23 Mar 2022 · 38 min
Podcast episode from the Humano Puente series ("COMUNICADORES-HISTORIAS") featuring Federica Vilanova, a communicator of bioexistence conscious practices based in Recoleta, Buenos Aires. The episode traces her lifelong curiosity about emotions and the body, formal studies (Filosofía y Letras, expresión corporal, psicopedagogía), and a shift into energy and bodywork (yoga teacher, Reiki master, Sanación Pránica, masaje ayurveda, regresión/vidas pasadas). Federica describes discovering biodecodificación bioemocional and Humano Puente as the integrative framework that united her diverse skills, her early client experiences (notably a pancreatic cancer case where the client achieved inner peace), and her role today as a communicator and consultant. The episode also references community resources (Humano Puente Facebook group, Apertura trainings) and offers reflections on what “sanar” can mean beyond symptom disappearance.
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Bienvenidos a la cuarta temporada de Humano Puente Podcast. Juntos vamos a seguir expandiendo conciencia de manera íntima en este espacio con Pablo Almazán y Lucrecia Bianchi. Si llegan por primera vez los invitamos a recorrer nuestra página web humanopuente. Com o nuestras redes sociales buscando pabloalmazán humano puente en YouTube, Instagram y Facebook y Lucrecia Bianchi humanopuente en Instagram.
Nuevo encuentro de historias Puente dedicada a comunicadores. Ella es una amiga y un ser increíble, Tiene una energía maravillosa y una sonrisa que llena cada momento. Es apasionada y amorosa en cada palabra, cada paso lo da con coherencia y felicidad. Comunicadora de la bioexistencia consciente en Recoleta, Buenos Aires. Ella es Federica Vilanova.
Bueno acá estamos con Fede Vilanova, ¿Cómo estás?
Bien, muy bien, es hermoso.
Estábamos charlando, van a escuchar un poco de sonido de río, estamos acá al lado, al lado literal del río. Fede me invitó a este lugar maravilloso, un paisaje divino, así que estábamos charlando como siempre cuando hay un encuentro de Humanos Puentes, una charla profunda. Bienvenida al podcast que tanto te gusta, yo sé que te encanta, Yo soy.
Fan de los podcast, me encantan los podcasts, me encantan, me encantan. Siempre me encantaron los reportajes y bueno conocer la vida y las historias que se presentan en los podcasts de Humano Puente. Dos horas escuchando.
Fede, les cuento, la conocí de manera más cercana cuando me escribió, me empezó a escribir sobre que le gustaban los podcast y la conocí en su estudio cuando estaba iniciando en este camino, haciendo un seminario, creo que era el de numerología. Y bueno, nos conocimos y conectamos rápidamente y siempre estaba esta idea de hacer un encuentro y bueno, ahora comunicadora, todo un camino, después acá estamos y me encanta, me encanta Fede tenerte acá.
A mí también, a mí me emociona, aparte es así como decís, es un camino que uno empieza y. Y te va llevando y vas llevándote también, es como esto de que somos uno, somos el camino.
Lo vamos haciendo y es así. Había venido Tomás a hacer el seminario de numerología a mi estudio y ahí viniste vos a hacernos unos reportajes.
De los primeros podcast.
Bueno ya esta es la cuarta temporada, ya son cuatro años de podcast que amo, que disfruto y que sé que que llegan a muchos lugares del mundo y que los piden. Ahí me escribió Pablo que desde la apertura, los que están haciendo su caminito de apertura en Bioexistencia Consciente, le piden que sigamos haciendo podcasts, que son fabulosos.
Porque uno se identifica mucho. Por lo pronto yo cuando escucho la vida de otros comunicadores o los casos que presentan, o cuando Pablo habla también.
De las historias vividas y de cómo fueron surgiendo algunas cuestiones de humano puente y es como lo que hay adentro de cada uno. Entonces a mí me encanta, me encanta y creo que es de mucha ayuda. Se aprende, se aprende un montón.
Totalmente. Bueno, yo conozco un poco de tu historia, pero quiero conocer un poco más, quiero que la gente te conozca ahora una gran comunicadora y tenés un camino hecho que quiero que la gente te escuche. Contanos un poco cuáles fueron tus pasos para llegar a tu realidad de comunicadora de hoy. ¿Cómo iniciaste? ¿Qué hiciste?
Bueno, la realidad es que desde muy chica, desde muy chica.
Pero muy chica, yo sentía que la vida de cada persona era muy distinta y aparentemente muy igual. Todos teníamos un papá, una mamá, hermanos, pero no eran vidas parecidas. Hasta incluso nosotros somos seis hermanos. Y por ahí veíamos a nuestros padres de manera diferente, en muchas cosas coincidíamos y en otras, lo que yo por ahí decía ay, pero papá me hace esto y mi hermano no le parecía tan grave y a mí me parece una tragedia.
Entonces yo pensaba, lo primero que pensaba ¿Y si alguien nos está soñando? Y esto, como muchas preguntas así muy. ¿Preguntas existenciales y profundas, pero siempre desde muy chiquita me hacía esas preguntas y yo decía bueno, pero por qué este mismo papá a mí me genera estas cuestiones y a otro hermano mío no le genero? Las resolvemos diferente, cada uno un mismo conflicto lo resolvía distinto, pero.
Me hacía pensar un montón. Y después a medida que fui creciendo, fui sintiendo en mí esta conexión tan fuerte entre el cuerpo y las emociones. Yo lo vivía en el cuerpo y fui a un colegio a donde estudiamos latín y griego, y entonces ahí tenía mucho de esto, del cuerpo, de la mente, de las ideas, de las emociones, del teatro griego con las emociones expresadas a partir del cuerpo. Y cada vez como que yo, claro, esas cosas que yo sentía eran así para personas que se pusieron a estudiarlo.
Y bueno, cuando terminé el colegio quería estudiar psicología y papá se negó a muerte, que no, que psicología. Entonces yo tampoco tenía la fuerza en ese momento de cuestionar demasiado, porque no era fácil. Y bueno, empecé a estudiar Filosofía y Letras, pero no era porque. Y empecé a estudiar Expresión corporal y hice el profesor de gimnasia, porque yo descargaba mucho mis emociones a través del cuerpo, y entonces dije, bueno, esto es una manera de vivir las emociones desde el cuerpo, me hacía bien a mí. Y yo empecé a trabajar con el cuerpo y las emociones, y durante un montón de tiempo sentía que me hacía bien a mí y que iba haciendo bien al resto. Después estudié psicopedagogía porque sentía que enseñaba, que ya podía elegir, pero no elegí Psicología porque como me dedicaba a enseñar la pedagogía me encanta, querías tener esa herramienta. Hice la carrera de psicopedagogía, que disfruté un montón la formación en cuanto a todo lo que es el psiquismo y toda la parte del desarrollo de la persona, disfruté un montón la facultad, e iba sumando actividades, daba clases de trabajo corporal, trabajaba como psicopedagoga, pero todavía no me sentía plena, o sea, como que sentía, bueno, pero hay algo más, y todo iba como en paralelo con mi propia vida y circunstancias de la vida que yo iba viviendo.
Cómo ibas evolucionando.
¿Claro, y por ahí me parecía, en la práctica mía psicopedagógica, que los chicos presentaban síntomas, pero yo veía a los papás, y yo decía, pero por qué el trabajo con el niño.
El papá? Por ahí, no sé, recuerdo un caso donde una mamá estaba muy preocupada porque denotaba que por ahí su hijito tenía una tendencia homosexual, y yo pensaba, pero el nene es el nene, o sea, sería bueno que la mamá trabaje porque le preocupa esa tendencia.
Mirá qué maravilloso y qué acorde a lo que hoy se plantea en Humano Puente, o se planteó desde el principio.
Y a mí, o sea, no critico la práctica psicopedagógica para nada, amé mi carrera, amé la facultad donde la hice y sigo en contacto, pero yo, Fede, iba sintiendo cosas en mí, que era como que me quedaba yo en un espacio, que quería ir como a ver las cosas desde un modo un poco más amplio, esto de que dice Pablo que a veces como Humano Puente es como el cielo que cubre todas esas otras cosas que están ahí. En esa búsqueda. Yo empecé a vivir un proceso personal difícil.
La separación de mi marido. Y empecé a tomar yo para mí Reiki y terapias así más de energía que me hacían bien. Entonces dije bueno, voy a empezar como consultante. Claro, claro. Entonces qué bien que me hace esto. Y entonces empecé a estudiar también. Entonces estudié, hice la maestría en Reiki, después estudié Sanación Pránica, me fui a la India a profundizar en todas esas prácticas de la energía y de las emociones. Y mientras tanto seguía Ah, hice profesorado de yoga, ya mi trabajo para el Corpe. Pero siempre en esa búsqueda de me parece que hay que darle una vuelta de tuerca al trabajo corporal que estoy haciendo. Y como ya estaba con el tema de las energías, quería sumarle a lo que venías haciendo. Y lo que iba haciendo era reformular mis prácticas, mis clases se derivaron más en clases de yoga.
Lo bueno es que podías aplicarlo todo.
El tiempo, todo el tiempo.
Era como que si tenías ahí constantemente.
Alumnos, lo maravilloso de la creación. Era como que yo empecé a estudiar la carrera de psicopedagogía, me recibí, tuve la posibilidad de trabajar con un pediatra y trabajaba también en la Maternidad Sardá, en el equipo de estimulación temprana. Entonces iba poniendo en práctica, me encantaba todo lo que hice en mi vida, lo disfruté, pero sentía yo que había una vueltita más de tuerca y que yo necesitaba encontrar la unidad en mi tarea. Entonces lo practicaba en mí y yo decía ay, qué lindo esto, qué bien que me hace. Voy a formarme en esto y voy a brindárselo por ahí como recurso. Y se me abrían puertas. ¿Entonces me acuerdo que una vez yo había estudiado masaje Ayurveda y estaba haciéndole un masaje a una señora y cuando voy a la siguiente vez me hacés, hoy me hacés Reiki? Porque hacíamos yoga. Y yo le no, pero yo no te hago Reiki. Entonces hablo con la persona que me daba mi Reiki y me decí bueno, no, es que ya se ve que en tu camino esto está. Entonces bueno, me formé y así era como que se iban abriendo puertas. Pero yo sentía que me pasaban dos cosas. Una que yo decía muy lindo transmitir energía o paso, pero esta persona tiene que tener más recursos para resolver por ahí conflictos. Era una sensación mía. Y además sentir que en mi práctica laboral tenía no sé a las 9 de la mañana daba clase de yoga, a las 11 daba reiki a las 10 del otro día, o sea tenía un trabajo muy diversificado, no me faltaba y tenía de todo lo que iba estudiando, me aparecía consultantes, pero yo sentía que tenía que haber una unidad y que yo necesitaba para mi trabajo sentirme en esa unidad, o sea podía hacer muchas cosas, pero yo quería integrar todas esas cosas y eso me empezó a tornar como un síntoma para mí, porque yo no me sentía cómoda tener como clases de yoga y reiki, todo me encantaba, lo disfrutaba y lo hice con mucho respeto, pero Fede sentía, mi marido me cargaba y me decía sos como la Moulinex porque pica, raya, hace como las cosas.
Yo me enojaba y yo decía bueno, pero todo lo disfruto. Pero era cierto que yo necesitaba encontrar esa unidad.
Sabés que hay muchos, por lo menos en nuestro universo, muchos de los que conocí, muchas de las que conocí que siento que se van a sentir identificadas con lo que contás. Hay muchos que hacen muchísimas cosas y que les debe pasar qué soy. Cuando vos ves cómo se muestran, dicen todo lo que estudiaron como tipo curriculum, dicen requi teta, todo lo que hicieron. Y eso.
Que mostrar esto como una especie de síntoma en un momento y después para pasar a otra etapa, es maravilloso que lo plantees.
Sí es que era así, porque yo decía bueno, pero cuando doy Reiki yo sí siento que quisiera darle otra cosa más, porque a mí me faltaba a mí poder practicar esa unidad. Yo misma me sentía como diversificada, no.
Por la herramienta en sí, sino por vos.
Amo haber experimentado eso.
Y abrazo el camino de mi vida, porque hasta los síntomas yo tuve una para mí mi infancia, mi adolescencia fue difícil en casa con conflictos que yo tenía, muchos conflictos con papá, muchos. Y siempre a partir de ese conflicto, de ese dolor que yo viví en mi familia con papá, yo busqué sanarme y sanar ese vínculo. Entonces todo lo que hice en mi vida fue para sanarme, o sea todo lo que fueron búsquedas. Entonces.
Hoy agradezco porque todo eso me llevó a donde estoy hoy y amo esto. Entonces bueno, cuando yo ya empecé a sentir que esto era un síntoma, porque yo me sentía así diversificada y porque yo quería, necesitaba encontrar una unidad en eso, yo decía Fede qué haces un poco de cada cosa pero quiero hacer un todo, quiero hacer algo que una todo esto. Y ese fue mi primer síntoma. Fue así que llegué a Humano Puente.
En realidad no tuve ni que preguntártelo.
Porque fue muy loco, en esa angustia que yo sentía, en esa incomodidad de hago muchas cosas, pero siento que todavía me falta encontrar lo que soy, lo que quiero hacer, en vez de poner muchas cosas en una tarjetita, poner una sola si somos una unidad, ¿Por qué? Yo me sentí incómoda con eso. Entonces, en ese momento.
Me abrieron los registros akáshicos, hice una consulta y ahí me salió está entre todas las cosas, las preguntas que hice, propongo esta. Y entonces me dice la chica esta que yo tenía que hacer decodificación así, decodificación bioemocional, que ahí iba a encontrar mi camino. Claro, Claramente hoy entiendo que esa creación no era ningún guía ni maestro, sino que era yo que me hice esa creación para poder encontrarme a mí misma. Entonces yo había escuchado hablar un montón de las corrientes bio, pero nunca había escuchado decodificación bioemocional, como estaba dicho. Y entonces, bueno, me puse a averiguar y voy y me dan el dato de una persona que me quedaba re lejos, entonces le digo ¿No conoces a alguien que esté por capital? Porque yo estoy. Entonces me te voy a recomendar a alguien, y me pasan la dirección, y cuando me dan la dirección, era la puerta de enfrente de mi casa, o sea, cruzaba la vereda, yo era 1941 y este número era 1942 por verá, o sea, desde mi ventana veía la ventana, qué maravilla. Entonces yo dije, bueno, claramente es por acá. Entonces crucé, no esperé la consulta que faltaba. Claro. Y cuando llegué ahí es esto, o sea, no tuve. Fue una sensación de decir ¿Cuando llegaste?
¿Cuando hiciste la consulta?
Sí, cuando llegué a la consulta empezamos a hablar y me contó de qué se trataba, hicimos la primera línea de tiempo y yo me fui de ahí. Y me acuerdo que, bueno, entre las otras cosas que yo hacía.
Me dedicaba, era regresión a vidas pasadas, y tuve la fortuna de acompañar mucho en los talleres a quien me formó, que hoy también es consultante de Humano Puente y consultora de Humano Puente, le ay, Ana, vengo de una experiencia que encontré, encontré lo que estaba buscando, o sea, mi felicidad era, no la puedo describir de haber hecho la primer consulta, o sea salí de la primera consulta sintiendo que me había encontrado, ¿Sabés que es bueno.
Lo sabés.
Se escucha tanto esto que estás diciendo, lo escuché tantas veces y yo mismo lo dije de esa misma manera que.
Ya no se puede pensar.
En nada que sea casual ni nada, es tanto los que sentimos que es así es acá? Acá encontré algo que venía buscando y sintiendo y que me cerró por todos.
Lados, por todos lados porque yo sentí. Pero en la primera consulta que hicimos línea de tiempo, que hablamos del árbol, que fue como que habíamos hecho todo, o sea.
Esta práctica o que esta manera de trabajar.
Incluye todo, me acuerdo que le dije Ana, no sabes lo que fue la consulta, o sea, todo está ahí, o sea, no tengo que buscar más nada porque era mi búsqueda, era buscar bueno, pero acá falta esta parte y acá siento que falta un poquito más y acá encontré. Volví alucinada esperando ya la segunda consulta y así cuando llegamos a Reorixins ya era como un estallido decir bueno, pero esto es una regresión, o sea, estaba todo ahí.
Y además en un momento cuando a mí me habían hablado de la biodecodificación yo pensé bueno, pero no sé, se daba en España y como que me parecía difícil. ¿Entonces empecé a ver, bueno, yo quiero esto y con quién hago esto? Y había cuestiones de muchas corrientes que me parecían buenas pero que no me terminaban a completar a mí, que yo sentía que. Y entonces.
Esta consultora había hecho varias corrientes hasta que se quedó con Humano Puente y ella me abrió como el abanico y cuando en mi investigación descubrí Humano Puente sentí que era como mi casa, ¿Viste? Como cuando uno busca un departamento y ah, este está bueno, pero me gustaría que tenga un balcón y este está bueno, pero el barrio no me cierra. Encontré un manopuente y dije cuando entras a un departamento y decís no me muestres más, es acá. Ya encontré totalmente. Y entonces, bueno, la felicidad de haber encontrado algo que sentía que era. Yo no sé cómo explicártelo. Y ahí entonces, bueno, averigüé cómo se hacía el camino y fui a la primera charla introductoria y me pasó lo mismo. Cuando llegué a la charla introductoria, que no sabía mucho cómo iba a ser, dije ah no, bueno, pero es esto quiero, quiero dar esto también, o sea quiero enseñar esto, porque aparte me cerraban un montón de cosas.
Ahí es donde empezaste a sentir que ibas a seguir en este camino.
Además como que cuando fui a la charla introductoria, ya dentro mío sabía que quería ser consultora, que había encontrado lo que como, lo que unía todo para mí y que sentía esa sensación de llegué a casa, tu síntoma te trajo.
Pero ya no tenía el síntoma porque se me acabó mi angustia de decir ¿Qué hago con todas estas cosas? Porque encontré algo que es todas esas cosas, no sé, que está uniéndolo todo. Yo siento que es como la pieza del rompecabezas que faltaba y que me daba paz, esa sensación de paz.
Y la paz es lo que confirma cuando uno siente por dentro paz, porque a veces tengo consultantes que te tengo que decidir esto, tengo que decidir lo otro, tengo que tomar tal camino, ¿Qué hago? Yo no te puedo decir que tenés que hacer, lo que sí tenés que ver es adentro tuyo a dónde está esa paz, a dónde está eso que lo hago y hay paz sí siento esa paz acá, pero si hago tal cosa. Y eso es todo mente. Y la mente está conectada a muchas cosas. Esa paz te confirmó muchas cosas.
Hay muchas, muchas. Es como cuando llegás al lugar que estabas buscando, viste que por ahí vas viajando y decís bueno, vamos a sentarnos en un lugar, por ahí hay muchos lugares lindos, pero llegás a uno que hay algo en particular que decís es acá. Bueno, sentí eso, es acá, voy a hacer el camino. Pero cuando llegué a la charla introductoria y vi la dinámica y vi la modalidad y vi, dije bueno, quiero además como un sueño, me encantaría crearme, dar estas charlas también, o sea ser comunicadora, porque era expandir todo esto, expandir todo esto y todavía no había empezado el camino, estaba en la charla introductoria.
Pero ya te la empezaste a crear.
Desde ahí, fuerte la sensación. Y ahí fue una seguidilla de dar.
Los pasos necesarios, de dar los pasos.
Y de sentir.
Como mi vida ya iba cambiando, como mi vida ya iba cambiando. Y algo muy increíble que me fue pasando es que bueno, yo tenía mis consultantes de Reiki o de otras cuestiones, se fueron acomodando por ahí yo les.
Dije como venías haciendo con pero se.
Fue armando, fue como el nene que deja de gatear y empieza a caminar. Muchos siguieron empezando a hacer decodificación, porque yo les conté, miren, estoy haciendo en este recorrido de la vida, de mi formación, empecé con esto, les conté el síntoma, lo vamos a abordar de esta manera, me encanta. Y ahí seguí. Yo me acuerdo que estando haciendo ya la apertura 1, pero la estaba haciendo, yo hice la apertura 1, tenía un viaje y después venía y hacía la apertura 2. Y una persona me llamó porque alguien le dijo que yo estaba haciendo esto para tomar un turno para hacer decodificación bioemocional. Yo pero no terminé. Entonces dije bueno, qué bueno, termino, lo.
Agendo y termino la apertura y lo atiendo.
Y que me calzaba perfecto. Y fue uno de los casos más hermosos que atendí.
A ver, Vamos a eso. ¿Querés cerrar esta idea?
No, bueno, si, te cierro y te lo cuento. Y estas cuestiones que vos decís, pero Fede todavía y Pablo que te alienta a ustedes empiecen a atender y vayan. Y ahí surge este grupo maravilloso de Facebook, a donde te sentís contenido. Entonces era todo sincrónico, porque me llama esta persona y entonces yo digo bueno, por algo está llegando, por algo me lo estoy creando y digo bueno, vamos para adelante.
Más allá de tu camino, había una cosa interna de nervios por los primeros pasos en la decodificación, imagino, porque vos uno puede decir, porque hay muchos que inician y no, pero yo nunca hice nada, ¿Cómo voy a atender? Aunque haya hecho la apertura. Y en tu caso vos venías con todo un recorrido, igualmente tenías algo ahí con ese primer consultante, por lo que estás diciendo.
Y fui haciendo lo que yo voy haciendo. Al principio las primeras consultas fueron más de que se relaje con el cuerpo, de lo que Fede tenía más conocimiento, te sentías más segura del vínculo de esto. Y ya el segundo encuentro, tercero, empezamos con el trabajo en decodificación.
Así que para mí nunca tuve, tuve la experiencia de decir ¿Y ahora cómo me van a aparecer los consultantes?
Eso no es.
Tu realidad.
Claro, porque fue como. Yo siento que para mí fue un camino, y cuando vas por el camino que de golpe decís uy, ahora en el camino hay palmeras, Wow, qué bueno, disfruto de las palmeras. Y ahora en el camino. Y el camino se fue nutriendo y yo me iba nutriendo de ese camino, o tal vez el camino aparecía nutrido, o sea, viste, como una simbiosis. Y en ese camino llegué al lugar a donde mi sensación ya encontré el camino, o sea, ahora lo que hay que hacer es disfrutarlo y nutrirse.
Qué bueno que lo hayas sentido así.
Y las otras cosas fueron. Bueno, también tuve conflictos. Por ejemplo, yo cuando hice este camino, lo que más estaba. Bueno, lo más fuerte en mí fue la clase de yoga y la decodificación y la bioexistencia consciente como práctica de mi quehacer. Y llegó un momento que vino la pandemia y ahí no se podía dar clases, no se podían hacer cosas grupales, entonces tampoco yo viví ahora lo acomodé, empecé a firmar mis clases de yoga, armé un grupo, las mandaba, pero en ese entonces las consultas explotaron, entonces yo dije bueno, evidentemente mi camino ahora es por acá, en otro momento fue por ahí y ahora es por acá.
Hay algo que te estaba mostrando y.
Porque yo no soy la misma creadora, uno va creando, no sé como por ahí uno cuando se casa y dice bueno, voy a esperar a tener hijos un tiempo porque quiero explorar otras cosas dentro de la pareja y después llegan los hijos. En mi camino fui explorando otras cosas que me fueron llevando a este lugar, a donde siento que ahora puedo decir que no me quiero mover de acá. Pero porque lo encontraste. Yo siento lo mismo que cuando buscas una casa y vas y decís pero esta. Y yo soy una persona que no tiendo a conformarme, bueno, más o menos, pero me quedo, no soy muy perseverante y hasta que las cosas.
No me terminan de cerrar en todo lo que hago y en todo lo que vivo, sigo de alguna manera digo bueno, estoy acá, pero sé que no es acá, sé que no es acá y así.
Ese primer consultante que me decís que fue un caso maravilloso que te movió, ¿Cómo fue atender esa primera consulta? A veces hay muchos consultores que les interesa escuchar esta parte, quizás ¿Cómo fue para vos esa primera consulta o qué tenés para contar de eso?
Fue un caso de cáncer de páncreas. Una señora, sus hijos, hicieron el contacto.
Y bueno, después me llamó ella para ver si yo puedo decir si se podía abordar el cáncer de páncreas con la decodificación bioemocional. Aparte es más, no recuerdo muy bien si alguien no le ha hablado de otras cosas que yo hacía y entonces me llamó mira Fede, mi mamá tiene cáncer de páncreas y ella siente que esto le viene a contar algo, ¿Vos la podés acompañar? Y yo en ese momento estaba en este camino, pero tenía otro recorrido. Entonces yo sí, claro que la voy a acompañar. Y ahí fue toda esta experiencia que yo te conté. Entonces vino y el primer acompañamiento fue con el cuerpo, que empiece a conectar con el síntoma, hasta que de a poquito, por ahí tres consultas hicimos de conectarse con ella misma, con lo que el síntoma le quería contar, hasta que empezamos a meternos en el síntoma propiamente del cáncer de páncreas.
¿Y cómo fue para vos, digamos?
Al principio sentí pánico esceno. Pánico escénico porque aparte no era. Son estas enfermedades que tienen mala fama, ¿No? Entonces, y así como te digo, soy perseverante y quiero que las cosas sean bien. Yo quería todo lo mejor, pero el grupo de Face para mí es re bueno porque por supuesto me leí todos los casos que había muchísimos.
La gente no tiene dimensión de lo que es ese grupo de Facebook.
Para mí es muy lindo y lo recomiendo leer los casos y todos los comentarios debajo de los casos, porque todos los consultantes, perdón, todos los consultores aportan muchas cosas en los casos subidos y a mí me pasó tal cosa y.
Uno llega ya con una experiencia de otros y es como. Somos una experiencia enorme que te plantás con. Con un montón de recorridos, no es tu primer consultante, es como llegás con un montón de consultas hechas por lo que hicieron otros compañeros, incluso las dudas.
Porque mis dudas eran las de otros que ya las habían planteado.
Eso es un enorme paso.
Entonces era como decir, bueno, alguien planteaba una duda y por ahí Marce le respondía, entonces yo ya tenía mi duda con la respuesta.
Lo que estás diciendo me llevó a alguien que dijo como que leer libros es vivir la vida de otra persona en poco tiempo. La experiencia de una persona en un libro hace que vos leyendo ese libro adelantes y vivas una vida. Y creo que un poco eso es el grupo de Facebook, digamos, absorber todo el recorrido de muchos, las dudas y los primeros pasos y las inquietudes de otros adelantar. Por eso hoy el que entra a Humano Puente se encuentra con una enorme experiencia.
Y puede plantarse de otra manera. Así que gracias por contarnos eso y ¿Qué otro caso tenés?
No, no, porque realmente fue muy conmovedor, y para mí por esto me parece lindo compartirlo, porque a veces se considera que sanar el síntoma es que el síntoma ya no esté, y muchas veces vemos que sanar el síntoma es cambiar la realidad, esa realidad que el síntoma me está golpeando, golpeando. Y esta mujer, imagínate, un cáncer de páncreas, yo había leído y sabíamos que era un bocado de muy difícil digestión, y que estaba dentro del entorno familiar, y lo primero que había surgido era un temita con una herencia.
El páncreas habla de herencias, pero totalmente, está muy asociado.
Volviendo al síntoma, fuimos a los meses de los tumores que tenía, todo perfecto. En un momento yo le.
Algo de algo que se vivió en el entorno familiar, de muy difícil digestión, algo que está muy, muy, muy en el núcleo familiar. Y ahí esta señora, que tendría 65, 67, no recuerdo.
Se queda y me dice, me lo tragué, con estas palabras, me lo tragué tanto, tanto, tanto, que hasta yo me lo olvidé. Y ahí me cuenta una situación que vivió en la infancia, dentro del entorno familiar, muy dolorosa, muy dolorosa, y empezó a comprender el porqué a lo largo de su vida había vivido experiencias relacionadas con eso que vivió en la infancia.
Marcó todo su futuro.
Marcó todo su futuro, o sea, lo pudo ver. Ahí hicimos un trabajo tan lindo, tan lindo, que ella a veces no podía venir a la consulta porque estaba cansada, y las hacíamos por teléfono, o yo le grababa o le mandaba vídeos de Pablo, y entonces fue hermoso hasta que. Que bueno, ya estaba. Ah, un detalle no menor es que los médicos le habían dado cierto tiempo de vida, y por supuesto que lo superamos, o sea, seguimos trabajando, se prolongó ese tiempo de vida con un contacto así muy hermoso, como sea, pero teníamos la consulta hasta que un día, bueno, ya no estaba bien, y yo tengo mi consultorio en Pueyrredón y Las Heras, me llaman los. Los hijos, que ella estaba internada cerquita de allí, que si podía pasar, y terminé de atender y fui a la noche, y me acuerdo que le bueno, hay algo que tenés ganas de que hagamos, hasta en ese momento, hasta en esa instancia. Y ella me fede, yo quería que vengas para decirte que me voy a ir en paz, que siento una paz en mi corazón, que nunca antes en ti.
Y para mí eso fue conmovedor. Me voy en paz. Y falleció ese día, esa noche.
Qué profundo. Y qué es perfecto lo que decís.
No es que se tenía que ir el síntoma físico, la paz, que sabemos.
Lo que es un cáncer de páncreas, todo lo que hay, el enojo, la bronca, el resentimiento, todo lo que tenemos adentro.
Llegar a la paz en un cáncer.
De páncreas, que ella pueda decirlo, irse en esa paz. Y me pasó algo aún más fuerte, que bueno, los hijos después me llamaron, una cosa muy hermosa. Pasó un tiempo y yo ordenando las historias que tengo de todos, me encuentro con la historia de ella. Y entonces me quedé un rato pensando en los hijos, en esas historias, y la dejé apoyada, me fui a almorzar y cuando vuelvo, un mensaje de la hija y me fede.
Siento que quiero seguir trabajando las cosas que empezó a trabajar mamá.
Claro.
Después el hijo también en contacto, y esto de que sana uno y sanamos.
Todo, empezó a abrirse un universo ahí para toda esa familia, gracias a esa madre valiente que se permitió encontrar eso.
Sí, como el síntoma viene a cambiarnos la vida.
Qué lindo, Fede. La verdad te agradezco por este mensaje precioso, profundo, que muchos necesitan escuchar eso, porque creo que muchos recibimos gente así como en estados o con síntomas de mala fama, en momentos muy complicados y difíciles, y a veces para consultores, tienen que lidiar con algo interno de frustraciones o ganas de que el otro deje de tener el síntoma, y a veces no es eso. Y creo que hay también casos subidos de lo que contás, que pasa eso, poder acompañar.
Muchas veces no se resuelve como uno imagina, desea, quiere, pero pasa por un lugar maravilloso y profundo que es necesario también.
Escucharlo. Es necesario recibir eso.
Sí, y encontrarnos a nosotros mismos en ese consultante que viene. Totalmente.
Me imagino que habrá movido muchas cosas en vos.
Sí, sí, un montón, un montón. La verdad que sí. Por supuesto que hay otros casos a donde el síntoma por ahí físicamente desaparece o se manifiesta todo el tiempo, y.
Eso es lo que van a escuchar en Humano Puente todo el tiempo. Por eso está bueno contar esto.
Me parecía relevante que a veces se muere una persona, pero el proceso fue tan profundo que esa instancia no solamente llega mucho después de lo que por ahí se esperaba, sino que llega en el tiempo perfecto para que esa persona pueda partir en paz. ¿Y nosotros si nos preguntamos qué es un síntoma? Aquello que le quita plenitud a tu vida y la persona parta en paz, el síntoma está sanado, porque no se va sin plenitud, se va pleno e.
Irse totalmente es perfecto como lo estás diciendo. Gracias Fede por este encuentro y quiero que nos dejes así como ya sabemos lo que es Humano Puente para vos, porque lo dijiste, ¿Cómo es tu realidad con Humano Puente hoy, después de todo el recorrido que hiciste, los síntomas, sabemos nosotros que constantemente somos investigadores y sanadores de síntomas nuestros propios y siempre vamos a seguir profundizando y evolucionando? ¿Pero qué tenés para dejarnos hoy de tu realidad como comunicadora? ¿Que es Humano Puente para vos hoy o tu realidad? Lo que quieras.
Yo siento que Humano Puente es la vida misma, siento que la vida se vive de esta manera, en bioexistencia consciente, siento que es encontrar el lugar donde te querés quedar porque es tu lugar.
Siento que es como una unidad todo, la vida conmigo, yo con mi vida, con la personas que me rodean, porque todo es mi creación. Entonces Humano Puente para mí es como ese cielo y esa tierra que se unen en uno mismo.
Gracias. Hermoso, hermoso y hermoso encontrarnos acá al lado del río, la gente, espero lo escuche bien. Yo creo que sí. Y gracias siempre por estar del otro lado. Federica Vilanova acá para ustedes.
Gracias, gracias César. Y para mí estar en este lugar, que es un lugar mío en el mundo, este lugar que me vio crecer así como te digo, es estar en mí, que vos estás en mí. Bueno, cuente en mí, todos acá juntos. Felicidad. Gracias.
Gracias, infinitas.
Gracias por acompañarnos. Es un honor tenerte del otro lado en cada episodio. Recordá suscribirte para recibir avisos de todo lo que vamos compartiendo. Para participar del podcast, escribinos a Humano Puente Podcast.
Les dejo un abrazo virtual.








