Podcast
16 Dec 2025 · 65 min
Entrevista de formato podcast entre Tomás y Oso Trava en la que Oso relata su trayectoria personal y profesional: desde una niñez con ganas de pertenecer y primeros trabajos (cerillo, modelaje), pasando por Sabritas, ventas de seguros y una maestría en Stanford, hasta su experiencia en banca en Nueva York y su camino emprendedor (casas de empeño, InstaFit, Abocado Wellness, Cracks). El episodio mezcla anécdotas personales (insistencia que llevó a su matrimonio), lecciones sobre éxito y riqueza (evolucionaron de pertenencia/seguridad a propósito y consistencia) y prácticas actuales (educación financiera para sus hijos, procesos del podcast).
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Ahorita estaba viendo nuestro nuestro chat desde 2022 que te hice la primera invitación, pero justamente me acuerdo que veía una entrevista que te hizo Juan Lombana en la que decías que tú a tus invitados no dejas de insistirles hasta que te dan el no. Y es justo lo que hice hoy contigo ya para por fin la entrevista.
Qué gusto.
Mil gracias.
Gracias.
¿Justo a ver, hablamos de eres una persona súper insistente, no? Como bien te decía, no dice no dejas de insistir hasta que te dicen que no. Pero cuéntame alguna situación en tu vida en la que el haber insistido te ha llevado a un lugar padrísimo, padrísimo, padrísimo.
OK, porque te voy a decir algo y te voy a contestar otra pregunta que no me has respondido y que es contraria a lo que estás preguntando. Yo creo que a veces insistir de más es contraproducente y tal vez la gente se va a poner loca con esto, pero la vida debería de ser fácil, la vida debe de fluir. ¿Y a veces está esta frase, no? La diferencia entre el necio y el perseverante es el resultado. Hay veces que deseamos de más y si deseas y necias y necias. Podría parecer que las cosas te salen, que lograste poner todo con alfileres y alinear los planetas y que todo mundo se pusiera de acuerdo para que el negocio salga, pero eso hace que quede una estructura muy endeble y lo he visto pasar muchas veces. Hay cosas que simplemente no deberían de pasar y hay que aceptar eso. No estoy hablando de conformarte con un resultado que no te gusta, pero hay que entender que cuando le tienes que echar demasiadas ganas para que las cosas sucedan, a veces tienen una razón de por qué no deberían de suceder, al menos no de esa manera. Y entonces creo que sí hay que poner el dedo en el renglón en dónde es hay que escuchar al mercado, dónde hay que escuchar a la vida. La vida nos habla todo el tiempo y a veces estamos tan cegados con nuestro ego, con nuestra determinación, nuestro costo hundido, estas ganas de quedar bien, que no escuchamos las señales de la vida y entonces terminamos comprometiéndonos o amarrándonos a un proyecto que simplemente no tiene patas ni pies, ni brazos ni pies o como se diga. ¿He hecho eso varias veces, hecho que salgan cosas que no debieron de salir, he mantenido vivos proyectos que no debieron mantenerse vivos y que me costaron mucho tiempo de mi vida, no? Ahora, regresando a tu pregunta veces que he neciado, no neciado, pero que la insistencia me ha llevado a lugares increíbles, pues el más obvio es mi matrimonio. Yo el día que conocí a Lucila, mi esposa, me la presentaron sin que ella supiera quién era yo, pero teníamos una amiga en común que decía son perfectos uno para el otro. Y me sentaron en la boda de su mejor amiga junto a ella en la mesa de todas las amigas de la novia, sin que ella supiera, era como un blind date medio a fuerza. Claro que le caí en el hígado, o sea, no quería lidiar conmigo, no quiso platicar, me dio la espalda y no, no me peló en toda esa noche. Y dije bueno, pues aquí ya fue. ¿Y pasaron seis meses, como que dije, hasta me dolió mi corazoncito, no? Dije, está no me quiere ni pelar. Pero me la volví a topar y en vez de ser orgulloso y de subirme en mí, en mi ego y decir no me peló la última vez, ahora que se vaya quién sabe dónde, me acerqué con ella otra vez y la invité a tomarse algo a la barra y en ese día hicimos clic. Entonces, gracias a que insistí una segunda vez en algo que para mucha gente sentirse rechazado es difícil y rechazado por una mujer es duro, si no hubiera insistido en mi vida, tengo la seguridad, la certeza absoluta de que no sería una vida tan bonita como la que tengo.
Oso, pero antes de entrar a esa etapa, quiero entrar un poco más a tu niñez. Escuchaba que tú decías cuando eras pequeño que de grande quería ser rico. ¿Para ti qué significaba la riqueza en ese momento?
¿Una buena pregunta, Tommy, porque sí creo que en la vida buscamos lo que no hay, no? Y si algo yo tuve mucha fortuna siendo niño y creciendo, es que aunque en mi casa no había un exceso de recursos, mis papás, mi mamá sobre todo, y con ayuda de mis abuelos, siempre hicieron todo porque yo tuvieron una muy buena educación y eso combinado con que ser un buen estudiante y me becaban y demás, me ayudó a estudiar en algunas de las mejores escuelas de México en las que iban personas con mucho acceso a capital. Y para mí yo creo que ser rico en ese contexto significaba varias cosas significaba uno pertenecer, porque sí había muchas veces en las que me sentía fuera de lugar, cuando todos tus amigos regresan de vacaciones de haber sido esquiar un mes y regresan con los gogles marcados en su avión privado y tú no conoces la nieve, o sea, ese tipo de cosas que te hacen sentir que estás pero. Pero no estás. Y era pertenecer, sentirme, sentirme aceptado. Y por otro lado era también sentir seguridad, porque yo a lo largo de mi vida sí hubo varias situaciones y comentarios de los adultos que tal vez lo hacen sin intención de marcarte de por vida, de cómo la vida costaba mucho trabajo y como no había. Y que tal vez no sabíamos si, si va a haber para pagar la universidad o para pagar la escuela y que te vocearan del patio de prepa o de secundaria porque no habías pagado. Y para mí ser rico significaba que no iba a tener que vivir esas cosas, que no iban a llegar a embargar un coche mientras estaba yo con mis amigos en mi casa. Y eso es lo que buscaba yo en mi familia. Pues obviamente tenías, el tenía el primo rico, el primo que se había ido a chambear a Estados Unidos y leía muy bien y se había comprado un Rolex y entonces yo tenía que ser como el primo rico. Y eso, eso es lo que alrededor del concepto de éxito que yo construí, yo creo que las primeras tres décadas de mi vida.
¿Y en esa etapa de querer encajar, lo lograste en algún momento de otra manera, a través de otros medios?
Sí, sí, en particular tenía este amigo que se iba a esquiar y era un tipazo, su familia increíble, de hecho a la fecha cuando nos vemos nos queremos mucho. Yo siempre fui muy bueno para la escuela y él también, pero cuando se necesitaba. Él tuvo un accidente esquiando, una vez tuvo un accidente que hizo que no pudiera venir a la escuela como un mes y porque lo operaron y se había roto el vaso, no sé qué. Y entonces, por ejemplo, yo esos días iba a la escuela y de la escuela me iba a su casa y le daba como tutor en primaria, pero yo era su tutor diciéndole todo lo que habíamos hecho ese día para que él estuviera al corriente, ¿No? Y entonces eso es lo que yo aportaba. ¿Y también me he dado cuenta que a veces nos centramos demasiado en la lana y yo creo que la lana es una gran herramienta, pero no es lo que define el valor que puedes traer a la mesa, el dinero al final del día, estando en fondos de inversión o levantando capital para negocios, dinero, todo es igual, todos los dólares son verdes, no? Pero hay mucha gente que no necesita dinero, a la que le quieres incluso hasta regalar acciones para tener su sabiduría, su apoyo, su asesoría, su network. Y entonces eso, eso aprendí ahí también, que para yo ser valioso para ese amigo mío, pues obviamente no tenía yo que tener aviones ni casas en las montañas, yo le aportaba algo más, otro tipo de valor. Otro tipo de valor. Y para otros amigos mi valor era que nos íbamos a hacer vandalismos, echábamos bombas de humo en el estacionamiento, comprábamos bombas, fetias, travesuras y pues el valor que aportaba yo ahí o para encajar será ser uno de la bola que nos portábamos mal.
Ahora mencionas que eras bueno para la escuela, ¿Eras bueno para la escuela por gusto, porque te gustaba, porque sentías una presión de llevar buenas calificaciones a tu casa?
No sé si no era presión, porque nunca me regañaban por malas calificaciones, nunca me lo exigieron, pero yo sabía que si traía buenas calificaciones, eso me hacía especial, o sea, me lo reconocían. Entonces no que me lo exigían, pero yo quería la validación y la validación en un contexto en el que no tienes muchas otras cosas que aportar, pues entonces eres el niño inteligente, el buen estudiante. Y te voy a decir otra cosa, no es como que me matara yo estudiando, siempre se me dio, tal vez es por, porque me gusta el reto de saber algo nuevo, siempre he sido muy curioso, me gusta aprender, me gustaban los documentales de NG y las revistas de nadie, entonces creo que eso se me dio y encontré mi lugar también para pertenecer entre el grupo de gente que éramos los listillos.
Ahora, ahorita me platicabas de para ti que era la riqueza en ese momento, pero actualmente estoy seguro que eso, esa definición que era para ese oso de pequeño, ha cambiado totalmente ahorita para oso actualmente, qué es el éxito, que es.
La riqueza, ha cambiado mucho después yo llegué a ver, cuando cumplí 30 años, yo estaba en Nueva York, había terminado mi maestría en la Universidad de Stanford, un MBA, y estaba trabajando en este, en este trabajo que parecía para mí el pináculo de todo lo que yo había tratado de construir los últimos 20 años. Una chamba de banca en Nueva York, pasándole increíble con un departamento padrísimo en el piso 27, una chamba que todo mundo decía, wow, le está yendo muy bien, echando relajo en las noches en los mejores antros de Nueva York. Y me sentía totalmente vacío, o sea, el trabajo no me gustaba. Resulta que entra la crisis financiera de 2008, las cosas en el banco no eran fáciles y me sentía yo muy, muy triste porque había llegado al lugar al que había peleado por estar 20 años y no había nada, ¿No? Y entonces me volví emprendedor y en ese momento te vuelves emprendedor, te das cuenta que la lana no lo es todo y que como emprendedor, pues la lana no hay, porque como emprendedor lo que menos hay es lana. Y entonces empiezas a ver de qué aquí con qué me lleno el juego del emprendimiento antes de que haya un juego de lana, muchas veces un juego de reconocimiento y de validación. Y por eso creo que hay tantos premios y tantas emisiones de revistas que reconocen al emprendedor, porque el emprendedor ahora sí que se alimenta de eso todo el día está metido en los problemas más duros que hay en una empresa, complicados, trabajando de sol a sol, con poca paga, y pues cuando alguien te dice lo está haciendo muy bien, pues claro que te llena el alma, ¿No? Y entonces cambié mi definición del éxito por la definición del emprendedor, que es el reconocimiento, ¿No? ¿Cuántas rondas de inversión has levantado en cuánto has vendido tu empresa o quién es tu inversionista o de qué tamaño es, qué número de aplicación en el App Store es tu app? Y entonces ya sabes, pues emprendedores de no sé qué revista y éxitos, promesas de los negocios de no sé qué otra y el premio de Emprendedor del Año de no sé qué y el número uno en la App Store en Latinoamérica. Y esa fue mi definición de éxito. Y otra vez, después de 10 años de estarlo haciendo, me di cuenta que tampoco, tampoco me llenaba, porque el hecho de que te tuviera que validar a alguien desde afuera no lo puedes controlar. Y si esa persona se despertó mal de la panza ese día y por eso tomó la decisión de o vio un comercial o en el Super Bowl o algo le pasó y eso hace que cambie de parecer sobre tu negocio, sobre ti o sobre qué te ha dispuesto hoy y ya no te invirtió, ya no te invierte o ya no te ganaron el premio o ya no estuviste en la lista, no lo puedes controlar, ¿No? Y es muy cansado.
Bien.
Vivir una vida tratando de darle gusto a alguien más. Entré como en una depresión fuerte en la que por más que tenía cosas yo muy bonitas, ya me había casado con Lucila, ya tenía dos hijos, pues no me sentía feliz, ¿No? Y cualquier volaba la mosca y eso era suficiente para mí para sentir que mi vida era una basura. Y eso afortunadamente cambió. A través de los últimos, no sé, serán siete, ocho años, ha habido una oportunidad de, a través de mucho trabajo personal, de diferentes tipos, de terapias, de viajes, de libros, de mentores, de sesiones de llanto y de experimentación, de redefinirme y de repriorizar y de reconstruir mi definición de éxito. Y hoy yo creo que el éxito es, el éxito es saber a dónde vas, en quién te quieres convertir, a quién quieres impactar. Pero el éxito no es llegar ahí, el éxito es poderte despertar todos los días a hacerlo. Tal vez saliendo de aquí me atropella un camión y eso no significa que no fui exitoso. Yo ya entendí a dónde voy. Y hoy que me desperté y veo mi calendario y veo que hoy estoy contigo y hace rato tuve una llamada pensando en un proyecto que es el proyecto más grande que vamos a hacer en Cracks este año. Y en la noche voy a dar un webinar a no sé cuántos miles de personas para ayudarlos a educar a sus hijos en educación financiera. Claro, eso es el éxito para mí. Y llego y estoy con mis hijos y nos reímos un ratito, le di un abrazo a mi esposa y mi esposa me dice, te amo, te veo en la noche. Eso, o sea, hoy es un gran día y ayer fue un gran día y mañana estoy seguro de que también. Y no tiene que ser todo excelente en tu vida para que sientas que tuviste un gran día. Hasta en el día más malo que has tenido, hay cosas muy buenas que puedes agradecer y que puedes apreciar y que te indican que estás en el camino correcto.
Antes de entrar como a toda esa tu etapa de lo que eres actualmente, quiero regresarme un poco más atrás, ¿No? Tú a los 14 años ya estabas trabajando como ayudando a tu papá en su consultorio. Fuiste cerillo, cerillo, un gigante. Este a los 16 años ya estaba. Ya eras modelo haciendo comerciales en televisión. ¿Por qué? ¿Por qué ya estabas trabajando? ¿Lo hacías por quedar bien con alguien? ¿Lo hacíAS?
¿El hambre es canija? Pues a mí no me daban lana, ¿No? Y entonces yo. Yo me gustaba tener lana. A ver, siempre me ha gustado el dinero y quería hacerlo y quería tener más. Y cuando era cerillo en el súper me daba mi mamá o mi papá 20 pesos para comerme una torta, y me comí algo de 5 pesos para ahorrarme los 15.
Y.
Cuando en la prepa me empiezo a hacer comerciales y me empieza a ir muy bien, pues pude comprarme un coche, pude comprarme mi computadora, pude irme de viaje con amigos que ellos, o sea, aunque los papás de mis amigos podían tener más recursos, pues de los amigos yo el que más lana tenía, porque era mía. ¿Y siempre me ha gustado eso, me gusta la independencia y el trabajo te da? ¿Te da gestión, no? Te da agencia. Cuando hombres y mujeres. La independencia económica te da independencia, te da libertad. Y eso es lo que yo buscaba.
¿Qué aprendiste en esos trabajos? El valor del dinero, El valor del trabajo.
Aprendí que si hay que hacer la chamba bien, hay que hacer la chamba bien, ¿No? Y cualquier chamba es digna, pero hay que hacerla bien. Por ejemplo, yo cuando en Gigante, cuando era cerillo, cada 15 días, días de quincena, había una venta que le decían la venta lunática, ¿No? Y había este. Cerraba la tienda a las 12 de la noche, una de la mañana, y había descuentos. Yo ese día pedía que me dejaran trabajar, no sé si eran dos o tres turnos, porque había más gente. Entonces yo quería formarme y formarme y formarme en la fila de los cerillos para que me tocaran más rondas y poder ahorrar más lana. Y cuando hacías las cosas bien y le platicabas a la señora y le cargabas las bolsas a su coche, te daban dinero. Yo me acuerdo cuando grababa comerciales, yo nunca fui modelo, yo era un tipo que iba a la escuela, un chavo que quería lana y que hacía comerciales. Y había un director que hoy es bastante reconocido, hace películas y se volvió un gran mentor para mí en ese sentido. Se llama Pitipol Ibarra. Pitipol Ibarra, creo que es primo de Pigmenio. Y me decía Oso. Y él me contrataba casi para todos sus comerciales. Todas las producciones que hacía, él me contrataba, me decía Oso, ¿Sabes por qué te contrato a ti? Digo no Pit, porque. Porque llegas a la hora que te citamos, te callas, te esperas y si te son 12 horas que no te hemos dicho nada y no te ha tocado grabar, no me larmas de tos. No te andas aquí quejando como muchos de los otros modelos que se sienten estrellas y se ponen a exigir. Tú vienes a hacer el trabajo que se tiene que hacer. Le dije claro, aquí vengo a trabajar, yo no vengo a sentirme nada ni nadie, ni a que me digan, yo vengo a que me digan qué hacer y para eso me pagaste, por eso me voy a sentar a dejarte hacer a ti tu trabajo para yo hacer el mío lo mejor que puedo. Y cualquier trabajo es así. ¿Si vas a hacer un podcast, vacias, es el mejor podcast y te preparas y haces tu libretita y no me sueltas una pregunta de quién es oso traba? ¿No tomás, no, con quién soso traba? Abre Google. No me vengas a preguntar algo que todo el mundo podría averiguar por sí solo. Tú estás haciendo la chamba bien. Y eso al final del día la gente lo nota. Hay una fórmula del éxito de la que yo hablo mucho, son dos letras c y dos letras pe Calidad. Hay que hacer las cosas bien, muy bien, no a medias, bien. Constancia, porque hacerlas bien una vez no cuenta. Las tienes que hacer bien siempre y hacerlas bien seguido. ¿Ahorita te lo decía antes de empezar a grabar, cuando vas a sacar otro episodio? Quién sabe. Hay que ser constante, Tommy, cuchillito de palo. Insistencia. Y no te dicen que no vuelves a hablar hasta que te digan que no o hasta que te salgan las cosas. Calidad, constancia, persistencia, porque hay que hacer las cosas bien y seguido, incluso cuando se pone difícil. Y es ahí donde. Pues sí, hay que tener criterio, hay que tener resiliencia y persistencia para hacer las cosas. Y la última y la que nadie tiene y menos hoy, y yo creo que tu generación sufre y va a sufrir más, y la de mis hijos también. Paciencia. No hay proceso que valga la pena que no tome tiempo. Y si haces las cosas bien seguido, incluso cuando se pone difícil y le das tiempo, los resultados son inevitables. Entonces yo eso he entendido, Las cosas toman tiempo, las cosas buenas toman tiempo. Hay veces que vemos y idolatramos a gente que parece que se hizo millonaria, famosa, popular, exitosa de la noche a la mañana. Tú no sabes lo que hay detrás. Tú no sabes esas rutinas, esos sacrificios, ese tiempo de calidad que le ha dedicado los sistemas. Estaba escuchando una entrevista con MrBeast el otro día en el podcast diario CEO. Está enfermo. Es el podcast número, el youtuber número uno del mundo y está enfermo su nivel de atención al detalle y te dice tal vez no querrías tener mi vida. ¿Por qué alguien que se puede meter 2 millones de dólares al mes haciendo videos tendría o elegiría tener la vida que yo tengo? Porque Yo no quiero 2 millones de dólares al mes. Yo quiero un billón de suscriptores. Yo quiero. Y él no está ni siquiera ya pensando en el dinero. Esa es su prerrogativa, su definición de éxito y su objetivo. Pero está bien cuando tú tienes claro quién eres hoy, en quién te quieres convertir y el impacto que quieres tener en el mundo y te eres fiel 100% del tiempo, Tomás, no te puedes equivocar. Tú podrás decir que MrBeast está loco, está enfermo, está psicótico, está echando a perder su vida. Él está haciendo lo que vino a hacer sin importar lo que pensemos tú y yo. Entonces, serte fiel y hacer las cosas bien todo el tiempo y darle tiempo al tiempo te va a generar los resultados que buscas.
¿Alguna historia ahorita hablas de serte fiel a ti mismo y lo que te promete hasta ti mismo cumplirlo, ¿No? ¿Alguna anécdota en la que no te hayas cumplido a ti? ¿Siempre te has cumplido?
No, no, yo creo que. Yo creo que mucho tiempo no me cumplí. Yo creo que mucho tiempo este. Ni siquiera sabes qué para serte fiel a ti mismo tienes que saber quién eres. Yo creo que por 40 años no supe quién era yo. Era quien el contexto me dictaba que tenía que ser. Era quien alguien a quien yo admiraba, me vendía que yo debería de ser. Pero nunca tuve esa disciplina de frenar y pararme en el espejo. Yo creo que es lo más difícil. ¿Nos formamos en la infancia en base a nuestro contexto, en la adolescencia en base a las ganas de pertenecer y es cuando tomamos y hacemos muchas tonterías y después elegimos una carrera en base a lo que nos dijo un examen de aptitud y después como con el vuelito ese a veces nos morimos, creo que muy pocos tenemos la oportunidad y el valor cada vez más, y es algo en lo que yo estoy trabajando también, de frenar, de sacar la cabeza del agua y decirnos órale, a ver esto, esto estás haciendo, lo estás eligiendo conscientemente o no? Porque si hay algo que no se vale es quejarse o actúas o te chingas y te callas. La gente que se queja no está sumando nada ni a ellos ni a nadie más. Actúas para arreglar lo que y cambiar lo que no te gusta o te callas, asumes tu decisión. Y entonces yo era alguien que me quejaba mucho y te quejas porque no sabes ni, no estás tomando acción, no estás contento, pero no te atreves a preguntarte por qué, porque no estás contento. Entonces yo creo que ese es el error más costoso que he cometido en mi vida. En la pandemia muchos de nosotros se nos obligó a frenar. No, tú empezaste un movimiento. Gracias a la pandemia hay mucha gente que cambió de trabajo, cambió de ciudad, cambió de pareja, se dio cuenta que estaba casado ahí con unos hijos que quién sabe quién serán. Y está bien, porque tomar decisiones de forma consciente y tener agencia en la construcción de tu futuro es de lo que se trata esto. La gente que zombie que está ahí por inercia, por compulsión, por simple, es el siguiente paso por inconsciencia, pues creo que es la que va a terminar sufriendo mucho.
¿Ahorita me hablabas de el examen de admisión, no? Para, para la universidad. ¿Cómo fue tu elección?
Fácil, yo era muy inteligente, pero un día estaba jugando en primaria, yo creo, con un Spider Man y los estambres de mi mamá, mi mamá tejía, entonces puse hilos por toda la casa y estaba jugando con un Spider Man que colgaba yo con un clip y lo lanzaba. Y un día me besó y me dice ostito, tú deberías ser ingeniero. Claro mamá, claro. ¿Y qué crees que fui? Ingeniero. Después me inventé toda una historia de por qué quería yo ser ingeniero. Quería meterme a los negocios, pero no quería ser administrador. ¿Por qué? Porque la carrera de administración era para gente no tan inteligente, era la ingeniería chafa. Entonces, pero tampoco yo quería y me disculparán los administradores. Así se pensaba hace 25 años. Y entonces tenía que estudiar la carrera que era bien vista, no la que era mal vista, la bien vista. Elegí por güey, ahí la que estudiar ingeniería para mí fue esta carrera que no me hacía tomar una decisión en ese momento, qué puede ser cuando terminas de doctor, pues doctor, de abogado, pues abogado, ingeniero, lo que tú quieras, si quieres después te metes a finanzas o haces un MBA o te metes a logística o producción y manufactura, hacer lo que quieras. Entonces básicamente fue una manera de patear la decisión que creo que es algo que más gente debería de hacer, comprometerse lo más tarde posible. ¿Tú cómo dijiste? ¿Que vas a estudiar?
Yo todavía no sé qué voy a.
¿Todavía no sabes qué vas a estudiar?
No.
Perfecto, muy bien. ¿Cómo lo piensas elegir?
Pues ya llegará su momento.
Está bueno. ¿Sabes que? Y te preguntaba antes de empezar, tú ya trabajas, me dijiste, ¿Cómo trabajo? Tengo mi podcast y hago conferencias. Si quisieras hacer algo, pégate alguien, toma esto de los internships, las pasantías, si quieres emprender una empresa ya más, más en forma, más grande, pégatele a un emprendedor un rato que te deje ver cómo se trabaja ahí y hasta que te dé algo de responsabilidad decir oye, voy a meterme a trabajar a un banco o algo así ahorita. ¿Bueno, si lo que quieres es eso, está bien, toma una pasantía para que veas cómo es el banco por adentro, pero tomar decisiones de compromiso, decisiones trascendentes sin tener conocimiento de causa es algo que mucha gente hace y está muy mal, o sea, al final del día el costo es muy alto, no? Yo sí creo que la vida se tiene que. Y sobre todo cuando tienes tu edad, el podcast creo que es una gran herramienta para eso, es como un buffet, vas y pruebas por aquí, pruebas por allá y no te estás comprometiendo con nada. Hoy me entrevistaste a mí, ya entrevistaste a Arturo y entrevistaste a Carlos Lim y entrevistaste a Rodrigo Herrera y todos ellos te están dando su visión, tal vez te empieza a mover el mundo de los medios y empiezas a entrevistar actores o actrices y eso te va a dar un poquito esa visión un poquito más, más robusta antes de tomar una decisión, porque si hoy decides qué es lo que quieres hacer, pues tal vez no has probado suficiente de este menú infinito que tenemos hoy de posibilidades.
Ahora en Tuni, en tu último año de universidad entras a trabajar a Sabritas como analista financiero y después te vas.
A Nueva York después no me fui, fíjate, trabajé en Sabritas como analista financiero porque era la chamba que estaría padrísimo que la tuvieras, osito, o sea que la gente de mamá, tu mamá, este, Sí, sí, sí. Entonces era una chamba pues en Finanzas Sabritas. Wow, o sea, está muy padre Pepsi, pero hoy yo no quiero, no me pensaría en un gran corporativo de CPG, la verdad es que no es mi lugar, Pero fui y me di cuenta después de unos meses que el jefe del jefe del jefe de mi jefe llevaba 16 años en la compañía y todos sus días se veían igual. Dije, me doy un tiro, yo no quiero estar aquí en 16 años. Y me di cuenta que cuando hacíamos presentaciones del plan operativo o estratégico de los próximos tres años, pues yo era el que hacía los análisis financieros y si el número no daba, me decían, bueno, pero muévele aquí a esta suposición para que dé el número que queramos, o sea, mi chamba era de plastilina. Dije, no, esto no es para mí. Y entonces hice algo inaudito, que es dejar una de estas chambas reputables, increíbles, corporativo, empresa pública, por irme a vender seguros. ¿Por qué? Porque conocí a un cuate que vendía seguros, me decía cómo se la pasaba y cómo vendía, vendía y cotorreaba con clientes y se iba de junta en junta y se iba convenciones y dije, suena divertido, quiero aprender a vender así. Me acuerdo cuando le dije a mi jefe que mi jefe era un, el jefe de mi jefe, un egresado de MIT, el jefe de tu jefe en Sabritas, Dije, ya, me voy a vender seguros. Me dijo, ah, está bien, que te vaya bien vendiendo seguros ahí con toda esa gente de traje de poliéster, eso me dijo. Dije, mira, si así es, a dónde voy a llegar, pues probablemente destaque más fácil, así que ahí nos vemos. Y me fui a vender seguros cuatro años, cuatro años y medio a un broker de seguros internacional, tuve chance de trabajar en Londres, aprendí a vender, aprendí el arte del trato, de la negociación, hacer el. Teji, maneje, de lidiar con la política de los departamentos de compras y me la pasé muy bien. Y eso me dio un perfil creo que diferente cuando hice la aplicación a mi maestría, porque todo mundo venía de banca, todo mundo venía de consultoría y yo era el vendedor de seguros que había sido cerillo de súper y modelo, ¿No?
¿Ahora qué aprendes, no? De este trabajo de seguros, pero sobre más de lo que aprendes, ¿Por qué sales, no? Si algo que lo que te estaba gustando ya no te sentiste conforme querías.
No, no, para mí siempre había sido parte del plan, o sea, era. Yo tenía muy claro que el plan era la maestría y me iba muy bien, digo, para ese entonces me habían. Cuando dije que me iba, me quisieron duplicar el sueldo, subí muy rápido en la organización, fui el. Te digo, me mandaron a Londres unos meses a trabajar, fui el subdirector más joven de la historia de la empresa, tenía gente mucho más grande que yo a mi cargo, aprendí a manejar equipos, aprendí a vender, pero para mí estaba muy claro el camino. Hice todo el proceso para aplicar a mi maestría porque yo quería Nueva York, bancos, dinero, o sea, ya era donde estaba el cofre del tesoro y para mí era un paso natural, entonces no me costó trabajo la decisión y nunca consideré quedarme.
Luego te vas a Nueva York y entras como banquero. ¿Cómo fue esa experiencia? ¿Te gustó? ¿No te gustó?
Te digo, durante el. Durante el verano hice un internship en Goldman Sachs, estuve en Nueva York y estuve en Miami, y al final del verano te decían si te daban una oferta para cuando terminaras la maestría para tu planta, y a mí no me la dieron. Ha sido, yo creo que el rechazo más grande que he sentido en mi vida. Ese día sí sentí un coraje, me sentí. No suficiente, me sentí desvalidado, porque claro, estás Goldman Sachs, el mejor banco del mundo, y te dicen que no te quieren, entonces no estoy hecho para los mejores, ¿Para quién? Y me dijeron que no me querían porque yo era, y aquí te voy a decir, entre comillas, un loose canon, como una bala perdida, como que no me podían controlar, decían que yo no iba a saber jugar por las reglas. Era un momento crítico en el banco, pues estábamos. Estaba empezando la turbulencia de la crisis financiera de 2007 al 2009, y claramente tenían razón, o sea, yo no soy una persona que juega por las reglas, ni que sigue órdenes, ni que se queda dentro de la caja. En ese momento no lo veía. Yo creía, quería creer que sí, es más, yo quería creer que eso era yo, y ellos lo vieron muy claro. Ahora agradezco que no me hayan contratado, pero yo necié y me fui a trabajar a UBS, a Nueva York y me iba muy bien, te digo, pero no me gustó nada el trabajo, o sea, venía yo y me sentía sentía desmotivado, me sentía atado de manos porque tenía que seguir todas estas reglas. Mi jefe no era un buen líder. Eduardo Ramírez, si estás escuchando esto, no fuiste muy líder. Y entonces se desata la crisis, estaba yo muy triste y un día un amigo me dice, oye, pues si tanto te quejas de tu jefe, ¿Por qué no emprendes? Te vuelves tu propio jefe. Yo dije, ¿Eso cómo es? ¿Cómo se come? No, a ver, yo había ido a Stanford y ahí como que todo el ecosistema es muy emprendedor, estás en el corazón de Silicon Valley, pero nunca cruzó para mí la mente emprender, porque yo tenía claro mi camino hacia Nueva York. Así que estaba a punto de renunciar, estaba a punto de renunciar, dije, ya, esto se acabó, voy a renunciar y me voy a regresar con la mano y adelante. Yo te atrás a México. Un día empieza la corredera y dije ¿De que renuncia a que me corran igual y me llevo una liquidación, silla y algo será? Y voy a hablar con mi jefe, le digo, oye, sé que vas a ver recortes y no sé qué estaban corriendo a mucha, mucha gente. A mí me gustaría que me recortara, No, no sé si eso se va a poder, déjame ver, a ver cómo lo hacemos. Y el día que empiezan los recortes, me acuerdo perfecto, empiezan a sonar, eran pisos enormes en un edificio en Park Avenue, pisos enormes con cientos de personas en sus escritorios y empiezan a sonar los teléfonos. Sonaba el teléfono, la gente se ponía a llorar, significaba que tenía que subir a la sala de juntas de Recursos Humanos, al piso de arriba y ya no regresaban. Pasaba alguien por una caja, por sus cosas y a la calle y lloraban y lloraban y lloraban. Pero pasaba el tiempo y no me hablaban a mí, caray. Cada vez las llamadas se hacían menos, más espaciadas, como que ya había acabado el ciclo. Dije, ya me quedé aquí y ahora voy a tener que renunciar, caray. Y en eso suena mi teléfono, suena mi teléfono, contesto, me dicen Osvaldo, Recursos Humanos sube al piso 13. Y me puse a bailar, a bailar, a bailar como si me hubiera ganado la lotería, literal me gané 50 mil dólares con esa llamada. Y la gente empezó, creyó que estaba dando como un ataque de pánico, un ataque de ansiedad o algo así. Y subo a recursos humanos y me dicen, oye, pues este es tu paquete de liquidación. Y yo empecé a negociar cosas ahí, pero me decían, oye, pero estás bien, o sea, ¿Por qué, por qué estás tan tranquilo, ¿Qué es lo que te está pasando? Y yo, no, no estés tranquilo, yo perfecto, nada más aquí, muévanle este número tantito y yo me voy feliz. Y ya, dicho y hecho, me bajé las escaleras, había una persona afuera con una caja y de ahí me fui a un bar con mis amigos corridos y me quedé otro par de meses de Nueva York y regresé a México, como te digo, con una mano adelante y otra atrás con 50 mil pesos dólares en un cheque que en ese momento el dólar habrá estado a 12 o a 11 o a 13 a lo mucho, no era tantísimo dinero, eran como 500 mil pesos. Yo creo que. Y este, sin casa, yo llevaba siete años viviendo fuera de casa de mis papás, regresé a vivir a casa de mis papás sin coche, porque había vendido mi coche en Stanford, me había comprado un Audi TT convertible y aquí regresé a manejar el centro dorado de mi abuelita, este, sin trabajo porque nadie me quería contratar, vine a buscar chama en todos los fondos de inversión, nadie estaba contratando y menos alguien con mi perfil. Sin novia, porque ya había cortado con la novia, es más, solo nada, regresé a no hacer nada, a ver qué hacía y empecé a decirle que sí a todo. Creo que yo hablo mucho del enfoque, de cómo hay que comprometerse con tus decisiones e ir por lo que sabes que vas, pero cuando te quieres ganar la lotería, hay que comprar boleto. Y yo no tenía nada, entonces a todos le decía que sí, oye, que güey, que va a organizar desfiles de moda, perfecto, vamos. Oye, que aquí están los que no sé qué, que van a hacer, este, quién sabe qué, proyecto un restaurante que necesitan gente de relaciones públicas, Perfecto, yo lo hago. Era muy bueno para la fiesta. Oye, que tengo mi hermano, se me acercó un amigo, mi hermano quiere empezar un negocio, este, que de compra y venta de electrónica para sus casas de empeño, Pues vamos a verlo. Y en eso lo vamos a ver y decimos, oye, jala, pero no lo hagamos con tu hermano, vamos a hacerlo separados y levantamos lana y esa fue mi primera empresa así de uno de estos proyectitos. ¿Que chicle pegó ahora antes de entrar.
A tu regreso a México? Este, quiero hablar todavía un poco más de tu maestría en Stanford, de esos trabajos que tuviste que no te gustaron. A ver, tuviste de trabajos que no te gustaron, estuviste en el banco y.
En Sabritas, No, bueno, Sabritas me gustó, pero nada más, no me veía yo.
¿No veías crecimiento ahí? ¿Qué cosas positivas le sacas a eso, sobre todo al del banco?
Bueno, Sabritas también mucho, tengo grandes amigos de esas épocas, o sea, la pasamos muy bien. Este, me encantó, tenía yo una responsabilidad importante para alguien de 26 años, no menos, tendría yo como 23 años o 22 años, iba yo a la planta y hacía unos análisis financieros en unos modelos enormes que me enseñaron a hacer ahí, entonces aprendí mucho de evaluación financiera, me encantó que mi trabajo tenía que ver con logística, con marketing, o sea, toda la evaluación de si ponían tazos o si no ponían tazos, o cuántos tazos, o cuánto tenían que vender y cuánto costaba la tirita que decía que tenía tazos adentro, o sea, aprendí muchísimo de negocios. Iba a la planta, aprendí las plantas de las líneas de producción, fui a Veracruz, a la planta de allá, bueno, hicimos todo el análisis para abrir la planta de Veracruz con la gente de marketing, con. Si, entendí, me iba a rutas con los camioncitos repartidores, entendí cómo trabajaban, entendí cómo levantaban las órdenes. Este, hoy, por ejemplo, en el fondo de inversión que tengo, tengo una inversión que es un software que está diseñado para que esas personas de los camioncitos de Sabritas y de todas las mil otras marcas puedan tener una mejor ruta y una mejor experiencia y sean mucho más eficientes en el surtido y entonces eso puede incrementar su productividad muchísimo. Entonces aprendí muchas cosas y en el banco, bueno, en los seguros aprendí a vender, se me hizo espectacular, eso es algo que todo mundo debería aprender a hacer. Y en el banco aprendí de mucho más de los mercados financieros, hoy tengo un portafolio de inversión mío, me acuerdo cómo aprendí a leer estados, no estados financieros, pero tickers de Bloomberg la bolsa. Aprendí de cómo se manejan los fondos de inversión, cómo se manejan, cómo se hace la diversificación en portafolios diversificados dependiendo del perfil de riesgo de un cliente. Y eso hoy lo uso para mí y para, como te digo, hoy en la noche voy a hablar de cómo enseñar a tus hijos a invertir. Y yo tengo hijos de 9 y de 10 años que invierten en la bolsa. Entonces aprendes mucho de todos lados, aprendes hasta desde el peor lugar aprendes y si no aprendes algo que te gusta, aprendes algo que no.
Cuéntame sobre eso. Ahorita regreso a lo de la maestría, pero cuéntame cómo tus hijos ya están invirtiendo en la bolsa.
Sí, sí, sí. Les abrí, bueno, como parte de mi cuenta de GBM, abrí dos estrategias, una para cada uno. Tenían un cochinito, que tener un cochinito, ahorrar no es lo mismo que invertir y menos en un cochinito. Les dije, a ver, van a romper el cochinito, la mitad de su cochinito me la van a dar a mí para invertir y yo se las voy a duplicar. Todo el dinero que ustedes me dan a mí, yo se los duplico para tener incentivo. Y la otra mitad van a poder hacer lo que sea, van a poder donar un cachito, van a poder ocuparse un juguete. Van, órale, va. Y entonces abrieron su portafolio de, bueno, su cuenta. Les dije, y ahora les voy a explicar cómo funcionan las acciones. Y obviamente tienen acciones que conocen. Diego, por ejemplo, me dijo que creo que sí oye, esto me va a regañar, que me pidió que le comprara, nos fuimos de crucero en septiembre y me pidió que le comprara las acciones de Royal Caribbean. Creo que no las compré nunca y se han ido al cielo. Me dijo, papá, este negocio está bueno. Digo, tiene 9 años. Entonces como que ya entienden de qué se trata y de repente revisan periódicamente sus inversiones. El otro día tuvieron una pérdida y les tuve que explicar cómo funcionaba cuando perdían dinero. Entonces, bueno, es algo que me da una. A ver, no están obsesionados con hacer más lana, pero ya saben que tampoco quieren vender, no quieren sacar ese dinero y gastárselo. Es más, me dicen, oye, este dinero de mi domingo que me dio mi abuelo, meterlo a mis inversiones.
Ya traen el mindset súper bien. Bueno, Ahora sí, regresando a Si hoy pudiera regresar a Stanford, ¿Qué harías diferente para aprovecharlo aún más?
Muchas cosas. Es difícil porque era otra persona en ese momento. Stanford es un. A ver, todas las maestrías, pero Stanford es un lugar con tantas opciones que a fuerza te vas a quedar con. Con ganas de haber hecho algo diferente en el lado académico. A ver, yo creé mi cuenta de Facebook en Stanford, antes no existía Facebook, y entonces me la pasaba perdiendo el tiempo en Facebook en vez de poniendo atención en la clase. Si hubiera sabido que iba a ser emprendedor, tal vez hubiera tratado de emprender estando en la carrera, en la universidad y haciendo. Uniéndome algún proyecto multidisciplinario con áreas de otras. De otras escuelas para tener a nuestros profesores como mentores. OK, tal vez hubiera tratado, o sea, hoy creo que soy una persona menos prejuiciosa y. Y en ese entonces pues no me llevé mucho con mis compañeros asiáticos y son personas que después logré conocer después de haber perdido todo el primer año con mis ideas de que n ellos no. No cuentan ni hablan bien inglés, ¿Sabes? Y eran personas picudísimas, desperdicié tiempo con ellos por mis propios prejuicios y modelos mentales. Tal vez me hubiera quedado a trabajar en Tech en vez de banca, si hubiera sabido que la banca se iba al caño. Y ahorita ese año se estaban fundando, bueno, creciendo, Airbnb, Uber, hasta Tesla. Tengo amigos que son el número 2 o 3 de Facebook que entraron ahí y ya vean, pues 20 años ahí chameando también. Tal vez hubiera. Eso es algo que sí sé muy bien, porque no todo es la parte académica. Ir a una maestría y sacarle jugo a la maestría implica a veces tomar la decisión de no estudiar, de no llegar bien preparado una clase. ¿Por qué? Porque estuviste en un club de cocina o de comida, o te fuiste al viaje a Hawai o te fuiste. Rentaste la casa de la. Todo eso lo hice muy bien, o sea, sí hice muy, muy padres, relaciones, amigos que todavía la fecha este año voy a hacer viajes a varios lugares y muchos es con ellos, que es.
Un poco por lo que se va, ¿No?
Pues es que hay gente que va por diferentes razones. Sí, y cada universidad te da también un. Una suite, un menú de cosas diferentes. Hay algunas que son más fuertes académicamente, pero la gente tampoco es tan divertida. Hay otra que otras que son puro relajo y entonces te estás quedando corto en la parte académica, otras que estás en un lugar precioso de naturaleza y entonces hay muchas cosas que ser outdoors, otras que estás en un invierno infernal infame la mitad del año. ¿Pero a ver, te digo, todas estas oportunidades que hoy veo que no vi en ese momento, lo haría diferente? No sé, creo que soy de esas personas que él hubiera no existido, la neta sí, sí lo creo. Creo que está bien voltear a ver y decir qué pude haber hecho mejor, pero no sé si lo haría diferente hoy si me vuelve a pasar, lo voy a hacer diferente, te lo garantizo. Y eso es lo que hacen los grandes cracks, aprenden del error, asumen la responsabilidad del error, derivan unas nuevas reglas o primeros principios y lo vuelven a intentar, ¿No? Puedes cambiar el pasado, puedes cambiar el futuro, puedes resignificar el pasado, todo lo que quieras, pero lo que pasó, pasó, el futuro sí lo puedes cambiar.
¿Ahora, hoy se genera como mucho esta plática de si vale la pena irse a estudiar una maestría al extranjero, digo no, muchos dirán no, mejor ya te quedas, este te endeudas muchísimo no? ¿Ahorita en cuando está la maestría? Pues yo creo que te sale 250 mil, 250 mil dólares. ¿Qué tanto vale la pena actualmente irse, quedarse, trabajar?
¿No hay una respuesta correcta porque no todas las maestrías son iguales, no todo mundo tiene los mismos objetivos y no todo mundo tiene los mismos costos de oportunidad, no? A ver, si tienes una empresa familiar en la que tu lugar está prácticamente garantizado, te vas a ir a hacer un network espectacular que tal vez le sirve al crecimiento de tu empresa, vas a hacer aprender cosas muy interesantes y te va a dar una experiencia de vida increíble y además pues la empresa o tus papás o tú tienes ahorrado, te pueden pagar la maestría, está increíble y te vas a ir una verdadera maestría, no a una de de quinto nivel, ¿Sabes? Si no tienes esa situación y ya sea que la maestría o la universidad a la que te aceptaron pues es medio de medio pelo y te vas a tener que endeudar con 100 o 200 mil dólares y aparte pues vas tener que dejar de trabajar y o tal vez estabas pensando en emprender y ese el dinero que tenías para emprender, tal vez te quedas y te metes a trabajar con un súper emprendedor dos años y te va a dar mucha más experiencia puedes tener. Entonces dicen, en mi época decían que la maestría era para cambiar de país, para cambiar de industria o para cambiar de función, depende tú que quieras. ¿De hecho, uno de los famosos ensayos que tenía Stanford es What Matters Most to You and Why? Y básicamente era una manera de preguntarte quién eres, pero no solo quién eres, ¿Quién eres hoy, ¿Quién quiere ser después? Y cómo este programa es el puente perfecto entre esas dos personas. Y entonces ahí te hacían pensar todo esto, o al menos inventarte una historia plausible o creíble y entonces tejer esta relación con el programa, el profesor, la geografía de esta maestría en particular. Yo creo que todos en vez de decir, ah, me quiero ir de maestría. ¿Por qué? Porque está chistoso, deberían de hacer este ejercicio otra vez de autocuestionamiento, de autoconocimiento y de hacerse las preguntas difíciles. ¿Quién soy hoy? ¿Quién quiero ser? Porque a ver, oye, irme de sabático dos años a Madrid suena divertidísimo, pero para estar. Y seguramente le vas a sacar algunas buenas relaciones. Y este, pues tampoco Es chiste volarte 200 mil dólares en un club de club social.
Entonces bueno, ya acabas la maestría, regresas a México y es cuando empieza un poco, ¿No? Tu camino de emprendedor. Arrancas esta casa de empeño, Lo mío es tuyo, es cuando arranca InstaFit. Cuéntame un poquito de esa etapa rápido, antes de entrar a Cracks.
Pues sí, la verdad es que ambas, ambas ideas me cayeron a mí en las piernas. No, yo nunca fui el idea man. Diego, mi socio Diego Krill, llegó con la idea de. No eran casas de empeño, eran tiendas de compra venta de seminuevos en las que dábamos crédito y demás. Esa la empezamos, levantamos capital, crecimos a veintitantas tiendas, 160 empleados, un negocio muy complicado, con muchas aristas operativas de seguridad difícil. Y tomamos dinero de un fondo de capital privado americano al que le vendimos el 51% primero. Y eso hizo que ya tuviéramos jefes Diego y yo. Entonces siempre habíamos sido co CEOs, que funciona hasta cierto punto. Y después, cuando tuvimos un jefe arriba de nosotros, nos empezaron a hacer chocar mucho. Y entonces yo me di cuenta que me subieron el sueldo, ganaba más de lo que nunca había ganado en mi vida. Y era miserable. Y volteé con mi esposa y le dije, antes de que me acostumbre a este sueldo, me tengo que ir de aquí. Y decidí salirme, venderles mis acciones. Hicieron una ronda de capital. Yo tomé un recorte en la evaluación de mis empresas, de mis acciones, como el 30 o más por ciento y saqué un poco de lana y con eso me puse a ver qué otra cosa hacía. Ya sabía que me gustaba emprender, me gustaba la tecnología. Esto era brick and mortar, un chorro de empleados, un chorro de inventario. Dije, no quiero volver a tener muchos empleados, no quiero tener mucho inventario, no quiero tener ubicaciones físicas, pero sí quiero hacer algo que un equipo muy chiquito de gente talentosa impacte la vida de muchas, muchas miles de personas de una forma profunda. Y en una de esas, digo, probé muchas cosas. Estábamos viendo de armar un grupo de medios. Este, estuve así como muy. Otra vez me tomé un poquito el tiempo, pero no de forma tan consciente. Yo creo que los errores más grandes que he cometido en mi vida y las decisiones más costosas son por. No son tácticas. Yo digo, o sea, no es escogí el software incorrecto, es me puse a resolver el problema incorrecto. Y entonces a mí, yo me había metido a hacer crossfit, estaba muy clavado en fitness. Y me llegó esta oportunidad de unirme a un equipo que quería lanzar una plataforma de ejercicio en línea en toda América Latina. Y dije, tecnología, no hay inventario, equipos chiquitos, lo manejo yo desde aquí. Me encanta el fitness, pero nunca me puse verdaderamente a ver si había un problema de pagos en línea en Latinoamérica, si la gente pagaba por contenido, si el fitness en línea era algo que la gente estuviera interesada. Entonces no definí bien el mercado y me metí a este proyecto. Había yo vendido mi empresa, me fue muy fácil levantar medio millón de dólares de capital y emprendí y al cabo del año nos habíamos acabado el millón de dólares. Habíamos llegado al 2% del presupuesto de ventas que habíamos establecido. ¿Dos por ciento Tomás? No, 98.2. OK. Y tuvimos que. Un proyecto que tal vez debió morir en ese momento. Seguimos neciando, seguimos neciando. 12 años o 13 años después, ya ha migrado y mutado la compañía a hacer muchas cosas. Hoy es una agencia de marketing digital, Marketing de contenidos y de experiencias que se llama Abocado Wellness Marketing enfocada en la industria de la salud y el bienestar. Trabajamos con aseguradoras, con marcas de consumo masivo y demás. Muy enfocado en bienestar. Pero bueno, salí bueno, fundé Instafit, hicimos esta empresa y al cabo de siete años de estarle talachando ahí, como que yo me sentía otra vez medio, medio estancado. Empecé Cracks como una manera creativa o una avenida creativa de tal vez relacionarme con gente de la industria que pudieran darle un poco de visibilidad Insta Fit y tomó vida propia.
Ahora, he tenido la oportunidad de tomar contigo dos retos. Gana tu mañana. Uno lo tomé hace como dos años y este el más reciente. Y justo en este más reciente me acuerdo mucho que hablas del dolor, ¿No? De que todas las acciones, todo lo que llevamos a cabo viene de algún dolor que hemos tenido. ¿De qué dolor viene, Cracks?
Si, mira, no todo viene del dolor. Creo que el dolor es una gran fuente de motivación que no todo mundo reconoce ni aprovecha. Nos enfocamos mucho en el legado, la misión, tu trascendencia, tu visión, tu gran maná, como yo le llamo, tu propósito. Y eso está muy padre para el maratón. Cuando quieres arrancar rápido, nada te mueve más que el dolor. Por eso la gente dice, tocó fondo, tocó fondo. Es que ya no, ya dejó de bajar, rebotó y se fue para arriba. Y el fondo duele para mí, Cracks. Sí, sí, sí. Viene de esta conexión con mi dolor de. A ver, hubo un día que mi esposa me dice, ¿Por qué odias tu vida? ¿No? Estaba yo te digo, muy frustrado, muy, muy negativo con todo. Por más que las cosas estuvieran saliendo moderadamente bien o que pareciera que estaban yendo bien, pues había algo dentro de mí que era una nubecita que me seguía por todos lados. Y si algo pasaba, yo podía extrapolarlo a que mi vida era una cochinada. Y entonces cuando me hace esta pregunta de ¿Por qué odias tu vida? Yo veo que estoy a punto de perderla, ¿No? Si, No, no fue con saña, fue con mucho amor. Yo creo que su manera de decirme estás esto está horrible, o sea, no queremos ni los niños ni yo estar cerca de ti, había alejado yo a mucha gente. Y fue este proceso de redescubrimiento, ¿No? Me metí a mil cursos, leí mil libros, acepté que no tenía yo todas las respuestas que toda la vida yo había sido bastante soberbio en ese sentido, ya me las sabía yo todas. Si estábamos en desacuerdo en algo, en este cuarto había un pendejo y no era yo. Y eso claramente no me estaba funcionando. Y entonces, pues me metí a todo este proceso de reconocerme y de aceptarme y hoy soy una persona que me puedo definir de mil maneras, pero estoy muy lejos de donde estaba yo antes en términos de quién creía que era yo. Pragmático, numérico, cuadrado, hoy ordenado. A ver, si soy control freak, soy bastante práctico y organizado en mi manera de pensar, pero también soy muy creativo y creo que soy más efectivo del lado creativo que del lado operativo. Y eso me ha permitido desarrollarme como una persona diferente y. Y ese es el dolor que creo que genera Cracks, ¿No? No solo el podcast, de pedir ayuda y de aceptar que no tienen las respuestas y acercarte a la gente que tal vez ya vivió esto que tú estás viviendo y que está dispuesta a tender la mano, pero también de tomar acción. Porque yo siempre he sido alguien muy orientado a la acción. Siempre, siempre, siempre. Como te digo, no se vale quejarse, se vale actuar o se vale sentarte calladito de asumir que estás eligiendo lo que estás viendo. Y yo lo que quiero es darle esas herramientas, esa inspiración y ese conocimiento, esa realización a la gente de que es posible cambiar tu realidad y las herramientas para lograrlo. Yo creo que la herramienta número uno que tenemos para cambiar nuestro entorno es el emprendimiento, es la agencia. Y emprendimiento es intraemprendimiento, emprendimiento real de negocios. Pero emprender un camino propio es tomar el control de tu vida, tomar control de tu narrativa, de tus hábitos, de tu mente, de tu ejecución de tus planes y no estar simplemente reaccionando a lo que la vida te tira. Y he construido por los últimos más de 10 años un ecosistema desde InstaFit de herramientas para la optimización personal absoluta. Tuvimos la aplicación número uno de ejercicio en América Latina. Hoy tenemos una agencia de marketing que se enfoca en desarrollar comunidades y servirles de salud y bienestar. Tengo una empresa de suplementos que se llama Dumo Labs, enfocadas en que puedas hacer más con suplementos basados en ciencia que producen un alto desempeño, sobre todo cognitivo. Cracks Educación es una empresa que sirve a cientos de miles de personas todos los años, que tiene más de 100 millones de vistas de su contenido cada mes con conferencias, dos libros, cursos en línea, eventos presenciales. Estamos sacando algo que llamo yo Cracks Business School este año que vamos a empezar a hacer una serie de cursos para emprendedores y empresarios que ya sea que quieras empezar o crecer tu negocio, vamos a darte las herramientas para que eso lo puedas hacer de una forma más accesible y mucho más dinámica que en un evento presencial y más global. Tengo un fondo de inversión, ahora estoy invirtiendo en Shark Tank y haciendo este tipo de cosas que ayudan a la gente a tomar control de sus vidas.
¿Ahora Oso, ahora sí que Crack se ha convertido como en muchísimas cosas, no? Ya no solo es el podcast, ya son cursos, ya son conferencias, libros. Justo ahorita lo platicabas, pero ahora sí que como la rama de todo eso fueron los los podcast siguen siendo y.
Siguen siendo gallina de los huevos de oro.
¿Cuéntame rápidamente cómo, cómo es el proceso del podcast? ¿Cómo te preparas tú? ¿Cuál ha sido el invitado más complicado.
Que te ha logrado conseguir trato? A ver, las invitaciones las hago todas. Yo no tengo una agencia de booking, no tengo un productor. A ver, el podcast lo hacemos tres personas, Tavo, a quien ya conoces, Lalo y yo. Y tenemos un equipo de editores ya más para redes sociales, pero el podcast lo hacemos entre tres y la realidad es que la preparación la hacemos entre Tau y yo. Yo tengo una lista de gente, la que sigo en el radar y que me recomiendan y que se me antojaría y los voy buscando y y los voy agendando y los busco porque sigo de necio o porque me los topé y alguien me los recomendó. Cada vez es más fácil porque buscas un entre. ¿No, o sea, si tú tal vez pasado mañana me dices, oye, chame la mano, cómo ves? ¿Me podrías ayudar con X o Y persona? Si me hiciste una buena entrevista, estás teniendo una entrevista muy padre. Este usted digo, oye, a ver, con esta persona tengo la confianza, con esta no, pero tal vez le digo, oye, te va a buscar este mi amigo Tomás. Son entrevistas padrísimas, pero te puedo echar la mano y eso genera un efecto multiplicador muy fácil. Y una vez que ya tenemos la entrevista agendada, entonces viene la parte de la chamba y entre Tavo y yo ya nos dividimos un poco. ¿Cómo hacemos la chamba? Yo leo los libros, yo escucho muchas entrevistas. Tavo se peina la red, se peina sus redes sociales, se peina entrevistas escritas. Ahora estamos usando ya más Inteligencia Artificial también para. Hay uno que se llama Notebook LM de Google, que le subes un chorro de videos de YouTube y un chorro de links de contenido y puedes hacerle preguntas. Entonces ya puedes. El chiste es encontrar el material y puedes incluso hasta encontrar qué temas. Algo que a mí me gusta es hablar del tema secundario, no del tema primario. Y para eso Inteligencia Artificial todavía no le agarra el feeling de oye, dijo que no sé qué del ajedrez, pero no es relevante para el tema principal de la historia. Pero a mí me interesa hablar del ajedrez porque creo que de ahí se podría desprender otras cosas. Entonces por eso nosotros. A mí sí me gusta leer sus libros y escuchar algunas entrevistas. Hay ciertos podcast en los que ya han estado, muchas veces no han estado ninguno, pero si los vi en alguna conferencia o si tienen un TED Talk, pues ese tipo de cosas. Y hablo con gente cercana. Hay a gente que ya conozco de tiempo, hay a gente que no conozco y entonces las he invitado a cenar a mi casa. Yo periódicamente hago cenas en mi casa para ocho invitados, Lucila, mi esposa y yo, sin parejas. Y son gente que no se tiene que conocer entre ellos y que son muy cracks en todo lo que hace. Pero viene gente de todo tipo y entonces tal vez en la cena dicen algo y al final de la cena, de lo que me acuerdo, hago mis notitas y eso, al final lo meto a todo este flow de hacer la entrevista y llego aquí y a veces la entrevista sale exactamente como lo tengo planeada y a veces pues llevamos media hora hablando de algo de la primera pregunta y está bien. Y ya después viene la parte de la edición, que sí como le preguntas.
A todos tus invitados, Oso al final de tus entrevistas, si pudieras escribir un mensaje en el cielo para que millones de personas lo vieran, ¿Qué diría?
Diría, haz lo que importa porque hay que hacer. Hay que hacer mucho, pero no solo vale la pena hacer, vale la pena hacer lo que importa. Hacer las cosas que mueven la aguja en las áreas que a ti verdaderamente te llenan Yo mucho tiempo tuve una frase atrás de mi escritorio que sea Get shit done y siempre era el que hacía y hacía y hoy sigo haciendo shit, pero ya hago meaningful shit. Eso es lo que dice ese letrero que tengo en mi oficina aprendido todos los días. Y yo creo que si la gente se deja quejar y empieza a hacer, pero antes de hacer se pone a y antes de hacer se pone a pensar en todo lo que verdaderamente importa y se es fiel y se respeta profundamente el 100% del tiempo las cosas suceden.
Oso, muchísimas gracias. Qué placer tenerte aquí, aprender de ti. Espero que todos los que hayan escuchado igual hayan aprendido como yo aprendí. ¿Algún último mensaje para los jóvenes?
No, está padrísimo esto que haces, me da mucho gusto que se haya logrado. Ciertamente has evolucionado mucho en tu craft y te felicito. No lo dejes. Y aquí en lo que te puedo ayudar muchas veces por invitar.
Gracias a ti.
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