¿Por qué odio el IZTACCIHUATL?
16 Dec 2025 · 11 min
Oso Trava recounts his ascent of Iztaccíhuatl, a 13-hour climb through bad snow and ice that nearly killed him on the way down. His guide caught him mid-slide. The refugio was packed and filthy, the descent took 4.5 hours, and he learned the hard way that these mountains demand real preparation.
Questions this episode answers
Around 5,100 meters (the 'ombligo' or glacier edge).
About 13 hours of ascent (narrator's account).
Approximately 8 kilometers (would add ~2 hours).
About 4.5 to 5 hours (narrator's estimate).
Chapters
Se va el hielo y con el hielo me voy yo y me empiezo a patinar en una pendiente así, o sea, y me empiezo a patinar, me empiezo a patinar y abajo. El viaje hubiera sido un gran viaje porque las siguientes 10 horas fueron durísimas. Primero seguimos avanzando, llegamos a lo que se llama el refugio, que el refugio está justo abajo de las rodillas, que es la parte yo creo que más empinada. Llegas a un lugar que se llama La Cruz de Guadalajara, que es una cruz donde parece que se murieron varias personas, pero llegas al refugio y. Y dices bueno, en este refugio, es un refugio, te debes de sentir seguro. El clima afortunadamente estaba muy bueno, pero sí, la nieve era, era un tema. Sí, sí, las condiciones se veía precioso, estaba increíble. Pero el ascenso se hizo mucho más complicado, al menos para mí. Todavía no nos poníamos los crampones, no veníamos encordados. La verdad es que yo creo que para los profesionales era un ascenso relativamente ligero. Sí se empezaba a poner demandante o así lo sentí yo, tal vez mis expectativas eran otras. Entro refugio donde dije bueno, aquí tantito calientito, lo que sea, y es el lugar más asqueroso y desagradable en el que yo he estado en mi vida. Un olor a humedad y humanidad que me hace tener un reflejo de vómito nada más de acordarme de eso. Tuve que salir despavorido de ahí a arquearme. Pero bueno, ahí echamos una botanita afuera del refugio y emprendimos la parte más retadora, era la próxima hora. Fue verdaderamente dura, técnica y físicamente. Hubo momentos en los que teníamos que estar clavando ya los carampones prácticamente de lado para poder tener algún tipo de soporte. Y si hubo momentos en los que sentí, sentí algo de riesgo físico, no veníamos amarrados y había momentos que sí me hacía dudar si estábamos haciendo las cosas bien. Pero bueno, seguimos, seguimos subiendo, cada vez se hacía más difícil dar un paso o hilar veinte, treinta, cincuenta pasos sin tener que frenar. Se hacía más evidente poco a poco que no, no haríamos cima, que no, no nos daría tiempo suficiente para llegar y regresar. Consider de bajada ya no iba a haber camioneta, entonces ya que llegáramos a la base íbamos a tener que caminar los 8 kilómetros de regreso al Paso de Cortés, que iba a sumar dos horas a nuestro camino, que para quien sepa qué significan dos horas, después de hacer 13 horas de ascenso a una montaña, es muy duro, sobre todo anímicamente. Entonces seguimos subiendo, llegamos primera rodilla, segunda rodilla y nos quedaba un cacho más. Sabíamos que no íbamos a hacer cumbre, pero podíamos llegar a lo que le llaman el ombligo, que es la orilla del glaciar. Y dijimos bueno, donde lleguemos antes de las 10 30 de la mañana. A las 10 30 emprendemos la vuelta. Llegamos a ese lugar que es arriba de los 5100 metros, tomamos unas buenas fotos, vimos el glaciar, vimos el Popo, muy bonito y todo, y decidimos regresar. En este momento pasa algo que es providencial, es una de las lecciones que hacen que valga la pena esta experiencia, porque empieza a haber una tipo discusión, una fricción de repente ya un poco acalorada, entre nuestro guía profesional y el par de alpinistas amateurs experimentados que venían con nosotros. ¿Cuál era la discusión? ¿La discusión era estamos de acuerdo que no vamos a hacer cima? Nos sentíamos muy bien, muy contentos, muy orgullosos de haber llegado a los 5.100 metros. ¿Eso no pasó nada, no? Nos sentíamos como que no habíamos logrado algo relevante y para nosotros era suficiente. Pero la decisión era la ruta por la que íbamos a bajar. ¿Cuáles eran nuestras opciones? Bajar por la misma ruta que habíamos subido, que había sido muy demandante de subida y simplemente pensar que tendríamos que bajar por ahí nos ponía muy nerviosos. De subida era difícil, sentíamos que de bajada iba a ser mucho más difí Y mucho más arriesgado. Las condiciones de la nieve, el hielo, el deshielo, porque empezaba a deshielar, lo hacían arriesgado, o la opción que proponían estos dos montañistas más experimentados, sin ser profesionales, que era bajar por otra ruta. Ojo, esta segunda ruta implicaba una hora menos de camino y eso lo hacía sumamente atractivo, porque decías bueno, ¿Dónde firmo? ¿Dónde me ahorro una hora de bajada? Y empezaron a decir no, bueno, nuestro guía decía no, no, no, esa es una ruta que la verdad es que yo no me gustaría tomar, hay una pendiente considerable, además las condiciones de la nieve y yo no sé si van a estar buenas. Y los otros dos respondían las últimas 20 veces que hemos venido, hemos llegado por ahí. Llegas más rápido, estás más cerca, no está tan difícil, está muy bien. Y yo por dentro decía, claro, por donde sea más rápido, por donde esté más fácil. Yo esta ruta por la que subimos está durísimo. Cabe mencionar que de los 10, en este punto en el ombligo, en los 5100 metros, estábamos, de los que estábamos subiendo, Tavo, yo, una persona más, nuestro guía profesional y estas dos personas. Entonces, de los, digamos, montañistas íbamos, o clientes, íbamos tres. Y a todos los demás habían ido llegando uno al refugio, uno a la Cruz de Guadalajara y se habían ido bajando como es normal. ¿Por qué? Porque diferentes razones y cada uno tiene su propio reto y está increíble. Pero nosotros seguimos empujando y ese día fuimos los que más alto, vamos a decir, llegamos en la montaña de nuestra expedición y creo que de todas las expediciones de ese día. Pero empieza esta discusión y yo pues sí me quería ir por el lado corto, pero mi guía dice no, no, no. Y de repente toma una decisión que hasta me hizo sent. Hizo sentir mal, porque les dice a los otros, ustedes se pueden ir por donde sea, pero estos tres se vienen conmigo. Yo dije, caray, ¿Ahora por qué me está agarrando como de novato? Pues, ¿Por qué? Porque uno, porque soy novato y dos, porque le pagué para cuidarme y porque está cobrando para ser responsable de mi vida. Entonces dije, no, la voy a armar de todos, me voy a ir por donde diga este brother y vámonos de regreso. Entonces los otros dos deciden venirse con nosotros y emprendemos la bajada. Y la bajada, pues sí, o sea, es muy difícil, te dicen. Y cuando hablaba con Viri Álvarez, con Luis Álvarez, con Carla Willock, gente que ha hecho cumbre en el Everest, y te habla de cómo la gente se muere. Y no estoy ni por ningún motivo comparando subir el Istacíhuatl o el Nevado Toluca con subir el Everest, nada más que quede claro. Pero si te da un sentimiento de por qué te dicen que la bajada es más difícil y por qué la gente se muere de bajada, porque de subida traes, traes un drive que te hace encontrar energía donde ya no hay. Y de bajada es técnico, si pierdes la concentración, puedes lastimarte un tobillo o peor aún, ir a dar al vacío y ya estás cans. Además de que de subida está subiendo con tu cadena posterior, con glúteos, isquiotibiales, y de bajada está subiendo, bajando con los muslos y con las rodillas. Y es muy agresivo para el cuerpo la bajada. Pero bueno, ahí veníamos y empezamos a bajar y en una de estas partes sumamente empinadas, yo venía en, no sé si segundo o tercer lugar de la fila, y de repente piso. No ha pasado ni media hora. No ha pasado ni media hora de que empezamos a bajar de esta discusión en la que yo estuve pensando, deseando irme con el equipo más novato, vamos a decir. Se va el hielo y con el hielo me voy yo y me empiezo a patinar en una pendiente así, o sea, y me empiezo a patinar, me empiezo a patinar y abajo había un desfiladero de No sé si 300 metros, 400 metros, rocas. Hubiera sido como un pinball ahí. Y veía yo solo una piedra, una piedra grande en la que dije, traté de clavar primero mi pole. No se, clavó pensando en qué hago cuando. Cuando te caes esquiando, no tratas de clavar los esquís, tratas de clavar los poles, lo volteas, nada funcionaba. Y esto está pasando en fracciones de segundo, pero sientes que se que estás yéndote al vacío. Y estaba yo como que tratando de atinarle a una piedra, que era una piedra, digamos, del tamaño de una pelota de fútbol. Clavo los crampones ahí y me aguanta, tal vez la libro, si no me voy a ir a la fregada. Y en ese momento escucho como nuestro guía se lanza, empieza como, me imagino así como una escena de una película de acción, a patinarse ligeramente arriba de mí y a deslizarse, y con una mano clava en el hielo su piolet y con la otra mano me pesca del backpack que traigo y me frena. Y él se queda así como Spider Man agarrándome. Ya que me frené, me baja poco a poco hasta la piedra que yo estaba. A la que estaba apuntando y me dice, no te muevas, no te muevas. Y en ese momento puse a pensar y dije, lo que una decisión puede hacer en tu vida Si. 30 minutos antes Esto que hizo fue increíble, al menos así lo viví. Yo. Y hay una foto que obviamente no le hace justicia al escenario que estábamos viviendo, pero hay una foto en la que se muestra que me hubiera esperado si no me frena. Me puse a pensar si por irme por el camino fácil, por ahorrarme una hora, por no quererme arriesgar, hubiera decidido no estar cerca del experto, del máximo experto al que yo tenía acceso. Probablemente el resultado hubiera sido otro. No digo que no tengan experiencia las otras dos personas, no digo que sepan exactamente y que probablemente el camino era un buen camino. Pero yo no sé si hubieran tenido el entrenamiento. Ciertamente no tenían las herramientas. Y tercero, yo no sé si hubieran tenido el instinto y la voluntad de arriesgar su vida por mí, como lo hizo mi guía. Y ahí mi lección es, todo el tiempo tenemos la opción de acercarnos a un experto, ya sea a través de un libro, a través de un podcast, a través de un coach, a través de un entrenador, a través de un amigo. Si tienes la oportunidad de acercarte a un experto, no la desperdicies. Total, me sacudí eso. Bajamos la parte más. Más empinada. Si, nos encordaron. Estuvimos ahí bajando en grupo. Bajamos, bajamos, bajamos, bajamos. Y la bajada, si bien duró como cuatro horas y media o cinco, fue durísima. Fue. Fue. Fue muy costosa. Emocionalmente parecía Tavo me decía, siento que estoy en un videojuego que se reinicia y cuando vencemos a un jefe, volvemos a empezar del mismo punto, en el mismo nivel. Porque pasabas la lomita y había otro valle y otra subida y otro valle y otra subida, y no terminabas. Lo que hace muy exigente Lista Cihuatl es que no es simplemente subir y bajar. Aquí subes y bajas y subes y bajas y subes y bajas y subes y bajas. Y entonces se vuelve muy demandante psicológicamente, ya que habíamos descendido a la zona del deshielo. Era un lodazal. Te resbalabas, piedras sueltas, agua, ríos, lodo. Muy cansados. Había hecho mucho sol, incluso mucho calor. Fue una experiencia muy desgastante que me hizo apreciar la dificultad de todas estas cosas que nos platican. Vimos a mucha gente tratar de subir a Listas igual, sin equipo, sin guía, sin preparación, sin tener ni la más remota idea de lo que estaban haciendo ahí. Y yo creo que la gente cree es un hike. Me extraña que no haya más lesiones ni más fatalidades porque no es juego. A ver quien lo hace tendrá sus razones y está bien. Si lo vas a hacer, hazlo bien, entrénate, prepárate, infórmate y acompáñate de un experto.
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