#291. Catalina Goerke - Trabajar con el Dalai Lama, Vivir Muchas Vidas y Encontrarte en el Silencio
16 Dec 2025 · 109 min
Transcripción del episodio #291 del Cracks Podcast (entrevista en español) en el que Oso Trava conversa con Catalina Goerke, psicoterapeuta especializada en psicología contemplativa y creadora de la 'Terapia del Silencio'. El episodio cubre su formación con el Dalai Lama, su tránsito de arquitecta a terapeuta, el desarrollo de retiros y programas (individuales y grupales), aplicaciones en cárceles, colegios y Naciones Unidas, y su enfoque práctico sobre karma, partes internas (IFS), merecimiento, neuroplasticidad e integración post-retiro.
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Podcast. Gracias por tenerme aquí. Vine solo a.
Verte. Me encanta que así.
Sea. Y mucho mejor que haberlo hecho a distancia desde Miami. Sigo tratando de acordarme cómo llegué a ti y no.
Lo. No lo.
Sé. Y la primera vez que nos vimos cara a cara y que nos conocimos y que nos pusimos nombre fue en mi casa en una cena a la que no sé por qué te invité. Y estoy agradecidísimo con el mundo de haberlo.
Hecho. Y quiero que me cuentes una.
De esas historias con la que. Con la que empezaste ese día, que es, ¿Cómo.
Fue? ¿Cómo llegaste y qué aprendiste de.
Servirle té al Dalai.
Lama? Yo tampoco sé cómo llegué a tu casa. Fue un acto muy valiente porque podía pasar cualquier cosa en ese trayecto. Pero realmente entrar en esos lugares de curiosidad creo que es también lo que me llevó a sitios como ese del Dalai Lama. ¿Qué aprendí de allí? Madre mía. Aprendí todo de mí, poco de él. Y creo que eso es lo grande de estar en lugares donde la persona está tan trabajada que es que todo te refleja partes de ti. Llegué allí como una de esas casualidades, una llamada como la tuya, que yo estaba estudiando psicología contemplativa que tiene base en el budismo tibetano y la persona que le tocaba. Esos son lugares que guardan muy selectivamente. Y la persona que le tocaba ir ese año salió embarazada y no voy. Y entonces, por alguna razón, llegaron a mí. Mi hijo era muy chiquito, era pequeño. Y ese fue, yo creo que como la. Y más grande. Era como, ¿Escojo ser la mamá que todo el mundo dice que uno debe ser o escojo ser la mamá valiente que hace cosas que nadie hace? Y regresar con un montón de historias. Y tomé esa. Y bueno, eso me llevó a estar allá estudiando parte del budismo tibetano, ser la única vestida occidentalmente, porque además era como, ¿Esta que hace aquí? ¿Que no parece como la de nosotros? La gente que va allá tiene un gran desprendimiento de su identidad, de dónde vienen, de la parte social que sostienen. Porque además uno llega allí, no tiene nombre. Tú llegas a ese monasterio, entregas tu pasaporte, entregas tu teléfono y bienvenido a Nobodyness. Después, cuando terminamos, fue cuando me presenté con la gente el día que salí de allí. Y ahí supimos cómo nos llamábamos. Porque antes era simplemente como es, en silencio. Es simplemente un reconocimiento del otro y de lo que ese otro te refleja de ti mismo, que crees que sabes quién es, pero en verdad tú dices, esta persona es una tal, una cual. No, realmente esos pensamientos son ejemplo de quién eres tú adentro. Y de ese grupo. Yo llegué muy asustada. Todos iban con un backpack y yo llegué cargando una maleta Samsonite. Y entonces los vi a todos muy listos para ir a tomar su lugar en lo que llaman el Karma Yoga, que es la parte en la que tú sirves al monasterio, como que le devuelves parte de estar allí, tú haces trabajo social y había gente que le tocaba lavar letrinas, a otras personas les tocaba barrer el patio, bañar a los perros, en fin, cualquier cosa, y ellos se lo tomaban muy en serio. Las personas que estaban seleccionadas allí, éramos un grupo nada más de 22 personas, y yo dejé que ellos me mostraran cómo hacerlo y lo fui dejando pasar. Y llegó alguien como muy urgido y le mira, pasa, yo estoy aquí, no me importa el momento que me toque. Y cuando me tocó mi sitio, me ya no tenemos nada que ofrecerte, no hay Karma Yoga disponible. Y entonces quiere decir que tienes buen karma y que lo que te toca es ponerle incienso a los altares y servirte cuatro veces a la semana y hoy servirle el té a quién pensaba yo que a todo el monasterio Vas a ir por este bosque y vas a servirle His Holiness todos estos cuatro días a la semana. Y eso fue lo que hice. ¿Entonces esos lugares de mucha inadecuación, de sentir qué hago yo aquí? ¿Qué hago en cada día ida y vuelta? Eso es lo que yo pensaba. Cómo me tocó a mí. Cómo me tocó a mí, aprendí un montón de ese buen karma que de alguna manera nos cuesta reconocer que es que hemos hecho muchas cosas bien en la vida y que de alguna manera siempre nos consigue un premio por ahí.
Escondido. ¿Cómo defines el karma.
Tú? Creo que son para mí los actos con conciencia que tomo y la intención con la que los hago. No puedo pensar que el karma viene unido a actos del inconsciente, porque son lugares donde hemos dejado partes de nosotros que no hemos podido procesar. Pero el acto de la conciencia quiere decir que estoy allí presente, sabiendo lo que estoy tratando de poner del otro lado. Y es donde uno el karma está allí para decirte que tu intención con la que haces las cosas pesa. A veces el resultado no es lo que queremos. Pero si la intención fue benevolente y fue compasiva, o fue algo que tú sentías que te debías a ti mismo, yo creo que eso suma al lado positivo. Si la intención viene con la necesidad de superioridad o de hacer daño o de aplastar a otro, pues entonces sí, creo que es como la factura viene de regreso pero creo mucho que son las acciones con conciencia que hacemos con una intención. Y supongo que en ese momento tenía un montón de acciones conscientes con buena intención, que no me había dado la tarea de reconocerlas, que estamos tan acostumbrados a decir es que tengo que ser buena. Y a veces no tienes que ser buena, sino que escoges serlo. Escoge serlo por ti, escoge serlo por lo que para ti son valores, a pesar de que para los demás no sea eso bueno. Y en esa distinción creo que uno va sumando esas, no sé, pequeñas partículas de bienhacer que cambian al.
Mundo. Cuando estás hablando de servirle té al Dalai Lama cuatro días a la semana, pues mucha gente podría pensar que de ahí viene el aprendizaje. Qué platicaste, qué te dijo, cómo te vio, qué se siente. Pero tú me estás diciendo que los mayores aprendizajes fueron de la gente que iba como tú, de la gente, vamos a llamarle, normal. ¿Cómo vives esos momentos cerca de esta persona con un perfil tan grande, una energía tan destacable? ¿Y cómo lo comparas con lo que puedes aprender del mundo.
Real? ¿Aprendes cosas que hablan mucho también de dónde, cuál ha sido tu proceso? Porque en esos momentos, una persona como él, que tiene tantísima claridad en la conciencia, en lo que significa el otro, de tu forma de estar en el mundo, hace muy pocas intervenciones que te marcan a ti, porque simplemente él está estando. Es como una continua presencia absoluta y nada más alrededor. Entonces empieza a haber estos movimientos, por ejemplo, de idolatría, de personas que están allí para respirar su mismo aire. Y entender que yo no estaba allí me hacía sentir muy bien de mí. Es como wow. Lo puedo ver como una persona que se ha trabajado un montón, que tiene un rol importante a nivel social, pero que no necesito estar respirando su mismo aire para sentir que soy especial o que necesito que me mira y me reconozca. Ese lugar a mí me dio como un espacio de centro conmigo muy grande. No necesitaba que él me reconociera, ni que me picara el ojo y me dijera te veo otra vez. Nada. Esa sensación de tengo mucha suerte de coincidir en el mundo en el mismo espacio que este señor. Y me enseñó esto. ¿Me enseñó también de qué tan fácil es perdernos en la identidad, de querer buscar que otro te reconozca y poner en duda eso por qué no me interesa? ¿Será que es mi ego, que no me importa que él me reconozca? Y realmente era una sensación de yo sé a que estoy aquí, yo sé a que estoy aquí. Y siempre cuento que él tenía su mano derecha, que es el jefe del gobierno tibetano, que murió con todo este escándalo que hubo, lo contaba casualmente ayer, que él murió como de la vergüenza de lo que eso, el eco que eso hizo en la parte de.
Su estructura, con el niño que le.
Dio un beso y le sacó la lengua y todo aquello que claro, cuando uno está en esos espacios te das cuenta que ellos tienen costumbres distintas. Entonces para uno de este lado del mundo, y de nuevo, sin ningún tipo de defensa o en contra, pero sí entiendo que a nivel cultural hay cosas que uno no entiende. Y yo no me atreví nunca a decir esto está bien o está mal, Simplemente creo que es algo que no entraría nunca allí, porque es como una cocina en la que no conozco los ingredientes, entonces no sé qué hacer con eso. ¿Su mano derecha, que sostuvo durante mucho tiempo el exilio, esa transición del Tíbet al lugar que India le dio al gobierno tibetano, sí reconoció que yo tenía una sensación de ajenidad, de qué hago yo aquí? Entonces varias veces me trató como de decir, recibe los lugares que te están recibiendo, trata de no struggle, de pelear con por qué estás aquí, vamos a entender que tiene esto que decirte en tu vida. Entonces sí, poco a poco él veía como ir adaptándome a esos sitios donde yo misma me sentía ajena. Y quizás era ajena por cómo lucía por fuera, pero no por dentro. Entonces estar allí en ese momento creo que me llevó a ver tantas partes de mí que yo no permitía que fueran mías, sino que las tenía como flotando en un asteroide por ahí. Era como que sí, yo soy así, pero nunca nadie se va a dar cuenta. Traerme eso y decir no, es que yo formo parte de cosas como estas, de que este nivel de profundidad de conversación se parecen a mí, fue creo que mi mayor regalo. Y una de las cosas grandes que pasaron ahí, que yo creo, te comenté esa escena, que él me hizo una lectura y con mucho respeto, yo simplemente vivo la vida como va viniendo, no creo en la astrología, no uso esas herramientas, no creo que no sirvan, sino simplemente no las uso. Y él me hizo una lectura de mi vida. Su mano derecha que se llamaba Lama Sopa, Y esa lectura que hace ya casi 10 años no ha perdido. No ha perdido vigencia, se ha ido.
Cumpliendo. Entonces, ¿Cómo es este momento en el que te hace la lectura? ¿Cómo se ve? ¿En dónde.
Está? ¿En base a qué te hace una.
Lectura? Está sentado en una habitación muy austera que huele mucho polvo y nada, él toma tu fecha de nacimiento, te mira a los ojos, respira, se sienta a meditar, pone una cosa como un metrónomo, el metrónomo lo lleva como a un lugar de un poquito más, creo yo, como que logran salirse de este rol de persona y pasan a ese otro trabajo, ese otro súper yo o esa conexión más espiritual que tenemos, una conciencia más amplia y después baja y te dice tú estás en esta transición, vas a cruzar un portal. Si cruzas este portal es totalmente tu decisión. Aquí es donde la libre albedrío se transforma en valentía. Cosas que ahora yo aplico muchísimo en mi trabajo y le digo a la gente, las cosas que te pasan son oportunidades, son puertas que están allí y lo único que necesitas es la llave de la valentía, la tienes en el bolsillo y la puerta se sigue reproduciendo en la vida y yo soy de las que no dejo pasar ninguna. Yo atravieso las puertas sin pensarlo, porque creo que la valentía es la herramienta más grande de la libertad. Entonces cuando ahí me lo pusieron así de claro, yo las puertas que se ven son mías, a menos que yo sienta que van en contra de la persona que me quiero convertir. Y creo que ese es mi mayor tesoro. Creo que nunca lo había contado con este detalle en ningún lado. Y de esas revelaciones me construí muy valiente, me sentí parte del diseño de mi vida, que son cosas que cuando uno está. Yo fui criada católica y siempre hay una cierta sensación de que hay alguien por encima mandándote obstáculos y dibujándote castigos o dibujándote rutas o poniéndote por aquí una bomba o poniéndote por aquí un puente. Y ahí hubo un despertar de conciencia importante que dije pero yo cómo le he entregado esta responsabilidad a alguien más, a esta imagen que tengo, resulta que esta vida es mía. Y en esa construcción yo creo que es donde me he hecho persona. Tengo muy clara mi individualidad, mi misión y mi conversación conmigo, gracias a eso, te digo, habrá durado 15 minutos esa conversación. Es decir, es que la vida está construida de momentos valientes, como de micro momentos de valentía. Y nadie, nadie está castigado sin puertas. Yo creo que esa es como la mayor benevolencia del universo, que es que a todos nos dan puertas. Lo que pasa es que entre nuestras creencias, en nuestros miedos, en las cobardías, pues tratamos de pensar que lo que tenemos enfrente es una pared y no un manojo de llaves y un.
Cerrojo. Cata, dices que siempre y cuando no vaya en contra de quién te quieres convertir. No, muchos sabemos en quién nos queremos convertir y sobre todo cuando somos más jóvenes. Tú hablas de que fuiste criada católica, tú fuiste arquitecta, una arquitecta muy exitosa. Vienes de una familia muy diversa. ¿Tú naciste en Bélgica, tu mamá es española, tu papá es alemán, creciste en Venezuela, te fuiste a vivir a Miami, después cuéntame entonces cómo fue, cómo te imaginabas tu vida? Porque tú ibas por otro camino. Por.
Completo. Este espacio yo se lo dedico a mi mamá. Yo creo que mi mamá hizo un trabajo muy grande en sembrarnos la idea de que estábamos aquí para hacer cosas.
Grandes. ¿Cómo lo.
Hacía? No sé, era un hilo conductor muy constante de que si tú decías es que yo quiero ser arquitecto y decía claro, puede ser el mejor arquitecto del mundo. Y si yo decía quiero ser tenista profesional, toma todo lo que necesites para hacerlo. Mi madre tuvo una visión, yo no sé si es parte de lo que ella no pudo hacer en su vida o que realmente vio y creyó en una magia dentro de esa conjetura de donde nací, dónde tal, lo hizo igual con mi hermana. Mi madre creyó profundamente en que estábamos aquí para hacer cosas grandes. Y grande, no necesariamente ser millonaria, ser famosa, salir en Forbes, es como grande, de romper lugares, de. De conformismo y de brillar a un espacio de autenticidad y eso trae muchos costos. Yo creo que la autenticidad es la herramienta más dolorosa del proceso de crecimiento y transformación. Porque para ser auténtico vas a tener que romper muchos lugares que no lo son. En esa continua nutrición, en el creer que estábamos hechas para cosas grandes, pues yo me lo creí y por eso de alguna manera me he atrevido a apostar por sitios donde lo que hay es una conquista y no una garantía. Y yo me muevo en conquistas. Entonces parte de eso ha sido desde muy pequeña sentí que yo quería conquistar cosas, cosas que no estuviesen en un libro y que lo tengo puesto en casi todos mis lugares visibles en la vida. Yo desde muy joven me prometí que quería una vida interesante y esa vida interesante se ha cumplido. A veces digo, será que la borro y digo más bien una vida un poco más aburrida a ver si no se hace tan agudo. Pero sí, mi vida se ha construido de momentos interesantes. No puedo decir que son todos exitosos, o tengo fracasos o tengo tristezas, por supuesto, como todo el mundo, pero son interesantes, son apuestas que he hecho por puertas en mi vida que me han devuelto partes de mí. Entonces desde muy joven estudié arquitectura pensando que era ese concepto de me va a dar un buen balance entre la mamá y la estética y lo bonito y lo que voy a construir y que me va a dejar escoger mi tiempo. Y eso funcionó un tiempo, funcionó durante 10 años. Y cuando nos mudamos a Miami hubo un switch que dije ya no tengo que ser la persona que dije que iba a ser en Venezuela puedo empezar de cero, aquí nadie me conoce. Y esa sensación de libertad me hizo atreverme a cosas que a lo mejor en Venezuela nunca hubiese hecho. Porque había como una cierta continuidad de tú escoges muebles, tú diseñas edificios, tú hiciste esto, tú eres la hija del otro. Y poder ir a Miami a ese white canvas y empezar de cero me dio la oportunidad de dibujarme de nuevo. Entonces ahora creo que yo lo que hago es reconstruyo vidas. Y de ahí la arquitectura pasa también a tener un lenguaje importante porque lo uso un montón en temas de cómo explicarle a la persona vamos a cambiar tu estructura de coherencia. Cuando yo hablo de estructura puedo hablar de con mucha claridad de fundaciones, de columnas, de vigas, porque al final nuestra mente está construida así. Entonces me ayuda a traer imágenes a esos espacios de reconstrucción humana. Y es donde siento que el silencio nos ayuda a entrar en esa conversación de quién soy, qué quiero de la vida. Y son momentos de reconstrucción de quién vinimos a ser. No sé si te.
Respondí. Tengo un par de preguntas siguiendo esto. A ver, estás hablando de tener una vida interesante y pareciera que en el afán de tener vidas interesantes podemos caer en esta adaptación hedónica y nunca estar satisfechos y no darnos cuenta que a veces lo interesante no es lo grandioso, ni lo intrépido, ni lo diferente. Incluso digo, te vas a un monasterio en la India y esta gente no está buscando la novedad, al contrario, está encontrando el interés en lo mundano. ¿Cómo piensas tú de qué es lo que hace una vida.
Interesante? Eso lo conversamos en la cena de tu casa. Yo creo que la vida interesante en la que caben muchas vidas en una, el no estar enfrascado en ser la misma persona que me dibujé siendo a los 17 años, es una continua metamorfosis de lo que para mí es importante, lo que para mí es éxito, lo que para mí es amor, lo que para mí es mis propios valores, lo que para mí está bien, lo que para mí está mal. El interesante es tener la capacidad de desconocer a la persona que yo era hace 10 años y wow, tú y yo ya no nos parecemos. Wow. Es verla como ella me ayudó a llegar aquí, pero no hay forma de que yo vuelva a ser ella. Quiere decir que he tenido que deconstruirme muchas veces para llegar acá. Y antes de venir a tu entrevista, tengo 24-48 horas de este lado del mundo. Estuve en un retiro que di y que me di y en ese retiro, después de las horas de sesión, de grupo, de sesiones de trabajo en silencio y tal, yo me daba espacios de salir a agarrar un poco de rapor conmigo. Era como ¿Dónde estoy? ¿Qué siento? Y me conseguí un día caminando en un bosque por ahí y me gusta la persona que soy. Yo no creo que nunca había podido decirme eso, pero me lo escuché decir. Era como si hay algo que yo voy a proteger en la vida, es la persona en la que me he convertido. Y eso es un montón de micro decisiones interesantes, como lo que no me invitaba a ser lo conocido, lo que no me daba ninguna certeza. Pero son esos movimientos cósmicos que yo lo traduzco en incomodidades. La incomodidad para mí siempre es un llamado a la.
Transformación. ¿Por qué crees que nunca te había gustado quién.
Eras? Porque sentía que estaba en construcción. Ahorita siento que lo que estoy es decorando el espacio y llevándolo a la terminología de arquitectura. Es muy difícil ver el proyecto cuando estás pasando por allí y pones una pared quitas otra, estás poniendo columnas, estás removiendo lo viejo. Todavía están conviviendo las estructuras nuevas con los escombros. Tenía mucho rato allí. Y parte de estos últimos, no sé, cinco o seis años han sido como escombros ya Estructura Lean totalmente visible. La persona que tú ves de mí es la persona que soy. Y lo mismo puedo conversar con un chofer que puedo conversar contigo. Entonces tengo como muy pocas, siento que tengo muy pocas construcciones de por medio entre la persona que soy y la persona que muestro. Y esos son lugares de altísimo trabajo de autenticidad y de deconstrucción en el que siento que he llegado a un plató y digo.
Bueno, Déjame preguntarte algo. ¿Cuántas veces este año sentiste que te faltó disciplina, claridad o que simplemente no te alcanzó la energía para hacer lo que querías hacer? Si eres como la mayoría de la gente, no es que te haya faltado capacidad. Te faltó un sistema, un entorno que te empuje, una estructura que te sostenga y sobre todo, un grupo que no te deje soltar tus metas. Por eso creé reto gánato mañana 2026. Esto no es un curso ni motivación barata. Es un sistema probado por más de 5 años y más de 100.000 personas para instalar en ti en sólo 10 días los hábitos que definen a la gente que verdaderamente avanza. Dormir mejor, pensar mejor, moverte mejor, priorizar mejor y muchos otros más. ¿Para qué? Para que actúes como la persona.
Que dices que quieres.
Ser. Porque cuando ganas tu mañana, ganas.
Tu día y tu vida.
Entera. Este año vamos a tener el reto más grande de la historia. Arrancamos el 12 de enero conmigo en vivo a las 5 y 45 de la mañana y me acompañan expertos como Natalie Marcus, Alan Abruch, Juan Pablo Álvarez, Mercedes y Pilar Palomar, Rodrigo Herrera y Carla Berman para ayudarte a transformar tu energía, tu enfoque y tu identidad desde el día 1. Si estás cansado de arrancar el año con buenas intenciones y terminar igual que siempre, este reto es para ti. Puedes unirte desde solo 10 dólares o entrar al plan VIP donde tendrás sesiones exclusivas de Q a conmigo, además de muchas otras cosas. Pero solo hay 3.000 lugares VIP.
Y se están acabando muy.
Rápido. Si quieres que 2026 sea distinto, haz algo distinto. Arráncalo uniéndote al Reto gana tu mañana 2026 en gana el día. Com empezamos el 12 de.
Enero cuando cuando estás tratando de construirte en algo más, dices me da orgullo voltear y ver que no soy la misma persona en el pasado, pero hay cosas que te gustaban de quién eras en el pasado y cuando estás evolucionando sabes que hay cosas que vas a soltar, incluso cosas que te gustan de ti que estabas dispuesta a.
Perder. Casualmente hablaba con una persona estando allá en el retiro y me decía ¿Qué crees tú que es la manifestación? La manifestación para mí es un proceso de intención unido a una apuesta en la que tú tienes que poner algo en la mesa que estás dispuesto a perder. Si tú quieres manifestar una vida diferente tienes que estar muy claro en cuál es la intención y qué es lo que tú estás dispuesto por más de que quieras. Porque mira, cuando tú estás jugando póker o estás apostando en una seguramente sabes el valor que tiene esa moneda que estás poniendo, pero estás dispuesto a jugártela. Entonces yo me jugué creo que todas las fichas importantes de mi vida, me jugué mi estructura familiar con altísimos costos, pero me la jugué, Me jugué mi rol y mi identidad social, la persona que había construido que era en Venezuela, me jugué mi profesión, me jugué la responsabilidad que tenía en la persona que había construido frente a mis padres, porque yo era como esta persona súper congruente, establecido. Un día dije pero mire, vamos a revolverlo todo. Resulta que no, que no, que nada de lo que te conté ahorita vale. Yo creo que yo me las jugué todas y no lo recomiendo, no lo recomiendo todo a la vez, pero creo que la vida responde de la misma forma a ese lugar de valentía. Es como al final no somos nada lo que creemos que somos, no somos lo que te dijeron que eres, no somos lo que se espera de ti. Y bueno, si ninguna de estas cosas son realmente sólida, lo que es sólido es la persona que yo quiero ser y lo que yo siento, pues me voy a jugar todo lo que puede cambiar. Mi estructura familiar podía cambiar, mi rol social podía cambiar, mi profesor puede cambiar, bueno venga, yo las apuesto y las aposté.
Todas. ¿Cómo llegas al silencio? Porque el silencio lo has mencionado ya un par de veces en esta conversación y hoy bueno tú, tu handle de Instagram y tu sitio es In the name of silence y usas el silencio como una herramienta. Y digo, considerando que eres una gran storyteller, es medio contraintuitivo, pero como una herramienta de descubrimiento. ¿Cómo llegas al.
Silencio? Llegué al silencio por el lugar que menos te puedes esperar. Llegué por una terapeuta que todavía la recuerdo con inmensa admiración. Yo tenía 17 años. ¿Y ella me dijo, mira, para que este lugar sea realmente nutritivo y que no tengas que venir aquí a preguntarme qué quiero, qué quiero, qué hago? Ayúdame, decide por mí. Quiero que te tomes 15 minutos antes de entrar a la sesión y te quedes un rato en silencio contigo y escribas lo que sientes, escribas lo que pienses. Tenía 17 años y me di cuenta la claridad que yo tenía en llegar a la sesión con esto anotado y decirle, hoy siento rabia, hoy siento frustración, hoy siento miedo. Y allí la organización de la conversación no era dispersa, sino que sabíamos claramente. Y yo, claro, me iba con una tarea. Después de esa tarea incómoda con la que uno se queda, típica sesión tradicional de terapia. Yo decía, ¿Y ahora qué hago? Y me decía, quédate un rato en silencio, ciérrate en tu cuarto, pon una música. Y eso lentamente fue traduciéndose en mi momento conmigo. De allí encontré la meditación. La meditación me llevó a entender un poco como de. Empecé por el hinduismo, porque es típico lo que uno escucha, que si en las clases de yoga y los mantras y todo esto. Y eso me llevaba a sentir una densidad de mí. Es como. Uno puede vivir como en una superficialidad, pero estos lugares me llevan a una densidad, como a sentir mi peso, el peso de la vida que llevaba, de la conversación que habitaba en mí. Y eso no lo podía sentir en ningún otro lado. Ahí empecé a estudiar esto. Después estudié budismo. Y cuando fui a donde el Dalai Lama, que yo venía ya como con mis títulos, ¿Sabes? Los típicos títulos que la gente necesita para avalar tu conocimiento. Vine como psicoterapeuta cognitivo conductual, como life coach. Llegué allá y dije, pero si esta gente está aquí en silencio y lo que respiras es paz, congruencia, respeto y compasión. Tiene que ser que el silencio es una herramienta que necesita muy poco de afuera y nos da mucho adentro. Y entonces durante ese tiempo todas las herramientas que yo tenía, habiendo estudiado también neuroplasticidad. Como teníamos tanto tiempo libre, pasaba muchas horas escribiendo. Esto que me hace pensar ¿Es realmente un patrón o es una necesidad? Fui yo decodificándome, sintiendo que lo que me pasaba dentro tenía un lenguaje y que el silencio no era simplemente ausencia de ruido, era poder estar conmigo. Y es donde se tradujo esto en lo que ahora yo trabajo como la terapia del silencio, que es que la persona tiene que aprender a estar consigo misma para poder estar bien con el mundo. Y no hace falta ausentarse o convertirte en un yogui para sentir que el silencio es tu herramienta. Al contrario, el silencio conecta a la persona con su fuerza, su fuego de vida y te hace vivir en un lugar de mucho centro, es como muy.
Poco. BS Bueno, hablas ahora de que el silencio te permitía estar contigo misma y la voz o las voces. Tú dices que tenemos mente de condominio, ¿Como le dices que tenemos en la cabeza? Pues muchas veces pues nos distraen, nos desempoderan, otras nos empoderan y nos confunden. ¿Cuál era el diálogo interno que tenías en ese momento? ¿Y cómo manejar los momentos o las diferentes voces que tenemos en la.
Cabeza? Hay una parte de la psicología ya un poco más avanzada, tercera generación, que se llama Internal Family Systems y ellos nos hablan, lo han estudiado desde el lugar de las partes. Por eso nosotros, por ejemplo, el día que yo iba a tu casa decía hay una parte de mí que quiere ir, una parte de mí que tiene mucho miedo. Las partes son segmentaciones de nuestra conciencia emocional, nuestra conciencia racional, que tienen identidad. Entonces en la identidad está la parte de mí que es víctima, está la parte de mí que se siente fuerte y empoderada, está la parte de mí que le tiene miedo al éxito. Son partes. Y estas partes tienen personalidad, una de estas personalidades son aprendidas. Entonces yo me hablo como mi mamá me criticaba, o yo me hablo como mi mamá me empoderaba, o yo me hablo como una maestra que me no sirves para nada. Estas partes conviven en nuestro diálogo interno, pero no son quienes somos, son la estructura de pensamiento que hemos ido construyendo a lo largo de nuestra experiencia de vida. Un niño no tiene partes, el niño viene solamente con. Y siempre doy el ejemplo de una masa de galletas, es una masa de galletas cruda. Y a medida de que vamos relacionándonos con la vida y con el entorno, con nuestros padres, cae un molde, y el molde siempre puede ser una estrellita. La persona que necesitamos que tú seas es esta estrellita. Lo que queda allá adentro está construido de partes. La parte de mí que tiene que ser exitosa, perfecta, independiente o rebelde, son partes. Lo que queda afuera es la parte más valiosa de ti y eso se va al inconsciente porque no cupo en la estrellita. Entonces el silencio tiene la capacidad de conectar a la persona con toda esa otra masa que está sin forma, que sea de lo inconsciente, pero es donde Carl Jung lo llamaba el oro. Ese es el oro de que es la persona completa. Entonces el silencio como herramienta ayuda a que tú vayas allá y digas ¿Por qué yo siempre me pongo en un rol de víctima? Porque mi molde dice que a mí todo me pasa, nada me sale bien, la gente se aprovecha de mí. Ese era tu molde, porque bueno, a lo mejor fue el lugar que te tocó en tu familia de cuatro hermanos. Yo no me sabía defender, mi mamá decía que no le podía pegar a mis hermanos, y yo me quedé en un lugar de recibir golpes y no defenderme. Por decirte. En la parte de la masita que está en el inconsciente, hay una parte de ti que sabe cuánto vale, que sabe darse su sitio, que se siente muy digna de sí misma. Y esa construcción de ir a visitar ese lugar interno te conecta con emociones que no estaban permitidas en tu vida, como decir, el valor, la dignidad, el merecimiento, el sentido de pertenencia contigo mismo. Ir a visitar esos lugares inconscientes y traerlos a la consciencia es en donde cambiamos las partes. Las partes dejan de hablar con la misma intensidad. ¿Y yo por qué me sigo identificando como la niña pobrecita? Estar en esa conversación en silencio te permite desdoblar. Una es la parte hablando y otra es el yo, que es donde la meditación conocemos como la mente en blanco. La mente en blanco es un observador mirándote pensar. Y entonces en la meditación lo que hacemos en el silencio, en el silencio profundo, no solamente el que repite mantras, sino el silencio que te permite mirar esas partes de ti. Voy a observar con curiosidad a la parte de Catalina que se siente víctima. ¿Cuándo aprendió a ser víctima? ¿Cómo se habla, dónde se pone para repetir el patrón de victimismo? Y ese momento de conciencia es full integración. En el momento en que lo vuelves a tener cerca, estoy a punto de ser víctima de nuevo, esa parte se contrae y a nivel de neuroplasticidad aparece la otra que es muy incómodo, pero lo voy a hacer diferente. ¿Sabes qué? Esta relación no está funcionando para mí. Y la víctima, la parte, la subparte de tu víctima, neuroplásticamente se contrae y comienza a crearse una relación contigo mismo desde ese lugar que te trajiste del inconsciente al consciente. Eso es lo que llamamos como el rediseño de una estructura de coherencia de la persona. Agarras partes que nunca habías usado, le das atención, le das emoción y le das repetición, y es donde se produce el.
Cambio. A ver, ayúdame a entender esto, porque todo esto suena como terapia, ¿No? Platicamos, te enteras de algo mío, me ayudas a verlo desde una parte diferente y practicamos una nueva manera de enfrentarlo cuando aparezca. Pero para esto estamos hablando mucho. Entonces, ¿Tú en qué momento decides volverte terapeuta del silencio? ¿Y qué es la terapia del.
Silencio? ¿Cómo.
Funciona? ¿Haces retiros? ¿Haces terapia personal? Cuéntame entonces cómo funciona esto, porque lo que hemos dicho hasta ahora suena increíble. ¿Cómo combinas el silencio con la.
Integración? Todo eso que te conté lo hace la persona sola, lo haces tú on your own, porque las herramientas están diseñadas para que tú vayas con estos audios, con estas prácticas de silencio, que son a suerte de una meditación guiada con mucha herramienta de neuroplasticidad. La persona va a ese encuentro consigo mismo. Yo no estoy ahí, son herramientas grabadas. Donde tú escuchas esto, recuerdas cosas. Cuando las recuerdas, las reconoces en el momento presente y dices, tengo toda mi vida siendo una víctima o contándome esta historia. Y es donde todo eso que te expliqué, que es como el backstage, conectando y desconectando cables, se da en tu total individualidad. Después llegas a la terapia y descubrí que hay una parte de mí que quiere ser valiente, ¿Cómo lo hago? Y ahí el proceso pasa a ser un proceso más tradicional. Pero toda esta introspección necesita ser individualizada, porque el ser humano tiende a filtrar la información que no le gusta compartir, inclusive con el terapeuta. Los terapeutas tenemos un espacio, no sé cómo decirte muy generoso, entre 40 y 50% la persona te cuenta de verdad. Lo otro está súper censurado, en la vergüenza infantil, en el no deber ser, en lo que yo no puedo decir, se lo queda. Y la intimidad de estos espacios de silencio hacen que te lo cuentes a ti mismo. No hay nadie escuchándote sino tú. Y después de que tú te escuchas, no lo puedes dejar de escuchar otra.
Vez. ¿Cómo fue tu primer.
Retiro? Mi primer retiro fue ese en India. Había contemplado un día en silencio dos retiros de yoga y los tres primeros días dormía frente a una pared un poco rota de pintura, una cama de madera y todo lo que decía, unas voces histéricas. ¿Qué hago aquí? ¿Qué hago aquí? ¿Qué hago aquí? Me quiero ir a mi casa. Baños de letrina y una vida bastante lejana a la que nos acostumbramos. Y la primera semana fue infernal porque yo no soportaba a la persona con la que estaba, no me gustaba, sentía que no me hablaba bien, que era una farsa allí porque no me parecía a la gente con la que estaba allí y que ¿Qué iba a hacer yo con esto? ¿Qué hago yo aquí? ¿Qué voy a hacer con esto? Mejor me regreso a la arquitectura y nadie se entera estando allí. Fue una deconstrucción, pero no me quise durante mucho rato. No me gustaba la forma en la que hablaba de mí o hablaba del mundo, hablaba de lo que veía. Pude ver caer como mi manual del día a día, esa conversación la tenía allí y no era bonita. Entonces darme cuenta que a través de escucharme, de escribir, de acordarme que esto, lo que estaba viviendo lo había sentido antes, me hice mi propia terapia y esa es la terapia del silencio. Es poner a la persona forzosamente a estar con la única persona con la que nunca va a poder dejar de estar, que es consigo misma. ¿A ver qué historias te cuentas, Cuéntame qué es lo que sientes cuando te sientas contigo mirando al infinito, qué emociones nacen? La ansiedad, la angustia, me quiero salir corriendo, me quiero distraer, quiero que alguien me hable, no me gusta estar conmigo. Y esas fueron muchas horas de no me gusta estar conmigo. Además allí te sientas a comer y miras a la pared o miras al infinito. Nadie le importa si estás comiendo sola. Entonces esa primera semana de no me gusto, pasó y empezar allí a reescribir ese manual de qué cosas son verdad para mí y qué cosas no van a ser aprobadas afuera. Pero es que son cosas mías que con las que no puedo no vivir. Yo no puedo volver a ser la arquitecto, yo no puedo volver a ser la mamá tradicional, no puedo ser la persona que las otras demás han esperado que sea. Quiero ser alguien distinto y ese alguien distinto me sedujo durante mucho rato sin decirme quién iba a ser ese distinto, sino como la invitación seductora al desconocido. Creo que fue mi mayor invitación a la valentía. Salí de allí como con 15 kilos menos sintiéndome muy inadecuada al mundo al que regresaba y esa inadecuación me hizo entender que el silencio me había cambiado, había dejado estar en guerra conmigo y había pasado un proceso de encontrar de nuevo cómo quería vivir mi.
Vida. Hablas que sentías que no le importabas a nadie y entiendo que cuando te fuiste la India estabas batallando con el tema de dejar a tu hijo. Le escribiste 30.
Cartas. Una por.
Día. Una por.
Día. Que nunca.
Leyó. Que nunca leyó. Y allá te quitan tu celular y regresas todos los días a ver si alguien te había marcado y te dicen aquí no le importa a nadie. ¿Cómo se siente no importarle a.
Nadie? ¿Muy terrorífico porque hemos construido tantos lugares de necesidad que yo decía como mi hijo va a vivir sin mí o como mi casa va a funcionar sin mí? A nadie le faltó la cabeza cuando regresé. Todo el mundo estaba en su sitio, estaban quizás hasta más felices porque mi OCD no los había estado reorientando todo el día. Recoge aquí, recoge allá y sentirse poco necesitado. Es un lugar de mucha liberación porque al final de cuentas hemos creado estructuras que nos hacen sentir que somos indispensables. Allí te recuerdan que no eres indispensable, a que a nadie le importa quién eres. Cuando salimos de allí, resulta que estuve todo el tiempo compartiendo habitación con un médico neurocirujano, quizás el top del mundo allí, y el señor nunca le contó a nadie quién era ni qué hacía y nadie contó quién era ni qué hacía. Y esa sensación de no somos lo que hacemos, somos los que estamos aquí. Me pasó estando ahorita en ese retiro que esa oportunidad que tuve de estar allí hace una semana que regresé, que me conseguí mirando de nuevo a un infinito y dije por estos días quiero ser nadie. Y esa sensación fuego puro como no soy nadie, no soy la terapeuta que ayuda a nadie, no soy la que salva a nadie, no soy la que está detrás de mi hijo diciéndole que la vida tiene que ser así, asado. El poder de decir no soy nadie me permite ser lo que yo quiera ser en ese momento y el resto de los días de mi.
Vida. Dices que hay que hacer cosas.
Por ti sin importarte también lo que piensen los demás. ¿Qué haces por ti hoy, a pesar de que tal vez hay gente de tu círculo cercano inclusive, que podría no estar tan.
Contenta? Ay, bueno, creo que la forma en la que llevo mi vida no es. No es tradicional. Tengo un ritmo de vida muy contrario al silencio, o sea, el silencio me habita y me reconozco en muchas. Mucha serenidad. Creo que soy una persona bastante ecuánime. Es muy difícil que tú me veas fuera de centro, pero mi vida es muy agitada, eso abarco más de lo que puedo apretar muchas veces, porque siento que quiero esa sensación todo el tiempo de estar en comunicación con la vida, y eso no me deja cultivar espacios tradicionales. No soy la persona con la que tú puedes contar un sábado para un barbecue, no soy. No soy una persona que puedo planificar dónde voy a estar estas navidades, no lo soy. Y lo he llevado a lugares como mi lugar de las relaciones de mi vida. Son relaciones fuera de lo esperado. Creo que he roto muchos moldes, sobre todo en temas de relaciones de pareja, me da oportunidades de vivirlo todo, de hacer las cosas que tienen que ver con lo que siento en el momento, las partes de mí que piden esos cambios o piden esos lugares, y han tenido muchos costos, sobre todo en temas de mi relación como madre y lo que yo le muestro a mi hijo, porque siento que mi mayor meta en la vida era protegerlo de todo, y de mí han venido los mayores aprendizajes, entonces no he podido protegerlo de las lecciones que ha tenido que vivir a través de mí, y es como he sido su mayor protectora y a la vez he sido la persona que ha sacudido sus estructuras en la vida y que lo he tenido que acompañar en esas dificultades, en un divorcio, en cambios de ciudad, en cambios de mi forma de ver la vida. Y relacionarme con mi pareja, con mi forma de vivir la vida como madre. Entonces he tenido que deshacer también el manual que había dibujado que iba a ser como mamá y me he permitido ser primero persona auténtica, firme, estructurada dentro de mis valores y después enseñarle cómo cambiar y cómo atreverse a hacerlo diferente. Entonces, siendo la que lo cuida y también la que le.
Sacude. Tiene 16.
Años.
17. 17. Ya es un.
Adulto.
Sí. ¿Qué tipo de conversaciones tienes hoy ya con plena conciencia? Y supongo que es alguien con mucha habilidad, si lo aprendió de ti, para comunicar lo que está.
Sintiendo. Te equivocas, Sigo teniendo un adolescente. Un adolescente que la mayoría de las conversaciones son no quiere hablar ahora no quieres venir. No, pero me enseña un montón a respetar los tiempos y creo que tiene herramientas muy profundas de entendimiento emocional, pero su tiempo. ¿Entonces hay momentos que yo le digo, necesito que hablemos de esto y me dice, lo estoy procesando ahora, no? Madre mía, yo a esa edad hubiese tirado un portazo y no me hablen y ya. Y él te lo dice, ¿Como puede quedarse allí mirándote a la cara? No se tiene que ir a esconder. Te dice, ahorita no quiero hablar de eso, dame un rato que yo cuando esté listo te aviso. Y esos son momentos muy grandes de respeto, de conciencia. Nuestras conversaciones no son ligeras porque se avecina sus cambios, de ir a la universidad, de hacerse responsable de su propia vida, de tomar decisiones que no tengan que ver con lo que su papá quiere de él, lo que yo espero de él o lo que esperan sus abuelos de él. Y es un momento difícil, muy crucial en la vida del adolescente, de buscar un lugar de reconocimiento, de aprobación, pero que a veces no está conectado con quien tú quieres ser porque no lo sabes. Entonces más que todo mi conversación es a decirle cuando necesites un riel, yo te enseño cómo armarlo. Pero mientras tanto tú tienes que hacerte responsable de las decisiones que vas a tomar en tu vida. Y yo lo que si lo puedo enseñar a algo es a tomar decisiones. Ese es como pienso yo que es mi mayor legado. Las decisiones no son buenas ni malas, son decisiones que transforman vida. Y yo quisiera darle la oportunidad de que tenga que tomar muchas decisiones, porque las decisiones nos construyen en la persona que.
Somos. Dices que la plasticidad es lo mejor que un padre puede darle a un hijo. Estaba platicando hace poco, creo que era con Rodrigo Herrera, y me decía de un estudio que analizaba diferentes como grupos de personas, empezando por niños y los evaluaba para ver qué grupo o qué características tenían los más exitosos y decían que no había mucha diferencia entre unos y otros, más que con un grupo que eran los hijos de diplomáticos y que esta necesidad de adaptarse por la vida de los padres los hacía tener herramientas que les permitían tener éxito. ¿Tú estás hablando de la plasticidad, cómo se la das a tus.
Hijos? Exactamente. Ahí no ha sido fácil, porque de nuevo venimos de una familia muy estructurada y en el momento en el que yo me separé de un hombre maravilloso, salí de mi casa con un carry on y le dije a mi yo no puedo seguir viviendo donde estamos, tengo que regresar a Miami. Y estoy consciente que yo forcé un espacio de plasticidad y adaptación, que quizás él no estaba listo para eso, pero era un espacio muy grande para mí de sobrevivencia. En ese momento nos habíamos vivido 12 años en Miami, a mi exesposo lo habían trasladado a Wisconsin en Estados Unidos, en la América profunda, y a mí me estaba llevando la nieve, poco a poco me iba tragando y allí salió como esta necesidad de que si yo no me salvo, nadie va a venir por mí. Y hubo un punto de quiebre muy importante también. Yo lo veía a mi hijo en ese momento struggle tener muchas dificultades a nivel social, porque eso es un ambiente muy cerrado, muy tradicional americano, con muy poca éramos el único 1% de diversidad en su escuela y yo dije a por todas. Entonces forcé lugares de plasticidad y de adaptación que nos costaron mucho rato, porque costaron la distancia, costó esa sensación de ahora cómo somos familia si estamos partidos en dos y cómo es que ahora yo tengo que tener un lugar de estabilidad en mi vida a pesar de que mi papá va y viene. Fueron fueron muchas jugadas de inestabilidad que nos forzaron a traducir el cambio en normalidad. Estamos viviendo un cambio, el cambio no tiene tiempo, mientras nos adaptemos se va a sentir incómodo. Y estas fueron muchas conversaciones de yo sé que estamos saliendo de lugares no planificados, estamos abarcando lugares no planificados, Eso no hace que lo que teníamos antes no era real. Vivimos una vida de familia normal durante mucho tiempo, pero la vida me abrió esta puerta y yo me hago responsable de lo que esta incomodidad te hace sentir, hasta que tú puedas usar esta incomodidad para ser una persona completa tú, para que te des cuenta que no hay que tenerle miedo. Y llevar esa balsa, porque ni siquiera era un barco a la orilla, sacó muchísimo, atravesó la pandemia, mi trabajo tomó unas dimensiones que ya yo no podía seguir como de uno a uno, sino que pasaron a ser espacios grupales, yo trabajaba muchísimo. Entonces una metamorfosis mientras sostienes a otra persona son lugares de plasticidad, porque es la humildad de decir no sé cómo lo estoy haciendo, no sé para dónde vamos, pero yo te garantizo que conmigo estás seguro, yo voy a hacer lo que sea que tengamos que hacer para que tú te sientas bien. Y ese tengamos que hacer a veces significa no saber para dónde vas, pero pisar firme y tomar decisiones que no se sienten duales y abrazar la incertidumbre como una invitación a que esto nos está llevando a algo mejor. Hoy en día el resultado de eso creo que es un resultado grandioso. Tengo un hijo con una capacidad de adaptación inmensa, para él no hay nada extraño, tú puedes estar aquí con una careta de zombie y él dice te combina con la camisa, No se siente espantado por nada, para él es una sensación de cómo lo ve sin juicio y se lo va comiendo a pedacitos. No es una persona para nada impulsiva. Y todo esto creo que nos los ha dado el cambio, la persona que él se va a convertir. Y me da mucho miedo porque veo en las sesiones cuando las personas destapan esos lugares de su vida que dice mi mayor trauma fue a los 12 años cuando mi mamá me cambió abruptamente de forma de vivir, de estructura familiar y yo estoy muy consciente porque lo veo todos los días. Entonces lo que más trato no es de minimizarlo sino de conversarlo y decir ese cambio nos cambió a todos, veremos el resultado dentro de unos años. Mientras tanto vivimos en cómo esto nos hace mejores personas y qué nos deja todos los días. Y la persona en que él se ha convertido. Es egoísta de mí decir que él es mi mejor proyecto, pero verlo a él ser esta persona tan abierta a la vida y al entendimiento del cambio. Creo que es mi mayor.
Orgullo. Dices que en este momento tu trabajo empieza a crecer y pasas de ser sesiones individuales a sesiones grupales. Cuéntame de Costa.
Rica. Bueno, Costa Rica me descubrió a mí. Me hizo entender a dónde yo iba cuando yo estaba haciendo mi primer entrenamiento de coaching y yo fui a un entrenamiento de coaching ontológico y esa era una de las paradas y estábamos en un hotel llevando este entrenamiento y recuerdo haber visto una persona leyendo el mismo libro que yo. Yo no sé si yo te conté esa historia y esa persona está leyendo el mismo libro que yo. Era The Seed of the Soul, estaba recomendado en ese momento, de Gary Sukov. Y decía, ¿Cómo es que esta persona está leyendo el mismo libro que yo? Era la cosa más absurda que me podía imaginar en un sitio tan remoto. Y al día siguiente la persona me soñé contigo y soñé que vas a volver a este sitio haciendo cosas muy grandes en la vida. Y eso fue para mí una revelación. Y entonces, saliendo de la pandemia, dije, es mi momento de replicar lo que yo vivía en India, pero un poco más cómodo y bonito, sin perseguir mono. Y volví a cumplir mi promesa en Costa Rica. Entonces fue nuestro primer retiro de silencio, donde además, después de llevar a un grupo inmenso de mujeres, que fueron todas mujeres en ese primer retiro, fuimos en avión, avioneta, es un sitio bastante remoto para llegar allí. Y me atreví a darles lo que a mí el retiro de silencio me había dado, en atreverme a salir de la pantalla, a cruzar a la cercanía también estábamos saliendo de la pandemia y mostrarme persona, porque la pantalla nos protege un montón. Pero estar allí, entregarlo todo y vivir a las personas en su proceso de descubrimiento, de entrar a esos silencios que al otro día se transforman en lágrimas o se transforman en sonrisas o se transforman en entendimiento, fue muy grande. Y yo apliqué el Karma Yoga que había vivido en India, lo apliqué en ese primer retiro. Es decir, vamos a devolverle a la comunidad que nos está recibiendo, vamos a volverle algo que nunca nos puedan pagar. Y allí, pintando una escuela local, conversando con unos niños de esa comunidad, nos contaron que había altísimos niveles de suicidio en la adolescencia porque las redes sociales les mostraban que ellos nunca iban a poder tener la vida que veían ahí. Son niños que grababan sus suicidios y los colgaban en las redes, una cosa pero terrorífica. Y estando allí con una de las personas de mi mayor confianza, la niña esta que nos está comentando allí mismo en el pueblo, porque ese pueblito sirve a este hotel remoto, entonces ellos nacen, crecen, trabajan en el hotel y mueren. Y la niña pero es que uno a veces necesita recordar que uno vive por algo. Es que el levantarse con una misión de transformación tiene que ser que tú recuerdas que vives por algo. Y así se llamó nuestra fundación. Arrancó allí esa misión de llevar las herramientas del silencio a los lugares donde nunca hubiese llegado. Un lugar de introspección tan sanador. Empezamos en Costa Rica, vinimos a México, en México tenemos presencia en las cárceles, en el Ministerio de Salud, en una fundación que da becas estudiantiles a más de 70.000 niños en la República Mexicana. Y ahora estamos en Colombia también, en el gobierno de Medellín, colaborando con un programa de ellos que se llama Parceros, que son niños que son víctimas de la violencia y la prostitución, trabajando con ellos en ese proceso de autoconocimiento y reconocer que merecen vivir por algo, que merecen romper con la historia de su vida y con esa estructura programada, que son partes que no le sirven para una misión más grande. Y hasta ahí ha llegado el silencio. Por eso te digo que la invitación ha sido muy seductora a ver hasta dónde más podemos llegar. El silencio también ha llegado a las Naciones Unidas, trabajo en las zonas de alto conflicto, donde las personas que van a los lugares de conflicto, de postrauma, que van y vienen de la guerra, entran a ese espacio de sanar a las partes de ellos que se activaron en la sobrevivencia, que se activaron en la amenaza. Cómo reconocen que eso puede volver a un lugar pasivo y recobrar una historia que lo integra, porque eso también marca quiénes son de ahora en adelante, pero los lleva a un nivel de conocimiento y de paz interior. Entonces te digo, la seducción ha sido muy grande, el abanico no sé hasta dónde más se extiende, pero creo que no he dejado nada por.
Hacer. Háblame de cómo se ve un proceso de estos, cómo se ve un retiro. Hablábamos antes de entrar al aire, que quieres que hagamos uno juntos. Y te digo que me voy a dar un tiro si me meto 5 días a no hablar. Pero a ver, explícame cómo se ve y qué pasa durante las diferentes etapas de un retiro de.
Silencio. Ese proceso que viví en India se duplica, pero se hace igual, pero condensado. El primer día te odias y odias estar allí y dices ¿Por qué no estoy en mi casa? ¿Dónde está mi familia? Quiero ser necesitado, estoy.
Incómodo. Vamos a un hotel, te meto.
A un cuarto y te.
Callas. Y a las 8 de la noche estás con tu hermosa presencia sin teléfono y a dormir. Lights out, a dormir. Esa noche siempre hacemos un recibimiento, les contamos cómo va a ser, les muestro la cara, le digo ¿Están seguros? Este es el espacio donde vamos a trabajar. Y a las 6 de la mañana nos vemos a la salida del sol. Empezamos con una práctica de silencio al aire libre, sintiendo esa sensación de que estás contigo. De ahí entonces nos vamos a el espacio de trabajo, que sí es un lugar donde hablamos porque la persona lleva estas prácticas de silencio y empezamos a conseguir cosas. Entonces, ¿Qué hago con esta imagen que acabo de recordar que mi mamá encontró una tarjetica de que yo le he escrito un novio y me la rompió y me dijo que me iba a sacar de mi escuela porque yo no podía tener novio? ¿Qué hago con esa historia? Bueno, muéstrame dónde la tienes que vivir, dónde la estás viviendo hoy. ¿Dónde está esa castración en tu vida? Comienzan esos procesos en las que personas.
Tienen. ¿En.
Grupo? En grupo tienen esa lucidez de entrar en estas prácticas de silencio que son, digo, ahí si las llevan en vivo, no son grabadas. Hacemos mucho espacio de respiración, de serenidad, de vamos a entrar en la densidad de tu cuerpo. Llevamos estas prácticas de silencio que van subiendo en.
Complejidad. Entonces son sesiones en las que tú o parte de tu equipo guía estos. Estas meditaciones guiadas, estos espacios de trabajo. Estás en tu cuarto, tienes algo de trabajo que.
Hacer. Sí, claro, ellos cada quien se va con su cuadernito de trabajo. Allí hacemos estos espacios grupales. Después vamos a comer en silencio. La comida en estos lugares son normalmente vegetarianas, entonces implica un detox importante, que además empiezas a sentir cosas, a saborear la comida a otro nivel, a tener una digestión diferente. Ya empiezas a ver a la persona integrarse en el espacio. Siempre lo hacemos en lugares muy hermosos de naturaleza, entonces te consigues a la gente viendo una oruguita o doblando una hoja, cosas que jamás en tu día a día podrías hacer. Y tomando nota es como te das cuenta que empiezan a decir esto me recuerda a la vez que hice esto o lo otro. Y acabas de tragar grueso. Y entonces en ese momento son esas conexiones sensoriales que tienes con tu conciencia emocional que está olvidada. Tú estás todo el tiempo en automático en la racionalidad. Tengo que ser, tengo que hacer, tengo que ser. Y allí es como un desinflarse de ese ego, de esa conversación tan aguda y tan dañina que tenemos con nosotros. Y la cara de la gente oso. Yo siempre tomo una foto el primer día y una foto al final. La cara de las personas en cuatro días es una desconfiguración de todas las arrugas, tensiones, ojos llenos de ojeras que te puedas imaginar y dark circles y todo esto. Y es una mirada de plenitud, de sentir que hay alguien dentro de mí al que quiero mucho, con el que puedo estar. Entonces allí llevamos en las tardes tenemos trabajo después de almuerzo, les damos horario de trabajo con ellos mismos, Hacemos trabajo en grupo, Volvemos al Karma Yoga, el que viene ahora en noviembre. Hacemos trabajo de jardinería porque hay unas granjas de trabajo orgánico. Entonces ayudan a sembrar, ayudan a recoger maleza, trabajan con los animales que están en la granja. Vuelves al origen del contacto de la naturaleza y como eso te refleja partes de ti. Y después en la noche, pues volvemos a ese lugar de retiro, hacemos el lugar de trabajo, hacemos otra sesión de silencio con el que cerramos el día. Hacemos como pequeñas cápsulas donde las personas además se empiezan a identificar con la historia del otro, que es lo grandísimo de los programas grupales, Que hay cosas de ti que tú no te atreves a sentir, a nombrar, a recordar. Pero lo cuentas tú y digo lo tengo yo. Entonces el otro casi que pesca por ti, te trae un recuerdo, te trae una sensación y dices esa soy yo. En este último que hicimos, la persona decía, es reconocido que estoy en relaciones en mi vida en la que me necesitan, pero no estoy segura de ser querida, soy necesitada. Imagínate tú esos niveles de entendimiento en palabras tan cortas, tan simples. Es que la vida es muy simple, las emociones son simples, lo que pasa es que el miedo las hace un nudo. Pero la persona llega a ese lugar de entendimiento, que te lo dice un terapeuta, no te cala igual a que si lo has sentido tú con qué llega esa persona a casa. La persona llega poniendo unos límites no artificiales, dicen, a los lugares en los que yo mantengo económicamente o los lugares en los que siempre digo que sí por miedo, los voy a recortar a ver qué pasa, voy a dejar de ser la persona necesitada a ver qué pasa. Esos son saltos de conciencia que nunca logras en terapia en 15 años que yo te diga pon un límite, pon un límite, no le des dinero a tus hermanos, pon un límite, no lo logras. Tiene que ser que ese entendimiento, esa parte de ti, que en el budismo tibetano, en la parte de la psicología budista se llama la sanidad brillante, esa parte de titula qué, perdón, Sanidad brillante, ellos explican que en verdad no somos bipolares o ansiosos o que somos personas con trastorno límite, tiene que ver con qué tan lejos estás de tu sanidad brillante. Si estás muy lejos calificas como una persona desconectada de sí misma, entonces aparece la ansiedad y aparece la bipolaridad, la esquizofrenia. Si traemos a esa parte de ti, a la aceptación de esa sanidad brillante, la persona entra en un proceso de tal integración consigo misma que deja de luchar, deja de haber guerra interna. Entonces los límites que forzosamente se ponen en la terapia tradicional implican una guerra quiero ser buena, yo te quiero, no quiero que me dejes de querer a menos de que tú en esta relación yo siento que soy necesitada pero no querida, eso es un entendimiento que yo no puedo llegar ahí a menos de que tú lo sientas primero. Y la persona traduce eso en acciones naturales, congruentes que producen un cambio en su.
Vida. No se oye que puede llegar a ser muy intenso y como que lo que me has contado hasta ahora es que los desenlaces son muy bonitos. Supongo que también hay otro lado de lo que puede vivir alguien en un en un espacio así, cuando descubre pues temas más traumáticos. ¿Cómo se vive eso con la.
Intensidad propia de esos descubrimientos? Y esa es la parte en la que mi humanidad se desinfla, porque ahí en ese momento yo soy el colchón de esa persona que vino buscando descansar de su trabajo y recordó un abuso, es yo no vine buscando esto, pero esto te estaba llamando, lo que pasa es que no estabas listo para sentir que ese era el llamado. Entonces abrazar esos descubrimientos en un lugar tan seguro propone un cambio de vida bastante radical. ¿Pero qué es la vida si no son cambios radicales? Si pudiéramos planificar nuestros cambios a medida bueno, yo quiero separarme dentro de 10 años, pues bueno, fantástico, vamos a ver cómo llegas allí. Pero resulta que las incomodidades no tienen ese periodo de longevidad, de duración. Yo creo que cuando la persona descubre esas cosas, siempre se lo digo el primer día, la mente inconsciente no miente, el ego te miente, pero la mente inconsciente jamás te miente, porque habla en imágenes, habla en emociones y habla en recuerdos. Y los recuerdos son percepciones, percepciones de la infancia, pero son tu verdad. Entonces entender lo que te dice la mente inconsciente en ese momento es porque estás listo para recibirlo. La mente inconsciente jamás violenta un proceso. Un terapeuta puede violentar un proceso, un psicoanalista puede violentar un.
Proceso. Explícame un poco más de eso. Porque uno forza un.
Reconocimiento. Claro, porque tú de alguna manera sabes de dónde viene la persona, a dónde va y la resistencia que puede tener y los cuentos que se está contando. Tú sabes cuando la persona tiene miedo a asumir que ya donde está no es feliz, o que tiene metido en la boca un abuso de su infancia que no lo puede poner en palabras, o que presenció cosas con las que nunca pudo procesar. Uno lo sabe por la práctica, por el entrenamiento y por la repetición. Entonces muchas veces la persona lo tiene en la punta de la lengua y tú sabes que está allí, que está allí, que está allí. Pero hay terapeutas que violentan ese lugar y te esto califica como esto y esto y esto, y la persona no está lista. Mientras que cuando lo recibes tú, tu proceso es tan respetuoso de ti mismo, que cuando tu inconsciente te lo entrega, era tu momento. Y los momentos de esas entregas son momentos sagrados. Y por eso esos espacios de silencio para mí son. Les hago siempre firmar un waiver de que lo que pasa aquí se queda aquí. Porque tenemos que respetar que la conciencia de las personas que nos acompañan vienen trabajándose, están como ya vamos a llegar, ya vamos a llegar, por fin voy a votar esto. Lo que pasa que la persona no lo sabe y cree que vienen por estrés o creen que vienen porque están hartos de hacer loncheras en la escuela de los hijos. Pero cuando llegas allí resulta que una parte de ti muy grande que te estaba esperando y esa se descubre esa misión en esos procesos y yo sostengo en mi mayor esfuerzo para que la persona sienta ese lugar seguro de drenar, de entender, de poner las piezas en su conciencia y después toca la vida real donde eso se pone a.
Prueba. No puedo evitar trazar paralelismos o similitudes con experiencias que he experimentado yo, que he tenido yo y que también muchos de mis invitados han compartido utilizando psicodélicos. Plantas de poder, bajan el ego, disuelven el ego, permiten que el subconsciente te entregue tal vez en un proceso mucho más acelerado incluso que cuatro días tú has experimentado con algo así o de tu conocimiento, ¿Cómo compararías las dos.
Experiencias? ¿A donde vamos en las prácticas de silencio? Es el mismo lugar, el mismo lugar al que vas en los psicodélicos, a menos de que me estés hablando de LSD, que donde sí vamos a otras capas, son otras capas de la conciencia, pero a dónde van en mi entendimiento y he estudiado bastante del tema, a dónde vamos es el mismo sitio qué pasa a nivel de la meditación, del silencio, de la práctica de la introspección. Tú vas, es como si yo te dijera, mira, vamos a construir una carretera de aquí a Jalisco y tú en lugar de ir construyendo y quitando maleza y abriendo espacio y buscando una aplanadora, tú un día dices, ah, OK, muy bien, tomas un helicóptero y te lanzo en Jalisco lo que vas a conseguir allá no tuvo un canal construido de tu conciencia para llevarte allí y que esos entendimientos se fueran integrando a la vida diaria. Conozco cientos de personas que hacen esto y sí vieron la luz y no sé qué, pero te los consigues dentro del año siguiente en la misma relación, en el mismo trabajo, en los mismos conflictos, en la misma negación, en los mismos patrones, porque la mente necesita una carretera para incorporar ese entendimiento de regreso a la conciencia. ¿Si yo voy a Jalisco y te traigo de regreso, no sé, una caja de oro, tú vas y dónde pongo esto? ¿Qué hago con esto? Si lo pones a un lado, lo esquinas porque no estuviste preparado en la carretera, no te fueron preparando que allí vas a conseguir oro o que ibas a conseguir asfalto, gasolina, lo que sea, si te hubieran preparado para eso. ¿Qué haces tú mientras vas descubriendo? Dice, necesito un lugar para esto en mi casa, necesito construir una mesa, un closet, un espacio, necesito una casa nueva para incorporar lo que estoy encontrando. Porque son procesos de altísimo respeto de cómo el inconsciente se traduce en un lugar de conciencia que es tuyo. Estos otros espacios te dan una visión muy grande o muy intensa de quizás lenguaje que ni siquiera tu consciente está dispuesto a asumir y esa visualización te tumba el ego un rato, pero regresas a la vida y cuando se te atraviesa alguien le sacas la madre porque no has podido integrar la rabia que tienes de este lado o lo que esos recuerdos te traen. Esos son procesos que a mi criterio altamente violentos de cómo es que nosotros tenemos la capacidad de crear esas nuevas rutas neuroplásticas que dice voy entendiendo, voy aceptando, voy cambiando, voy reconociendo, voy integrando. No sé cuál es el apuro para hacerlo violentamente, cuando el proceso natural de la conciencia nos invita a ir ahí todos los días gratis, en un lugar en que tú te puedes sentar a tu velocidad, a tu propio ritmo y decir buenos días Osvaldo, ¿Quién eres hoy y qué te está pasando? Eso son pequeñas rutas en las que tú miras, quitas un poco de maleza y uff, hoy en la mañana me desperté con una tristeza profunda, ¿Por qué si tengo todo en mi vida hoy estoy tan triste? Y te paras en el kilómetro 4 un rato allí y hoy voy a vivir con la conciencia de que hay algo de mí que está triste. Si yo te tomo un psicodélico y te lanzo allá a Jalisco y te traes un montón de tristeza, llegas a tu vida totalmente desorientado y ¿Por qué tengo esta tristeza? ¿Que más grande que yo? En vez de vértelo digiriendo en procesos de integración, de aceptación y de respeto, al final lo que encontramos muchas veces en el inconsciente es el niño interior. Y arrancar al niño interior violentamente y traerlo al adulto que eres hoy, no trae los resultados de integración y de respeto que merece ese proceso cómo.
Se ve el proceso después de un retiro de silencio, qué tipo de seguimiento hay o no sé si es seguimiento acompañado o simplemente una práctica.
Habitual. Ya de silencio crea la práctica habitual queda sobre todo las notas del proceso en que la persona va viendo cómo se deshojó y eso es muy, muy valioso porque te das cuenta que fuiste a lugares que nunca hubieses imaginado y después eso trae una incomodidad que es el regalo más grande del proceso de la introspección, encontrarte que hay una incomodidad que te está diciendo que hay algo por hacer y esa incomodidad se traduce en un trabajo. ¿Entonces el trabajo puede ser, pues pueden regresar a sesiones individuales conmigo o van a las sesiones grupales o simplemente tienen tal entendimiento que dice voy con todo, a lo mejor me los consigo seis meses después y te acuerdas lo que descubrí en el retiro? Estoy ahí hoy, hoy lo entiendo, hoy hice esto, hice lo otro, me ha cambiado de esta manera, necesito ayuda para. Entonces creo que es un proceso muy nutritivo de cómo yo me hago cargo de las partes de mí que me estaban esperando allí. Y hay personas que sí lo miran, igual que cuando se hace un proceso de ayahuasca, lo miras, lo recibes y dices ahorita no. También se vale porque la conciencia tiene sus tiempos. Eso sí, siempre usándolo a son, de ahí viene el lobo feroz. Yo digo la conciencia después de que te lo dice y te lo muestra, primero te susurró, si no hiciste nada, te lo presentará después como un grito, te lo tropezará muy de cerca y llegará un momento en el que ya te dio tantas oportunidades que lo que hace es que te empujan por el barranco y te preparé, te di muchas oportunidades. Si no eras valiente, te voy a ser valiente. Y eso es lo que yo creo que son como las intervenciones divinas y tenemos siempre libre albedrío de escoger cuándo nos queremos lanzar a ese proceso de cambio y que nadie debería irse de este mundo sin.
Vivirlo. Hablas de que tenemos que romper con la necesidad de ser salvados por otros y que esto te permite llegar a la más sincera autenticidad y aceptación incondicional de quién eres. Hoy necesitamos ser salvados. ¿Qué significa.
Eso? Bueno, podemos usar hasta la ayahuasca de ejemplo. Son instrumentos que me facilitan de alguna manera me quieren facilitar el proceso. El proceso de hacerme cargo de mí, de mi incomodidad, de mis sufrimientos, de lo que tengo enfrente. El ser salvado puede ser un terapeuta, puede ser una adicción, puede ser una pareja, puede ser un nuevo trabajo. Es como salir corriendo de esta incomodidad que tengo y conseguir rápido una solución. Y esto viene, por supuesto, de nuestra infancia, de los lugares en los que nos sentimos abandonados, en los que sentimos que nuestras necesidades no fueron protegidas, resueltas o prioritarias para nadie. Y se queda ese lugar de nosotros allí, como que alguien me explique, que alguien me salve, que alguien me saque, que alguien me ayude, que alguien me resuelva. Y en ese que alguien que se me olvida que es que sea alguien, volvemos a las partes. Ese alguien eres tú. Hay una parte de ti muy fuerte, muy congruente que te ¿Pero por qué estás esperando que otro te saque? ¿Por qué estás esperando a que la vida te tropiece? ¿Por qué necesitamos que esto suceda? Porque tenemos esos lugares donde quisimos a nuestros padres salvadores, que son nuestro primer Dios, nuestra primera imagen de Dios. Son esos lugares de altísima autoridad y queríamos que ellos nos sacaran de estos sufrimientos y allí nos quedamos. Por eso brincamos de relación en relación o de trabajo en trabajo y no nos damos cuenta que lo que tenemos que romper son patrones que nos hacen sufrir. Cuando yo rompo un patrón que me hace sufrir, me salvé. Me salvé de mí mismo, me salvé de la parte de mí que estaba atorada en una identidad de poco.
Valor. Hay esta frase que dice Ignorance is bliss total, ¿No? Hay veces que quisieras, como dices, no lo puedes dejar de oír, no lo puedes volver a desver, no lo puedes olvidar. Y si, probablemente después de un gran proceso me encuentres este silver lightning, ¿No? El qué bueno que ahora ya pude sanar esto. Pero mientras vienen muchas pérdidas, ¿Cómo le hablarías a alguien de tener el valor de pasar por ese, vamos a decirle, ese valle de la.
Muerte? Aquí me encanta hacer un quote que dice hay que estar harto de estar harto. Ese lugar de una incomodidad insostenible para mí es el harto de estar harto. Mario Alonso Puig El estar harto de estar harto es un lugar de inmensa sinceridad. Cuando estamos hartos de estar hartos y la incomodidad se hace insostenible, es donde yo creo que podemos medir el valor entre quedarme donde estoy y perderme de mí. Y el perderme de mí quiere decir que tengo que aguantarme esta incomodidad el resto de mi vida. Porque la incomodidad, y siempre lo digo, la incomodidad es atemporal y no tiene ningún apuro. La incomodidad no te va a dejar. Si tú te das cuenta que estás incómodo en tu relación de pareja, olvídate que eso se va a callar nunca jamás. La incomodidad más grande que tus ganas de salir de ahí, la incomodidad más grande que tu reloj, la comodidad más grande que el esperar a que tus hijos se casen, va a estar allí, no tiene apuro. Entonces el estar claro de que la incomodidad no se va a ir a ningún lado y que podemos balancear y decir estoy incómoda pero no tanto, todo eso son lugares de respeto a tu momento, a tu momento emocional, a tu momento económico, a tu momento profesional, hasta que llega un momento en que pesa mucho más y es donde uno está tan harto de estar harto que dices no hay nada de lo de antes que ahorita pese más que este sufrimiento o esta incomodidad que no me abandona. Y esos para mí son momentos de Dios, del universo, del gran mecanismo, de como lo quieras llamar, porque quiere decir que la vida ha puesto ojo en ti y te ha me importas tanto que no quiero que vivas más a medias, me importas tantísimo que no quiero que sigas trabajando como arquitecto porque tengo una misión muy grande, pero te va a costar, vas a tener que entregarme algo. No puedes para allá, no puedes ir con una maleta que pesa 53 kilos, tienes que ir con carry on, por favor, haz tu limpieza, agarra lo más importante que tienes allí y dame la mano. Ese es el mensaje de la incomodidad. Entonces se siente como un vacío por todo lo que tengo que soltar. Pero es que vivir de la mano de la incomodidad visible y la incomodidad que puedo registrar todos los días cuando me veo al espejo, para mí y para las personas con las que trabajo, eso no es negociable. Poderte mirar al espejo y decir no me conozco, no me quiero, no me gusto, me fui a este viaje a Tailandia y sigo con la misma incomodidad. Es más grande que tus ganas de sostenerlo. Y cuando eso pasa, pasa un.
Milagro. Es tocar.
Fondo. Sí, es tocar el punto de decir de este fondo la verdad es que nadie me va a rescatar. Y el fondo lo más lindo que tiene es que siempre tiene un plan. Nadie cae en el fondo para.
Quedarse. Hablabas hace un momento también de cómo algunas personas después de los retiros deciden tomar sesión contigo y me contabas que no le das más de tres sesiones a nadie. Cuéntame cómo funciona.
Eso. Yo pasé 10 años en terapia tradicional y llegó un momento en el que me di cuenta que la que daba la sesión era yo. La terapeuta me hacía así. Y yo lo que hacía era contarle todos mis descubrimientos. Y en esos descubrimientos lo que yo reconocía era que necesitaba alguien que me escuchara, alguien que me validara, alguien que me dijera vas por buen camino. Y eso es un attachment, es un clinging, es una sensación de dependencia. Y como yo estoy, y te lo decía antes de empezar, que decía te voy a contar lo que siento que es más valioso de mi vida, sin generar que sin hacer que mi parte personal o lo que yo creo que es interesante de mi vida vaya por arriba, ensombrezca la metodología, es porque yo siento que lo que yo soy es muy pequeño comparado con la misión que tiene la terapia del silencio. Entonces no quiero que nada ensucie lo que es terapia. Muestra a las personas lo económico que es decir. En tres sesiones entendí, porque yo repito patrones, en tres sesiones entendí por qué yo estoy en un lugar en el que a pesar de que lo tengo todo, siento un vacío. Si yo no te puedo llevar en tres sesiones a esto, estoy abriendo un lugar de dependencia, estoy dañando la misión de la terapia, estoy dañando como su principio que confía en que en ti está la respuesta. Yo solamente soy un instrumento para recibirte, ayudar a interpretar, pero tienes que entrar a ese lugar que se siente tan incómodo y decirme no me soporto. No soporto la persona que soy en este trabajo, no soporto la pareja que soy con esta persona, no soporto el hermano codependiente que soy con mis hermanos. Necesito que tú vengas con una claridad para que podamos trabajar. Si yo tengo que estarte sacando de cucharita en cucharita, no estoy usando el método, estoy usando mi conocimiento, estoy usando mi poder, estoy usando tu admiración hacia mí. Y eso ayuda a mi ego, pero no te ayuda a ti en tu proceso. Entonces es mucho más valioso y siento cada vez que lo logro, digo, estoy tan feliz de dar un paso atrás y dejar que la herramienta haga su trabajo y no comerme todo yo el honor de lo que la persona ha encontrado, sino que la persona sienta que dice lo hice, fui yo, descubrí, entendí, me acepté, me entendí, me entendí. Pasamos toda la vida sintiendo que no somos entendidos. Mis padres no me entendieron, mis amigas no me entendían, mi pareja no me entiende. Imagínate llegar al punto en que dices yo me entiendo. Después de que tú te entiendes, estás buscando muy pocas traducciones afuera. Entonces mi mayor trabajo es todo el tiempo dar un step back y decir confía en ti, confía en que lo único que yo te puedo dar son unas herramientas. Las herramientas son infalibles, no porque las hice yo, sino porque tu sabiduría sabe mucho más que tu miedo a entender lo que te está pasando. Entonces tu sabiduría interna es infalible. El ser humano siempre sabe. Entonces poder llegar a decir, yo espero a que tu sabiduría te cuente y después vemos dónde lo organizo. Yo te ayudo a poner este rompecabezas en orden, pero tráeme la pieza y ahí entonces tallamos alrededor de.
Ella. Has mencionado al merecimiento dos o tres veces y sé que el trabajo que haces con BBVA tiene mucho que ver con niños alrededor del merecimiento. ¿Qué es el merecimiento? ¿Por qué nos falta tanto y cómo lo.
Trabajas? El merecimiento se distingue de la autoestima, se diferencia, y esto lo trabaja muy a profundidad la psicología budista, en que la autoestima está construida de lo que tú crees que los demás ven en ti. Uy, debe ser que yo soy muy buena porque Oso me invitó a un podcast. Mi valor va en función de lo que tú ves de mí y yo construyo ahí una historia. Yo debo valer mucho para que él me esté invitando a este espacio. El merecimiento, en cambio, es una construcción de mi identidad, que tiene que ver con lo que yo pienso de mí mismo. Y lo que yo pienso de mí mismo está armado en función de mis creencias. Las creencias son lo que yo aprendí a creer de mí. Es decir, lo que las vivencias de mi infancia me hicieron pensar de mí, me hicieron sentir de mí. Si yo era la tercera hermana y a la hora de vestirnos a mí me ponían siempre lo que mi hermana había dejado. Yo siento no merezco cosas lindas o no merezco cosas nuevas. El niño no puede entender que tu mamá está trabajando y tiene trabajo y no tiene una cuenta bancaria fluida y no lo puede entender. Pero el niño hace un concepto y no merezco cosas lindas en la vida, no merezco escoger cosas nuevas. Entonces esa construcción viene de una percepción. La percepción trae consigo una emoción que viene de nuestra conciencia emocional. Es lo primero que desarrolló el ser humano. Por eso es que hay personas que hacen estas prácticas de silencio. Y yo siempre me sentí no recibida, no tenía un sitio en mi casa. Y llega a lugares en el inconsciente en el que tengo un caso que la persona decía. Vi una imagen en que sentí que mi mamá quería abortarme. Y va y le pregunta a la madre y le dice es verdad, en ese momento tu padre me había dejado y no sé qué. No le he contado nunca esto a nadie. ¿Cómo llegaste ahí? La conciencia emocional está alojada, es como una esponja que está alojada en el hipocampo. Y es el primer órgano dentro de nuestro cerebro que se desarrolla. Y ahí estamos todo el tiempo absorbiendo lo que el mundo nos dice. Lo interpretamos y decimos llego a un lugar seguro, llega un lugar donde voy a ser querido. Llego a un lugar en el que tengo que ser autosuficiente porque nadie va a estar para mí. El cerebro empieza a hacer conjeturas de quién tengo que ser para sobrevivir. Y eso es el concepto del merecimiento. Es quién tuve que ser para sobrevivir. Tuve que armar unas creencias, tuve que armar unas emociones, tuve que callarme unas partes de mí. Tuve que agarrar la masita que no cabía en la estrellita y ponerla del lado en el que no merece un lugar. Y el merecimiento lleva a decir, hay muchas partes de mí que me hacen falta, que no cupieron en mi historia, pero que me hacen todo el tiempo sentir que no soy suficiente. No soy suficiente y trabajo de más. No soy suficiente, me quedo en los lugares donde me dan migaja. No soy suficiente y no sé pedir. Entonces llegar a ese concepto, siempre encontramos frases muy cortas que son como una construcción infantil que dice no valgo. Y tú le dices a la persona ¿Cuántos años tienes ahí? Y te dicen con claridad 7. Fue el momento en el que yo quería bailar flamenco y mi mamá me puso en karate, me dijo que para mí no había opción. Rápido la mente lo ata con una memoria, La memoria tiene una emoción y la emoción tiene un concepto de ti. Entonces trabajar el merecimiento, por ejemplo, en estos niños que vamos a entrar, que son becados, que tienen, no tienen las mismas facilidades que tienen nuestros hijos, lo primero que tenemos que ir a curar es el merecimiento. Porque son lugares donde ha habido escasez, donde hemos tenido que sobrevivir, donde el concepto de valor viene del sacrificio, donde abundancia normalmente no está atada a un bien hacer, sino a lo mejor vienen de malos haceres dentro de esos lugares sociales. Entonces empezar a construir el merecimiento desde hay una parte de mí que merece escoger diferente a mi historia. Y estamos tratando de romper la herencia emocional, igual que lo hacemos en las cárceles, porque en las cárceles nacen niños producto de la prostitución de las mujeres que van a la cárcel. Agarrar a estos niños y puedes apartar tu historia de la herencia emocional y decir hay una parte de mí que si está aquí, merece algo diferente. Y el proceso del merecimiento después ata con una emoción inmensamente poderosa que trago grueso, porque me parece que es la emoción de mayor construcción espiritual de una persona, que es la dignidad. Cuando uno reconstruye su merecimiento, te haces muy digno de ti, muy digno de tus decisiones, muy digno de tu manera de plantarte en la vida. Y esa dignidad se refleja en lo que escoges, en las relaciones en las que te plantas, en los lugares en los que te quedas, en los que te vas. Es una emoción muy luminosa. Entonces el merecimiento nos lleva a reconstruir el valor original con el que vinimos, no el que nuestra historia le dio forma por la sobrevivencia que tuvimos que.
Atravesar. ¿Y cómo se reconstruye, cómo se trabaja ese merecimiento? Si lo haces con los niños, cómo lo hacemos con los.
Adultos. Creo que con los niños es todavía más difícil. Y esto es un gran reto que estamos atravesando, porque el merecimiento, cuando nos damos cuenta que está dañado porque hemos recorrido caminos, pero si tienes 12 años, todavía no sabes a dónde te va a llevar lo que ves de tu padre o lo que ves de tu madre cuando estás grande, ya ves que como que la fórmula te tropieza todo el tiempo con la misma pared. Entonces lo que hacemos en estos programas donde trabajamos el merecimiento es ir al inconsciente. Buscamos, usamos las tres erres de Freud, que fue el trabajo, digamos, el final de su proceso en psicoanálisis, fue entender que él no tenía que estar pescando tanto en el inconsciente, sino que podía llevar a la persona a lugares mayores avance, entregándole su capacidad de indagación. Entonces lo que hacemos, vamos al recuerdo, es decir, vamos al inconsciente. Esto lo hacemos desde prácticas de silencio diseñadas específicamente para que la persona llegue a donde yo quiero que lleguen, que es que quiero que llegues al lugar donde llegó un momento en el que no valgo o no puedo pedir, o hay algo de mí que siente que no cabe, yo te llevo allí. ¿Cuál es tu problema actual? Tú dices, bueno, estoy en una relación en la que no me siento apreciada, o estoy en un trabajo en el que repito y repito siempre, estoy en escasez. OK, vamos a buscar esa Historia, ¿Dónde está? ¿Qué creíste de ti en ese momento, en esa memoria? A lo mejor son memorias que nos decimos, pero era una tontera. Tengo un caso, siempre lo uso, de una niña que quería una muñeca y vino en las navidades, su madre le había regalado la muñeca, perdón los spoilers, si hay niños escuchando esto, y llega la niña, la muñeca era, como sabes, la más vendida. Y llega ese día de Navidad, llega su jefa con la niña a visitarlos a su casa, y la mamá no se había acordado de tenerle un regalo a la hija de la jefa, y le regaló la muñeca de su hija, le dijo, yo te la compro de nuevo. Por supuesto, la muñeca nunca más apareció. Ese momento, en ese momento que hoy dices, pero por favor, era una muñeca. No, no era una muñeca. Te quitaron el momento de valor, de deseo, de ilusión, de merecimiento, de soy importante para mi madre, de todo lo que yo quiero en la vida va a llegar en el momento en el que yo espere o lo pida. Y se convierte. La felicidad dura poco. No puedo desear nada porque me lo van a quitar. Y se convierte de allí en una repetición de autosabotaje que La persona dice, ¿Por qué cuando tengo una buena relación la tumbo? ¿Por qué cuando Tengo un buen trabajo lo saboteo? ¿Por qué Cuando tengo 100 mil dólares en la cuenta me meto en un desastre y lo pierdo? Todo viene de una construcción tan sencilla. Me arrebataron un sueño, me arrebataron un lugar de merecimiento. Entonces entrar allí, hace la persona conectar con el niño interior que es la consciencia emocional. Y puedes llorar lo que en ese momento no entendías. Integras la emoción y lo traes al hoy. Y dices ¿Dónde está la niña en la que hoy en día están arrebatando su muñeca? Y está aquí, ¿Qué puedo hacer por esa parte de mí? Y es donde hacemos el proceso de re parenting. Te conviertes en la madre o el padre sano que te da una salida que en ese momento no tenías para dónde agarrar. Le regalaron un tocadisco y dice pregúntame lo que odio. La música se convierte en un lugar de total aversión. Porque te robaron algo y te trataron de reemplazar con un lugar que para ti era totalmente desconocido, sin ningún valor. En esa conversación en la segunda R de Freud, dónde lo reconozco hoy. Y de último entonces viene la reprogramación. ¿Cómo lo puedo hacer diferente? ¿Cuáles son los lugares dentro de mí que merecen que yo atraviese la incomodidad de conformarme, atraviese los lugares del autosabotaje y diga estoy lista para hacerlo diferente? Y después de que tú lo ves, no lo puedes dejar de.
Ver. Y todo lo que dices hace que sea aún más terrorífico ser papá. Cualquier estupidez que hagas, total le va a crear un trauma a tus.
Hijos. No importa, los terapeutas tenemos que vivir de.
Algo. La valentía empieza con la duda. ¿Por.
Qué? Porque la valentía te va a hacer dudar de las partes de ti que antes creías que eran la certeza absoluta. En la duda aparece la dualidad, aparece el bueno y el malo, aparece lo conocido desconocido. Y si la valentía realmente es valiente, normalmente escoge lo que no conoce. Porque ¿Donde está la certeza? Hay patrones conocidos. ¿Donde está la certeza? Historia. ¿Donde está La certeza? Hay el mismo plato con arroz y frijoles. Y la valentía normalmente es una invitación a que dudes de si eso es nutritivo para ti, de si ese es el lugar en el que quieres estar. Solamente dudar ya es la parte 1 del proceso valiente. Es decir, estoy sacando mi mente del molde de la estrellita y déjame abrir aquí a ver qué más hay por afuera. Ese momento es tan glorioso porque la persona empieza a dudar de lo que lo trajo aquí. Y deja de ver la balsa como el único mecanismo de movimiento. Y empiezas a darte cuenta que puedes nadar y puedes hacer un montón de cosas. Y entonces allí aparece la noche oscura del alma. Es como la guerra interna. ¿Quiero ser la buena o quiero ser la valiente? ¿Quiero ser la constante o quiero ser la que se dibuja 100 veces y vive una vida plena? Y esa dualidad, esa guerra interna tiene un fin. Y el fin máximo eres el otro tú. El otro tú está.
Tirando. ¿Por qué dices que el primer salto no tiene que hacer.
Sentido? Porque no le va a hacer sentido a la construcción de ti. A la parte de ti que ha sido estructurada, responsable, estratégica, constante, no le va a hacer sentido que un día digas lo dejo todo y me llevo un carry on. Va a luchar con todo y te va a poner todos los miedos, te va a poner todos los bloqueos, te va a asustar, te va a decir que nadie te va a querer. Y en esa transición está bien. Quiere decir que hay partes de ti que te están tratando de cuidar de ese trecho, de ese puente. Y quiere decir que hay una convicción de que eso sirvió. Y eso va a apostar durante mucho rato. Contarte una historia del no puedo, no debes. Del otro lado hay una historia de merecimiento que no has conocido. Y siempre digo que si lo vemos como en las capas del consciente, está el ego, está el inconsciente y está el superyó. El superyó podemos verlo como a nivel de ego, dentro de una estructura del junguianismo. Pero también lo podemos ver como el superyo. Puede ser esa parte de ti que sabe que hay más cosas, que hay más de ti por explorar, que hay más de ti por vivir. Y te va a jalar con esa valentía poco a poco a que hables, a que digas a que te atrevas, a que digas me anoto con mucho miedo, ojalá no salga para este monasterio. ¿Y el día que te llaman dices y ahora qué? Yo me acuerdo el día que viene dije a mí no me van a llamar. Cuando me hicieron la entrevista dije por favor, esto no va a estar bien. Y traté de verdad de no interferir en el proceso. Y el email en el que me respondieron nada más decir Green light. ¿Y ahora qué significa Green light? Ahora sí de verdad el hueco en la barriga y todo. Mira que se me ponen los ojos aguados de acordarme. Green light significa que me tengo que ir sola, India, yo, a un sitio que llegaba en burro a la punta de la montaña. Sí significaba eso. Y tenía que dejar la certeza a lo conocido. Y esa invitación de la valentía, si me hubieran contado lo que venía después, rotundamente te digo que no lo hubiese hecho. Si hubiese sabido lo que costaba llegar aquí, no lo hubiese hecho. Por eso es que la valentía no nos muestra el trayecto, nos muestra el final, nos muestra la imagen. Por eso es que a veces uno puede cerrar los ojos y decir me veo en un estadio hablando con 150 mil personas. No te van a decir lo que cuesta llegar allí, porque ahí vas a apostar por la certeza y no por la dificultad de la.
Transformación. Y aún así hoy dices que todos los días te repites que no te permites de verte nada.
Jamás. No lo sé sostener, no sé tener conversaciones pendientes conmigo misma, porque me roban la claridad. Y si yo estoy en guerra conmigo, no puedo hacer servicio a otro, no puedo porque mi interferencia no me deja tener, como decían en el budismo, la mente de principiante. Yo necesito poderte ver con la serenidad de mi propio mundo interior. Si yo estoy en guerra, voy a pescar tus guerras y me voy a enganchar en tus guerras a decirte así no es, así tal, tienes que hacer lo otro. Yo tengo que estar por mi trabajo, por mi convicción, por mi forma de ver la vida, tengo que estar en paz con el orden momentáneo con el que habito. No significa que ese orden es para siempre, pero el orden momentáneo que me deja A ver, de esta guerra saco que en este momento me sirve ir por aquí y estar en deuda son lugares donde rompo con mi integridad, con mi conexión espiritual, que creo que es lo más valioso que me ha llevado a este proceso, a sentir que me siento sostenida por una parte de mí que sabe a dónde voy. No pregunto mucho porque eso me da mucho miedo, mejor no me cuentes, vamos un día a la vez y en ese día a la vez, pues hago paz un día a la vez con esos aprendizajes. Pero si tuviese mucho que deberme, ¿Cómo te invito yo a ti a que te atrevas? Si yo tengo un closet lleno de guías, de países por recorrer e historias por contarme y emociones, cómo te digo, atrévete a ver esta historia, este dolor. No puedo, no te puedo llevar, no sé cómo llevarte ahí. Entonces cada vez que yo te estapo ahorita cuando te decía que estuve en este retiro, este trabajo, a mí me hace muchas veces tener una pared, es como ver tu dolor y no dejar que el dolor me atraviese porque tú necesitas que alguien te contenga. Si yo me pongo a llorar con tu dificultad, dices bueno, está todo perdido. Entonces yo tengo que mantenerme en un lugar de ecuanimidad, decirte esto va a pasar, pero tenemos que hacer algo, tienes que afrontar esta dificultad. Si retrocedes le damos más fuerza a la incomodidad. Si retrocedes es una puerta que va a venir después y va a tener doble hoja, te va a empujar adentro, te va a succionar. Yo tengo que hacer esos trabajos y hay momentos en el que no puedo ocuparme de los míos porque estoy ocupándome del de.
Muchos. ¿Y cómo se ve tu práctica diaria? ¿Cómo te cuidas a ti en este.
Retiro? Llegué a la conclusión de que mientras más yo me dejo ser vulnerable, soy más suave adentro. Y como soy más suave, puedo atajar mejor si estoy muy rígida. Y si tengo emociones no trabajadas o tengo situaciones que no he resuelto, estoy tan cerrada que no puedo ser un lugar de recibimiento al otro. Entonces, ¿Cómo me trabajo? Bueno, yo me trabajo, medito todas las mañanas rigurosamente antes de empezar. Cuando tengo dudas, conflictos, guerras internas, tengo que encerrarme a procesarme, a dejar decantar estas emociones decantarme para poder tener por lo menos un ya sé que me pasa, sé que necesito y no estar desbordándolo en los demás. Y cada vez que salgo, sesiones muy difíciles, me meto al agua, paso mucho rato después de sesiones difíciles, necesito limpiarme, hay algo que me hace entrar en baño caliente, pero me desprendo, porque siento que es el único espacio donde realmente vuelvo a mí y me desprendo la historia del otro, si no se me quedan en el cuerpo. Entonces, en este retiro que tuve, disfruté tanto de sentirme vacía, de vaciarme, de vaciarme, de vaciarme de lo mío, de lo que tu historia me hace, de los reflejos que veo en los demás, de las partes de mí que a veces no tengo tiempo de atender, de llorar a la mamá que soy, y no tener que ser siempre la persona hiperfuncional que tengo que ser para sostener, para ser eficiente y emocionalmente disponible para los demás. Me di mucho espacio de vaciarme, y cuando me vacío, pues me encuentro en una inmensa plenitud. Entonces, esas son mis prácticas, el vaciarme, el darme baños muy largos y meditar todos los días. Y así un poco como mi hijo, cuando estoy en conflicto, antes de abordar, me abordo. Es como ya en mi casa, eso es lenguaje de cierro la puerta y es como aquí está pasando algo que necesita atención, esto es mío, es una proyección tuya, o es algo nuevo que no he atendido. Ahí escribo un rato, esos cuadernos tienen demasiada información, nunca los reviso otra vez, digo esto son partes de mí que merecen no tener unas segundas lloradas. Es como ellos están bien allí. Y he hecho paz con esas partes de mí. Y estoy como en ese continuo refrescamiento del servicio a los demás y el servicio a mí misma, porque si no hago eso, pues llegó un punto de burnout que no puedo seguir dando lo mejor que creo que tengo para dar, que es esa claridad.
Supongo. En los próximos 12 meses, Cata, ¿Cuál es el proyecto en el que más estás trabajando, el que más te.
Emociona? El que más me emociona es el proyecto de los niños, y el merecimiento es el proyecto que siento que abona a una semilla y no tiene que ir a podar un árbol, que ha llevado muchos, muchos otoños. Entonces pensar en que puedo estar en un lugar tan joven me hace sentir que puedo corregir historias a futuro. Ese es uno de los espacios que más puedo decir que me emociona. Y es más retador porque voy a hablarle a dos mil niños como mi hijo. Mira a ver si todos me dicen que no. Entonces, bueno, es ser esa figura de empoderamiento sin sonar a mamá. Entonces, ese es uno. Y el segundo que más me emociona es lo que estamos trabajando en Colombia con estos niños jóvenes que han entrado en temas de trabajo hacia la violencia y hacia la prostitución también siento que junto con las cárceles. Pero ahí estamos viendo. Uno es el resultado y el otro es el inicio. Pensar que tengo oportunidad de trabajar en el inicio, en corregir el inicio, es inmensamente poderoso a nivel de cómo me veo en estos 12 meses. Siempre juego y digo, no puedo ir más allá de dos meses adelante. Mi vida tiene una velocidad de propuesta muy veloz. Mi libro finalmente, que se lo debí a la casa editorial, ya me estaban jalando, pero logré que esto con mi tiempo y mis manejos de esos espacios de introspección, pues el libro ya en 12 meses debería estar antes de eso, debería estar.
Fuera. Ya tiene.
Título. Sí, pero no puedo decir. Y esa sensación de no sé qué viene es muy linda porque ahí es cuando de alguna manera me divorcié de la mía de hace 10 años, que necesitaba una visión clara, concreta y segura de para dónde vamos y cómo va a ser. Y ahora estar aquí contigo no formó parte del plan. Yo fui a tu cena a vencer un miedo de llegar a un lugar donde había diez desconocidos en la casa de alguien que nunca he conocido y decirle al chofer, espérame abajo, por favor, por favor, no sé cuánto me voy a tardar, pero no te vayas. Eso fue para mí un gran reto y una sorpresa. Entonces creo que estoy muy abierta a la magia de esa integración de todas las partes de mí que siempre tienen algo que contarme. Y mi retiro de North Carolina siempre me nutre un.
Montón. ¿Cuándo.
Es? En noviembre. Del 20 al 24 de.
Noviembre. Todos son iguales.
¿No? Este de Carolina del Norte se llama Power Soul y lo repito una vez al año en este sitio porque todos los elementos están puestos allí. Para eso es el retiro donde las herramientas del programa que más he dado. El programa tiene 17 ediciones ya. Se llama Rediseña tu vida. Las herramientas de rediseña Tu Vida se traducen una vivencia. Entonces Rediseña tu vida dura un mes y aquí se traduce en cuatro días. El último que hicimos fueron 40 personas. Entonces ese es como nuestro. Es el grupo que hasta donde puedo sostener y llevarlo, Rediseña Tu Vida son programas que tiene sesenta, ochenta personas, pero traducirlo a la experiencia en vivo tiene otro costo. Entonces, sobre todo un costo emocional muy fuerte. Entonces allí tenemos ese espacio donde traduces cuatro meses en cuatro días, es inmensamente gratificante. Entonces ese retiro que es nuestro programa de iniciación al silencio, es el que hacemos en Colombia del Norte y viene ahorita si Dios quiere y siempre hago uno así y uno que significa un viaje, un peregrinaje. Este año tenemos el de Japón que ya está sold out y vamos a hacer el peregrinaje por el Nakasendo Trail, que es el lugar donde se originó el budismo zen. Y esas son las metas de este año, pero no sé a dónde.
Vamos. Para cerrar, Kata, si pudieras escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran, ¿Qué.
Diría? Construye una vida de la que te sientas.
Orgulloso. Padrísimo eso, Kata, es increíble platicar contigo, irradias paz, se ve que dominas el tema. También me da miedo platicar contigo porque sé que me vas a terminar.
Empujando a lugares a los que he psicoanalizado en todo este.
Tiempo. Sí, estoy seguro que ahorita vas a sacar tu cuadernito, hacer notas de.
Mí. Eres una.
Crack. Me encanta haberme topado contigo. ¿Dónde la puede la gente seguirte, saber de los retiros o los que vayas lanzando, contactarte, tomar consulta.
Contigo? En nuestra página web In the NameofSilence Co. Y en Instagram tenemos pues digamos el día a día que es The Nemo Silence y nada nos consiguen allí y solamente se pide ser valiente y estar listo para que la incomodidad nos transforme. Son espacios de crecimiento con mucha sinceridad y estar aquí contigo me recuerda que se pueden hacer cosas grandes desde los lugares más simples. Gracias.
Inmensa. ¿Algo que quieres.
Agregar? Nada, inmensamente agradecida. Y bueno, que se sigan abriendo las sorpresas. Ya no me da miedo la casa de la.
Gente. Mira, gracias a ti.
Cato. Si te gustó el episodio, por favor compártelo con alguien utilizando WhatsApp o el link Cracks. La episodios y ayúdanos así a que más gente se entere de nuestro contenido. Suscríbete en Spotify, dale suscribir en YouTube y danos una calificación de 5 estrellas en apple Podcast para que más gente nos pueda encontrar. Y recuerda que si quieres recibir todos los viernes un correo de mi parte muy breve con 5 tips, artículos, libros, gadgets, frases, cosas que encuentro en Internet que me recomiendan mis invitados o mis amigos y que creo que pueden ayudarte a tener una conversación más interesante el fin de semana, una vida más productiva, puedes hacerlo registrándote totalmente gratis en Cracks LA viernes y así recibir mi correo viernes de Cracks en tu Inbox puntualmente todos los viernes. Son más de 100.000 personas las que lo reciben cada semana, así que vas a estar en muy buena compañía. Eso es todo por hoy. Yo soy Yuso Traba y espero.
Que tengas una semana de.
Cracks. Este episodio es presentado por Rocket Closet, el servicio que ha cambiado por completo la manera en que viajo para esquiar. Si llevas tiempo siguiéndome, sabes que mi deporte favorito es esquiar y lo hago todo lo que puedo. Pero estar viajando de montaña en montaña con tu ropa y con tu equipo puede convertirse en un dolor de cabeza. Empacar, cargar, lidiar con aeropuertos y sobre todo, cargos extra. Bueno, pues hace tres años descubrí Rocket Closet y desde entonces mis viajes de esquí son 100 % libres de estrés. Rocket Closet almacena tu equipo en instalaciones seguras y climatizadas en las principales estaciones de esquí de Colorado y de Utah. A través de su app puedes programar la entrega de tu equipo directamente en tu destino y recibirlo puntualmente cada vez. No más cargar con maletas gigantes ni perder el tiempo esperando tu equipo. Solo llega, esquías y disfrutas. Además, su servicio cubre más que solo esquís. Puedes guardar maletas, bicicletas o todo lo que necesites e incluso enviarlo a otras ciudades de Estados Unidos y Canadá con su servicio especial de FedEx. Si quieres esquiar sin complicaciones. Para ti que escuchas Cracks, Rocket Closet te ofrece 50% de descuento en tu primer año usando el código OSOTRAVA en. Osotrava. Una vez más, ROCKET CLOSET. COM osotrava Este año he dormido mejor que nunca. Y no, no tuve que cambiar mi colchón. 8 sleep creó el pod, una funda inteligente que colocas sobre tu colchón actual y que transforma por completo tu descanso. Y la nueva versión, el POD 5 Ultra, regula automáticamente tu temperatura durante la noche para que duermas más profundo, sin interrupciones y despiertes con más energía, foco y claridad mental. Cada lado de la cama tiene su propia temperatura, desde a 43 grados, así que si tú tienes calor y tu pareja frío, cada quien duerme como quiere. Y si roncas, el POD lo detecta y ajusta ligeramente tu posición para que dejes de hacerlo sin despertarte. Todo esto lo hace gracias a Autopilot, su tecnología de inteligencia artificial que aprende tus hábitos y mejora tu sueño cada noche. Y con el nuevo Health Check, también detecta alteraciones respiratorias, cambios en tu HV y latidos irregulares. Ahora también tienen una blanket y una funda de almohada con control de temperatura, así que es control de temperatura absoluto. Literalmente, este año duermo mejor. Y eso lo cambia todo. Entra a sleep punto com osotrava 8. Sleep se escribe con letra y usa mi código osotraba para tener hasta 8 mil pesos de descuento en el POD 5 Ultra. Y como siempre, tienes 30 días para probarlo en casa sin riesgo. Si no te gusta, simplemente lo devuelves. Ve a sleep com osotrava y usa mi.
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