PREMEDITATIO MALORUM. Es inútil tener MIEDO por lo que no puedes CONTROLAR
16 Dec 2025 · 0 min
Oso Trava explains why fear isn't about physical danger but threats to identity and belonging. He describes premeditatio malorum, the Stoic practice of imagining worst-case scenarios, and how naming your fears, using them as signals, and deliberately facing challenges like marathons or cold plunges turns fear into fuel.
¿Cómo entiendes el miedo?
¿Cuál es tu relación con ella? Bueno, con esta emoción, con este. Con este concepto del miedo, ¿Cómo lo vives en tu día a día? Cuéntanos un poco.
Bueno, definitivamente creo que ya la traes medio masticada. El miedo es algo que todos sentimos, ¿No? Y es inevitable sentirlo. El que te diga que no siente miedo, yo creo que o no se está exponiendo lo suficiente o simplemente no ha entendido que lo que siente es miedo. Yo siento miedo y procuro sentir miedo seguido. Ahora digo, el miedo tenemos que entender lo que es, no es la reacción que tiene nuestra amígdala, es la emoción que sentimos cuando nuestra amígdala nos dice que algo nos amenaza. Y tradicionalmente cuando sentimos miedo y pensamos en miedo, creemos que algo nos está amenazando físicamente, pero la realidad es que el mismo sistema nos protege de una aparente o percibida pérdida de existencia, aunque sea intelectual o sea psicológica, es decir, que amenace nuestra identidad, nuestra independencia, alguno de nuestros valores esenciales. Y en realidad mucho a lo que le tenemos miedo hoy no tiene que ver con la vida y la muerte, o sea, son muy pocas las situaciones en las que verdaderamente tenemos miedo, porque podemos morirnos y dejar de existir, pero sí le tenemos miedo a muchas cosas que tienen que ver con el rechazo, con el fracaso, con la insuficiencia, con la no pertenencia a no ser amado. La realidad es que sí, como seres sociales creemos que al no pertenecer a un grupo o a una manada, al ser rechazados, pues estamos en riesgo de morir porque no vamos a tener el apoyo o los recursos suficientes para generar sustento. Y la realidad es que eso hoy el miedo se usa muchísimo, incluso por agentes externos a nosotros, como una herramienta psicológica de sumisión y de control. Pero más que por agentes externos, lo usamos desde nuestro propio interior. Nosotros mismos utilizamos este miedo o esta percepción de este sentimiento como un pretexto para para controlarnos, para limitarnos, para alejarnos de algo que podría abrirnos puestas. Y el miedo, yo creo que si no lo tenemos muy bien identificado, tiene costos que a veces ni siquiera podemos calcular, costos de oportunidad gigantescos, porque nos paraliza, nos aleja de las oportunidades que podrían abrirnos estas. Estos caminos que para muchos de nosotros parecen imposibles o inalcanzables. Y es justo esta reacción fisiológica de nuestro cuerpo. Ahora, ¿Cómo nos superamos a eso? Si hablas de los estoicos, pues hablaban muchísimo de cómo pensar en el miedo, ¿No? El miedo no se puede dejar sentir, pero es inútil tener miedo por algo que no puedes controlar. Y tenían práctica premeditatio. Malorum, la premeditación de los males. ¿Cómo puedes imaginarte el peor escenario para ponerle nombre, para prepararte, para encontrar maneras de subsanar cualquier tipo de situación negativa en la que pudieras ver, pero sobre todo, yo creo, es para darte cuenta de que eso que te estás imaginando como un peor escenario, eso a lo que le tienes miedo, que muchas veces ni siquiera podemos articular, ni siquiera es tan malo, no solo no es probable, no es tan malo, ¿No? Y que lo que nos estamos perdiendo por no actuar derivado de este miedo, puede ser mucho más grande. Y es como que cambiar estos. Las proporciones de la balanza. Hoy creemos que todo puede ser malísimo y entonces ni siquiera estamos viendo lo que podría ser. Pero cuando le quitamos peso a lo negativo y contextualizamos en lo que podríamos estar perdiendo al limitarnos en nuestras acciones o nuestras ambiciones, entonces ya la discusión interna se vuelve muy diferente. Yo siempre digo que el miedo es un poco como. Seguramente viste esta serie, Lost, ¿No? La de la isla que chocaba el avión. Y no sé si te acuerdas que en esta serie, que nunca nadie entendió de qué se trataba, pero había una nube negra, y salía una nube negra que hacía un ruido muy misterioso y todo mundo salía despavorido. Y nunca te explicaron en la serie que era la nube, nunca entendiste qué era. Y como no sabías qué era, entonces no podías enfrentarla, no podías descifrarla y no podías superarla, entonces huías. Si te hubieran dicho que esa nube era una bomba fétida o el escape de un camión o de un generador de luz, entonces no hubiera habido razón alguna para la cual correr. Y eso nos pasa en todos los contextos de la vida. Tenemos miedo, pero no sabemos a qué. Y como no hacemos el trabajo de nombrarlo, de especificarlo, porque en cuanto lo nombras, deja de ser un desconocido. Este problema gigantesco que sientes que es súper amenazador, cuando lo disectas y lo separas en sus pequeñas partes, puedes entonces hacer lo que hacemos todos los emprendedores, que que es resolver, resolver este problema y atacarlo con una metodología y tal vez con una parte más chiquita en la que sea más fácil tener un poco de progreso. Y al ponerle nombre, entonces desmitificas esta nube negra y es así como yo pienso en el miedo. Ahora, la reacción fisiológica del miedo es una incluso hasta benéfica, o sea, la generación de adrenalina, noradrenalina, te da un enfoque, digo, lo habla un poco también Steven Kotler en su libro de The Rise of Superman, ¿No? Este enfoque, que también se traduce como un poquito de flow, tiene mucho que ver con este estado de hiperalerta que sientes cuando estás ansioso, cuando estás con miedo, cuando estás preparado para hacer algo que te va a exigir, ¿No? Hace poco corrí el maratón de Chicago y no había nada de qué tener miedo, pero hace mucho tiempo no me sentía o no sentía lo que sentí en el corral de salida. A ver, estaba yo en la cola, no iba a ganar el maratón, no, o sea, nada de eso, pero sentía una adrenalina y un empuje y un. Y eso lo que me hizo fue, o sea, el grado que tuve que hasta mesurarme para no salir con toda esa energía y entonces echar a perder mi plan y quemarme. Podemos domar ese sentimiento de miedo y utilizarlo a nuestro favor si entendemos que nos está dando incluso hasta superpoderes, que es lo que dice Kotler en su libro. Ves a atletas hacer cosas literal, sobrehumanas, conectados con este sentimiento de ansiedad, tal vez de miedo, de superenfoque. Ahora, eso es una parte, la otra tiene que ver con qué es lo que te está diciendo el miedo. Y el miedo normalmente se presenta cuando estamos llegando a los límites de nuestra zona de confort, de nuestro círculo de competencia. ¿Y cuando siento miedo? Tienes que estar muy consciente que tus decisiones están partiendo de esa. De esa sensación. Por ejemplo, hace poco estábamos hablando en la oficina de un proyecto que queremos hacer en 2024 y estábamos dudando si lo hacíamos, si no lo hacíamos, y tuve que frenar la discusión y les dije, la verdad es que yo tengo miedo de hacer este proyecto por A, B, C, D, descifré todo lo que a lo que le tenía miedo. Y les dije, tal vez tengo razón de tener miedo. Todo esto tal vez son razones válidas para no hacerlo. Pero precisamente como siento miedo, tal vez eso es lo que me dice que lo deberíamos de hacer. Al final decidimos no hacerlo este año. ¿Pero yo cuando siento miedo, y si esa era tu pregunta, cómo pienso yo del contexto del miedo? Para mí me hace poner atención en algo que tal vez debería de explorar una relación, una persona. Y a veces ni siquiera es este miedo de terror que te paraliza, es un sentimiento de a ver lo que te choca, te checa, no, no me está gustando esto, déjame hacerle doble clic, déjame entender qué es lo que está sucediendo en mi pensar o en mi cuerpo que está generando esta reacción adversa. Y es así como lo uso. Cuando veo que hay algo que me genere inquietud, tal vez lo volteo a ver y si, hay muchas cosas que hago, ¿No? Buscando el extremo. A ver, este año corrí el maratón porque creí que no lo podía hacer, porque creí que físicamente mi cuerpo no estaba diseñado para eso por una cuestión en la sangre que tengo yo. Después lo hice y entonces dije, bueno, entonces tal vez ahora sí puedo hacer otra cosa que nunca creí que iba a poder hacer, que era subir el lista cihuatl. Y sí, o sea, la verdad es que te expones a muchas cosas que no necesariamente deberías de estarte exponiendo. Y hay cosas que se tienen que hacer con mucha cautela, pero constantemente estoy buscando retarme de esa manera. Ahora me voy a hacer Heli Ski en Canadá en febrero. Y me gusta ese sentimiento porque me pone en el en el momento y no te tienes que ir tan lejos todos los días. No sé si te has metido en el hielo o te has bañado con agua fría. Yo cuando me baño con agua fría todos los días, ese golpe de agua helada me saca de mi cabeza y me trae aquí. Y creo que el miedo tiene esa esa virtud de traerte aquí y de darte las herramientas para enfocarte y actuar en algo que probablemente es la puerta a una vida más rica. Yo creo en vivir con intensidad, creo en sacarle lo máximo que se pueda a cada momento. Y el miedo es un gran indicador de que ahí hay algo que explorar.
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