En este fragmento de video, la madre (Speaker A) relata que su hija Valeria ha estado en terapia desde los 6 años, motivada por su propia experiencia de ansiedad y la falta de diagnósticos en su generación. Menciona que Valeria tiene TDAH diagnosticado y que varios adultos de su entorno probablemente también lo tienen sin haberlo tratado. La madre explica su enfoque en la salud mental y la importancia de la disciplina y los límites, describiendo un reciente "hasta aquí" impuesto a Valeria. Señala la dificultad que la adolescente tiene para establecer límites con amigos y la presión del "qué dirán". Además, habla de la ausencia de escapatoria tecnológica: el celular, iPad, computadora y redes sociales están siempre presentes. La madre confía en que Valeria encuentre zonas seguras con su hermana y sobrina, donde pueda compartir cosas que no le cueste contar a sus padres. Finalmente, menciona una anécdota donde Valeria habla por teléfono mientras juega, mostrando su apertura al contar todo a su madre. El tono es conversacional, reflexivo y preocupado, con un sentimiento de apoyo y esperanza hacia la salud mental de su hija.
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mi hija sí va a terapia desde que tiene 6 años más o menos, va a terapia. Creo por eso fielmente, desde, desde que yo me volví loca a los 30, bueno, ya estaba loca, pero cuando viene unos ataques de ansiedad y que yo no sabía qué pasaba, este, a nosotros, a mi generación, nadie nos diagnosticó con nada. O sea, porque era como, o sea, te dan pastillas, estás loca, no. Este, seguramente Mauricio tiene TDAH. No, Valeria tiene TDAH, pero ya ella ya está diagnosticada, ¿no? Y este, y muchos de los adultos con los que convivimos seguramente tienen varios temas que nunca trataron, o hasta que les explotó la palomita encima, ¿no? Entonces a Valeria sí la tengo en terapia desde los 6 años porque creo en la salud mental y porque creo que aparte ahorita está atravesando ya justo un momento en su adolescencia en donde unos se desarrollan antes que otros, en donde este, el qué dirán es muy importante para él. Y pues la neta es que lo único que yo y Mauricio pensamos es que en el ejemplo hay una gran educación, ¿no? En lo que son sus papás, en la disciplina que tenemos, en los límites que le ponemos aunque le choquen, ¿no? Justamente ayer le pusieron un hasta aquí, mijita, ¿no? Ya sabes. Y ay, papá, ¿no? Y de repente después cómo se edita es que los límites. Y eso ahorita le está costando trabajo, límites con sus amigos, límites con quién sabe, o sea, cómo, porque me van a dejar de hablar. Pues que te dejen de hablar está en el proceso, pero pues mira, confió en que luego le habla, por ejemplo, a mi hermana o le habla a mi sobrina, y entonces este sabe que ahí hay un safe zone, no, que si tal vez hay algo que no me quiere contar a mí No, que se lo puede contar a ellas y que ellas no van a llegar a decirme, güey, me dijo esto. Confío ciegamente en que ellas les van a dar un buen consejo. Por eso Mauricio también se queda, porque luego el celular, si no es el celular, es el iPad. Si no es el iPad, es la computadora. Si no es la computadora, en la tele están las redes sociales. O sea, ya no hay escapatoria. Olvídate del celular, ya no hay escapatoria. Entonces, ¿qué estás viendo, Valeria? No, nada. No,
claro,
no, no, nada. Y en la escuela ya tienen el iPad, en la escuela ya tienen laptop. O sea, está, está difícil, pero sí creo que en el ejemplo está todo. Y la otra vez le escuché hablar por teléfono mientras jugaba y dice, ¿con quién hablas? No, con Vic. Ah, no, con Dani. Ah, no, ok, ok. No, no, o sea, a mi mamá le cuento todo, o sea, hasta lo más íntimo, te lo juro.