La CURVA "S" de las EMPRESAS
16 Dec 2025 · 10 min
Oso Trava maps the S curve of business growth: the hard 0→1 start, the grinding middle where you choose between quitting and pushing through, explosive growth, then the dangerous complacency that kills companies. Netflix and IBM survived by innovating during their peak. Most don't.
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Todos aquí somos empresarios y todos hemos pasado por algo que se llama la curva s de las empresas y si no la hemos pasado, pongan mucha atención porque la van a pasar. ¿Cuál es la primera parte? Todo mundo nos encanta y yo lo digo mucho, a mí me fascina el punto de 0 a 1. Yo me considero un emprendedor por naturaleza, por vocación y por habilidad. A mí me fascina este lugar en el que podemos crear ideas, el día uno, ese es donde estamos acostumbrados a pensar en la innovación, esta idea en el que rebotamos ideas, todo es posible, el TAM, el SOME, el CAM y todas estas pinches acrónimos que nadie sabe que son, suenan gigantescos, perdón y escupí todo. La realidad es que es muy motivador porque no hay que cumplir con nada, todo es posible y ese momento justifica todo. Empezamos y llega el momento clave, este momento where the rover hits the road y empezamos a ver que no pasa nada, pero está bien, estamos probando hipótesis, no parece que está pasando nada, pero que no cunda el pánico. ¿Avanza un poquito el tiempo y la verdad es que empezamos a sufrir en este tug of war entre el necio y el perseverante, cuándo debería de dejar de trabajar en este sueño? Oye, nada de lo que estoy haciendo parece funcionar y empezamos a dudar un poco de nuestra teoría, de nuestras habilidades, empezamos a ver que nuestro Runway se termina y empezamos a tomar decisiones un poquito desesperadas, pero seguimos en esta idea de hay que innovar, porque cuando no innovamos en esta etapa, ¿Por qué innovan las startups? Porque no les queda de otra, es innovar o morir, o encontramos el product market fit, o encontramos este clic o o simplemente dejamos de existir. Y entonces llega este siguiente momento, este momento en el que algo pasa y dices no sabes qué fue, pero entiendes que de repente hay tracción y entonces empieza la felicidad, te empiezas a querer un poquito tus cuentos, empiezas a probar una cosita u otra, sigues en un mercado chiquito, tal vez empiezas a entender cuáles son estos clientes y qué es lo que necesitaban y entonces la vida empieza a sentirse como debería de ser y empieza a crecer la cosa de repente empieza a volar, parece que todo lo que hacemos tiene eco en el mercado, todas nuestras iniciativas hacen clic. No nos podemos equivocar, nos empezamos a envalentonar. Este confirmation bias nos hace incluso creer que empezamos a ser invencibles. No hay nada que podamos hacer que falle. Y ahí es donde tal vez nuestro espíritu emprendedor y nuestro espíritu innovador empieza un poquito a pasar un segundo plano. ¿Por qué? Porque ya nos la sabemos, ya entendimos el sistema. Este es un momento bien complicado, porque si bien hay que festejarlo y hay que double down a nuestras apuestas para seguir creciendo, es un momento en el que si perdemos el piso corremos el riesgo de perder la perspectiva. Y entonces llega este momento de exuberancia. Todos vamos a ser millonarios. Ya empezamos a ver el éxito, ya empezamos a ver a cuánta gente vamos a comprar o vender y atraer a más empleados, Empezamos incluso a pedir préstamos contra nuestras acciones, apalancar la empresa. Nada sale mal. Esto es justo lo que sabíamos que iba a pasar. Y seguimos por el mismo camino. Y cada vez que le metemos un dólar salen tres y estamos subidos en un unicornio. Esto es un cohete que nadie frena. Y ahí sí, agárrense porque empieza la fiesta. Y esto es lo que hemos visto en los últimos años. Tenemos un chorro de empresas que parece que nada le salía mal. Vivimos una época de 2009 o 2010 a 2022 en la que nada salía mal. Ronda tras ronda tras ronda, dinero tras dinero tras dinero, perks con perks, los empleados inversionistas inflando sus valuaciones en el en los portafolios. Y la realidad es que ahí sí se pierde todo tipo de incentivo de seguir haciendo las cosas. Qué es lo que premian las empresas. Sigue siendo más de lo mismo. Tírale más dinero, que se vea. Si ya encontraste cómo adquirir 100 clientes, ahí te van 100 millones de dólares. ¿Adquiere 100 millones haciendo que? Lo mismo, porque ya lo encontraste. Esta es una beta interminable. Pero todos sabemos cómo termina el cuento. Y este cuento no solo le pasa a las startups que estamos viendo en el periódico, no solo le pasa a todos estos grandes fracasos de los que leemos libros después nos pasa a todos porque de repente algo deja de hacer clic y no sabemos qué está pasando. No queremos ni decirle a nadie, pero ya sabemos que algo no está jalando. Los retornos son decrecientes en nuestras inversiones, el stickiness de nuestro producto empieza a no ser lo que buscamos, los nuevos cohorts tienen un churn más alto y no sabemos si es el mercado el que está cambiando, no sabemos si es la competencia, no sabemos si somos nosotros que cambiamos algo. Pero lo que sí es realidad es que nosotros en este momento corremos en pánico. Y este es un momento clave porque venimos de periodos de felicidad y abundancia que nos quitaron el hambre, nos engordaron, nos quitaron la agilidad, pero sobre todo nos quitaron la palabra que odio, la humildad para entender que no sabemos todo. Y entonces empieza el pánico, todos vamos a morir. Empiezan los downrounds, empiezan los recortes, empezamos a apuntar dedos y de ahí no sabemos qué va a pasar. Muchas empresas se quedan aquí. Y este es el ciclo de vida completo de infinidad de empresas. Nacen, crecen, se reproducen y mueren. Y se reproducen tal vez en competidores más chiquitos, en emprendedores que salen como diáspora y crean sus nuevas empresas, tal vez en una industria nueva de la que nosotros ni siquiera vamos a participar. Y esa es la famosísima curva s que viven todas las empresas ahora. Ya les decía, a veces nos lo sentimos. A veces sentimos que estamos en este momento de prosperidad infinita y sin límites. Pero lo entendamos o no, el mundo está cambiando. Lo entendamos o no, estamos siendo disrumpidos. Y lo entendamos o no, si no actuamos, estamos condenados invariable e inevitablemente a morir. ¿Cuál es el reto si venimos de cuatro años muy buenos, si venimos tal vez de década y media muy buena? ¿El reto ahorita es cómo vamos a saltar de esa curva en la que tal vez apenas empezamos a ver que se nos mueve el piso por abajo, a la que sigue? ¿Cómo vamos a garantizar que en el nuevo mundo, en la nueva ola de condiciones económicas, políticas, sociales, salubres, nuestro modelo de negocio va a funcionar? Bueno, tal vez nuestro modelo de negocio no va a funcionar. ¿Pero cómo garantizamos que nuestra empresa, que es la creadora de modelos de negocio, va a funcionar? Bueno, eso es a través de lo que se llama la ventana de innovación. Muchas empresas se ciegan, se complacen y se quedan en ese. En esa misma ride, en esa ola y terminan nada más subiendo la, disfrutando la subida y después sufriendo la bajada. Las grandes empresas, las empresas que sobreviven, hacen algo diferente. En estos momentos de abundancia no desperdician. En estos momentos de abundancia no se la creen. En estos momentos de abundancia regresan a sus raíces y conectan con el futuro. ¿Para qué? Para poderlo crear. ¿Es esta ventana de innovación la que los permite no? No extender la vida útil de su modelo, sino completamente saltar a uno nuevo. Hay una empresa que todo mundo conoce que ha hecho esto exitosamente tres veces. ¿Cuál es esa? IBM. Es una Netflix. Netflix viene obviamente de Blockbuster. ¿Que trató Netflix? Se trató de vender a Blockbuster y humillaron a Reed Hastings, lo corrieron, no le aceptaron su oferta de venta de 50 millones de dólares. Y después blockbuster murió con un modelo de negocio que era mandar peliculitas por correo. Después ellos mismos saltan a la siguiente curva esa la curva del streaming, que si bien no respondieron, ellos mismos crearon, no por nada son el streamer más grande. Y después, no contentos con haber creado toda una industria, vieron que todo 10 años les duró y llegaron todos los competidores. ¿Y cuál es la ventaja? Cómo saltaron a la siguiente curva s volviéndose creadores de contenido. Y hoy gastan, creo que son 13 mil millones de dólares al año en crear contenido. Son más un estudio que una empresa de tecnología, que una empresa de películas. Eso es lo que tenemos que tener en mente. ¿Y eso es de lo que habla Nassim Taleb en su libro Antifragile no? La antifragilidad no es nada más que el concepto de a río revuelto, ganancia de pescadores. Hay empresas que se construyeron built to last y hay empresas que se construyeron built to adapt. Y no solo built to Adapt, sino built to create change. Y estas empresas que generan el cambio no solo sobreviven los momentos de cambio y de turbulencia y de incertidumbre y de pánico y de sangre en las calles, sino que crecen, superviven. Como lo decía Abraham Levy en su episodio.
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