo camina ella en el museo? ¿Casi qué sentía de venir de esa familia y qué sentía este otro hombre de venir de un.
Salvador? También fue la nieta de Nelson.
Mandela. Sí, la nieta de Nelson Mandela, la hija de él también de Mandela y la hija de Martin Luther King. Increíble. Que ha aprendido mucho sobre cómo las personas grandes, grandes realmente son humildes. Han ido premios Nobel de la Paz y de todo tipo de personas. Pero lo que más he podido te podría contar de esas visitas es que cuando viene el Dalai Lama, luego luego sientes su energía de humildad. Él tiene el tiempo que tú tengas, él va hacia donde tú le pidas, él escucha. Él no va a predicar, él escucha. Y luego van personas que tienen, pues obviamente mucho menos envergadura, pero no escuchan el recorrido, sino que ellos lo quieren dar. Aprendes mucho de esta sensibilidad humana de cada.
Persona. Ahorita hablaste de que tenías tus prejuicios con esta gente y también te oído decir que los prejuicios no se eliminan, se controlan. ¿Qué quieres decir con estoy convencida.
Que no se quitan los prejuicios? Es como dice Einstein, es más fácil destruir un átomo que un prejuicio. Si tú eres niño y tu mamá te da la mano para cruzar la calle y del otro lado hay una persona cualquiera, vas a tener un prejuicio. A esa persona si te la agarró más fuerte, te hizo un sentido de alerta, no te tiene que decir nada, pero siempre que veas a esa persona o a ese grupo de personas a la que pertenece, vas a decir cuidado y vas a actuar en base a ello. Nosotros los seres humanos necesitamos los prejuicios para agrupar a las personas, para que en tu mente las puedas clasificar. Sin embargo, esas clasificaciones vienen de un juicio, de algo que está muy claro prejuicio, ya las estás enjuiciando sin siquiera saber más de esa persona. Viene de un grupo, pero no la conoces y vivimos en base a prejuicios y yo no le tengo miedo a los prejuicios, los reconozco. Eso es lo que pedimos en el museo, Conócete. Si conoces tus prejuicios nunca vas a discriminar, te vas a cuidar de tus prejuicios. Hay un test que hacemos a las empresas, sobre todo a los colaboradores de empresas y todos caemos en el test. A mí me salió que tengo prejuicio a la mujer y eso que lo hicimos en colaboración con grandes universidades internacionales y dije se equivocar, no sirve el test, no sirve. Yo le tengo un prejuicio a la mujer. A mí, yo soy mujer, hice el museo con mujeres. Pues sí, ya que revisé por dentro el test, porque no es tan fácil. ¿Hay una de las preguntas que dice operarías a tu familiar con un neurocirujano? Neurocirujano. Y escogí que alguien le va a abrir la cabeza a mi papá pues tiene que ser hombre, pero dermatóloga no tenía problema y no me di cuenta, la verdad, lo hice de una forma inconsciente. Pero son esos prejuicios que acabas tomando ya como acciones, decisiones, cuando vas a contratar a alguien, cuando vas a meter a tus hijos, una escuela, cuando. Todo ese tipo de cosas ya son acciones que se llaman.
Discriminación. ¿Y cómo controlamos nuestros prejuicios? ¿Que podemos hacer en el día a día para mantenerlos en check, por decirlo.
Así? Tienes derecho a pensar lo que quieras. Puedes decir a mí los. Y eso cuando digo los argentinos, chinos, judíos, católicos, libanes, el grupo que se te ocurra del mundo. Piensa lo que tú quieras, pero cuando vas a actuar ahí no tienes el derecho de actuar como tú quieras. Tienes que actuar basado en que esa persona tiene derechos y que es igual a ti en dignidad y en derechos. No quiero dar una clase de derechos humanos o de historia, pero es simple, es cuando tú piensas, soy una persona consciente, soy una persona tolerante, respeto a los demás. Significa eso, porque cuánta gente no se defiende, yo entre ellas, yo de perjuicio, ve nada más. Pero pisamos la dignidad del otro constantemente. Tenemos esa capacidad de justificarnos. La justificación es la más fácil de encontrar. Ve lo que hizo, ve qué tipo de persona, ve nada más cómo habló, cómo me interrumpió, toda la. Lo que quieras. Las justificaciones de menor a mayor son las que nos convencen de que tenemos derecho de pisar la dignidad del.
Otro. Quien te conoce dice que eres muy ocurrente, muy sarcástica, muy. Muy humorista, humorística. Hace rato dijiste que no te afecta estar tan cerca de tanta tragedia, y veo algo muy similar, por ejemplo, con Saskia Niño de Rivera, que tiene Reinserta y pues está muy cerca de.
Cosas muy duras que yo no sé.
Si yo podría mantenerme cuerdo y en paz y funcional al estar tan cerca de esto. Tú tienes una historia también en tu visita a los campos de concentración, que te regañaron por hacer chistes. Cuéntame esa historia y después dime qué piensas del humor como mecanismo de defensa contra todo esto, que tal vez viene a medio ocultar nuestros prejuicios, pero los hace.
Más. Mira, te respondo algo que estoy segura y que descubrí en mi vida. Mili me invitaba al hospital La Raza. Ella iba todos los martes. Su madre murió de cáncer, y ella quería hacer algo por los niños con cáncer y le decía, no hay manera, yo no puedo ir ahí, me duele, no puedo. Años me estuvo diciendo hasta que fui y entendí por qué no puedo ir. ¿Y por qué nos duele? Porque cuando te vas a enfrentar a algo tan duro como eso y no vas a hacer nada, te va a doler en el alma. Cuando empiezas a hacer algo por lo que te duele, deja de doler. Cuando tú ves películas, ¿Que te duele? Dime, ¿A ti que te.
Duele? Lo tengo muy claro. Las películas en las que separan a un papá de sus hijos me.
Destruyen. ¿Eso te duele? ¿Por algo? Por algo. ¿A ti eso te duele más que a otras personas les duele? Los perros, el medio ambiente, eso, eso. ¿Que te duele? ¿En el momento que tú dijeras, sabes qué? Voy a encontrar la forma de ayudar o de hacer algo en relación a eso, voy a encontrar una organización que reúne padres que perdieron a sus hijos o que los separaron por migrantes. El momento que empiezas a hacer algo, te lo digo real porque lo he vivido, desaparece el dolor. La gente que es activista, que está ahí, no vive con dolor. ¿Los que les duele son los que van un día y dicen, estos tan locos, cómo pueden estar en contacto con esto? Si entras a la cárcel un día, como le pasa a Saskia, y te vas a tu casa, no vas a dormir varios días, pero si vas constantemente, platicas con la persona, le das una palabra de aliento, si vas al hospital, arrasa cada martes, se te va a quitar. No te va a doler porque vas a hacer algo por ese dolor. El dolor duele cuando te quedas mudo, cuando te quedas de testigo. En cambio, te puedo decir que creo que en parte por eso no me duele. No es que no me duela, sí siento cada vez que voy al museo hay una película particular y digo no la voy a dejar de ver porque yo necesito el dolor para moverme. Todas las personas necesitamos esa inspiración. Puede ser del dolor mío, del otro, pero lo que sea que me haga a mí salirme de este lugar en donde creo que vine al mundo a tener hijos, a estudiar, a ser feliz, a ser felices, a mis papás no. No venimos nada más a eso. Sí venimos a eso, tenemos derecho. Pero no le tengan miedo al dolor, a lo que te representa sentir. ¿Cuántas películas a mí me inspiran Me da miedo ver películas porque yo no me vaya a querer clavar ahora con este tema? Mis hijos me dicen, ya, ahora vas a querer hacer esto con los niños del orfanato. Ahora vas ya para que me clavé con el cambio climático. No me gusta que mi familia me tenga miedo de que ahora me voy a meter en un tema al revés. Eso es lo que nos hace falta. Eso es lo que nos falta en el mundo. Que tu dolor te haga.
Moverte. ¿Y qué opinas de la gente que usa el humor como para.
Protegerse? El humor es parte del ser humano, es una característica de todos. En los campos no te imaginas cuántos chistes había. Las personas hacían chistes de la muerte diario y de su circunstancia constantemente, pero tenían el derecho, creo que hacer un chiste de la muerte de otro es natural, o de cuántos, o de los prejuicios de las minorías o de los grupos nacionales. Es parte de conocer al grupo y es chistoso. Y yo lo he hecho y no me considero que por eso sería una persona que realmente no soy empática o tolerante, pero la verdad, hay de bromas a bromas, hay lugares, hay momentos, hay bromas que sí son malintencionadas, comentarios que lastiman la dignidad de la persona, eso ya no es broma, eso no es de risa. Y somos muy buenos para identificar eso, en eso no hay confusión. ¿Cuando una persona te dice de veras eso está mal? Es que no sabe. Pero cuando sabemos que está mal, sabemos que está.
Mal. Cuéntame un poco más de este fondo para sobrevivientes. Cuéntame alguna historia que recuerdes y que no digo digna de destacar, porque seguramente todas lo son, pero que te haya.
Marcado. Hay una muy fuerte. Fui a ver a una señora y tenía en su casa toda una pared llena de recortes de periódicos de su hija. ¿Una señora que vive en un estado socioeconómico muy vulnerable, deprimida, y no aceptaba la ayuda, pero si me dijo detalles, por ejemplo, si me ponen cortinas estaría mal, pero no quería que le diéramos mes con mes una cantidad, estábamos empezando, no tenía el dinero y había gente que se oponía a que lo recaudado lo empecemos a dar y si el tercer mes no tenemos, se los vas a quitar? Y yo decidí que sí, que el primer mes que conseguí se los doy. Porque qué pasa si gracias a ella lo decidí que la fuimos a ver y vi esos recortes y dijo que estaba en el gueto de Varsovia y los nazis hicieron una fiesta para niños y ella con miedo y sospecha no dejó ir a su hija. Y los niños regresaron con una pera y con otra cosa. Y ya se sintió muy mal que no le dio la oportunidad a su hija de que sí fue real. A la siguiente fiesta que hubo, dejó ir a su hija y nunca la volvió a ver. Era para que la redada fuera más fácil. Y sobrevivió. Y ella juraba que su hija estaba viva. Y gastó todo el dinero que algún día pudo ingresar en su vida. Lo publicó en el New York Times, en el París, en todos los periódicos del mundo, mes con mes con mes. La foto de su hija está en el museo, esa foto. Pero nunca la encontró. Y por esa razón también era una mujer de muy bajos recursos, porque seguía a esa edad invirtiendo todo en que su hija estaba viva. Entonces le dije, yo la voy a ayudar, no en encontrar a su hija, en que ella viva mejor. Y cuando regresé ya había muerto. No llegué. Entonces ahí dije, ¿Sabes que? No hay tiempo que perder para nada. Ni para hacer el museo, ni para. Por eso a lo mejor soy tan impaciente. Soy muy. Todo. Toda mi vida es de ¿Se puede hacer hoy? No, porque mañana. ¿Por qué no lo escribimos ahorita? ¿Por qué no.
Ahorita? Así vivo Sharon hoy. ¿Cómo se financia el.
Museo? El museo es uno, antes de la pandemia, de los museos más sustentables del mundo. Los museos no son sustentables, siempre pierden dinero. Y el nuestro, ese es un orgullo muy importante que tengo y que lo quiero decir, porque cobramos, somos sin fines de lucro, obviamente, y el boleto, la verdad, es muy accesible en precio. Y lo hemos mantenido así porque no queremos que a un padre de familia represente una dificultad pagar para que su hijo pueda aprender. Pero por el otro lado, pues no somos sustentables, pero casi lo éramos, porque empezamos a hacer muchos proyectos, como hacer eventos en el museo, como llevar túneles, como vender a las empresas, conferencias, n cantidad de proyectos para que el museo se mantenga en ese precio accesible y pueda sostenerse. Y ahí estábamos. Estábamos 10% de falta de sustentabilidad, que es casi ser sustentable. Y se financia con donativos, se financia con proyectos diversos que el museo genera de aprendizaje de extramuros. No te imaginas, hemos hecho 40 exhibiciones temporales. Cada vez que haces una es como hacer un museo nuevo y luego la ves quitarse y venir otro tema. Y duele cada vez que la despegas de la pared y dices este tema debería tener un museo en cada, en cada estado, en cada lugar, no debería de irse, pero tiene que venir otro tema. Y bueno, creo que este es un lugar que se mantiene gracias a que la gente que va lo quiere compartir. Es el primer museo en México al que la gente más regresa y eso es algo que de veras me hace feliz. Uno de cada tres regresa porque va a vivir esa experiencia y va a querer compartirla con alguien.
Más. Así como dices que lo quieren compartir. Este museo se ha replicado en Brasil, en Perú, en Guatemala. Y hace poco tuviste un visitante que te dijo que lo quiere llevar.
A Españ sí, mira, yo cuando empecé este museo puse a otros y les decía oye, me gusta esta exhibición, ¿Por qué no me la regalas para que yo la replique? Porque sé que todos vivimos en la misma misión. Si tu misión es fomentar la tolerancia y la mía también, pues seamos todos amigos. Y me decían, pues es mío, no te lo puedo regalar. Había quienes sí, hay muchos museos que realmente se dedican a compartir su información. Y ahí yo dije, cuando el museo exista, hay quien venga, le vamos a compartir todos los. Regalárselos los contenidos. Y eso me ha pasado ya muchos años. Han venido de todas partes del mundo a decirnos oye, ¿Me podría un USB? ¿Me firmas? Obviamente que lo vas a usar para bien. Y qué mejor que este museo debería estar en todo el mundo idéntico. Y yo defiendo la forma en la que este museo está construido, No habla de una historia, no es de un grupo, es de la historia de la humanidad, es de nuestra capacidad de destrucción y construcción. Y qué mejor que se replique. Vino hace poco Nacho Cano y estaba haciendo el recorrido y dijo yo quiero clonar este museo. Sentí padrísimo, obviamente, y le dije sí, hay que clonar este museo. Y ellos están por hacer un museo en Madrid y ojalá lo clone. Yo se los hago favor de compartir con todo el.
Amor. ¿Cuál es el proyecto al que más energía le estás dedicando en los próximos 12 meses, tanto dentro como fuera del.
Museo? Hoy a que el museo viva porque me duele decirlo, porque sí quiero. Es una institución fuerte, pero no es una institución que tiene la capacidad de sobrevivir una pandemia. Dos años sin personas y hemos tenido que recortar personal, un personal que nunca debió haber salido del museo, porque son personas capacitadas, inteligentes, apasionadas, pero que no tenemos la capacidad de mantener el equipo intacto después de dos años de estar cerrados, casi dos años. Y estoy enfocada ahora, además de que sobreviva, que sobreviva la misión, porque este millón de personas que no vieron el museo, ya no sé si van a regresar y me duele. Y ahora estoy enfocada en que vayan las empresas. Estábamos tanto hablando del futuro, oye, el futuro, que vengan los estudiantes, un estudiante que esté en primaria que crezca sin la idea del prejuicio, y uno de secundaria que deje de hacer acoso, porque en esas edades somos más inconscientes, y uno de prepa y uno de universidad que se va a formar, que venga un médico, que vea cómo los médicos participaron en los genocidios, como las personas más educadas también utilizaron su conocimiento para destruir a otros. Y hoy digo que vengan los colaboradores de las empresas, la fuerza laboral del país, que es el hoy, en un país que hoy está dividido, que hoy se rige por discursos de odio, de hacernos diferentes. Hoy ya no quiero hablar tanto del futuro, quiero hablar del hoy, de.
Ahorita. Tú has tenido que evolucionar, tú.
Eras, como lo dijiste, un ama de casa, para esa ibas, cómo te has tenido que preparar para crecer conforme el museo crece, conforme tu rol.
Crece. Mira, más allá de una ama de casa, era una niña. Y muchas veces no hacemos las cosas porque no estamos listos. Si yo hubiera estado lista, no hubiera habido museo. Tenía que haber estudiado una carrera, una maestría muy probablemente, porque cuando yo me sentaba con el que te digo, el experto mundial del genocidio, no nada más lo oía, lo debatía y le decía, usted dice que tengo que poner esto, explíqueme. Y no sabía nada, pues cómo me va a explicar, tendría que prepararme, Pero no me daba pena ni miedo decirle que no termine la prepa. La verdad si terminé la prepa abierta, pero no tenía carrera, no estudié genocidio, no estudié nada, pero dígame usted, porque no estoy segura lo que usted está diciendo. Y también me ayudó mucho a que la gente que sabe, le gusta que le pregunten. El conocimiento tú lo has vivido. Llevas 120 entrevistas con las personas importantes y conocedoras. Y no les preguntamos todo. El conocimiento está al alcance de hacer una pregunta, de rodearte de personas que saben. Yo fui a ver a 100 personajes, y les digo personajes porque esos son personajes de sabiduría, de cultura. Dígame Monziváis, ¿Qué es la tolerancia? ¿Qué sala debo de poner? Dígame Homero Aritgis. A todos los fui a ver y ellos no son difíciles de ver, como los empresarios. Ellos sí te reciben. Cuénteme qué opina de esto, qué opina del otro. Y con eso escribíamos y con eso fuimos construyendo el museo. No, porque no se tiene que saber de todo, se tiene que tener ganas de aprender y preguntar. Y pues sí, obviamente había desdén. Fuimos alguna vez a un curso de genocidio y todas las personas tienen el pelo blanco 70 años. No combinábamos ni nuestra forma de hablar, ni de vestir, ni de ser. Y si nos decían, no le voy a prestar a ella mis objetos originales. Pero fuimos rompiendo el prejuicio. Sí, fuimos rompiendo de así como me ve, me va a prestar sus objetos originales y su investigación. Y si es pasión la que se.
Contagia. Y esta pasión vive en ti, vive en mili, tal vez viven los miembros de tu equipo. ¿Cuál es el reto para que el Museo y la misión, vamos a hablar de la misión o el museo siga aún sin.
Ti? El museo ya vive sin mí. El Museo ya es una institución. Han entrado colaboradores. Hace ocho años Alejandro Barqui, que es un empresario, fue a que le pidiamos un donativo y me dijo ¿Cómo van en planeación estratégica? ¿Tipo en qué voy a hacer el próximo año? No tengo idea. Y en 5, la verdad, si me quieres preguntar que va A ser en 10, no te voy a mentir, soy muy honesta. No sé, voy a seguir haciendo lo que hago. Y me dijo, tienen que institucionalizar esto, no pueden seguir haciendo las cosas. Y tenía razón. Pensando en eso, ¿Qué pasa si mañana, ahora sí que se casan con Leonardo DiCaprio y ya no regresan al museo? Le dije, ni con Leonardo ni con nadie. No es el tema de que nos vamos a ir, pero es cierto, esta institución tiene que seguir. Y ya es así. Hoy te puedo decir que funciona y va a seguir funcionando. Porque es un museo de los mexicanos que han construido los mexicanos. Los maestros van medio millón de estudiantes por año y eso no lo hacemos hablándoles por teléfono. Llegan porque viven la experiencia, han perdido el miedo de estos temas. Al principio los maestros decían yo no soy experto, me van a preguntar. No tienes que ser experto, tienes que tener ganas de que tus alumnos aprendan y salgan conscientes. Eso es todo, el museo hace lo demás. Y este museo va a vivir, va a vivir siempre sin, sin sus fundadoras y sin el equipo.
Actual. ¿Sé que tienes varios miedos o has tenido, ahorita lo vimos con el perro llegando los aviones los has trabajado, cómo trabajas para vencer tus miedos y cuál es el miedo que estás tratando de vencer?
¿Hoy? Soy malísima para vencer los miedos, por eso te dije y es verdad que no tenía miedo de hacer el museo, no tenía miedo, por eso no lo vencí, sabía que iba a existir, pero nunca he podido eliminar mis miedos, ni a los perros, a los aviones sí, no sé cómo, pero. Y a veces se me da y a veces me quita. Cuando siento que tengo más que perder o en el momento en el que estoy, en ese segundo me da más miedo y los miedos son irracionales, sobre todo el de los perros, porque me agredí un perro de niña y ya no se me quitó nunca y es algo que compré un perro chiquito para que no me dé miedo. Y ese miedo no, hasta ahorita me cuesta trabajo si lo tengo que agarrar, es algo que no puedo controlar y no he podido quitarme de mis miedos. Es mentira. Si te dijera puedes y está en tu mente, en la mía no, no ha.
Estado. ¿Y hoy a que le tienes.
Miedo? A varias cosas, sobre todo me da miedo quedarme dormida y no hacer todavía las grandes cosas que puedo hacer. ¿De repente dice uno bueno, ya hice el museo y qué más? Fui abuelita, hace poco mi hija tuvo un niño y sorprendentemente no me quiero despegar de ese bebé, quiero estar en ese rol de abuelita y siempre decía, mis amigas que me enseñaban los niños, decía la verdad qué bonito, gracias. Y ahora que estoy ahí, estoy disfrutando mi momento, pero siempre tengo adentro esa sensación de hay que hacer que siempre tenga esa pasión de hacer algo más allá de vivir mi vida. Ese es mi miedo, que podía haber hecho algo más. Que puedo aprender de otra cosa. Me van sucediendo cosas en mi vida que me comprometo dentro de mí. Ahora voy a sentir esto. Voy a ayudar a mi amigo que tiene esta casa hogar y se me pasa. Y ese es mi.
Miedo. Sharon, para cerrar, si tuvieras que escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran, ¿Qué.
Diría? Respeta la dignidad del.
Otro. Ha sido increíble. La verdad es que visitar el museo. Había oído del museo, No sabía que era. Por suerte, creo que por insistencia, porque por gracias, me invitaste. Es un museo brutal. Mis hijos quieren regresar. Obviamente, mis hijos que están chiquitos tienen un área especial para niños. No los metes a ver toda la tragedia. Pero Lucila, mi esposa y yo salimos transformados. No sé si lo hemos llevado a la acción, pero sí es algo que quiero ayudarte a compartir. Vamos a llevar a Cracks Mastermind. Vamos a empezar a ver eventos en el museo. Eres una crack por la determinación, las lecciones que nos compartes. Gracias por estar.
Aquí. ¿Cómo puede la gente ayudar al.
Museo? Primero yendo. Hay que ir. Me impacta que ¿Cuánta gente me dice ¿Me crees que sigo diciendo que voy a ir? Muchísimos millones de mexicanos no hemos ido a este espacio. Y es un espacio que vale la pena visitar. No es un museo. No vas a ver obras de arte. Vas a vivir una experiencia. Vas a conocer una biopsia de tu propia humanidad. Y créanme, créeme que eso es lo que pido al ir. Lo demás va a suceder solo. Eso es lo que yo creo. Vamos a fomentar entender un poco ¿Qué tipo de huella voy a dejar aquí? ¿Voy a seguir siendo indiferente? ¿Voy a ser perpetrador? ¿Con quien lo sigo siendo o lo soy o voy a ser una persona comprometida? Y pues esa es mi invitación, no nada más a ir. Lo demás va a suceder en el tiempo que tiene que suceder. Y me hace muy feliz la forma en la que me preguntaste, en la que me ayudaste a abrirme. Eres un gran.
Entrevistador.
Gracias. Y tienes una gran energía que hace sentirse aquí en casa. Y se me olvidó que estaba hablando para más personas. Y gracias por ayudarme a que esta misión sea de.
Todos. Para mí es un privilegio. ¿Dónde puede conseguir? ¿Dónde te puede contactar la gente, buscarte, preguntarte.
Seguirte? Soy mala en redes sociales, pero el museo es muy bueno. Tenemos un millón de seguidores y realmente trabajamos a que ahí no, a que sea un espacio de aprender, de estar enterado y de ayudarte a ser más consciente de todos los eventos que.
Suceden. Y no sabemos cuáles son las redes del museo. ¿Te la.
Sabes? Sí, claro. Es memoria y tolerancia. Meet myt org mx. Esa es nuestra página web. Y lo mismo en Facebook.
Pues. Sharon, ¿Algo más que quieres.
Agregar? Gracias. Gracias por escucharme, por hacerme sentir que hoy valió la.
Pena. Hoy valió la pena. Muchas gracias.
Sharon. La emoción con la que Sharon habla es contagiosa y espero que te mueva a ti a tomar acción. Si te gustó el episodio, compártelo con alguien usando el link cracks la 160. También sigue cracks podcast en Spotify o suscríbete en YouTube o itunes y califícanos ahí con cinco estrellas para que más gente nos encuentre. Mencióname en Instagram o Twitter con la lección que más te llevas del día de hoy, que hay muchas, como Sotraba. Y no olvides mencionar a Sharon en Instagram como aron saga o useomyt. Puedes encontrar links a todo lo que hablamos el día de hoy en cracks la 160. Y antes de irte, quiero que recuerdes que mi libro Haz lo que Importa ya está disponible en Amazon y en Hazlo que Importa. Com y en el enseño el método DMS de productividad y diseño de vida que a mí me ha cambiado la vida. Y segundo, no olvides registrarte para recibir mi newsletter, viernes de Cracks, que es un correo muy corto que mando todos los viernes. Es gratis, con 5 tips, artículos, libros o gadgets o frases o cosas que encuentro en Internet y que creo que te pueden ayudar a tener una vida más productiva o al menos empezar una conversación interesante este fin de semana. Para recibirlo, ve a Cracks LA viernes. Regístrate. Es gratis y pronto voy a estar en tu inbox. Eso es todo por hoy. Yo soy Oso Traba y espero.
Que tengas una semana de.
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