12 Dec 2022 · 32 min
Silvana Fauda talks about joining Humano Puente as a communicator of Bioexistencia consciente in Ciudadela. She traces her path through Reiki and other spiritual studies, a health crisis with her daughter that shifted her perspective, and specific client transformations she's witnessed through sustained work with the practice.
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Bienvenidos a la cuarta temporada de Humano Puente Podcast. Juntos vamos a seguir expandiendo conciencia de manera íntima en este espacio con Pablo Almazán y Lucrecia Bianchi. Si llegan por primera vez, los invitamos a recorrer nuestra página web humanopuente. Com o nuestras redes sociales buscando pabloalmazán humano puente en YouTube, Instagram y Facebook y Lucrecia Bianchi humanopuente en Instagram.
Nuevo encuentro de Historias Puente dedicada a comunicadores. Ella es espontánea, divertida y apasionada con este camino de conciencia. En este encuentro nos muestra su historia en cada paso que la trajo hasta Humano Puente, Comunicadora de la Bioexistencia consciente en Ciudadela. Ella es Silvana Fauda. Hola, hola. Bienvenida Sil a el podcast de Humano Puente. Qué honor tenerte acá en este podcast que amo. Bienvenida.
¿Hola César, cómo estás? Un honor tu invitación, recibir tu invitación, te lo dije antes, es un honor para mí, una alegría inmensa. Gracias por esto.
Bueno, un placer los dos acá de nochecita, terminamos las dos consultas y las primeras palabras. Fue un disfrute hacer esto, terminar emocionados, movilizados, encontrando cosas nuevas en nosotros, en el otro. ¿Qué lindo disfrutar así post consulta, no?
Sí, y ahí sanando nuestro universo, porque siempre somos así de egoístas, sanamos nosotros todo el tiempo, como dice Pablo.
Sí, sí, sí. Y estamos acá para encontrarnos, para disfrutar. Entonces me senté con mucha alegría a conocerte, a saber un poco de tu vida y disfrutar porque me agradecen a todos los que me encuentro, me cruzo algún mensaje, me dicen César, gracias por.
Meterte en las historias de cada uno de los comunicadores, qué lindo que es eso. Y bueno, ahora me toca encontrarme con vos y saber un poco de tu vida junto a los que estamos escuchando, queremos saber un poco de tu vida, contanos si el antes y el después de Humano Puente. ¿De dónde sos? ¿Cómo es tu recorrido? ¿Qué hacías antes de Humano Puente? Contanos un poco, desmenuzanos un poco ese recorrido.
Bueno, antes de Humano Puente yo estuve mucho tiempo dedicándome a todo lo que es espiritualidad.
Empecé con Reiki, empecé estudiando Reiki, después hice otro tipo de cursos, Sanación Crística, Flores de Bach, Registros Akashi, bueno todo lo que se te pueda ocurrir, pero nada completaba de entrada.
¿Ya estabas así con lo holístico o tenías alguna otra carrera aparte o fuiste siempre hacia lo holístico?
Yo no tengo carreras, o sea, yo siempre me definí como una busca vidas. Y me decías ¿Qué profesión busca vidas? Porque yo fui mamá muy jovencita. En la época en que yo fui mamá no se permitían las embarazadas en los colegios, entonces no pude terminar de estudiar. Fui Mamá a los 16 años, muy jovencita, entonces me dediqué a criar a mi hijo y a trabajar para eso. Y bueno, en un momento de mi vida llegó esta búsqueda, buscar más allá de lo que con la mente no llegaba a comprender. Y ahí inicié el camino de la espiritualidad, pero igual me quedaba como incompleto, había cosas que no me cerraban, como que algo quedaba sin resolver. Y bueno, tenía un matrimonio amigo, una pareja amiga que. Que en ese momento estaban divorciados, separados y por separado. El mismo día me mandan un mensaje recomendándome uno, una charla introductoria, me dice ese es tu palo, eso te gusta, fíjate. Y el otro para que vaya a consulta por un síntoma que era un hijo. Y me decía mirá, me comentaron de una consultora ahí en Ituzaingó, ¿Por qué no vas? Bueno, cuestión que antes de hacer la consulta me anoté en la charla introductoria. Todo al revés, porque no había turnos. Entonces dije no, yo estoy. De alguna manera lo tengo que hacer.
Tengo que hacerlo, claro.
Y me anoté en la charla intelectual.
Así llegaste, digamos, a Humano Puente. ¿No es por medio de videos ni nada, o te metiste a ver videos?
No tenía ni idea. Después de que conozco ahí empiezo a escuchar, pero yo antes de la charla introductoria empiezo a chusmear la página de.
¿Pero te contaron algo o desde la página?
Nada, nada, no me contaron nada. Me dijeron esto es de tu palo, como diciendo esto es espiritual, fíjate, te va a gustar. Pero ellos tampoco entendían mucho, solamente me habían tirado así como era espiritual, Bueno, metete ahí. ¿Y antes de ir a la charla con Vanina? Hice la charla con Vanina, con Sentino, me escuché unos reportajes que le hacían a Pablo en la radio, y ahí estaba pintando al fondo de mi casa, y escucho a Pablo y se me empezaron a caer las lágrimas, y este. ¿Y este flaco, qué onda? ¿Qué está diciendo? Y me llegó muy profundo lo que estaba diciendo. Si, vos me preguntás hoy qué reportaje era, qué charla era, de qué hablaba, no tengo idea, pero yo sentí que era por ahí que había algo que le había dicho que a mí me resonaba, porque todos los caminos que yo había recorrido quedaban como incompletos. Y ahí fui a la charla introductoria de Vani y ahí empecé a conocer bien.
¿Pero ahí, ahí cuando todo ese recorrido a partir de ser madre te fue pasando por caminos espirituales, caminos de los llamados espirituales, porque todo es espíritu, como dice Pablo y como sabemos, pero todos esos caminos recorriendo, tratando de entender algún síntoma o algo, o solo por un sentir?
No, yo entro en la espiritualidad por un tema de una hija. Mi hija menor tuvo como si lo querés llamar, una muerte súbita en un supermercado, donde me la traen de vuelta una médica que estaba en el supermercado comprando, porque lo que era la emergencia iba a tardar mucho y bueno, no se podía perder tiempo. ¿Y después de eso mi hija empezó a ver cosas y a contar cosas que no eran de acá, por eso yo no entendía qué estaba pasando, y si veía alguna imagen, por decir un Cristo así, ella se ponía a llorar y decía que se quería ir con él, y yo no entendía cómo que me estás diciendo que te querés ir del lado mío? Cosas que eran incomprensibles. Y ahí empecé a buscar otras salidas.
A tratar de entender eso, digamos.
Totalmente, porque yo recorrí hasta un psiquiatra, el psiquiatra me su hija tiene.
Delirio místico, esa fue la definición.
¿Y yo dije delirios místicos?
¿Cómo mi hija va a tener delirio místico si yo no creía ni en mi sombra? Yo no era una religiosa practicante, o sea, no había chance, yo no creía en nada, no había chance. Y un delirio místico puede ser porque de un niño, ponele, de tres años como tenía mi hija, porque vos le estás contando, le hablas del angelito, no sé, de algo, pero acá en mi casa no se iba a la iglesia, no se practicaban o nada, entonces no.
Había chance, ahora voy entendiendo. ¿Y eso te hizo pasar por todo ese camino? ¿Llegaste a una jornada o una charla introductoria? No, una jornada.
Primero hice la charla introductoria con Manny.
Ah, OK, OK. Esa etapa, la charla introductoria. ¿Y cómo fue esa charla? ¿Cómo te sentiste? Porque pocas veces tuve la oportunidad con comunicadores de que me cuenten tema charla introductoria, la mayoría entró por una jornada, así que me parece interesante escucharte. ¿Cómo fue tu llegada a una charla introductoria? Para los que sientan que quieren hacer una charla introductoria y todavía no lo hicieron. A ver, ¿Cómo fue tu impresión? ¿Qué fue lo que sentiste?
Mirá si seré creadora, ¿No? Porque yo llego a la charla introductoria de Vani con la mente recontra explotada de haber escuchado a Pablo en esos reportajes que te cuento y queriendo saber, queriendo saber y queriéndome sanar. Y cuando termina la charla le digo a Vani yo quiero ser comunicadora. Eso fue lo que le dije cuando terminó la charla le yo quiero ser comunicadora. Y Vani me lo podés ser, lo podés ser, ¿Por qué no? Y ahí fue que yo empecé mi caminito. Pero prontito, prontito después de haber hecho la charla, hice la primera apertura con Pablo, que era en esa época presencial, la hice en el hotel en Capital y ahí lo conocí a Pablo de manera presencial.
Muy bien.
Sí, fue Eso fue como. ¿Te voló la cabeza ahí? Se me voló la cabeza, dije esto es por acá.
Ese primer momento con Pablo que a muchos les genera muchas cosas, a mí también, el cuerpo confirma de que estás en el lugar correcto, genera muchas cosas por dentro. Estoy contando lo mío, no te dejo contarlo a vos, pero a ver, contó la cabeza, qué fue lo que generó, qué es lo que te impactó, o.
Sea, todo del minuto uno cuando yo lo abracé a Pablo y me recibió con ese cariño, me abrazó y me dijo hola amiga. ¿Y yo dije wow, viste? Como que. No sé, yo lo veía allá arriba, Pablo era como algo inalcanzable. Y ese abrazo y esa dedicación y ese amor que le puso cada día compartido fue como de todo esto que me está explicando, no sé si entiendo tanto, pero me gusta, me gusta lo que estoy escuchando, me gusta esto de que todo sale desde mí y para mí. Y bueno, y arranque y no paré porque hice la primera apertura. Ahí arranqué en consulta, obviamente con Vani arranqué en consulta.
Y en diciembre arrancaste en consulta. ¿Vos fuiste a consulta?
Sí, sí, yo fui a consulta, pero yo después de la primera apertura ya empecé a atender.
Claro, eso quería saber.
¿Ya venías con un camino de imagino, acompañar a personas y demás, no creo, o por lo menos intuyo que no te fue tan difícil empezar a atender, o si? Contame cómo fue esos primeros pasos.
Sí, lo fue, porque vos antes venía la persona a recibir flores que la sanaban, a recibir energía que la sanaba, y ahora le tenías que decir a la persona mirá, todo este paradigma cambia y ahora te tenés que hacer responsable el 100% de tu vida y te tenés que hacer cargo vos de sanarte. Y era como un montón dame la flor, yo quiero volver a lo cómodo, me acuesto en la camilla, la paso bárbaro.
Fue difícil, siempre poniendo humor, pero sabemos que todo es perfecto, no es que haya algo mal o bien en las flores o en el reiki o en nada con amor. Sabemos que cada camino tiene su gran aporte y nosotros valoramos cada lugar. Entonces ese paso, como dijiste, es un cambio de paradigma grande, de asumirse el creador de todo y cuánto poder le damos a una cosa u otra y asumir que yo puedo cambiar todo lo que veo en mí, en todo lo que veo frente a mí. Así que perfecto como lo contás. Y claro, gente que venía desde antes con vos, vos tenías que explicarle ahora cómo ibas a empezar a atender, ¿Así era o vino gente exclusivamente a la decodificación?
No, o sea, las personas que yo de minuto uno, que yo sentí la bioexistencia, la sentí parte. Yo se lo contaba a Pablo y a Lucre cuando me hicieron, hicimos como entrevista, digámosle de alguna manera, para ponerle un nombre, que es una charla en realidad. Yo sentí que vibraba la bioexistencia en mi vida, yo ya no podía volver a dar el paso atrás y decir bueno, no, a vos te hago flores, o a vos te hago reiki y a vos te hago.
No podía con eso, porque a veces el proceso lleva tiempo y no es que esté mal o bien, sólo te lleva más tiempo y cada uno tiene su proceso. ¿Vos no sentiste ya poder hacer lo que hacías antes?
No, porque mucho tiempo lo recorrí y notaba cambios limitados. Yo honro los caminos que recorrí, yo los honro porque fueron los que me llevaron hasta acá, los que me trajeron hasta la bioexistencia.
Totalmente.
Creo que en dos o tres consultas que hice por un hijo, fijate vos, yo fui a consulta porque mi hijo no era visto, mi hijo no podía triunfar en el fútbol siendo muy buen futbolista y acá no lo veían. Y en tres, no sé si llegamos a la cuarta, mi hijo viaja a Bélgica y lo vende un club de primera de Bélgica. Y claro, pero el tema era que necesitaba ciudadanía porque él nunca había firmado un contrato acá en Argentina, entonces lo frenaba el tema de no tener ciudadanía europea, así que se tuvo que volver. Bueno, después de eso nos agarró la pandemia, nos creamos la pandemia y ahí entendiendo un montón de cosas, pero por él es que yo llego a la consulta humano puente entendiendo por qué si es tan bueno jugando, cómo puede ser que los propios técnicos venían y se acercaban diciendo que era bueno y que nadie lo vea. Y bueno, nada, era yo obviamente la que no era vista, ¿No? ¿Y por qué no era vista? Bueno, toda una historia detrás.
Empezaste a abordarlo desde vos y a entenderlo desde vos.
Totalmente.
Porque este abordaje por terceros, como hemos hablado ya en otros podcasts, y bueno, todo es perfecto. Qué lindo cómo lo contás. Y de ahí pasaste ya a hacer la segunda apertura. ¿Y cómo fue ese segundo paso más profundo? En diciembre todo es profundo, pero más a donde cierra el ciclo de la bioexistencia con Reorixin.
Claro, ahí cuando hice Reorixin fue. No, no, el día que nos sacamos la foto yo le decía a Pablo mi corazón galopa, no está latiendo, está galopando. Yo sentía que se expandía el alma, había algo que no se podía explicar con palabras.
Y bueno, para mí fue eso, un antes y un después. Y después de eso yo ya no tuve dudas de que quería ser comunicadora, de que quería llevar esto a la gente, de que la gente supiera de qué se trataba, de que supiera que uno se puede sanar, nada más, que estamos tan dormidos, tan profundamente dormidos que no nos damos cuenta y echamos la culpa al otro y nos enseñaron que el otro tiene la culpa. Y en realidad es toda la parte de mi historia que no me deja ver ahí afuera lo que está sucediendo. Así que para mí fue maravilloso. Ryolixin fue espectacular.
Qué lindo. Maravilloso. Y ahora después de haber dado esos, me gustaría que nos cuentes un caso o algo que te haya quedado ahí, lo que nos quieras compartir. De algún caso de consulta para en ese recorrido, ¿Quién te tocó, lo que quieras contar?
Bueno, casos de consulta sabes que tenemos muchos, pero por ejemplo, uno que me llegó muy, muy profundo, que lo conté también en algún vigo, fue cuando llegó una jovencita a consulta preocupada por su mamá, que estaba internada hacía un año y medio en un nosocomio psiquiátrico por una bipolaridad, y que le habían dicho que su mamá iba a quedar en ese estado. Era un estado muy para abajo, todo el tiempo empastillada, no conectaba, muy, muy apagada. Y esta joven llega a consulta diciéndome que no quiere que su mamá termine así. Bueno, iniciamos el trabajo en consulta, obviamente liberando sus dolores, y después en sus ancestros pudimos encontrar niños abandonados, padres abandonados, o sea, padres abandónicos, perdón, niños que fueron criados en orferinatos, que fueron dejados en la calle y que la gente lo agarraba y los soltaba porque decían que eran malos. Bueno, la cuestión fue que esta joven trabajaba en una municipalidad, pero en sus tiempos extras iba a trabajar a una casa hogar donde están los niños abandonados por sus papás.
Claro.
Y poder ver eso en mí, ¿No? Poder ver toda esa historia en mí. Y el ciclo de cierre fue cuando estábamos haciendo el Congreso 2021. Yo cuento este caso porque fue cuando presentamos la sanación a través de terceros, y termino de contar el caso y voy a buscar ese día, me acuerdo que Pablo pidió que traigamos una vela el otro día por el Inti Raimi y demás, y fui a la casa de mi papá ese día y le pregunto si tenía una vela, porque Pablo nos había pedido una vela y yo no tenía en casa, y me dice, buscá ahí en ese cajón, qué sé yo. Bueno, voy a buscar en esa caja donde él me dice, y encuentro fotos, encuentro una vela, encuentro fotos, y en esas fotos encuentro una toda muy. Como en un celofán viejo, color marrón, y la saco y había una mujer, una foto antigua de una mujer con una nenita. Entonces le digo, papi, esta foto yo nunca la vi, ¿Quién es? Y me dice, esa es tu abuela, Carmen, y su mamá. Y me dice el nombre de su mamá, que no lo voy a decir para cuidar la identidad de esta señora.
¿La mamá de mi abuela tenía el mismo nombre que la mamá de esta chica.
Y la mamá de mi abuela muere cuando mi abuela tiene seis años, su hermana cuatro y su otra hermana tres, entonces era como que ahí wow, entonces quién se sanó? ¿Se sanó ella, o me sané yo, o se sanó mi historia?
Y ahí siempre terminamos en lo mismo, en qué perfecto es todo, como esto es siempre un acto que uno cree que hace para un otro, y esto te va enseñando con estos casos como lo que estás contando, que siempre sos vos. Y mismo.
Siempre uno si se pone a. El trabajito que uno tiene que hacer post consulta es ocuparse de entender bien eso profundamente, como nos explica Pablo y Lucre y demás, que en el momento uno no tiene que decirle ah mira, igual que mi mamá, igual que por qué no, no, ese es el objetivo, pero uno se va sorprendiendo de lo perfecto durante la consulta muchas veces o no, pero cuando termina la consulta tu tarea es entender en vos, porque en la medida en la que vos lo comprendas y lo sanes, el otro te va a mostrar que ya no necesita estar como estaba frente a vos y. Y digo todo esto y con lo que estás contando me viene a la cabeza que recién termino de atender una persona que tenía los mismos nombres de los padres que los míos, mismos nombres que los padres, y su fecha era acorde a la mía, la fecha del consultante acorde a la mía, con los nombres de los padres igual que los míos. ¿Yo ya me río de bueno, una cosa es que vos más o menos lo descifres y otra cosa que te lo tiren en la cara así como obvio, no?
Sí. Bueno, y en cuatro meses a esa señora le dan el alta, o sea fue como. La hija me decía, los médicos dicen que no, que mi mamá no está bien, pero yo la estoy viendo mejor, y le digo bueno, eso dicen los médicos, tranquila. Y después empezaron a dar, no solo que la mamá empezó a conectarse y estar mejor y le empiezan a bajar la medicación, sino que sus problemas renales, ponele renales, cuestiones medicamentosas que decían que eran litium lo que le hacía problemas renales, se empezó a salir bien los análisis, entonces los médicos que no entendían y le decían bueno mirá, están dando bien estos análisis y ahí habíamos visto tantas pérdidas de territorio y tantos dolores de pérdida total de la existencia y demás que era existencial, cómo no se iba a sanar ese riñón, ¿Entendés? Y bueno, cuatro meses se le conflicto.
De refugiado, las pérdidas, hay mucho ahí hermoso por entender y se fue sanando todo que es algo que vemos tanto y ya no nos sorprende y al mismo tiempo nos resorprende, nos alegra. Qué honor, qué lindo.
Y bueno, y hace un año y medio que estaba internada en ese estado la mamá, pandemia por medio, o sea, fue bastante duro para esa hija. Y después, bueno, nada, ella siguió en consulta un tiempo más, aparte de todo, se le puso hermoso el universo personal, más allá de su mamá que salió de alta, consiguió pareja, iniciaron un proyecto nuevo con su pareja, espectacular. Y después de todo eso, dejó y renunció al hogar porque ya no lo necesitaba. Ella estaba reparando de una manera que no se había dado cuenta. Era inconsciente. Claro, era inconsciente esa reparación y de repente dijo no lo necesito más. Ella sola lo dijo, no lo necesito más. Claro, ya había sanado esa parte.
Bueno, ¿Cuántas veces hablamos sobre eso? Cuando me siento atado a una profesión, cuando me siento atado a una persona, cuando siento que mi vida no avanza, y yo creo que mi problema es, no sé, el hongo, la uña encarnada, la enfermedad, el problema con tal. Y cuando haces el camino que propone la bioexistencia, que ahora ya es permitite, un camino de consultas, un camino de conciencia profundo, porque esto que estás diciendo es súper importante. Vos venís por un tema en particular, pero ¿Qué pasa con todas las áreas de tu vida? ¿Cómo se van modificando? Yo lo viví en mi propio proceso, viene por una cosa y mi vida completa fue transformándose. Entonces.
Súper valioso. La puerta de entrada es tu síntoma, es lo que lo que molesta lo suficiente como para que entres y mira, mira lo que lo que estás contando. ¿Cuánto vale eso? Es valiosísimo. ¿Cuánto Vale transformar tu vida así? Gracias por retratarlo tan bien, por favor.
Y yo seguí por ese síntoma de mi hijo. Eso que hay que también compartírselo a las personas, porque las personas creen que ¿Cuántas consultas me va a llevar sanar tan cinco?
¿Cuántas? Decime. Matemáticamente.
Claro, ¿Cuántas consultas? Y la realidad es que no sabemos cuántas consultas. Toda la vida vas a estar sanándote. De hecho, yo Desde antes del 2018, fines del 2018, estoy en consulta y todavía sigo, insistí mucho, después cambié de consultoría, estuvimos viendo tantas cosas de esta mal vista que soy yo en todos mis aparentes ancestros, que mi hijo hoy te cuento, está jugando en Europa. Mi hijo hoy está jugando en Europa, no está jugando en Argentina, pero volvió a su tierra, como le digo yo, vos sos mi bisabuelo y te volviste a su tierra. Así que desde ahí fui que sané mi universo, pero solo eso se sanó, no se me acomodó el universo todo, o sea, se me está acomodando. Mis padres sanaron, mis padres hacía años que no se hablaban y solo se volvieron a hablar. No es que yo tuve que ir a consulta para que mis papás se hablen, porque nunca lo tomé como un síntoma eso. Y mis papás se volvieron a hablar, mi relación con mi hermano, que también estaba rota, se volvió a arreglar. Entonces como vas a consulta por un tema y se te arreglan un montón de otros, entonces ¿Cómo no vas a querer vivir en consulta? Decime.
Claro, a veces igual como está contado.
Resumido y en este espacio que tenemos, a veces la gente pero para, yo hice una consulta y no me pasa lo que dice Silvana. Hice dos, tres, cuatro consultas ¿Y por qué no se transformó toda mi vida? Porque a todos les pasa y a mí no. Hay muchos que procesan así y todo es un camino, hay que permitirse abrir y tenemos frustraciones y después volvemos y seguimos y altibajos. Y lo importante es transitarlo con plenitud, con conciencia, amigándose con los síntomas para decirles vení, mostrame, mostrame el camino, vení, no te rechazo, no quiero sacarte de encima, mostrame hacia dónde está el dolor, mostrame qué tengo que entender de esto.
Y que la frustración pase a ser una oportunidad de encontrar algo más. Creo que eso es lo que hace que nosotros digamos qué vida plena, qué vida maravillosa. No es no tengo nada, todo está perfecto.
Desaparezco. No, acá estábamos contando tu vida, con todos los conflictos, las cosas que viviste, como las fuiste comprendiendo y las seguís comprendiendo y yendo a consulta.
Claro, César, pero vos. Claro, vos pensás que yo hace cuatro años que estoy en consulta y soy fiel todos los meses he ido a consulta hasta con fiebre, con Covid, y Gus me dice no, esperá, vamos a suspender, vamos a. No, no, yo me tomo paracetamol y tomo la consulta, pero todos los meses. Yo soy una insistidora, yo me reconozco súper insistidora, insisto y dale y dale. Y bueno, no importa, duele. Y a veces nos frustramos, como decís vos, porque eso no sale porque lo que estamos queriendo sanar se frena y bueno, nada. ¿Y para qué? ¿Y para qué? Y sigo insistiendo y soy una insistidora y no paro. Pero eso es lo que la persona tiene que entender. La que viene a buscar una consulta y viene a querer sanarse, que va a tener que insistir para sanarse. ¿Sana el que insiste, lo dice Pablo, sana el valiente, no?
Lo lindo que estás contando como comunicadora es que tal cual sos, lo que decís que hay que. Que hay que transitar, digamos, yo soy la primera que va y que te muestra que lo que te digo hay que hacerlo, yo lo hago, lo transito, aprendo, crezco y te propongo lo mismo que yo hago y que a mí me está cambiando y me hace muy bien y transforma mi vida. Entonces den los pasos.
Y permítanse aunque sea descubrirse que después no hay vuelta atrás. Pablo me dio un ejemplo hermoso que dijo el humano puente es como la.
Humedad, la humedad.
Y cuando te diste cuenta, chau, ya no hay solución.
Totalmente. Es así, Una vez que entra a tu casa no la sacas más.
No la sacas más. Porque es silencioso. Es así. Y humano puente se respira en mi casa, o sea, mi hija vino hoy a la tarde y estábamos hablando de su celular que se cayó al agua y bueno, me contaba una discusión o algo que le iba a escribir a una persona, algo feo que le iba a escribir una persona porque estaba enojada y me mamá, mira qué perfección, se me cae el celular al agua, justo que iba a mandar este mensaje. Y le claro hija, si no te ibas a enojar nadie más y nada menos que con vos, le dije vos te estabas enojando con vos, porque ese otro no existe. Y me tenés razón mamá, tenés razón. Bueno, nada, cuestión que el celular volvió a andar hoy a la tarde volvió a andar, viste que son esas cosas que decís qué pasó, pero perfectas, perfectas por donde la veas. Así que nada, y todo mi universo cambió.
Te felicito. Y ahí ya pasar a esta etapa de comunicar, a transmitir lo que vos habías vivido tiempo atrás, de dar tus pasos, tus primeros pasos con una comunicadora. Ahora vos siendo la comunicadora.
Sí. Ni agradecida por esto. Agradecida. Yo pensaba el otro día decías, quedan poquitos comunicadores por entrevistar, no sé si soy una de las últimas que quede.
Creo que una de las últimas.
Sí, claro. Y yo decía y no existe el último, porque tampoco existe el primero, en realidad somos uno, ¿No? Como en un ejemplo dio Pablo, no existe el este ni el oeste, si vos caminás y caminás y caminás hacia el este, te vas a encontrar en algún punto con ese oeste. Entonces todo el tiempo escuchar a Pablo y resonar, y a Lucre, que es una diosa, la amo como escribe y con la paz que relata sus audiocuentos, y sentirme ahí, sentirme que soy ello, sentir que vibro con cada cosa.
Te felicito Sil, gracias por contarlo así, por todo lo que lo que haces con tanta pasión, se nota. Y contanos, después de todo este Camino, ¿Qué es humano puente para vos? ¿Cómo lo contás? Más allá de que ya entendimos por cómo se te escucha hoy, ¿Cómo dirías que es Humano Puente para vos y a mí?
Para mí humano puente es mi forma de vivir, es una manera de vida, o sea, yo ya vivo humano puente. Así como te comenté esto de mi hija, con mi pareja, con mi compañero de vida, también le contaba a Pablo ayer que estuvimos intercambiando unos audios, le digo, hicimos esta nueva apertura de la bioexistencia aplicada a empresas y a economías, y cuando estábamos yendo a caminar con mi pareja, veo un árbol muy frondoso y me mirá qué hermoso árbol, mirá qué copa, qué sé yo. Le digo mirá, y nos paramos frente al árbol y le digo la naturaleza no hace ningún esfuerzo para ser abundante, ¿Por qué nosotros deberíamos hacerlo? Y se me caían las lágrimas. Y le contaba, Pablo tiro basura en una maceta, la basura orgánica, para hacer compost para mis plantas y me nació un tomate de esa basura, ¿Me entendés? Y no hizo ningún esfuerzo y hoy me está dando tomatitos. Entonces digo, ¿Te das cuenta que es tan perfecto como eso? Y así es como vivo humano puente, es todo el tiempo humano puente, no la puedo ver de otra manera. Obviamente que nos vamos al pasto, nosotros los consultores nos vamos al pasto también. Así es como vivo yo la bioexistencia, todos los días de mi vida.
Gracias Sil, un honor.
No, mi amor, gracias.
Nos vemos seguramente en algún encuentro. Un abrazo grande.
Sí, obvio. Gracias. Te mando un besote enorme. Un abrazo.
Gracias amigo, gracias por acompañarnos. Es un honor tenerte del otro lado en cada episodio. Recordá suscribirte para recibir avisos de todo lo que vamos compartiendo. Para participar del podcast Escribinos HumanoPuentePodcast.
Les dejo un abrazo virtual.








