Mi Ejercicio para FIN DE AÑO | Método DMS
16 Dec 2025 · 6 min
Oso Trava shares his year-end exercise using the DMS method, reflecting on how shifting priorities toward his children changed his approach to personal goals and life balance.
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Y cuando llegó el final de año me di cuenta que mi relación con mis hijos puede que haya estado en su punto más bajo de 9 años que tengo siendo papá. Mira, yo hago un ejercicio todos los años alrededor de estas fechas, que es el ejercicio de MS. Yo escribí un libro hace un par de años que se llama Lo que Importa, en el que explico el modelo DMS. Es algo en lo que ahondo con la comunidad que tengo todos los eneros, se llama Achievers por un periodo de ocho semanas y es un proceso, una metodología de productividad y diseño de vida en el que arrancas un balance de cómo estás hoy en tus siete áreas de la vida, utilizando un ejercicio que yo llamo la estrella de la vida, para entonces elegir tres prioridades o tres áreas en las que quieres trabajar ese año. Para esas áreas haces una proyección, haces metas, fijas tus objetivos y resultados claves, asumes una identidad y creas todo este plan de acción. Este plan de acción idealmente lo vas a ir revisando cada semana y vas a ir teniendo como yo le llamo parteaguas o acciones que tienes que hacer todas las semanas para garantizar. Porque lo que muchas veces nos sucede es que nos fijamos la meta, termina el año y entonces regres, empezamos casi casi que a abrir el papelito de los propósitos de año nuevo que nos hicimos hace 12 meses y a ver si sí nos salió o si no nos salió, como si estuviéramos casi casi que tratando de adivinar el futuro. La realidad es que eso no funciona. Lo que funciona es un proceso en el que vas haciendo checkpoints frecuentes, semanales, mensuales, trimestrales y no es como que al final del año te llevas la sorpresa de que no llegaste. Cuando empiezas a ver una desviación de la métrica que deberías de estar cumpliendo y lo haces de forma temprana y oportuna, es que entonces puedes retomar, corregir o hasta incluso replantear la meta. Pero todo parte de hacerlo en el momento en el que la desviación se genera y no dejar que una falta de atención o falta de acción cargue el resultado por cuatro, cinco, seis, ocho meses y entonces ya corregir uno, no tengas tiempo y la desviación sea demasiado grande. Ahora, incluso así pasa y me ha pasado hace un año, me llevé una de las sorpresas o realizaciones pues más tristes que me he llevado en todo el tiempo que he hecho este proceso. Yo me había puesto el objetivo de ser un papá y era una de mis tres prioridades del año, era acercarme y tener una mejor relación con mis hijos. Y cuando llegó el final de año me di cuenta que mi relación con mis hijos puede que haya estado en su punto más bajo de nueve años que tengo siendo papá. ¿Qué es lo que pasó? Estaba yo verdaderamente descontento con la relación con mis hijos, nos habíamos como que distanciado, la relación era friccionada de mucho, de mucha atención. Son niños de 8 y 9 años. Lo que me di cuenta es, OK, haces algo que se llama un post mortem. El post mortem es este de identificar cuál es el resultado subóptimo, qué es lo que querías, qué es lo que lograste. Haces el ejercicio de revisar cómo te desviaste de la meta que buscabas. Pero entonces haces la parte más importante que es asumir la responsabilidad. Las cosas no pasan, las cosas haces que pasen por acción o por omisión. ¿Y entonces dije bueno, si algo no salió como yo quería, de qué forma soy yo el responsable de que esto no haya sucedido? En ese momento pues ya no iba a poder lograr la meta que me había fijado. Pero mínimo podría yo tratar de entender qué es lo que había ca esa desviación. Y me di cuenta que claramente había sido mi culpa porque yo tenía tres objetivos y a mitad principios de año, por ahí del segundo trimestre, decidí que iba a correr mi primer maratón en octubre, algo que no estaba ni siquiera contemplado cuando había hecho este ejercicio durante el mes de noviembre, diciembre del año anterior. Y claramente cuando tienes un nuevo objetivo y es algo así de ambicioso, pues el tiempo se lo haces a veces inconscientemente se lo quitas algo más, porque el tiempo no se tiene, el tiempo se hace y para hacérselo pues tienes que tomar decisiones. Yo inconscientemente tomé la decisión de entrenar y eso me implicaba los fines de semana tal vez irme a correr y no estar con mis hijos y en las mañanas estar más tiempo en el gimnasio. Puse mi prioridad o mi mente en un área que terminó haciéndome separarme de esta intención de ser papá. No le dediqué el tiempo que debí haberle dedicado para tener los resultados que yo esperaba. Y claro que me dio un golpe en el estómago sentir oye, mi relación es tan mala. Pero después cuando me di cuenta que mi relación era tan mala por mi culpa, que eso es lo que vale más. Porque en el momento que asumes la responsabilidad por las cosas buenas o por las cosas malas, puedes entender que puedes o seguir con lo bueno o cambiar lo que hiciste mal. Pues sí, no fue un sentimiento placentero saber que yo había tirado a la basura esa relación por los últimos ocho meses y me puse el propósito de corregir ese error. Y además me di cuenta de que cuando cambian tus prioridades, tienes que replantear todo tu plan y ver de qué manera es nueva prioridad va a tener un impacto en las otras metas que tienes. Porque es muy fácil creer que puedes seguirle metiendo cosas a la piñata y que va a aguantar, y la realidad es que no. Las cosas que valen la pena y las cosas ambiciosas requieren de recursos, y esos recursos los vas a tener que tomar de algún otro lugar. Si no lo haces de forma consciente, entonces al final te vas a llevar una desagradable sorpresa. Está bien, pude haber yo decidido, ¿Sabes que? Hoy sí mi maratón va a ser más prioritario para mí que mis hijos. Y entonces hubiera podido tomar esa decisión con total plenitud y certeza y no llevarme la sorpresa que me llevé al final del año. Porque como lo digo en el libro y en DMS, puedes tener todo lo que quieras, siempre y cuando sepas qué es todo para ti. Cuando no sabes que es todo para ti, entonces empiezan no tienes la claridad y las oportunidades te llegan y cada vez te llegan más. Y muchas de estas oportunidades, el hecho de poderlas hacer no significa que las tienes que hacer o que las quieres hacer. Pero cuando no tienes esa claridad, es muy fácil dejarte apantallar por espejos o distraer por oportunidades que tal vez son buenas, pero no se alinean con tu verdadero propósito o dirección u objetivo de ese mismo año. En cuanto al manejo de las emociones, es asumir tu responsabilidad y entonces cambiar lo que no te guste más que lamentarte, porque creo que las lamentaciones no generan resultados, es entender, asumir la responsabilidad y tomar acción.
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