El GRAN acierto de mi MADRE... | MIGUEL LAYÚN en SOMOS BRAVE
16 Dec 2025 · 55 min
Transcripción de un episodio del podcast SOMOS BRAVE donde Miguel Layún entrevista a Oso Trava. Oso narra su infancia, familia, trayectoria académica y profesional (incluyendo estudios en Stanford y trabajo en banca en Nueva York), la crisis personal alrededor de los 40 y su transición a emprendedor y creador de comunidad (podcast Cracks, retos y programas de wellness). La charla explora temas de identidad, éxito, fracaso, paternidad y liderazgo comunitario.
Questions this episode answers
About $200,000 (two hundred thousand dollars).
Summer of 2008 (he was in NYC during the 2008 financial crisis).
Chapters
Me complace presentarles el día de hoy a Oso Traba, el crack de Cracks. Miguel.
Gracias, qué bonita presentación.
No, por favor, en verdad admiro mucho. Si, no te lo había dicho tan directo, te lo digo hoy que estamos aquí, es mutuo. Oso, lo primero que quisiera que nos platicaras es un poco acerca de tu infancia, que la gente pueda conocer qué fue de ese niño, cómo creció, que lo movía.
Tuve una infancia bastante normal, vamos a decirle, o sea, fui. Yo siempre fui un niño muy aplicado en la escuela. Soy de una familia en la que tengo una hermana a la que llevo un par de años y después cuando yo tenía 10 vino el pilón, mi hermano Federico que le saco 10 años, mis papás dentistas, los dos profesionistas, no, no era una casa abundante, vamos a decirlo, siempre fui becado y ese tipo de cosas. A los 16 años se divorcian mis papás en mi casa, ya sabes, yo era el que iba, el único que iba a poder ir a la universidad, la presión que me ponía mi mamá. Pero una familia muy unida no, o sea, y no sé si tanto en mí. En mi núcleo familiar porque se divorciaron mis papás, pero mi mamá es la más grande de cuatro hermanas y siempre fue una familia muy, muy unida. Bajo mi abuela que le dio una embolia cuando yo estaba más grande y vivió 14 años sin hablar, sin moverse, sin saber si podía, pues si podía entender lo que pasaba y ver a mi familia, reunirse alrededor de ella y cuidarla. 14 años, peleas, en contentamientos, pero ver cómo la familia cuida de sí misma yo creo que es algo que a mí ya todos mis hermanos y mis primos nos marcó mucho. Entonces, bueno, fue una. Fue una infancia bonita en el sentido de que familiar, no había grandes cosas. Mi mamá algo que hizo mucho e hizo muy bien fue siempre darme acceso a la mejor educación que podía. Entonces ya sea becado o ya sea pidiéndole prestado a mi abuelo o como fuera, se pagaba la escuela, se pagaba la universidad y afortunadamente pues nunca tuve problemas para eso. No era el niño más popular, era. No sé, o sea, era bastante nerd. Sí me iba bien en la escuela. Claro. Yo creo que yo tengo un momento como para muchos adolescentes en el que creo que me desprendí de esta identidad de niño bueno que fui chiquito, todo chiquito, era, ya sabes, del cuadro de honor estudioso, pues no tenía lana, entonces no eras de esos los niños cool que tenían lana. Entonces yo lo que tenía era eso, que era un buen estudiante, era un buen niño la verdad. Pero cuando entro a secundaria sucede algo, suceden dos cosas. Nunca había hecho yo deporte y me meto a ser hockey, a jugar hockey sobre hielo, que en esa época, pues en el año, ¿Que será? ¿En el 93? 94 era. Había salido la novela de Chema Torre Agujetas de color de rosa y era, era como todo el hit, ¿No? La moda era jugar hockey. Todos los equipos de las escuelas tenían sus equipos de hockey. Estaba Sportica y Scatorama y estaba la Pista San Jerónimo y se armaban colegiales y empecé a jugar hockey y eso me enseñó dos cosas. Me enseñó, era un deporte en el que mi tamaño, yo siempre fui un niño alto, grande, no el más hábil, pero siempre fui bastante rifado, entonces mi tamaño era una ventaja y si bien no era el más técnico, pues sí podía yo ponerme a los chingados con la gente y ahí se prestaba y entonces te daba una ventaja. Y segundo, me ponía en contacto con el in crowd, o sea, los niños, los niños cool, que yo nunca había sido de ese grupo. Y sucede que es la edad en la que tienes quince, dieciséis años y empieza a tomar y entonces eres del grupo que sale a las fiestas, toman, se pelean, pero son los deportistas cool. Y eso creo que para mí fue un momento en el que como que empecé a cambiar mi identidad y me volví alguien pues mucho más independiente, mucho más agresivo. Te empiezas como que a desarrollar, agarrar más confianza, empiezas a tomar para muchos en este momento en el que estás descubriendo, entrando a la adolescencia y además usas el alcohol. Desafortunadamente en mi generación así funcionaba pues como un poco de esta, una muleta para lubricación social y para desarrollar un poquito de confianza. Y como que rompí el cascarón de ser este niño bueno que siempre había sido. Nunca fui un. ¿Un delincuente, aunque sí hice cosas de las que probablemente me estar arrepintiendo, digo, si hicimos muchas, si hacíamos cosas que éramos medio cabroncillos de repente, pero la verdad es que me ayuda a conocerme mejor, como alguien con más control, con más agencia, con más influencia sobre mi vida, no? Sobre alguien que era más independiente. Yo siempre fui muy independiente. Empecé mi primer trabajo, como no había lana en mi casa, pues tenía yo que rascarme con mis propias uñas. Mi primer trabajo fui cerillo de empacador de súper a los catorce años. Después empecé a hacer comerciales, todo dieciséis, diecisiete años hice como cien comerciales, pasarelas, catálogos de suburbia, en calzones, lo que tú imaginas. Afortunadamente no existía YouTube en ese entonces.
Oye, pero los tenemos que buscar.
No busques, no busques, no busques. Y resultó que aunque mi familia no tenía dinero, yo, yo sí tenía porque era mi dinero. A ti probablemente pasó siendo muy joven y ya siendo profesional en el deporte, pues a final del día empiezas tú a tener control sobre qué haces y si me iba de vacaciones era con mi dinero, si compraba un coche era con mi dinero y demás. Y fue así. La verdad es que siempre fui muy amiguero, siempre fui alguien muy social, pero como te digo, no necesariamente alguien muy confiado en mí mismo. Una cosa es por afuera ser alguien que se puede atrever a jugar hockey, a pelearse en la calle, a ir a una fiesta, a tener una novia y otra cosa es verdaderamente estar conectado con quién eres tú. Yo creo que eso no pasó hasta como los 40, pero no me, no recuerdo mi niñez como una niñez sufrida. Ciertamente en mi casa pues sí hubo algunas carencias, como te digo, mi mamá siempre se enfocó en que yo tuviera una educación buena, en que estuviera rodeado de la gente que me podría ayudar en el futuro. Y hoy yo creo que es lo que más le agradezco, porque hoy la carrera que tengo, si bien ya tengo 46 años y a lo largo de tantos años terminas conociendo mucha gente, muchas de las personas que hoy me ayudan, a las que puedo recurrir, buenos amigos, los conozco gracias a donde mis papás tuvieron la intencionalidad de hacerme estudiar.
Yo entiendo que esta infancia, yo la verdad no me hubiera imaginado este background tuyo, tengo que confesarlo, porque hoy en día eres una persona sumamente que transmite confianza, que transmite seguridad, que las cosas que haces tienes una presencia, ¿Sabes? Y lo que a mí me genera un poco de curiosidad es cuando tú estabas en esa etapa de juventud, de empezar a hacer tus propias cosas, entendiendo que tú entendiste, que tú querías tu propio dinero y que empezaste a crear cosas, ¿Cuál era el concepto de éxito que tenías en ese entonces? Que no sé ni siquiera si sea el mismo de hoy, me imagino que no.
Escuchándote, yo creo que tras este análisis te digo que para mí Llegar a los 40 fue el típico, yo creo que crisis de los 40. Yo no sé si es cliché o no, pero me pasó y pasó afortunadamente, desafortunadamente no me pasó antes. Ojalá nos llegara la crisis de los 40, de los 20 y que tuviéramos este momento de rompimiento con lo que nos han dicho que queremos ser y a lo que muchos le dedicamos mucho de nuestro dinero, esfuerzo, tiempo a conseguir y lo que realmente queremos ser. Entonces para mí, como te digo, yo traía toda esta carga de responsabilidad de lo que tenía que ser para mi familia para hacer que los esfuerzos, grandes esfuerzos de mi mamá valieran la pena. Entonces para mí el éxito era igual a dinero, pues era lo que no tenía. Entonces yo toda mi juventud y mi adultez temprana me dediqué a buscar lana. Cuando te digo que yo hacía comerciales y demás, me buscaban mucho para ofrecerme entrar a estudiar actuación y a meterme a hacer novelas. Y no era que no me gustara hacer novelas, no que no me gustara hacer actuación, era que veía que a la gente que tenía mucho éxito no tenía mucha lana en ese entonces. Hoy creo que es una situación completamente diferente. Yo me acuerdo nada más, ahí te va. En esa época coincidimos mucho Sebastián Rullillo y muchos otros, ¿No? Y ellos se siguieron por el camino de la artisteada y están forrados, o sea, claramente tomé una mala decisión en esa óptica o no, Pero yo en ese momento veía que el actor principal pues no tenía el estilo de vida que yo identificaba como exitoso. ¿Quiénes sí lo tenían? Los banqueros, los hombres de negocios, las personas que se iban a estudiar una maestría y vivían en Nueva York. Y eso fue lo que decidí hacer. Estudié lo que me iba a dar acceso a la maestría, trabajé en lo que me iba a dar acceso a la maestría, conseguí el acceso a la maestría, me fui a estudiar a la Universidad de Stanford, me endeudé con 200 mil dólares ¿Para qué? Porque sabía que esa maestría me iba a dar el acceso al trabajo que quería. Y lo conseguí. Y llegué y estaba yo en verano de 2008 trabajando en una terminal financiera de un banco suizo que se llama UBS en Nueva York, en el piso veintitantos del edificio 101 de la calle Park en Manhattan. Poca madre, pero lo odiaba, Odiaba a mi jefe, odiaba mi trabajo. Se detona la crisis financiera de 2008, entonces no era un buen momento para estar en la banca. Todo era contención, todo era mitigación de riesgos, no era crecer, era evitar la muerte. Digo, estaban quebrando todos los bancos alrededor de mí, todo mundo estaba perdiendo su trabajo y yo estaba miserable. Y aunque me pagaron muy bien, me gastaba todo mi dinero en salidas del martes a domingo. Me la pasé increíble en Nueva York, pero simplemente me di cuenta que por lo que había trabajado los últimos 10 años no me llenaba. Y cuando vi que había la oportunidad de que me corrieran, levanté la mano, me liquidaron y con 50 mil dólares regresé a México. Pero regresé a México sin chamba, sin casa. Yo me había ido de casa de mis papás siete años antes y regreso sin otra vez a vivir a casa de mis papás a los 31 años. Mucha maestría, muy acá, muy don chingón. Pero regresé a nada, sin coche, a manejar el coche de mi abuelita, la que estaba con la embolia. Entonces su coche Sentra dorado lo usaba yo, sin trabajo, entonces a ver qué chambitas me inventaba con una deuda de doscientos y pico mil dólares, sin novia, porque había cortado nada. Entonces, y sabiendo que todo eso que yo había trabajado por conseguir y conseguido, pues no era lo que quería yo. Entonces me volví emprendedor. ¿Por qué? Porque no me quedó de otra, porque nadie me dio trabajo. Busqué trabajo en todos los fondos, nada, nadie estaba contratando, menos con mi perfil y menos en ese momento. ¿Entonces me vuelvo emprendedor de qué? De lo primero que se me atravesó. Llegó un amigo mío, de los con los que yo había estudiado y me dijo oye, hay un negocio que mi hermano cree que podemos poner, él tiene casas de empeño y podemos poner tiendas que venden las cosas que la gente empeña. Y después fue como que migrando la idea a ser un compro usado. Se compran colchones, tambores, refrigeradores, pero institucional. Y terminamos creando esta empresa que tenía veintitantas tiendas, 150 empleados y vendía electrónica. Vendía y compraba electrónica usada. Imagínate el negocio que era eso era complica, las cosas se depreciaban, obviamente todo mundo y su prima te robaba. Nos asaltaban las tiendas, nos extorsionaban, amenazaban nuestros empleados, nos vendían lo que nos habían robado. Pero bueno, pues hicimos ese negocio, metí mis 50 mil dólares que estuve a media tarde de meter como el depósito para rentar un local y poner un bar. Imagínate si hubieras. Ese fue como la bifurcación de mi vida. Iba a poner un bar o. Me volví emprendedor y afortunadamente me volví emprendedor y terminamos vendiendo esa empresa a los cuatro años. Dije, esto se me da ser emprendedor. Volví a emprender y al cabo de 10 años emprendiendo, de descubrir que emprender es también muy duro y sobre todo si lo haces con las razones incorrectas. ¿Por qué emprendí? Porque no tenía de otro. ¿Qué esperaba sacar del emprendimiento? Pues hacer mucha lana. Y como si no llegaba la lana, entonces ¿Qué hacer? Pues mínimo que te echen porras. Y como emprendedor, pues está de moda. Entonces emprendedor de la revista X o Y, promesa de los no sé cuánto, premio del emprendedor del año de no sé qué. Y al final del día, por adentro seguía yo vacío. Y por más que yo tenía éxito, y vamos a ponerlo entre comillas, en esas, en esos estándares de buscar reconocimiento, por dentro estaba yo muerto, deprimido, verdaderamente frustrado. Y si a un amigo mío que igual era emprendedor o se llamaba igual que yo o había nacido el mismo año que yo, le iba tantito mejor que a mí, entonces yo era miserable. Y pues eso no está fácil y no está padre. Y para la gente, ni para ti, ni para la gente alrededor de ti, ya me había acabado el dinero de la venta de mi primera empresa, mi segunda empresa estaba pues medio como zombie, estaba yo muy cansado, ya no tenía dinero yo como para seguir financiando el negocio y ya tenía dos hijos y mi esposa pues estaba hasta la madre de mí. Y un día me dice, ¿Por qué odias tu vida? Pero no me lo dice con saña, me lo dice con amor y con genuina preocupación, caray. Y es ahí cuando te das cuenta, pues llevo otros 10 años hundidos en esto, logrando lo que se supone que quería lograr y tampoco está ahí. Estaba a punto de cumplir 40 años y es ahí cuando ya alguien te lo dice con tanto cariño, alguien que te conoce bien, que se supone que tiene mejores intereses en mente, que le haces caso y te das cuenta. Hay mucha gente que se espera a tocar fondo, que se espera a perderlo todo, a vivir debajo de un puente o perder su salud. A mí, afortunadamente pude ver el abismo sin tener que saltar a él y fue suficiente amenaza como para decir todo esto que he creído toda mi vida, toda esta soberbia, estas ideas de que tengo todas las respuestas, de que soy súper inteligente, todo me sale bien y si tú no estás de acuerdo conmigo, eres un pendejo. No funcionan porque lo que más importa no estoy logrando lo que quiero y lo que estoy, lo que tengo, no, no estoy a punto de perderlo. Entonces entré a todo este proceso como medio de resignificación de mi identidad, o sea, te reconstruyes desde cero y empiezas a abrir los ojos. A ver, me metí clases de metafísica y de física cuántica de esa medio, medio mafufa y de. Hice psicodélicos y me fui a festivales y me fui al desierto y, o sea, empecé a. Todo lo que le había cerrado la puerta a mi vida, dije, a ver si es esto. A ver, hoy es 23 de junio. De junio.
De enero.
De enero. Ya no sé ni en qué año vivo, pero hace seis años, el 22 de enero dije, ¿Qué hago? Voy a preguntarle a la gente. Cómo lo mismo que está haciendo hoy lo Empecé hace yo seis años y empecé, cracks. El 22 de enero grabé mi primera entrevista, ayer me salió una foto y empecé a gente que tal vez nunca me lo hubiera acercado o por miedo o por envidia o por mis prejuicios, porque si él le va bien. Entonces estas historias que nos contamos para sentirnos mejor con nosotros mismos, inventamos un pretexto de por qué lo que ellos están haciendo está mal. Oye, Miguel, no manches, es un súper deportista y le ha ido súper bien y aparte está en la Kings League. Sí, pero seguro nunca ve a su familia. No, o seguro, seguro, no sé a quién, a quién le tuvo que hacer un favorcito por ahí. Y entonces nos inventamos estas historias para justificar el por qué estamos jodidos nosotros, porque nosotros no quisimos hacer eso que la gente exitosa hizo, que es malo. Y entonces me quité esas ideas y empecé a establecer estos puentes y verdaderamente con curiosidad genuina, a preguntarle a la gente cómo le hacía, cómo eran sus hábitos, cómo pensaba, qué técnicas usaba, cómo decía que sí, cómo evaluaba, qué oportunidades le dedicaba su tiempo. Y empecé a implementarlo, experimentar, aprender en público y experimentarlo. Y ese momento hizo que cambiara mi vida. Empecé a hacer amigos, empecé a reconocerme más, a entender que había yo estado persiguiendo las metas incorrectas, empecé a hacerme mis preguntas de quién soy yo, qué me duele, en quién me quiero convertir, cuáles son mis valores, Empecé a respetarme más, empecé a entender que muchas de las cosas que yo había hecho, las había hecho desde la inseguridad, desde las ganas de complacer o de cumplir expectativas externas y no necesarias, de llenarme a mí mismo. Y eso hace que tu autoestima esté por los suelos, porque no importa lo bien que hagas, lo que los demás quieren que hagas, nunca vas a ser suficiente para ellos y al mismo tiempo no está haciendo lo que es importante para ti, entonces no construyes tu propia valía. Y empecé a ponerme como prioridad, a definir mis acciones alrededor de mis prioridades. ¿Suena egoísta? Tal vez creo que tenemos que ser egoístas antes de está el caso este de si va a chocar tu avión, ponte tu máscara primero para que ayudes a los demás. OK, suena bullshit, pero la neta sí, si no estás bien tú, si no tienes, tú no puedes dar. Y empecé a dar. Antes no daba. ¿Sabes por qué no daba? Uno, por envidioso y dos, porque no, porque creí que no tenía para dar, tienes que sentir que tienes. Y cuando empecé a sentir que tenía, entonces empecé a dar y el mundo te lo regresa. Y hoy estoy viviendo un momento que me pellizco 24 7.
Es increíble porque al final creo que algo que es de admirar es muchas veces cuando estás en este proceso de la vida, no desmarcarte y salirte de esa zona donde tú sabes que tú no estás bien, pero tal vez tú consideras que estás cumpliendo las expectativas o de tu papá o de tu mamá o de tus amigos o que la gente te ve y te admira. Entonces, pues sigo aquí, aunque yo no esté contento, que al final se necesita muchísimo valor y muchísima valentía decir, a ver, esto no soy yo, este no es el camino que yo quiero seguir, yo tengo mis propias metas personales, yo tengo mis propios sueños y quiero ir por ellos, pero me parece que es algo sumamente difícil.
¿Y sabes cuándo es más difícil? Cuando no sabes cuáles son tus sueños y tus metas. ¿Lo único que sabes es lo que no es, porque ya lo hiciste, ahora qué hago? No sé, pero esto no es igual de valioso. Y a veces no tienes nada más.
Es que es eso.
Y cuando llevas 200 mil dólares en deuda, 20 años invertidos en tu carrera, este, todo mundo te ha dicho que lo que está haciendo, guau, guau, guau, pero tú sabes que ahí no es, pero no tienes nada más, suéltalo. Y ahora puta güey, este güey, no que muy chingón, no que muy banquero, no que muy NBA, no que muy Stanford, no que muy no sé qué. Dices que está haciendo videítos diciendo que tú puedes. Es youtuber. No hombre, pobrecito.
Pero, pero es ahí, o sea, para mí si hay un punto de partida y para mí, escuchándote lo reafirmo. Tu punto de partida puede estar en saber perfectamente lo que quieres o tu punto de partida puede ser lo que no quieres.
Y yo creo que esa es una oportunidad que desperdicia a mucha gente, porque muchos no sabemos qué queremos, pero no nos damos cuenta de lo que no. Y ese es el momento de caos, porque ni para adelante, ni para atrás, ni para arriba y ni para abajo. Todos tenemos, no sabemos, no todos sabemos a dónde vamos, pero si le pensamos bien, todos tenemos un lugar al que no queremos regresar. El problema es que lo barremos debajo del tapete y no entendemos el poder que tiene de motivación y de empuje conectar con el dolor. Tú me lo dijiste. Es más, yo hablo de, te uso a ti de ejemplo de esto en mis conferencias, pongo tu foto y cuento tu historia y como el Piojo te mentó la madre en ese partido en Veracruz y te dijo que valías madres y que te empezaste a desvestir y en ese momento te gritó y te dijo, viste, te quedas para adentro y te encendiste. Y no es que hayas vivido una vida alimentada por el odio y la sed de venganza y el rencor, pero en ese momento cuando no hay nada más es yo no quiero esto y va a ser lo que chingado sea para que no vuelva a pasar.
Durante todo este camino, durante todo la etapa hasta donde vamos de esta plática tan nutrida, hay algún punto en especial que te haya dejado una cicatriz sumamente dolorosa, o sea que digas este momento fue para mí obviamente y ya nos lo mencionabas, afortunadamente no llegaste a tocar fondo, te asomaste y viste el precipicio y alcanzaste a meter reversa y todo lo que pudiste, pero me imagino que durante el camino habrá alguna cicatriz que es más dolorosa que el resto.
¿Pues sí, o sea, a ver, desde, pero las cicatrices vienen desde chico, o sea, como te digo, hoy me pongo a pensar qué me mueve y cuáles son estos momentos de dolor, de cicatriz o estos anti antihéroes? Pues me acuerdo, como te digo, yo en mi casa luego me daba pena invitar a la gente porque se caía el techo, entonces yo venía de una escuela en donde había gente muy, muy fifí que volaba en avión privado y yo no los puedo invitar y cuando los invitaba un día llegaron a embargar el coche de mi papá porque no se había pagado un crédito y pues suenan a tonterías, pero en ese momento se te cae la vida pues no quiero que mis hijos vivan algo así. Y después yo creo que lo feo es cuando te das cuenta en quién te conviertes en estos momentos de oscuridad. Pues era una persona sumamente, como te digo, soberbia, envidiosa y además muy agresiva porque traía tanta frustración dentro de mí que cualquier cosita me detonaba hacía que fuera yo muy incisivo, muy ácido con la gente. Entonces alejé a amigos, a familiares, de milagro aguanté y no, más bien se aguantó mi esposa y no se alejó definitivamente de mí. Con mis hijos mi relación no era muy bonita, era yo muy gritón y eso me duele, no Me duele haberme perdido esos años, agradezco tener la oportunidad de seguir, pues, de retomar la relación y creo que hoy tengo una relación muy bonita con ellos y espero ser un mejor papá todos los días. Pero yo creo que es eso, porque es el arrepentimiento por las cosas que no hicimos, las que se vuelven inconsolables porque no puedes regresar el tiempo, haces algo malo, lo puedes arreglar, las olvidas con el tiempo, por ahí dice Sofía Niño Rivera, tragedia más tiempo igual a comedia. Entonces hay cosas que al final puedes terminar riendo de ellas, pero el tiempo que perdiste, el tiempo, las, las oportunidades que dejaste pasar por simplemente no estar conectado, pues es, no regresan. Entonces esto es yo creo que lo que más me duele.
Después de haber pasado por este camino, por este proceso, por todo lo que te lleva al punto, mujer preguntándote con amor, ¿No? Porque odias el darte cuenta tú de todo este momento, pasas por todo lo que ya nos platicaste, física cuántica, metafísica, todo lo que no se puede mencionar y encuentras, te encuentras a ti mismo en el camino, ¿Qué crees que es lo que más cambió dentro de ti cuando te encontraste?
¿Soy alguien que nunca me imaginé, nunca me hubiera permitido pensar que soy quien soy hoy, o sea, yo entrada profesionalmente o cognitivamente, pues era alguien que estudió todo el cuadro de honor, estudioso aplicado, presidente de su carrera, ingeniero industrial, maestro en una de las mejores universidades del mundo, banquero, analista de negocios, muy cuadrado, no? Muy, muy pragmático, yo tenía las respuestas, la metodología, la acción para todo, siempre muy orientado a la acción y eso lo sigo siendo, pero hoy me acepto como muy deficiente en muchas de estas cosas que parecía que eran mi fuerte, no lo soy y me, y me reconozco mucho más hábil en cosas que nunca en la vida ni siquiera les hubiera dado importancia, es más, me hubiera burlado de quien se dedicaba a eso, crear contenido, ser creativo en términos de resolución de problemas de una forma diferente, comunicar, o sea, para mí eso no tenía prestigio, para mí eso no tenía ni siquiera valor y hoy no solo lo reconozco, me siento muy bueno y aparte digo, lo disfruto muchísimo, entonces todavía no llego a ser esta persona hipersentimental que me gustaría ser, me gustaría poder llorar más, yo pasé 12 años sin llorar, no podía llorar y he llorado tres veces a partir de eso, hay veces que me acerco un poquito más, hay veces que soy, no soy tan empático, fíjate, o sea, no me hice unos estudios de personalidad hace poco y lo hicimos con muchas de mi comunidad de cracks Mastermind y creo que hay muchos líderes que les cuesta trabajo ser empáticos, o sea, empáticos, ponerse en los zapatos de la demás gente. Genuinamente estamos tan enfocados en el resultado que a veces se nos olvida la parte humana, ¿No? Y no solo es hacia afuera, sino también hacia adentro. Es no reconocer tus habilidades, no reconocer tus victorias y en el proceso de no reconocer tus victorias te cierras la puerta a construir una identidad de valía y eso al final del día genera inseguridades. Entonces, a ver, sí, creo que soy alguien más conectado con mis sentimientos, más conectados con los sentimientos de los demás y la gente en general, pero me gustaría hacerlo más, ¿No? Y yo creo que ese es el gran cambio, ¿No? Dejé de ser este robot para ser, no te voy a decir que una florecita del campo, pero un borreguito esponjoso, pero soy ya medio que un cyborg, ya tengo algo de humano.
Ya eres un híbrido.
Ya soy medio híbrido, ya no soy tan robotizado.
En este obviamente hablas de muchos conceptos, sobre todo de la parte humana que estás constantemente queriendo crear. Tus proyectos van muy encaminados, o sea, tú hablas mucho del wellness. Tienes obviamente el podcast Cracks, que es a mí uno de los podcast que más me gusta escuchar porque te llevas la conversación al punto donde puede la gente aprender algo de quién está ahí. De hecho, te lo digo, fuiste inspiración para que yo me animara y me atreviera a hacer este podcast. Tienes Business Masters Live, que también tiene que ver con conectar una comunidad que busca crecer en la parte profesional, que de repente no encuentra las herramientas allá afuera y se sienten solos y les brindas una oportunidad. Tienes el reto Gana tu Mañana, donde impulsas a la gente a través de muchas cosas. Tienes un sinfín de cosas que están conectadas y que están muy conectadas a lo que tú crees que a la gente le puede brindar una oportunidad de mejorar en su vida. Eso no es fácil y me imagino que requiere de mucha exigencia profesional y personal, pero que también, a ver, son cosas tan grandes que debe tener algún algún punto donde las cosas no salen perfectas. ¿Cómo gestionas cuando las cosas no salen como tú querías? Sobre todo por lo que me comentas, esta personalidad donde de repente eres sumamente exigente contigo mismo y no sé, me imagino que lo permeas hacia tu equipo de trabajo.
Sí o sea, mi equipo está bajo mucha presión, trato de rodearme de gente muy capaz, muy alineada con los propósitos míos y suyos y de la empresa, creo que es es donde creo que logras que la gente trabaje por más que por dinero, pero sí, o sea, son momentos en los que entendemos la responsabilidad que tenemos para nuestros clientes, entendemos los estándares con los que queremos hacer las cosas y nos exigimos y eso hace que de repente haya momentos también de mucho sufrimiento y mucho dolor pero lo asumimos con esa responsabilidad, con esa. ¿Por elección elegimos ser así de buenos y cuando eliges las cosas me dices es que tienes muchas cosas diferentes que trabajan y cómo diseñas este ecosistema? La verdad es que el ecosistema se termina manifestando solo una vez que entiendes quién eres tú y entiendes cuáles son tus prioridades y entiendes que sí y que no en tu vida y cuando yo descubrí me puse en contacto conmigo mismo y decidí todo lo que haga va a tener que conectar conmigo con lo que es importante para mí y entonces eso me permite decirle que no a muchas cosas. A ti te debe pasar hoy te llegan mil oportunidades que están increíbles, que podrían ser multimillonarias pero que sabes que no te acercan a este lugar en el que quieres estar, entonces tienes la capacidad de decirle que no con tranquilidad y decirle que sí con confianza y compromiso a las cosas que sí y entonces cuando te das cuenta que todo lo que estás haciendo lo estás haciendo siéndote fiel a ti y a tus valores, todo pues es parte de un. Cada cosa es parte de un todo y funciona como un engrane más de una gran maquinaria y parece que haces más cuando la realidad es que cuando estás haciendo una cosa, estás haciendo una cosa para varias, o sea, tú estás haciendo el podcast y al mismo tiempo estás hablando de la industria que a ti te mueve y estás hablándole a la audiencia que pues quieres desarrollar con las plataformas de streaming y el deporte, entonces tienes la proteína y mucho otros proyectos que estás haciendo alrededor de esports, o sea, no estás saliéndote de la tangente, ahorita no te vas a poner una central termoeléctrica, no, o sea, estás haciendo cosas que te mueven, que se alinean y que se te hacen fáciles y si tu equipo está alineado con tu propio propósito y es el mismo que el suyo. Entonces las cosas empiezan a funcionar. Yo tengo un propósito, una misión, como yo le llamo, de inspirar una nueva generación de hispanos a vivir vidas con más impacto. ¿Qué significa esto? Pues a tomar acción, a tomar control de sus vidas para tener más impacto en las áreas que a ellos les importan, ya sea salud, financiera, ya sea tener más dinero, más amor, más conexión, más plenitud, más presencia, más conexión humana. Y entonces tengo algo que se llama la optimización personal absoluta. Y todo lo que yo hago está diseñado para darle a la gente las herramientas para optimizarse, optimizar su dinero a través de educación, de negocios, de emprendimiento, de liderazgo, optimizar su salud a través de suplementos alimenticios, una empresa de ejercicios en línea a través de optimizar sus ideas, su mente. Y entonces tenemos el reto Gana tu mañana. Tenemos las comunidades de desarrollo personal como achievers que tengo, estamos desarrollando toda una academia de. No sé si se va a llamar Cracks Business School o cómo se va a llamar, pero con programas educativos para emprendedores y empresarios. Sí, de negocios, pero yo creo que el camino más directo al éxito profesional es el desarrollo personal. Soy gran fan de crear comunidades, comunidades de gente con la misma mentalidad de crecimiento, con el mismo enfoque de desarrollo. Entonces tengo una comunidad muy grande que se llama Cracks Mastermind de empresarios. Vamos a crecer mucho esa comunidad este año. En fin, quiero llevar esto a Estados Unidos, al mercado hispano. Hay una oportunidad enorme, una comunidad con un tremendo potencial, digo, no solo eso, vale un trillón de dólares en poder adquisitivo, es el segundo idioma más hablado del mundo, es una fuerza ya cultural y política en Estados Unidos que nadie le está hablando, o sea, el contenido está en inglés y todo, y ellos lo hablan muy bien, pero no tienen esa conexión con sus raíces, con las costumbres, con la manera de comunicarse. Entonces creo que hay una oportunidad muy grande para nosotros allá y quiero hacerlo. Entonces suena mucho, pero todo está, todo está alineado. Y si voy a dar una conferencia en Miami y le hablo a dos mil personas, pues esas dos mil personas algo, algo van a. Va a salir de ese mismo ecosistema igual y al rato estamos trayendo los suplementos a Estados Unidos o estamos lanzando los programas de la academia allá y todo es con mucha diversión. Me preguntan ¿Dónde te ves en 10 años, la verdad no quiero ni siquiera pensarlo? A veces digo me la estoy pasando tan bien que no quiero que fijar una meta se vuelva lejos de una motivación, se vuelve un lastre o un limitante de diversión, de experimentación y de poder hacer cosas simplemente porque en ese momento sientes que se alinean contigo.
Cuando te escucho decir esto último me impactó un poco porque además de lo que te he conocido eres una persona como muy estructurada, muy te gusta tener todo. Me sorprende que menciones no quiero ni pensar en D Esta es pregunta muy personal. ¿No quieres ni pensarlo porque no quieres ponerte un techo o porque simplemente quieres?
Porque no quiero ponerme un techo, porque no quiero limitarme, observarme a opciones y porque no quiero que. Naval Rabikant tiene una frase que dice el deseo es el contrato que hacemos con nosotros mismos de ser infelices hasta que no tenemos lo que, lo que. Y entonces imagínate que te fijas una meta ahorita tú la Jun Enterprises, la Jun Worldwide, ¿No? Y vamos a facturar un billón de dólares y estamos haciendo todo lo que se necesita para eso y cada día que pasa volteas a ver ese billón y entonces dices ¿Que tengo que llegar? Ya dije que voy a llegar al billón y o sea, una cosa es tener una gran preferencia, una estrella del norte y claro que la tengo. Nos fijamos una meta para 2035 de impactar la vida de 50 millones de crear, la meta es vamos a crear 50 millones de cracks. ¿Que son cracks? Pues personas que interactúan con nuestros productos y que optimizan su vida para tener más impacto. Tú podrás decir en qué, con qué profundidad, si es alguien que escuchó un podcast, que vio un reel, no, queremos algo mucho más profundo y esa es nuestra meta. Pero tampoco estamos todos los días midiendo cuántos cracks llevamos, o sea una nueva generación de hispanos. ¿Cómo mido eso? El éxito es saber cuál es esa meta, qué es lo que quieres lograr, pero no conseguirla precisamente es trabajar todos los días para lograrla. Si a mí salgo de aquí y me atropella un camión, pues no significa que fracasé en la vida, yo estoy siendo exitoso en este momento. Entonces yo creo que no es no tengas metas, todo el diablo y le digo a la gente, fíjate un objetivo más grande, permítete soñar, sueña 10X, rompe las cadenas del pasado. Que tus éxitos y tus fracasos no te limiten. Claro. Si no lo sueñas, no lo puedes construir. Pero también tengo otra frase que digo agradecidos más, nunca conformes. Yo agradezco lo que estoy haciendo hoy. Eso no me hace conformista. Tengo muchas preferencias de más, nada más que no dejo que ese esa necesidad de más o esa preferencia de más me arruine lo que tengo hoy. Hoy estoy divertidísimo, me estoy pasando increíble. Y hay cosas que digo que sí, hay cosas, muchas a las que digo que no, porque sé que no se alinean con ese lugar al que quiero llegar. Pero tampoco me voy a esclavizar a una visión. Esa es yo creo que la diferencia que te sirva de impulso y de motivación y no de si no que no sea un deseo al que te esclavizas.
Lo que interpreto yo de lo que comentas es tener metas grandes, aspirar a cosas, pero permitirte disfrutar el camino. Porque también disfrutando el camino te puedes dar cuenta que capaz esa ya no es tu meta.
Exactamente.
Capaz cambió y capaz esa meta de impactar a 50 millones de hispanos se convierte ahora en vivir en una isla. Exacto. Y vivir con mis hijos y ayudarlos a que sean su mejor versión y dedicarme a ellos. Y es perfecta. Es que para mí esa flexibilidad es la que la que me gusta, porque al final te habla que no venimos a cumplir un camino en línea recta. Venimos cada uno a nuestra perspectiva y a nuestra óptica, pues a intentar vivir con un propósito.
Y es ahí donde creo que no te terminé de contestar la pregunta del éxito. Primera fase, dinero. Segunda fase, reconocimiento. ¿Cuál es la tercera fase qué estoy buscando ahorita? A lo que yo le llamo realización.
OK.
Entonces espero que no haya otra fase, porque buscar la realización lo puedes hacer de mil maneras. Hoy estoy construyendo este ecosistema de medios y de productos y de empresas, construyendo una audiencia grande. Hoy si le preguntas a mi hijo, soy youtuber y es súper orgulloso de eso. Yo creo que por eso también son muy fans tuyos, porque. Porque tú eres youtuber como papá, pero quién sabe, igual y al rato no somos youtubers. Igual y tú al rato andas de gobernador de Morelos. Opérame como otros americanistas.
No, no, yo sí paso. Yo sí paso.
Nunca sabes. Nunca sabes. Yo también. Yo pienso que como tú, pero nunca sabes. Digo, creo yo cada vez me he ido calentando más a la idea de que si verdaderamente quieres tener un pacto, la palanca más fuerte que puedes mover es el servicio público.
El servicio público, totalmente de acuerdo. Pero hay muchas. No sé, yo creo que, por ejemplo, para mí lo que tú haces, y perdón que lo catalogue, es servicio público. Sí, perdón. Para mí, cuando tú, para mí un servicio público es cuando tú le brindas algo de valor a alguien más, a la persona que está ahí y no necesariamente en proporciones inalcanzables.
Entiendo ahora. Gracias. Y me encanta. Y yo creo que todos hacemos un servicio público tomando el control, mejorando el entorno de nuestra empresa, nuestra familia, nuestra colonia. Cuando sabes que con un botón puedes literal impactar la vida de decenas de millones de personas de forma significativa, sistemática y profunda.
Imagínate, vamos a hacerlo sin tener que estar metidos ahí.
Vamos a hacer.
Sí, OK. No tiene nada que ver con la entrevista, pero me da igual que se quede ahí. Pasando un poquito de todo esto, de todo esto que hablamos, de la parte profesional y todo, yo te he visto personalmente con tus hijos y me parece increíble la relación que tienes con ellos. Comentabas que si bien antes no tenías la mejor relación y que uno de tus propósitos o tus objetivos, porque tú no crees en los propósitos, ya me lo aprendí. Tus objetivos es ser mejor papá cada día, etcétera. ¿Como, o sea, cómo es tu relación con tus hijos? Entendiendo que todo lo que tú vas haciendo, y esto te lo pregunto también desde desde el amor de papá, porque yo creo que todos queremos que nuestros hijos crezcan y tengan la mayor cantidad de oportunidades que ellos quieran tener, ¿No? Ese es como que creo que el objetivo que al menos a título personal tengo. Entonces, ¿Cómo es tu relación con ellos? ¿Qué tan exigente eres? ¿Qué tan permisivo? ¿Un poquito cómo es? ¿Cómo es esa parte, esa conexión de soy muy exigente?
Sí, sí, soy muy exigente. ¿Esa es mi parte de por más que digo, oye, no tengas expectativas de tus hijos, déjalo ser, no? Sí, sí, tenemos expectativas y creemos como papás que sabemos qué es lo mejor para ellos, aunque a veces lo que creemos que es mejor para ellos es lo peor. Y lo que hacemos como papás, en vez de darles las herramientas para construir autoconfianza, es sobreprotegerlos y eso los debilita. Ser papá es muy difícil. Lo que sí es, trabajo mucho y todos los días, y no solo de trabajo, de le echo ganas, no tomo terapia de paternidad, leo libros, platico con mucha gente, soy muy consciente de cómo reacciono y hasta luego. Me arrepiento de cuando no actúo bien. Pero mi relación con ellos ha tratado de ser, de ponerles un buen ejemplo, de demostrarles y de tratar de hablar. Cada uno de ellos tienes una manera diferente de hablar porque uno es tal vez más lógico, uno es más emocional, pero sí de tratar de darles el entendimiento del mundo y saber que soy su amigo, pero no soy su amigo, o sea, soy su papá. Están ahí, estoy para ellos y pueden contar conmigo, pero tienen que cumplir su parte del trato. Y trato sí de darle las oportunidades que tal vez yo no tuve, pero de hacerles entender que son muy afortunados, que son muy privilegiados y que no pueden tomarse las cosas por sentadas, que van a tener que trabajar ellos por hacerse su propio camino también.
No me gusta lo que escucho, me gusta la perspectiva, porque yo de repente batalló un poquito con esa parte y creo que cuando tú eres exigente contigo mismo, es imposible no ser exigente con tus hijos. No haría match y que alguien que puede hoy darles una vida distinta a la que tú tuviste en su infancia y que sin embargo procure hacerles entender que ellos también van a tener que trabajar por crear su propia valía y por seguir sus propias metas y sus propios objetivos, la verdad es que me parece sumamente admirable. Otro tema que me llama mucho la atención ahora que preparando este podcast con el equipo y lo hablaba hace rato con Jime que anda por allá, algo que me sorprendió y no sé si tú te habías percatado, ¿No? Pero la vida a ti te ha mandado ciertas señales. No sé si te has dado cuenta, por ahí me enteré que te ibas a casar, estuviste a punto, no llegó, ibas a meterte al bar y no llegó. Podías haber escogido cualquier otro deporte y escogiste el hockey, que te permitió conocerte desde otra perspectiva cuando tú, aunque no fueras consciente, de alguna manera escuchaste las señales que te iban llegando en el camino.
Es que la vida te habla todo el tiempo. Nada más que a veces estamos demasiado metidos en nuestra cabeza como para escuchar.
¿Cómo crees que podríamos escuchar más a toro pasado?
Si, no, yo creo que hay que estar más, más presentes, o sea, a ver, no frenamos, cada vez estamos más bombardeados de más estímulos, cada vez estamos más involucrados en redes sociales con la cabeza abajo, la pandemia nos hizo frenar a todos, ¿Cuánta gente no conoces que cambió de carrera, cambió de ciudad, cambió de familia, nos hizo frenar y darnos cuenta y al ponernos cara a cara con nuestra propia mortalidad, con nuestra propia fragilidad, pues no te queda de otra, ¿No? Todos tenemos nuestro bucket list y no es hasta que nos dicen oye, te quedan 24 horas de vivir, que dijimos, bueno, ¿Qué es lo que cenarías tu última cena, güey? ¿Por qué no cenas tu última cena hoy? Claro. Entonces cuando, cuando tenemos estos espacios de conciencia de estoy comiéndome algo, ¿Por qué me lo estoy comiendo? Estoy yendo a grabar un podcast con Miguel, ¿Por qué lo estoy haciendo? ¿Es por compromiso? ¿Es porque tenía un espacio libre y porque me habló tres veces o porque quiero hacerlo y lo voy a vivir, voy a llegar preparado, voy a aprovechar y estar presente? Y cuando vivimos así la vida, creo que entonces podemos entender mucho más de qué se trata, cuáles son las señales que nos está mandando, si hay algo que no se siente bien, entonces entender que no se sienta bien. Si no sientes, no vas a saber si siente bien o mal. Y entonces escuchar y tomar las decisiones correctas porque estamos rodeados y luego somos nosotros mismos los mismos zombies que vivimos vidas reactivas, vivimos de forma compulsiva todo es el paso que sigue y como hay un pequeño incremento, un nuevo escalón que podemos subir en esta montaña, este aumento, este bono, este follower, más lo que sea, no nos damos cuenta que esta ruta que estamos caminando no es la que nos va a llevar a donde queremos. Y cada paso que das, cada triunfo que hoy te anestesia la necesidad de propósito, te aleja de tu verdadera meta de vida. Y entre más rápido te des cuenta y decidas asumir el costo de bajar otra vez a la base, cambiarte de montaña y subir otra vez desde cero la montaña correcta, pues más vas, más tiempo vas a estar perdiendo.
Sin duda, sin duda. Al final la clave está en escuchar, creo yo, lo que dices, yo me quedo y lo voy a grabar en escuchar, en darte un espacio para estar tan presente que eres capaz de percibir cuando la vida te está hablando.
Que medita. Yo no medito, no lo he logrado. Hay veces que me que agarro más rachitas, pero no. ¿Pero afortunadamente sí creo que tengo momentos de ya estoy acostumbrado a como que a cuestionarme por qué hice esto, qué es lo que lo dije? ¿Qué estoy sintiendo cuando hago esto? Si me da flojera hacer algo, me pregunto por qué. Si me da miedo hacer algo, me pregunto por qué. Y entonces son esos momentos que te haces las preguntas difíciles. ¿Yo ya llevo ya un rato entendiéndome y conociéndome y haciéndome las preguntas y parándome enfrente del espejo y diciendo a ver esta persona que me ve de regreso, quién es? Y no simplemente ver un extraño o ser un camaleón. Que es lo que el entorno dicta, que si estás con el amigo X, eres X y si estás con el amigo Y, eres Y. Creo que o creas el personaje que está enfrente de la cámara y en tu casa eres otro y empiezas a fragmentarte y a perderte en vez de consolidarte en una persona más fuerte, más congruente y más inteligente.
¿Y yo creo que eso lo vivimos todos, no sea cuánta gente no conocemos que llega un entorno y a pesar de no estar cómoda, pone una sonrisa, se monta una máscara encima y es eso, no? Y lo que dices para todos los que están escuchando eso es dar un paso más lejano de lo que realmente tú estás diseñado y capacitado para hacer. ¿La exigencia te lleva a buscar la perfección o no? ¿Y la pregunta que te quiero hacer es sí sí, qué haces con las cosas que están fuera de tu control?
No trato de no buscar la perfección. ¿Yo a veces hasta peleo con eso, no? ¿Porque dónde está la raya entre el good enough y el mediocre? Reed Hoffman, el fundador de LinkedIn, dice si estás orgulloso del producto que entregas, entregaste demasiado tarde. Hay que. Y yo volteo a ver. Es más, no me atrevo a oír ese primer episodio que grabé el 22 de enero de 2019. Seguro era un asno en el micrófono, pero si me hubiera esperado a saber todo lo que sé hoy y seguramente cuando en seis años escuchen la entrevista que me estás haciendo hoy, seguro voy a decir no tenía ni idea de lo que estaba hablando. Creo que hay que hay que sentirse con la confianza y saber que en el momento estás entregando lo mejor que se puede entregar, que no es lo mejor que podría ser en el futuro, pero hoy funciona. Y iterar, tener retroalimentación, mejorar, iterar. ¿Me preguntabas hace rato qué haces con el fracaso? El fracaso va a estar y el fracaso no tiene que ser destructivo y absoluto. El fracaso es híjole, no me salió tan bien como esperaba, No, no tuvimos tanta Gente, no golee 6-1, nada más fueron 3-2, vamos a mejorar. Y cuando entiendes que el fracaso solo lo puedes denominar fracaso en el momento que pues cuelgas los tenis y te paras de la cancha, eso es el momento en el que se acaba la cuenta regresiva del juego, el score se marca como marcador final y entonces define si ganaste o no. Y eso probablemente para nosotros va a pasar el día que estemos muertos, ya ni siquiera vamos a estar aquí el día que alguien se atreva a hacer el balance general de nuestras vidas. Todo lo demás son pasos que si sigues jugando, pues simplemente es un paso del que pudiste aprender. Ya hablaste con Lorena, Lorena me platicaba cómo al final de las rondas y hasta las Lorenas Ochoas se avientan shanks y te das cuenta que van a pasar cosas malas. Al final el resultado no es el que esperabas, tienes que hacer ciertas cosas, regresar y entender qué pasó, qué hiciste tú, asumir la responsabilidad por lo que salió mal y entonces derivar un aprendizaje que puedas usar la próxima vez. Porque si vas a hacer algo la próxima vez y si lo haces la próxima vez partiendo de la experiencia anterior, entonces no hay manera de que no seas mejor. Y si así lo haces una y otra y otra y otra vez, 1% cada día, al rato vas a terminar siendo un verdadero crack, o sea, las 3.000 bolas de golf que tiraba Tiger desde los 3 años. Eso es, eso es lo que te hace grande, la repetición y la corrección y el reconocimiento del error y asumir la responsabilidad y también asumir la responsabilidad de lo bueno.
General. Creo que el fracaso es constructivo, es lo explicas de una manera que como vas a definir un fracaso. ¿Que ¿Por qué? Porque las cosas no fueron. Pero si al revés, tú tomas eso para retroalimentarte, tomas eso para crecer, tomas. Entonces se volvió constructivo y entonces capaz hay un tabú enorme alrededor de la palabra fracaso.
Claro, ahora se vuelve constructivo si aprendes, porque hay muchos que se flagelan, se reclaman, se entristecen, se quejan, pero no aprenden y o lo intentan otra vez haciendo lo mismo o de plano no lo vuelven a intentar, o sea, eso sí es un fracaso. Un error que cometes una vez es un error y es un proceso de aprendizaje. Un error que cometes dos veces es una elección. Elegiste no aprender y si eliges no aprender, entonces estás perdido. Más.
La última pregunta que te quiero hacer el día de hoy ya es que yo, yo me podría pasar contigo tres horas, pero me van a regañar en tu casa que no regreses a tiempo. Si tú pudieras regresar el tiempo en ese momento que te sentías vulnerable, que está Oso viendo cómo se llevan el coche de su papá delante de sus amigos, que se sentía devastado, que probablemente se sentía hasta cierto punto humillado por la situación que estaba ocurriendo a su alrededor y de la cual no podía controlar absolutamente nada, ¿Qué le dirías a ese niño? Qué difícil pregunta.
Yo creo que le diría que ese momento no lo define, que eso que está pasando es una de muchas cosas que le van a pasar en la vida, que las viva profundamente, que no las esconda, que no las olvide, que las asuma como parte de lo que le tocó y que aprenda de eso para evitar que se vuelva a repetir y que bueno, pues también todo eso también va a pasar y va a pasar muchas otras veces y también esas van a pasar.
Oso, pues te lo digo en serio, yo podía aventarme aquí toda una tarde. Felicidades por todo lo que estás haciendo, gracias por regalarnos una hora de tu tiempo de tanta calidad, de tanto conocimiento, de tanto aprendizaje para toda la gente que te va a escuchar. Y gracias por la amistad que me has brindado también te lo digo abiertamente, eres un verdadero brave y eres un verdadero crack. Gracias.
Es padrísimo, me siento muy, muy cool. Uno nivel desbloqueado. Ser amigo de Miguel Ayun, la verdad está padrísimo. Muchas felicidades también. Yo admiro mucho esa transformación hoy tan rápido has pasado de ser un tremendo futbolista con una carrera exitosísima, a ser algo muy diferente, muy rápido, en el que te has vuelto un referente y sé que apenas estás empezando, o sea, yo me emociono muchísimo ver lo que vas a construir y si se puede.
Ser parte de ello siempre. Muchísimas gracias.
Gracias.
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