¡Cobra Por Tu Trabajo!
16 Dec 2025 · 22 min
Oso Trava argues that professionals—especially in Latin cultures—often undercharge or give work away for cultural/psychological reasons (shame, romance of favours, karma). Using personal anecdotes and examples, he explains the costs of not charging: undervaluing one’s knowledge and time, delivering poorer work, and undermining repeatable, scalable exchanges of value. He urges selective generosity (pro bono limits), pricing for value (seek clients who can multiply your impact), and starting the habit of paying and charging full price to open a flow of reciprocity and growth.
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Soy Osotrava y creo que el futuro pertenece a quienes están dispuestos a crearlo. Si estás aquí, estoy seguro de que tú eres uno de esos cracks, una persona que toma acciones de impacto todos los días, que aprende y prueba cosas nuevas, que ataca sus miedos y sobre todo, que vive la vida en sus propios términos. En episodios cortos te presento una serie de preguntas, conversaciones e ideas que te ayudarán a conocer los que te mueve ser mejor en lo que haces y vivir una vida más grande. Bueno, les voy a decir un poquito por qué me afecta tanto este tema de no cobrar. Y creo que cuando me di cuenta que era tan importante cobrar fue hace poco. Que a ver, como saben, yo hace un año, además de InstaFit, empecé Cracks Education, que es la empresa con la que tengo, además del podcast, estoy haciendo cursos, conferencias, estamos armando un mastermind, asesorías y demás. Y en la generación, la planeación para uno de los productos que yo creo que va a ser el producto o el servicio más grande que vamos a ofrecer este año, que va a ser una cosa verdaderamente revolucionaria. Me acerqué a un muy buen amigo, un buen amigo que tiene mucha experiencia, que ha sido un emprendedor ultra galardonado, que ha pasado por las más altas y las más bajas y ahorita que está como que arrancando de nuevo, también está dando asesorías y tiene cierto conocimiento que a mí me servía muchísimo en ese momento para formar este nuevo producto que le estoy hablando. Y le hablé y le dije, oye, te compro por favor un par de horas de consultoría para mí, para mi equipo, para que nos cuentes un poquito cómo funciona A, B, C y D. Claro que sí, te las doy como que perfecto, pero digo, oye, bueno, pues ¿Cuánto me vas a cobrar? No, no, no, no, no, no te voy a dar voy a cobrar para nada, hombre, tú eres mi cuate, te la regalo. Y le dije, alto, alto ahí y vamos a empezar esta conversación otra vez, porque a ver, no significa que no necesites la lana o que la necesites o no, pero lo que tú me vas a dar a mí, a mí me va a generar mucha lana y me va a generar mucho crecimiento y me va a generar muchas cosas buenas. Así que deja de trabajar gratis, deja de hacer favores cuando la gente te quiere pagar. Es más, ni siquiera fue que él me quisiera cobrar y no supo cómo cobrarme, yo le quería pagar y no se dejó que le pagara al principio porque lo obligué a cobrarme. Y la verdad es que esto es durísimo porque no solo le pasa a él y a ver, y este no es como que solo sea algo en el ay, qué penita y que Dios te lo pague y que sólo se den en culturas más, tal vez más nobles o menos capitalistas, si lo quieres decir así. Este cuate es un cuate hecho y derecho de lana, de experiencia, de negociaciones millonarias y no me quería cobrar. Y la verdad es que vamos a tratar de entender por qué en Latinoamérica no se cobra. Y yo creo que muchos años yo regalé mucho de mi trabajo y no quería cobrar yo y hasta me sentía mal. Y creo que vivimos las culturas latinas son mucho de. Y sobre todo las culturas también de emprendedores, de pay it forward y muy romántico el tema de cadena de favores, muy romántico el karma, que Dios te lo pague, todo lo bueno que des, entre más des, se te va a regresar. Hace poco tuve unas conversaciones bien interesantes con Alex Rovira y con Cipri Quintas que tienen opiniones bastante diferentes, son muy amigos ellos dos en España, los dos autores ultra exitosos. Y mientras Cipri dice da da da, Alex Rovira decía hay que ser selectivamente generosos. Y la verdad es que en nuestras culturas parece que está mal visto, es el diablo, o sea, cobrar pareciera que nos deja en una posición de avaricia, nos deja en una posición hasta de necesidad de inferioridad, ¿Por qué me cobras? ¿Que te falta la lana o qué? Y entonces nos sentimos muy mal, nos sentimos groseros y en ocasiones hasta creemos que puede dañar nuestra relación con ese amigo, ese cliente potencial. Y lo que estamos causando al no cobrar es mucho más grave que el simple dinero que estamos dejando de ganar. No solo porque la culpa y la pena no pagan las cuentas, sino porque eso que estamos tratando de proteger, esas relaciones que queremos cuidar a base de favores, de humildades, al final del día no florecen tanto. ¿Por qué? A ver, seguramente han oído una frase muy famosa, muy cuentas claras, amistades largas. Y se usa mucho cuando te prestan lana o prestas lana y nos dividimos la cuenta. Aquí lo hacemos, pero lo mismo aplica al valor que se transacciona entre una persona que por sus conocimientos, por su ayuda, por su gestión y el valor monetario que podría regresar. ¿Por qué si cuando prestamos lana o cuando estamos en un restaurante y decimos cuentas claras, amistades largas, ¿Por qué eso no lo trasladamos a la manera en que manejamos el intercambio de valor en nuestras vidas comerciales, con gente a la que vemos todos los días, nuestras familias, nuestros amigos, conocidos o gente que viene referida porque es amigo del amigo del amigo? Entonces ya por eso no te voy a cobrar este tema de, bueno, pues como estoy empezando, entonces tienes que regalarme tu valor y ya eventualmente alguien te lo pagará. No, no lo compro, no lo compro. Porque ¿Qué es lo que estás dejando en la mesa cuando dejas de cobrar? Bueno, de entrada, en vez de verte generoso y dadivoso y demás, al final del día estás subvaluando tu propio conocimiento, subvaluando el valor que puedes traer a la mesa. Y como yo siempre digo, si no eres tú el primero en echarte porras, como me lo enseñó mi querido Ari Borovoi, que cuando le pregunté que a quién consideraba exitoso, me dijo a mí y me voló la cabeza. Porque claro, si no eres el primero en echarte porras, ¿Quién te va a echar porras? Si no eres el primero en creer que tu trabajo vale, ¿Quién te lo va a pagar? Entonces estás no solo subvaluando tu trabajo, estás subvaluando tu tiempo, que es lo más preciado que tienes. Normalmente cada vez que te piden un favor, implica dedicarle parte de tu tiempo, ya sea para hacer una llamada, para hablar con su equipo, para analizar alguna presentación, alguna propuesta y demás. Y cuando estás dedicándole tiempo a estas cosas, estás perdiendo tu enfoque, el enfoque en las cosas que más te importan a ti. Y por estar quedando bien con estas personas, estás dejando de quedar bien contigo, con las cosas que moverían la aguja en las áreas de tu vida que más quieres trabajar. Y esto es algo de Carlos muchísimo en Crack del Tiempo, ¿No? Las expectativas externas, como uno de estos grandes ladrones del foco. ¿Qué más pasa cuando haces las cosas gratis? Probablemente empiezas a hacer el trabajo, pues de buenas la primera vez, y tal vez si te piden algo la segunda vez, pues tal vez no tan de buenas, o tal vez dentro de tus prioridades, pues ya no le echas tantas ganas. ¿Y entonces qué pasa? A caballo regalado no se le miran los dientes. ¿Pero entonces tú qué quieres? Y estoy muy dicharachero. A caballo regalado no se le miran los dientes. Entonces eso significa que tienes licencia para entregar un trabajo inferior de lo que podrías entregar, simplemente porque no te lo pagaron. Entonces no solo estás tú subvaluando tu trabajo, sino que lo que vas a entregar y la carta de presentación que vas a dejar en la mesa es de alguien que trabaja mal, que trabaja mediocre, que trabaja a medias, simplemente porque no te lo pagaron. ¿Quién está ganando ahí? El que se está llevando un trabajo mediocre. El que está perdiendo el tiempo haciendo un trabajo mediocre que no se le está remunerando. Y lo peor es que esta relación que quieres cuidar, esta relación que quieres hasta regar o abonar con tu generosidad, no va a durar. No va a durar si no cobras. ¿Por qué? Porque nuevo dicho, el muerto y el arrimado, los tres días apestan. ¿Quieres que algo crezca? Riégalo. ¿Quieres que Algo se afiance, se consolide, se solidifique y florezca? Entonces tiene que tener valor para las dos partes. Tiene que haber un ganar ganar, porque si no el favor se hace una vez. El segundo favor oye, ¿Qué onda? La verdad es que no tengo tanto tiempo para hacer favores. Si se establece un intercambio de valor justo en el que tú estás generando más valor del que cobras, pero sí cobras un valor que es justo para ti cobrar, entonces esa transacción se va a repetir una y otra y otra y otra vez. Antes de empezar este live, alguien de una compañía en la que di una conferencia hace poco del equipo de recursos humanos me dijo Oye Oso, tengo un amigo en esta otra compañía y pues ¿Te interesaría dar una conferencia en esa compañía? Y dije, pues claro que sí, las conferencias yo sí las cobro. Algo que antes no hacía, y antes lo hacía de buena onda. Y antes ahora ya me doy cuenta que preparar una conferencia bien preparada y dedicarle el tiempo para darla con la energía que requiere para transmitir el mensaje, vale, requiere de mi tiempo, entonces la cobro. ¿Y qué es lo que le respondí? Me encanta la idea. Y es más, en el momento que se cierre, tú te llevas una comisión de esa conferencia qué estoy generando ahora. Uno, alguien que tal vez lo quiso hacer de buena onda, pero ahora lo que genera es un vendedor que si ve valor en lo que yo hago y él puede capturar parte del valor, va a seguir haciéndolo porque lo iba a hacer gratis. Ahora imagínense cuánto lo va a hacer más si puede llevarse un beneficio él y yo es algo que aprendí. Yo trabajaba en Sabritas, en Frito Lay, en Pepsi y hacía análisis financiero y después me cambié de trabajo y me fui a vender seguros. Un trabajo que para mucha gente es hasta indigno, ¿No? El que si todo te va mal en la vida, te vas a vender seguros. Pues yo me fui a vender seguros de voluntad propia y creo que la gente que vende seguros lo hace de voluntad propia y les va extraordinariamente bien. Me fui a vender seguros y mi jefe me dijo, Ay, pues vete a vender seguros con toda esa gente de traje de poliéster. Perfecto. Yo voy a ir a hacer lo que yo creo que tengo que hacer. ¿Y qué es lo que aprendí? Tuve un par de jefes que me enseñaron mucho sobre ventas y lo primero que aprendí es que una venta se da si todos los involucrados ganan. Y no necesariamente implica darle comisión al que te está comprando, que luego eso pasa en muchas compañías. Implica qué puede estar ganando esa persona al comprarte a ti. Puede ser reputación dentro de la empresa, puede ser que le das acceso a algunas otras cosas, puede ser que simplemente te tiene cerca como asesor. Hay muchísimas cosas. Pero al final del día, cuando logras que todos los involucrados ganen, las cosas se repiten y hasta estableces una barrera de entrada para la gente que pudiera ser tu competencia que pudiera tratar de inclinar la balanza tal vez un poco más hacia ellos. Pero te voy a decir lo último que está pasando. Cuando no cobras ese favor que estás haciendo, ese consejo que estás dando que a ti tal vez te llevó años en aprender, lo más probable es que esa persona al que se lo estás dando gratis no lo vaya a aplicar. ¿Por qué? Porque si tú no lo evaluaste, él tampoco le costó. Entonces, pues si no lo aplica, pues la verdad es que ¿Qué perdió media hora de un cafecito que se echó contigo? Estamos hablando de por qué no cobramos y cómo aprender a cobrar por el valor que generas. Hay que aprender a cobrar. Eso es de lo que estamos hablando el día de hoy. ¿Entonces, quieres hacer que tus relaciones florezcan, crezcan, quieres capturar más valor? ¿Quieres que tu consejo o tu trabajo o tu gestión le genere valor a la persona que te lo está pidiendo? Cóbrale. Si alguien le cobras y le cobras bien y le cobras caro, se va a ver mucho más inclinado a aplicar ese valor. ¿Cuántas veces no dices, no, bueno, ahora nada más porque ya compré esto, me lo pongo? Y el ponértelo, cuando estás hablando de consultorías, de asesorías, de conferencias, de arreglarle el motor a alguien, ciertamente vale, genera valor. Piensa en cómo puedes tú hacer que la ecuación esté balanceada. La idea es que tú le estés generando a alguien 10 veces el valor que le estás cobrando. Y entonces llegamos al punto, oye, es que no me alcanza para pagarte lo que me estás cobrando ahora. OK, bueno, entonces probablemente tu posición te impide hacer el retorno de inversión, este 10x el valor de lo que yo te cuesto. Entonces, ¿Qué es lo que puedes hacer? Tienes dos opciones. Pues puedes ir a agarrar a alguien más barato que te dé un consejo que espero que sea igual de bueno que el mío, o pues no hacerlo y ahorrarte tu dinero y tratar de cifrarlo tú solo. Piensen en alguien, un mecánico. Un mecánico hace una acción muy común que es la de apretar un tornillo o apretar una tuerca. Y hay de mecánicos a mecánicos. Oye, hay un mecánico que arregla tu. Se llaman plomeros, pero es un mecánico que arregla tu tubería y aprieta la tuerca. ¿Cuánto le pagas a él? ¿Veinte dólares la hora? No sé, lo que sea. Hay un mecánico que sabe armar motores. ¿Cuánto le pagas a ese mecánico? Probablemente le pagas 40, 60 dólares la hora. También aprieta tuercas. Hay un mecánico que sabe apretar tuercas de el Falcon de SpaceX, que aterriza y despega en el mismo lugar y se recicla y va a ir a Marte. ¿Cuánto gana ese mecánico que aprieta tuercas? ¿Qué es lo que pasa? La tuerca que está apretando el plomero tiene un impacto en generación de valor de este tamaño. La tuerca que aprieta el que arregla cohetes tiene un impacto en generación de este tamaño y eso hace que su 10% sea mucho más grande. Entonces, si llega el del cohete a arreglarte tu tu lavabo, y te quiere cobrar dos mil dólares la hora, ¿Le vas a decir es que no me alcanza? Claro, porque la generación de valor no está ahí. Y entonces tienes que entender tú cuánto valor está generando y eso va a definir qué tipo de cliente es el correcto al que le tienes que vender. Porque mientras más creces, mientras tu valor puede generar más valor, pues tu idea es que le vendas tu contenido o tu conocimiento, tu tiempo, tu gestión a esta gente que sí puede ponerla a actuar para tener un efecto multiplicador en generación de valor. ¿Por qué no tenemos hiperexpertos nucleares arreglando tuberías? Pues porque no está ahí, porque ellos pueden generar mucho más valor y capturar más valor en donde está su especialización, en donde está la gente que entiende su valor. Pero si este ingeniero aeroespacial no entendiera él su valor, no entendiera lo que puede generarle a una empresa como SpaceX en términos de capitalización de mercado por su trabajo, probablemente estaría regalando su trabajo o arreglando lavabos o excusados, apretando tuercas y cobrando 20 dólares. Ahora, la gente no gana lo que merece. Y eso quiero que se lo graben el día de hoy. Todos creemos que es que se lo merece. Chambea bien duro, se lo merece. La gente no gana lo que merece. Y esa es la lección número uno del día de hoy. La gente no gana lo que merece, la gente gana lo que negocia. Y si tú no sabes qué es lo que tienes en la mano, no sabes el valor de lo que traes tú en tu conocimiento, en tu gestión, en tu tiempo, entonces no vas a poder negociar y vas a perder y te vas a quedar sin nada. Oye, pero entonces ¿Qué pasa con la caridad? ¿Qué pasa con el pro bono? ¿Qué pasa Con las mentorías? A ver, claro que hay espacio para eso, pero tienes que entender que el pro bono, la caridad, la mentoría, los favores son tú tienes 24 horas en tu día, y si lo quieres ver así, ¿Qué porcentaje de tu trabajo vas a dedicar a ese tipo de trabajo? Y cuando lo llenes, entonces entiende que ya hiciste tu parte buena, ya hiciste tu parte caritativa, ya diste, ahora te toca y escoge bien a la gente a la que le quieres dar para no desperdiciarlo en gente que no va a aplicar tu conocimiento, en que no puede aplicar en generación de valor. Entonces entiende a quién le vas a regalar Y cuando llenes esa cubeta, siéntete satisfecho, satisfecha de que las cosas las hiciste bien, de que ya diste y ahora te toca recibir. Hay un libro buenísimo que se llama The Go Giver. The Go Giver. Y habla justo de dar, de dar, de dar, de dar. Pero hay una cosa importantísima en ese libro que debería ser hasta el subtítulo del libro. Hay que dar y dar sin fin. Pero hay que estar abiertos a recibir. Porque cuando damos y damos y damos y cerramos la puerta por decencia, por ego, por orgullo, por costumbres, por pena, por idiotas, entonces van. Todo ese flujo, ya sea de dinero, de energía, de tiempo, de ayuda, de amor, va a pasar frente a nuestra puerta que va a estar cerrada y no la vamos a recibir. Así que aprende a cobrar. Aprende a cobrar. Si no lo vas a cobrar tú, lo va a cobrar alguien más. ¿Quieres tener impacto? Cobrale a la gente. Hazle entender que lo que le estás dando vale. Y lo más importante, si quieres empezar a cobrar, empieza a pagar. Empieza a pagarle a tu familia, empieza a pagarle a tus amigos. Full price. Full Price. Y sobre todo, si lo que ellos te dan, tú lo vas a usar para multiplicarlo. Sé justo. Empieza esta cadena, este flujo de energía, de dinero, de tiempo. Vas a ver que cuando tú empieces a pagar, ellos van a crecer, te van a querer trabajar mejor. Y si tú estás en la posición de que su conocimiento y su trabajo lo puedes aplicar de una manera efectiva, vas a crecer y el dinero te va a llegar si estás dispuesto a cobrar. Así que cobren, señores, señoras, señoritas, jóvenes, niños, si están oyendo esto, cobre, pónganse a cobrar, regalen lo que quieran regalar, pero pónganse límites, generosidad selectiva y abran la puerta al flujo de abundancia, que es trabajar por parte del valor que generas. No es mística, es matemática. Así que eso es lo que les quería platicar el día de hoy. A mí me encanta la idea y yo antes era de los que sí, claro, claro, claro. Y ahora entre más valoro yo mi tiempo, más gente me quiere pagar por él. Y entonces cuando lo regalo, me siento aún mejor. Entonces aprovéchenlo ustedes también. Conecta conmigo en Instagram como otraba y dime qué te pareció este episodio. Mi meta es inspirar a una nueva generación de hispanos a vivir vidas más grandes y si me quieres ayudar a lograrla, lo mejor que puedes hacer es es seguirme en Spotify y dejar una reseña en Apple Podcasts para así subir en ese ranking. En tu reseña cuéntame de qué temas, categorías o personas te gustaría aprender y me aseguraré de leerlas para darte el contenido que quieres. Y no olvides unirte a mi comunidad de cracks en cracksnetwork. Com, es gratis y conectarás con más gente en el mismo camino de crecimiento que tú. Eso es todo por hoy, yo soy Oso Traba y espero que tengas un día de cracks.
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