#342. Eva Marcuschamer - Pérdida, Culpa, Salud Mental y la Oportunidad de Reinventarte Cada Día
28 Jul 2025 · 90 min
Oso Traba interviews psychologist and author Eva Marcuschamer about loss, guilt, and mental health. Eva discusses her son's suicide, adolescent struggles, and how to rebuild identity and self-acceptance after trauma.
Este episodio es presentado por Salesforce, el CRM de inteligencia artificial número uno en el mundo. En el mundo de los negocios de hoy, la Inteligencia Artificial no es solo una ventaja, es una revolución. Con Salesforce y su nueva solución, Agent Force, ahora tenemos el poder de transformar radicalmente cómo operamos y nos conectamos con nuestros clientes. Agent Force no es simplemente un asistente digital. Es una suite de agentes autónomos diseñada para trabajar codo a codo con los equipos humanos, combinando datos unificados y capacidades avanzadas de inteligencia artificial para llevar a cabo tareas de forma autónoma o colaborar con los empleados en tiempo real. Estos agentes pueden ejecutar tareas, interactuar con clientes y permitir que nosotros, los emprendedores, hagamos más en menos tiempo sin sacrificar el toque humano. A diferencia de otras plataformas, Salesforce es la única que integra todos tus datos en un solo ecosistema de IA. Esto significa que los agentes de Agent Force pueden analizar y actuar sobre la información de cada cliente y punto de contacto de manera segura y confiable, transformando cada rol, flujo de trabajo e industria para alcanzar una escala operativa sin precedentes. Si estás buscando una manera de aprovechar la Inteligencia artificial para impulsar la productividad y mejorar las relaciones con tus clientes, Agent Force de Salesforce es tu solución. Revoluciona tu negocio con Salesforce en Cracks. La agentforce. Este episodio es presentado por Didi Mobile, la primera telefonía en México que te permite tener dos líneas activas al mismo tiempo en un solo plan. ¿Para qué sirve Didi Móvil? Para tener una línea para tu negocio y otra personal, o simplemente para sumar una más sin cambiar la que ya usas. Esto es posible gracias a su tecnología DUA, una segunda eSIM que opera en una red distinta a la principal y así puedes usar dos whatsapps, separar tus mundos y manejar todo desde un solo teléfono de forma práctica e intuitiva. Y tener 24 GB en tu línea principal, además de 10 GB en la secundaria por solo 339 pesos al mes. Y lo mejor, puedes probarlo gratis 7 días con una eSIM de prueba en Didi MX Cracks. Además, si portas tu número este verano, recibes el triple de gigas por un año. Recuerda, pruébalo gratis en Didi mx Cracks. Hola y bienvenidos a un nuevo episodio de Cracks Podcast. Yo soy Oso Traba y entrevisto cada semana a las mentes más brillantes para dejarte algo único y práctico que puedas usar en tu vida diaria. Hoy tengo que darte una pequeña advertencia antes de empezar este episodio, porque es un episodio que toca un tema sumamente delicado, un tema con mensajes que vienen desde una experiencia sumamente dolorosa y que para cualquier persona que lo escuche puede pegar diferente. Así que si tú eres alguien que está pasando un momento difícil, que necesita ayuda, o que está teniendo pensamientos fatalísticos, o contemplando la posibilidad de terminar con tu vida, por favor busca ayuda. Y al final de esta introducción te.
Voy a dejar algunos números que te puedan ayudar.
Mi invitada de hoy es Eva Markushammer. La puedes encontrar en Instagram como evamarcushammer. Eva es psicóloga, psicoanalista y ex guía Montessori. Autora de seis libros, incluyendo La Otra Vida de Daniel, donde narra con valentía el suicidio de su hijo. Y es co creadora del podcast Calladitas No, un espacio donde rompe silencios incómodos con una voz sabia, honesta y profundamente humana. Durante más de 40 años, Eva ha acompañado madres, niños, adolescentes y adultos en procesos de transformación emocional. Pero en esta conversación se voltea la silla. Hablamos de culpa, de resiliencia, de autoconocimiento, de envejecimiento y amor incondicional desde la experiencia más la pérdida. Si alguna vez te has sentido rebasado por el dolor, confundido por el rol de ser padre o simplemente perdido en tu propio camino, esta entrevista tiene algo que decirte. Y si tú o alguien que conoces está experimentando momentos difíciles y contemplando la posibilidad de terminar con tu vida, busca ayuda profesional de inmediato y contacta al 911 o a tu número local de emergencias. Para ayuda psicológica en México, por favor comunícate al o al 55 56 58 11 11. Y en los Estados Unidos, llama o envía un mensaje de texto al 988 para comunicar con la Línea de Prevención del Suicidio y Crisis. Así que espero que encuentres de utilidad esta entrevista con Eva Marcus Chamber.
Bienvenida a Cracks. Podcast.
Gracias. Gracias por la invitación. Me siento muy honrada de estar aquí contigo.
Oye, eres una persona que te has reinventado muchas, muchas veces en la vida. Hoy tienes que 66 66 66. Eres una recién estrenada podcaster.
Así.
Vamos a platicar de eso más adelante. Y vamos a platicar de muchas cosas que creo que no se platican muy abiertamente. Este es un episodio que pues va a generar, yo creo que opiniones encontradas porque toca temas muy sensibles y yo te quiero agradecer de antemano tu apertura y vulnerabilidad para tratar lo que muchos preferimos olvidar antes de entrarle a estos temas más, más densos. Vamos a decirle, quiero empezar entendiendo un poquito más de ti, porque a tus 66 años dices que lo que te mueve es aprender y supe que hace poco tiempo, en un viaje a Ámsterdam, tus amigas aprendieron de ti algo que no sabes hacer, que es andar en bici.
Sí. ¿Que investigaste? Empiezo por decirte que soy la sexta hija. Sí. Después de mi hermano que, o sea, el penúltimo, casi siete años de diferencia. Entonces yo no aprendí nada más que observarlos crecer y nadie me enseñó a andar en bicicleta y todavía es el día que no sé andar en bici. Tengo recuerdo, el papá de una amiga intentó conmigo, me dejaba en una subidita y tenía yo que hacer eso, pero era un miedo espantoso, espantoso. Entonces nunca aprendí.
Tú escribes un primer libro, o sea.
Después de tener toda esta experiencia, primero como maestra Montessori, después dando psicoterapia, dando cursos en empresas, te clavas mucho en.
Esta etapa de la adolescencia.
Más adelante hablaremos de de tu último libro, La otra vida de Daniel y.
Pero en este libro hablas de que en la adolescencia tienes 12 lecciones importantes que hacer, qué vas a estudiar o.
Tu carrera y tu identidad sexual.
Tú en el 97 publicaste el primer libro en México sobre orientación vocacional. 99.
Fíjate, lo terminé de escribir en el 97 y durante dos años lo tuve que presentar porque nadie creía en ese proyecto, no sabían que era orientación vocacional.
¿Por qué sentiste tú la urgencia de.
Hablar de ese tema y qué es.
Lo que descubriste en ese proceso?
Bueno, la urgencia era porque no sabían de este tema, no había un espacio en ninguna escuela que diera un curso de orientación vocacional. ¿Cómo me entero de esto? Porque me invitan a trabajar en una escuela dando orientación, no vocacional, sino orientación. Y entonces dije ¿Orientación de qué? ¿De qué les voy a hablar? Y me doy cuenta, llego y veo, estoy platicando con el director de la escuela y con el psicólogo y me doy cuenta que no existe la orientación vocacional. Y me voy a buscar libros sobre orientación vocacional y no existe ninguno sobre orientación vocacional. Ninguno. Increíble. Era increíble. Me parecía increíble que esta escuela pionera quería dar un curso de orientación vocacional, pero no sabía ni cómo, ni de dónde, ni a partir de qué, ni qué necesitaban los chicos. Coincide con que una maestra de la Ibero está llegando París de haber estudiado orientación vocacional. Y por mi curiosidad también me invita a trabajar como adjunta. Esta es mi segunda maestra, gran maestra, y empiezo con ella a dar la clase de orientación vocacional para los alumnos de prepa. Y así me buscan de esta otra escuela y me doy cuenta que no hay el libro. Me empiezo, me pongo a escribirlo, no hay. Bueno, pues hay que hacerlo.
¿Qué aprendiste de los adolescentes en esa época y sobre todo en las décadas que han seguido? Porque creo que sigue siendo una de las etapas de la vida menos comprendidas. Y aunque todos pasamos ya por ellas, creo que cuando los adolescentes están, no somos nosotros, menos los entendemos.
Empezar porque mi adolescencia fue muy turbulenta. Mi propia adolescencia era yo diferente. Desde los 10 años empecé a leer, a leer ávidamente, gracias a la biblioteca del papá de una amiga. Me llevaba los libros, se los pedía a escondidas y leía, leía y leía y me sentía bastante incomprendida. Cuando empiezo a estudiar psicología y empiezo a leer un poco más buenos libros sobre la emocionalidad del adolescente, empiezo a entender un montón de cosas y conecto con mi adolescencia para poder transmitirles a ellos la necesidad de conocerte a ti mismo. Porque creo que eso es nuestro gran conflicto en la adolescencia. No nos conocemos. No nos conocemos. Tenemos muchas preguntas, pero no sabemos ni siquiera hacernos las preguntas correctas. ¿Por qué? Porque estamos confundidos. Hay un montón de cosas que nos están pasando. Por un lado es lo físico, lo emocional, lo social. Es demasiado la presión social. Yo sentía muchísima presión social. ¿Creciendo? Sí. ¿Por qué? Porque era diferente, porque me gustaba leer, porque me era muy fácil estudiar, la escuela me era fácil, no representaba un reto. Pero todo lo que leía me daba vueltas la cabeza. Yo leí todo lo que usted quiere saber sobre el sexo, pero temía preguntar cuando tenía como 13 años, ¿Qué haces tú con esa información? Ese fue mi primer libro. Me acuerdo que se lo pedí a mi mamá que me lo comprara y ella entendió. En lugar de sexo sexto. Yo estaba en sexto de primaria, pero me lo compró porque ella era más ignorante y no, tampoco pensó que era de la escuela. Y era así como ¿Qué haces con ese libro cuando tienes 13 años? Y toda esa información. Fue uno de los libros que me impactó. Pero como también me impactó Los hijos de Sánchez porque me di cuenta de la pobreza en México y eso marcó mi vida de servicio. Entonces, cuando yo llego todo esto lo voy llevando a esta etapa de la adolescencia porque me conecto con la mía. Y yo creo que eso es básico. No podemos entender al otro si no empezamos a entender nuestra etapa por lo que pasamos. Me parece que es de ahí donde empiezas a entender a los demás. Si te acercas a tus propias vulnerabilidades en cualquier etapa de tu vida, porque en todas existen.
Yo tengo una pregunta para ti, Eva. A mí yo también en la adolescencia me hablaban mucho de orientación vocacional. Soy de la idea de que tal vez en vez de orientarme en el tema vocacional, me deberían de orientar en el tema de autoconocimiento. Debería de haber mucho más instrucción, acompañamiento, guía en esas preguntas que tú estás mencionando, porque son.
Este episodio es presentado por Dumo. ¿Alguna vez te has preguntado qué pasaría si pudieras dormir mejor y tener más claridad mental durante el día? ¿Qué podrías lograr si tan solo pudieras enfocarte en eso? ¿Que es lo que más te importa y que mayor impacto tiene en generar tracción en los proyectos que más te emocionan? Cuando duermes bien y liberas tu mente de la neblina del cansancio y la confusión, parece que te vuelves invencible. Si me conoces, sabes que soy incansable en mi búsqueda de la optimización personal absoluta. Y en esta búsqueda descubrí los nutrópicos, suplementos 100% naturales que mejoran tu memoria, función cognitiva y habilidad de conseguir un sueño profundo y reparador. Los nutrópicos Focus Boost y Delta Night de la marca DUMO tienen fórmulas 100 % naturales, veganas y sin GMO diseñadas para ayudarte a ser más y darte esa ventaja competitiva que buscas y lo mejor sin generar dependencia. Si quieres mejorar tu desempeño, prueba Focus, Boost y Delta Night en dumolabs. Com. Una vez más es dumolabs. Com.
Ese es mi libro. La primera mitad del curso que yo ofrecía para orientación vocacional es exclusivamente de autoconocimiento, porque no importa tanto que eliges, lo que tienes que saber, o sea, hay tantas carreras que cumplen el mismo objetivo. Si tu objetivo es servicio, yo podía haber estudiado enfermería, psicología, maestra, este, tantas que hubieran dado en el servicio. Sí. Por eso lo que yo siempre dije es, no preparo para la carrera, preparo para la ocupación, porque lo que te ocupa es lo importante.
¿Cuáles son esas preguntas que deberíamos de estarle haciendo a nuestros hijos adolescentes para guiarlos en este camino?
¿Que te gusta? ¿Cuáles son las materias que más te gustan? ¿Qué te gusta hacer cuando no estás estudiando? ¿Qué crees que piensan tus amigos de ti? ¿Qué crees QUE piensan tus papás de ti? ¿Qué piensas de lo que piensan ellos? ¿Estás de acuerdo? ¿No estás de acuerdo?¿Qué te gustaría cambiar de ti? ¿Qué te gustaría mejorar? ¿Qué te gustARÍA aprender más? ¿Cómo te ves en un año, en dos, en tres? Los adolescentes de 14 años no saben y no pueden verse en dos, tres años, pero un adolescente de 17 puede. Y también tenemos que entender que no las diferencias de la adolescencia, porque la adolescencia dura mucho tiempo, la adolescencia empieza a los 12 años y termina los 24. Tú sabes que es hasta los 24 que sabes a qué quieres hacer y necesitamos elegir carrera a los 18. ¿No te parece ridículo?
Absolutamente.
Y estas carreras, estas decisiones definen la vida. Ahora tengo yo dos preguntas que creo que pueden hacer que ahondemos un poquito más, porque la primera es, cuando estás pensando en qué vas a estudiar, muchas veces lo que estás pensando es cómo quieres que se vea tu vida, o sea, cuánto quieres ganar y como que no estás integrando lo que tú dices, la vocación o la ocupación con el resultado a veces plenamente financiero. ¿Cómo separamos estas, estos dos aspectos o estas dos decisiones que podrían ser completamente diferentes?
Mira, te voy a decir lo que mi hijo Daniel me dijo una vez, cuando haces lo que te gusta, haces dinero, porque el trabajo no se siente trabajo. ¿Sí? Y yo creo que eso tenemos que empezar por ahí, que nos apasiona.
Hay creo que dos escuelas de pensamiento aquí, ¿No, Eva?
Una, la que dice haz lo que te gusta y entonces podrías decir, tengo que ahora vivir de mi hobby, que puede ser una propuesta muy complicada de.
Cumplir, pero no estoy hablando de hobby.
Bueno, de mi, de mí, de mi.
Afición, vamos a llamarlo, de mi pasión.
Y otra, que es la que me dijo, me la dijo Ricardo Salinas, me dice no hagas lo que te gusta.
Hacer lo que eres bueno y en lo que eres bueno te va a.
Terminar gustando, porque a todos nos gusta ganar.
Estoy parafraseando, estoy de acuerdo, pero estoy de acuerdo en eso, pero a uno le gusta para lo que uno es bueno, porque lo que necesitas es el reconocimiento, lo que realmente lo que terminas haciendo es lo que eres bueno para lo que eres bueno. Ahí vienen tus habilidades, que esa es otra, esa es otra parte del libro. ¿Cuáles son tus habilidades y cuáles son tus potencialidades? Porque yo puedo querer ser pintor y no soy buena para pintar, pero quiero ser pintor, ahora voy a tomar una clase de pintura y si me doy cuenta que no tengo ni la potencialidad de ser pintor, no me puedo dedicar a eso porque no voy a ser buen pintor o buen artista. Entonces, la realidad, como les digo siempre, no hay que pelearnos con la realidad. No puedes estar aquí idealizando algo que yo quiero, yo quiero, yo quiero, tú quieres y tú puedes, órale, pero el querer no basta, el poder es importante. Entonces no, no podemos pelearnos con la realidad. Si yo quiero ser médico, pero tengo pésima memoria, pero no me puedo, no puedo estudiar anatomía, pues entonces empieza a pensar para que si puedes.
La segunda pregunta que te quería hacer.
Al respecto es, yo hoy veo que, y ni siquiera es de 30 años para acá, de 3 años para acá, los planes de estudio, las carreras, cómo están diseñadas, están diseñadas para un mundo.
Que ya no existe.
Los que empezaron su carrera hace cuatro años, están por graduarse, se están graduando preparados para un mundo que dejó de existir con, sobre todo, la entrada de la inteligencia artificial. ¿Cómo metes o cómo incluyes este nuevo factor en la toma de decisiones cuando tal vez muchas de estas profesiones que eran las de Pilar, vamos a llamarle, dejan de ser tan relevantes o la.
Carrera en sí, como una estructura educativa tan necesaria para cumplir con la ocupación?
Mira, yo los llevo a investigar en serio, a hacer una gran investigación y a preguntarles a empresarios, a maestros en la actualidad, a investigar que sí hay las carreras más importantes, las 10 carreras más importantes que los llevaba yo a investigar, cambian constantemente, son evolutivas. Cada época necesita otras profesiones. Entonces es muy importante que estén de acuerdo primero quiénes son y después que hay allá afuera. Porque de nada sirva que seas ingeniero cuando ya a lo mejor la ingeniería que estás estudiando ya no sirve, ya no está actualizada. Entonces van evolucionando. Pero también tenemos que entender que el estudio es constante, que no sales de la carrera con un papel que te sirve para muchas cosas. Uno, para madurar emocionalmente, porque si te digo que hasta los 24 años sabes lo que quieres, neurológicamente estás desarrollado para entender de a futuro. Entonces yo te diría que es a los 24 años que tienes que empezar a estudiar. A estudiar qué hay afuera, qué se necesita al mismo tiempo que trabajas. No importa lo que hayas estudiado, todo el tiempo te puedes actualizar todo el tiempo. Yo me he reinventado tantas veces, tantas veces. No es importante lo que estudias.
Hablabas También en el 2008 publicaste otro artículo en Medicina Universitaria y hablabas de un cambio fundamental.
Hablabas de la crisis de identidad en.
La posmodernidad, sobre todo en la adolescencia.
¿Cómo has visto este cambio en los.
Adolescentes de hace 30 años a los.
Adolescentes de hace 20?
A los adolescentes de uy, los de.
Hoy están más perdidos, están más confundidos, sienten mucha presión social. La presión social ha aumentado impresionantemente a partir del social media. Creo que están mucho más asustados. También ha cambiado mucho la forma de pensar en el trabajo. Los chicos de ahora ya no quieren trabajar como trabajaba yo hace 30 años, que vivía para trabajar y todo era mi vida profesional, era absolutamente todo. Ellos también la quieren pasar bien y está bien. Ahora se han dado cuenta que ya no necesitan tantas horas de trabajo, que en menos horas de trabajo pueden ser igual de productivos y ganar la misma cantidad de dinero que antes trabajando quién sabe cuántas horas. Eso ha cambiado. La confusión es mayor porque la presión social es mayor, sobre todo la de identidad sexual. Hay muchas opciones. Sí, y muchas opciones. Porque ahora se dice que entre el hombre y la mujer hay muchas posibilidades, muchas posibilidades de identidad. No estoy tan segura. No estoy tan segura de ello. Estoy abierta a escuchar lo que me quieran decir, pero sí creo que sí creo que socialmente hemos apurado y hemos presionado a los jóvenes a que tomen decisiones de qué quieren ser hombre, mujer u otra cosa mucho antes de lo que están listos.
¿Cuál es el antídoto para esto?
Esperar. Esperar hasta que neurológicamente hayan crecido. ¿Tú sabes cuántos adolescentes en San Francisco, y te lo digo porque yo viví ahí seis años, empiezan con tratamientos para cambiar de sexo a los 12 años y para los 18 se han dado cuenta que ya están equivocados, que solo era una fase, solo era confusión, solo era rebeldía? Empieza a ver muchos artículos al respecto de estos chicos que tomaron decisiones drásticas como cirugías, como tratamientos hormonales. Yo creo que hay que esperar un poco. No entiendo la prisa por vivir tan rápido, no la entiendo. Sabes, la vida dura mucho tiempo. ¿Por qué tenemos tanto tiempo, tanta prisa de crecer? ¿A dónde chingados vamos? No sé, les pregunto a dónde quieren ir, qué quieren hacer antes de tiempo, No sé jueguen con las muñecas todo lo que puedan.
Bueno, y eso no solo es aplicable a los adolescentes, yo creo que ya los jóvenes adultos también quieren tener lo que tendrían a los 60 años, a los 20.
¿Cuál es la prisa?
Tú viviste muy de cerca los efectos de esto que tú comentas, la discriminación, la falta de aceptación.
Los retos que.
Vienen con sentirte que no perteneces a los estándares que tu entorno ha fijado. Y tú recibes un mensaje de texto una noche de un 13 de febrero. ¿Que decía ese mensaje de texto?
Perdón, sabes que ya no me acuerdo. Sabes que no lo tengo ya presente. Sigue siendo tan doloroso. Los quiero mucho, pero me quiero más yo. Perdón nen me ahí se me acabó el mundo.
¿De quién era ese mensaje?
Era de Daniel. A las 8 de la noche le hablé por teléfono y ya no contestaba, ya estaba apagado su celular, él ya se había aventado de un 20 piso, ya no había nada que hacer. A las 6 de la tarde me habló, me dijo que se sentía muy angustiado. Le pedí que me esperara, que le hablara a su terapeuta, que yo iba a estar pronto con él. Y a las 8 me mandó ese mensaje. Me fui directo a su casa, la puerta estaba abierta, las llaves del departamento estaban ahí con todos los papeles importantes. Daniel quería que no sufriera o que no batallara o que no tuviera ningún problema. Y me fui a buscarlo como loca, como una loca en el coche, con unas ganas de encontrarlo y no encontrarlo porque no quería verlo muerto. ¿Sabes? Todavía sueño repetidamente que estoy equivocado y que no está muerto. Perdón que lloro, pero es algo que no puedo evitar. No puedo evitar cuando pienso en él y cuando pienso en mí y en mi incapacidad y en mi impotencia de no haberlo podido salvar. Y es cuando te das cuenta que no puedes salvar a nadie. Porque si este hijo de mi sangre no lo pude salvar, no puede salvar a nadie. Por eso cuando él se mató, quise dejar de ser psicoanalista. Porque toda la certeza en la vida, toda la certeza de mi capacidad de ayudar se vino abajo.
¿Daniel y tú tuvieron una conversación en diciembre de 2016 esto no fue una sorpresa, no? A ti te pidió permiso formalmente para quitarse la vida. ¿Así es como tomas una conversación así hoy?
Daniel y yo tuvimos conversaciones durante un año. Mira, no sé qué fue, si fue el destino, pero yo me voy a vivir a San Francisco y es gracias a que me voy una vacación de un mes que me doy cuenta de la gravedad del estado emocional de mi hijo. Y es cuando decido quedarme a vivir ahí para ayudarlo. Estuvimos hablando un año de esto, un año de por favor, ve a terapia. Un año de que él me dijera, ya no, ya no quiero ir a terapia. Ya no necesito eso, no quiero ir a terapia. Ya viví con depresión mucho tiempo. Ya sé de qué se trata la vida. Yo le decía, esto es una etapa. Daniel y yo teníamos una comunicación, que te puedo decir que era muy abierta. Él sabía que él podía decirme todo y que yo lo iba a escuchar. Yo no le dije, no lo hagas. Le dije, entiende, ¿Sabes lo que voy a sufrir? ¿Te das cuenta lo que puede ser mi vida sin ti? ¿No crees que podemos salir de esto también como ha salido de muchas otras más? Y él me decía, es que ya no quiero. Entiéndeme, ya no quiero. Esta es mi vida. Tienes que respetar mi vida. Me tiembla hasta la quijada cuando hablo de esto. Sí, es como lo hablé con él de tantas formas. Le grité, lloramos, nos abrazamos, nos pedimos perdón de todas las formas posibles. Nadie me creía que se iba a matar.
¿Ni tu doctor?
No. Todos pensaban que me estaba manipulando. Ni mi analista, ni su analista. Nadie me creía. Ni su psiquiatra. ¿Sabes que? Sentirte loca, que nadie te puede apoyar porque nadie te cree. Porque Daniel cuando llegaba a esos espacios parecía que estaba en control de su vida y de sus decisiones y que no lo iba a hacer. Yo era la única que sabía que lo iba a hacer.
Él te habló de algo que llamaba su opresor interno.
¿Qué es eso?
Él decía que él tenía un perseguidor y yo creo que lo que le perseguía él era su no aceptarse gay, no aceptarse homosexual. Su gran dilema, y ahorita me estoy acordando de una conversación que tuvimos en un restaurante, es que me decía, mamá, no me puedo llevar con los hombres. Me gustan sexualmente los hombres, pero no puedo llevarme con los hombres, me llevo con las mujeres. Tengo muy buena relación con las mujeres porque tenía muy buena relación conmigo y tenía una cero relación con su padre y él entendía que de ahí venía su problema de relación. No estoy hablando su homosexualidad, porque esto sabemos que no tiene que ver con nada de eso, ni conmigo ni con su padre. Le decía, trata de llevarte con tu papá, o sea, trata, si eso crees que te puede ayudar, hazlo. Y lo intentó. Y me decía, es que no puedo madre, no puedo. Porque me decía, madre, a veces este no puedo. Y entonces le digo, bueno, ¿Y por qué no estás con una mujer? No estoy segura que va a haber una mujer que te va a entender que te gustan sexualmente los hombres. A lo mejor tienes una relación con una mujer y vives con ella y estás con ella y ella entiende que tienes un deseo sexual por los hombres. Yo no te hablo de mentirle, de hablarlo. Conozco otras mujeres que han aceptado casarse con hombres homosexuales que tienen otro vínculo porque tienen otras cosas, porque a lo mejor a ella su sexualidad tampoco le importa. Contigo también la quiere con una mujer.
Y todos tenemos este perseguidor, este opresor en mayor o menor medida.
Todos, todos tenemos este opresor que te dice esto está bien y esto está mal. Sí. Y el opresor es que te dice todo el tiempo está mal, esto está mal y te hace sentir culpable y te hace sentir disminuido y te baja tu autoestima y te dice lo poco que eres y lo mal que estás. Y yo creo que eso es lo que le decía Daniel, estás mal por ser homosexual, No debes de ser homosexual, no te deben de gustar los hombres, necesitas hacer que te gusten las mujeres.
¿Cómo podemos manejar este opresor si todos.
Lo tenemos hace amigo de él?
¿Cómo se ve eso?
Si él te hablara y te dice no, no puede ser homosexual. ¿Tú le preguntas, la otra parte de ti le pregunta Por qué no? ¿Por qué no? Explícame. Bueno, no puedes porque. Porque no te van a querer, porque no te van a aceptar, porque tus amigos te van a dejar. Sí. A ver, ¿En qué te basas para decir tu opresor interno? ¿En qué te basas para decir que no te van a aceptar? No, porque fulanito me hizo una cara cuando decidí ser gay. ¿Bueno, fulanito te hizo la cara y no te aceptó, pero qué tal menganito? ¿Qué tal la otra persona? No son todos. Sí, sí. Vas a perder todas las decisiones que uno toma en la vida. Y eso es lo que yo aprendo cuando escribo mi libro de orientación vocacional, es que todas las decisiones conllevan una pérdida. Lo que decidas. Pero la elección sexual no se decide. Esa es. Tú no decides ser mujer o ser hombre, ser heterosexual o ser gay. Eso es. Deja de pelearte con eso si lo estás viendo como una decisión cuando no lo es. Por eso te digo que es tan importante no pelearte con la realidad. Y el opresor interno no tiene nada de realidad, nada de real. Son creencias que pensamos que tenemos que ir destruyendo dentro de nosotros mismos porque no son reales. Son cosas que nos decimos a nosotros porque creemos, porque pensamos, porque las mamamos, porque las escuchamos mientras crecíamos. Eso no quiere decir que sean realidades.
Muchas veces ni siquiera vemos que las.
Además, yo sí creo que. Yo sí creo que los papás en algo tenemos que cambiar y algo básico, necesitamos aceptar a nuestros hijos como son. Necesitamos dejar de tener expectativas con ellos.
Donde se pinta la raya.
Yo soy papá, yo digo que los estoy dejando ser y que lo que ellos quieran ser. Y no puedo evitar tratar de empujarlos hacia donde creo que es su mejor camino. Y en ese ejercicio probablemente estoy imprimiendo todas mis expectativ tácitas. ¿Dónde está la línea?
Bueno, como papá tenemos que preguntarnos primero cuáles son nuestras expectativas, ¿Que queremos? Y estar muy conscientes de ellas también. ¿Qué tipo de papá quiere ser? No nos preguntamos ni qué tipo de papá quiere ser, ni qué tipo de pareja quiere ser, ni qué es para ti ser papá, ni qué es para ti ser esposo o esposa. No nos lo preguntamos. Lo hacemos. Es la etapa nos toca y ahí vamos. OK, ya llegamos a eso. Entonces preguntémonos ¿Cuáles son nuestras expectativas? Si yo las tengo conscientes. Si yo lo que quiero es que sean unos fregones en la carrera y que sean muy exitosos. ¿Y que es para ti el éxito? Te preguntaría. Quiero que sean muy exitosos. OK, bueno, defíneme el éxito. No, yo quiero que sean grandes profesionistas. ¿Qué es eso? Decimos tantas cosas sin entender qué significan. Damos por un hecho que sabemos lo que significan, pero no nos detenemos a reflexionar sobre esas cosas. ¿Qué quiero decir con aceptar? Obsérvalos. Observa a tus hijos, conócelos, ve que quieren, preséntales las oportunidades. Por supuesto que nuestra tarea es presentarles el mundo y todas sus alternativas. Dales todas las experiencias que quieras, pero no les digas cómo ser, No les digas que entender de las cosas. Escucha sus preguntas. Ofréceles. Claro, claro. Ofréceles. Hay muchas alternativas. ¿Quieres? ¿Quieres enseñar a tus hijos? Enséñales. No los tienes que empujar. Llévalos de viaje, llévalos al parque, llévalos a explorar, llévalos a observar las hormigas caminar. Ten paciencia. Camina a su ritmo, No lo corretees. Él tiene otro tiempo. ¿Has visto como los llevan así, jaloneandolos, caminando y jaloneandolos? Él tiene otro tiempo. Él está descubriendo el mundo. Él no lo ha visto, lo está conociendo. Caminemos a su ritmo. Hagamos un mundo para él. Sí, sí. Nos va a tomar dos, tres años de nuestra vida, dos, tres años que vamos a tener que bajar el ritmo e ir a su ritmo.
Hace un momento decía Seba que cuando no puedes ayudar a un hijo de tu sangre, no puedes ayudar a nadie. Y en el libro dices, en mi trabajo me doy cuenta de que ayudar un poquito puede significar mucho para el otro, pero no te pude ayudar. Tú eres psicoterapeuta, Dices que pensaste en dejar de serlo. Y en el libro tratas mucho el tema de la culpa. Háblame de la culpa.
La culpa. La culpa es el opresor interno. La culpa es justamente lo que no te deja avanzar. La culpa que apenas hace seis meses dejé de sentir por la muerte de mi hijo ocho años después. La culpa que todavía me asalta de repente, pero que puedo parar gracias a lo que he aprendido y puedo parar. Porque algo que necesitamos hacer todas las personas es hablarnos a nosotros mismos. Hablarnos a nosotros mismos como si fuéramos un tercero. Ahora yo me digo, no pudiste hacer otra cosa, No pudiste hacer otra cosa porque con lo que tú sabías en ese momento hiciste lo que pudiste. Con lo que sé hoy, tal vez podría haber hecho otra cosa, pero no sé si hubiera detenido a mi hijo de matarse, porque no soy omnipotente, porque mi hijo tenía su vida, hizo con su vida lo que pudo hacer con su vida y por ahí lo tengo que respetar y lo tengo que aceptar. La culpa es todas las veces que despierto y digo, ¿Como fregados no me fui a las 6 de la tarde y no corrí en ese momento que me habló a verlo, a estar con él? ¿Como fregados no me fui a dormir a su casa con él? ¿Cómo puede ser que no estuve ahí 24 7 con él? ¿CÓMO PUEDE SER QUE en ese momento no deje mi trabajo, no deje todo por él? Claro que me lo recrimino, no sé si lo hubiera podido haber salvado, pero me lo recrimino.
¿Qué fue lo que te permitió después de ocho años, superar al menos en como un estado constante este sentimiento de culpa?
Comprender racionalmente que uno hace lo que puede con las herramientas que uno tiene en este momento. A toro pasado todo se ve más claro. Por eso es muy fácil supervisar a los alumnos, porque cuando llegan con un caso clínico y me cuentan el caso clínico, yo puedo supervisarlos porque ya pasó. Yo ya puedo entender las cosas porque ya pasaron. No las puedo entender cuando todavía no han pasado. Y esa es la frustración más grande que tiene el ser humano. No aprendemos hasta que no vivimos lo que tenemos que vivir. Yo ¿Sabes cuál es mi frase? Ayúdame a ayudarte. Sí, porque si no me ayudas no te puedo ayudar. Si no me ayuda a un paciente ayudarlo, no lo puedo ayudar. Si él no me cuenta toda la historia. Yo no puedo saber cómo ayudar. Mi hijo no podía contarme toda la historia, porque nadie nos puede contar toda la historia. Porque hay cosas de las que nos avergonzamos, de las que nadie sabemos del otro. Y eso es lo que yo me di cuenta con Daniel, que hay una parte de los hijos y hay una parte de todas las personas y de uno mismo que no conocemos. Yo lo conocí cuando entré al hospital psiquiátrico, cuando estuve catatónica a partir de la muerte de mi hijo, me rompí, estaba fuerte, tenía que salir adelante, tenía que seguir trabajando, no podía dejar a mis pacientes. Tenía la obligación, tenía el compromiso, tenía la necesidad económica, no podía parar. Hasta que mi cuerpo me ni madres, ya no hay más, ni para adelante, ni para atrás. Aquí te quedas.
¿Que aprendiste de ti?
Tantas cosas. Aprendí que tengo una parte oscurísima, incognoscible, que me puede detener. Conocí mi deseo a estar muerta. Conocí mi deseo a morirme. Conocí la verdadera soledad. La gente habla de soledad, pero muchas no saben qué es la soledad. Es cuando nadie, absolutamente nadie, te puede entender más que alguien que ha perdido un hijo. Y no es algo que recrimino, no es algo que digo ay, me deberían de entender, no quiero que me entiendan, no quiero que nadie pase por esto. Pero entonces aprendí que uno tiene que quedarse callado, que uno tiene que conocer su dolor y vivirlo internamente. No necesitas compartirlo, puedes vivir con él, te prometo que puedes vivir con él. Estamos muy necesitados de que los demás nos entiendan, pero no hace falta, con que nos abracen es suficiente. Sí, o sea, ¿Por qué necesitamos pedir algo más que abrazo? Porque queremos que conscientemente entiendan algo que nadie puede entender. Hay una parte que nadie puede entender.
En ese hospital mencionas que el tiempo que estuviste ahí, muchos pacientes se te acercaban, como que sentían una necesidad de hablar contigo.
Fue muy impresionante, muy impactante. No entiendo por qué, pero yo llego, claro, siendo psicoanalista, pero siendo paciente, y todos hacían fila para hablar conmigo, me iban a buscar a mi cuarto, imagínate. Y es lo que digo, los locos saben. El inconsciente, la comunicación de inconsciente inconsciente es maravillosa, porque todos, y te estoy hablando de esquizofrénicos, catatónicos, gente que vivía y vive con alucinaciones, permanentemente, todos ellos vivían con alucinaciones permanentemente, y se me acercaban a contarme su historia y sus alucinaciones. Las únicas que no fueron dos chicas anoréxicas que no estaban tan graves, o sea, la anorexia no cae en esto, en esto que te estoy hablando, Pero todos los psicóticos, todos los psicóticos que había ahí, todos me hablaban y había un niño que no hablaba con nadie más que conmigo, me daba los libros para que yo se los leyera. No hacían, no entraban cuando yo entraba al círculo, porque te hacen actividades, bailas y haces cosas que yo no quería participar, pero ellos me llevaban, los psicóticos me llevaban a participar, esos círculos querían que yo estuviera ahí.
¿Y qué te dice eso de la salud mental? Dices que aprendiste a entender a los enfermos mentales.
Claro, porque todos tenemos esta parte loca, y si podemos conectar con esta parte psicótica de uno mismo, que es la que yo conecté con ella, cuando yo me quedo catatónica, es mi parte psicótica, yo puedo entender la parte psicótica del otro, y no estoy peleándome con ellos, podían venir conmigo, porque desde mi parte loca hasta su parte loca, y lo digo loca cariñosamente, podíamos entendernos. Yo no me peleaba con sus alucinaciones, las escuchaba, preguntaba, me interesaba en lo que estaban sintiendo, no les decía, no, eso no es cierto, eso está mal, eso no lo debes de sentir. No bailábamos juntos en nuestra locura, yo bailaba con ellos su locura. Había una mujer que literalmente bailaba conmigo, y yo bailaba con ella a su ritmo, esa era su forma de comunicarse. Y ahí regreso a esto de la aceptación, se sentían aceptados por mí, no se sentían juzgados, no los estaba viendo como pacientes, los estaba viendo como personas que estaban sufriendo. Como veo a mis pacientes ahora, tampoco los veo como pacientes, los veo desde el dolor que están sintiendo. No me conecto desde el lugar donde yo sé y ellos no saben, me conecto desde el lugar donde todos estamos sufriendo, y puedo entender, puedo, tengo una mucho mayor intuición y una mucha mayor capacidad de entenderlos desde mi propio dolor. Hablamos de dolor a dolor, no les digo lo que tienen que hacer, no les digo cómo lo tienen que hacer, pero buscamos maneras para sentirse mejor, para cambiar ese discurso interno, que si hubiera tenido más tiempo con estos psicóticos del hospital, hubiera hecho mejor trabajo. Créeme que si yo no tuviera necesidad de trabajar, estaría haciendo muchas más cosas a nivel. A esos niveles, en hospitales psiquiátricos, con pacientes terminales, con pacientes enfermos, que lo he hecho, he hecho bastante de eso.
Eva, hace un momento me decías que parte de conocer tu oscuridad y tu soledad, lo que conociste fue tu deseo a morir. Y en el libro mencionas como algunos médicos y psicoterapeutas piensan que el suicidio es prevenible. El suicidio es prevenible. Y otros dicen que una vez que la idea se implanta en tu mente, es imposible de eliminar. ¿Qué crees tú?
Yo creo que todos en algún momento de nuestra vida hemos querido morir. Pero de querer morir a saber cómo me quiero morir. Como mi hijo que sabía que quería saltar de un piso alto y aventarse al vacío, volar, como él me decía, yo quiero volar. Si, eso es una cosa muy distinta. Y hay que distinguir etapas de cómo me quiero suicidar. Entonces cuando yo les pregunto, cuando ellos me dicen es que me quiero morir. ¿Y has pensado como? Si me dicen que no, sé que no están en tanto riesgo. Si me dicen que sí, entonces investigo la fantasía de morirse cómo se quieren morir, cómo lo han pensado. ¿Es prevenible? Me pregunto. No lo sé, fíjate, no lo creo. Yo creo que cuando estás determinado a matarte, te matas. Yo creo que nadie lo puede prevenir. Por eso hay tantos suicidios. Hay un suicidio cada 10 segundos en el mundo. Cada 10 segundos una persona se muere, se mata. No creo. Y he tomado. Tomé un curso de prevención al suicidio y fui, o sea, después de que mi hijo se murió, me metí en esta. Hay un grupo de suicidología en EEUU, me metí a estudiarlo, no me hizo nada de sentido, nada. Porque cuando esta idea es persistente. Es persistente, no te avisa, lo hacen. Por eso Daniel no les decía a nadie que se iba a suicidar, solamente a mí. Iba con los doctores y no les decía cuántos no te dicen.
Es un estigma.
Hablar de suicidio es bueno, Yo todavía no puedo hablar de ello con mi familia. Yo no puedo hablar de que mi hijo se suicidó. Para muchos, bueno, yo creo que para muchos es un tema que no se habla y que no se tendría que hablar. Tan fue así que yo al principio dije que mi hijo se había matado en un accidente porque sentía vergüenza, porque sentía culpa, porque no sabía cómo manejarlo, porque no sabía qué decir, porque era un estigma, porque me habían dicho que me callara, gente de mi familia porque me habían dicho que no dijera cómo.
¿Que le dirías a un padre, una madre que está viviendo eso?
Que no están solos. Que lean mi libro. Que no están solos.
Y en términos alrededor de hablar de.
Ello, Que hablen, que hablen todo lo que sea necesario si necesitan hablarlo, pero que traten de hablarlo con alguien que de verdad los entienda. Y solamente alguien que ha perdido un hijo lo entiende. Perdón que insista en esto, pero yo fui a terapia después de que mi hijo se mató y me sentí muy incomprendida, muy incomprendida hasta que conocí a alguien que me entendió que lo había vivido y fue por eso que pude escribir el libro.
Eva, una de las de las posturas que creo que pueden ser más difíciles de comprender de las que compartes en el libro y a través de tus otros materiales es la elección que tenemos.
Todos.
Sobre si vivimos o no. Y hablar de la elección de quitarnos la vida como un acto de valentía, como lo hablas en el caso de Daniel. ¿Me puedes explicar un poco qué significa esto para ti?
Nacemos para sobrevivir, estamos hechos mentalmente y neurológicamente para la sobrevivencia. Así tal cual, como todos los animales, como todos los seres vivos. ¿Sabes lo que implica ir en contra de este principio de vida? No lo puedo entender, o sea, todos. Es más, el cuerpo está hecho físicamente, neurológicamente, cuando tenemos sentimos un peligro o nos hacemos los muertos o nos paralizamos o nos enrollamos. ¿Cómo puedes ir en contra de eso? Sí, cómo pienso a mi hijo y pienso en el momento en que estaba en el 20 piso. ¿Que necesita estar pasando dentro de ti para hacer eso? Yo he pensado suicidarme. Yo he pensado hacer lo mismo que hizo mi hijo. Yo tuve muchos momentos de hacerlo, muchos. Lo que te detiene, te puedo decir, creo que lo que me detiene y lo que te puede detener es cuando piensas en los demás. Es lo único que puede detenerte. Daniel me decía, ¿Será que tú estás viva porque tienes hijos? Yo le decía, puede ser, puede ser. No, no se hagan los valientes, que la vida está aquí y hay tanto que podemos hacer y tanto que podemos dar. Lo que tenemos que reencontrar es el significado de la vida constante y permanentemente, porque en muchos momentos de crisis lo perdemos y eso no. No, no podemos. No podemos abandonarnos a este impulso inconsciente por un mal momento o por muchos malos momentos. Hay muchos mejores.
¿Y no sería más valiente enfrentar el dolor?
Definitivamente, definitivamente, claro que sí. Valiente es vivir con el dolor. Valiente es poder vivir con el dolor y decidir vivir con él y a pesar de él y ser creativo a partir del dolor. Porque el dolor es una gran enseñanza. El dolor te enseña muchísimas cosas. Te enseña a ser mejor persona y te ofrece la oportunidad de crearte y recrearte constantemente.
¿Estuviste, no sé si a punto, pero cerca de tomar la misma decisión que tomó Daniel? ¿Por qué no lo hiciste?
Porque si estoy viva, quiero vivir. Y eso fue lo que me dije, y estoy viva y quiero vivir. Porque vivir a pesar del dolor es lo mejor que puede uno hacer a pesar del dolor.
¿Hay algo de lo que echaste mano.
A ver en los momentos más oscuros?
Yo creo que lo primero que sale por la ventana es la lógica de que te agarras. ¿Cuál es esta herramienta, este recurso, este discurso que puedes darte a ti mismo o a ti misma?
Es temporal. No olviden este momento. Todos los momentos difíciles son temporales. Todos, todos. Y es más, desaparecen mucho antes de lo que crees. Todos. Yo lo pude ver conmigo. Yo me di cuenta de eso. Sentí el dolor y sentía las ganas de no sentir ningún dolor y al mismo tiempo veía mis ganas de vivir, mi entusiasmo por estar vida viva, mi entusiasmo por conocer cosas. Si hay más que dolor en la vida, hay belleza. No pierdas, o sea, eso es lo que yo veía. Nada más con abrir la ventana, ve el sol, ve las nubes, ve el cielo. Eso es lo que vale la pena. El dolor va a dejar de pasar, El dolor va a pasar. Nada es para siempre, pero el cielo va a estar ahí, las flores van a estar ahí, el paisaje está ahí y vale la pena porque la belleza está ahí. Recurre a ella. Vuélvela todo el tiempo. La vida es hoy. Nos sentimos mal porque creemos que la vida es mañana. La vida es hoy. Hoy. No piensen en el futuro, no piensen en el pasado. La vida es hoy, ahorita, ahorita mismo. Ahí está el placer.
Tú dices que el dolor y lo que te sucedió fue liberador, que ya no tienes nada que perder, que perdiste lo más valioso que tenías y conociste tu oscuridad. Yo también creo que hay una gran virtud en conocer y hacer las paces con nuestro lado oscuro. ¿Hoy quién eres después de todo esto?
Hoy soy alguien que ya no tiene certezas, soy alguien que quiere conocer el mundo, que sigo con muchísima curiosidad, que tengo muchas ganas de aprender más todo el tiempo, que ya no soy protagonista, solamente soy espectador. Que me gusta observar más, de lo que me gusta hablar, me gusta observar más. Soy alguien que tiene más dudas que respuestas. Soy alguien que tolera muy bien la crítica, tolera muy bien el rechazo, tolera muy bien el que el otro no te quiera.
¿Una situación como ésta te desensibiliza ante la vida o te hace más sensible a vivirla de una forma más intensa?
Depende para quién. Para mí ha sido transformador en el sentido de querer ayudar, pero desde otro lugar. Estoy rota, pero al mismo tiempo estoy pegada. Es que esto ocurre al mismo tiempo. Estoy pegada. ¿Y cuando tú pegas algo y lo pegas con amor, con el amor de tus hijos, con el amor de tus nietos, con el amor de tus pacientes, con el amor de tu trabajo, con el amor que te tienes a ti mismo, cuando tú vas pegando eso, también puedes entender que la vulnerabilidad no es el fin del mundo, que no terminamos ahí, que es un momento y que pasa? Todo es temporal. Eso es lo que les digo a mis pacientes. Todo es temporal.
¿Te oído decir que en México no hay nadie con preparación para tratar suicidas? Que Daniel le marcó a su psicoterapeuta el día que se quitó la vida y ella no contestó la llamada. ¿Qué te hubiera gustado que alguien hiciera por Daniel ese 13 de febrero?
Que le hubieran contestado el teléfono. ¿Que le hubieran creído? ¿Que me hubieran creído que? ¿Que hubieran visto esta parte suicida en él? Que la hubieran visto. ¿Cómo es que si yo la podía ver, ellos no podían verla? ¿Cómo? No entiendo cómo se suponía se dedicaba a esto. Se suponía que era una persona que trabajaba con pacientes con riesgo suicida. ¿Cómo puede ser ahora también hay veces que no podemos hacer nada? Veme a mí con todo mi conocimiento. Eso se los digo a los padres que se sienten tan culpables. Si cuando ya pasó, pues ya pasó. El hubiera ya no es. Y a los profesionistas y a los que estamos haciendo podcast y a los que estamos en salud mental sean más accesibles. A lo mejor solamente requieren una conversación, a lo mejor solamente te está buscando para hablar contigo.
¿Quiero cambiar un poco de de tema y avanzar ahora si estos 8 años, no? Dices que apenas hace 6 meses lograste pues perdonarte, no sé si perdonarte es la palabra, pero superar la culpa, finalizar tu duelo y reinventarte una vez más. Y haces equipo con Diana, una amiga tuya de hace más de 30 años, se conocieron la carrera y deciden entre las dos lanzar este podcast calladitas, ¿No?
¿Que viene?
¿De dónde nace esta idea? ¿Cuál es el objetivo?
¿Qué significa para ti?
Mira, significa un. Ha sido divertidísimo, maravilloso, entusiasmante, no sé ni si existe esa palabra, pero ha sido muy enriquecedor. ¿Cómo empieza platicando, estábamos platicando Diana, yo, Diana, Saskia y yo, Saskia Niño de Rivera, que es hija de Diana? Estábamos platicando en la terraza y como siempre Diana y yo hemos tenido grandes conversaciones muy polémicas porque tenemos muchas diferencias de forma de pensar y eso ha hecho muy rica nuestra relación porque nos respetamos mucho y nos entendemos muy bien. Y Saskia nos escuchaba discutiendo sobre algo, ni recuerdo ni qué. Y ustedes deberían de hacer un podcast así, así nada más, así como están hablando, deberían de hacerlo. Es más, yo les presto mi estudio, yo les doy todo, yo les presto mi equipo, vénganse y grabamos una temporada y a ver cómo les va. Todavía no nos ha ido, pero la verdad es que la pasamos muy bien, muy bien. Tenemos respuesta de algunas personas, de muchas personas. Eso nos ha dado material para seguir creando e inventando temas para hablar.
Cuéntame cuál es, cuál es el objetivo de un podcast de dos mujeres con una vida muy, pues muy vivida. ¿Para quién es, ¿Qué temas se toma.
Se tocan Y muy diferente porque Diana está casada, tiene 40, más de 40 años de casada y yo soy divorciada desde hace más de 40 años? No, no es cierto, pero sí por lo menos treinta y tantos. ¿De qué se trata? De hablarle a mujeres como nosotras. Pero lo que nos hemos dado cuenta es que las mujeres de 40 están encantadas con escuchar a dos viejas hablar de todos estos temas con la experiencia que tenemos. Entonces, desde nuestro lugar, desde el lugar de lo que sabemos, de lo que hemos vivido, de lo que hemos. De todo el aprendizaje que hemos tenido gracias a nuestros pacientes, porque gracias a ellos somos también quienes somos. Ellos nos han enseñado todo lo que sabemos y es a partir de eso que podemos hablar. Entonces esto fue creado para mujeres, para hombres que quieran conocer a las mujeres, que quieran saber cómo pensamos sobre sexo, sobre el matrimonio, sobre las relaciones, sobre el amor, sobre la infidelidad, sobre tantas cosas que pensamos hablar sobre lo que se nos ocurre, porque estamos juntas y se nos ocurren temas todo el tiempo. Publican muchísimo y todo el tiempo estamos pensando en qué y en otro tema para hablar y ahorita tenemos 20 que queremos, 20 nuevos temas y no nos da tiempo y cada vez que nos vemos surge otro tema. Entonces es muy divertido porque es muy creativo.
¿Qué es lo que más te ha sorprendido o a Diana también, de esta experiencia, tal vez de volverse más públicas?
Pues no me doy muy bien cuenta de si soy muy pública, la verdad de esto nunca me he dado mucho cuenta y yo creo que Diana tampoco. Lo estamos haciendo con el deseo de poder ayudar, con el deseo de poder compartir nuestra experiencia y que alguien la encuentre interesante o le sirva o la pueda usar. No hay ningún otro deseo más que de que si yo te cuento algo a lo mejor te está pasando. Fíjate, nos dimos cuenta la gran cantidad de gente que está peleado con sus papás, esto nos sorprendió muchísimo, es algo que nos hemos dado cuenta. ¿Cuántos jóvenes, cuántos hijos no les hablan a sus papás, cuántos papás no quieren hablar con sus hijos, cuántas rupturas emocionales y físicas hay entre padres e hijos? Es un fenómeno muy actual.
¿Y a qué lo atribuyes?
A que los hijos ya no están dispuestos a tolerar todo de los padres, a que los padres quieren seguir teniendo injerencia en la vida de los hijos y creo que necesitamos dejar de querer tenerla, en que muchos padres quieren seguir controlando el discurso de sus hijos, quieren seguir controlando sus acciones y ni se puede, ni se debe, ni para qué, no tiene ningún sentido. Las relaciones se van transformando y hay relaciones que no se transformaron y cuando pasa eso es que se estancan y se mueren si no se transforman. Y a muchas les está pasando esto. Es que no me hablan bonito, es que me faltan al respeto. Es que ya no era como era antes. Y sí ya no es como era antes, definitivamente ya es diferente. Ahora los hijos nos quieren enseñar cosas, nos quieren enseñar su forma de ser y necesitamos otra vez vuelvo a la aceptación y a dejar de ser protagonistas. Ya no lo somos. Ahora les toca a ellos ser los protagonistas de su vida y luego al rato a tu hijo será protagonista de su vida y tú serás protagonista a lo mejor de otra forma. Pero yo sé que para mis hijos yo ya no soy protagonista. Es más, no sé ni si, o sea, no sé que mi hija va a escuchar esta entrevista y que mi hija ha escuchado algunos de mis podcasts, pero no creo que mi hijo los ni escuche esta entrevista ni haya escuchado ninguno de mis podcast. Porque crees que no, no le interesa y está bien.
Es más, te voy a decir algo, Yo creo que la razón principal por la que yo escucharía un podcast como el tuyo es para entender mejor a mi mamá.
Qué lindo.
Y yo a mi mamá le hice una entrevista aquí en Cracks.
Mira qué lindo que quieras entender a tu mamá. Eso es lo lindo, que quieras entender a tu mamá. ¿Que verías? ¿Nos verías a nosotras para entenderla? Hay otros hombres que nos han dicho quiero entender a las mujeres como piensan. Sí, sí las quiero entender y escucharlos a ustedes me permite entenderlas.
Hablan mucho de este tema de envejecer sin miedo, ¿No? ¿Qué crees que es la mentira más grande que nos contamos o se cuentan las mujeres adultas jóvenes? Que ya tal vez en una edad madura te das cuenta que no tenía nada de.
El tiempo pasa, el tiempo pasa y se queda contigo físicamente por más botox que te pongas, o sea, se nos nota. Dejémonos de hacer tontas todas esas cosas que nos hacemos. Se nos notan. Se nos notan y nos van desfigurando. Ya tengamos la edad, tenemos otras cosas. El cuerpo se va acabando. Mi papá lo decía. Mi papá me lo decía mi hijita. El cuerpo se va acabando, pero la mente está completa. Eso es lo que importa. Esa es la que hay que nutrir. Esa es la que hay que nutrir. Hay que aprender cosas nuevas todo el tiempo. Hay que retarnos a esto. Eso es lo que te hace estar mentalmente bien. Sí, pero el cuerpo. Mira que yo hago ejercicio una hora y media diaria y no Me veo de 30 me 66. Toditos los tengo. OK, entonces no nos hagamos ilusiones. Dejémonos de contarnos mentiras.
Eva, ¿Hay alguna conversación que todavía no se han atrevido a grabar?
Debe de haber muchísimas. Muchísimas. Todavía. Todavía tratamos de no hablar tanto de nosotras mismas. Yo por lo menos todavía no me siento tan cómoda de ventanearme. Todavía no. Alguien me decía una cosa es ventanearte y otra cosa es ponerte en el filo de la ventana. Son dos cosas muy diferentes. No lo sé, pero mira mi libro.
Yo creo que no hay más vulnerable que eso.
No hay nada más. Estás de acuerdo, pero como sea, no te creas que hablar de mí me es tan cómodo. Estoy contigo, me siento cómoda contigo, pero la idea de que salga esto a los demás no lo pienso mucho. Sí, o sea, no creas que me entretiene mucho la idea de los que me están escuchando. Estoy hablando contigo. Sí, como cuando en el podcast estoy hablando con Diana. Si. No estoy pensando mucho en mi afuera. Esto todavía me cuesta.
¿Cuál crees que es el proyecto en los próximos 12 meses que más te emociona? No sé si tienes ya pensada la siguiente temporada y si ese es uno de los proyectos en los que más te vas a meter. Si tu práctica alguno de estos proyectos, lo que está haciendo en Woodlands o que decías que tenías en mente. ¿Qué es lo que más te emociona los próximos 12 meses?
Seguir con otra temporada de Calladitas. Ya la tenemos planeada de Ana y yo. Seguir creándola, inventando temas, llegar a más gente. Definitivamente entender si estamos haciendo algo, algo bueno para la comunidad, algo que deje algún impacto, que genere más conocimiento, que genere más preguntas. Eso es lo que quisiéramos. Eso es muy emocionante. Definitivamente eso es el de los 12 meses. Qué quisiera después Uy, tengo tantos planes. Tengo más planes que vida. Muchísimos planes.
Y para cerrar, si pudieras escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran, ¿Qué diría?
Te amo, Daniel. Te amo. Te sigo amando. Para mí no estás muerto.
Eva, esta ha sido una de las pláticas yo creo que más, más difíciles que he tenido en el podcast. Aprecio muchísimo, me gustó mucho trabajo leer tu libro ayer. Aprecio mucho tu vulnerabilidad tu apertura. Y también me quedo pues con muchas preguntas. Me quedo con estas preguntas ¿Que te deja no haber estado expuesto a algo tan fuerte como lo que tú has vivido? Habrá personas que les gustaría tener más claridad y yo creo que pues cada uno de nosotros nos toca vivir algo así de duro de nuestra propia manera. Y yo te quiero agradecer haber tenido la valentía y la generosidad para compartirlo con nosotros. Eres una crack. Eva, muchas gracias por estar hoy aquí.
Gracias por invitarme. El placer ha sido mío.
¿Dónde puede la gente contactarte, buscarte, tu práctica, tus redes, tu podcast?
Mi podcast es Calladitas, ¿No? Ahí está mi podcast, mi Instagram evamarcusmail. Com. Trataré de contestar, trato siempre de contestar todos los mensajes que recibo en Instagram. Todos son importantes para mí. Los hago personalmente y ayúdenme a ayudar.
¿Hay algo que quieras agregar?
Que los quiero mucho a todos, que el amor me sobra y que lo quiero compartir siempre porque en esta vida lo único que he venido a hacer es aprender a amar.
Muchísimas gracias por estar hoy aquí.
Gracias a ti por invitarme.
Muchas gracias por escuchar este episodio. Y antes de irme, no olvides que si quieres recibir un correo muy corto pero cargado de valor de mi parte, todos los días de lunes a viernes puedes registrarte para recibir Oso Traba Daily. Todos los días estaré compartiendo alguna noticia, alguna lección, alguna herramienta que pueden ayudarte a ti a mejorar tu negocio, a crecer tu empresa, a ser más productivo y a tener una vida más plena en general. Así que si no te quieres perder de esta información cargada de valor para ti, simplemente ve a Cracks, la diagonal correo, déjame tu mail y muy pronto voy a estar en tu inbox. Eso es todo por hoy. Yo soy Oso Traba y espero que tengas una semana de Cracks. Este episodio es presentado por Salesforce, el CRM de inteligencia artificial número uno en el mundo. En el mundo de los negocios de hoy, la inteligencia artificial no es solo una ventaja, es una revolución. Con Salesforce y su nueva solución, AgentForce, ahora tenemos el poder de transformar radicalmente cómo operamos y nos conectamos con nuestros clientes. AgentForce no es simplemente un asistente digital. Es una suite de agentes autónomos diseñada para trabajar codo a codo con los equipos humanos, combinando datos unificados y capacidades avanzadas de inteligencia artificial para llevar a cabo tareas de forma autónoma o colaborar con los empleados en tiempo real. Estos agentes pueden ejecutar tareas, interactuar con clientes y y permitir que nosotros los emprendedores hagamos más en menos tiempo sin sacrificar el toque humano. A diferencia de otras plataformas, Salesforce es la única que integra todos tus datos en un solo ecosistema de IA. Esto significa que los agentes de Agent Force pueden analizar y actuar sobre la información de cada cliente y punto de contacto de manera segura y confiable, transformando cada rol, flujo de trabajo e industria para alcanzar una escala operativa sin precedentes. Si estás buscando una manera de aprovechar la inteligencia artificial para impulsar la productividad y mejorar las relaciones con tus clientes, Agent Force de Salesforce es tu solución. Revoluciona tu negocio con Salesforce en Cracks, la Agent Force. Este episodio es presentado por Didi Mobile, la primera telefonía en México que te permite tener dos líneas activas al mismo tiempo en un solo plan. ¿Para qué sirve Diri Móvil? Para tener una línea para tu negocio y otra personal o simplemente para sumar una más sin cambiar la que ya usas. Esto es posible gracias a su tecnología DUA, una segunda esim que opera en una red distinta a la principal y así puedes usar dos WhatsApp, separar tus mundos y manejar todo desde un solo teléfono de forma práctica e intuitiva y tener 24 gigas en tu línea principal, además de 10 gigas en la secundaria por solo 339 pesos al mes. Y lo mejor, puedes probarlo gratis 7 días con una eSIM de prueba en Didi MX Cracks. Además, si portas tu número este verano recibes el triple de GB por un año. Recuerda, pruébalo gratis en Didi MX Cracks.
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