¿CUÁNDO ES SUFICIENTE?
16 Dec 2025 · 13 min
Oso Trava maps his life in four waves: childhood, career-chasing in his twenties, a decade of entrepreneurship after 2008, and a recent shift toward self-defined goals. He hit rock bottom despite having a wife, kids, and a successful company, then learned to pause and clarify what actually matters.
Questions this episode answers
First wave: 0–20; Second wave: 20–30.
The 2008 financial crisis.
He had a wife, two children, and a company.
About five years ago.
Chapters
¿Bueno, pues es una pregunta que qué bueno que haces cuando tienes 23 años, porque mucha gente se la hace a veces como yo a los 40, cuando ya le hundió 20 añitos a perseguir metas que nada más no llenan, no? Me suena muy, muy conocida esa historia. Yo muchas veces cuento sobre mi vida como una vida que divido yo en cuatro olas. La primera ola digamos que es de los 0 a los 20 y siempre digo que es como ser niño, no todo es aprender, tu meta final es aprender, tal vez entrar a una buena escuela, tal vez conseguir tu primer trabajo, divertirte, hacer amigos, tener novias o novios o lo que quieras. Y la realidad es que es eso, ¿No? Es vivir y vives mucho en el presente sin mucha preocupación por el futuro. Tal vez ya cuando tienes quince, dieciséis, diecisiete, empiezas con la idea de bueno a qué carrera me voy a dedicar o dónde voy a estudiar o si me voy a salir de casa de mis papás, pero la realidad es que no tiene muchas complicaciones y los costos que se pagan pues tampoco son muy grandes en el momento. ¿Pero después pasas a una segunda etapa y esa fue yo creo que mi segunda ola y es una ola que se define justo al momento de elegir carrera y entonces definir qué es el éxito para ti? Y eso creo que se amarra con tu pregunta. Para mí en esta segunda etapa que yo digamos que considero de los 20 a los 30, el éxito para mí se veía como trabajar, como conseguir un trabajo del que mi familia estuviera orgullosa, que me permitiera ganar mucha lana, ¿No? ¿Cómo se veía esto? En mi mundo ideal yo quería trabajar en Nueva York, vivir en esa ciudad y tener un trabajo en banca que fuera pues de prestigio, que la gente dijera qué bien, qué buena chamba y entonces tenía que trabajar para lograr eso y fue que me volví ingeniero industrial, fui presidente de mi carrera para poder tener un buen currículum que me permitiera entrar a una buena maestría. Después de la maestría o bueno, incluso durante la maestría diseñé mis cursos para que pudiera conseguir ese trabajo y al final terminé trabajando en Nueva York y ahí cuando lo tenía no encontré lo que estaba buscando, esta satisfacción, este sentimiento de logro, esta idea de que encontré para lo que había venido, no estaba ahí. Y casualmente cruza con la crisis financiera de 2008 y me regreso a México, pierdo mi trabajo y por necesidad me vuelvo emprendedor y entonces empieza, digamos que la tercera etapa. Ya me di cuenta que el reconocimiento, el trabajo, la lana, la escalera corporativa no era donde estaba la cosa. Y entonces me vuelvo emprendedor porque no pude conseguir otra chamba, literal. Y entro a una dinámica en la que mi definición de éxito cambia. Y esta definición de éxito ahora la basaba no en lo que me había dicho mi mamá o mi familia o mis amigos, sino ahora en lo que en lo que define como éxito la gente que me rodea. Y al ser emprendedor, bueno, pues eso se ve como tal vez éxito financiero, como reconocimiento en las revistas, como premios de emprendimiento o aceleradoras y validación porque levantaste capital de ciertos fondos de inversión. Y entonces son 10 años de trabajar en base a un éxito definido por el reconocimiento por validación externa. Y aun cuando logras de cierta forma algunos de estos hitos o de estas metas, llega un momento en el que, como tú dices, ser emprendedor es siempre querer más, nunca es suficiente. Es tal vez nunca ser suficiente. Porque me pasaba, trataba de llegar con un inversionista nuevo y me decía no, cuando logres algo más, tal vez vaya a invertir en ti, ¿No? ¿Porque hay alguien más que está haciendo lo mejor que tú, no? Porque X, Y o Z. Y se volvió sumamente frustrante, sumamente doloroso, me quemó por dentro, me llenó de resentimiento y la verdad es que me volví una persona infeliz que por más que sucedían cosas buenas, no las apreciaba, que por más que trabajaba no llegaba lo que verdaderamente quería yo y que me tenía en una situación la que no disfrutaba mi vida, al grado de que mi esposa, y lo cuento en mi libro, me dice un día ¿Por qué odias tu vida? Y yo ya tenía una esposa, dos hijos, una empresa. Ahora por abajo, por atrás, detrás de las nominaciones a Emprendedores del Año y lo que tú quieras, pues había muchas carencias, ¿No? Y es entonces que llega este momento de quiebre y creo que por ahí quiero irme a responder tu pregunta. ¿Qué haces? ¿Qué haces cuando? ¿Cómo sabes cuando es suficiente? Bueno, pues lo primero que tienes que hacer es frenar. Y hay veces que frenas porque te frena el mundo, como tal vez la pandemia, frenas porque te frenan porque quiebra tu empresa, porque te corren del trabajo, porque te deja tu esposa y es en ese momento en el que tienes que entender qué es lo que eres y qué quieres hacer con tu vida. Y entre antes hagas eso, ojalá no tengas que tocar este fondo real, sino que puedas hacerlo de una forma voluntaria, intencional, entonces puedes empezar una transformación, una transformación que te alinea con un camino que sí tiene esa recompensa y no al final la tiene. Durante Eberto Taracena, que ha sido mi amigo, mentor, inversionista invitado en el episodio del primer aniversario de Cracks y hace cuatro años me platicaba y en alguna plática que tuvimos, no sé si fue en el podcast, pero también por fuera, sobre un libro que se llamaba Bury My Heart in Meeting Room B de Stan Slap. Y en este libro hay un ejercicio acerca de la definición de tus valores. Empiezas con 50 palabras y vas haciendo varias rondas de eliminación hasta que te quedas creo que con tres. Y me decía en el episodio, lo que te choca te checa. Y hay muchas veces que estamos enojados con el mundo por algo que no entendemos que viene desde adentro de nosotros. Y cuando frenas y conectas con tus valores, entonces puedes tener más claridad de hacia dónde te puedes dirigir y qué metas sobre todo deberías de considerar perseguir, qué es la parte difícil, mi querido Mau, tomar decisiones, porque una cosa es tener la fórmula para convertir el plomo en oro y otra cosa es estar dispuesto a usarla, porque el cambio pues es doloroso. ¿Muchas veces tenemos ya una carrera de años universitaria y después de años profesional que decimos, oye, ya me di cuenta que esto no es lo que soy, ahora cómo voy a dejar todo eso, este costo hundido? Y tienes varias opciones, porque puedes hacer una de dos cambiar, dejar todo eso que has invertido en el pasado y empezar de cero, escalar la montaña correcta, aunque implique aparentemente retrasarte y tal vez cuando te compares con alguien que empezó hace cinco años, tú vas a estar en un nivel de novato, pero en ese caso tomar las decisiones que verdaderamente se alinean en ti y que inmediatamente empiezan a tener mejores resultados. En mi caso, cuando yo era emprendedor y me estaba enfrentando a estas situaciones en las que nunca me sentías como suficiente, no tenía la validación y aunque la tuviera, el hecho de que alguien más tuviera una validación mayor me carco mía fue dejar de perseguir un crecimiento basado en en capital externo, en venture capital y generar empresas rentables que generan dividendos o que generan flujo y construir para mí negocios que para mucha gente están hasta mal vistos, que son estos negocios que se llaman Lifestyle Businesses, negocios en los que tal vez no tienes inversionistas o no tienes inversionistas pueden generar mucho flujo de caja y entonces te permiten tener una vida a ti que te ayuda y sobre todo te ayuda a trabajar en un área en la que te sientes comprometido y feliz. Pero tienes otra opción. ¿Una vez que descubres que estás haciendo algo que tal vez no quisieras y que no se alinea contigo y no estás dispuesto a pagar el precio del cambio porque hay un precio, entonces decides quedarte y ahí sabes que? Ahí tienes que entender que te estás quedando porque decidiste y entonces te dejas de quejar. Y si decidiste quedarte, entonces la clave es entender que el éxito no va a llegar después. El éxito está pasando en este momento. El éxito es despertarte hoy a hacer todo lo que hay en tu agenda, todo lo que hay en tu lista de pendientes, todos los enfrentar todos los obstáculos que tienes que sortear hoy porque tú así lo decidiste. El peor escenario es quedarte y no comprometerte y seguir quejándote porque lo que estás haciendo hoy y sobre todo como emprendedor tienes que entender que es una decisión tuya y de nadie más. ¿Si? A ver, si ya decidiste y tomaste capital de externos y tienes empleados, bueno, pues si tienes una una responsabilidad, tienes un compromiso que cumplir, pero eso no significa que tenga que perpetuarse, no, el cambio no puede, no necesariamente tiene que ser de tajo, pero puedes empezar a tomar decisiones que en un muy poco tiempo te van a colocar en este camino de realización personal. Y eso es justo lo que yo estoy viendo en mi digamos, cuarta ola que empezó hace 5 años y casualmente como que se detona. No sé si es causa, efecto o causalidad o coincidencia o si tiene alguna correlación. Empiezo a transformar la manera en que pienso de mí en perseguir metas que defino yo y no define mi entorno y empiezo a hacer cosas que me llenan por dentro antes de pensar que me deben de llenar por fuera. Y creo el podcast, lanzo una empresa de educación, escribo un libro, empiezo a dar conferencias. Y la realidad es que independientemente de que estoy viviendo la mejor época en términos de, no sé, retorno financiero, de reconocimiento, de todas estas cosas que busqué por muchas décadas en mi vida, hoy estoy viviendo una vida mucho más plena, mucho más realizada, mucho más conectada, mucho más rodeada de amor, de amistad y estoy viviendo esta, digamos, cuarta ola de mi vida en términos de una meta que yo le llamo realización. Y la realización, ¿Sabes quién te la da? Te la das tú. Entonces, si me preguntas hasta cuándo es suficiente, ¿Sabes qué? Pregúntale a la persona que te voltea a ver en el espejo. Perfecto, muchísimas gracias. Ya para finalizar, porque sé que siguen más invitados, si le pudieras dar un consejo a una persona 23 años, ¿Qué consejo le darías? A ver, yo creo que en vez de darnos clases vocacionales, de orientación vocacional en la escuela, nos deberían de dar orientación de autoconocimiento. Hazte esas preguntas, no te dejes llevar por lo que ves en redes sociales, no te dejes llevar por todas estas definiciones de éxito, por estos falsos dioses del éxito, el dinero, la fama, la fortuna, la. La apariencia. Entiende quién eres tú por dentro y en la medida de que tú te sientas seguro, o sea, es como cuando desarrollas esta autoestima, cuando tú empiezas a conocerte, agradeces lo que tienes, desarrollas autoestima, dejas de depender de validación externa. Por eso lo mejor que podemos hacer para nuestros hijos es construirles una autoestima propia, saludable. ¿Para qué? Para que no tengan que estar persiguiendo falsos ídolos, falsas visiones de éxito que después los dejan sintiendo vacíos y frustrados de haber desperdiciado 20 años de sus vidas persiguiendo cosas que nunca habían querido para tratar de impresionar a gente a la que no le importas tanto y que tal vez ni siquiera te cae bien. Perfecto, muchísimas gracias, Oso, y un gusto conocerte.
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